31325(05-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 31325  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 357  

Bogotá, D. C.,  cinco (5) de octubre de  dos mil once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del  16 de noviembre de  2004,  el Juez 2º Penal del Circuito Especializado de Antioquia declaró, entre  otros,  al  señor Benjamín López Durango,     alias     “Tribilín”,   autor   penalmente  responsable  del  concurso  de  conductas  punibles  de  homicidio agravado en las personas de Óscar Valderrama Cruz, Luis  Alfonso  Valderrama López y Alejandro Higuita Mesa, y concierto para delinquir.  Le  impuso  40  años  de  prisión, 10 de interdicción de derechos y funciones  públicas   y   multa   de   dos   mil   salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

El  fallo  fue  apelado  y ratificado por el  Tribunal Superior de Antioquia el 4 de abril de 2005.   

En  auto  del  16  de mayo de 2006 (radicado  24.403)  la  Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia inadmitió  la demanda de casación presentada.   

A   través   de   apoderado,   el  señor  López   Durango   invocó  acción de revisión contra las decisiones señaladas.   

Agotado  el  trámite  de  ley  propio de la  acción, la Corte resuelve el fondo del asunto.   

HECHOS  

En  la  providencia  del  16 de mayo de 2006  (radicado 24.403), la Sala los reseñó así:   

“…  fueron  declarados  en  el  fallo de  segunda instancia de la siguiente manera:   

“Entre  los  días 22 y 30 de noviembre de  1997,  hombres  fuertemente armados que dijeron pertenecer a las Autodefensas de  Córdoba   y   Urabá,   incursionaron  en  las  veredas  de  “La  Balsita”,  “Antesales”,  “La  Argelia” y “Buenavista”, comprensión territorial  del  Municipio  de  Dabeiba;  y  en  forma  selectiva le ocasionaron la muerte a  varios  campesinos de la región, arrasando de paso con viviendas, y llevándose  consigo ganado y demás semovientes que encontraron a su paso.   

No  obstante  que  en  la  investigación se  habló  de  numerosos  muertos  por la referida acción violenta, solo se logró  establecer  la  occisión  de  Luis  Alfonso Valderrama López, Oscar Valderrama  Cruz y Alejandro Higuita Mesa””.   

Uno de los partícipes del delito, Francisco  Enrique  Villalba  Hernández,  señaló  como compañero en la comisión de los  hechos     a     alias     “Tribilín”  y un informe de inteligencia de los organismos de seguridad del  Estado    estableció   que   ese   apelativo   correspondía   a   Benjamín López Durango.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En el curso de la investigación penal, el 27  de  febrero  de  1998  se  recibió  declaración  a  Francisco Antonio Villalba  Hernández,  quien  dijo  haber  sido miembro de los “paramilitares”, de los  cuales  se  desmovilizó,  y participado en los hechos investigados, en los que,  agregó,          igual          intervino         alias         “Tribilín”,  de  quien  no  suministró  nombre ni descripción alguna (folio 136, cuaderno 1).   

En  ampliación  de  indagatoria  del  29 de  septiembre  de  1998,  Villalba  Hernández  insistió  en  que  “Tribilín”  participó  en  la masacre y  agregó  que  “a Tribilín lo mataron hace como seis  meses” (folio 720, cuaderno 3).   

Un   escrito   anónimo   hizo  saber  que  “Tribilín”  vivía  con  Martha  Cuartas (folio 147 y 149, cuaderno 1). En un informe del Cuerpo Técnico  de      Investigaciones,      CTI,      se      dice     que     “Tribilín” es un paramilitar proveniente  de  Urabá, que se moviliza en una moto y convive con Martha Cuartas (folio 157,  cuaderno 1).   

