35122(24-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35122  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N°   385  

Bogotá,  D.  C.,  veinticuatro (24) de  noviembre  de dos mil diez (2010).   

VISTOS  

Examina  la  Sala  las  bases  lógicas y de  adecuada  sustentación de la demanda de casación presentada por el defensor de  LUIS     FELIPE     CARO     SIERRA    contra  la  sentencia  del  8  de junio de 2010, mediante la cual el  Tribunal  Superior  de  Popayán, al revisar por vía de apelación la sentencia  condenatoria  de  carácter  anticipada  proferida  el 5 de junio de 2009 por el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Caloto (Cauca), impuso al procesado la pena  principal  de  33  meses  y  10 días de prisión como autor del delito de actos  sexuales  con menor de 14 años agravado y en concurso homogéneo, confirmando a  su  vez  la  no  concesión  al  aludido  de  la  suspensión  condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

HECHOS  

          Los  que  declararon  probados  los  falladores  se  resumen  de  la  siguiente forma:   

En el transcurso del año de 2005 el docente  de   la  Institución  Educativa  del  municipio  de  Toribío  (Cauca),  señor  LUIS     FELIPE     CARO    SIERRA,    realizó  actos  de  carácter  erótico  sexual  a cinco (5) de sus  alumnas, todas con edad inferior a catorce (14) años.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  investigación fue iniciada el 24 de  octubre  de 2005 por la Fiscalía Primera Seccional de Caloto. En el curso de la  instrucción   se   escuchó  en  declaración  de  indagatoria  a  LUIS  FELIPE  CARO  SIERRA,  a quien se le  resolvió  la  situación  jurídica  el  22  de  octubre  de 2008 con medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por  el  delito de actos sexuales con  menor de catorce (14) años.   

2.  A solicitud del procesado, el 6 de marzo  de  2009  se  llevó  a  cabo diligencia con miras al proferimiento de sentencia  anticipada,  en cuyo desarrollo la fiscalía le formuló cargos por el delito de  actos  sexuales  con  menor  de  catorce  (14)  años  agravado  y  en  concurso  homogéneo, que aquél aceptó sin reserva alguna.   

3.  Perfeccionada  el acta de formulación y  aceptación  de  cargos,  el Juzgado Promiscuo del Circuito de Caloto profirió,  el  5  de  junio  de  2009,  la  sentencia  anticipada  requerida,  condenando a  LUIS  FELIPE CARO SIERRA a la  pena  principal  de  48  meses de prisión y a las accesorias de inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas y para el ejercicio de la  profesión  de  docente  por  idéntico lapso. En la misma decisión le negó el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena y la  sustitución de la pena de prisión por prisión domiciliaria.   

4.  Contra  el  fallo del juzgado la defensa  interpuso  el  recurso  de  apelación,  circunscribiendo la inconformidad a los  aspectos  relacionados  con el monto de la pena y la negación de la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena y de la sustitución de la pena de  prisión por prisión domiciliaria.   

5. En la sentencia del 8 de junio de 2010 el  Tribunal  redujo  la  pena  a 33 meses y 10 días, en tanto confirmó los demás  aspectos  objeto  de  apelación,  por cuya virtud la defensa acudió al recurso  extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

          Precisando  que  el  recurso  lo  interpone por vía de la casación  discrecional  en orden a obtener la efectividad del derecho material, la defensa  formula  un  único  cargo contra la sentencia del Tribunal, el cual apoya en la  causal  primera,  cuerpo  primero  de  la Ley 600 de 2000, es decir, lo acusa de  incurrir   en   violación   directa   de   la   ley   sustancial  por  errónea  interpretación de los artículos 63 y 38 del Código Penal.   

          Al  sustentar  el  reproche sostiene que el sentenciador, para negar  los   beneficios   contemplados   en  las  normas  antes  citadas,  valoró  las  entrevistas  y  el  informe  suscrito  por  la  Comisaria de Familia de Toribío  (Cauca),  sin  tener  en  cuenta  otros  informes que obran en la foliatura, los  cuales   dan  cuenta  del  aprecio  de  la  comunidad,  alumnos,  ex  alumnos  y  compañeros, para con el sentenciado.   

