37145(13-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37145  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     acta     Nº327   

Bogotá,  D.C., trece (13) de septiembre  de  dos mil once (2011).   

V   I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad de la  demanda   de   casación   presentada   por   la   defensora   de   Yeison  Andrés  Páez  Contreras, contra  la  sentencia dictada por el Tribunal Superior de Arauca, el 13 de Mayo de 2011,  mediante  la  cual  modificó  la  proferida  por  el  Juzgado Tercero Promiscuo  Municipal  de  la  misma  ciudad,  el  14 de Marzo de 2011, que lo condenó como  autor   de   la   conducta   punible   de   violación   de   datos   personales  agravada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                    

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  juzgador de segunda instancia, de la siguiente manera:   

         “  Conforme  reza  en  los  registros  se  tiene conocimiento, en  virtud  de  la  denuncia  instaurada por la señora CLAUDIA JOSEFINA AVELLANEDA,  que  al  momento  de  encontrarse  esperando  turno en el cajero automático del  Banco  Agrario, junto con su señora madre ROSA DEL CARMEN AVELLANEDA y su menor  hijo  JHON  JAIRO  MENDIVELSO, se le acercó un señor sugiriéndole que tuviera  cuidado  con  el  niño,  porque  estaba  metiendo los dedos en la rendija de la  puerta,  y  luego  que ella y su señora madre ingresaron al cajero y efectuaron  la  respectiva  transacción,  les  explicó  que  había una nueva modalidad de  retiro,  mediante  la  cual  no se les cobraba el cuatro por mil, y como ella le  manifestó  que  no  lo  conocía,  procedió a indicarle que oprimiera la tecla  cancelar  e  ingresará  nuevamente la tarjeta al cajero, y como así lo hizo la  denunciante,  el  procesado  agarró  la  tarjeta  y la pasó por un aparato que  traía  en  sus  manos  y que guardó en su bolsillo. Al preguntársele por qué  había  hecho  eso,  negó  haber  ejecutado  acción  alguna, señalando que el  aparato  que  tenía  era  un  Beeper y que no lo mostraría, razón por la cual  forcejearon,  el sujeto abrió la puerta. Cuando ya se encontraba en las afueras  del  cajero,  pidió ayuda, siendo auxiliada por los miembros de la policía que  procedieron  a  la  captura  de  Yeison Andrés Páez  Contreras,        en       estado       de  flagrancia”.   

2.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  General    de    la    Nación,   formuló   imputación   contra   Yeison  Andrés  Páez  Contreras por el  delito  de violación de datos personales agravado, según el artículo 269f con  la  circunstancia  de  agravación  punitiva  reglada  en  el artículo 269h del  Código  Penal,  razón  por  la  cual  se  le impuso medida de aseguramiento de  detención preventiva.   

3. Por razón del acuerdo celebrado entre la  fiscalía  y  Páez  Contreras, el 3 de Marzo del 2011, se cumplió la audiencia  de que trata el artículo 348 de la Ley 906 de 2004.   

En  tales  condiciones,  el Juzgado Tercero  Promiscuo  Municipal  de  Arauca,  el  14  de marzo de 2011, dictó sentencia de  primera   instancia   en  la  que  condenó  a  Páez  Contreras a la pena principal de 48 meses de prisión  y  multa  equivalente a 162,5 salarios mínimos legales  mensuales vigentes  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por un lapso igual a la sanción privativa de la libertad, como autor  del delito de violación de datos personales agravado.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor, el  Tribunal  Superior  de  Arauca,  el   13  de mayo de 2011, lo modificó, en  tanto  impuso al acusado la pena principal de 36 meses de prisión y multa de 50  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes   y   a   la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  plazo  de  la  primera  de  las  citadas.  En  lo  demás,  confirmó  la  sentencia.   

                     Contra la  anterior  decisión,  el  profesional del derecho que vela por las garantías de  Páez Contreras, la recurrió en casación.   

L  A     D E M A N D A      

                  Basado en la  causal  primera,  según la sistemática reglada en la Ley 906 de 2004, presenta  un único reproche, así:   

         

                       Único  cargo   

Acusa   al   Tribunal  de  haber  violado  directamente  la  ley  sustancial  por exclusión evidente del artículo 269 del  Código Penal.   

Argumenta  que la citada Corporación negó  al  acusado  la  rebaja  de  pena  prevista  en  el citado artículo, por cuanto  advirtió  que  el  bien jurídico tutelado del delito por el cual fue condenado  su  representado,  “no es el patrimonio económico,  sino  la  protección de la información y de los datos, y más concretamente la  confidencialidad,  la  integridad  y  la  disponibilidad  de  los datos y de los  sistemas  informáticos,  como  lo  prevé  el  artículo  1° de la Ley 1273 de  2009”.   