El  agente  de  la Policía Nacional William  Alberto  Jiménez  Vásquez  declaró  el  4  de  marzo  de 1998 respecto de las  actividades    ilegales    de    las   AUC   y   mencionó   a   “Tribilín”  como  un  integrante  de  la  organización,  de  quien  dijo convive con Martha Cuartas, a su vez pariente de  Richie    Cuartas,    un    agente    de    tránsito.   Sobre   “Tribilín”   aclaró:   “no   sé   cómo   se   llama…   él   es   de  1.80  de  estatura  aproximadamente,  bastante  delgado,  del  departamento  de  Córdoba…  es  de  cabello  ensortijado  y  el corte es como en hongo, tiene un tatuaje no recuerdo  si  en  el  brazo  izquierdo  o en el derecho, es como un ancla o algo así o un  alacrán,    es   ñato,   cari-delgado,   ojos   pequeños,   las   cejas   muy  delgadas” (folio 228, cuaderno 1).   

Con  esos  datos  se  abrió  investigación  formal     y     se     ordenó     la     vinculación    de    “Tribilín”    (folio   243,   cuaderno  1).   

En  otro  informe del CTI del 18 de enero de  1998    se    señala    a   “Tribilín”   como   integrante   de   las   AUC   y  se  lo  describe  como  “alto, delgado, garetas (sic), pelo crespo con corte  bajito,    dentadura    normal,    nariz   chata,   orejas   grandes” (folio 546, cuaderno 2).   

La  señora Libertad Zapata Manco dio cuenta  del  homicidio  de  su  esposo, cometido el 28 de mayo de 1997, entre otros, por  “Tribilín”,   quien  “es  alto, delgado, cabello mono crespo, color de la  piel  blanco,  ojos  color  cafés, la nariz es aguileña, labios delgados, cara  alargada,  mentón  normal” (folio 591, cuaderno 2).   

El nuevo informe del CTI, del 24 de diciembre  de  1997,  describe a ese integrante de las AUC como de 1,70 metros de estatura,  de  unos  28 años de edad, muy delgado, rostro ovalado, piel trigueña, cabello  negro   ondulado,   de   corte  militar,  ojos  negros,  labios  gruesos,  nariz  semi-aguileña    (folio    594,   cuaderno   2).   Similar   descripción   del  “Tribilín”,  cuya novia  es  Martha  Cuartas  y que cometió un hecho a finales de 1997, hace una persona  con  identidad  reservada,  en  testimonio  del  8  de junio de 1998 (folio 599,  cuaderno 2).   

Un  informe  del  CTI del 2 de julio de 1998  refiere  que  labores de inteligencia permitieron conocer los nombres y/o apodos  de  algunos  de  los  miembros  del  grupo  paramilitar,  entre los cuales está  Benjamín  López  Durango,  alias    “Tribilín”,  identificado  con  la cédula 71.945.637 de Apartadó, nacido el 15 de diciembre  de  1964 en el Urabá antioqueño, de 33 años de edad, 1,70 metros de estatura,  delgado,  cabello  crespo,  nariz  chata,  orejas grandes y piel manchada (folio  867, cuaderno 3).   

Con  estos  datos,  la  Fiscalía ordenó su  emplazamiento  en  resolución del 9 de noviembre siguiente y el 22 de diciembre  del  mismo  año  lo  declaró  persona  ausente  (folios  745  y  896, cuaderno  3).   

Alirio   Valderrama  Higuita  describe  al  “Tribilín”  paramilitar  como  de  1,80  o 1,85 metros de estatura, delgado, trigueño claro (churrusco),  ñato (folio 886, cuaderno 3).   

Informes  de  inteligencia  del Departamento  Administrativo  de Seguridad, DAS, de mayo 15 de 2000, se refieren al integrante  de    las    AUC    alias    “Tribilín”  como  Samuel  Alcarás  (folios 1338 y 1376, cuaderno 5). De la  misma  entidad  proviene  otro  informe,  del  5  de  abril  de  2001,  en donde  “Tribilín” es mencionado  con  el nombre de Richie Cuartas y se dice que convive con Martha Cuartas (folio  1915, cuaderno 6).   

