35642(18-01-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35642  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado:  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

                                 

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de enero de dos  mil once (2011)   

VISTOS:  

Procede  el  Despacho dentro de los términos  del  artículo  7°  de  la Ley 1095 de 2006 a resolver el recurso de apelación  interpuesto  contra la decisión proferida el 14 de diciembre de 2010, por medio  de  la  cual  un Magistrado del Tribunal Superior de Santa Marta no concedió la  acción  de  habeas  corpus  incoada  a favor de CARLOS  ALFREDO  SANDOVAL VILLA, privado de su libertad por los  delitos de extorsión y concierto para delinquir.   

ANTECEDENTES  

El  22 de abril de 2009 la Fiscalía Segunda  Especializada   de   la   ciudad   de   Santa   Marta,   acusó  a  CARLOS  ALFREDO  SANDOVAL VILLA y a Adrián  Rafael  Muñoz  Muñoz  como  coautores de los delitos de extorsión y concierto  para  delinquir;  resolución  que  el  17 de julio del mismo año, confirmó la  Fiscalía Tercera Delegada ante el Tribunal Superior de esa ciudad.   

El  juicio  correspondió  al Juzgado Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Santa  Marta  y  en  la fecha en que se  promovió  esta  acción  -13  de  diciembre  de 2010-, la audiencia pública de  juzgamiento no había culminado.   

En  razón  de  este  proceso,  SANDOVAL  VILLA  permanece  privado  de su  libertad desde el 19 de junio de 2008.   

DE LA ACCIÓN PÚBLICA  

El 13 de diciembre de 2010, con fundamento en  el  artículo 30 de la Carta Política y la ley 1095 de 2006, el abogado Alberto  Ovalle  en  representación  de CARLOS ALFREDO SANDOVAL  VILLA  presentó  al  Tribunal Superior de Santa Marta  -Sala     Penal-     la     acción     de     habeas     corpus    “con  el  objeto que le sea reconocido  el  derecho  fundamental  a la Libertad Provisional por vencimiento de término,  (sic)”.   

Señala     que     a     SANDOVAL   VILLA  le  ha  sido  negada  la  libertad  provisional  solicitada  con  fundamento en el numeral 5 del artículo  365  de  la  ley 600 de 2000 en dos oportunidades: en la primera, se dijo que no  había  transcurrido  más  de un (1) año desde la ejecutoria de la acusación,  porque  había  que  descontar  los  días  correspondientes  al  trámite de un  impedimento  declarado  infundado  por  la  Sala  Penal  de  la Corte Suprema de  Justicia.   

En la segunda, se adujo que las dificultades  para  la  práctica  de  las  pruebas solicitadas por la defensa han impedido la  conclusión  de  la  audiencia  pública,  mientras  que el Tribunal por vía de  apelación  concluyó  que  a  la  fecha  de  presentación  de  la petición de  libertad  provisional los términos no se encontraban vencidos, descontando para  ello 75 días.   

Manifiesta  que  posteriormente  a  Adrián  Muñoz  le fue negada la misma con el argumento de la excesiva carga laboral que  tiene   el   juzgado,   por   lo   que  ante  ese  pronunciamiento  “se  nos  ha  cerrado  el  camino para  solicitar  la  libertad  provisional   al Juzgado en referencia”.   

El 14 de diciembre de 2010, el Magistrado del  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta,  al  que  por  reparto le correspondió el  conocimiento    de    la    acción    de    habeas  corpus  no  la concedió, al considerar que existe una  causa   razonable   impeditiva   para   otorgar   la   libertad  a  SANDOVAL  VILLA, configurada en el hecho de  la  interrupción  de la audiencia en varias oportunidades, debida a la falta de  asistencia  de  los  testigos  de  la  defensa  a  pesar  de  haber sido citados  debidamente.   

El accionante impugnó la decisión sin hacer  crítica alguna a la decisión adversa.   

CONSIDERACIONES  

En el artículo 1º de la ley 1095 de 2006 se  define  al habeas corpus como  derecho  fundamental  y  acción  constitucional para proteger la libertad de la  persona.   Desde   la   sentencia   C-620  de  20011  se  precisó que el carácter  de  acción  que  se  le  atribuye  no  lo  priva  de  su  condición de derecho  fundamental,   derecho  que  a  su  vez  se  efectiviza  mediante  el  ejercicio  precisamente    del    habeas    corpus.   

Esa  condición  hace  que sea un derecho de  aplicación   inmediata  según  lo  establece  el  artículo  85  de  la  Carta  Política,  que  durante  los  estados  de  excepción  no  sea  susceptible  de  limitación2,  que  su  contenido  y  alcance  se  interpreten de acuerdo con lo  previsto  en los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por  el   Congreso   y,   que   su   regulación   se   lleve  a  cabo  mediante  ley  estatutaria3.   

Conforme  con  la  Corte  Constitucional, la  definición  de habeas corpus  contenida  en  el  artículo  primero  de  la  ley  estatutaria  es “comprensiva  tanto de la modalidad de  hábeas  corpus  reparador,  como  en  la modalidad de habeas corpus correctivo,  entendido  éste  último  como  mecanismo   para  evitar  o  poner  fin  a  situaciones  que  comporten amenazas graves contra los derechos fundamentales de  la  persona,  como  la  vida  o  la  integridad  personal  o el derecho a no ser  desaparecido.”4.   

