36551(14-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  36551   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No.331  

Bogotá D.C., septiembre catorce (14) de dos  mil once (2011).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor del acusado Jorge Mario  Zamora  Franco,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el  Tribunal  Superior de Cundinamarca, el 22 de marzo de 2011, a través de la cual  confirmó  la dictada por el Juzgado Penal del Circuito de Facatativá, el 29 de  noviembre  de  2010,  en  la  que se condenó al procesado como autor penalmente  responsable   del   delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  los  requisitos  legales.   

ANTECEDENTES  FÁCTICOS   

Los hechos fueron consignados en la sentencia  así:   

“Conforme  a  las  pruebas  que legalmente  fueron  aportadas  en  el  juicio  oral,  los  hechos  que  dieron  lugar  a  la  actuación,  tuvieron  ocurrencia  el 21 de septiembre de 2007, a los vehículos  de  placas  OFK  191,  OIB  224  y  OCD  693  se les instalaron unos repuestos y  accesorios  por  parte  de  la  firma  Supercamiones  USA,  sin  que  mediara la  respectiva orden de suministro y demás requisitos legales.   

En  razón  de  la  auditoría  realizada al  municipio   de   Cahipay,   por   parte  de  la  Ingeniera  Carolina  Maldonado,  relacionados  con  algunas  anomalías  en procesos de contratación durante los  meses   de  agosto  y  septiembre  de  2007,  la  comisión  auditora  recopiló  información  que  data  que  efectivamente,  se  efectuó  un suministro que la  administración  adquirió  estos  bienes sin el lleno de los requisitos legales  exigidos por la Ley 80 de 1993”.   

ANTECEDENTES    PROCESALES    RELEVANTES   

          1.  Por  los  hechos antes referenciados, la Fiscalía General de la  Nación,  el  10  de julio de 2009, presentó escrito de acusación contra Jorge  Mario  Zamora Franco como presunto autor del delito de contrato sin cumplimiento  de   requisitos   legales,   descrito   en   el   artículo   410   del  Código  Penal.   

          2.  Luego  de  formulada la acusación, en audiencia  del 22 de  julio  del  mismo  año,  surtida  la  vista  preparatoria  y el juicio oral, el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Facatativá, emitió sentencia de condena  de  fecha  29  de  noviembre  de  2010,  en  la  que impuso al procesado la pena  principal  de  5  años y 4 meses de prisión y multa de 66.66 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes, como autor del delito de contrato sin cumplimiento  de  requisitos  legales.  De la misma forma le impuso la inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término de la  sanción principal.   

          3.  La sentencia de primera instancia fue apelada por la defensa del  acusado,  siendo confirmada en decisión del 22 de marzo de 2011 por el Tribunal  Superior de Cundinamarca.   

          4.  Contra la anterior decisión, la defensa interpuso el recurso de  casación,   cuya   admisibilidad   es   objeto   del   actual  pronunciamiento.   

LA DEMANDA  

Invocando la causal tercera del artículo 181  del  Código  de Procedimiento Penal, acusa la sentencia de segunda instancia de  incurrir  en  un  manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de producción y  apreciación  de  la prueba, sobre la cual se fundó la decisión por violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  error  de  hecho  por  falso  juicio de  identidad,  al  distorsionar  el  contenido  de los medios de convicción de los  cuales  únicamente  podía derivarse la inexistencia del contrato, así como de  la  orden  para  la  instalación  de  los  repuestos  en  los  vehículos de la  Alcaldía del municipio de Cachipay.   

Al desarrollar el cargo y luego de abordar el  estudio  de  los  presupuestos  de tipicidad objetiva del delito de contrato sin  cumplimiento   de   requisitos   legales,   sostiene  que  son  equivocados  los  planteamientos   de  la  sentencia,  pues  los  elementos  de  conocimiento  son  indicativos  de  que  nunca  se  llevó  a  cabo el proceso de contratación, ni  siquiera   la  fase  precontractual,  pues  la  instalación  de  los  repuestos  obedeció  a  la  iniciativa  propia  y  exclusiva de Supercamiones USA, sin que  mediara  orden o autorización alguna del alcalde municipal, motivo por el cual,  Jorge  Mario  Zamora Franco no puede ser considerado autor del delito por el que  fue condenado.   

Al  referirse  a  los  medios de convicción  aportados   por   fiscalía,   aborda  en  primer  término  el  testimonio  del  funcionario  de  la  Contraloría José Flaminio Ortíz Caviedes, para decir que  no  es  testigo  de  los hechos, ni los motivos por los cuales Supercamiones USA  suministró  los  repuestos  a  los  vehículos  del  municipio,  por  lo que su  versión  es  de  referencia y su dicho debió ser ratificado en la audiencia de  juicio oral.   

