33220(22-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33220  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

                                                Aprobado Acta No. 196   

                                                Magistrado Ponente:   

                                                Dr.     LEONIDAS    BUSTOS    MARTINEZ         

Bogotá    D.    C.,  veintidós de junio de dos mil diez.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de revisión presentada por el sentenciado Francisco     Alberto     Monsalve    Hernández,   quien  actúa  en  condición  de  abogado,  contra  la sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Bogotá el 6 de febrero de 2007, mediante  la  cual  confirmó  la dictada por el Juzgado Cuarenta Penal del Circuito de la  misma  ciudad  el  7  de  noviembre  de  2006,  que lo condenó por el delito de  omisión del agente retenedor o recaudador.   

Hechos.  

Se  toman  de  la  sentencia  del tribunal,   

“En el   mes   de   septiembre   de  2003  la  DIAN   –División          Jurídica  Tributaria–   informó  a  la  fiscalía  que  FRANCISCO  ALBERTO MONSALVE en su condición de  Representante  Legal  encargado  del cumplimiento de la obligación de consignar  las  sumas retenidas o recaudadas por concepto de retención en la fuente o IVA,  tenía  el  deber  de  consignar dentro de los dos meses siguientes a las fechas  fijadas  por  el Gobierno Nacional el valor de $84.510.000°° correspondiente a  la  retención  en la fuente o al impuesto sobre las ventas, según declaración  privada  o  resolución  o  sentencia debidamente ejecutoriada presentada por la  Sociedad  contribuyente IMAYINIS COMUNICACIÓN GLOBAL S.A., con NIT 830.041.424;  obligaciones    no    cumplidas    no    obstante    encontrase   vencidos   los  plazos”.   

Actuación  procesal  relevante.   

   

1.  La fiscalía inició investigación  por  estos  hechos  y el 30 de julio de 2002 dictó resolución de acusación en  contra   de  Francisco  Alberto  Monsalve  Hernández  por  el  delito  de  omisión  de  agente retenedor o  recaudador, en concurso homogéneo y sucesivo.   

2.   Agotado  el  juicio,  el  Juzgado  Cuarenta  Penal  del  Circuito de Bogotá, mediante sentencia del 7 de noviembre  de  2006,  condenó al procesado a las penas principales de 48 meses de prisión  y  multa  equivalente  a  351.5 salarios mínimos legales mensuales vigentes y a  las  accesorias  de  rigor,  como  autor  responsable  del delito imputado en la  acusación.    

3.  Apelado  el  fallo  por  Francisco  Alberto  Monsalve Hernández y  su  defensor,  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá lo  confirmó  el  6  de febrero de 2007. La defensa recurrió en casación, pero la  Corte  inadmitió  la  demanda  por  no  concurrir el requisito punitivo para la  procedencia  de  la  casación  común  y no haberse acreditado los presupuestos  para proceder por la vía de la casación discrecional.   

La        demanda.   

Justifica  la  procedencia  de la revisión  argumentando  que “la ley,  las  normas   la  jurisprudencia  han sostenido que dicha acción aplica en  los   casos   en   que  íntimamente  esté  relacionado  con  hechos  nuevos  o  preexistentes  o existan elementos de prueba que demuestren concluyentemente que  el  sentenciado  no ha cometido el delito por el cual se lo juzgó y condenó, o  porque  el  condenado  no fue autor o no tuvo ningún grado de participación en  el delito”.   

Dentro  de  un  capítulo  que  subtitula  fundamentos      de      hecho,      sostiene   que   la   Sociedad  Imaginis  Comunicación  Global,  de  la cual era representante  legal  principal,  vendió  servicios gravados con el IVA y con retención en la  fuente,  en  ejercicio  de  su  función  comercial,  y que las declaraciones de  recaudo  de  dichos impuestos “fueron percibidos y declarados ante la DIAN por  el   señor   GONZALO  ARDILA  CASTRO,  quien  ostentó  todo  el  tiempo  en  el que se generó la acción  penal  de omisión de agente retenedor, el cargo de Representante Legal Suplente  y  Subgerente de la Empresa, tal y como se encuentra señalado en el Certificado  de Cámara de Comercio de Bogotá”.   