Después  de transcribir los artículos del  Código  Penal correspondientes, manifiesta que los delitos informáticos pueden  recaer  sobre  herramientas que lesionan otros bienes jurídicos tutelados, como  son  la   confidencialidad,  el  patrimonio  económico,  la  fe  pública,  etc.   

Dice  que  la conducta delictual desplegada  por  su  procurado  era  la  de  defraudar  el patrimonio de la señora Rosa del  Carmen  Avellaneda, razón por la cual solicita a la Corte casar parcialmente la  sentencia   impugnada   y  consecuentemente,  reconocer  a  Páez  Contreras  el  descuento punitivo del artículo 269 del Código Penal.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

         

         La  casación  en  la  Ley  906  de 2004             

Los lineamientos que perfilan el recurso de  casación  bajo  la égida del sistema acusatorio implementado con la Ley 906 de  2004,  lo  instituyen  como  mecanismo  de control constitucional y legal de las  sentencias  de  segunda instancia en los procesos adelantados por delitos cuando  se  afecten los derechos o garantías fundamentales, de acuerdo con las causales  legal  y  taxativamente señaladas, siempre que se satisfagan los fines para los  cuales  está  previsto:  buscar la efectividad del derecho material, el respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los agravios  inferidos  a  éstos,  así  como  la  unificación  de la jurisprudencia.    

Con  esa  perspectiva,  la  pretensión del  demandante   ha   de  estar  demarcada  por  el  carácter  teleológico  de  la  impugnación,   debiendo  por  ello  acreditar  la  afectación  de  derechos  o  garantías  fundamentales,   señalar  la  causal  por  la  que opta con el  desarrollo  adecuado de los cargos que le dan sustento, y demostrar la necesidad  del  fallo  de  casación,  so  pena que por su incumplimiento, el libelo no sea  admitido.   

Por  eso,  además  de  los  fundamentos de  lógica,  de debida argumentación y de contenido que la Corte debe verificar al  momento  de estudiar la demanda, ha de analizar la necesidad de su intervención  en  sede  de  casación,  con  miras  a  cumplir  alguna  de las finalidades del  recurso,  porque  si  advierte  la  imperiosa  protección o restauración de un  derecho  fundamental  y  por  ello,  precisarse  de  fallo,  deberá superar las  falencias en la elaboración del libelo y ordenar su admisión.   

Presupuestos   de   lógica   y   debida  fundamentación,   en  orden  a  postular  la  infracción  directa  de  la  ley  material   

         

         Cuando  la censura se postula por la vía de la infracción directa  de  la ley sustancial, el casacionista está aceptando que los hechos declarados  como   probados  en  la  sentencia  corresponden  a  una  correcta  apreciación  probatoria,  razón  por  la cual el debate se circunscribe a la aplicación del  derecho,  sin que tengan cabida aspectos relacionados con la credibilidad de los  elementos de juicio y del acontecer fáctico.   

         La   labor   de   demostración   de  la  trascendencia  del  vicio  estará   sustentada  en  evidenciar  que el juzgador seleccionó una norma  que  no  era la llamada a gobernar el asunto, omitió otra que sí resolvía los  extremos   de   la   relación   jurídico   procesal  o,  habiéndola  escogido  correctamente  le dio un alcance interpretativo que no se deriva del texto de la  ley.   

         De  manera  que  si no se cumple con los anteriores derroteros, sin  duda, se impone la inadmisión del libelo.   

         Calificación   de   la  demanda             

         

         1.  De acuerdo  con  el  anterior  recuento  de  la  actuación  procesal,  surge  claro  que el  sindicado  acordó  con  la  fiscalía  la  comisión  de la conducta punible de  violación de datos personales, a cambio de una rebaja de penas.   

         En   tales  condiciones,  la  defensa  sólo  tiene  interés  para  controvertir  a través de los recursos (apelación o casación) la vulneración  de  sus garantías fundamentales, el quantum de la pena , los aspectos referidos  a  su  determinación,  lo referente a la prisión domiciliaria como sustitutiva  de  la  prisión  carcelaria y la suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

         Por  tanto,  surge   fácil advertir que el libelista tiene un  interés  para  impugnar  en casación el fallo de segunda instancia, puesto que  el  motivo  de  inconformidad que plantea en el único cargo, no pone le tela de  juicio,  la  responsabilidad  aceptada por Olave Moncayo, sino que el reclamo se  centra  en  el  reconocimiento  de  la  circunstancia  de  atenuación  punitiva  prevista en el artículo 269 del Código Penal.   

