30287(23-03-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 30287  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 101  

Bogotá, D.C., veintitrés de marzo de dos mil  once.   

La  Corte decide el recurso extraordinario de  casación   presentado   por   el   defensor   de  los  procesados  Yolanda   de   Jesús  Vanegas  Oquendo  y  Rodrigo   de   Jesús   Palacio   García,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cali, mediante la cual modificó la  condena  que  les  impuso  el  Juzgado  17  Penal del Circuito, por el delito de  falsedad  ideológica  en  documento  privado,  para  fijarla  en  27  meses  de  prisión.   

HECHOS  

En las instancias los jueces los declararon de  la siguiente manera:   

“Desde 2003 y hasta  2005  Molinos del Cauca adquirió millonarios créditos con varias instituciones  bancarias  para  lo  cual  presentó  estados financieros que reflejaban sólida  situación de solvencia.   

Para  mediados  de  2005 la sociedad presenta  solicitud  de  admisión  a proceso de reestructuración para lograr acuerdo con  los  acreedores.  En  respaldo  de  su  petición Molinos del Cauca allegó a la  Superintendencia  de  Sociedades estados financieros que reflejaban grave crisis  económica,  específicamente iliquidez para atender las obligaciones adquiridas  no  solo  con  los  acreedores  bancarios sino también con sus más importantes  proveedores.   

Este sorpresivo acontecimiento causó la mayor  alarma  en  la  banca  pues  Molinos  del Cauca les adeudaba alrededor de 60 mil  millones  de  pesos.  Por  tal causa las instituciones crediticias cotejaron los  estados  financieros  por  ellos  (sic)  recibidos  con  los enviados al ente de  vigilancia para encontrarse con que eran absolutamente diferentes.   

Para  abril de 2006 en representación de los  Bancos  Santander  y  de  Colombia  se instaura denuncia penal, como también lo  hizo    por    su    cuenta    el   Banco   Agrario   de   Colombia.”   

ACTUACION PROCESAL  

Iniciada  la  actuación  se  verificó  la  vinculación  legal  de los procesados mediante diligencia de indagatoria, en la  cual   expresaron   su   deseo   de   someterse   al   trámite   de   sentencia  anticipada.   

En  la diligencia correspondiente verificada  el      16      de      marzo      de      2007,1  aceptaron  los cargos que les  imputó  la  Fiscalía  7ª de la Unidad Nacional Anticorrupción, por el delito  de     falsedad     ideológica    en    documento  privado.   

El  Juzgado  17  Penal  del  Circuito de Cali  mediante  sentencia del 24 de agosto de 2007, los condenó a la pena de 36 meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  de  derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  tiempo,  “…  al  encontrárselos coautores de falsedad ideológica en documento  privado       en       concurso      homogéneo      y      sucesivo…”;   decisión   confirmada  por  el  Tribunal  Superior  a  través  del  fallo  que  ahora  es  objeto  del  recurso  extraordinario     de     casación,     modificándola    sólo    “…  en  el  sentido  de  que la pena a  imponer  a  los  señores  RODRIGO DE JESÚS PALACIO GARCÍA Y YOLANDA DE JESÚS  VANEGAS  OQUENDO  es  la  de  VEINTISIETE  (27)  MESES  DE PRISIÓN.”   

Contra  la  decisión de segunda instancia el  defensor  de  los  acusados presentó demanda de casación discrecional, la cual  admitió la Sala con proveído del 29 de septiembre de 2010.   

