34709(03-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 34709  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 273.  

          Bogotá D.C., agosto tres (3) de dos mil once (2011).   

ASUNTO  

La  Sala  se  pronuncia  en relación con el  escrito  presentado por el apoderado especial de ÁNGEL  MARÍA  CERÓN ZÁRATE, a través del cual impugna, por  la  vía  del  recurso  de  reposición,  la  providencia del 25 de mayo de esta  anualidad  que  inadmitió  la  demanda  de revisión presentada contra el fallo  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva  el 9 de febrero del 2004, que  condenó  a  CERÓN  ZÁRATE  como  coautor de los delitos de homicidio agravado en la persona de Gentil  Antury Cuellar y tentativa de hurto  calificado agravado.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Mediante  el  auto indicado de fecha mayo 25  del  año  en  curso,  esta  Sala inadmitió la demanda de revisión instaurada,  luego  de  precisar que incumple con los presupuestos contemplados en el numeral  3º del artículo 222 de la Ley 600 del 2000   

En tal sentido, se señaló que en la primera  parte   de   la   argumentación  expuesta,  en  donde  se  ocupó  de  señalar  inconsistencias  de  la  valoración probatoria realizada en instancias respecto  de  la  prueba  que  corrobora las condiciones y el estado del vehículo en cuyo  interior  fue  aprehendido  el condenado, así como de la técnica (balística y  absorción  atómica),  testimonial  y croquis del lugar de los hechos que, a su  modo  de ver, permiten concluir que ni su defendido ni ninguno de los asaltantes  ocasionó     el    deceso    de    Gentil    Antury  Cuellar,   su   pretensión   apuntó  a  revivir  la  discusión  probatoria  finiquitada  en  el proceso surtido en su contra, pese a  afirmar  que ese no era su propósito, como nuevamente insiste en el escrito por  medio del cual interpone el recurso objeto de estudio.   

Al respecto, se precisó en la decisión, que  el  motivo tercero de revisión del artículo 220 de la Ley 600 de 2000 invocado  no  puede  concebirse como el resurgimiento de un nuevo espacio para valorar las  probanzas  allí  practicadas,  pues  se  trata  de  aducir pruebas ex  novo, esto es, aquellas cuya práctica  no  haya  tenido lugar o no se conocieron en dicho escenario y que los hechos no  hayan  sido  debatidos.    

En  cuanto a la segunda parte del libelo, en  donde  el  actor  refiere  a  unos  hechos y pruebas nuevas, se subrayó que por  manera alguna cumplen con esa categorización.   

Así,  frente  al  escrito  signado  por  el  condenado      CERÓN      ZARATE     dirigido  al  Presidente  de la República, se dejó en claro que el  demandante   no   desplegó  esfuerzo  argumentativo  alguno  para  destacar  su  importancia,  bastándole  con  invitar  a  la  Sala  a  consultar su contenido,  dejando  de  lado  el  deber  que le asiste de llevar a la convicción, al menos  como   posibilidad,   de   que  su  representado  es  inocente  de  los  hechos.   

Y  en  torno a algunas pruebas testimoniales  practicadas  dentro del proceso administrativo de reparación directa adelantado  por  el  Juzgado  Cuarto  Administrativo  de  Neiva  con  ocasión de la demanda  promovida  por  los  herederos del occiso Gentil Antury  Cuellar,  se  puntualizó  que no tienen la entidad de  respaldar  la  tesis  de que la muerte de este último no fue por el accionar de  la  banda  de asaltantes, sino a raíz de un premeditado plan orquestado por los  institucionales  del  DAS que participaron en el operativo con el fin de obtener  reconocimientos y bonificaciones.   

Eso último porque dicha prueba testimonial,  lograda   dentro  del  referido  proceso  administrativo,  constituida  por  las  declaraciones  de  los detectives del DAS Sandro Durán  Garay   y  Jorge  Alejandro  Ramírez  Murillo,  de  cuyo  contenido  el  libelista  extrae  unos  apartes,  nada  aporta en el sentido de que hubieran intervenido o  tuvieran  conocimiento  de que se trataba de un falso operativo realizado con el  fin de obtener reconocimientos y méritos ante sus superiores.   

Al  contrario, consultado su dicho integral,  se  advierte  concordancia con lo demostrado dentro del proceso en el sentido de  que  el  procedimiento  tuvo por fin desarticular una peligrosa organización de  piratas  terrestres  que  tenía  asolada  la región, para cuya realización se  contó  con  la  intervención  del  comerciante Gentil  Antury  Cuellar  -además  de  la  de  su hijo y de un  trabajador   suyo-   pero   que   infortunadamente  derivó  en  el  deceso  del  primero.   

