35882(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 35882  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº  225  

Bogotá,  D.C., seis (6) de julio de dos mil  once (2011)   

V    I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve sobre los presupuestos de  lógica  y  debida  fundamentación de la demanda de casación presentada por el  defensor   del   procesado   Rober   Erney   Ramírez  García  en  contra  del  fallo  del Tribunal Superior  Militar,  por  medio  del  cual  revocó íntegramente el absolutorio de primera  instancia  proferido  por  la  Juez  de  Primera  Instancia  del Departamento de  Policía  del  Meta  y,  en  su  lugar,  condenó  al mencionado por la conducta  punible de abandono del puesto.   

H E C H O S  

Los falladores de instancia los relataron de  la siguiente manera:   

“La ocurrencia del  hecho  investigado se presentó a las 21:04 horas del 7 de octubre de 2006 en la  Estación  de Policía de Puerto Guadalupe (Meta), cuando el Patrullero Ramírez  García  Rober  Erney  se  encontraba  prestando  cuarto turno de servicio en el  muelle  sobre  el  río  Meta,  ejerciendo  control  del  tráfico fluvial, y al  pasarle    revista    fue    sorprendido    dormido,   procediendo   a   tomarle  fotografías”.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Por los hechos anteriormente referidos, la  Fiscalía  146  Penal Militar de la Policía Nacional, el 23 de octubre de 2008,  profirió  resolución  de  acusación  en  contra  del  Patrullero Rober  Erney  Ramírez  García, como autor  de  la  conducta  punible de abandono del puesto (artículo 124 de la Ley 522 de  1999),  determinación  que  cobró ejecutoria el 4 de noviembre del mismo año.   

2.  La etapa de la causa fue adelantada  por  el  Juez  de  Primera  Instancia  del  Departamento  de  Policía del Meta,  despacho  que  a  través  del  fallo  de  primer grado del 4 de agosto de 2009,  absolvió   al  Patrullero  Rober  Erney Ramírez García  de  la  conducta  punible por la que fue acusado. Dicha determinación, tras ser  apelada  por el Ministerio Público, fue revocada en su  totalidad,  mediante sentencia de segundo grado del 14  de  septiembre  de  2010,  por  medio  de  la  cual el Tribunal Superior Militar  condenó   a  Ramírez   García  a  la  pena  principal  “y  única” de un año de  arresto,  como  autor  del delito de abandono del puesto, al tiempo que le negó  la suspensión condicional de la ejecución de la pena.    

De manera oportuna, el procesado interpuso el  recurso  extraordinario  de casación y su defensor lo sustentó a través de la  correspondiente demanda.    

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

A  través  del mecanismo de la casación  excepcional,  el  apoderado del  sentenciado  postula  un  cargo  por  violación directa de la ley sustancial, a  mediante  el  cual  aspira  a  que  se  protejan los derechos al debido proceso,  trabajo,   defensa,   contradicción,  presunción  de  inocencia,  in  dubio  pro reo, igualdad, así como los  derechos  humanos  del acusado. La Sala resume así sus argumentos, en lo que le  resulta comprensible:   

Cargo:   violación   directa  de  la  ley  sustancial   

Al  amparo de la causal primera de casación  de  que  trata  la  Ley 600 de 2000, aplicable por expresa remisión del 372 del  Código  Penal  Militar, el casacionista denuncia que la sentencia incurre en la  violación  indicada  enunciado  por  falta de aplicación del artículo 209 del  estatuto   últimamente   mencionado   (in  dubio  pro  reo),  toda  vez  que  en  el proceso solamente existe  incertidumbre,   pese   a   lo   cual   el   fallador   emitió   decisión   de  condena.   

Sostiene  que  al  resolverse  la situación  jurídica  del  entonces  indagado  se  admitió  la  duda  razonable; que en la  decisión  acusatoria  se descartó la embriaguez como determinante del delito y  que  en el juicio no se allegó prueba que modificara la situación o comprobara  tal  estado;  por  el  contrario -dice-, “sí hubo un  testimonio   que   avaló   su   exculpación  como  responsable  con  visos  de  dolo”.   

El impugnante indica que el fallo absolutorio  de  primera  instancia  fue  objeto  de  una deficiente apelación por parte del  Ministerio  Público;  agrega  que  dicho recurso ha debido declararse desierto,  toda  vez  que  denota  desconocimiento  del  proceso  con el fin de obtener una  sentencia  condenatoria.  En  conclusión,  sostiene  que  se contravinieron los  artículos  396  y  209  del Código Penal Militar sobre certeza para condenar e  in dubio pro reo.   

Con sustento en lo anterior, pide a la Corte  que  case  la  sentencia  recurrida  y,  en su lugar, confirme la absolución de  primer grado.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  Ante  todo, es  preciso  señalar que la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia  es  competente para emprender  el  estudio formal de la demanda de casación, pues el numeral 1° del artículo  75  del Código de Procedimiento  Penal  de  2000,  en   asocio   con   el   368,   inciso tercero, del Código Penal  Militar y 213 de la Ley 600 de 2000, le asignan dicha función.   