Un nuevo documento del CTI, fechado el 12 de  marzo  de  2001,  menciona  entre  los  integrantes de las AUC a “Tribilín”  y  dice  que “al  parecer fue asesinado”. Más adelante  afirma  que  “al parecer responde al nombre de FABER  ANTONIO  BOTERO  GUZMAN. Según comunicado de prensa de El Mundo del 28 de abril  de  1999  fue capturado por la policía de Apartadó Antioquia, en compañía de  Alejandro  Moreno  Pérez.  Hay  otros dos registros de alias Tribilín, pero se  desconoce  si  se  trata de la misma persona” (folios  2312 y 2314, cuaderno 8).   

Con esa actuación, el 4 de diciembre de 2001  la    fiscalía    acusó    a    Benjamín   López  Durango,         alias         “Tribilín”,  identificado con la cédula  71.945.637  (folio 2321, cuaderno 8), determinación ratificada por la Fiscalía  Delegada  ante  el Tribunal de Bogotá el 25 de julio de 2003 (folio 4, cuaderno  Fiscalía 2ª instancia).   

En  el  juicio  se  pidieron  y  ordenaron  diligencias  de  reconocimiento  fotográfico, que no fue posible evacuar. Luego  fueron  proferidos los fallos señalados (folios 2450, 2469 y 2540, cuaderno 8).   

LA DEMANDA  

El   apoderado   del  señor  Benjamín  López  Durango invoca la causal  3ª  el  artículo  220  del  Código de Procedimiento Penal, por cuanto pruebas  nuevas  acreditan su ajenidad con el delito, en tanto demuestran que desde el 15  de  agosto  de  1997  se  encuentra detenido descontando una pena de 27 años de  prisión,  impuesta  por  el  Juzgado  4º  Penal  del Circuito de Medellín, es  decir,  que  para  la  época  de  los  hechos investigados, entre el 20 y 30 de  noviembre  de  1997,  estaba  recluido  en la cárcel de Bellavista (Medellín),  resultándole imposible, por tanto, realizar los comportamientos.   

Agrega  que  en  otro  proceso  igual  fue  vinculado   López  Durango,  bajo     el     supuesto     de    que    se    trataba    de    “Tribilín”,  pero allí fue decretada la  preclusión,  tras  haberse  establecido  que  no se trataba del “Tribilín”      autor     de     los  hechos.   

Anexa  copias  de  los  fallos  demandados y  solicita se declaren sin valor.   

ACTUACION SURTIDA EN LA CORTE  

1.  Admitida  la  demanda,  se  solicitó  y  allegó  el  expediente  que  se  pide  revisar,  así como copias de los fallos  proferidos  por  el  Juzgado 4º Penal del Circuito y el Tribunal de Medellín y  otras    actuaciones   surtidas   en   el   juicio   en   donde   estos   fueron  emitidos.   

2.  En  autos  del  19, 23 y 26 de agosto de  2011,  los  magistrados,  integrantes  de  la  Sala de Casación Penal, doctores  Sigifredo  Espinosa  Pérez,  Alfredo  Gómez  Quintero y Javier Zapata Ortiz se  declararon  impedidos  para  conocer del trámite, por cuanto, al haber adoptado  la  decisión  de  inadmitir  la  demanda  de  casación,  dejaron  en  firme la  sentencia condenatoria que se pide revisar.   

ALEGATOS DE LAS PARTES  

1.  El  apoderado  de  los señores Nicolás  Factor  Henao  y Jairo León Vanegas, vinculados al proceso objeto de la demanda  de  revisión,  manifestó  no  tener argumentos para coadyuvar u oponerse a las  pretensiones     de    López    Durango.   

2. El señor López  Durango   refiere   que   su   caso   es   el  de  un  “falso   positivo”,  en  cuanto  sin  prueba  alguna  se  concluyó  que  se  trataba del “Tribilín”  responsable  de los delitos,  sin  que  pudiera haberlos cometido, pues en ese entonces se encontraba detenido  en  razón de otro proceso, de donde deriva negligencia de la Fiscalía, pues ha  debido  averiguar esa situación, y no lo hizo, impidiéndole rendir indagatoria  y defenderse.   

Además, sus rasgos son diferentes a los del  autor  del  delito,  razones  que considera suficientes para ser absuelto de los  cargos.   