Cosa  muy  distinta, se subrayó, es que los  familiares   del   occiso  consideren  que  hubo  fallas  en  la  planeación  y  concretamente  en  las  medidas  de  seguridad implementadas en dicho operativo,  aspecto  sobre el cual también hubo pronunciamiento dentro del proceso penal al  vincularse  a la investigación al Jefe del Grupo Operativo del DAS Víctor   Alfonso  Gómez  Sandoval  quien  diseño  el  procedimiento  realizado  y  fue  favorecido con absolución por el  Tribunal  en  razón del cargo que por el delito de homicidio culposo se imputó  en  su  contra  tras revocar el fallo condenatorio dispuesto por el a  quo,  lo cual los llevó a instaurar la  acción  administrativa de reparación directa en contra del Estado para obtener  el   pago   de  una  indemnización  económica.    

En todo caso, se precisó que las principales  conclusiones  que de estas probanzas testimoniales extrae el actor con el objeto  de  corroborar  su  tesis,  tales  como  que  se  montó el operativo sólo para  mostrar  resultados  y  que ÁNGEL MARÍA CERÓN ZARATE  llevó  a un determinado grupo de personas a ese lugar  para  ser  emboscados  por  los  miembros  del  DAS,  no  emanan  de  su  dicho.   

FUNDAMENTOS   DE  LA  IMPUGNACIÓN   

Señala  el  demandante  que  en  el  libelo  realizó  una exploración del proceso penal sólo para dejar en evidencia   algunos  aspectos que, desde su punto de vista, son necesarios para ligarlos con  las  pruebas nuevas presentadas, mas no para revivir aspectos probatorios que ya  culminaron en sus respectivas etapas.       

En  cuanto  a  las pruebas allegadas bajo la  égida  de  la  causal  tercera  de revisión del artículo 220 de la Ley 600 de  2000,  afirma  que  son  pruebas testimoniales de agentes de la institución que  participaron  en  el  “operativo”, recibidas en el proceso administrativo y,  por   lo   tanto,   sobrevinientes,   “que  no  solo  contradicen  las  pruebas  del proceso penal en que fue condenado mi poderdante,  sino  que son indicativas de que hubo una emboscada por parte de la institución  (DAS)   y  que  el  sr.  CERÓN  ZARATE  solo  fue  un  medio  para  obtener  un  resultado”.   

Al respecto, destaca que en el proceso penal  se  adujo  que  el  vehículo  se  detuvo,  el  día  de  los hechos, por fallas  mecánicas,  al  cabo  que los orgánicos Sandro Durán  Garay   y  Jorge  Alejandro  Ramírez  Murillo  dentro  del proceso administrativo,  contradicen  esa  premisa,  al señalar que de manera premeditada se escogió el  lugar para desarrollar una emboscada.   

Por     consiguiente,     “no  sólo  es  una  prueba  que  nos  dice  de lo irregular de la  actuación  de  los funcionarios del DAS, sino que se acompaña de otra serie de  hechos,    en    los    que    se    evidencia    el    encubrimiento   de   una  injusticia”.   

Con  fundamento  en  lo  expuesto,  depreca  reponer  la  providencia  impugnada y, consecuentemente, se admita la acción de  revisión.         

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Sala  ha dicho en forma reiterada que el  recurso  de  reposición  constituye  un medio otorgado por la ley a los sujetos  procesales  para que provoquen un nuevo examen de la providencia a partir de los  argumentos  expuestos  en la sustentación, a fin de que el funcionario tenga la  oportunidad de corregir los errores en que haya podido incurrir.   

Por eso mismo, el impugnante está obligado a  señalar  de  manera  clara  y  precisa los motivos por los cuales estima que se  debe  revocar,  modificar o aclarar la providencia recurrida, lo cual lo compele  a  abordar  los  fundamentos  de  la  decisión  atacada,  con  el propósito de  conseguir   que   ésta   sea   cambiada   en   alguno   de   los   sentidos  ya  indicados.   

Con base en esas puntuales directrices, no se  remite  a  duda  que  el  apoderado  especial de ÁNGEL  MARÍA  CERÓN ZÁRATE no alcanza el fin que se traza a  través  del recurso interpuesto, fundamentalmente porque, en esencia, se dedica  a  repetir los argumentos de la demanda, respecto de los cuales ya se pronunció  la Sala en el auto que le genera inconformidad.   

De  cualquier  forma  ha  de  reiterarse que  cuando  el  actor controvierte, en la primera parte de su escrito, el mérito de  las  probanzas con el objeto de, como ahora dice, simplemente dejar en evidencia  algunas  inconsistencias  del  fallo  atacado  en  revisión  que  corroboran la  necesidad   de   acudir   a   las  pruebas  nuevas  aportadas  con  la  demanda,  implícitamente,  como  se señaló en la decisión recurrida, pretende provocar  su  revaluación,  propósito  que  choca abiertamente con la naturaleza de esta  acción,   como   se  explicó  con  suficiencia  en  la  mencionada  decisión,  respondiendo,  además,  a  una  deformación de la causal tercera invocada, que  aunque   reviste  naturaleza  probatoria,  nunca  con  ese  alcance.      

