36419(13-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  36419   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado acta Nº327  

Bogotá, D. C., septiembre trece (13) de dos  mil once (2011).   

VISTOS  

La Corte resuelve acerca de la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora  de  JHON  JAIRO  RODRÍGUEZ  CASARRUBIO, contra  la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  el 24 de  noviembre  de  2010,  mediante  la  cual,  confirmó la proferida por el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Soledad,  el  27 de mayo de 2007, que lo condenó como  autor del delito de homicidio.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                              

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  juzgador de primer grado de  la siguiente manera:   

“…tuvieron   ocurrencia   el   23  de  septiembre  de  2006, aproximadamente a la 1:25 de la madrugada en la esquina de  la  calle  58  con  carrera 11, diagonal al inmueble en la carrera 11B No 58-07,  barrio  Cusules, del municipio de Soledad, donde al parecer se encontraba el hoy  occiso  señor  Milton  Antonio  Quintero  Moreno,  tomando  cerveza  con cuatro  compañeros  más, de los cuales se marcharon dos, quedando sólo en dicho lugar  el  occiso y el señor Fredy Alexander Rodríguez Calderón, quien relató que a  la  hora  antes indicada, un taxi tipo zapatico con tres individuos y una mujer,  uno  de ellos se baja y saluda a Tony (refiriéndose al occiso), éste le pidió  un  celular  y  empezó  a  hablar  sobre el celular y se presentó una pequeña  discusión  al parecer vieja porque el citado no quería entregar el celular. El  individuo  se  acerca  a  su  compañero  y  después  a  Tony y le dice en tono  agresivo  si le va entregar el móvil y éste responde que no, el individuo saca  un   arma   de  fuego  y  le  propina  varios  tiros,  luego  persigue  a  Fredy  manifestándole  ‘ábrete  h.  p’., y luego se aleja  del                lugar’”.   

         2.   Por   los   anteriores  hechos,  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  el 31   de   julio  de  2008,  profirió  resolución  de  acusación contra Jhon Jairo Rodríguez  Casarrubio por el delito de homicidio agravado.   

         3.    Cumplidas   las   formalidades   del   juicio,   el   Juzgado  Penal   del   Circuito  de  Soledad,  el  27 de mayo de  2009,     dictó     fallo     en     el      que     condenó   al  citado  procesado  a  la  pena  principal  de  180 meses de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  lapso   de   10   años,   como  autor  de  la  conducta  punible  de  homicidio  simple.   

         4.    Apelado    el    fallo   por   el  defensor,   el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,        mediante   el   suyo,  del  8         de         febrero      de      2011,         lo        confirmó.   

         Contra   la   anterior   decisión,   el  profesional  del  derecho  que  salvaguarda  las  garantías  fundamentales  del  acusado,   recurre en casación.   

S  Í  N  T  E  S  I S    D E  L     L I B E L O   

          Basado  en  la  causal  primera reglada en el artículo 207, numeral  1°  de  la  Ley  600  de  2000,  presenta  dos  reproches  contra la sentencia,  así:   

          Primer cargo   

          Denuncia  al  Tribunal  de  haber transgredido indirectamente la ley  sustancial  por error de derecho por falso juicio de legalidad, al valorarse los  reconocimientos  fotográficos  hechos  por  Fredy  Rodríguez  y  Orlando  Luis  Narváez  Henríquez,  los  cuales,  en  su  criterio,  fueron realizados sin la  presencia del defensor.   

          Como  normas  violadas  cita  los  artículos 29 de la Constitución  Política,  232, 303 y 304 del Código de Procedimiento Penal y 29, 60, 61 y 103  del Código Penal.   

          Después  de referirse al contenido de las mencionadas pruebas, dice  que  el  juzgador  les  dio  crédito,  lo cual, aunado a la versión inicial de  Fredy  Alexander  Rodríguez  Calderón, dedujo la responsabilidad del procesado  frente a los cargos atribuidos en el escrito de acusación.   

          Afirma  que  igual  situación  aconteció  con el reconocimiento de  Orlando Narváez.   

          Insiste   en  que  esos  reconocimientos  no  fueron  realizados  en  presencia  del  defensor,  vicio que transgrede el debido proceso. Por tanto, si  se  excluyen  esos elementos de juicio, las demás probanzas no son suficientes,  en  orden  a  concluir en el compromiso penal del hoy sentenciado, razón por la  cual el yerro es trascendente.   

