33427(14-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33427  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No.  114  

          Bogotá   D.   C.,   catorce   (14)   de   abril  de  dos  mil  diez  2010   

         

VISTOS:  

La  Sala decide la petición de práctica de  pruebas,  elevada  por  el  defensor  del  señor  CLARO  ALFURI RIVAS ASPRILLA,  requerido en extradición.   

ANTECEDENTES:  

1. Con Nota Verbal No. 0051 de 14 de enero de  2010,  la Embajada de los Estados Unidos de América en nuestro país formalizó  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  CLARO  ALFURI RIVAS  ASPRILLA,  identificado  con  la cédula de ciudadanía No. 4.816.134, requerido  para comparecer a juicio por delitos federales de narcóticos.   

          2.  El  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia  estimó  que  el  expediente  se encontraba completo, por lo cual, con  oficio  OFI10-1217-DVJ-0300  de  20  de  enero  de  2010, lo envió a la Sala de  Casación  Penal  para lo de su competencia. Adjuntó el concepto rendido por el  Jefe  de  la  Oficina Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, tocante  con  la  aplicación  en  este caso de lo dispuesto en el ordenamiento jurídico  penal  colombiano, por no existir tratado de extradición en vigor entre Estados  Unidos y Colombia.    

3. Garantizada en debida forma la defensa del  requerido  RIVAS ASPRILLA y surtido el traslado previsto por el artículo 500 de  la  Ley  906  de  2004,  el  defensor  solicitó  la  práctica  de  pruebas; el  Ministerio Público guardó silencio.   

Las pruebas solicitadas  

Dentro  del  término  legal,  el  defensor,  pide1  a  la  Corte  decretar  la  práctica  de  los  siguientes  medios  probatorios:   

1.     Documentales:     “Copias de las posibles grabaciones en  formas  magnéticas  o CD sostenidas del señor CLARO ALFURIS RIVAS ASPRILLA con  algunas  personas  de  la  organización  que  se  dice,  teniendo  en cuenta la  necesidad  de ella, toda vez que en el plenario no se comenta de haber realizado  interceptación    alguna    para    los    fines   correspondientes” (sic).   

2.     Testimoniales:     “Para   el  perfeccionamiento  de  la  investigación,  solicito  muy comedidamente, las declaraciones decepcionadas de  los  testigos que hicieron posible la imputación de los cargos contra el señor  CLRO  ALFURIS RIVAS ASPRILLA tal como se menciona en la acusación proferida por  el   Estado   Federal   de  California” (sic).   

Con relación a la pertinencia y conducencia  de las pruebas solicitadas, nada dice el apoderado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  De  acuerdo  con  el  artículo 35 de la  Constitución  Política,  el  artículo  18  del  Código  Penal  (Ley  599  de  2000) y el artículo 490 del  Código   de   Procedimiento   Penal   (Ley  906  de  2004),  la  extradición de colombianos por nacimiento  se  puede  conceder,  conforme  a  los tratados públicos o en su defecto con la  ley,  por  delitos  considerados  como  tales  dentro  de  la legislación penal  interna  que hayan sido cometidos en el exterior a partir del 17 de diciembre de  1997,  fecha  en  la  que  entró  a  regir el acto legislativo que modificó la  citada norma constitucional.   

Debido   a   que  no  existe  Convenio  de  extradición  aplicable  entre  Estados Unidos y Colombia, según lo informó el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  y  como  los  hechos que fundamentan el  pedido  de  extradición  ocurrieron  entre  septiembre de 2007 y marzo de 2008,  según  se afirma en la acusación, este trámite de extradición se rige por el  Código   de   Procedimiento   Penal   (Ley  906  de  2004),  que  empezó a regir a partir del 1º de enero  de 2005.   

De conformidad con el artículo 502 de la Ley  906  de  2004,  la  Corte  Suprema  de  Justicia  debe  fundamentar  su concepto  exclusivamente  en  la  validez  formal  de  la documentación presentada, en la  demostración  plena de la identidad del solicitado, en el principio de la doble  incriminación,  en  la  equivalencia de la providencia dictada en el extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el cumplimiento de lo previsto en los tratados  públicos.   

2.  Lo  anterior  significa  que  para  ser  pertinentes,   las   pruebas   solicitadas   deben   corresponder  a  medios  de  conocimiento  eficaces, pertinentes, útiles, necesarios y conducentes, y tienen  que  relacionarse únicamente con los fundamentos que concierne a la Corte, pues  cualquier  otro  aspecto  que el interesado se proponga acreditar en el trámite  de  extradición  excede la naturaleza, alcances y limitaciones del concepto que  debe  emitir  la Sala y, por ende, las pruebas destinadas a verificar cuestiones  extrañas   al   pronunciamiento   conllevan   inexorablemente   a  su  rechazo.   