DEMANDA DE CASACIÓN  

1.   El   actor  manifiesta  que  acude  al  recurso  de  casación  por vía excepcional ante la  necesidad  de  “… reclamar  la   protección   y  salvaguarda  del  respeto  al  principio  de  congruencia,  {por}    que   con   su  desconocimiento   por   el   Ad-quem  afectó  derechos  fundamentales  como  la  defensa,  la  lealtad  procesal  y  el  mismo  debido  proceso  en  su  estructura jurídica y lógica, ya que  es  evidente  que  un acusado sólo puede ser condenado o absuelto de los cargos  por  los  cuales  es llamado a responder…  estas  garantías  fueron  conculcadas por el H. Tribunal Superior  del   Distrito   Judicial   de   Cali   al  dictar  una  sentencia  que  rompió  dramáticamente  la consonancia que debía existir entre los cargos deducidos en  el  acta  de  sentencia anticipada y el fallo de segundo grado, especialmente al  suprimir  atenuantes  reconocidas y variara la tipificación de un delito único  por  una  forma  concursal,  finalmente  se  hizo más gravosa la situación del  procesado  imponiendo  penas que superaron los parámetros jurídicos fijados en  el   acta   de  formulación  de  cargos  con  fines  de  sentencia  anticipada,  desconociendo  así  la  intangibilidad de la imputación jurídica.”   

Frente a este panorama el censor entiende que  se   cumple   el   presupuesto  de  procedencia  de  la  casación  excepcional,  relacionado  con  la  necesidad  de  afianzar  con  la  sentencia de la Corte la  garantía  de  los  derechos fundamentales, de manera concreta la de congruencia  “…  en  la medida que el  acta  de  sentencia  anticipada  que hace las veces de resolución de acusación  frente  a  terminaciones  abreviadas  del proceso dedujo cargos en contra de los  procesados      única      y     exclusivamente     por     el     ‘Delito   de  Falsedad  ideológica  en  documento    privado’,  calificándolo  como  una  sola  conducta  delictiva  y  simultáneamente  en la  respectiva  acta  la  Fiscalía  consignó como circunstancia modificadora de la  punibilidad  la  rebaja por confesión, tanto el juzgado de primer grado como el  Tribunal,  condenaron por un delito de Falsedad ideológica en documento privado  en  concurso  real, homogéneo y sucesivo, y omitió (sic) referirse a la rebaja  punitiva  por  confesión,  lo que aparejó la imposición de una pena sumamente  gravosa     para     los     intereses     de     mis    defendidos.”   

2.  Cargo  único.  El actor acude a la causal  segunda  de  casación  de  las  previstas  en el artículo 207 de la Ley 600 de  2000,  la  cual establece la procedencia del recurso cuado la sentencia no esté  en    consonancia   con   los   cargos   formulados   en   la   resolución   de  acusación.   

En el presente caso, sostiene, se presenta el  defecto  referido  porque  el Tribunal no reconoció la  rebaja de pena por  confesión  consignada  en  el  acta  de  cargos  a  favor  de  los procesados e  incrementó  la  pena  por  un  concurso  homogéneo  y  sucesivo  de delitos de  falsedad  ideológica  en  documento  privado, cuando el texto de la acusación,  según precisó la Fiscalía refiere un delito único.   

En orden a demostrar la desconexión jurídica  que  denuncia,  expone  un  resumen  de  la  actuación y precisa la imputación  realizada  en  contra de los acusados en indagatoria, los cargos que aceptaron a  efectos  de  acogerse  a  sentencia anticipada, y aquellos por los cuales fueron  finalmente  condenados.  De  igual modo precisa que los sentenciadores omitieron  pronunciarse   acerca   de   la  rebaja  de  pena  por  confesión  ‘contemplada   expresamente   por   la  Fiscalía  en  el  acta  de  sentencia  anticipada,  alejándose  así del marco  fáctico     y     jurídico     previsto     en    la    acusación’.   

Según   explica,   la   incidencia  de  la  irregularidad  radica  en  la mayor pena que debieron soportar los acusados, por  lo  cual  solicita  a  la  Corte  casar  parcialmente  la sentencia “haciendo  una  reducción  al  quantum  punitivo,  para  en  su  lugar,  imponer  la  sanción  por  un  solo  delito de  ‘Falsedad  ideológica  en  documento   privado’   y  reconocer  el beneficio penológico de la confesión que disminuye la pena hasta  una sexta parte.”   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación      Penal      en      su     concepto,     solicita     “NO      CASAR     la     sentencia  impugnada”   por   los  siguientes motivos:   

