33670(17-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33670  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobada Acta N° 082  

                             

Bogotá,  D. C., marzo diecisiete (17) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS:  

Define  la  Corte el impedimento manifestado  por   los  doctores  Israel  Guerrero  Hernández  y  Julio  Gilberto  Lancheros  Lancheros,  Magistrados  de la Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca,  para  conocer  en segunda instancia del proceso que se adelanta contra Octaviano  Cuéllar  por  el  delito  de receptación.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. El 10 de abril de  2008  ante  el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal con función de garantías de  Facatativá,  se  legalizó  la  captura  de  Octaviano Cuéllar y Roberto Rojas  Ávila,   se   les   formuló   imputación   por   el  delito  de  receptación  y  se  les impuso medida de  aseguramiento privativa de la libertad.   

2.  Rojas Ávila se  allanó  a  los  cargos  y  el 31 de mayo siguiente el Juzgado Primero Penal del  circuito  de  Facatativá  le  profirió  sentencia  condenatoria  por el delito  materia de imputación.   

3. El 2 de octubre  de  2008  ante  el  Juzgado  Penal  del  Circuito de Funza y por petición de la  Fiscalía  se  tramitó  audiencia  de  preclusión,  en la que se alegó que el  procesado  no  había  intervenido en el hecho investigado y resultaba imposible  desvirtuar  la  presunción de inocencia, solicitud que fue rechazada atendiendo  lo establecido en la audiencia de imputación.   

4.  La  Fiscalía  apeló  y  una  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca,  integrada  por los doctores Israel Guerrero Hernández, Julio Gilberto Lancheros  Lancheros  y  Edwar Enrique Martínez Pérez, mediante auto de 9 de diciembre de  2008,  luego  de  hacer  una  serie de valoraciones sobre los hechos y elementos  aducidos  por  la  autoridad  requirente en la audiencia de imputación y de dar  cuenta  sobre  el  allanamiento a cargos por parte del otro procesado, confirmó  lo    resuelto    por    el    a    quo.   

4.  El  proceso  siguió  su  curso  y el Juzgado Penal del Circuito de La Mesa, una vez cumplido  el  juicio  oral, el 24 de noviembre de 2009 emitió sentencia de condena contra  Octaviano       Cuéllar       por      el      delito      de      receptación, decisión contra la cual se  interpuso el recurso de apelación por la defensa.   

5.  El proceso fue  remitido  al  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca y repartido a los Magistrados  Guerrero,  Lancheros  y  Martínez, procediendo los dos primeros a manifestar su  impedimento  en  los  términos  de la causal 14 del artículo 56 del Código de  Procedimiento Penal.   

Señalaron   que  se  habían  pronunciado  respecto  de  una petición de preclusión de la investigación formulada por la  Fiscalía,  circunstancia  prevista  de  manera  expresa  por el legislador como  circunstancia impeditiva.   

El  otro  Magistrado  no hizo manifestación  alguna porque se encontraba ausente con permiso.   

Por  lo anterior, se dispuso el envío de la  actuación  a  esta  Sala  de  la  Corte  para  que  se  resuelva el impedimento  planteado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. De acuerdo con lo  previsto  en los artículos 57 y 341 de la Ley 906 de 2004, esta Corporación es  competente  para  resolver  el  impedimento  propuesto  por versar en un proceso  adelantado  bajo  el  trámite del sistema penal acusatorio y por tratarse de la  manifestación   que  hace  un  Conjuez  del  Tribunal  Superior  de  Sincelejo.   

2. Las instituciones  de   los  impedimentos  y  las  recusaciones  están  fijadas  constitucional  y  legalmente  para  la  preservación  y  defensa  del  derecho  a ser juzgado por  funcionarios  imparciales,  alcanzando  la  categoría  de  derecho  fundamental  porque   hace  parte  del  derecho  a  un  proceso  con  todas  las  garantías,  también   previsto  en  el  artículo  10  de la Declaración Universal de  Derechos  Humanos  y  en  el  artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles     y     Políticos    de    New    York1.   

