34379(09-12-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34379  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 413  

Bogotá, D. C., nueve (9) de diciembre de dos  mil diez (2010).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala examina los presupuestos jurídicos,  lógicos  y  argumentativos expuestos por el apoderado de la señora  Luz  Mireya  Medina Jaimes, con el fin de  resolver  sobre  la  admisión  de  la  demanda de casación propuesta contra la  sentencia  dictada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga  el  10 de febrero de 2010, que confirmó la absolución proferida por el Juzgado  Séptimo  Penal del Circuito de la misma ciudad el 19 de octubre de 2009, frente  al  delito  de  injuria denunciado por Luis Eduardo García Rodríguez en nombre  propio,  y  revocó, la decisión absolutoria que por la misma  conducta se  había  proferido  frente  a los hechos del cual fue víctima la Empresa Shering  Plough  S.A.,  para  en  su  lugar condenar a  Luz  Mireya  Medina  Jaimes  a  la  pena  de  13  meses  de  prisión,  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas por un periodo  igual   al   de   la   pena   privativa   de   la   libertad   y   multa  de  10  s.m.l.m.v.   

HECHOS  

La   noticia  criminis  llegó  a  conocimiento  de  la  autoridad a  través  de  la  denuncia  presentada el 17 de agosto de 2004 por el señor Luis  Eduardo  García  R.,  en  nombre  propio, y en representación de la Compañía  Shering    Plough   S.A.,   conforme   al   certificado   de   la   Cámara   de  Comercio.   

Informa,  que  Luz  Mireya  Medina  Jaimes,  ex  empleada  de  la empresa,  aseveró  ante  las  autoridades  del  Tesoro  de  los  Estados  Unidos  y  a un  periodista  del  Diario  Herald  de  Miami,  que  los directivos y la empresa en  Colombia,  celebraron  en  el año 2003 negociaciones con entidades incluidas en  la  Lista  Clinton,  o  lo  que  es lo mismo con personas naturales o jurídicas  vinculadas   con   el   narcotráfico,  lo  que  está  prohibido  por  la  Casa  Matriz.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Precedida de investigación previa,  el  14  de  marzo  de 2005, la Fiscalía 15 Delegada ante los Jueces Penales del  Circuito  de  Bucaramanga, profirió resolución de apertura de investigación y  vinculó   a   Luz  Mireya  Medina  Jaimes,    a    través    de    indagatoria1.   

2.  El  9 de octubre de 2006 se calificó el  mérito  del  sumario  en la modalidad de resolución de acusación en contra de  Luz  Mireya  Medina  Jaimes,  como   presunta   autora   responsable   de   la   comisión   del   delito   de  injuria2.   

3.  Evacuada la etapa del juicio fueron  proferidas las sentencias ya mencionadas.   

LA DEMANDA  

El apoderado de Luz  Mireya  Medina  Jaimes invoca dos cargos bajo el amparo  del  artículo  207, numeral primero del Código de Procedimiento Penal de 2000,  violación  indirecta de la ley sustancial, error de hecho por falso raciocinio,  que sustenta en los siguientes términos:   

Primer cargo  

Luego    de    dedicarse,   in  extenso, a relacionar todos y cada uno  de   los  medios  probatorios  acopiados  al  plenario  con  su  correspondiente  valoración,  enuncia  como  demostración  del cargo, un total de once pruebas:  denuncia  y  ampliación  a  cargo  de  LUIS EDUARDO GARCIA en la que allega los  e-mail  enviados  el 17 de mayo, 3 de junio, 20 de julio y 13 de agosto de 2004;  certificado   de   Cámara  de  Comercio;  e-mail  del  23  de  julio  de  2004;  declaración  de  Yanira Romero Navajas; indagatoria; testimonios de Fanny Rueda  Ardila,  Claudia Patricia Salazar Rugeles, Hamlet Esteban Garceran Pérez, José  Fernando  Marulanda Laverde, Liliana María Giraldo Rodríguez y Gabriel Herrera  Aguilar,   medios  probatorios  sobre  los  que  denuncia  recayó  la  errónea  valoración del Tribunal.   