1.  En  relación con la falta de congruencia  frente  a  la  condena  que  se  les  impuso  a  los acusados por un concurso de  delitos,  a  pesar  de  que  en  el  acta de formulación de cargos “…  la fiscalía se refirió al delito  de  falsedad  en  documento  privado,  como si se estuviera refiriendo a un solo  hecho  delictivo,  no  obstante,  tal  como  lo  señala la sentencia de primera  instancia  al  analizarse  la  reseña  de  los  hechos  que  se  denunciaron  e  investigaron,  así  como  las consideraciones realizadas por la Fiscalía en el  acta,  es claro que se está en presencia de un concurso de delitos.”   En   consecuencia,   agrega,   los  argumentos  jurídicos  del  a  quo  en  torno  a  este  tema resultan acertados  “…  pues  tal  como  se  indicó,  la imputación fáctica realizada a los procesados siempre se refirió  a  una  pluralidad  de comportamientos, a varias falsedades realizadas, lo que a  las    claras    determina   un   concurso   de   hechos   punibles.”   

Sobre  el  tema  recuerda  que  “…  la  congruencia entre providencias  no  solo  se  predica  al  comparar  su  parte resolutiva, sino que es necesario  observar   las   motivaciones   de   los   funcionarios   cuando   adoptan   las  medidas… en el caso que se  somete  a  estudio  de la Sala, el juez de primera instancia y luego el Tribunal  Superior  de  Cali, encontraron razones suficientes para predicar el concurso de  delitos…  Así  las  cosas,  no  evidencia  la  Delegada  que  exista falta de  congruencia  entre  el  acta  de  formulación  de  cargos  y  las sentencias de  instancia,  en  el  tema  del  concurso  de  delitos  de falsedad ideológica en  documento    público    (sic)    por    el    que    fueron    condenados   los  procesados.”   

Y,  en  relación  con  la rebaja de pena por  confesión  la  Procuradora  Delegada  es  del  concepto  que  no se cumplen los  presupuestos   legales   que   permiten   reconocerla;   además,   “El  juez  de  primera instancia no hizo  pronunciamiento  alguno  y  al Tribunal Superior no se le planteó el tema de la  rebaja  de pena por confesión. Ahora, se observa que no se dan los prosupuestos  para   su  reconocimiento…  {entonces}   se   considera   que  el  Tribunal  no  vulneró  el  principio  de  congruencia.”   

Así  las  cosas,  finaliza  la  Delegada del  Ministerio  Público,  la  falta de demostración del yerro planteado, determina  la improsperidad del cargo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El   artículo   207-2   del   Código   de  Procedimiento  Penal  establece  que  la  casación,  en  materia penal, procede  cuando la sentencia  no esté en consonancia con  los    cargos   formulados   en   la   resolución   de   acusación.   

El demandante invoca esta causal porque en su  criterio  el  Tribunal:  i)  condenó  por  un  concurso  de delitos de falsedad  ideológica  en  documento privado, cuando el acta de aceptación de cargos para  sentencia  anticipada  contiene  un delito único; y ii) no reconoció la rebaja  de  pena  por  confesión  a la que alude igualmente el acta equivalente en este  caso a la resolución de acusación.   

En  torno  al tema propuesto en la demanda la  jurisprudencia de la Sala tiene señalado de tiempo atrás que,   

“la resolución de  acusación  constituye  el presupuesto y el límite del juzgamiento, porque así  como  con  ella  se  da  inicio  al  juicio  penal también es la pieza procesal  mediante  la  cual se concreta la imputación al procesado de la conducta en sus  aspectos  fáctico  y  jurídico;  lo cual obliga al juez a proferir el fallo en  consonancia  con  los cargos allí formulados, sin que pueda entonces condenar o  absolver por hechos distintos a los previstos en ella.   

Por  esa razón, el principio de congruencia  en  su  carácter de regla estructural del proceso y de garantía, demanda entre  la  sentencia  y  la  resolución  de  acusación  la existencia de una adecuada  relación  de  conformidad  en  los  aspectos  personal,  fáctico  y jurídico.   

