34984(01-12-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34984  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                

Magistrado Ponente:  

                                                  ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 396   

Bogotá, D.C., primero (1) de diciembre de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la Sala acerca de la solicitud  elevada  por  el  apoderado  del  procesado  ILDEBRANDO  MEDINA  GÓMEZ,  mediante  la  cual  pide  declarar la  prescripción  de la acción penal, de acuerdo con lo previsto en los artículos  80 y siguientes del Código Penal.   

FUNDAMENTOS DE LA PETICIÓN  

Luego  de referirse al trámite procesal y de  señalar  que  por  no  compartir  el  fallo  condenatorio  contra  MEDINA  GÓMEZ acudió a la casación, cita  los  artículos  83, 84, 86 del Código Penal, relativos a la prescripción como  una  de  las  formas  de  extinción  de la acción y de la sanción penal, a la  iniciación  del  término  prescriptivo  de  la  acción,  a su interrupción y  suspensión.   

Enseguida se ocupa de la conducta punible de  fraude  procesal  por  el  cual  fueran  condenados  otros  coprocesados,  a  su  carácter      de      delito     de     ejecución  permanente y a la jurisprudencia de la Corte, conforme  con  la  cual  el término de prescripción de la acción penal se contabiliza a  partir de la ejecutoria de la resolución de acusación.   

Considera  que  como  en  este  asunto  han  transcurrido  más  de  cinco (5) años desde la ejecutoria de la resolución de  acusación,  la  cual  ubica  el  13  de  septiembre  de  2005, la acción penal  respecto  de  dicho  delito ha prescrito porque la sanción máxima de doce (12)  años  prevista para él por encontrarse en el juicio debe reducirse a la mitad,  “trayendo  como  consecuencia  la  imposibilidad  de  continuar      conociéndose      dentro      del      proceso      de     éste  comportamiento”.   

Advierte que la resolución proferida el 9 de  agosto   de   2005,   en  la  cual  ILDEBRANDO  MEDINA  GÓMEZ  fue acusado de los delitos de falso testimonio  y  fraude  procesal  en  calidad  de  cómplice,  causó  ejecutoria  tres días  después  de  su  notificación según lo previsto en el artículo 187 de la ley  600  de  2000,  a  pesar  de  su  impugnación  por  la parte civil, dado que la  Fiscalía  Tercera  Delegada ante el Tribunal Superior de Neiva el 6 de marzo de  2006   se   abstuvo  de  conocer  del  recurso  “por  considerar   fundada,  motivada,  fáctica  y  jurídicamente  que  había  sido  sustentado  extemporáneamente”,  en  virtud  de  un  error secretarial.   

Pide declarar la prescripción de la acción  penal    adelantada   a   MEDINA   GÓMEZ, la cual favorece a los demás procesados.   

CONSIDERACIONES  

La solicitud de declarar prescrita la acción  penal  será  negada,  ya que hasta la fecha no han transcurrido cinco (5) años  contados  a  partir de la ejecutoria de la acusación, término mínimo para que  en  el  juicio se reconozca que el Estado ha perdido el ejercicio de la potestad  punitiva, por el transcurso del tiempo.   

El  artículo 86 de la ley 599 de 2000, bajo  cuya  vigencia  ocurrieron  los  hechos,  consagra  que  la  prescripción de la  acción  penal  se  interrumpe  con  la  resolución acusatoria o su equivalente  debidamente  ejecutoriada;  aclarándose que ninguna de las reformas o adiciones  posteriores  introducidas  a  él  -leyes  890 de 2004 y 1154 de 2007-, aplica a  este asunto.   

Prevé así mismo que una vez interrumpida la  prescripción,  principiará  a  correr  de nuevo por un tiempo igual a la mitad  del  señalado  en  el  artículo 83 de la misma ley, sin que en ningún caso el  término   pueda   ser   inferior   a   cinco  (5)  años  ni  superior  a  diez  (10).   

Al  tenor  del  precepto  citado corresponde  determinar  la fecha de interrupción de la acción penal, la cual será en este  evento   el   día  en  que  la  resolución  de  acusación  causó  ejecutoria  material.   

El 9 de agosto de 2005, la Fiscalía Décima  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito de Neiva, acusó a Héctor  William  Rojas  Durán y a Hernando Rivera como  autores  de  los  delitos  de  falsedad en documento privado y  fraude     procesal;     a     ILDEBRANDO    MEDINA  GÓMEZ  como  autor  del delito de falso testimonio en  concurso  con  fraude  procesal.  Precluyó  la  instrucción  respecto de otros  delitos y sindicados.   

El  6 de marzo de 2006, la Fiscalía Tercera  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Neiva se abstuvo de conocer del recurso  de  apelación  interpuesto  por la parte civil, cuya sustentación “se  habilitó  por  error de parte del secretario de la Fiscalía  Seccional  de  Neiva,  en  razón  que notificó por estado a los demás sujetos  procesales    después    del   término   fijado   en   la   ley”1.   