3.  En esta materia  rige  el principio de taxatividad según el cual solo integra motivo de excusa o  de  recusación  aquel  que  de manera expresa se señala en la ley, lo que hace  exclusión  de la analogía, además que a los jueces les está vedado separarse  por  su  propia  voluntad  de  sus  funciones  jurisdiccionales  y a los sujetos  procesales  no les está permitido escoger a su arbitrio la persona del juez, de  manera  que  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del  conocimiento  de  un  determinado  asunto  a un funcionario judicial no pueden deducirse por similitud  ni  ser  objeto  de  interpretaciones subjetivas, en tanto se trata de reglas de  garantía   de  la  independencia  judicial  y  de  vigencia  del  principio  de  imparcialidad del juez.   

4.  Este axioma -o  derecho  a  un  tribunal  imparcial-  derivado  de los artículos 209 y 13 de la  Constitución  Política  en cuanto la función pública de administrar justicia  así  lo reclama lo mismo que el trato igual para todas las personas de parte de  las  autoridades, se ha concebido como esencial del debido proceso en el sentido  que  junto a dos partes parciales, tiene que existir un tercero imparcial,   extraño  a  la  causa y ajeno a las posiciones de intereses de ellas -el juez-,  principio  de alcance general puesto que tiene aplicación en todos los tipos de  procesos      y     sistemáticas     procesales2.   

En  correlación  con  que la jurisdicción  juzga  sobre  asuntos  de otros, la primera  exigencia respecto del juez es  la  que éste no puede ser, al mismo tiempo, parte en el conflicto que se somete  a       su        decisión.       La       llamada       impartialidad, el que juzga no puede ser  parte,  es  una  exigencia elemental que hace más a la noción de jurisdicción  que  a  la  de  proceso, aunque éste implique siempre también la existencia de  dos  partes parciales enfrentadas entre sí que acuden a un tercero impartial,  esto  es, que no es parte, y  que  es  el  titular de la potestad jurisdiccional. Por lo mismo la impartialidad   es  algo  objetivo  que  atiende,  más  que  a la imparcialidad y al ánimo del juez, a la misma esencia  de  la  función  jurisdiccional, al reparto de funciones en la actuación de la  misma.  En  el  drama  que  es el proceso no se pueden representar por una misma  persona  el  papel de juez y el papel de parte. Es que si el juez fuera también  parte  no  implicaría principalmente negar la imparcialidad, sino desconocer la  esencia  misma  de  lo  que  es  la  actuación  del  derecho  objetivo  por  la  jurisdicción     en     un     caso     concreto3.   

5.  Con  razón  a  dicho la Corte Interamericana de Derecho Humanos que   

la  imparcialidad  exige  que  el  juez que  interviene  en  una  contienda  particular  se aproxime a los hechos de la causa  careciendo,  de  manera  subjetiva,  de  todo  prejuicio y, asimismo, ofreciendo  garantías  suficientes de índole objetiva que permitan desterrar toda duda que  el  justiciable  o  la  comunidad  puedan  albergar  respecto  de la ausencia de  imparcialidad4.   

6. Para asegurar ese  apotegma  con  el  fin que las decisiones que se adopten durante el curso de los  procesos   que   conocen   los   jueces  respondan  a  la  independencia  de  la  administración  de justicia y el derecho fundamental de los asociados a obtener  un  fallo  proferido por un tribunal imparcial, se han instituido los mecanismos  del  impedimento  y  las  recusaciones  en  virtud  de  los  cuales el juez debe  separarse  del  conocimiento  de aquellos casos en donde por entrar en conflicto  sus  propios intereses o haber conocido en el fondo del asunto, se pierde el fin  de la recta administración de justicia.   