De  ahí que el proceso tenga una estructura  formal  y  una  estructura  conceptual. La formal relacionada con el conjunto de  actos  que  lo  integran  como  unidad dentro del marco de una secuencia lógico  jurídica,  y  la conceptual con la definición progresiva y vinculante de todos  los  extremos  objeto  del  debate,  de  lo cual se concluye que el principio de  congruencia  es  la  expresión  de esa estructura conceptual,  en donde el  acto   por  excelencia  definidor  del  mismo  en  sus  ámbitos  personal,  material   y   jurídico,   es   la  resolución  de  acusación.    

Este acto procesal  –   se   ha  sostenido  reiteradamente  por  esta Corporación –  fija  las  reglas  de  juego  para el juicio y delimita el terreno  dentro    del   cual   debe   desarrollarse   el   debate   pues:   “…concreta  las  personas  contra las  cuales  se dirigen los cargos, precisa los hechos y circunstancias constitutivas  de  la  imputación  fáctica,  y  señala  los delitos y normas que integran la  imputación  jurídica.   Las precisiones e imputaciones que aquí se hagan  constituyen  ley  del  proceso y se erigen en frontera inquebrantable para todos  los  sujetos  procesales,  y también para el juez.  Esa es la regla.   Cualquier   variación   o   modificación   requiere   el  cumplimiento  de  un  procedimiento   especial,   en   los   términos  señalados  en  la  ley  y  la  jurisprudencia…2”.   

“O  lo que es lo  mismo,   las   imputaciones   fáctica   y   jurídica   que   allí  se  eleven  constituyen   ley  del  proceso,  la  que  solo y salvo que en la audiencia  pública   se  invoque  una  variación  o  modificación  de  la  calificación  jurídica  en  los  términos  del artículo 404, puede ser removida…”3   

Por esta razón la Corte ha sido insistente en  precisar  que  el  funcionario  instructor tiene la obligación de incluir en la  providencia  que califica el mérito probatorio del sumario o su equivalente, la  imputación   jurídica  de  las  circunstancias  que  en  forma  específica  o  genérica  agravan  en  términos  punitivos  la  situación del procesado, pero  también  que  en los eventos en los cuales la Fiscalía no cumpla con rigor ese  deber,  tal  circunstancia  en  forma  alguna  faculta al juez de conocimiento a  deducirlas  en  la sentencia, a partir de los hechos imputados y demostrados que  fueron      objeto      de      investigación.4  Lo  anterior  sin  perder  de  vista que la providencia o decisión judicial debe entenderse,   

“…como un todo  dinámico  e  imposible de escindir entre sus partes motiva y resolutiva, razón  por  la  cual  la  consonancia  de la sentencia con el pliego de cargos no puede  predicarse   tan   solo   respecto   de   las   partes   resolutivas  de  dichas  decisiones.   

Así  lo ha entendido de vieja data la Sala.  Por  ejemplo,  en  la  sentencia  de  11  de  agosto  de  1983,  se  sostuvo  lo  siguiente:   

“La   parte  resolutiva  de una decisión no es otra cosa que la necesaria consecuencia de la  motivación;  por  lo tanto, no resulta aconsejable escindir artificialmente las  partes  que  conforman  un  todo,  por  cuanto éstas se integran y complementan  mutuamente”5.   

A su vez, en el fallo de 19 de mayo de 1993,  la Corte reiteró dicho criterio de la siguiente manera:   

“La  resolución  judicial  es una unidad integrada por una parte motiva y otra resolutiva, en las  cuales  aquélla  contiene los argumentos dialécticos que han de dar fundamento  a  ésta,  es decir, en la primera se dan las explicaciones justificativas de la  decisión final que se concreta en la parte resolutiva.   

”Pero   aún  tratándose  de  dos  partes  de la misma unidad, siendo la motiva un proceso de  raciocinio   lógico,   es  apenas  natural  y  obvio  que  deba  analizarse  la  providencia  en su integridad y no en uno de sus apartes, porque al separarlo de  su   contexto  es  probable  que  se  le  haga  decir  lo  que  en  realidad  no  dice”6.   