3.  El  defensor  del  señor  López  Durango  reiteró  que  los fallos  condenatorios  deben  declararse  sin  valor,  en tanto se demostró que para la  época  de  comisión  de los delitos, aquel se encontraba detenido en razón de  un   asunto   diferente,   de   donde   surge   que  no  es  el  “Tribilín” señalado como responsable de  aquellos.   

4.  El  Procurador Segundo Delegado para la  Casación Penal se pronunció en términos similares.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Sobre el impedimento  

La  Sala  admitirá  el  impedimento de los  honorables  magistrados,  doctores  Sigifredo  Espinosa  Pérez  y Javier Zapata  Ortiz,  quienes,  por  ello, deberán separarse del conocimiento y decisión del  asunto.   

Lo anterior, por cuanto que, de conformidad  con  el  numeral  4º  del  artículo  99  del  Código  de Procedimiento Penal,  constituye  causal  para  no  conocer  de un proceso que el funcionario judicial  haya  dictado  la  providencia  cuya  revisión  se  trata o hubiese participado  dentro del proceso.   

De  acuerdo  con el artículo 220 del mismo  estatuto,  la  acción de revisión procede contra las sentencias ejecutoriadas,  y  sucede  que,  mediante  providencia  del  16  de mayo de 2006  (radicado  24.403),  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, de la cual  hicieron  parte  los  magistrados  citados,  inadmitió  la demanda de casación  formulada   contra  la  sentencia  del  Tribunal  que  condenó  a  López Durango y otros.   

Con  esa decisión de la Corte se causó la  ejecutoria  del  fallo  de  condena,  esto  es,  ese  pronunciamiento fue el que  habilitó  el  ejercicio  de  la  revisión.  Además, al rechazar la demanda de  casación,  los  funcionarios  hicieron  expresa mención de haber verificado la  inexistencia    de    “violación   de   garantías  fundamentales     que    deban    ser    protegidas    oficiosamente”,  de  donde  surge  que  conocieron el proceso cuya revisión se  solicita.   

Respecto del doctor Alfredo Gómez Quintero,  la  Corte  no  se pronunciará, por cuanto cumplió su periodo constitucional y,  por ello, dejó de ser integrante de la Corporación.   

Sobre la revisión  

La Sala declarará  fundada  la  causal de revisión invocada. Las razones  son las que siguen:   

1.  En  el  asunto  en  estudio  el  señor  Benjamín  López Durango fue  declarado  penalmente  responsable mediante sentencia condenatoria que, surtidas  las  fases  de  un  proceso  como  es  debido,  hizo  tránsito  a  cosa juzgada  material.   

Esa  cosa  juzgada,  que  a  la  vez genera  seguridad    jurídica,    excepcionalmente   admite   la   viabilidad   de   su  desconocimiento,  esto  es,  se  torna  posible  la  invalidación de los fallos  ejecutoriados,  en  cuanto, a pesar de la verdad formal declarada, puede suceder  que  la  verdad  real sea diversa y, de estarse a aquella, se genere un problema  de injusticia material, que, por tanto, no puede permitirse.   

Para   tales   supuestos   el  legislador  estableció  la acción de revisión, admisible exclusivamente por las taxativas  causales  de  que  trata el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal. La  tercera, invocada en el presente evento, hace relación a   

“Cuando   después   de   la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de los debates, que establezcan la inocencia del condenado”.   

Por  hecho  nuevo  debe  entenderse  aquel  acontecimiento  vinculado  al  delito investigado, que no pudo ser controvertido  ni  apreciado  dentro  de  la  actuación, precisamente por resultar desconocido  dentro  de  ésta. Por su parte, la prueba novedosa es el elemento de juicio, el  medio  de  convicción,  de los reglados en el ordenamiento jurídico, a través  del  cual  se  pone en conocimiento ese hecho. Queda entendido que debe tratarse  de  un  medio  probatorio  el  cual  no  pudo  ser aportado al juicio y apunta a  modificar sustancialmente la situación jurídica del condenado.   

