30457(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 30457  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No. 225  

Bogotá.  D.C.,  seis  (6)  de  julio  de  dos  mil  once  (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la  Sala  si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Martha  Irene  Gelvez  Luna y Juan de Jesús Gelvez Luna,  contra  la  sentencia  dictada el 28 de marzo de 2008 por la Sala  Penal   del   Tribunal   Superior   de  Pamplona,  mediante  la  cual  confirmó  parcialmente  la  proferida  el 15 de noviembre de 2007 por el Juzgado Penal del  Circuito   de   ese   distrito,   que   condenó  a  los  hermanos  Gelvez  Luna  por los delitos de homicidio  agravado y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El 15 de octubre de 2006, aproximadamente a  las  5 de la tarde, en la vereda Carrizal Alto del Municipio de Cucutilla (Norte  de  Santander),  cuando  los  procesados  Martha Irene  Gelvez  Luna  y Juan De Jesús  Gelvez  Luna se desplazaban a bordo de un vehículo con  destino  al caso urbano de esa localidad, tropezaron con la buseta conducida por  el  señor  Raúl García en  la    cual    iba    el    señor   Vicente   Parada  García   

Al  percatarse  de  su  presencia, los hermanos ingresaron al automotor de  servicio  público  para  arremeter  en  contra  de la humanidad de Parada  García utilizando armas de fuego  causándole múltiples heridas que ocasionaron su deceso.   

2. La Fiscalía inició investigación formal  por  estos  hechos, vinculó a Martha Irene Gelvez Luna  y  Juan  de  Jesús  Gelvez  Luna  al proceso mediante  indagatoria,   y  el  5  de  febrero  de  2007 calificó el mérito probatorio del sumario con resolución de  acusación  por  los  delitos de homicidio agravado, lesiones personales y porte  ilegal       de       armas       de      fuego1,    decisión   que   cobró  ejecutoria   el   23   de   febrero   de  ese  año2.   

3.  El  15  de  noviembre de 2007, el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Pamplona  condenó  a los acusados a la pena principal  privativa  de  la  libertad de 25 años y 6 meses de prisión, a la accesoria de  inhabilidad  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo tiempo de la pena  principal,  al  pago de perjuicios materiales por $ 182.154.000 y morales en 100  salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes3.   

4.  Apelado  el fallo por la defensa, la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Pamplona lo confirmó el 28 de marzo de 2008,  con  excepción  de  la  pena  accesoria,  que  redujo  a  20  años4.  Inconforme  con    esta   decisión,   el   apoderado   de   los   condenados   recurre   en  casación.   

LA DEMANDA  

Con fundamento en el artículo 207 del Código  de  Procedimiento Penal de 2000 el defensor formula un cargo contra la sentencia  de  segundo  grado  por  ser  violatoria  de la ley sustancial por: “falta  de  aplicación  de  lo estatuido en el artículo 7° del  estatuto   de  procedimiento  penal,  como  consecuencia  de  errores  de  hecho  manifiestos,  constituidos  por  la  falta de apreciación de plurales pruebas y  por equivocada apreciación de otras varias pruebas.”   

Aduce   como   pruebas   no  apreciadas  la  inspección  judicial  realizada  al  automotor  de  placas UVE-681, el cual era  conducido  por  Juan de Jesús Gelvez Luna y     las  declaraciones    de    la    señora    Clara   Lupe  Contreras  y  del  Sub-teniente  Luis  Alberto  Rojas  Omaña.   

Como  pruebas  equivocadamente apreciadas las  indagatorias   de   los   procesados   y   las   declaraciones  de  Raúl      García,      Jacinta  Contreras Espinel, Luis Ernesto García Ortega, Rita Julia  Espinel,  José  Fidel  Jaimes Contreras y Juan    Pablo   Arias   González.    

En la demostración del cargo sostiene que el  Tribunal  para negar la aplicación del artículo 7°de Código de Procedimiento  Penal  parte  de  un  supuesto probatorio que no es cierto, esto es, que quienes  empezaron  y  terminaron  la  agresión  conocida con los fatídicos resultados,  fueron los procesados.   

