33731(24-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 33731  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado Acta No. 89  

Bogotá   D.C.,   veinticuatro   (24)   de  marzo  de dos mil diez (2010).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala sobre la recusación  presentada  por el defensor de los acusados del delito de tráfico de migrantes,  DELVIN  ANTONIO  y  JUAN  SEBASTIÁN  GIRALDO  GARCÍA,   respecto  de  los  Magistrados  Alicia  Ester  Mejía  Posso,  Javier  de  Jesús  Ayos  Batista  y  Patricia  Chaves  Echeverri,  quienes  integran una Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  San  Andrés,  Providencia  y  Santa  Catalina  a  la  que  correspondió conocer del  recurso  de apelación interpuesto contra la sentencia condenatoria proferida el  22  de  febrero de 2010, por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  San Andrés   

HECHOS Y ANTECEDENTES RELEVANTES  

En  audiencia  de  legalización de captura,  formulación  de imputación e imposición de medida de aseguramiento, el fiscal  relató  que  la  lancha  tripulada  por  los  señores  JUAN SEBASTIÁN GIRALDO  GARCÍA,  JAIR MIGUEL GODOY LUNA Y DELVIN ANTONIO, fue interceptada en las horas  de  la  noche  del  cuatro  de  octubre  de  2009, por guardacostas de la Armada  Nacional  de  Colombia  en  aguas  del  Océano Atlántico, cuando transportaban  ilegalmente  a  ocho  personas de distintas nacionalidades con destino al vecino  país de Nicaragua.   

La captura en flagrancia del delito descrito  en  el  artículo  188 del Código Penal, vale decir, tráfico de migrantes, fue  declarada   legal   en  audiencia  en  la  que  posteriormente  se  formuló  la  imputación,  la  que  fue  aceptada  de  manera libre y voluntaria por los tres  acusados;  quienes  fueron  afectados  con medida de aseguramiento de detención  preventiva en establecimiento carcelario.   

Las  actuaciones  fueron enviadas al juez de  conocimiento  para  continuar  con  el  trámite  del  allanamiento,  pero en la  audiencia  prevista  por  el  inciso  segundo del artículo 293 de la Ley 906 de  2004,  el  defensor  de  DELVIN   ANTONIO  Y JUAN SEBASTIAN GIRALDO GARCIA,  solicitó  la  nulidad  del  proceso  desde  la   audiencia de imputación,  petición  que  fue  negada  por  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de San  Andrés  y  confirmada  por su superior por medio de providencia calendada el 10  de noviembre de 2009.   

Superadas  las  etapas  correspondientes, en  audiencia  celebrada  el  22 de enero de 2010 se procedió a la lectura del  fallo,   en  el  que  se  les  impuso  una  pena  principal  de 48 meses de  prisión   y  al  pago  de una multa equivalente a 33.33 SMLMV al hallarlos  responsables  del delito de trafico de migrantes; la cual fue objeto del recurso  de  apelación  por parte de la defensa de DELVIN  ANTONIO Y JUAN SEBASTIAN  GIRALDO GARCIA.   

El  proceso fue enviado al Tribunal Superior  de  San  Andrés,  donde  fue  asignado  a  la  misma  Sala Única de Decisión,  integrada  por  los  magistrados  Alicia Esther Mejía  Posso     (quien    la    preside),    Javier    De    Jesús    Ayos    Batista    y    Patricia    Chaves  Echeverri;   la  cual  convocó  a  la  audiencia  de  sustentación  oral  del  recurso  de  apelación para el 11 de Febrero de 2010,  oportunidad  en  la  que  el  defensor  apelante  recusó  a los magistrados que  también  habían  hecho  parte  de  la  Sala  que  confirmó  la negativa de la  nulidad.   

MOTIVOS DE RECUSACIÓN  

Asegura  el  defensor  que  los  referidos  funcionarios  están incursos en la causal  cuarta de impedimento  del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004, porque al momento de decidir en segunda  instancia  sobre  una nulidad procesal, en audiencia de 10 de noviembre de 2009,  se  ocuparon del fondo del asunto comprometiendo su imparcialidad; razón por la  cual deben ser separados del conocimiento de la segunda instancia.   

RAZONES     EXPUESTAS     POR     LOS  FUNCIONARIOS   

Los magistrados cuestionados coincidieron en  rechazar  la  recusación  aduciendo  que es temeraria, por cuanto no se dan los  presupuestos  previstos  en la causal 4ª del articulo 56 de la ley 906 de 2004,  en  atención  a  que  en la audiencia pasada no se emitió pronunciamiento  alguno sobre el fondo del asunto.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte  es  competente para resolver este  incidente  de  recusación,  de conformidad con lo establecido en los artículos  63 y 341 de la Ley 906 de 2004.   