7.  La  Ley 906 de  2004  ha  establecido causales impeditivas que se refieren a posibles relaciones  del  funcionario  judicial  y  el objeto del proceso5   como   la   del   juez  que  cumpliendo  funciones de control de garantía quedará impedido para conocer del  fondo  del  asunto (arts. 39 y 56, numeral 13, Ley 906 de 2004) o cuando el juez  haya  conocido  de  la  solicitud de preclusión formulada por la Fiscalía y la  haya  negado,  caso  en  el cual quedará impedido para conocer del juicio (art.  56,  numeral  14, y art. 335) o la de los Magistrados para conocer la acción de  revisión   cuando  hayan  suscrito  la  decisión  objeto  de  la  misma  (art.  197)6. Como dice Montero Aroca,   

se trata de una lista cerrada de situaciones  objetivadas  que  convierten  al operador judicial en sospechoso, de modo que la  concurrencia  de  una  de ellas obliga al juez a abstenerse de conocer el asunto  en  aras  de  la  imparcialidad  que  debe  imperar  en  las  decisiones  de  la  justicia7.   

8.  La  causal  de  impedimento  invocada  en  el  sub examine,  están  previstas en el artículo 56 del Código de Procedimiento  Penal, en los siguientes términos:   

14.  Que el juez  haya  conocido de la solicitud de preclusión formulada por la Fiscalía General  de  la  Nación y la haya negado, caso en el cual quedará impedido para conocer  el juicio en su fondo.   

          9.  Claro  es, que los citados Magistrados  participaron  dentro  del  proceso  adelantado  contra  Octaviano  Cuéllar y en  desarrollo  de  sus funciones el 9 de diciembre 2008 conocieron en segundo grado  la  apelación  que  interpuso la Fiscalía contra la decisión del 2 de octubre  de  esa  anualidad  en  la  que  el Juzgado Penal del Circuito de Funza negó la  preclusión,  oportunidad  en  la  que  los  Magistrados  hicieron referencia al  merito  existente  para  elevar imputación, mismas circunstancias presentes que  por  no  haber  sido  desvirtuadas  o  haber  desaparecido  impedían aplicar la  presunción de inocencia.   

          10.  La  providencia  conforme el Tribunal  negó  la solicitud de preclusión llevó en últimas a que se hiciera un juicio  al  fondo  del  asunto  sometido  a  examen,  de  modo  que,  si bien breves las  consideraciones  del ad quem,  el  auto  contiene  expresiones  de  fondo,  esto es, sustanciales, mediante las  cuales  efectuaron valoraciones sobre la adecuación de conducta del imputado al  tipo     penal     de     receptación.   

11. Entonces, como  se  vislumbra la ocurrencia de la causal de impedimento alegada por los doctores  Israel  Guerrero  Hernández  y Julio Gilberto Lancheros Lancheros, es razonable  concluir  que  está  comprometida  su imparcialidad para hacer parte de la Sala  que debe resolver el presente asunto.   

12.  Y  como  se  advierte  la  existencia de una situación similar respecto del Magistrado Edwar  Enrique  Martínez  Pérez, por razones de economía y celeridad, se dispone que  también quede separado del conocimiento del presente proceso.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1°.    DECLARAR    FUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  los Magistrados Israel Guerrero  Hernández  y  Julio  Gilberto  Lancheros  Lancheros para conocer del recurso de  apelación  interpuesto  contra  la sentencia proferida por el Juzgado Penal del  Circuito  de  La  Mesa con funciones de conocimiento, dentro del proceso seguido  contra     Octaviano     Cuéllar     por     el    delito    de    receptación.   

Por encontrarse en las mismas circunstancias  de  hecho  y  de  derecho,  hacer  extensivo  el impedimento al Magistrado Edwar  Enrique Martínez Pérez.   

2°.  DEVOLVER  INMEDIATAMENTE  las  diligencias  al Tribunal de origen a fin de que continúe con  el trámite del proceso.   

3°.  ADVERTIR    que   contra   la   presente  providencia no proceden recursos.   

Cópiese y cúmplase.  