Argumenta   que  el  juicio  positivo  de  responsabilidad  lo  fundamentó  el  juzgador  en  que “para la época de las  declaraciones   yo   era  el  representante  Legal  Principal  y  el  Subgerente  Gonzalo   Ardila  Castro,  funcionario  que  de  conformidad al artículo 572 y 665 del Estatuto Tributario  no  estaba  registrado  en  la  DIAN  y  por  tanto,  le  da una interpretación  sistemática  con  fundamento  en  estos  dos artículos, en concordancia con el  artículo 164 del Código de Comercio”.   

En  su  criterio,  las  argumentaciones del  juzgador  permiten  inferir  que  la  certeza  de  la  responsabilidad   la  materializa  “unica  y exclusivamente  por la falta de informar a la DIAN  que   el  señor  Gonzalo  Ardila  Castro   sólo   cumplía   funciones  administrativas  de  la  Sociedad,  desconociendo  flagrantemente  lo  señalado  en  el  artículo 556 del Estatuto  Tributario,  al determinar la responsabilidad de los representantes legales ante  la DIAN”.   

En otro capítulo que subtitula fundamentos  de  derecho, afirma que los  juzgadores  de  instancia  “dieron  alcance  a  los  artículos  572 y 665 del  Estatuto  Tributario, que para el efecto establece que si no existe noticia a la  DIAN  del  funcionario  encargado  de  la  tributación,  el  responsable  es el  representante  legal”, pero estas normas no tienen aplicación para el efecto,  por  cuanto  en  el  estatuto  tributario  existe  el  artículo  556,  sobre la  representación  de  personas  jurídicas,  donde  se  establece  que para “la  actuación  de  un  suplente  no  se  requiere  comprobar la ausencia temporal o  definitiva  del  principal”,  y  que basta la certificación de la Cámara del  Comercio sobre su inscripción en el registro mercantil.   

Sostiene que estas normas, consideradas por  los  juzgadores,  evidencian  que la responsabilidad penal que los juzgadores le  imputaron     “recae     única     y    exclusivamente,    en    Gonzalo   Ardila  Catro,  quien  era  la  única   persona   encargada   de  la  parte  administrativa  en  el  recaudo  y  disposición  de  los dineros de la sociedad como verdadero representante legal,  según las voces del artículo 556 del Estatuto Tributario”.   

Pide a la Corte, en consecuencia, revisar la  sentencia  dictada  en su contra, por no haber cometido el delito por el cual se  le  juzgó y condenó, teniendo en cuenta que no puede ser sujeto de la conducta  que  se  le  imputa,  por  no  haber  recibido  dinero  alguno  en condición de  representante  principal,  y  porque las declaraciones las suscribe el suplente,  quien  manejaba  las  cuentas donde fueron consignados los dineros recibidos por  la venta de los servicios prestados por la sociedad.     

Con el fin de demostrar los hechos básicos  de  su  pretensión  acompañó  a  la  demanda copias  de  las  sentencias  de  primer  y  segundo grado con  constancia  de  su ejecutoria, y copia de un certificado expedido por la Cámara  de Comercio de Bogotá, fechado el 20 de noviembre de 2006.   

SE        CONSIDERA:   

1.           Competencia.   

La  Corte  es competente para conocer de la  acción  de  revisión  propuesta contra la sentencia dictada el 6 de febrero de  2007  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, de conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 75.2 del estatuto procesal penal aplicable al  caso (ley 600 de 2000).   