En  los  mismos  términos  se  refiere a la  declaración  de  Nancy  Lucía  Lozano, quien en su condición de investigadora  del  CTI, permite llegar a la conclusión acerca de que no hubo ningún contrato  de suministro de repuestos.   

Concluye  el  censor  que  en  torno  a  la  provisión  de  repuestos,  no  existe  ninguna  documentación, “puesto  que  no  aparece con relación a este suministro, ni estudio  de  conveniencia, ni cotizaciones, ni disponiblidad ni registro presupuestal, lo  cual  indica  a  las  claras  que al respecto de esa operación comercial, ni se  inició,  ni  se  tramitó,  ni  mucho  menos  se  celebró  contrato de ninguna  naturaleza”.                                                                                                                                                                                                                                

          Seguidamente  hace  un  listado de las pruebas de descargo ofrecidas  por  la  defensa,  citando  apartes  de su contenido, en orden a sostener que la  instalación  de los repuestos a los vehículos de la Alcaldía de Cachipay, fue  un  acto  unilateral del Supercamiones USA, empresa que operó sin recibir orden  de  algún  tipo,  situación  de la que el acusado se enteró días después de  ocurrida,  impidiéndose  la  atribución  de  responsabilidad  penal a cargo de  Jorge Mario Zamora Franco.   

          Y  añade: “Solamente a través del falso  juicio  de  identidad  pudo  el fallador llegar a semejante conclusión, para lo  cual,   distorsionó   y   tergiversó  la  identidad  incólume  del  contenido  probatorio  para  hacerle  decir lo que no expresa ni evidencia que el ingeniero  Jorge  Mario  Zamora  Franco  cometió  el  delito de de contrato sin requisitos  legales”   

          Indica  que  como  consecuencia  de  dicho  yerro,  se  violaron las  garantías  fundamentales  del procesado, tales como la legalidad, el cual exige  la  demostración sobre la existencia del hecho punible y la responsabilidad del  acusado, y la presunción de inocencia.   

          La   petición   del  recurrente  se  encamina  a  que  se  case  la  sentencia  y en su lugar, se absuelva al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

    

1. Calificación de la Demanda     

No obstante que la Corte ha precisado que en  la  Ley  906  de  2004  no  se  distingue entre recurso de casación por la vía  común  y  por  la  discrecional,  al  eliminar  la  exigencia  del quantum  de  pena del delito por el que se  procede  para  acceder  a  tal  impugnación,  también lo es que corresponde al  demandante  acreditar  la afectación de derechos o garantías fundamentales, lo  cual   le  impone  contar  con  interés  para  impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del  recurso  y  demostrar  que  es  necesario  el  fallo  de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  el  artículo  180  de la referida normatividad para la  mencionada  impugnación,  esto  es,  la  efectividad  del  derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  sufridos   por   éstos  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia1.   

         Además,  se  tiene  que de acuerdo con la  preceptiva  del  artículo  184  de  la  Ley  906  de 2004, no será admitido el  libelo   cuando el demandante carezca de interés, no señale la causal, no  desarrolle  adecuadamente  los cargos de sustentación, o cuando se advierta que  no   es  necesario  el  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades  del  recurso.   

1.1  Una  vez  clarificado  lo  anterior, se  abordará  la  única  censura  postulada por el impugnante, enunciada por éste  como errores de hecho por falso juicio de identidad.   

1.1.1 La Sala ha precisado reiteradamente en  punto  de la violación indirecta de la ley sustancial por errores de hecho, que  la  misma  puede  presentarse  en los siguientes casos, a saber, falso juicio de  existencia,  identidad  y  falso  raciocinio.  En  el primer caso el juzgador se  equivoca  al  apreciar  el elementos de conocimiento, bien sea porque obrando en  el  proceso  omite  valorarla, o porque sin figurar en la actuación, supone que  allí  aparece y la tiene en cuenta en su decisión; el segundo error alude a la  distorsión   del   contenido  de  la  prueba  cercenándola,  adicionándola  o  tergiversándola;  y  el  tercero  trata  de  que  el  juzgador deriva del medio  probatorio  deducciones  que  contravienen  los  principios de la sana crítica,  esto  es,  los postulados de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas de  la experiencia.   