Esos  presupuestos se satisfacen cabalmente  en este caso.   

2. Los hechos origen del proceso cuyo examen  se  reclama,  tal  como  lo reseñan las resoluciones acusatorias, los fallos de  primera  y  segunda instancia y el auto de la Corte que inadmitió la demanda de  casación,  se  llevaron  a cabo entre el 22 y el 30 de noviembre de 1997 en las  veredas  “La Balsita”, “Antesales”, “La Argelia” y “Buenavista”,  del municipio de Dabeiba, Antioquia.   

En  el  curso de la acción de revisión se  demostró,  más  allá  de cualquier duda razonable, que el señor Benjamín  López Durango, señalado de ser  el  alias  “Tribilín” que  se  dice tuvo participación activa en esos actos, para esa época se encontraba  en  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar diversas de aquellas en donde se  llevaron  a  cabo  los delitos, de donde surge incontrastable que mal pudo haber  sido el partícipe responsable de su ejecución. Obsérvese:   

(i) El 31 de marzo de 2010, la Dirección y  Oficina   Jurídica  de  Establecimiento  Penitenciario  de  Cómbita  (Boyacá)  certificaron  que la hoja de vida del interno Benjamín  López  Durango registra que (a) se encuentra detenido  desde  el  15  de  agosto  de  1997  hasta esa fecha, (b) ese día ingresó a la  cárcel  de  Medellín  mediante  orden  de  encarcelamiento de la Fiscalía 188  Seccional  de  esa  ciudad,  sindicado de delitos contra la vida y la integridad  personal,  (c)  este funcionario escribió que fue capturado ese día, y, (d) el  asunto fue conocido por el Juzgado 4º Penal del Circuito.   

“Que  según  lo  anterior  el  interno  BENJAMIN  LOPEZ  DURANGO…  ha  estado  privado  de  la libertad desde el 15 de  agosto de 1997 hasta la fecha.   

Que  revisada  la  hoja de vida del interno  mencionado  hasta  la  fecha  no obra ningún documento donde registre que en el  tiempo  que  ha  estado  recluido  se le ha otorgado un permiso de salida de los  Establecimientos  donde  ha  estado  recluido” (folio  213).   

(ii)  En oficio del 27 de agosto de 2007 el  Juez  4º de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Medellín informa que  ese   despacho  se  encuentra  ejecutando  la  pena  de  27  años  de  prisión  (inicialmente  fue  de  42)  proferida  contra  López  Durango por el Juzgado 4º Penal del Circuito mediante  sentencia del 24 de junio de 1998. Agrega que:   

“Por  este proceso fue capturado el 15 de  agosto  de 1997 y desde esa fecha se encuentra detenido sin haber sido dejado en  libertad hasta el momento” (folio 222).   

(iii) El 20 de agosto de 1999 el Juzgado 4º  Penal  del  Circuito de Medellín remitió a los Juzgados de Ejecución de Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  la  misma  ciudad  el  expediente  seguido contra  Benjamín  López  Durango.  Aquel  funcionario elaboró ficha técnica del condenado, en la cual especificó  su  cédula  71.945.637,  y  advirtió que se encontraba detenido desde el 15 de  agosto  de  1997  hasta  ese  entonces,  20  de  agosto de 1999, en razón de la  sentencia  proferida  por  aquel  despacho  el 24 de junio de 1998 (folios 333 y  334).   

(iv)  Ahora,  a  la actuación se allegaron  copias  de  la  sentencia  del 24 de junio de 1998, mediante la cual el Juez 4º  Penal  del  Circuito de Medellín condenó a 42 años de prisión a Benjamín  López Durango, identificado con  la  cédula  de ciudadanía 71.945.637, conocido con el alias de “Tribilín”,  como  determinador  de  los  delitos  de  homicidio  agravado  (sobre  el agente de la Policía James Antonio  Serna  Largo), hurto calificado agravado y porte ilegal de arma de fuego, según  hechos ocurridos el 8 de junio de 1997 (folio 291).   