2. Decisión.  

El  accionante  no menciona expresamente la  causal  de revisión en la cual sustenta la pretensión rescisoria. No obstante,  por  el  contenido  de  la  demanda, puede inferirse que plantea la tercera, que  autoriza  la  apertura  a trámite de la acción cuando después de la sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los  debates,  que  establezcan la inocencia del condenado o su inimputabilidad.   

Esta  causal  exige  para su configuración  tres  condiciones,  (i) que la sentencia contra la cual se dirige la acción sea  de  carácter  condenatorio, (ii) que después de su ejecutoria aparezcan hechos  nuevos  o  pruebas nuevas no conocidas al tiempo de los debates, y (iii) que los  hechos  desconocidos,  o las pruebas que se postulan como nuevas, tengan aptitud  para demostrar que el procesado es inocente o que es inimputable.   

Por   prueba  nueva  ha sido entendido todo instrumento o mecanismo  probatorio  que  por  cualquier  causa  no  se  incorporó  al  proceso.  Y  por  hecho nuevo toda situación  fáctica  no  conocida  en  las  instancias,  o  toda variante sustancial de una  situación  fáctica  conocida,  que tengan la virtualidad de desvirtuar o dejar  en  entredicho la verdad declarada en el fallo, pues solo frente a una evidencia  de  esta  naturaleza  es posible romper las caracterizaciones de inmutabilidad e  irrefragabilidad que amparan la res iudicata.   

En   el   caso   analizado,  una  lectura  desprevenida  del  escrito  que  el  accionante  presenta  para  fundamentar  su  pretensión  resulta  suficiente  para advertir que sus alegaciones no consultan  los  contenidos  y  lineamientos  propios  de  la  causal tercera, ni se avienen  siquiera  con  los  presupuestos  de  fundamentación mínima requeridos por los  numerales  3°  y  4°  del  artículo  222  de  la  Ley  600  de  2000  para su  admisión.     

A  pesar  de  asumir estructurada la causal  tercera,  no menciona los hechos nuevos ni las pruebas no conocidas al tiempo de  los  debates  que  tornan  jurídicamente  insostenible  el fallo de condena, ni  aporta  elemento  de  juicio  alguno orientado a probar su configuración, ni la  consolidación   de   los  elementos  estructurantes  de  ninguna  otra  causal.   

Sus alegaciones descansan en el análisis de  situaciones  probatorias  y  jurídicas  que  fueron ampliamente debatidas en el  curso  del  proceso,  y  en  la  pretensión de su reexamen y revaloración, por  considerar,  sustentado  en  una  apreciación   muy  personal  que hace de  ellas,  que  fueron  indebidamente resueltas por los juzgadores de instancia, lo  cual,  desde luego, nada tiene que ver con los contenidos de la causal invocada.   

Muestra   de  ello  son  las  permanentes  críticas  que  efectúa  a  la  interpretación  que los juzgadores hicieron de  los   artículos 572 y 665 del Estatuto Tributario, la descalificación que  realiza  de  la  declaración  de  responsabilidad  que los fallos contienen, la  reiteración  de la tesis de que el único responsable es el representante legal  suplente  GONZALO  ARDILA  CASTRO, y la censura a la decisión de los juzgadores  de  apartarse  de  las  alegaciones  presentadas  por la defensa y el ministerio  público  en  audiencia,  relacionadas con la ausencia de su compromiso penal en  los hechos.       

Olvida  el memorialista que la revisión no  se  estatuyó  para  repetir  o  ampliar  los  debates  fácticos  o  jurídicos  cobijados  por  la res iudicata, ni para subsanar eventuales errores de juicio o  de  procedimiento  que  se  hayan  podido  cometer  en  las  instancias, ni para  reexaminar,  revalorar  o  reconsiderar los elementos de juicio que sirvieron de  fundamento  a  la  decisión que los fallos contienen, sino para remover juicios  que  se  presumen  materialmente  injustos  por  concurrir una cualquiera de las  situaciones  previstas  como  causales en el artículo 220 del estatuto procesal  penal.   