E, igualmente, respecto del tema concreto de  la  consonancia  entre  acusación y sentencia, la Sala ha definido sus alcances  con, entre otras, las siguientes precisiones:   

“1.  La  unidad  conceptual exige correspondencia entre los hechos (causa petendi).   

”2.  La  unidad  jurídica  exige  correspondencia  entre  la  calificación  jurídica genérica  (nomen iuris) del delito o delitos tipificados por esos hechos.   

”3. La armonía o  desarmonía  se  advierte  con  la confrontación entre los apartes que en uno y  otro acto procesal precisan el cargo o los cargos.   

”4. No basta, por  tanto,  comparar las partes resolutivas de las referidas actuaciones”7.   

En  este  orden de ideas, lo importante para  efectos  del  respeto  del principio de congruencia entre acusación y sentencia  radica  en  que  la agravante, ya sea específica o genérica, aparezca imputada  desde  el  punto  de  vista  jurídico  de  una manera clara e inequívoca en la  acusación,  formulación  de  cargos  o acto de variación, según sea el caso,  independientemente  de  que  figure  o  no  en  la  parte  resolutiva  de  tales  decisiones.”8   

En la especie analizada el texto íntegro del  acta  de  formulación  de cargos aceptados por Rodrigo  de    Jesús    Palacio    García   y   Yolanda  de Jesús Vanegas Oquendo, no deja  duda  que  contiene  plurales  imputaciones  por  el  delito  de  falsedades  en  documento  privado  y  que  respecto  de  esa concurrencia de ilicitudes fue que  admitieron su responsabilidad los procesados.   

En  efecto,  el  marco  fáctico  que puso de  presente  el  funcionario  instructor  anuncia  la  falsedad  por  parte  de los  procesados  de  diversos  documentos, posteriormente utilizados en la obtención  de  cuantiosos  préstamos  bancarios  y  presentados también con fines legales  ante las autoridades administrativas del orden nacional.   

La  narración  de  los hechos la comenzó la  Fiscalía     precisando     que     “El   acopio  del  extenso  material  probatorio,  se  establece  con  meridiana  claridad  que la sociedad MOLINOS DEL CAUCA S.A., con domicilio en la  ciudad  de Santander de Quilichao, cliente de LOS BANCOS SANTANDER, BANCOLOMBIA,  BANCO    AGRARIO,   CORPORACIÓN   FINANCIERA   COLOMBIANA   S.A.   ‘CORFICOLOMBIANA’  a  través  de su Representante Legal  LUIS  GERMÁN OSORNO CALERO, solicitó varios cupos de crédito para lo cual era  imprescindible  un buen flujo de caja, entre otros aspectos que se reflejaban en  los  Estados  Financieros. La Sociedad al momento de solicitar cupos de crédito  así  como  prórrogas  de  los  mismos,  presentó  a las entidades financieras  BALANCES  FALSOS  debido  a  que  sus saldos no reflejaban en forma fidedigna la  situación  económica  real  de  la  sociedad  en  la  fecha de corte de dichos  estados  financieros”; tras  lo  cual  puntualizó  las  fechas  de  presentación de los diversos documentos  espurios,  ante  cada  una de las entidades crediticias indicadas, de las cuales  Molinos  del  Cauca  S.A.  obtuvo  recursos  por más de sesenta mil millones de  pesos.   