          En  consecuencia,  depreca a la Corte casar la sentencia impugnada y  conforme  a  lo  anterior,  absolver  a  Rodríguez  Casarrubio por el delito de  homicidio.   

         

          Segundo cargo   

          Denuncia  igualmente  que  el sentenciador infringió indirectamente  la  ley  sustancial,  por  error  de  hecho  por falso raciocinio, al estimar el  testimonio de Fredy Alexander Rodríguez Calderón.   

         

          Como   normas   infringidas   enuncia   los   artículos  29  de  la  Constitución  Política,  238  y  277  del  Código  de Procedimiento Penal por  exclusión  evidente,  y  29,  60,  61  y  103 del Código Penal por aplicación  indebida.   

          Luego  de trascribir varios fragmentos de la versión del deponente,  manifiesta  que  incurrió en varias contradicciones, en cuanto al señalamiento  del  autor  del  homicidio,  para  lo  cual  pasa  a  referirse  a las distintas  intervenciones   que  hizo  el  testigo,  resaltando  igualmente  el  mencionado  reconocimiento fotográfico.   

          Así  las  cosas,  advierte  que  por  lo  anterior no es posible la  “aplicación  de las reglas de la sana crítica del  testimonio, asignar valor suasorio alguno a ese señalamiento”.   

          A  continuación  procede a refutar lo dicho por el declarante en su  primera  intervención,  con  las explicaciones dadas por el acusado, para luego  concluir   que   los   juzgadores  le  otorgaron  crédito,  yerro  que  resulta  trascendente  con relación al juicio de responsabilidad, puesto que de no haber  ocurrido   el   mismo,   no   se   habría  podido  dictar  fallo  de  carácter  condenatorio.   

          En  síntesis,  dice  que  del  acervo  probatorio  emerge  la  duda  razonable,  la  cual conduciría a una sentencia absolutoria, motivo por el cual  solicita la casación de la sentencia en esos términos.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   SALA   

La casación en la Ley 600 de 2000  

De  acuerdo con los lineamientos fijados por  la  Sala,  es  bien  sabido  que este recurso constituye el medio por el cual la  Corporación  revisa  la  legalidad  de  la  providencia. De ahí que la demanda  exija  cumplir  con  todas las formalidades estatuidas en el artículo 212 de la  Ley  600  de 2000, como quiera que resulta imperioso señalar, de manera clara y  precisa,  la  causal  con  la  cual  se  pretende  la  infirmación  del  fallo,  argumentando  cómo  el vicio de derecho o de actividad, según el caso, conduce  a resquebrajar la decisión.   

No  resulta  atinado  denunciar  sólo  la  existencia  del  yerro  que se invoca, sino que el actor debe demostrar cómo el  mismo  tiene  la  trascendencia  suficiente  para romper la sentencia de segunda  instancia  y por ende, la Corte intervenir como Tribunal de Casación en procura  de  reparar, entre otros fines, los agravios sufridos a los intervinientes en el  proceso objeto de censura.   

          Presupuestos  de  lógica  y  debida  fundamentación  de  la causal  primera, cuerpo segundo, según la Ley 600 de 2000   

La   infracción   indirecta   de  la  ley  sustancial   

Respecto a la infracción indirecta de la ley  sustancial,  como  motivo  de  la  causal primera de casación, se acepta que el  error  del juzgador ocurrió de manera mediata, es decir, en la elaboración del  juicio  de  hecho  derivado  de yerros en la apreciación de la prueba, falencia  que se ve reflejada en la aplicación del derecho.    

En   el   plano  de  la  postulación,  al  casacionista  compete  enseñar en qué consistió el vicio en la valoración de  los  medios  de  convicción,  es decir, si fue de hecho o de derecho y el falso  juicio  que  lo  determinó,  esto  es, si de existencia, identidad, raciocinio,  legalidad o convicción.   

Y  por  último, evidenciar cómo el mentado  vicio  incidió  en  la  aplicación  del  derecho,  en  la  medida  en  que  se  seleccionó  una norma que no era la llamada a gobernar el asunto o, se excluyó  otra   que   sí   resolvía  todos  los  extremos  de  la  relación  jurídico  procesal.   