La decisión fue confirmada por el Tribunal  Superior de Medellín el 30 de septiembre de 1998 (folio 321).   

No  queda  duda,  en  consecuencia, que por  razón  de  los  hechos  acaecidos el 8 de junio de 1997, el señor López  Durango  fue  capturado  el  15 de  agosto  de 1997 y que desde entonces, cuando menos hasta el 31 de marzo de 2010,  se  encontraba  privado  de  la libertad, en forma continua e ininterrumpida, en  establecimientos  carcelarios  bajo  la  vigilancia  del Estado, sin que hubiese  recobrado  su  libertad  en  ese  lapso  ni  le  hubiera  sido concedido permiso  alguno.   

Se sigue de lo anterior que para el periodo  comprendido  entre  el  22 y el 30 de noviembre de 1997 el acusado se encontraba  recluido  a  órdenes de la justicia (había sido aprehendido unos meses atrás)  y,  por  contera,  mal pudo en ese entonces haber hecho presencia física en las  diversas  veredas  de Dabeiba (Antioquia) cometiendo la masacre que se le imputa  a  alias “Tribilín” y por  la   cual   fue  condenado  en  las  sentencias  que  hoy  se  pide  reexaminar.   

La   prueba  novedosa,  en  consecuencia,  demuestra  que  López Durango  no  cometió  el  delito  investigado,  esto  es,  que no era el “Tribilín”   de   que   da   cuenta  el  proceso.   

3.  Dentro  del proceso que se revisa obran  suficientes  elementos de juicio, reseñados a espacio arriba, que ratifican las  conclusiones  a las cuales se llegó en el anterior apartado. En efecto, aparece  que  los  delitos  fueron  cometidos por integrantes de las AUC, varios testigos  indicaron    que    un    miembro    del   grupo   era   alias   “Tribilín”  y  uno  de  los delincuentes  señaló     la     participación     activa     de    alias    “Tribilín” en los delitos por los que se  emitió condena.   

Pero  de  lo  que no existe prueba clara es  respecto  de  que  Benjamín López Durango  hubiese  sido el “Tribilín”  autor de las conductas delictivas. Para concluir que se trataba  de  la misma persona se acudió a avalar simples conjeturas, según se detalla a  continuación.   

(i)  No  queda  duda  de  que  Benjamín  López  Durango es conocido con  el  alias  de “Tribilín”,  pues  así  fue  identificado en la sentencia del Juzgado 4º Penal del Circuito  (folio  291), pero de ahí no deriva que sea la única persona con ese apelativo  y/o que se trate de quien cometió los delitos.   

(ii) Francisco Enrique Villalba Hernández,  quien  en  los  fallos censurados es señalado como la única prueba de cargo en  contra  de  López  Durango,  refirió          textualmente         que         alias         “Tribilín”  intervino en la comisión de  los  delitos,  pero  jamás  hizo  pronunciamiento alguno sobre la identidad, el  nombre  de la persona a la cual correspondía ese apodo y ni siquiera brindó su  descripción  física.  De  este  testimonio,  entonces,  mal  podía  surgir la  correspondencia    entre    “Tribilín” y el hoy demandante.   

Además,  de la versión del propio testigo  de  cargo  derivaba  que  el  “Tribilín”  responsable  de los delitos era diverso del detenido, en cuanto  en  ampliación  de  indagatoria  del  29  de  septiembre  de  1998 expresamente  anunció  que  “a Tribilín lo mataron hace como seis  meses”.   

(iii)  “Informes  de   inteligencia”   del  DAS  contribuyeron  a  la  confusión,  en tanto indistintamente dijeron que el paramilitar “Tribilín”   respondía  al  nombre  de  Samuel Alcarás o al de Richie Cuartas.   

(iv) Un documento similar del CTI, del 12 de  marzo  de 2001, señala que el “Tribilín”   de   las   AUC,  “al  parecer  fue  asesinado”,    y    agrega   que   “al   parecer   responde   al   nombre   de   FABER   ANTONIO  BOTERO  GUZMAN”. Anota que se tiene información respecto de  que   fue  capturado  el  28  de  abril  de  1999  (para  entonces  López   Durango  llevaba  privado  de  su  libertad  más de dos años) y que se tenían otros registros de “Tribilín”,  pero  se  desconocía si se  trataba de la misma persona.   