Como  ejemplo  de  lo  anterior  el  Fiscal  instructor  con  apoyo  en la declaración de la testigo Martha Luz Peláez Gil,  precisó  las diferencias de los estados financieros presentados por Molinos del  Cauca  ante  la Superintendencia de Sociedades y los que utilizó para solicitar  créditos   al   Banco   Santander  “…   cuyas   diferencias   se   detectan  en  los  siguientes  rubros:  ventas:  en  el  balance de  2004  presentado  al  BANCO  reflejaba  unas  ventas  de $76.438 millones, en el  Balance  de prueba a 31 de marzo/2005 registran ventas por $16.599 millones y en  el  balance  con  corte  a 30 de junio de 2005 presentaron a la SUPER ventas por  $17.557    millones.    Utilidad   Bruta:  al  31  de  diciembre  de  2004  de  $15.360 millones de pesos en  balance  presentado  al BANCO SANTANDER, después en el balance a 31 de marzo de  2005  también  presentado  al  BANCO  SANTANDER registran una utilidad bruta de  $4.212  millones,  y  a la SUPERINTENDENCIA presentan con corte a 30 de junio de  2005  una  pérdida  de  $10.266 millones de pesos (cifra negativa) utilidad  neta: a 31 de diciembre de 2004  presentan  al  BANCO SANTANDER una utilidad neta negativa de $ -234 millones. En  el  balance  entregado al Banco al 31 de marzo de 2005 presentan una utilidad de  1.300  millones,  pero  en  el  Balance  a la SUPERINTENDENCIA con corte a 30 de  junio  de  2005  ya  hablan  de  una  utilidad  negativa  de -30.842 millones de  pesos…”   

Precisa   además  el  texto  del  acta  de  formulación   de   cargos   que   “…  los  ajustes  que  debieron  efectuarse  a los estados financieros  reflejan  el  ocultamiento  de pérdidas y del verdadero estado de resultados de  la  Sociedad  Molinos  del  Cauca  S.A.  durante  años  anteriores, 2002, 2003,  2004…  El  análisis  del  material  probatorio  nos  permite  considerar  sin  lugar a equívocos que  las     acciones     comportamentales  de  los investigados RODRIGO DE JESÚS PALACIO GARCÍA y YOLANDADE  JESÚS  VANEGAS  OQUENDO,  ciertamente  vulneraron  la  confianza pública en el  sector  empresarial  del  país, recayendo sobre la misma fe pública en materia  contable,  pues  se  dejó  de  calle el deber que la contabilidad y los estados  financieros  de los comerciantes deben suministrar la historia clara, completa y  fidedigna   de   sus   negocios   y  reflejar  la  verdadera  situación  de  su  patrimonio…     la  responsabilidad    penal   de   los   {procesados}   se   encuentra   seriamente  comprometida…   en   la  comisión  del delito de FALSEDAD IDEOLÓGICA EN DOCUMENTO PRIVADO, en la medida  que  actuando  en  su  calidad  de  revisores  fiscales  principal  y  suplente,  respectivamente,  de  la  compañía  MOLINOS DEL CAUCA S.A. tiñeron de dolo su  voluntad       al       certificar       estados  financieros  cuyos registros no revelaban la verdadera  situación   económica  y  de  resultados  del  ente  societario,  estados   financieros   que   finalmente  vinieron  a ser utilizados no  solo  para  acceder  a cupos de crédito en distintas entidades financieras sino  para  ser admitida a un acuerdo de reestructuración ante la Superintendencia de  Sociedades…  concluimos,  respecto  al  tema  de  la  materialidad  de  la  conducta punible adecuada a la  situación  fáctica,  que  todos  y  cada uno de los  hechos  económicos que se explicaron con antelación,  fueron  transmitidos de manera disfrazada y distorsionada al sector financiero y  a   la   misma   Superintendencia  de  Sociedades,  a  través  de  los  estados  financieros  desde  el período 2002 a julio de 2005,  los  cuales  fueron  suscritos  y  certificados  por  RODRIGO  DE JESÚS PALACIO  GARCÍA      y     YOLANDA     DE     JESÚS     VANEGAS     OQUENDO.” (Destaca la Sala).   

A  lo  anterior  cabe  agregar que si bien el  funcionario  instructor  señaló  que  la  conducta  por  la  cual  se  procede  “…  tiene su adecuación  típica  en  los  delitos contra la Fe Pública de que trata el artículo 289 de  la   Ley   599  de  2000,  denominado  específicamente  FALSEDAD  EN  DOCUMENTO  PRIVADO”,  de  igual  modo  precisó    con   claridad   que   “…  los cargos que se formularán a los procesados se acompasarán con  las  imputaciones  hechas  en  sus  injuradas  y  las que correspondan al acervo  probatorio”; por manera que  no  puede  generar  duda  que  la  acusación  se  formuló  por  el concurso de  falsedades  ejecutadas  durante  los años puntualizados en el acta que contiene  los cargos, admitidos sin reparo por los procesados.   