Seguidamente,  dedica  un  total  de  siete  páginas  a  copiar  las  consideraciones  del  A  quem,  para concluir, así se  infiere,   en   forma   precaria,  que  la  valoración  del  Tribunal  vulneró  indirectamente    los   postulados   de   la   sana   crítica   “como  son  los  estipulados  en  el  artículo 238 de la Ley 600 de  2000,  así  como  también lo estructurado en el artículo 220 de la Ley 599 de  2000  (…)  vulneró los derechos fundamentales de la Igualdad (sic) consagrado  en  el  Articulo  13 de la Constitución Política de Colombia, como también lo  preceptuado      en      el     articulo     29     ibidem     (sic)”.   

Sostiene que “en  las  negociaciones entre la Multinacional y los denominados Mágicos, fue ideado  por  ejecutivos  de  la  empresa  de  alto  nivel  gerencial, y tan solo se haya  responsable  penalmente  a  la  de  menor  dentro  de  la compañía”;  y  más adelante, destaca que el error se generó toda vez que  el  A  quo (la Sala acentúa  la    imprecisión    toda    vez    que    la    de   primera   instancia   fue  absolutoria)    “…no  observo  (sic)  dentro del análisis que hizo al material probatorio allegado en  forma  legal  al  proceso  que  SHERING  PLOUGH  S.A.   a  través  de  sus  divisiones  y  distritos  a  nivel  nacional hacía negociaciones indirectaS con  clientes   a   quienes  por  políticas  de  la  empresa  estaban  vetadas  para  negociar3”.   

Igual  considera  “que  no  se  tuvo  en  cuenta  en la valoración de la prueba de la fotocopia  simple”  UNIDROGAS  S.A.  pago  (SIC)  a  SHERING  PLOUGH  S.A. Facturas (sic)  608888-241860-241861   ciento   diecisiete  millones  trescientos  un  mi  (sic)  ochocientos  cuarenta y ocho pesos, firma recibido Luz Mireya Medina Jaimes y la  fotocopia  de un Cheque (sic) de (sic) Banco Tequendama, de UNIDROGAS pagadero a  SHERING  PLOUGH  S.A.  por  valor  de  (117.301.848)  girado  el 14 de agosto de  20034”.   

Seguidamente,  y  en  lo  que  ha  sido  una  constante  en  la demanda, y bajo el titulo de documentales relaciona y emite su  propia  valoración  sobre  un  total de treinta seis elementos de prueba, entre  los  que  se  hallan  los  e-mailes  a  los  que  ya  hizo referencia, así como  distintos  testimonios,  tales  como:  ampliación  de  denuncia, indagatorias y  ampliación,   declaraciones  de  Yanira  Romero Navajas,  Fanny Rueda  Ardila,  Claudia  Patricia  Salazar  Rugeles,  Hamlet  Esteban Garcerant Pérez,  José  Marulanda  Laverde,  Liliana Giraldo Rodríguez, Gabriel Herrera Aguilar,  soporte  probatorio  por  cuyo  medio  concluye  que la conducta endilgada a Luz  Mírela  (sic)  Medina,  no  es  punible  en  los  términos  consagrados  en el  artículo  9 de la Ley 599 de 2000, al no ser típica, antijurídica y culpable;  se   evidencia   la   ausencia  de  dolo,  del  animus  injuriandi, lo que, en su criterio, se traduce, en una  atipicidad de la conducta.   

Solicita  por  tanto  a  la  Sala,  casar la  sentencia y en su lugar absolver de responsabilidad a la acusada.   

Segundo cargo.  

Principia   su  postulación  con  lo  que  denominó  demostración,  aparte en el que señala, que el error consistió que  el  “A Quo” tuvo en cuenta  un  certificado  de la Cámara de Comercio con el que se acreditó palmariamente  que  el  representante  Legal  de  la  empresa Shering Plough S.A., es el señor  José  Fernando  Marulanda  Laverde,  y  no,  el  señor  Luis  Eduardo  García  Rodríguez,  quien  finalmente  presentó  la  denuncia por la que finalmente se  condenó  a  su  prohijada.   Considera  que  tal  desconocimiento vulneró  indirectamente  lo  preceptuado  en el artículo 238 y 32 de la Ley 600 de 2000,  pues  el  señor García no tiene la calidad de querellante legítimo, y en ello  consistió el error en la valoración de la prueba.   