El  juez  de  segunda  instancia se equivocó  porque  está  probado  que  el  occiso Vicente Parada  García  portaba  arma  de  fuego  el día de los  hechos  y  fue  él  quien  inició  el  ataque  hacia los hermanos Gelvez  Luna accionando el arma, por lo que  resulta   lógica   y   humana   la   reacción  de  los  condenados.   

Indicó  que  el  Tribunal  no  apreció  los  resultados  de  la diligencia de inspección judicial practicada al vehículo de  placas  UVE-681,  conducido  por  Juan de Jesús Gelvez  Luna,   donde  se  estableció  que  “revisado  su  interior  se  encuentra  que  presenta ausencia de  vidrio  corredizo  de  la  ventanilla  ubicada  al  lado  derecho después de la  cabina,  que  sobre  el  lado  izquierdo  se  observan  dos orificios, de bordes  irregulares,   en   vidrio   superior   de   la  ventanilla  del  primer  puesto  delantero”.   

Transcribe algunos apartes de los testimonios  rendidos   por   la   señora  Clara  Lupe  Contreras  Contreras   y   por   el   Subteniente   Luis  Alberto  Rojas  Omaña para indicar  que  fueron  apreciados  en  forma  equivocada,  pues de ellos se derivan hechos  importantes  a  favor  de  los  hermanos  Gelvez Luna,  por  ejemplo, que “venían  a  presentarse  voluntariamente  ante  las  autoridades  luego  de sucedidos los  hechos,  lógicamente  por  que (sic) sabían que su actuar fue motivado por una  conducta  agresiva  con  arma  de  fuego  de parte del hoy occiso Vicente Parada  García.” .   

También extracta apartes de las declaraciones  de  Raúl  García,  Jacinta  Contreras Espinel, Rita  Julia   Espinel,   José   Fidel  Jaimes  Contreras  y  Juan   Pablo  Arias,  para  señalar  que  también  fueron  mal  valoradas,  por  cuanto  sus  relatos  son  forzados,  no  son unánimes, no dan cuenta de lo ocurrido, y hacen afirmaciones  con el fin de perjudicar a los procesados.   

Se      pregunta:     “¿será  legal  y jurídico, fundamentar un fallo tan trascendental  y  condenatorio  en  unos testimonios sospechosos por decir lo menos que primero  no  ven  nada,  no  observan  nada, para luego variar sus versiones?”.   

Solicita casar el fallo impugnado y absolver a  los  hermanos Martha Irene Gelvez Luna y Juan de Jesús  Gelvez Luna.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte reitera que la demanda de casación  no  es  un  escrito de libre confección en el cual sea dable realizar cualquier  clase  de  cuestionamientos para continuar el debate fáctico y jurídico que se  surtió durante las instancias.   

Su  naturaleza  extraordinaria,  exige que el  libelo  contenga  una argumentación sólida, dialéctica y coherente en la que,  con  fundamento  en  los  motivos  expresamente señalados por el legislador, se  esbocen  en  forma  ordenada y clara los errores de juicio o de procedimiento en  que   pudo   incurrir   el   fallador   de   segundo  grado  y,  se  resalte  su  trascendencia.   

Su  propósito  no  es  el  de  instituir una  instancia  adicional  a  las ordinarias para continuar con el debate probatorio,  sino  el  de  realizar  un  control  jurídico de la sentencia que puso fin a la  actuación,  a  efectos  de  verificar  si  se ajusta o no al ordenamiento y, en  consecuencia,  hacer  efectivo el derecho material, el respeto de las garantías  de   los   intervinientes   y   la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  éstos.   

Atendiendo  los  criterios  que  se vienen de  avocar,  las  siguientes  son las falencias que ofrece la demanda presentada por  el  defensor de los procesados Martha Irene Gelvez Luna  y  Juan  de  Jesús  Gelvez  Luna:   

1.  El  desarrollo  del  cargo  se  advierte  impreciso  e  incompleto,  pues  aunque  señala  las pruebas que en su opinión  no    fueron    apreciados    y/o    erróneamente  valoradas   no   dedica  argumentación  tendiente  a  demostrar la existencia y trascendencia del error enunciado.   