En    tratándose    de    error   de   hecho   por   falso   juicio  de  identidad,  que  es  el motivo que se invoca en la demanda objeto de estudio,  éste  se  presenta cuando el juzgador al apreciar una  determinada  prueba, falsea su contenido material, bien porque le hace agregados  que  no  le corresponden a su texto (tergiversación por adición), porque omite  tener   en   cuenta   apartes   importantes   del   mismo  (tergiversación  por  cercenamiento),   o   porque   trasmuta   su  literalidad  (tergiversación  por  trasmutación).  Esto  significa  que  lo  primero  que  debe  hacerse cuando se  plantea  esta  clase  de  error  es  precisar  qué dice la prueba que se afirma  tergiversada,  y cuál fue el contenido que el juzgador le atribuyó, en orden a  evidenciar  que  entre  una  y  otra  existen discrepancias, y que por razón de  éstas   se   le  puso  a  decir  lo  que  no  dice2   

Cualquier  cargo  de  error  de  hecho  por  violación  indirecta,  como  el  mismo  tiene  que  ver  con el proceso lógico  desplegado  por  el  juez  para valorar la prueba, exige de quien lo demanda, la  carga  argumentativa  de  hacer  ver en forma expresa cuál fue el error, que en  tratándose   de  falso  juicio  de  identidad,  exige  del  censor  indicar  la  equivocación  y  la  trascendencia de ésta, al igual que la confrontación del  contenido  del  medio de convicción con las premisas utilizadas por el juzgador  de  instancia  para  dar  por probada determinada circunstancia de manera que se  evidencie  la tergiversación, el cercenamiento o la transmutación de lo que la  prueba muestra.   

1.1.2   Para  el  presente  caso,  con  claridad  se  advierte la inconformidad del recurrente con la declaración de la  sentencia  en  torno  a las deficiencias en el proceso de contratación, el cual  se  remonta a la etapa precontractual, frente a su particular criterio acerca de  cómo  de  ninguna  manera puede afirmarse si quiera la existencia de esta fase.   

El  libelista  señala en forma genérica la  incursión   en   falsos   juicios  de  identidad  respecto  de  los  medios  de  convicción,  según  los  cuales,  la única conclusión posible era que jamás  existió  un contrato como para reputar su celebración indebida, pero sin poner  de  presente su contenido y compararlo con las afirmaciones de la sentencia, con  el  fin  de  evidenciar  la  tergiversación  de  los mismos, que por demás sea  decir,  se  desconoce  si  se  trató  de  una  adición, un cercenamiento o una  trasmutación.   

La exposición del libelo no deja de ser más  que  la  posición  de  la  defensa,  en torno al alcance que debió darse a los  hechos  probados,  al  considerar  que dadas las particulares circunstancias que  los  rodearon, indicaban la inexistencia del un proceso contractual en todas sus  fases,  cuestión  que  en  nada  se  relaciona  con  el  defectuoso  proceso de  valoración  probatoria,  sino  con  el  juicio de tipicidad que en criterio del  recurrente resulta equivocado.   

Faltando  a  su  obligación  de  demostrar  debidamente  el cargo, de principio a fin se dedicó a exponer su desacuerdo con  la  forma  como  el  Tribunal  ajustó  los hechos al tipo penal de celebración  indebida  de  contratos,  pues  señala  cómo  la  falta  de  la documentación  necesaria  para  cumplir  con  la  etapa  para  convocar  la  contratación  del  servicio,  eventualidad  que  no es discutida por el censor, es indicativa de la  inexistencia  del  contrato  y  por  tanto,  la  imposibilidad de satisfacer los  requisitos para tipificar este comportamiento.   

Del  discurso del libelista, observa la Sala  que  ninguna  inconformidad  se  deriva  de  la apreciación de los elementos de  conocimiento  por  parte  de  los  juzgadores  de instancia, o incluso del poder  suasorio  del  que fueron dotados. El reparo del recurrente se dirige a criticar  el  presunto error en el que se incurrió al momento de dar por concurrentes los  elementos  del  tipo  penal  descrito  en el artículo 410 del Código Penal, al  estimar  que  los  hechos  no  corresponden  a  dicho  precepto al estar ausente  cualquier  acto  de la administración, para al menos, requerir el suministro de  los repuestos para unos vehículos.   

Y se confirma lo dicho por la Sala, cuando el  demandante  hizo  expresa  alusión a la atipicidad del comportamiento al inicio  de  su  escrito,  incluso  dedicando  unas hojas al estudio de los elementos del  tipo  objetivo,  para  luego  dirigir  la  argumentación  en  su totalidad a la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por falsos juicios de identidad,  cargo  que  meramente  enuncia pero que no desarrolla ni demuestra, al referirse  de  manera  abstracta    a  la  distorsión  de  todos  los  medios de  convicción.   