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                                                             AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1 Por  ejemplo,  María  del  Carmen  Calvo  Sánchez,  «Imparcialidad:  abstención y  recusación  en  la  nueva  Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero»,  Responsa     iurisperitorum    digesta,  volumen II, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2001,  p. 90.   

2 Art.  73,  Ley  94  de  1938;  art.  78, Decreto 409 de 1971; art. 103, Decreto 050 de  1987;  art.  103, 

Decreto 2700 de 1991, modificado  por  el  art.  15 de la Ley 81 de 1993; art. 99, Ley 600 de 2000; y art. 56, Ley  906  de  2004.  Y,  providencias  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación  Penal,  20 de agosto de 1992, radicación 5044, 23 de marzo de 2000, radicación  14536,  8  de  noviembre  de  2000,  radicación  14078,  7  de  mayo  de  2002,  radicación  19300,  18  de  febrero  de 2004, radicación 21921, 16 de marzo de  2005,  radicación  23374,  30  de  noviembre  de 2006, radicación 26453, entre  otras.   

3  “Es  evidente  que si un  juez  puede  ser  también  parte  en  un  proceso que ha de tramitar y decidir,  aquél  no  actuaría  con  imparcialidad,  pero  con  todo  lo  que resultaría  vulnerado,  en primer lugar, no sería la imparcialidad, sino el requisito de la  jurisdicción  que  ha  de conocer de asuntos de  otros. Naturalmente no es  lo  mismo  referir la alinieta a la jurisdicción, como función del Estado, que  al  juez, considerado éste como persona, pero también en este segundo supuesto  lo  que   entra  en  juego  no es tanto la parcialidad como la negación de  algo   que   hace   a  la  esencia  de  la   jurisdicción,  la  denominada  parcialidad.   La   verdadera  imparcialidad,  en  tanto  que  desinterés   subjetivo,   no  puede  simplemente  suponer  que  el  titular  de  la  potestad  jurisdiccional  no  puede ser parte en el proceso de que está  conociendo,  sino  que  implica, sobre todo, que el juez no sirve a la finalidad subjetiva de  alguna  de  las  partes  en  un  proceso,  esto  es,  que  su juicio ha de estar  determinado  sólo  por  el  correcto  cumplimiento  de  la  función  que tiene  encomendada,  es  decir,  por  la  actuación  del  derecho  objetivo en el caso  concreto,  sin  que  circunstancia  alguna  ajena  al  ejercicio de esa función  influya  en su decisión”.  Juan  Montero Aroca, Sobre la imparcialidad del juez y  la   incompatibilidad   de   funciones   procesales,  Valencia,  Editorial  Tirant  lo  blanch,  1999,  p. 186-188.  “Desde luego la imparcialidad no puede  asimilarse  a  neutralidad,  porque   al  contrario  de otras actividades o  disciplinas,  la del juez exige un compromiso con la verdad y la justicia, que a  la  postre  se  expresa  en  juicio  de  valor que cuestionan o controvierten la  posición  de las partes”.  José    Fernando    Ramírez   Gómez,   Principios  Constitucionales  del  Derecho  Procesal  colombiano,  Medellín, Señal Editora, p. 130.   

4 Corte  Interamericana   de   Derechos  Humanos,  Caso  Apitz  Barbera  y  otros  (“Corte  Primera        de        lo        Contencioso        Administrativo”)     vs.    Venezuela,    Sentencia   de   5   de   agosto   de   2008.   Consultar   en  http://www.corteidh.or.cr/   

5 Otras  causales  de  impedimento  tienen  que  ver  con las relaciones del juez con las  partes   del   proceso   (art.   56-1-2-3-4-5-9-10-11-15   de   la  Ley  906  de  2004).   

6 Esta  causal  se  refiere  a la posibilidad de error judicial y a la inconveniencia de  que  un  mismo  asunto  sea  examinado  por el juez que profirió la decisión a  revisar.   

7 Juan  Montero     Aroca,     Principios    del    proceso  penal, Valencia, Editorial Tirant lo blanch, 1997, p.  88.     

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