2.   Incurrió   en   una   contradicción  metodológica   que  transgredió  del  principio  de  autonomía  que  gobierna  la  formulación  de  los  cargos  y  las causales de  casación,  pues  entremezcla  en  el  mismo  reparo,  argumentos  de  un  falso  juicio  de existencia con falso juicio de identidad y  falso   raciocinio.   De  manera  que,  lo  correcto  era  que  el  casacionista  demostrará     de     forma    separada,    cuales   pruebas   fueron   omitidas   o   imaginadas;   cuales  distorsionadas o cercenadas y aquellas que fueron mal inferidas.   

3.  El  reproche referido por la “no  apreciación”  de la inspección  judicial  al  vehículo  conducido  por  Juan de Jesús  Gelvez  Luna  y  de  las  declaraciones  de la señora  Clara  Lupe  Contreras y del  Subintendente  Luis  Alberto Rojas Omaña,  es  infundado  porque  las pruebas que estima omitidas sí fueron  objeto   de   valoración   por  parte  de  los  jueces  de  instancia.  Véase:   

“si  bien Clara  Lupe  cuenta  que  habló con los aquí procesados en  Cucutilla  y  les  advirtió que tuvieran cuidado con VICENTE quien había dicho  que  si  se  los encontraba no le interesaba darse con ellos, también es cierto  que  esta deponente es enfática y clara en manifestar que en ningún momento le  diojo  (sic) a MARIA y a JUAN que VICENTE había dicho que los iba a matar, como  tampoco   le   escucho   decir   eso   a  VICENTE.”  5–Negrilla   y   subrayado   fuera  de  texto-   

(…)  

“Finalmente  la  forma  como  se  dio  la  aprehensión  de  MARTHA  IRENE  Y  JUAN  DE  JESUS  el  día  de los hechos, no  significa  que  se  presentaran  de  manera voluntaria y además que actuaron en  legítima  defensa,  pues  de  lo  expuesto  por  el  sub-teniente  LUIS  ALBERTO  ROJAS  OMAÑA, oficial del  Ejército  Nacional  que  realizó la captura, en el Hospital  de Cucutilla  los  familiares  de  VICENTE PARADA le informaron del homicidio y que lo habían  cometido  JUAN  DE JESUS Y MARTHA IRENE GELVEZ,  razón por la cual dispuso  movimientos  hacia  la vereda Carrizal donde se dijo que vivían los GELVEZ LUNA  y  se los encontraron y no opusieron resistencia,”6.         –Negrilla   y   subrayado   fuera  de  texto-    

(…)  

“De    otra    parte    en  las  inspecciones  judiciales  practicadas  a los vehículos de  RAUL  GARCIA  Y  JUAN  DE  JESUS  GELVEZ se refleja lo  violado  y  lo  indiscriminado  que  fue al ataque los hermanos GELVEZ LUNA, que  dejó  como  resultado  la  muerte de VICENTE PARADA GARCIA y la lesión de JOSE  FIDEL  JAIMES  CONTRERAS, sin que los daños sufridos a los automotores indiquen  que  fue  efectivamente  VICENTE  el  que inició la agresión…”7 –Negrilla   y   subrayado   fuera  de  texto-                      

Lo  anterior,  pone  de  presente  que  el  casacionista falta a la verdad procesal.   

   

4.  La  crítica  atinente a que el Tribunal  apreció  equivocadamente  los  testimonios  de  Raúl  García,  Jacinta Contreras  Espinel,  Luis  Ernesto  García  Ortega, Rita Julia Espinel, José Fidel Jaimes  Contreras  y Juan Pablo Arias  González  queda en el vacío, pues olvidó indicar la  modalidad  del  yerro,  cuando  es  sabido  que  los  errores  de  hecho  en  la  interpretación  de  las  pruebas  se  pueden presentar de dos maneras, uno, por  falso  juicio  de identidad, y dos, por falso raciocinio, pero el censor no hizo  referencia   a   ninguno   de   ellos,   dejando  la  censura  en  el  mero  enunciado.   