2.   En  primer  término,  vale destacar que en el presente asunto sólo procede la casación  excepcional en los términos del  inciso  3º  del  artículo  368  de la Ley 522 de 2009 (Código Penal Militar),  toda  vez  que  la  sentencia  impugnada, si bien es cierto fue proferida por el  Tribunal  Superior  Militar,  también lo es que la conducta punible enjuiciada,  esto  es,  el  abandono  del  puesto,  descrita en el artículo 124 del estatuto  mencionado,  no  acarrea  pena  de  prisión, sino de arresto, en  cantidad  máxima  de  3  años; así, la naturaleza de la pena y su monto son distintos a  los  que  fija la norma procesal que ha regido esta actuación para que emane la  casación ordinaria.   

Ahora  bien,  comoquiera que la modalidad de  casación  que procede contra  la  sentencia  impugnada es la discrecional,   el   recurrente,   en  estricto  acatamiento  de  la  ley  y  la  jurisprudencia  de  la  Sala, debe cumplir con las cargas establecidas para este  particular medio de impugnación.   

Recuérdese  que,  cuando  de  la  casación  excepcional  se  trata,  el  demandante debe exponer, así sea de manera sucinta  pero  clara,  qué  es  lo  que  pretende con el recurso, teniendo en cuenta que  solamente  procede para el desarrollo de la jurisprudencia o para garantizar los  derechos fundamentales.   

En tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo    de    la    jurisprudencia,   el   casacionista  debe  mencionar  en  la  demanda  si  con  la  impugnación  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  persigue  que  la Corte  unifique  posturas  conceptuales, actualice la doctrina o aborde un tópico aún  no  desarrollado,  precisando,  en  todo  caso,  la  manera  en que la decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución al asunto y  servir de guía a la actividad judicial.   

Y,    respecto    de   la   protección  de los derechos fundamentales,  está  obligado  a  desarrollar una argumentación lógica dirigida a evidenciar  el  desacierto,  siendo  necesario  que  demuestre  el  desconocimiento  de  una  garantía  por  quebrantamiento  de  la  estructura  básica  del  proceso o por  violación  de  un  derecho  fundamental,  al tiempo que debe indicar las normas  constitucionales  que  protegen  el derecho invocado y su concreta infracción a  través de la sentencia.   

Es  así  que  a  la  Sala  le compete ahora  constatar  que  el  recurrente  formule  el  reparo con estricta sujeción a las  exigencias  de lógica y argumentación suficiente definidas por el legislador y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia,  con  el  propósito  de evitar que esta  herramienta   excepcional   se  convierta  en  una  instancia  más  dentro  del  proceso.   Dichos  requerimientos están encaminados a que el desarrollo de  los  cargos  de  la  demanda  estén  apoyados  en  unos mínimos parámetros de  lógica   y  coherencia,  de  manera  que  resulten  inteligibles  en  cuanto  a  precisión  y claridad, pues de lo contrario la Corte no puede entrar a subsanar  tales     falencias,    por    expresa    prohibición    del    principio    de  limitación.   

3.  En  el caso que ocupa la atención de la  Sala,  se  observa,  por una parte, que el recurrente,  además  de  limitar su discurso a enunciar una lista de derechos fundamentales,  no  dedica  reflexión alguna encaminada a justificar la admisión de la demanda  por  la  vía  discrecional  y,  por  la  otra,  que  el escrito de casación no  contiene  nada  que  de  lejos se parezca a un argumento o razonamiento del cual  pueda  la  Corte  emitir  un  juicio  sobre el cumplimiento de los requisitos de  admisibilidad.  El  escrito  de  casación  que se estudia no ofrece más que un  cúmulo  de  frases  inconexas  e  incomprensibles  que,  si  algún significado  tienen,  no  es  otro  que  el  de  efectuar  un  pobre  recuento procesal de la  actuación,  con la pretensión de que se absuelva al procesado por razón de la  duda probatoria.     

Así  las  cosas,  la  demanda  de casación  incumple  a  tal  punto  los mínimos presupuestos de claridad y precisión para  demostrar  cualquier  yerro  susceptible  de  corrección  en esta sede que a la  Corporación  le es imposible, por sustracción de materia, avanzar aún más en  su estudio.   

Dígase solamente que, a riesgo de tener que  darle  algún sentido al deficiente planteamiento del impugnante e incurrir así  en  violación  al principio de limitación, cuando se demanda una sentencia por  violación  directa  de  la ley sustancial  en  cualquiera  de  sus  tres  modalidades  (falta de aplicación,  aplicación   indebida   o   interpretación  errónea),  el  casacionista  debe  demostrar,  sin  desconocer los hechos plasmados en el fallo, y sin discrepar de  la  forma  como el juzgador los declaró probados, que entre las partes motiva y  resolutiva de la providencia no existe armonía.   

En el caso presente se hace evidente que esa  falta   de   concordancia   no   existe,  pues  el  fallo  recurrido  desde  sus  planteamientos  iniciales y a lo largo de todo su contenido desestimó el estado  de  duda  probatoria,  y  fue  así  que emitió una decisión de condena.    

Sin  necesidad de reflexiones adicionales, y  ante  el  notable incumplimiento del deber de debida fundamentación del recurso  extraordinario,     la    Sala    inadmitirá    la  demanda.   

Por  último,  del  estudio  del  proceso la  Colegiatura  no  advierte una  violación  de  los  derechos  fundamentales  o de las garantías de los sujetos  procesales  que  amerite  superar  los defectos de la demanda para de esta forma  asegurar su protección en esta sede extraordinaria.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por el apoderado del procesado Rober Erney  Ramírez García.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                            JOSÉ  LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ               

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                          SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ             

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                      MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                  NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

    

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