         

          3.  En  invariable  jurisprudencia  la  Corte  ha  reiterado  que la  extradición  es  un  mecanismo  de asistencia y cooperación judicial entre los  Estados,  mediante  el  cual  el país en donde se ha refugiado una persona para  eludir  la  acción  de  la  justicia,  la  entrega a otro en cuyo territorio ha  delinquido,  para que la someta a juicio o al cumplimiento de la pena impuesta y  evitar de ese modo la impunidad de la conducta delictiva.   

Las  leyes  colombianas  prevén  para  la  extradición    pasiva    un   trámite   mixto:   administrativo   –       judicial      – administrativo, que asigna a la Corte  Suprema  de  Justicia  la función de emitir un concepto destinado a examinar la  validez  formal  de  la  documentación  allegada  con  la  solicitud  del país  requirente,  esto  es,  si  se  reúnen  los elementos previstos en los tratados  internacionales   o   en   la  ley  interna;  si  ello  ocurriere,  conceptuará  favorablemente;  de lo contrario, opinará de modo adverso, hipótesis ésta que  obliga al Gobierno Nacional.   

Como   se   observa,  en  el  trámite  de  extradición  la  Corte  no  asume  una  labor  de carácter jurisdiccional. Por  tanto,  su  función  se  restringe  a  la  confrontación objetivo formal de la  documentación presentada frente a los elementos del concepto.   

No  corresponde a la Corte, en consecuencia,  realizar  juicios  sobre  la  validez  y  el  mérito  de  las  pruebas; tampoco  verificar  las circunstancias de modo, tiempo y lugar de ocurrencia y ejecución  de   los   hechos   investigados;   no   debe   decidir  sobre  la  tipicidad  o  antijuridicidad  de  la  conducta  del  requerido;  ni  debe opinar acerca de la  responsabilidad penal.   

Factores como los anteriores no pertenecen a  la  naturaleza del concepto de extradición, sino al proceso penal adelantado en  el  exterior.  Por  ello,  deben  investigarse  y  definirse por las autoridades  judiciales  del  país  requirente,  bajo el entendido que la persona solicitada  cuenta   con   todas   las   garantías   procesales   para   hacer   valer  sus  derechos.   

En síntesis, tratándose de los elementos de  la  conducta  delictiva  y  de  la  responsabilidad  penal,  la Corte Suprema de  Justicia  no  puede  interferir, a riesgo de atribuirse una jurisdicción que no  le  compete  y sustituir a las autoridades judiciales extranjeras; hipótesis en  la  cual  desbordaría  el  objeto del concepto e iría contra la soberanía del  estado solicitante.   

4. En este orden de ideas, emerge evidente el  rechazo  de  las  pruebas  cuyo  decreto, práctica e incorporación pretende el  defensor  del  señor  RIVAS  ASPRILLA,  no  solo por su ostensible y manifiesta  impertinencia  e  inconducencia,  pues  ninguna  relevancia o utilidad comportan  para  el  propósito  y  finalidad  de  este  trámite  según  se establece del  contexto  de  la  solicitud,  sino  porque  el  peticionario  sólo  se limita a  señalar  los  elementos probatorios que, según él se requieren, e incumple de  esta  manera el deber de exponer razonadamente el fundamento de su pretensión y  acreditar  la  procedencia  de  los  medios de prueba solicitados, por lo tanto,  resulta imperiosa su negación.   

En  estas  condiciones  y  por  cuanto no se  requiere  la  práctica de pruebas de oficio, de conformidad con lo previsto por  el  artículo  500  de  la Ley 906 de 2004 (Código de  Procedimiento   Penal),   se   dispone   que  por  la  Secretaría  de  la  Sala se corra traslado por el término de cinco (5) días a  los interesados, para que presenten los alegatos respectivos.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE  

1.   Negar   la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor del requerido, CLARO  ALFURI RIVAS ASPRILLA.   

2.  De conformidad  con  el  artículo  500  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, se  dispone  correr  traslado del expediente a los intervinientes por el término de  cinco (5) días para que presenten alegatos.   

Notifíquese y cúmplase  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO                                                         AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                 YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Folio  17 cuaderno principal.     

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