Ahora     bien,     el    habeas       corpus      procede  frente a dos motivos o situaciones amplias y genéricas: i)  cuando  la  persona  es  privada  de  libertad  con violación de las garantías  constitucionales  o  legales,  y  ii)  cuando  la  privación  de la libertad se  prolonga ilegalmente.   

De otro lado, como el ejercicio de la acción  no  se  condiciona  al  agotamiento  de otros medios de defensa judicial, de tal  hecho  no  puede  derivarse  la  conclusión  según  la  cual  se le tenga como  mecanismo  alternativo  o  sustitutivo  de los procesos penales, para debatir lo  que  de  ordinario  y  legalmente debe hacerse al interior de ellos, en tanto se  trata  de  un  medio  excepcional  y  protector de la libertad y de los derechos  fundamentales  para  reparar y corregir las eventuales afectaciones que pudieran  presentarse por actos u omisiones de las autoridades públicas.   

De acuerdo con lo anterior, cuando la persona  se  encuentra  privada  de  su  libertad en razón de una actuación judicial en  virtud  de una decisión del funcionario competente, las solicitudes de libertad  tienen  que  ser  presentadas  dentro  del  mismo proceso, con la posibilidad de  interponer    los   recursos   ordinarios   contra   la   providencia   que   la  decide.   

El a quo no reparó en dicho motivo que hace  improcedente  a  la  acción  constitucional,  cuando la persona a cuyo favor se  invoca  se encuentra físicamente privada de su libertad, pues no se discute que  SANDOVAL VILLA está recluido  en  una  cárcel  común en virtud de una medida de aseguramiento de  detención  preventiva, en cuyo caso era  procedente  presentar  la  solicitud  de  libertad  ante el Juez que adelanta el  juicio  -se  trata  de un proceso regido por el procedimiento previsto en la ley  600 de 2000-.   

Acudir  al  habeas  corpus   “con    el    objeto    que    le    sea   reconocido   [a   SANDOVAL  VILLA]    el   derecho  fundamental  a  la  Libertad  Provisional”,   es  sustituir  el  proceso  penal  ordinario  y de paso desconocer los principios de legalidad, debido proceso y de  juez natural.   

En  este  asunto, el actor estaba obligado a  presentar  una  nueva  petición  de  libertad  al  interior de la actuación, a  partir  del  momento  en  que  creyó de acuerdo con los cómputos hechos por el  Tribunal  que  SANDOVAL VILLA  tenía    derecho    a    ella;   al   acudir   directamente   al   habeas       corpus      omitiendo       dicha      obligación,      la      acción      es  improcedente.   

La  circunstancia  de haberle sido negada la  libertad  a  Adrián Muñoz bajo otras consideraciones, no justifica ni habilita  al  actor  para  que  amparado  bajo  el  supuesto  de que con ella “se  nos  ha  cerrado  el  camino para  solicitar      la      libertad      provisional      al     Juzgado”     acuda     al     habeas   corpus   para   buscar   la  de  SANDOVAL VILLA.   

La  Sala no puede prohijar el comportamiento  asumido  por  el  abogado,  que  conociendo  la legalidad de la privación de la  libertad  del  detenido acude a un escenario ajeno a su proceso, desvirtuando la  naturaleza  de la acción de habeas corpus  buscando mediante ella sustituir al proceso penal con la finalidad  de  obtener  una  opinión distinta al del juez natural, provocada no en el caso  de  SANDOVAL VILLA sino en el  de  Adrián  Muñoz,  compañero  de  causa, tal como él mismo lo señala en su  escrito.   

Finalmente, se reitera que en estos casos las  peticiones  de  libertad  tienen  que  formularse  al  interior  del  respectivo  proceso,  en el cual también deben ejercerse los recursos dispuestos por la ley  contra  las  providencias que las resuelven, con lo cual resulta improcedente la  intervención  del  juez  de  habeas  corpus  cuando  no  se  ha  presentado una  petición  de  libertad,  esto  es,  que  no  se  ha agotado el medio de defensa  ofrecido en la ley.   

En  consecuencia, la decisión impugnada que  no  concede  la  acción  de habeas corpus  habrá  de  ser  confirmada  con la aclaración, de acuerdo con la  cual  en  estricto  sentido jurídico se trata de su improcedencia, en la medida  que  en  asuntos  como éste no es el mecanismo indicado para que se adopten los  correctivos  frente  a  la denunciada prolongación ilícita de la privación de  la    libertad    de    SANDOVAL   VILLA,  razón  que  explica que en la misma ninguna referencia se haga a  la causa sobre la cual el Tribunal sustentó su decisión.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  el  suscrito  Magistrado  de la Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de  la república y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE:  

CONFIRMAR   la  decisión  impugnada por medio de la cual un Magistrado del Tribunal Superior de  Santa  Marta no concedió  la acción de habeas corpus impetrada a favor de  CARLOS     ALFREDO    SANDOVAL    VILLA,    con    la    ACLARACIÓN  a  la  cual  se  ha  hecho  referencia  en  la motivación de esta  providencia.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

MAGISTRADO  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Corte  Constitucional, 13 de junio de 2001.   

2  Artículos  93,  214-3  de  la Constitución Política de Colombia y 4 de la ley  137 de 1994.   

3  Artículo 152 literal a de la Carta Política.   

4  Sentencia C-187 de marzo 15 de 2006.     

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