34459(09-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 34459  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 78   

Bogotá,  D.C., nueve (9) de marzo de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda   sustento   del  recurso  de  casación  instaurado  por  el  apoderado  de  JOSÉ MARTÍN CALDERÓN CALDERÓN  contra  el  fallo  del  16  de  febrero  de  2010 proferido por el  Tribunal  Superior  de Neiva, mediante el cual confirmó la sentencia dictada el  12  de  noviembre  de  2009  por  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de esa  ciudad,  que  lo condenó a prisión de sesenta (60) meses, multa de quince (15)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por un periodo igual a la pena privativa de  la  libertad  y  le negó el mecanismo sustitutivo de la suspensión condicional  de  la  ejecución  de  la pena y el sustituto de la prisión domiciliaria, como  autor  responsable  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales.   

LOS HECHOS  

En  la sentencia de primera instancia fueron  resumidos de la siguiente manera:   

“Son  dados  a  conocer  mediante  copias compulsadas por la Procuraduría General de la Nación  el  25  de  octubre  de  2000,  dentro  de  la  investigación adelantada contra  JOSÉ    MARTÍN   CALDERÓN   CALDERÓN,  por  presuntas  irregularidades  cometidas  en  la planeación y  ejecución  de  los contratos 070 a 082, suscritos con el fin de adelantar obras  de  construcción  del  anillo  vial  norte  de  ésta ciudad, con los cuales se  omitió  el  procedimiento  de  licitación,  pues  el  monto  de  los contratos  superaba     la    menor    cuantía    establecida    para    ello.”1.   

El 4 de noviembre de 2005, la Fiscalía Once  Delegada  ante  los Juzgados Penales del Circuito de Neiva acusó a JOSÉ  MARTÍN  CALDERÓN  CALDERÓN  como  autor  del delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales descrito en  el  artículo  146  del  Decreto  100  de  1980, la cual fue confirmada el 29 de  noviembre  de  2006  por la Fiscalía Segunda Delegada ante el Tribunal Superior  de  esa  ciudad2.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo  Único.  Al  amparo  de  la  causal  primera  del  artículo  207  de  la ley 600 de 2000, el  impugnante  aduce  la violación directa de la ley por aplicación del artículo  146  del  Decreto  100  de  1980,  derivada  de  su  interpretación  errónea y  conducente   inaplicación   de   los  artículos  1,  2,  3  y  5  del  Código  Penal.   

En  la  demostración  del  cargo, el censor  transcribe  el  artículo  146  del  Decreto 100 de 1980 con sus modificaciones,  menciona  los  verbos  rectores  que  configuran  el  tipo penal a partir de una  decisión  jurisprudencial referida al artículo 410 de la ley 599 de 2000, para  enseguida  advertir  que  en  aquél  se  preveía  un  ingrediente normativo de  carácter  subjetivo  relacionado  con “el  propósito  de  obtener  un provecho ilícito para sí, para el  contratista   o   para   un   tercero”.   

Señala  que  ese  elemento  normativo  de  carácter     subjetivo     es     el     que     se     deriva     “de  haberse  adelantado un proceso de  contratación  sin  cumplir los requisitos. Esto es, que por no haberse cumplido  con  algún  requisito  es  evidente  que  los contratistas o el contratante han  obtenido    un    provecho    ilícito    del   irregular   contrato”,  lo  cual a juicio de la misma Corte  constituye una petición de principio.   

Luego  de  referirse  a  los  principios que  orientan  la  interpretación  de  la  ley  penal,  de  legalidad que rige   también  para  la  norma penal en blanco y a su prevalencia por el carácter de  norma     rectora,     expresa     “que  solo  es  legal  la  imputación  de  un  tipo penal cuando la  conducta  del  agente  se adecua de manera estricta y completa a él”,   indicando  que  el  principio  de  legalidad  se  predica también de las formas procesales, el cual se corresponde  con  la  garantía  del  debido  proceso.  Que  como la presunción de inocencia  impone  la  carga  de la prueba al Estado, para proferir sentencia por el delito  de    contrato    sin   cumplimiento   de   requisitos   legales,   “debe  estar  demostrado  en  grado de  CERTEZA    que   la   conducta   del   agente  se  adecua  a  la  descripción  legal”.   

Frente  al  caso  concreto  señala  que  en  cumplimiento  de  la  técnica  casacional,  acepta los hechos y las pruebas tal  como  fueron  fijados,  esto  es, que hubo fraccionamiento de los contratos, que  ese  procedimiento  se  hizo  para  evitar la licitación pública y que con los  mismos   no   se   verificaron   daños  o  detrimentos  patrimoniales  para  el  municipio.   

En  su  opinión el ingrediente normativo de  carácter     subjetivo     no     “solo  no  fue demostrado, sino que tal y como se pretenden probados  los    hechos    del    caso,    el   mismo   no   fue   siquiera   válidamente  argumentado”,  razón por  la   cual  “mal  podría  pensarse  válido  el  juicio  de  adecuación  típica  necesario  para diferir  responsabilidad”, el cual  se sustenta en una falacia argumentativa.   