Los institutos procesales de los impedimentos  y  recusaciones,  como  lo  ha  venido  señalando de manera reiterada la Corte,  tienen  por  objeto  garantizar  que  las decisiones judiciales se emitan con la  debida  rectitud  e imparcialidad, de modo que ante cualquier factor que empañe  esa  garantía,  el  funcionario  deberá ser separado de su conocimiento.   Con  ello,  además, no sólo se obra en interés de las partes o intervinientes  dentro  del  proceso, a quienes importa un juicio imparcial y transparente, sino  también  en  beneficio  de la colectividad, expectante de la correcta marcha de  la administración de justicia.   

Corresponde  entonces determinar, dentro del  principio  de  la taxatividad de la causal, si se debe separar a los magistrados  cuestionados  del  conocimiento  del recurso de apelación interpuesto contra la  sentencia  por  medio de la cual se condenó a JUAN SEBASTIÁN GIRALDO GARCÍA Y  DELVIN ANTONIO.   

La  causal  invocada  por  el  defensor para  solicitar  la  separación  de  los  magistrados  recusados, que de comprobarse,  obligaría  a  la  Corte  a  alejarlos  del  asunto  puesto a su consideración,  establece que:   

“4.…  el  funcionario  judicial  haya  sido  apoderado  o  defensor  de  alguna  de  las  partes,  o  sea  o  haya sido  contraparte   de   cualquiera   de  ellos,  o  haya  dado  consejo  o   manifestado  su  opinión  sobre  el  asunto materia del proceso.”   

La  situación  descrita  en  el numeral 4º  del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, según observa  esta  Corporación, no se actualiza en el caso concreto en tanto no se vislumbra  que  los  magistrados  hubieran  expresado opinión sobre el asunto que ahora se  somete  a  su  consideración  en  el  trámite del recurso de apelación.    

Esto  porque,  de acuerdo con la reiterada y  pacífica  jurisprudencia  de  esta Corporación, la opinión, para que tenga la  virtualidad  de  motivar  una  valoración  de imparcialidad debe producirse por  fuera  del  proceso,  y además debe referirse al núcleo de la controversia, no  siendo   motivo  inhabilitante  la  expresión  de  consideraciones  abstractas,  superficiales   e  imprecisas,  de  suerte  que  sólo  auténticos  juicios  de  valor   y  de   ponderación  jurídica   que se puedan calificar  como    efectivos    actos    de    prejuzgamiento    configuran    la    causal  invocada.   

Dentro  de la asignación de roles dispuesta  por  el Código de Procedimiento Penal, al juez le está señalada la misión de  resolver  de manera independiente e imparcial la contienda en la que en igualdad  de  condiciones se enfrentan las partes, esto es, la Fiscalía buscando derrotar  la  impunidad,  y la defensa,  comprometida con la dignidad de los acusados  y  la consecuente materialización de todas las garantías procesales de las que  es  titular,  en ese enfrentamiento oral,  con inmediación de las pruebas,  contradictorio y concentrado.   

Precisamente  dentro  de  dicho  plus  que  incorpora    el    contenido    de   “todas    las   garantías”,  de  acuerdo  con  la  expresión  constitucional, se encuentra el  derecho  a  ser  juzgado  por  el  juez  natural, principio que se soporta en la  triple   caracterización   de   competente,  independiente  e  imparcial.    

La  primera  de estas características surge  diáfana del contenido del  artículo 29 de la Carta.   

La imparcialidad, por su lado, es otra de las  invitadas  principales  en  la  confrontación  de las partes, precisamente para  indicarle  al  juez  que  debe  estar equidistante de cada contendiente, estando  prohibido  cualquier  prejuicio,  favoritismo,  o animadversión a una de ellas,  cuya  evitación  es  justamente  el  papel  que  cumple  el  instituto  de  los  impedimentos y las recusaciones.   

De   ella   se  puede  decir  que  es  una  característica  de  la  función  judicial  que  está  reconocida   en el  ámbito  de  los  tratados  internacionales.  Así por ejemplo, en el Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos1  su presencia se advierte  en el artículo 14:   

“Todas   las  personas  son  iguales  ante  los  tribunales  y  cortes de justicia.  Toda  persona  tendrá  derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías  por     un     tribunal     competente,     independiente     e     imparcial,  establecido por la ley en la  substanciación  de  cualquier  acusación  de  carácter penal formulada contra  ella  o  para  la  determinación  de  sus  derechos y obligaciones de carácter  civil.”   

También  la  Convención  Americana  sobre  Derechos                   Humanos2,  en su artículo 8.1 reconoce  que:   

“Toda  persona  tiene  derecho  a  ser  oída,  con  las debidas garantías y dentro de un plazo  razonable,  por  un  juez  o  tribunal  competente, independiente e imparcial,  establecido con anterioridad  por  la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra  ella,  o  para  la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil,  laboral,     fiscal     o     de     cualquier    otro    carácter.”   