Solicita a la Sala casar la sentencia y en su  lugar  ordenar la cesación del procedimiento de conformidad con el artículo 39  de la Ley 600 de 2000.   

Parte    civil    como    sujeto    no  recurrente.   

Demanda  de  la  Sala  la  inadmisión de la  demanda  y  por  contera  la  ejecutoria  del  fallo  recurrido, las razones: al  casacionista  le  resultaba  forzoso  invocar  la  casación  discrecional, como  condición  previa  a  la  presentación  de la demanda.  Si se pretendiera  hacer  abstracción  de  tal  requisito,  igual  norte  conduciría,  por cuanto  “lo  que  se  aprecia  es  una cadena indefinida de  hechos  y  relatos,  de  evocaciones repetidas en materia probatoria”,  sin  que  logre  el  demandante  desarrollar  los  cargos  con  claridad   y   puntualidad,   requisitos   mínimos   de   lógica   y  adecuada  fundamentación,   a   más,  que  no  se  ocupa  el  casacionista  –destaca       el        no  recurrente-  de  demostrar  la  trascendencia  de  los  errores.   

Por  sustracción  de materia, considera que  sobran los comentarios frente al segundo cargo propuesto.   

CONSIDERACIONES  

La inadmisión de la demanda  

La  Sala  observa  que  la argumentación no  cumple  con  los  más básicos requisitos exigidos por el legislador para darle  curso  y  en  consecuencia,  se  inadmitirá  la  demanda teniendo en cuenta las  siguientes razones:   

    

1. Obligatoriedad de invocar la casación discrecional.     

La presente investigación se adelantó bajo  el  gobierno  de  la  Ley  600  de  2000, tan ello es así que la resolución de  apertura  de  instrucción es del 14 de marzo de 20055, lo que implica que el recurso  de     casación    será    bajo    su    resorte6.   

Según lo establecido en el artículo 205 del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2000, la casación ordinaria procede contra  las  sentencias  de  segunda instancia dictadas por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial  en  aquellos  procesos  adelantados  por  delitos que tengan  señalada   pena   privativa   de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años.   

Confrontada  la  penalidad establecida en el  artículo    220    de   la   Ley   599   de   20007,  vigente  al  momento  de los  hechos  y  bajo cuyo imperio se profirió resolución de acusación, fácilmente  se  advierte que su máximo no supera los 8 años de prisión, lo que de entrada  impide la casación por la vía ordinaria.   

Al   casacionista   le  resultaba  forzoso  –como bien lo destacó el  señor  representante  de  la  parte  civil  al descorrer la demanda-  proponer  la  impugnación  conforme  al  rigor  de  la casación  discrecional,  evento  en el cual le correspondía expresar que era necesaria la  intervención  de la Corte “para el desarrollo de la  jurisprudencia   o   la  garantía  de  los  derechos  fundamentales”, lo que obliga a la Sala a desestimar la demanda.   

En  esas  condiciones, el defensor no prueba  ninguna  vulneración  a  una garantía superior, ni la necesidad del desarrollo  de    la    jurisprudencia.    Y   la   Sala,   en   virtud   del   principio  de limitación, no puede suponer  los  aspectos  que  harían  viable  la  admisión del libelo, circunstancia que  lleva a su rechazo.   

En  el  supuesto  de  que  se  obviase  ese  presupuesto  necesario,  la  inadmisión  igual devendría como única solución  posible.   

2. El censor no cumplió con las exigencias  lógicas     y     argumentativas     reclamadas     por    la    ley    y    la  jurisprudencia.   

2.1.  Si  el  demandante  invocó como norma  violada  el artículo 29 de la Constitución Política, la técnica manda que en  principio  debió  atacarse el extraordinario -bajo la  égida  de  la  Ley  600  de  2000- por la senda de la  causal    tercera    del    artículo   207   del   Código   de   Procedimiento  Penal.   

Y es que, la contradicción es patente, pues  simultáneamente  se  reclama  fallo  de  reemplazo  (esa  es la consecuencia de  invocar  la  violación  indirecta)  y  retrotraer  el trámite (solución a las  faltas  al debido proceso), posturas que por repelerse no pueden ser presentadas  en el mismo cargo, sino separada y subsidiariamente.   