(v)  Varios  testigos  que  conocieron  al  integrante  de  las AUC, alias “Tribilín”,  no solamente no brindan identificación alguna sobre el mismo,  sino  que, según se analizará a espacio más adelante, lo describen con rasgos  notoriamente    diferentes    a    los    de   López  Durango.   

Así,  ninguna  prueba  legalmente aportada  permitía        colegir        el        nombre        de       “Tribilín”.  Antes,  por  el  contrario,  apuntaban  a datos diversos como Samuel Alcarás, Richie Cuartas o Faber Antonio  Botero  Guzmán,  lo  cual llamaba a que funcionarios acuciosos pusieran algo de  diligencia  para  dilucidar el asunto, máxime que los investigadores señalaron  fechas    precisas    en    las   cuales,   al   parecer,   el   “Tribilín”  responsable  de  los delitos  había  sido capturado (en circunstancias de tiempo, modo y lugar diversas a las  de   López   Durango)  y/o  muerto.   

(vi)   Los   funcionarios  judiciales  no  solamente  no  procedieron  de  esa  forma,  sino  que,  antes por el contrario,  decidieron   contentarse   con   un   “informe   de  inteligencia”  del  CTI,  fechado  el  2 de julio de  1998,  que  nada  dijo  sobre  la fuente de su conocimiento (y fiscales y jueces  nada  hicieron  por  acreditarla), sino que acudió al expediente de referir que  “labores  de  inteligencia  permitieron  conocer los  nombres  y/o apodos” de algunos de los integrantes de  las     AUC,     y,     sin     más,     señalaron     que     “Tribilín”      era     Benjamín  López  Durango, portador de la  cédula 71.945.637.   

Ni  los  investigadores  se preocuparon por  explicar  probatoriamente cómo se llegó a esa conclusión, ni los funcionarios  judiciales  hicieron  gestión  alguna  para que con elementos de convicción se  respaldara  la  aseveración.  Desde  entonces,  se  asumió  sin discusión esa  identidad y a ella se la vinculó, juzgó y condenó.   

4.  En la reseña de la actuación procesal  aparece   que   los   diferentes   elementos   de   juicio  que  dan  cuenta  de  “Tribilín”, lo describen  como  una  persona  alta,  como  de  1,80  o 1,85 metros de estatura, de cabello  ensortijado,  de  contextura  delgada,  posee  un tatuaje en uno de sus hombros,  nariz  ñata, de unos 28 años de edad (para diciembre de 1997), de tez blanca o  trigueña.   

En  contraste, la tarjeta elaborada por las  autoridades  carcelarias  respecto  de Benjamín López  Durango,  señala  una  persona de baja estatura (1,66  metros),  rasgo  que  apunta  a  una persona diversa, además de que no se dejó  registro  alguno  sobre  la existencia de señales de tatuajes, que de necesidad  debía presentar en uno de sus brazos.   

De  nuevo,  entonces,  como  con  acierto  analizan   las  partes  intervinientes  en  la  acción,  se  demuestra  que  el  “Tribilín” vinculado al  proceso    que   se   revisa,   es   persona   diferente   del   “Tribilín”  señalado  como autor de los  delitos.   

5.  En  fin,  la  valoración  individual,  conjunta  y conforme a la sana crítica de los medios de convicción obrantes en  el  proceso  y  de las pruebas nuevas allegadas a esta acción, ofrece, en grado  de  certeza,  una clara conclusión: fue otro el autor de las conductas punibles  por   las   que   fue   condenado   Benjamín  López  Durango.   