Del  mismo  modo  el   Estatuto de Roma  incorpora     dentro     de    los    derechos    del    acusado    “una     audiencia     justa     e  imparcial”3;  el  cual  es  reiterado  en el apartado 20.1 de las Reglas de Procedimiento y Prueba  de   la   Corte  Penal  Internacional  para  solo  destacar  algunos  de  dichos  instrumentos internacionales.   

Es  por  eso que el Código de Procedimiento  Penal   contenido  en  la  Ley 906 de 2004 configuró un proceso de partes,  mediado  por  un juez imparcial, lo que se evidencia entre otros apartes, en: a)  el     artículo    8    literal    “k”,   que  incorpora   como derecho del imputado la imparcialidad del juicio; b) en la  figura  del  cambio  de radicación (artículo 46 y siguientes); c) el instituto  de  los  impedimentos  y  recusaciones (artículos 56 y siguientes); d)  la  posibilidad  excepcional  de ordenar la reserva de varias actuaciones (artículo  152);  e)  la acción de revisión originada en decisiones de una instancia  internacional  de  supervisión  y  control  de derechos humanos  o derecho  internacional  humanitario  (artículo  192.4);  f)   la  prohibición  del  decreto  de  pruebas  de  oficio  (artículo  361);  g)  con  la prohibición de  utilizar  en contra del imputado el contenido de las conversaciones tendientes a  lograr  un  acuerdo para la declaración de responsabilidad en cualquiera de sus  formas  o de un método alternativo de solución de conflictos, si no llegaren a  perfeccionarse  (artículo 8º literal d); h) la prohibición de que el juez que  interviene  en  función  de  control  de  garantías  no  conozca  del  juicio;  etcétera.   

Dentro  del asunto que ocupa la atención de  la  Sala,  se  invocó  como  cumplida  la  causal de impedimento prevista en el  numeral  4º   del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004 por  haber  manifestado su opinión sobre el asunto materia del proceso.   

Revisada  la  decisión  adoptada  por  el  Tribunal  de  San  Andrés  el   pasado 10 de noviembre de 2009 con miras a  evaluar  el  posible  nivel de compromiso de la imparcialidad de los magistrados  que  participaron  en  dicha  Sala  de  Decisión,  en  el  juzgamiento  de JUAN  SEBASTIAN  GIRALDO  GARCIA  y  DELVIN  ANTONIO;  se  observa  que la providencia  expresada   en   forma  oral  se  desarrolló  realizando  una  reseña  de  las  actuaciones  anteriores  en  donde  claramente  se  evidenció  que los acusados  aceptaron  de  manera  voluntaria,  libre  y  espontánea el allanamiento, y que  comprendían  claramente  las  consecuencias  surgidas de tal decisión, sin que  fuera  necesario ningún intérprete como lo discutía la defensa, con lo que se  puede  afirmar  que los magistrados del tribunal en el análisis  realizado  no  entraron  a  estudiar  el  fondo  del asunto , sino que su argumentación se  desenvolvió  a  partir de problemas de orden eminentemente garantista, válidos  para cualquier escenario en el que se debata la misma situación   

Si  bien  es  cierto  que  los  magistrados  intervinieron  en  audiencia  celebrada  el  10  de noviembre de 2009 en la cual  estudió  la  apelación acerca de la legalidad del allanamiento, también lo es  que  en  ella  no  se  hizo  manifestación  alguna  en relación con la posible  responsabilidad  penal  de los imputados, ni valoración probatoria, ni existió  controversia,  ni  nada que pudiera indicar que estaba viciada su imparcialidad,  como para justificar que se les aparte de su juzgamiento.   

En  este  orden la Corte considera que no es  procedente  separar  del juzgamiento a los Magistrados cuestionados.           

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO:  DECLARAR  INFUNDADA  la   recusación  planteada  por  el  defensor  del  procesado  JUAN  SEBASTIAN    GIRALDO   GARCIA   Y   DELVIN   ANTONIO,  respecto  de  los  Magistrados  Alicia  Esther  Mejía  Posso,  Javier  de  Jesús  Ayos  Batista  y  Patricia Chaves Echeverri, quienes  integran  la  Sala  única  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior de San  Andrés,  para  conocer  del recurso de apelación promovido contra la sentencia  condenatoria  del  22  de enero de 2010 pronunciada por el Juzgado Segundo Penal  del Circuito de San Andrés.   

En  consecuencia,  devuélvase el proceso al  Tribunal  de  origen,  para  que  se  de continuidad al recurso de apelación en  trámite.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO         GÓMEZ   QUINTERO                     AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN               

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                        YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS             

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                   

     

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Vigente  para Colombia desde el 23 de mazo de 1976, en virtud de la Ley  74  de 1968.   

2  Vigente  en  nuestro  país desde el 18 de julio de 1978, en virtud de la Ley 16  de 1972.   

3 Como  se lee en el artículo 67.     

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