Si  lo  pretendido  era  argumentar un falso  juicio  de  identidad  el  defensor  debía  poner  de presente lo que la prueba  objetivamente  demuestra,  para  así  derrumbar  la  equivocada conclusión del  juez.  Complementariamente  debe incursionar en el examen de la nueva situación  probatoria  a  fin  de  demostrar  la  trascendencia  del error, no sin dejar de  señalar   las  normas  sustanciales  indirectamente  violadas por falta de  aplicación o aplicación indebida.   

Ahora,  si  la  intención  era postular un  falso   raciocinio   por   desconocimiento   de  los  postulados  de  la sana crítica, el impugnante tenía  que  precisar  qué dice de manera objetiva el medio,  qué   infirió   de   él   el   juzgador,  cuál  mérito  persuasivo  le  fue  otorgado, qué postulado de  la  lógica,  ley  de  la ciencia o máxima de la experiencia fue desconocida, y  cuál    el    aporte   científico   correcto,   la   regla   de   la   lógica  apropiada,  o la máxima de  la  experiencia ignorada que  debió  tomarse  en consideración y de qué manera; y, finalmente, demostrar la  trascendencia  del  desacierto indicando cuál debe ser la apreciación correcta  de  la  prueba  o  pruebas que cuestiona, y que habría dado lugar a proferir un  fallo   sustancialmente   distinto   al   impugnado.   

Nada   de   lo  anterior   se  extrae  del  cargo,  solo  se  conformó  con  manifestar  que  el  Tribunal    valoró    erradamente   las    pruebas  testimoniales e infirió de  ellas una consecuencia que  no   comportaba   ni  enunciaba,  cual  es  pretender  que    los   procesados  reaccionaron   violentamente   ante   una  agresión  que  principio    ocasionó   el   occiso,    revelando    así    su   inconformidad   con  el  juicio  que  llevó  el  Ad   quem   a   inferir  certeza  sobre  la    coautoría    y  responsabilidad  en  los  hechos  objeto  de estudio, pues en su criterio debió  proferir sentencia absolutoria.   

Esta forma de alegar resulta insubstancial en  sede  de  casación,  pues la jurisprudencia de la Sala tiene dicho que el error  de  hecho  por  falso raciocinio no surge de la disparidad de criterios entre el  Juez  y  los  sujetos  procesales  en torno a la forma como debe ser valorado el  mérito   probatorio  de  una  determinada  prueba,  sino  de  la  transgresión  manifiesta  por parte del Juzgador de las reglas de la sana crítica en su tarea  de estimación probatoria.   

5.  Olvida que la casación no fue instituida  para  seguir  discutiendo la valoración que los juzgadores hicieron  de la  prueba,  la cual llega amparada por la doble presunción de acierto y legalidad,  sino  para  corregir  verdaderos yerros, que deben ser enunciados y establecidos  clara  y  concretamente,  cuya  demostración  cabal  ha  de  tener, además, la  potencialidad  de  hacer  cambiar  el sentido del fallo, tarea que no acomete el  censor.   

Visto  entonces,  que  la  demanda  ostenta  insalvables  defectos  de  orden  técnico  y  de fundamentación, y dado que la  Corte  no  puede  corregirla  para  ajustarla  a  los  presupuestos que la hagan  admisible    por    prohibirlo   el   principio   de  limitación  que  preside  el  instrumento  al  que se  acude,  no  cabe  más  alternativa  que  disponer  su inadmisión y devolver el  proceso  a  la  oficina  de  origen,  no  advirtiendo  violación  de garantías  fundamentales  que  esté  en  el  deber  de  proteger de manera oficiosa.    

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   la  demanda  de casación presentada por el defensor de los  procesados  Martha  Irene Gelvez Luna y Juan de Jesús  Gelvez Luna.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

                                     Notifíquese y Cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSE  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                               JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTINEZ                                                         

FERNANDO  A.  CASTRO CABALLERO                                                    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO                                MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE   LEMOS        

AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                                                     JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA           

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria    

1  Folios 195-204 cuaderno No. 1 Juzgado.   

2 Folio  205 Idem.   

3  Folios 375-406 cuaderno No. 2 Juzgado.   

4  Folios 6-15 cuaderno Tribunal.   

5 Folio  20 Fallo de primera instancia.   

6 Folio  25 Ídem.   

7 Folio  26 Ídem.     

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