Las  indagatorias  rendidas por ellos tampoco  generan  incertidumbre  en  torno  a  la  pluralidad de conductas de falsedad de  documentos  por  las cuales se les interrogó y por las que solicitaron acogerse  a   sentencia   anticipada,  pues  el  señor  Palacio  García,  admitió  en  ese  acto  haber  realizado la  falsedad   de  los  estados  financieros,  y  lo  mismo  hizo  la  señora  Vanegas  Oquendo      al      manifestar:      “yo me acojo a sentencia anticipada bajo  mi   responsabilidad   por   cuanto   firmé   unos   estados   financieros  sin  verificar…”   

En  estas  condiciones  surge evidente que el  sentenciador  profirió  la  condena  dentro del marco estricto de la acusación  dictada  en  este  asunto,  pues  la lectura integral del acta de aceptación de  cargos  permite  ver  que  fueron  diversos  los eventos de falsedad imputados y  admitidos  por  los  procesados  al momento de someterse a sentencia anticipada,  circunstancia  que  desvirtúa  el  desconocimiento del principio de congruencia  como  acertadamente  puntualizó  en  su  concepto  la  Delegada  del Ministerio  Público.   

Por  otro  aspecto  el  censor alega también  vulnerado   el   principio   de   congruencia,  bajo  el  supuesto  de  que  los  sentenciadores  omitieron  pronunciarse  respecto  de  la  rebaja  de  pena  por  confesión.   

En  su  criterio,  el  descuento punitivo fue  consignado  expresamente  por la Fiscalía en el acta de sentencia anticipada, y  como  el  juzgador  no lo reconoció, la sentencia se aleja del marco fáctico y  jurídico de la acusación.   

Para resolver este aspecto de la censura vale  recordar  que  la sentencia anticipada prevista en el artículo 40 de la Ley 600  de  2000, constituye un acto  unilateral del sindicado o acusado, en virtud  del   cual,   de   manera   voluntaria,  conciente  y  libre,  manifiesta  a  la  jurisdicción  su  deseo  de  admitir la responsabilidad en los cargos que se le  atribuyen  y  que  se  lo condene prescindiendo del trámite normal del proceso,  sin  más  expectativas  ni  pretensiones  que el reconocimiento de la rebaja de  pena  definida previamente por el legislador, esto es, la tercera parte si eleva  la  solicitud  antes  de  la ejecutoria del cierre de la investigación, o de la  octava  parte  si lo hace con posterioridad a la formulación de la acusación y  hasta  antes  de  quedar  en  firme  la  providencia  que  señala la fecha para  adelantar la audiencia pública.   

En  tales  condiciones,  la figura aludida no  implica  negociaciones  o  acuerdos  entre  el  sindicado  y la fiscalía que se  tornen  obligatorios  para  el juez de conocimiento, sino la expresión simple y  pura  de  admitir  los  cargos  específicos conforme se atribuyen al procesado,  quien  puede  aceptarlos  en  forma  total  o  parcial,  a  cambio del descuento  punitivo  que  la ley establece en su favor como contraprestación al ahorro que  al   Estado   le   implica   culminar   con   antelación  un  específico  caso  judicial.   

Y, aún cuando se pensara en la posibilidad de  acuerdos  entre el funcionario instructor y el sindicado en el acta de sentencia  anticipada,  la  realidad  verificable  en la actuación desvirtúa por completo  las   afirmaciones   del   recurrente,   pues   según   se  observa9  el  fiscal  investigador,  como  correspondía,  previno  al comienzo de la diligencia a los  interesados  sobre  de  la  naturaleza  y  las  consecuencias  de  la  sentencia  anticipada,   en   cuanto   implica,   principalmente,  declinar  el  derecho  a  controvertir  la  acusación  o  las  pruebas que la fundamentan, y renunciar al  trámite    normal    del    proceso.    Así   mismo,   apuntó:   “…  se  les  entera  que  aspectos  relacionados  con la dosificación de la pena principal y  las  accesorias,  la  concesión  o  negación  de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena, la condena en perjuicios y  extinción  del  derecho  de  dominio sobre bienes de su propiedad si a ello hay  lugar,   están   circunscritos   a  la  órbita  de  competencia  del  Juez  de  la causa, sin perjuicio del  derecho  que  les  asiste  así como a su abogado defensor de la impugnación de  dichas  decisiones.” Y, al  concederle  la  palabra  al abogado defensor en orden a que hiciera las  precisiones  a  que haya lugar,   solicitó  al  juez  de  conocimiento  conceder  a  los  sindicados “… los beneficios y subrogados penales  correspondientes  a  las  rebajas de pena por sentencia anticipada y confesión;  así  mismo  los  subrogados  penales  o  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  de  condena de ejecución condicional.”   