Oportuno es recordar lo que tradicionalmente  ha  venido  afirmando la Sala en relación con la causal en la que el demandante  se   apoya   para   peticionar   la   revisión   del   juicio  en  el  caso  en  estudio,      

“La  jurisprudencia tiene establecido que  el  ejercicio  de  la  acción con fundamento en la causal tercera del artículo  220  del  estatuto  procesal  penal,  exige  acreditar  el  cumplimiento  de los  siguientes  presupuestos:  a)  surgimiento  de  hechos  nuevos  o  de pruebas no  conocidas  al  tiempo  de los debates en las instancias ordinarias del trámite;  b)  que  el  acontecer  fáctico  esté  ligado a la conducta punible materia de  investigación  y  juzgamiento;  y  c)  que las pruebas aducidas sean aptas para  establecer  en grado de certeza la inocencia del procesado o su inimputabilidad,  o  de  tornar  cuando menos discutible la verdad declarada en el fallo, haciendo  que no pueda probatoriamente mantenerse.   

“No se trata entonces, de aducir cualquier  clase  de  medio probatorio, sino solamente aquellos que apunten a establecer la  inocencia  del  procesado  o  su  inimputabilidad,   pues  la revisión, en  cuanto  a  esta  causal  se  refiere,  no ha sido instituida para dar lugar a la  continuación  del  juicio  que culminó con la providencia que hizo tránsito a  cosa  juzgada,  o revivir el debate jurídico-probatorio que se llevó a cabo en  el   fenecido  proceso,  sino  para  postular  un  cuestionamiento  serio  a  la  declaración  de  justicia  que  selló definitivamente la controversia procesal  con la decisión inmutable.   

“Por  esta  razón,  como  presupuesto de  admisibilidad  del  libelo  demandatorio  de  la  revisión, cuando de la causal  tercera  se  trata,  establece  la  ley  la  obligación  para  el accionante de  relacionar  ‘las pruebas  que  se  aportan  para demostrar los hechos básicos de la petición’,  esto es, allegarlas con la demanda  y  acreditar  al  tiempo  que  tienen la virtualidad de modificar el sentido del  fallo,  es  decir,  que  reúnen los dos extremos mencionados en precedencia: la  novedad  y  trascendencia, pues de no cumplirse esta carga, ha de entenderse que  lo  pretendido  es prolongar el debate de modo inútil e impertinente como si el  juicio  no  hubiera fenecido con la ejecutoria de la decisión cuya revisión se  demanda”.1   

En  síntesis,  la  demanda  no  prueba  la  existencia  de  la causal de revisión que invoca. Por tanto, se la inadmitirá,  de  conformidad con lo previsto en el artículo 223 del Código de Procedimiento  Penal (ley 600 de 2000).   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:   

INADMITIR   la  demanda    de    revisión    presentada   por   el   sentenciado   Francisco      Alberto     Monsalve     Hernández     contra  el fallo de segunda instancia  dictado por el Tribunal  Superior de Bogotá el 6 de febrero de 2007.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFIQUESE    Y   CUMPLASE.   

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

                                                         Magistrado   

CARLOS       BERNARDO      MEDINA  TORRES       YESID REYES ALVARADO   

                            Conjuez                                          Conjuez-Excusa justificada   

MAURICIO           LUNA  BISBAL                                 JUAN CARLOS FORERO RAMIREZ   

               Conjuez                                                              Conjuez-Excusa justificada   

LUIS       BERNARDO       ALZATE  GOMEZ                DIEGO AUGENIO CORREDOR BELTRAN   

                         Conjuez                                                        Conjuez-Excusa justificada   

WILLIAM           MONROY  VICTORIA                      HUGO QUINTERO BERNATE   

       Conjuez-Excusa  justificada                                                  Conjuez   

                                                     Teresa Ruiz Núñez   

                                                         SECRETARIA   

    

1  Radicación   21404,   auto   del   3   de   diciembre  de  2003,  entre  varios  otros.     

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