Esa irregularidad por sí sola daría lugar a  la inadmisión de la demanda.   

2.2.  El demandante  no    se    ocupó   de   precisar   –lo  que le resultaba forzoso-            cuál de los  fines  consagrados  en  el artículo 206 del Código de Procedimiento Penal, Ley  600   de   20008  es el perseguido con el libelo, limitándose tan solo a invocar un  fallo absolutorio a favor de su asistida.   

2.3.  Si  los dos cargos los anunció por la  vía  de  la violación indirecta de la ley sustancial, por falso raciocinio, al  considerar   vulnerados  los  principios  de  la  sana  crítica,  incurrió  en  distintos  desaciertos,  que  infringen el postulado de no contradicción.   Una          muestra          de         ello9:   

“…Así las cosas, la conducta endilgada  a  Luz  Mírela  (sic)  Medina,  no es punible de acuerdo con lo señalado en el  Artículo  9  de  la Ley 599 de 2000, que nos dice que para que una conducta sea  punible  requiere  que  sea  típica antijurídica y culpable, en donde a la luz  del  análisis  probatorio  hecho  se  evidencia  ausencia  de  dolo,  de animus  injuriandi,   lo   que   se  traduce  en  una  atipicidad  de  la  conducta,”.   

Y es que, forzoso es señalar , que cuando se  alega   atipicidad  de  la  conducta  –como  es  el  caso-  incurrió  el recurrente en un desacierto en la  vía escogida.   

También   incursionó   indebidamente  el  demandante  en  la senda de un error de hecho por falso juicio de existencia, el  que  puede  concurrir  por suposición material u omisión, cuando denunció que  el  juzgador  de  segunda  instancia  omitió  valoración sobre algunas pruebas  recogidas                 válidamente10:   

“…El error se fundamenta en hecho que el  A  Quo,  no  observo  (sic) dentro del análisis que hizo al material probatorio  allegado  en  forma  legal  al proceso, que SHERING PLOUGH S.A. a través de sus  divisiones  y  distritos  a  nivel  nacional  hacia negociaciones indirectas con  clientes   a   quienes   por  política  de  la  empresa  estaban  vetadas  para  negociar”.   

Si  bien,  en  la  censura extraordinaria es  permitido  formular cargos conforme a las distintas causales de casación, estas  deberán  efectuarse por separado y de manera subsidiaria, sin que sea permitido  por  virtud  de  la  coherencia  argumentativa  que  se demanda, entremezclar al  interior  de  un  mismo  cargo  impugnaciones  que  corresponden a la violación  directa e indirecta.   

2.4.   Ahora  bien,  de  tenerse  por  superados  los  escollos  advertidos, bajo el enunciado de violación directa de  la  ley  sustancial,  la  Sala  ha señalado de antaño que el censor acepta los  hechos,  las  pruebas  y  la valoración que de ellas se hizo en las instancias,  pues  el  yerro  alegado  recae  directamente  sobre  la normatividad aplicada o  dejada  de  aplicar,  lo  cual  orienta  el  debate  a  un  plano  estrictamente  jurídico.   

Esta  forma  de  violación  puede  llegar a  presentarse     por     falta    de    aplicación11,         aplicación  indebida12,  o interpretación errónea de un determinado precepto13   

Estas   exigencias  no  las  satisfizo  el  casacionista  como  que  limitó  su  extenso  escrito  en  signar su particular  visión  de  la forma cómo han debido valorarse las pruebas practicadas, amén,  que  pretendió  con total desapego a los hechos objeto de investigación, mutar  la  discusión  a la responsabilidad de los directivos a nivel nacional respecto  a  las  negociaciones  realizadas  con empresas vinculadas con el narcotráfico,  aspecto   frente   al   cual  el  Tribunal  destacó14:   

“…Si  tiene  razón  en  cuanto  a  las  imputaciones  que  hizo  a  algunos  directivos  y  de  ahí que esa verdad hace  atípica  la conducta en los términos del artículo 224 del C.P. respecto de la  injuria  que  se  le endilga en relación con aquéllos (queja que no fue objeto  de  actuación  en  este  proceso), pero lo que se presenta en relación con las  imputaciones  que  hizo  a  la  persona jurídica de SHERING PLOUTHG S.A., es la  hipótesis  contraria a la premisa de dicha norma, como ya ha quedado registrado  anteriormente”.   

