32494(24-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32494  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado acta No. 89                                                                                                                 Magistrado Ponente:   

Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Bogotá,  D. C., veinticuatro de marzo de dos  mil diez.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición  del  ciudadano  colombiano  Heliber Toro  Mejía,    solicitada    por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos   de  América.   

Antecedentes.   

1.  Mediante Nota Verbal 0924 de 6 de mayo de  2009,  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, a través de su embajada  en  Colombia,  solicitó la detención provisional con fines de extradición del  ciudadano  colombiano  Heliber Toro Mejía,   para   ser  juzgado  por  los  delitos  de  tráfico de migrantes  y  fraude para la obtención  de  visas. El Fiscal General de la Nación libró orden  de  captura  en su contra el 28 de mayo siguiente, la cual se hizo efectiva el 2  de   junio   por   Agentes   del   Area   de   Investigaciones   Especiales  del  DAS.       

2.  Con  Nota  Verbal  1773 de 30 de julio de  2009,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América formalizó la referida  solicitud   de   extradición  y  adjuntó  para  fundamentarla  los  siguientes  documentos, debidamente traducidos al idioma español:    

– Acusación formal CR-09-029-ESH, dictada el  4  de  febrero  de  2009  en  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Columbia,   mediante  la  cual  se  acusa a   Heliber  Toro  Mejía  de los delitos de  concierto  para cometer el contrabando de extranjeros  con  fines  lucrativos,  contrabando  de  extranjeros y  concierto para cometer fraude de visas.   

–  Declaraciones  de  apoyo  a  la solicitud,  rendidas  bajo  la  gravedad del juramento por James S.  Yoon,     abogado  litigante  de  la División del Departamento de Justicia de  los  Estados  Unidos,  y  David  Ordóñez,  Agente  Especial  del  Servicio  Diplomático del Departamento de  Estado de los Estados Unidos.     

–  Listado  y  reproducción  de  las  normas  aplicables al caso, y   

– Orden de arresto impartida contra la persona  solicitada por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

3. El 31 de julio el Ministerio de Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió el expediente al Ministerio del Interior y de  Justicia,  informando  que  por  no  existir  convenio aplicable con los Estados  Unidos  de  América  se  imponía  obrar  de  conformidad  con  el ordenamiento  procesal  penal  colombiano.  Y el 24 de agosto, el Ministerio del Interior y de  Justicia  envió  la  actuación  a  la  Corte,  donde  agotado el procedimiento  previsto en la Ley 906 de 2004, corresponde emitir concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes.   

1.  La  Procuradora  Segunda Delegada para la  Casación  Penal considera que los requisitos relacionados con la validez formal  de  la  documentación  presentada, la demostración plena de la identidad de la  persona  solicitada,  la concurrencia del principio de la doble incriminación y  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero con la resolución  de  acusación  de  Colombia,  que el artículo 502 de la Ley 906 de 2004 prevé  como  condiciones  para  emitir concepto favorable, se cumplen a cabalidad en el  caso en estudio.   

Por tanto, propone a la Corte emitir concepto  en  dicho  sentido, exhortando al Gobierno Nacional para que en el evento de que  acceda  a  la  entrega,  advierta  al Gobierno de los Estados Unidos de América  que    Heliber    Toro   Mejía    no  puede  ser  sometido  a  juicio  por delitos diversos de los que  motivan  la  solicitud  de  extradición,  ni  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  a  la pena de muerte, por resultar contrarios a los postulados  definidos    en   los   artículos   11,   12   y   34   de   la   Constitución  Política.   

2.    El    defensor    de   Heliber  Toro  Mejía  solicita diferir su  entrega    al   país   requirente   “teniendo   en   cuenta  que  de  no  despachar  favorablemente  esta  solicitud,  se  estaría  vulnerando el principio de la doble incriminación, ya  que  mi  cliente,  al  parecer  se  encuentra  vinculado  a  un proceso penal en  Colombia,   por   los   mismos  hechos”,  y  que  antes  de  decidir  de  fondo  se   insista  ante la  fiscalía  con el fin de establecer el estado actual de dicho proceso, porque de  hallarse  en  trámite,  la  Corte  tendría  que  suspender  el requerimiento y  diferir  la  entrega “hasta  cuando  se  le  juzgue  o  se  cumpla  la pena o hasta que por preclusión de la  instrucción  o  sentencia  absolutoria  haya  terminado  el proceso”.   

Pide   igualmente,   decretar  la  libertad  incondicional   de   Heliber  Toro  Mejía,  hasta cuando se establezca la suerte del proceso adelantado en su  contra  y/o se rinda concepto desfavorable, de conformidad con lo previsto en el  artículo  511  de  la Ley 906 de 2004, por haber transcurrido  el término  de  sesenta  días  desde  la  captura  y no haberse formalizado la petición de  extradición,  ni  haberse  realizado  formalmente la entrega, y que los delitos  por   los   que   se   procede   tienen  libertad  supervisada  en  los  Estados  Unidos.   