          El      ad      quem      también,  agregó, desconoció los documentos aportados en la etapa  investigativa,  en  los  cuales se da cuenta del estado delicado de salud en que  se  encuentra  el  procesado,  pues  fue  detenido  por orden del gobernador del  cabildo  de  Toribío, encerrado en una jaula durante 15 días, en donde, según  lo  informó él, fue sometido a tratos degradantes y obligado a “beber   brebajes”   que  le  produjeron  quebrantos  de  salud,  siendo  luego  recluido  en  la cárcel del municipio de  Caloto y estando allí murió su menor hijo.   

          Luego  de  señalar  que  para  negar  la  prisión  domiciliaria el  juzgador  debió señalar las razones por las cuales el acusado se sustraería a  la  ejecución  de la pena o representaba un peligro para la comunidad, destacó  cómo  el  aludido  se encuentra en tratamiento médico psiquiátrico y requiere  atención  especial, la cual no se brinda en los establecimientos de reclusión,  amén   de  convivir  actualmente  con  su  esposa,  siendo  quien  sostiene  el  hogar.   

          Para  el  censor,  el  error  cometido  por  el  Tribunal  condujo a  formarse  un  concepto negativo de la personalidad del encartado, no concediendo  así  tanto  el  subrogado  de  la  ejecución  de  la  pena  como  la  prisión  domiciliaria  con  argumentos  especulativos  relacionados con hecho futuros que  nadie puede predecir.   

          El  actor  dice  no  discutir  la  gravedad  y  trascendencia de las  conductas  aceptadas  por  el procesado. Sin embargo, estima inexacto aducir que  en  su  condición  de  docente  puede  poner en peligro a la comunidad, pues si  permanece  en  prisión  domiciliaria,  estaría  privado  de  la libertad en su  residencia,  sin poder retornar al desempeño de tal función, de la cual por lo  demás  fue  suspendido  y  retirado,  luego no podría volver a incurrir en los  mismos comportamientos delictuales.   

         

          En  su  sentir,  tales circunstancias irrumpen como suficientes para  concluir  que  los  fines  de la prisión domiciliaria se cumplirían en el caso  del  aquí  sentenciado,  por  tal razón solicita casar el fallo impugnado para  conceder  al  procesado  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  o,  en  su  defecto,  sustituir la pena intramural por  prisión domiciliaria.   

SUJETO   PROCESAL  NO  RECURRENTE   

          El  Procurador  153  Judicial  en  lo penal, como sujeto procesal no  recurrente,  sostiene  que  el  demandante no sustenta el cargo que formula, con  sujeción  a  la  técnica  exigida  jurisprudencialmente  cuando se trata de la  violación  directa  de la ley por errónea interpretación, pues se abstiene de  demostrar  el  error  denunciado, limitándose a presentar un concepto puramente  subjetivo  sobre  el  particular,  cual si se tratara de un alegato propio de un  recurso ordinario.   

         

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

Acorde  con  el inciso tercero del artículo  205  del  Código de Procedimiento Penal de 2000 y con las pacíficas decisiones  producidas  al  respecto por la Sala, cuando se acude a la casación excepcional  o  discrecional  el  recurrente ostenta la carga de fundamentar la necesidad del  fallo  impetrado,  expresando  si la finalidad de la impugnación es desarrollar  la    jurisprudencia   o   preservar   la   intangibilidad   de   los   derechos  fundamentales.   

          Al  respecto,  esta  Corporación  tiene  dicho  que si se trata del  primero   de   esos   aspectos,   al   demandante  le  corresponde  exponer  con  claridad  y  precisión los  motivos   por   los  cuales  debe  intervenir  la  Corte,  ya  para  proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto  de  un  tema  jurídico  especial,  ora  para  unificar  posturas  conceptuales o actualizar la doctrina,  bien  para  abordar  un tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera la decisión solicitada tiene la dual utilidad de brindar solución  al asunto y servir de guía a la actividad judicial.   

          Por  su  parte,  conforme  lo  ha  expresado también la Sala, si la  pretensión  del  casacionista  se  orienta  a asegurar la garantía de derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación  de demostrar la violación e indicar las  normas  constitucionales  o  legales que protegen el derecho invocado, así como  su   desconocimiento   en   el   fallo   recurrido1.   