2.5.   Son tan evidentes y diversos los  desaciertos  del  casacionista, toda vez que tampoco se ocupó de desarrollar en  debida  forma el yerro anunciado por error de hecho por falso raciocinio, frente  al que la Sala ha señalado:   

“…La  Corte  ha  sido  insistente  en  sostener  que  el  error  de  raciocinio  es  un error de hecho, que se presenta  cuando  el  juzgador,  al  valorar  el  mérito  de  la  prueba,  o  al realizar  inferencias  lógicas  de  carácter probatorio, desconoce las reglas de la sana  crítica,  debiéndose  entender  por  tales,  los principios de la lógica, las  máximas  de  la  experiencia, o los postulados de la ciencia que deben gobernar  en  cada  caso  el  discurso  argumentativo  para que sea formal y materialmente  correcto.   

Siendo   esta   su  conceptualización  o  contenido,  quien  pretenda  demostrar un error de esta naturaleza en casación,  debe  empezar  por  señalar  la prueba o la inferencia lógica en la  cual  recayó  el  error,  y  por  identificar  el principio lógico, la máxima de la  experiencia  o  el  postulado científico que los juzgadores desconocieron en el  proceso  de  valoración  de la prueba,  con indicación clara y precisa de  las   razones  por  las  cuales  su  aplicación  resultaba  necesaria  para  la  corrección de la conclusión cuestionada en el caso concreto.   

Realizado  este  ejercicio, que en técnica  casacional  corresponde  específicamente  a  la  fase  de  la acreditación del  error,  el demandante debe demostrar su trascendencia, requerimiento que implica  acreditar  dos  supuestos.   Uno, que el contenido de la inferencia lógica  obtenida,  o  el  valor  otorgado  a la prueba indebidamente apreciada, habrían  sido  distintos  de  no  haberse presentado el error.  Dos, que valorado de  nuevo  el acervo probatorio en su conjunto, con las correcciones que imponen las  reglas  de  la  sana  crítica,  se  llega a una conclusión diferente de la que  contienen  los  fallos  objeto de cuestionamiento…15”.   

Entonces,  quien cuestiona un fallo por esta  vía  está  en el deber de acreditar que el juzgador, al realizar el proceso de  apreciación  o  análisis  de  la  prueba,  se  apartó de los principios de la  lógica,  de  los  postulados de la ciencia o de las reglas de la experiencia, y  como  consecuencia de ese error llegó a una conclusión totalmente contraria al  ordenamiento jurídico.   

Es  indispensable  exponer de manera clara y  precisa  cuáles  son  las reglas de la sana crítica, los principios lógicos o  las  directrices  científicas  dejadas  de  lado  por  el fallador; cuál es la  conclusión  o  la  inferencia  equivocada,  e  indicar las reglas, principios o  directrices   que,   en   el   caso   concreto,   deben  ser  utilizados  y  por  qué.   

No  obstante,  la Sala quiere significar que  verdaderamente  infundada  se  ofrece  la  propuesta  de  ataque  elevada por el  censor,   pues   tan   solo  se  limita  a  sostener  su  particular  lectura  e  interpretación  de  la  forma  cómo  ha debido el juzgador valorar las pruebas  aportadas al trámite   

En  efecto,  en  manifiesto  olvido  de  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  que  cobija  los  fallos de instancia al  arribar  a  la  Corte, el impugnante pretende que sin desarrollo alguno, tal vez  con  la  pretensión  de  que  la  Corte desentrañe el verdadero sentido de sus  propuestas  se  atiendan sus súplicas. No de otra manera se comprende, cómo, a  la  manera  de un alegato libre de formalidad, más propio de las instancias que  de  casación  bajo  un único supuesto de ataque entremezcle reparos distintos.   