A  juicio  del  apoderado  de  MEDINA  GÓMEZ,  la  prescripción  de  la  acción  penal operó entonces el 13 de septiembre de 2010, en la medida que las  providencias  quedan ejecutoriadas tres días después de su notificación si no  son   impugnadas,  siendo  obligación  del  secretario  adelantar  el  trámite  previsto  en  el artículo 194 de la ley 600 de 2000 al vencimiento del término  para  recurrir, “siempre y cuando se haya formulado o  propuesto oportunamente”.   

De modo, que interpuesto oportunamente por la  parte  civil  el recurso de apelación contra la providencia calificatoria de la  instrucción2,  la  acusación  causó ejecutoria material el día 14 de marzo de  2006  con  la  notificación  de la resolución adiada el día 6 del mismo mes y  año,  mediante la cual la Fiscalía se abstuvo de desatar la impugnación, y no  al  vencimiento  del  trámite  de la impugnación de acuerdo con lo manifestado  por   el   apoderado   de   MEDINA  GÓMEZ.   

La   argumentación   del   defensor   de  MEDINA GÓMEZ con sustento en  lo  dispuesto  en  el artículo 187 de la ley 600 de 2000 es equívoca, pues con  la  misma no puede concluirse que una decisión de esa naturaleza retrotraiga la  ejecutoria de la providencia impugnada al trámite del recurso.   

Ciertamente   las   providencias   quedan  ejecutoriadas  tres  (3)  días  después  de su notificación, cuando no se han  interpuesto  los  recursos  legalmente procedentes. Las decisiones citadas en el  inciso  2º del citado artículo, entre las cuales se encuentra la que decide el  recurso  de  apelación  contra  las  providencias interlocutorias, “quedan  ejecutoriadas  el  día  en  que  sean  suscritas  por el  funcionario     correspondiente.”    3.   

Sin   embargo,   el   defensor   entiende  equivocadamente  que  la acusación formalmente no fue impugnada en razón de la  decisión  de la Delegada de abstenerse de conocer de la apelación, con lo cual  se  aparta  de  la decisión en la que apoya su solicitud, porque interpuesto el  recurso  y  mientras el funcionario judicial competente no decida lo pertinente,  en ese lapso no corre el término de su ejecutoria.   

En  este  sentido  la  ejecutoria  de  la  decisión  es  la  consecuencia de la impugnación y no su efecto, pues la misma  está  referida a la providencia que resuelve el recurso interpuesto en razón a  su  presunta  legalidad  y  procedencia, de modo que conforme a la exequibilidad  condicionada de la norma queda ejecutoriada con su notificación.   

Luego  lo  resuelto por el ad quem antes que  retrotraer  la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación impugnada por el  contrario  la  deja en firme en la fecha de su comunicación o notificación, ya  que  al  considerar  extemporánea  la  sustentación  de  la apelación lo hace  mediante decisión que no admite ningún recurso.   

De  esa manera, la resolución de acusación  quedó  ejecutoriada  el  14 de marzo de 2006 según lo dicho, sin que hasta hoy  hayan  transcurrido  los  cinco  (5)  años  necesarios  en  el  juicio  para la  prescripción  de  la acción penal por los delitos de falso testimonio y fraude  procesal,  cuya  mitad  de  la pena máxima -ambos delitos tienen señalada ocho  (8)  años  de  prisión- no supera dicho monto, razón por la cual el Estado no  ha perdido el ejercicio de la potestad punitiva.   

En  las  circunstancias  anotadas,  la  Sala  negará  la  solicitud  de  cesación  de  procedimiento por prescripción de la  acción   penal   elevada   por   el   apoderado   del   procesado  MEDINA   GÓMEZ,  disponiendo  que  a  la  ejecutoria  de esta decisión, regresen las diligencias al despacho para decidir  acerca  de  la  admisión  o  no  de  la demanda de casación presentada en este  asunto.   

En   mérito  de  lo  expuesto,    la    CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE:  

Primero.-  Negar   la  cesación  del  procedimiento    adelantado   a   ILDEBRANDO   MEDINA  GÓMEZ   por   prescripción   de  la  acción  penal  solicitada  por  su  apoderado,  conforme  a  las consideraciones de la anterior  motivación.   

Segundo.-  Ejecutoriada esta decisión,  vuelvan  las diligencias al despacho para decidir acerca de la admisión o no de  la demanda de casación.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO      ESPINOSA  PEREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                       AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                 JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                              

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Folios  4  y  5;  cdno  de segunda instancia, Fiscalía Tercera Delegada ante el  Tribunal.   

2 Fue  notificado  personalmente  el 16 de agosto de 2009 y al día siguiente presentó  escrito  manifestando  que  interponía  recurso  de apelación contra la misma;  folios 321 y 324, cdno 3.   

3  Según  la  sentencia  C-641  de  agosto  13 de 2002 de la Corte Constitucional,  surten   efectos   jurídicos  a  partir  de  la  notificación  a  los  sujetos  procesales.     

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