En  consecuencia,  encuentra   la   Sala    sustentada   y   demostrada  la   invocada   causal   tercera   prevista  en  el  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  motivo  por  el cual, de conformidad con el artículo 227  ibídem,  se  procederá  a  dejar  sin  efectos los fallos de primera y segunda  instancia,    solo    respecto   de   la   condena   impuesta   a   Benjamín  López Durango, decisión que se  adoptará  compartiendo el concepto emitido por Procurador Segundo Delegado para  la Casación.   

ACOTACIÓN     FINAL   

   

Acorde     con     lo   expuesto,   de   conformidad   con   el   numeral   2°   de  artículo   227   de  la  Ley  600   de   2000,   se   dispondrá  la  restauración parcial  del   proceso   (únicamente  en  lo  que  respecta  al  condenado  Benjamín  López  Durango, para lo cual se  romperá  la  unidad procesal) a partir, inclusive, de la resolución fechada el  23  de  agosto  de  2001,  a través de la cual la Fiscalía declaró cerrada la  investigación.  Debe precisarse que las pruebas practicadas o aducidas en forma  legal  a  la  actuación conservarán plena validez y que las allegadas en   el trámite de revisión deben incorporarse a la misma.   

Para   el  efecto,  se   dispondrá   que   las  diligencias  regresen  al   Juzgado  2ª  Penal   del   Circuito  Especializado de Antioquia, para  que,   previas   las   constancias    pertinentes,   a   su   turno   las  remita   a   una  Fiscalía  Especializada  con   sede  en  el  mismo  circuito, distinta de la que  intervino  en  la etapa instructiva, con el fin de que se adopten las decisiones  pertinentes   en   cuanto   a   la   situación   del   ciudadano   Benjamín  López  Durango y se cumplan los  fines  mismos de la investigación a que se refiere el artículo 331 del Código  de  Procedimiento  Penal.  Se  advierte así mismo que de llegar el proceso a la  etapa  del  juicio,  debe  adelantarse  en  un despacho judicial distinto al que  profirió el fallo de primer grado.   

Así  mismo,  dicha  oficina  instructora  deberá   adoptar  las  medidas  investigativas  correspondientes  tendientes  a  identificar  y,  según  el  caso,  acusar y juzgar al verdadero “Tribilín”, autor de los delitos por los  cuales   se   acusó   a  López  Durango.   

Finalmente,   se  ordenará  la  libertad  provisional   inmediata  del  condenado,  previa  suscripción  de  diligencia  de compromiso para presentarse  cuando  sea  requerido,  siempre  y  cuando no sea solicitado por otra autoridad  judicial.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         

1. Declarar fundado  el   impedimento  manifestado  por  los  magistrados,  doctores  Sigifredo  Espinosa Pérez y Javier Zapata Ortiz; en consecuencia, los  mismos  no  integrarán la Sala de Casación Penal que debe resolver el presente  asunto.   

2. Declarar fundada  la  causal  de  revisión  invocada  por  el  defensor  de Benjamín López Durango.   

3.  Declarar  sin  valor,                   parcialmente,  las  sentencias  del  16 de  noviembre  de 2004 y 4 de abril de 2005, proferidas, en su orden, por el Juzgado  2º  Penal  del  Circuito  Especializado  y  el  Tribunal Superior de Antioquia,  exclusivamente en relación  con  Benjamín López Durango,  así  como  la  actuación surtida a partir, inclusive, de la resolución del 23  de    agosto    de   2001,   mediante   la   cual   se   declaró   cerrada   la  investigación.   

4.           Devolver  el  proceso al juzgado de origen  para  que,  a   su turno, lo remita a una Fiscalía Especializada del mismo  circuito,  diversa  de la que intervino en la etapa instructiva, para que adopte  las  determinaciones  correspondientes en cuanto a la situación de Benjamín  López  Durango.   

5.   Ordenar   la   libertad  inmediata  de  López Durango,  que  se  hará  efectiva  luego  de que suscriba la diligencia de  compromiso  relacionada  en  la  parte motiva, siempre y cuando no sea requerido  por otra autoridad.   

En   todo  lo  demás,  los  fallos permanecen vigentes.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

IMPEDIDO  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                         

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO                                  SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                                                           IMPEDIDO   

         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN      

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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