No  es admisible, como lo hace el libelista,  refutar  los  razonamientos  del fallador a partir de trascripciones extensas de  testimonios  y  de interpretaciones acomodadas y sesgadas, consideración que se  hace  con relación a la copia que realizó del material probatorio acopiado, el  que  como  bien  lo  denominó el no recurrente, “es  una  cadena  indefinida  de  hechos  y  relatos,  de evocaciones repetitivas del  material  probatoria”, con abierto desconocimiento de  las  pruebas  válidamente  aportadas al plenario y que le brindaron al Tribunal  la certeza requerida:   

“Por tanto, las imputaciones a la entidad  como  tal carecen de veracidad, no corresponden objetivamente a lo demostrado en  el  proceso,  a  lo  que ocurría en la empresa SHERIGN PLOUGH S.A. y de lo cual  era  conocedora  Luz  Mireya  Medina,  esto  es,  lo que se evidenció es que la  persona  jurídica  SHERIGN PLOUGH S.A., no estaba comprometida con los negocios  triangulados  de  que  da  cuenta  el  proceso  y en los cuales la procesada fue  protagonista”.   

Se inadmite el cargo.  

Segundo cargo.  

Indica  que  “el  error  radica  en la valoración de la prueba en el hecho que el A Quo, reconoce  a   LUIS  EDUARDO  GARCIA  como  representante  legal  de  SHERING  PLOUGH  S.A.  desconociendo  a  JOSÉ FERNANDO MARULANDA LAVERDE de esa condición”.   

La  censura  la  encausa  por  la  indebida  valoración   del   certificado  de  Cámara  de  Comercio,  presentado  por  el  denunciante  Luis  Eduardo  García, como soporte de la representación legal de  la  empresa  presuntamente  afectada,  pues  en  su  sentir aquél carece de tal  calidad al ostentarla el señor José Fernando Marulanda Laverde.   

De entrada la Sala advierte la impertinencia  del   reproche,  porque  si  lo  que  pretendió  alegar,  era  la  ausencia  de  querellante  legítimo,  es  manifiesta  la  equivocación  en  que  incurre  el  demandante  al  postular  por la senda de un falso raciocinio toda vez que si se  omitió  esa  condición  legal exigida para incoar la acción penal, se habría  incurrido  en una vulneración a una forma del debido proceso y en esa medida el  remedio  sólo  podría  ser  la nulidad, alegable exclusivamente por vía de la  causal tercera de casación.   

Y  es  que, la violación del debido proceso  por  supuestas  irregularidades  ante  la  ausencia  de  querellante  legítimo,  vendría  a  representar  una aparente transgresión a derechos fundamentales, y  esto  permitiría  entender  que la casación excepcional que se debió proponer  buscaba  la materialización del primer fin previsto en la norma (protección de  las  garantías  fundamentales),  este  ejercicio  complementario  es factible a  nivel  de  las  instancias,  pero no en casación, porque en esta sede rigen los  principios   de   motivación  suficiente,  en  virtud  del  cual se exige que la demanda se baste así misma  para   lograr   el   desquiciamiento   del   fallo,   y   el   de   limitación,  que  le  impide  a  la  Sala  entrar  a  suplir  las  deficiencias  argumentativas  del  libelo o enmendar sus  yerros.   

No  obstante  estas  falencias,  de  por sí  suficientes  para desestimar el acceso a la casación excepcional, al recurrente  no  le  asiste  razón en la  fundamentación  del  reparo  en atención a que como bien lo dejó sentado el A  quem,  el  señor  LUIS  EDUARDO  GARCIA  RODRÍGUEZ sí tenía la condición de  representante  legal de la Empresa Shering Plough S.A. ante la ausencia temporal  del  principal, luego nada impedía que aquél formulara la querella16:   

“…El  denunciante en este caso obró en  representación  de  la empresa Shering Plough S.A., calidad esta última que se  estableció  con  el certificado expedido por la Cámara de Comercio de Bogotá,  que  indicaba la condición de aquél de primer suplente del gerente general, y,  para  los  efectos de este acto procesal, ante la ausencia temporal del gerente,  obró LUIS EDUARDO GARCÍA RODRÍGUEZ”.     

Son  estas puntuales consideraciones las que  llevan   a   desestimar   la   pretendida   irregularidad   denunciada   por  el  libelista.   

La  Sala  insiste, como ya lo ha hecho otras  tantas  veces,  que  no  es  el  recurso extraordinario de casación una tercera  instancia  a  donde  pueda  acudir libremente el censor para plantear nuevamente  sus distintos puntos de vista sobre la valoración probatoria.   