En  contravía  del  principio  de  mínimos  lógicos  y  de  coherencia, el casacionista se equivocó en la selección de la  casual,  pues  cuando  la  inconformidad  con la sentencia, tiene que ver con la  atipicidad  de la conducta, la vía de ataque es la violación directa de la ley  sustancial  por  aplicación  indebida  del  tipo  penal  que sirvió de base al  fallo,  caso  en  el  cual,  la  fundamentación  del  reparo  debe orientarse a  demostrar  que  el  supuesto  fáctico  no  se adecua al tipo penal que resultó  indebidamente                 aplicado3   

En este orden de ideas, deviene necesaria la  inadmisión de la demanda.   

2. De otra parte, del estudio del proceso no  se   vislumbra   violación   de   derechos   fundamentales   o    garantías    de   los   intervinientes,  para  ejercer  la   facultad   oficiosa  de   índole  legal  que  al   respecto  le  asiste  a  la  Sala.   

MECANISMO DE INSISTENCIA  

Al amparo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuando  la  Corte  decida  no  darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal, han  sido   definidas   por   la   Sala   en   los  siguientes  términos4:   

“(ii)  La  insistencia  sólo  puede  ser  promovida  por  el  demandante,  por  ser  él a quien asiste interés en que se  reconsidere  la  decisión.  Los  demás  intervinientes en el proceso no tienen  dicha  facultad,  en  tanto  que  habiendo  tenido ocasión de acudir al recurso  extraordinario,  el  no  hacerlo  supone conformidad con los fallos adoptados en  sede de las instancias.   

          (iii)  La solicitud de insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público,  a  través de sus delegados para la casación penal, o ante alguno de  los  Magistrados  integrantes de la Sala de Casación Penal, según lo decida el  demandante.   

          (iv)  La  solicitud  respectiva  puede  tener dos finalidades: la de  rebatir  los argumentos con fundamento en los cuales la Sala decidió no admitir  la  demanda,  o para demostrar por qué no empece las incorrecciones del libelo,  es  preciso  que  la  Corte  haga  uso  de su facultad oficiosa para superar sus  defectos y decidir de fondo.   

          (v)  Es  potestativo  del  Magistrado  disidente  o del Delegado del  Ministerio  Público  ante quien se formula la insistencia, optar por someter el  asunto  a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento  último  en  que  informará  de ello al peticionario. Así mismo, cualquiera de  ellos  puede  invocar  la  insistencia  directamente  ante  la  Sala  de  manera  oficiosa.   

          (vi)  El  auto  a  través  del  cual  no  se  admite  la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia   contra   la   cual  se  formuló  el  recurso,  con  la  consecuente  imposibilidad  de  invocar  la prescripción de la acción penal, efectos que no  se  alteran  con  la  petición de insistencia, ni con su trámite, a no ser que  ella prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  su  turno,  como  quiera  que  la  ley no  establece  términos  para  el  trámite  de la insistencia, es preciso fijarlos  conforme  la  facultad  que en tal sentido se consagra en el artículo 159 de la  Ley 906 de 2004.   

Con tal propósito, teniendo en cuenta que la  decisión  a  través  de  la cual no se admite la demanda está contenida en un  auto  a  cuyo  enteramiento  o  publicidad debe procederse obligatoriamente, con  arreglo  a  lo  dispuesto  en sentencia C-641 del 13 de agosto de 2002, por vía  del  procedimiento  señalado  en  el  artículo 169, inciso 3, de la Ley 906 de  2004,  esto es “mediante comunicación escrita dirigida  por  telegrama,  correo  certificado, facsímil, correo electrónico o cualquier  otro   medio   idóneo  que  haya  sido  indicado  por  las  partes”,  se  establecerá el término de cinco (5) días contados a partir  de  la fecha en que se produzca alguna de las anteriores formas de notificación  al  demandante,  como  plazo  para que éste solicite al Ministerio Público o a  alguno  de  los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala,  si  a  bien  lo tiene,  insistencia en el asunto.   

A su vez, teniendo en cuenta que el examen de  la  solicitud  de  insistencia  supone  un  estudio ponderado de la misma, de la  demanda,  del  auto por el cual no se admitió y de la actuación respectiva, se  otorgará  al  Ministerio  Público  o  al  Magistrado interesado un término de  quince  (15)  días  para  el  examen de la temática planteada, vencido el cual  podrán  someter  el  asunto  a discusión de la Sala o informar al peticionario  sobre su decisión de no darle curso a la petición.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda   de   casación  presentada por el defensor del procesado Jorge Mario Zamora Franco.   

         Contra  esta  decisión,  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                             JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

            

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ             

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO           MARÍA DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS               

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322, entre otros.   

2  Casación 15.586 de octubre 16 de 2002.   

3 Auto  del 11de febrero de 2004, radicación 20.237.   

4 Auto  del 12 de diciembre de 2005, radicación 24322.     

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