         2.  La Sala advierte, respecto del único cargo que el casacionista  formula  por  la vía de la infracción directa de la ley material, que quedó a  mitad  de  camino,  por  cuanto no demostró que el sentenciador incurrió en un  error  de  derecho, por no haber dado aplicación a la rebaja de pena reglada en  el artículo 269 del Código Penal.   

         Recuérdese  que  cuando  se  invoca  la exclusión evidente de una  norma,  al  demandante  compete  enseñar  a  la Corporación, dando las razones  jurídicas  correspondientes, que el precepto reclamado solucionaba el conflicto  suscitado.   

         De  tal  manera,  no  constituye argumento, en orden a sustentar la  censura,  criticar  las hipótesis dados por el sentenciador para no seleccionar  un  canon,  sino  que  igualmente se debe demostrar que esa exclusión realmente  constituye   un   desatino   jurídico   en   la   elaboración  del  juicio  de  derecho.   

         En  el  presente  supuesto,  el  actor  no  dio  ningún  argumento  tendiente  a demostrar que la razón expuesta por el Tribunal no tenía sustento  normativo,  en  la  medida en que el discurso lo centró simplemente en resaltar  las  condiciones  del  sentenciador  y a indicar que la finalidad de la conducta  delictiva   desplegada  por  Páez  Contreras,   era  la  de  defraudar  el  patrimonio económico de la victima.   

            Así   las   cosas,   deviene   necesaria   la  inadmisión  del  libelo.   

         De  otro lado, la Corte avizora que los argumentos expuestos por el  juzgador,  en orden a no reconocer la rebaja de pena reglada en el artículo 269  del  Código  Penal,  resultan atinados, toda vez que la citada diminuente   normativa,  sólo  es  aplicable  a los delitos que atentan contra el patrimonio  económico,  y  no por aquél que propende por la protección de la información  y los datos.   

         Al  respecto  vale  destacar que las conductas punibles regladas en  el  Título  VII  Bis  del  Código  Penal,  tienen su origen en la necesidad de  proteger  el  derecho  a  la  intimidad,  entendido éste como aquel conjunto de  poderes  y  facultades,  para  garantizar la exclusión del Estado y de terceras  personas,  en  el  ámbito  más  cercano  del  sujeto,  como  es  su libertad e  individualidad.   

            Por   tanto,   de   ese   derecho   se   deriva   igualmente  la  autodeterminación  informática, la cual se refiere al dominio de la persona de  mantener  en  reserva  aspectos de su propia vida, de las situaciones que se ven  amenazadas con el uso de nuevas tecnologías.   

         Es  decir,  la  garantía  a  la  determinación informática, hace  referencia  a  la  facultad  del  individuo de controlar y conocer los datos que  sobre  él  se  encuentran  almacenados, en los soportes informáticos o los que  están destinados a ser automatizados.   

         De  ahí  que  el  legislador hubiese expedido la Ley 1273 de 2009,  por  medio  de  la  cual  “se  crea  un  nuevo bien  jurídico    tutelado   denominado   ‘de  la  protección  de  la información y de los datos’  y  se  preservan  integralmente los  sistemas   que   utilicen   las   tecnologías   de   la   información   y  las  comunicaciones…”.   

         En  ese  orden  de  ideas,  resulta  evidente que la mencionada ley  creó  unos  nuevos  tipo  penales,  en procura de salvaguardar el anterior bien  jurídico,  reglando,  entre  ellos,  la conducta punible de violación de datos  personales,  la  cual  exige  como elemento subjetivo del tipo, la intención de  quien  indebidamente  obtiene  el  dato,  de perseguir un provecho para sí o un  tercero,  y  como elemento normativo, de no estar autorizado para tener acceso a  éste.   

         Si   lo  anterior  es  así,  surge  indiscutible  que  la  mentada  infracción,  no  forma  parte  de  aquél catálogo de punibles que protegen el  patrimonio   económico,   puesto   que   el  propio  legislador  fue  claro  en  incorporarla  al  Código  Penal,  aclarando  la creación de un “nuevo  bien  jurídico”,  lo cual, sin  duda,  excluye  el  beneficio  punitivo por reparación, entendido éste como la  restitución  del  objeto  material  del delito o su valor, e indemnización los  perjuicios  ocasionados  al  ofendido  o  perjudicado,  pues dicho precepto hace  alusión  a  los  comportamientos  delictuales  que  protegen  el enunciado bien  jurídico.   