El  casacionista  se  limitó  tan  sólo  a  expresar  su  punto  de  vista,  muy  particular, sobre la responsabilidad de su  asistida,  postura que se ofrece inadmisible en sede de casación. Como viene de  verse,  en  sus  distintos  planteamientos entremezcla diversas formas de ataque  dentro  de  un  mismo  reparo,  inobservando  de  esta  forma  el  principio  de  autonomía de los cargos en casación.   

Los  desaciertos  advertidos no permiten dar  curso  a  la  demanda  por  lo  que la Sala atenderá la solicitud que elevó el  señor   apoderado   de   la  parte  civil  respecto  a  la  inadmisión  de  la  demanda.   

Finalmente, la Sala ha revisado la actuación  y  no  ha  encontrado  causales de nulidad ni flagrantes violaciones de derechos  fundamentales,  razón  por  la  cual  no  puede  penetrar  al  fondo del asunto  oficiosamente.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.  INADMITIR  la   demanda   de   casación   presentada   por  el  defensor  de  Luz Mireya Medina Jaimes.   

En     consecuencia,     DEVOLVER  la  actuación  al  Tribunal  de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS        

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                     

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                     JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA                                                            

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  folios 39 a 41 cuaderno principal.   

2 Cfr.  folios  94-103 cuaderno original 1.   

3 Cfr.  folio 135 cuaderno del Tribunal.   

4 Cfr.  folio 136 cuaderno del Tribunal.   

5  La  Sala  destaca  que  el sistema acusatorio se implementó en el Distrito Judicial  de  Bucaramanga,  sitio  de ocurrencia de los hechos, a partir del 1 de enero de  2006.   

6 Sala  de  Casación  Penal, radicación 30503, 30 de septiembre de 2008: “…Si bien  la  jurisprudencia  de la Sala venía considerando que la normatividad aplicable  a  la  casación,  salvo los casos en que la favorabilidad resultara procedente,  era  la vigente para el momento en que por razón del proferimiento del fallo de  segunda  instancia  se  ejercitaba  el  derecho  de  impugnación,  el  cual  se  vinculaba  inescindiblemente a la naturaleza rogada del recurso y por tanto a la  facultad  dispositiva  atribuida a las partes de perseguir el desquiciamiento de  la  sentencia, con ocasión del agravio inferido, con la entrada en vigencia del  artículo  6 de la Ley 906 de 2004, según el cual nadie podrá ser juzgado sino  “conforme  a  la ley procesal vigente al momento de los hechos”, llevó a la  Corte  a  sostener  que  será  ésta  preceptiva  la que regula la impugnación  extraordinaria.  (…)  3.  Los  sucesos  investigados  en  este asunto tuvieron  ocurrencia  el  29  de  junio de 2002, de manera que la normativa aplicable a la  casación es la ley 600 de 2000…”.   

7 Sin  el agravante contenida en la Ley 890 de 2004.   

8  “…La  casación  debe  tener por fines la efectividad del derecho material y  de  las  garantías  debidas  a  las  personas  que intervienen en la actuación  penal,  la  unificación  de la jurisprudencia nacional y además la reparación  de    los    agravios    inferidos    a    las    partes    con   la   sentencia  demandada…”.   

9 Cfr.  folio 165 cuaderno del Tribunal.   

10 Cfr.  folio 135 cuaderno del tribunal.   

11 Se  presenta  cuando  el  juzgador  deja  de  aplicar al caso la disposición que lo  rige.   

12  Tiene lugar cuando aduce una norma equivocada.   

13  Consiste   en   el  desacierto  en  que  incurre  el  fallador  cuando  habiendo  seleccionado   adecuadamente   la  norma  que  regula  el  caso  sometido  a  su  consideración,  decide  aplicarla,  sólo  que con un entendimiento equivocado,  sea rebasando, menguando, o desfigurando su contenido o alcance.   

14  Cfr. folio 60 cuaderno del Tribunal.   

15  Sala de casación Penal, 8 de noviembre de 2007, radicación 25123.   

16  Cfr. folio 16 cuaderno del Tribunal.     

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