          Calificación de la demanda   

Los  dos cargos serán inadmitidos por las  siguientes razones:   

a)  En  lo  que  atañe  al  primer reproche  presentado  por  la  casacionista,  el que formula por la vía de la infracción  indirecta  de  la  ley  sustancial,  derivada  de  un error de derecho por falso  juicio  de legalidad, lo dejó en el simple enunciado, toda vez que no demostró  la  verdadera  incidencia  que  el  mismo  tuvo frente a las plurales decisiones  adoptadas en la providencia recurrida.   

En efecto, si bien es cierto, indica que los  reconocimientos  fotográficos  no  reúnen  los  presupuestos de legalidad, por  haber  sido  practicados  sin  la  presencia del defensor, también lo es que no  demuestra  la trascendencia del yerro con el fallo; es decir, no evidencia cómo  de  haber sido excluidos los mencionados elementos de conocimiento en el acto de  apreciación,    la   sentencia,    ésta   habría   sido   favorable   al  acusado.   

De los argumentos expuestos como sustento de  la  censura,  sólo  atina  a denunciar la citada irregularidad, pero no hay una  hipótesis  en  este sentido. Ahora bien, la Corte advierte que la demandante no  podía  cumplir  con  ese  presupuesto,  en razón a que revisados los fallos de  instancia,  los  que  forman  una unidad inescindible en aquello en lo que no se  contradigan,  los  reconocimientos  fotográficos,  fueron excluidos del acto de  apreciación,   fundándose   únicamente   el  juicio  de  responsabilidad  del  procesado,  en  la  información  suministrada  por  un  testigo  presencial del  acontecer fáctico.   

Frente  a la cuestión debatida, el juzgador  de primera instancia, anotó:   

“Vemos  que  la  declaración  rendida  por  el señor Fredy Alexander Rodríguez Calderón en la  Fiscalía  General  de  la  Nación  como testigo presencial de los hechos aquí  investigados,  en  un  declaración clara donde señala de manera categórica al  enjuiciado  Jhon  Jairo  Rodríguez  Casarrubio, como la persona que disparó en  varias  oportunidades contra la humanidad de la víctima Milton Quintero Moreno.  Es  así  como  se le pregunta quién es el sujeto que disparó, cómo es, cómo  se   llama   y   donde  vive,  dice:  ‘el  mide  como 1.60, es de piel morena como trigueño, como quemado  del  sol, gordito, tenía gorra pero yo se que tiene cabello liso, estilo indio,  de  color negro, ojos pequeños, color café, tipo achinado, es cachetón, nariz  mediana,  labios delgados, tiene como 26 años, es que yo lo conozco a él desde  hace  rato  pero  tenía tiempo de no verlo, él vivió por la casa, …vivía a  tres  casas  aproximadamente donde mató a Tonny, yo creo que él llegó ahí al  parqueadero   donde   estábamos   nosotros   a  visitar  el  barrio’. Es  un testimonio al que se le  da  plena  credibilidad,  especialmente porque la misma fue recepcionada casi de  manera  inmediata a la ocurrencia de los hechos investigados y en donde el antes  mencionado,  no  solo  fue  testigo presencial de lo ocurrido en esa noche, sino  que  también  fue  objeto  de  persecución  por  parte  del  agresor, quien lo  correteó  hasta alcanzarlo y decirle que se fuera….Dejamos sentado igualmente  que  Fredy,  se atrevió a elaborar un retrato hablado del homicida, lo que pudo  llegar  a  realizar  por  la  sencilla  razón  de  que  lo  conocía  de tiempo  atrás.   

Como  ya  dijimos,  sabía  la  actividad  comercial  a la que se dedicaba, la que se pudo establecer de manera favorable a  lo  declarado  por  él,  gracias  a  las labores investigativas de la Fiscalía  General  de la Nación, en asocio con la Policía Judicial; así mismo se tiene,  como  bien lo afirmó Fredy, que a pesar que los hechos sucedieron pasada la una  de  la  mañana,  la  visibilidad  en  dicho  sector era buena como él mismo lo  señaló.   

Respecto  a la diligencia de reconocimiento  fotográfico,  la cual es tachada por el defensor, pues en ella no se contó con  un  defensor  para  el  señor  Jhon Jairo Rodríguez, debemos, en primer lugar,  antes  de  proceder  a  su  valoración  probatoria, analizar cómo y cuándo se  considera  legal  el  reconocimiento fotográfico. Prevé el artículo 304 de la  Ley     600    de    2000    que    ‘Cuando   fuere   el   caso   de  un  reconocimiento  por  medio  de  fotografías,  por no estar capturada la persona que debe ser sometida al mismo,  la  diligencia se hará sobre un número no inferior a seis fotografías, cuando  se  tratare  de  un  solo  imputado,  y en lo posible se aumentarán en la misma  proporción, según el número de personas a reconocer.   