         En  el caso objeto de estudio, el actor señala escuetamente que su  pretensión  es  obtener  la  efectividad  del derecho material contenido en los  artículos  38  y  63  del  Código  Penal, sin situar  dicho  aserto  en  el marco  de  alguno de los  dos motivos que habilitan la casación excepcional,  es  decir,  se  abstuvo de explicar de  qué  manera  se  requiere  en este caso el  desarrollo  de  la  jurisprudencia en relación con las figuras  jurídicas  contenidas  en  las  normas invocadas o de  qué  forma  la  negación  de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena  y  de  la  prisión  domiciliaria  implicó  la vulneración de garantías  fundamentales del acusado.   

          El  libelista  se  limita a atacar la sentencia del Tribunal como si  tuviese  como  plataforma  una  casación  común u ordinaria, invocando para el  efecto  el cuerpo primero de la causal primera de la impugnación extraordinaria  prevista  en  el  artículo  207  de  la  Ley  600  de 2000, cargo que, de todas  maneras,  no  sustenta  adecuadamente, pues a pesar de apoyarlo en la violación  directa  de  la  ley  sustancial,  lo  cual le implicaba respetar la valoración  probatoria  efectuada  por  los  juzgadores,  así  como  la situación fáctica  declarada  por  éstos, se dedica a cuestionar el alcance dado en la sentencia a  las pruebas.   

Es  así  como señala que el Tribunal, para  negar  la  suspensión condicional y la prisión domiciliaria, no tuvo en cuenta  informes  que  obran  en  la  foliatura, los cuales dan cuenta del aprecio de la  comunidad,  alumnos,  ex  alumnos  y  compañeros,  para  con el sentenciado, ni  tampoco  otros  documentos  que  demuestran  el  estado  delicado  de  salud  de  éste.   

          En  otras  palabras,  el  impugnante  desvió  su discurso hacia los  terrenos  de  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  insinuando la  presencia  de un error de hecho por falso juicio de existencia por omisión, que  de  todas  formas no desarrolló adecuadamente, pues en momento alguno acreditó  la trascendencia de ese yerro.   

          Más  aún, terminó reprochando al ad quem  no   haber   señalado   las   razones   por  las  cuales  el  acusado  se sustraería a la ejecución de la  pena   o   representaba  un  peligro  para  la  comunidad,  planteando  así  la  concurrencia  de  un  defecto  de  motivación,  cuya sustentación, igualmente,  dejó  inconclusa  porque  no  precisó  si  se  trataba  de ausencia absoluta o  solamente  de  incompleta  motivación,  postulación  que,  por lo demás, no se compadece con los contenidos del fallo, pues sobre el  particular el Tribunal expuso:   

         “…  el desempeño personal, familiar  y  social  del  justiciable,  no  permite concluir que no podrá en peligro a la  comunidad  y  no  evadirá  el cumplimiento de la pena, puesto que ha demostrado  tener  inclinaciones  marcadas  de  irrespetar  sexualmente  a las menores de 14  años,   sin   importarle   los  traumas  psicológicos  permanentes  que  puede  ocasionarles  a  unas  niñas  que apenas están en un estado de formación y no  merecen   un   tratamiento   como   el   acarreado   por   el  infractor  de  la  norma”2.   

          En  realidad,  a  lo  largo  de  la  demanda  el censor no hace sino  oponerse  a los razonamientos del fallador, expresando argumentos tales como que  el  procesado se encuentra en tratamiento médico psiquiátrico y convive con su  esposa,  siendo  él  quien  sostiene  el  hogar,  pretendiendo  con su personal  criterio  acerca  de  las  exigencias  requeridas  en  los artículo 63 y 38 del  Código  Penal  derruir  las conclusiones judiciales, pretensión inadmisible en  sede  de  casación,  dada  la  doble  presunción  de  acierto  y legalidad que  acompaña  a  la  sentencia, sólo desvirtuable cuando mediante la sustentación  adecuada  se  demuestra  la ocurrencia de un yerro grave en la misma, lo cual no  ha sucedido en este caso.   

          En  consecuencia,  atendidos los múltiples defectos que presenta el  cargo  propuesto,  la  Sala inadmitirá la demanda instaurada por el defensor de  LUIS  FELIPE  CARO  SIERRA.   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la  Corte no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de  LUIS  FELIPE CARO SIERRA,  por las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ               SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ             

Cita medica  

    

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                           AUGUSTO     J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN                            

               

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS         JULIO  ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA                         

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

              Secretaria   

    

1 Cfr.  Entre   otros,   auto  del  18  de  abril  de  2007,  radicación  26916,  entre  otros.   

2 Folio  40 cuaderno de segunda instancia.     

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