          Por  otro  lado,  en cuanto concierne a las pruebas nuevas aportadas  con  el  libelo,  segundo  aspecto  de  su  exposición,  que ahora limita a las  acopiadas  dentro  del  proceso administrativo de reparación directa adelantado  por  el  Juzgado  Cuarto  Administrativo  de  Neiva  con  ocasión de la demanda  promovida  por  los  herederos del occiso Gentil Antury  Cuellar,  particularmente  a  las  rendidas  por  los  institucionales   Sandro  Durán  Garay  y      Jorge     Alejandro     Ramírez  Murillo  quienes intervinieron en el operativo en cuyo  desarrollo  se  produjo  el  deceso  del mencionado, debe precisar nuevamente la  Sala  que  de  su  contenido  no  se infieren las conclusiones señaladas por el  actor  como  para  hacer  pensar  que, por lo menos en grado de probabilidad, se  incurrió   en   injusticia   al   condenar  a  CERÓN  ZARATE.   

          En  efecto,  de  su  contexto  no  se  extrae objetivamente, como lo  señala  el  accionante, que la muerte de Gentil Antury  Cuellar   fue  producto  de  un  operativo  previa  y  dolosamente   planificado   por   los   funcionarios  del  DAS  para  acceder  a  reconocimientos,   bonificaciones   o   beneficios   de   sus  superiores,  pues  simplemente  detallan  la forma como fueron ubicados en el lugar donde se llevó  a  cabo.   Ahora,  que  a  dicho sitio hubieran arribado por un desperfecto  mecánico  del  vehículo  en  el  que se transportaban o porque fue previamente  seleccionado,  punto  que  en  todo  caso  no  se alcanza a determinar con estas  declaraciones,  resulta  exagerado  para  sustentar  la  tesis  del  accionante.   

Además,  en  la decisión impugnada se hizo  claridad  en  el  sentido  de  que consultadas las atestaciones en su integridad  corroboran  las  conclusiones  del  fallador  en  cuanto  a que el procedimiento  realizado  tuvo  por  fin  desarticular  una  peligrosa organización de piratas  terrestres  que tenía asolada la región, para cuya ejecución se contó con la  intervención    del    comerciante   Gentil   Antury  Cuellar, afectado con el operar de la banda por lo que  voluntariamente   aceptó  participar,  así  como  con  la  de  su  hijo  y  un  trabajador,    pero    que   infortunadamente   derivó   en   el   deceso   del  primero.   

Si   el  propósito  hubiera  sido  el  de  premeditadamente  ocasionar  la muerte de Gentil Antury  Cuellar  para  obtener  beneficios,  no se explica por  qué  se  dejó  indemnes  a  su hijo y al trabajador, situación que no resulta  compatible   con   el   modus  operandi  de  ese  tipo  de  comportamientos, amén de que la muerte del civil  empaña   el   éxito   de   la  operación  como  para  reclamar  beneficios  o  prebendas.   

Ahora,   las   eventuales   fallas  en  la  planeación  y  concretamente en las medidas de seguridad implementadas en dicho  operativo,  son  temas  ajenos  por  completo  a  la  responsabilidad penal como  coautor   del   sentenciado   ÁNGEL   MARÍA  CERÓN  ZARATE en su calidad de integrante de la organización  delictiva,  aspecto  suficientemente decantado en la sentencia contra la cual se  dirige  la  acción  y  que, acorde con su naturaleza, no es del caso reabrir en  este escenario.   

Está  claro,  entonces,  que  el  apoderado  especial  de  ÁNGEL  MARÍA CERÓN ZARATE  no logra desvirtuar las razones expuestas en el auto impugnado que  motivaron  la  inadmisión  de  la  demanda  de  revisión,  cuando  quiera que,  distante  de  propiciar  una  discusión  tendiente a demostrar que la decisión  impugnada    amerita   corrección,   insiste   básicamente   en   los   mismos  planteamientos  expuestos  en  el  libelo,  argumentos  que  ya fueron objeto de  pronunciamiento en la decisión atacada.   

Corolario de lo expuesto, no se repondrá la  decisión adoptada en el auto impugnado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

NO   REPONER  la  providencia impugnada.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

         

IMPEDIDO  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS    MARTÍNEZ                  

FERNANDO ALBERTO CASTRO  CABALLERO        SIGIFREDO                 ESPINOSA  PÉREZ                      

                     Permiso   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO                    MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS            

                                                                                    

                                                                                    

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                    JULIO      E.      SOCHA     SALAMANCA          

                                                                                                           Impedido   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

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