En  la  diligencia  se  tendrán las mismas  precauciones  de los reconocimientos en fila de personas, deberá estar presente  el   defensor,   el   ministerio   público   y   de  todo  se  dejará  expresa  constancia’.   

Con   relación   a   la   diligencia  de  reconocimiento     fotográfico     ha     dicho     la    corte    ‘…    el    sólo   reconocimiento  fotográfico  no  resulta  suficiente  para  dotar  de  eficacia demostrativa el  señalamiento   realizado   ante   los  investigadores  por  la  víctima  o  el  testigo’.   

Tenemos  entonces  que  el  señor defensor  solicita  que  se  deseche el reconocimiento fotográfico, donde Fredy señala a  Jhon  Jairo  como  el autor del homicidio de Milton, por cuanto no hubo defensor  de  su  patrocinado en esta diligencia. Y razón tiene al manifestar que no debe  tenerse  como  prueba contundente en contra de Jhon Jairo, pues efectivamente se  echó  de  menos  ese  requisito de ley fundamental, como es la presencia de una  persona  que  defendiera  los  derechos  del  señalado,  en el eventual caso de  ocurrir  el  reconocimiento  y  por  ello,  resaltamos  los  dicho  por la Corte  respecto  al  valor probatorio del reconocimiento, pues no es esta diligencia la  que  nos  dio  certeza  de  la  responsabilidad  de  Jhon  Jairo, como autor del  homicidio de Milton”.   

Por tanto, no es dable predicar la existencia  de  un  error  de  derecho por falso juicio de legalidad, puesto que el juzgador  excluyó  de manera expresa del acto de apreciación probatoria, los mencionados  reconocimientos.   

Vale  recalcar  que  si  bien en el fallo de  segunda  instancia, hizo referencia a los citados medios de convicción, resulta  también  evidente  que  el  juicio  de responsabilidad se estructuró sobre las  primeras  versiones  que  rindió  Rodríguez Calderón, donde éste señaló de  manera inequívoca al acusado como el autor del hecho delictual.   

En consecuencia, se impone la inadmisión de  la censura.   

b)   Con   relación   al   segundo  cargo  esta vez presentado por la  vía   del  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  el  mismo tampoco se  encuentra   correctamente  formulado,  habida  cuenta  que  la  casacionista  no  enseñó  a  la  Corte  cuál fue el principio de la ciencia, el postulado de la  lógica  y/  o la máxima de la experiencia quebrantada, de qué manera lo fue y  su incidencia con la parte dispositiva de la sentencia.   

Del  discurso  argumentativo  únicamente se  advierte  una  simple  discrepancia de criterios, en torno al valor que tiene la  retractación   de   pluricitado   testigo   con  relación  a  los  cargos  que  inicialmente  había  hecho  contra  Jhon Jairo Rodríguez de ser el autor de la  muerte de la víctima.   

Al  respecto  vale  reiterar  que  la simple  discrepancia  de  criterios,  con relación al mérito dado a las pruebas, no se  erige  en  un  argumento para ser postulado en casación, a menos que se avizore  el   denunciado   error   de   hecho   por   falso  raciocinio,  evento  que  no  ocurrió.   

De  otro lado, los sentenciadores dieron las  razones  fácticas  y  jurídicas  por  las  cuales  no  se  daba crédito a esa  retractación,  argumentos  que  no  evidencian  la existencia de un error en la  apreciación de la pruebas.   

Así    las    cosas,    el   cargo   se  inadmitirá.   

          Resta  señalar  que  no  se  observa  que  con  ocasión  del fallo  impugnado  o  dentro  de  la  actuación,  se  hayan  violado  otros  derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los  defectos  de  la  demanda,  en orden a decidir de fondo, según lo  dispone el artículo 216 de la Ley 600 de 2000.   

         En  mérito   de   lo   expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN  PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

        INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por  el defensor de      Jhon     Jairo     Rodríguez      Casarrubio.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   comuníquese   y   cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                      JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                   SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                              

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                                                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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