Se  advierte  así  que la rebaja de pena por  confesión  no  fue  admitida  ni  valorada  por  el  fiscal  como  un  elemento  determinante  del  pliego de cargos, de manera que resulta inadmisible alegar el  desconocimiento  del  principio  de  congruencia  por  el hecho de no haber sido  examinada ni reconocida por el juez en la sentencia.   

De  todas  formas,  la  Sala  observa  que la  confesión  en  este  caso  no  tiene  los  efectos  benéficos  que pretende el  demandante,  pues  la  expectativa  de  reducción  de  pena  que  de  tal medio  probatorio  se anhela, sólo puede alcanzarse cuando se establece que constituye  el  fundamento de la sentencia condenatoria; condición que no se cumple en esta  especie  dado que la Fiscalía puntualizó en el acta de cargos que “… se da por  sentado  que los elementos de juicio aportados hasta esta instancia procesal son  suficientes  para  respaldar  un fallo condenatorio que  debe  partir de la certeza de la conducta punible y de la responsabilidad de los  sindicados,  certeza  que  se  corrobora  con la aceptación integral que de las  imputaciones   fáctico-   jurídicas   hacen    los  indagados”;  de  tal  suerte que si la confesión  alegada  no cumplía con la condición ineludible de ser el pilar de la condena,  tampoco  puede  exigírsele  al sentenciador un reconocimiento improcedente a la  luz de la ley.   

Por las razones expuestas, en conclusión, el  cargo no prospera.   

Para  finalizar, la solicitud que presenta el  recurrente  en  el  “Otro  sí”   de  la  demanda,  dirigida  a  que  la  Corte  le  reconozca  a  los  sentenciados  la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  o  la  prisión  domiciliaria, es  precisamente  eso,  una  petición  que  formula  al  margen  de las causales de  casación  previstas  en  la ley, sin atribuirle al Tribunal errores de juicio o  de  actividad  frente  a  la  determinación de negar los sustitutos penales; en  esas  condiciones  la  Sala  se  ve librada de realizar cualquier consideración  sobre  el  punto,  en  tanto  deviene  extraño  al  examen  de  legalidad de la  sentencia.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  La  Corte Suprema de Justicia, Sala  de  Casación  penal,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

No Casar la sentencia  del  25  de  febrero  de  2008  proferida  por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cali,  con  la cual condenó a Yolanda de  Jesús     Vanegas     Oquendo     y    Rodrigo  de  Jesús  Palacios García, como  autores  del  delito  de falsedad en documento privado, en concurso homogéneo y  sucesivo.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Notifíquese, cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                             JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                        

FERNANDO       ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                  MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS     

          

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Excusa justificada  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Fols.  192 a 212 c 10   

2  Casación del 29-05-05 Rad.23914   

3  Sentencia de segunda instancia del 28-05-08. Rad. 29384.   

4 Entre  otras   ver   sentencias   del   09-06-04   Rad.   20134  y  del  28-05-08  Rad.  22959   

5  Sentencia de 11 de agosto de 1983, radicación 1983.   

6  Sentencia de 19 de mayo de 1993, radicación 7554.   

7  Sentencia de 3 de noviembre de 1999, radicación 13588.   

8  Casación del 28-05-08 Rad. 22959   

9 Fol.  192 c 11     

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