El procesado no quiso con el fraccionamiento  obtener  provecho  ilícito a favor de los contratistas seleccionados, surgiendo  de  su  versión  exculpatoria  la  ausencia  de dolo que en el caso concreto se  traduce  en la falta de demostración del elemento subjetivo del tipo penal, que  impone la verificación de la conducta orientada a ese fin.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda  no  reúne  los  requisitos  de  técnica  exigidos en esta sede, ya que si el reproche a la sentencia lo propuso  por  la  vía  de  la  violación  directa,  el  casacionista  estaba obligado a  demostrarlo  mediante  un  debate  en  puro  derecho sin discutir el supuesto de  hecho  previsto  en la disposición que ha sido objeto  del error judicial,  cometido   que  incumplió al cuestionarlo con el propósito de defender la  existencia del reparo denunciado.   

Ciertamente la interpretación errónea como  una  modalidad  de  la  violación directa de la ley, es un error de subsunción  que  recae  en  la  interpretación  de  la norma, esto es, que su selección es  correcta  y  adecuada al caso, pero se le da un alcance jurídico que no tiene o  se le atribuyen efectos o consecuencias contrarias a su contenido.   

Aun  cuando  el  impugnante  dice acatar los  hechos   y   las   pruebas  tal  como  fueron  fijados  en  la  sentencia,  para  sustentar   su  tesis  según  la  cual  el elemento normativo de carácter  subjetivo      no     fue     “demostrado”  ni     “válidamente  argumentado”,  acude  a  señalar   que  “lo  que  surge   evidente   de   la   versión  exculpatoria  es  la  ausencia  total  de  dolo”,  conclusión  a la  cual  llega después de recordar que el procesado fraccionó el desarrollo de la  obra   por   dos   razones,  lo  que  “no  implica  que  quisiera obtener provecho ilícito a favor de los  seleccionados”,  desatendiendo de ese modo la técnica casacional.   

De   ahí  que  discuta  las  valoraciones  probatorias,   pues   agrega   que   “resultaría  mucho  más diciente de ello, que en vez de fraccionar  la  obra  en  12  contratos  -aduciendo objetos y especificidades diferentes- lo  hubiera  hecho  tan  solo  en dos o tres, conservando aun así la posibilidad de  acudir  a  la  contratación  directa  por  efectos  de  la cuantía”,  en  cuyo  caso  ha  debido  primero  formularlo  por  la vía indirecta, precisando si se trataba de errores de hecho  o de derecho y la modalidad dentro de cada uno de ellos.   

Con  todo, en la misma demanda el impugnante  transcribe  los fundamentos a partir de los cuales en la sentencia se señala la  existencia  del  ingrediente  subjetivo  del  tipo  penal,  los  que califica de  falacia   argumentativa   porque   a  su  juicio  constituyen  una  “petición  de  principio”,  pero jurídicamente no demuestra el  error  interpretativo  que  le  atribuye  a  los  juzgadores,  en  la medida que  advierte   que   el   provecho   ilícito  no  está  demostrado  o  debidamente  argumentado, con lo cual hace confusa la proposición del cargo.   

En  esas  condiciones,  o  el  problema  es  probatorio      porque       “no  se  demostró  ninguna  finalidad orientada a la obtención del  provecho  ilícito”  o de  falta   de   argumentación   pues   “se   supuso   que  el  mismo  emanaba  de  la  consumación  de  la  conducta”,  más  no  de  interpretación  acerca  del  alcance  del  ingrediente subjetivo del tipo penal  descrito en el artículo 146 del Decreto 100 de 1980.   

De  otro  lado, la demanda carece de aptitud  sustancial  que  permita  disponer  su trámite, porque aun cuando aparentemente  cumple  con  los  requisitos  de  forma, en cuanto señala la causal, el cargo e  identifica  el  error,  faltando  en  su  desarrollo  a  la  técnica  del yerro  propuesto,  el  cargo  no tendría ninguna vocación de prosperidad pues como ya  se  dijo,  el  libelo  contiene  los  apartes  de  la  sentencia  que  considera  constitutivos  del  error,  sin  demostrar  que  los mismos tengan origen en una  interpretación errónea del tipo penal cuestionado.   

La  Sala  inadmitirá  la  demanda  por  la  manifiesta  falencia de técnica, la cual no puede entrar a subsanar, corregir o  enmendar  en virtud del principio de limitación -artículo 216 de la ley 600 de  2000- y de la naturaleza rogada de la impugnación extraordinaria.   

Tampoco  dispondrá su trámite oficioso con  fundamento  en  la misma disposición, por cuanto de la revisión del proceso no  se  observa  la  afectación  o  vulneración de garantías fundamentales de los  sujetos procesales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,   la   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de   casación   presentada   por   el   apoderado  del  procesado  JOSÉ         MARTÍN         CALDERÓN        CALDERÓN.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese  y devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                  FERNANDO A. CASTRO CABALLERO     

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                                                     ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                        

MARIA    DEL    ROSARIO   GONZALEZ   DE  LEMOS                  AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                  

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                           JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA               

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia  Primera  Instancia,  noviembre  12 de 2009, Juzgado Segundo Penal del  Circuito de Neiva; folio 42, cdnos del juzgado.   

2  Folios 5 a 12, cdnos segunda instancia de la Fiscalía.     

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