En  el  evento  en  que  la  finalidad  del  procesado  hubiese  sido  la de apropiarse de los dineros que la víctima tenía  en  la  entidad  bancaria,  ello en nada desnaturaliza la estructura del punible  que  el  acusado,  de manera libre, voluntaria y debidamente asistido acordó su  comisión  con  la  fiscalía,  pues  la  acción  desplegada  cuando  éste fue  aprehendido  por  los  policiales, encuadra en la conducta punible de violación  de  datos  personales,  según  se  puede  advertir  de los hechos reseñados en  precedencia,  máxime cuando, se insiste, ese comportamiento siempre persigue un  provecho,  no  obstante  la  tipicidad de la conducta no está condicionada a su  obtención.   

De otra parte, del estudio del proceso no se  vislumbra  violación   de  derechos  fundamentales  o   garantías            de           los          intervinientes,     que     determine   el   ejercicio   de   la   facultad   oficiosa de   índole     legal     que    al    respecto    le   asiste     a     la     Sala,    en    punto    de  asegurar  su  salvaguarda.   

El mecanismo de la insistencia  

Al amparo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuando  la  Corte  decida  no  darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal, han  sido   definidas   por   la   Sala   en   los  siguientes  términos1:   

“(ii)  La  insistencia  sólo puede ser  promovida  por  el  demandante,  por  ser  él a quien asiste interés en que se  reconsidere  la  decisión.  Los  demás  intervinientes en el proceso no tienen  dicha  facultad,  en  tanto  que  habiendo  tenido ocasión de acudir al recurso  extraordinario,  el  no  hacerlo  supone conformidad con los fallos adoptados en  sede de las instancias.   

         “(iii)  La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público, a través de sus delegados para la casación penal, o ante  alguno  de  los Magistrados integrantes de la Sala de Casación Penal, según lo  decida el demandante.   

         (iv)  La  solicitud  respectiva  puede tener dos finalidades: la de  rebatir  los argumentos con fundamento en los cuales la Sala decidió no admitir  la  demanda,  o para demostrar por qué no empece las incorrecciones del libelo,  es  preciso  que  la  Corte  haga  uso  de su facultad oficiosa para superar sus  defectos y decidir de fondo.   

         (v)  Es  potestativo  del  Magistrado  disidente o del Delegado del  Ministerio  Público  ante quien se formula la insistencia, optar por someter el  asunto  a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento  último  en  que  informará  de ello al peticionario. Así mismo, cualquiera de  ellos  puede  invocar  la  insistencia  directamente  ante  la  Sala  de  manera  oficiosa.   

(vi) El auto a través del cual no se admite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso, con la consecuente  imposibilidad  de  invocar  la prescripción de la acción penal, efectos que no  se  alteran  con  la  petición de insistencia, ni con su trámite, a no ser que  ella prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  su  turno,  como  quiera  que  la ley no  establece  términos  para  el  trámite  de la insistencia, es preciso fijarlos  conforme  la  facultad  que en tal sentido se consagra en el artículo 159 de la  Ley 906 de 2004.   

Con  tal propósito, teniendo en cuenta que  la  decisión  a través de la cual no se admitió la demanda está contenida en  un  auto  a cuyo enteramiento o publicidad debe procederse obligatoriamente, con  arreglo  a  lo  dispuesto  en sentencia C-641 del 13 de agosto de 2002, por vía  del  procedimiento  señalado  en  el  artículo 169, inciso 3, de la Ley 906 de  2004,   esto   es   “mediante  comunicación  escrita  dirigida  por  telegrama,  correo  certificado, facsímil, correo electrónico o  cualquier  otro medio idóneo que haya sido indicado por las partes”,  se establecerá el término de cinco (5) días contados a partir  de  la fecha en que se produzca alguna de las anteriores formas de notificación  al  demandante,  como  plazo  para que éste solicite al Ministerio Público o a  alguno  de  los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala,  si  a  bien  lo tiene,  insistencia en el asunto.   

A  su vez, teniendo en cuenta que el examen  de  la  solicitud  de insistencia supone un estudio ponderado de la misma, de la  demanda,  del  auto por el cual no se admitió y de la actuación respectiva, se  otorgará  al  Ministerio  Público  o  al  Magistrado interesado un término de  quince  (15)  días  para  el  examen de la temática planteada, vencido el cual  podrán  someter  el  asunto  a discusión de la Sala o informar al peticionario  sobre su decisión de no darle curso a la petición.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,     SALA     DE     CASACIÓN     PENAL,   

R E S U E L V E  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada    por    la  defensora de Yeison Andrés  Páez     Contreras.   

         Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

         Cópiese,  comuníquese  y  cúmplase.  Devuélvase  al Tribunal de  origen.   

                                                       JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                         JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ                    

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                                            SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                         

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                    MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS            

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                             

                                                       NUBIA                                YOLANDA                                NOVA  GARCÍA                                                                

                                                                       Secretaria   

    

1 Auto  del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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