Debe  también  tenerse  en  cuenta  para los  referidos  efectos, la historia clínica expedida por la fundación ABOOD SHAIO,  sobre  el  grave  estado  de  salud  de  Heliber  Toro  Mejía,  de  la  que  surge que sufrió un infarto del  miocardio   y   que   debió   ser   intervenido  quirúrgicamente  “practicándosele    recanalización  angioplastia   con   implante   stent  de  la  coronaria  derecha,  “siendo   una   persona  que  requiere  encontrarse   en   libertad  vigilada  u  hospitalaria  para  poder  seguir  los  tratamientos  médicos que requiere y en un ambiente sano que no perjudique más  su    salud,    lo    que    nunca    encontrará    en    un    establecimiento  penitenciario”.   

Por   esta  especial  situación,  solicita  adicionalmente     enviar     a     Heliber    Toro  Mejía  al  Instituto  de Medicina Legal, “para  que  sea valorado por la entidad  mencionada  y  sean determinados los posibles riesgos que correría la vida y la  salud   de   mi   prohijado   al   ser   transportado   vía   aérea  al  país  requirente”,    con  fundamento  en  la  historia  clínica, mientras que se resuelve de fondo.    

SE   CONSIDERA:   

La Ley 906 de 2004, estatuto aplicable al caso  en  virtud  de  la  fecha  en  que  ocurrieron  los  hechos y por la ausencia de  convenio  aplicable  con  los  Estados  Unidos  de  América,  establece  que el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la Corte debe fundarse en, (i) la validez  formal  de  la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv)  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  y  (v) el  cumplimiento   de   lo   previsto   en   los  tratados  públicos  cuando  fuere  necesario1.   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso  analizado, y seguidamente las que se derivan de la Constitución Nacional,  relacionadas  con  las  causas de improcedencia de la extradición por razón de  la  fecha  en  que  ocurrieron los hechos por los cuales se procede, el lugar de  comisión  de  los delitos, su naturaleza común o política, y la existencia de  cosa juzgada.   

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

La  normatividad  procedimental  exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)    la    reproducción    certificada    de   las   disposiciones   penales  aplicables.2    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste por el cónsul colombiano.3      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma  aparece  copia  de  acusación  formal  No.  CR-09-029-ESH, dictada el 4 de febrero de  2009 en  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, en la  que  aparecen  relacionadas  las  conductas  que  la  determinan  y  los  marcos  temporales y espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,   copia   de   la   orden   de   arresto   dictada   contra  Heliber  Toro  Mejía  por las autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos;  la  declaración  jurada  de James  S.  Yoon,  Abogado  Litigante en la División del Departamento de  Justicia  de  los Estados Unidos, quien explica el procedimiento del Gran Jurado  y  hace un recuento de los hechos y los cargos imputados a la persona solicitada  en   extradición;   y   el   testimonio   de   David  Ordóñez,  Agente  Especial del Servicio Diplomático  del  Departamento  de Estado de los Estados Unidos,  quien se refiere a los  hechos y las pruebas del caso.   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción  al  español  y se encuentran debidamente autenticados. La copia de  la   acusación   aparece  certificada  por  la  Secretaria  de  la  Corte.  Las  declaraciones  del  Abogado  Litigante  James  S. Yoon  y  del  Agente Especial David  Ordóñez,  se  hallan  certificadas  por Thomas  Burrows,  Director   Asociado   de   la   Oficina   de  Asuntos  Internacionales  de  la  División  Penal  del  Departamento  de Justicia de los  Estados  Unidos  de  Norteamérica,  cuya  firma  fue refrendada por  Eric  H. Holder,  Procurador  de  los  Estados  Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello del Departamento de Justicia y solicitó al Director adjunto  de la Oficina de Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la    Secretaria    de    Estado    Hillary   Rodham  Clinton,  quien  en  prueba de ello ordenó imponer el  sello  del  Departamento  de  Estado  y  solicitó  al  Funcionario  Auxiliar de  Autenticaciones   de  dicho  Departamento  Patrick  O.  Hatchett,   suscribir  su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington   da   fe   de   la   autenticidad   de   la  firma  de  Patrick O. Hatchett.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que desde esta perspectiva los documentos aportados con este  fin  se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe  preceder el concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicita  la entrega de Heliber Toro Mejía, de nacionalidad  colombiana,  nacido  el  17  de  junio  de  1958,  portador  de  la  cédula  de  ciudadanía     colombiana     No.19’331.675,   según  se  establece  de  la  información  que  aparece  consignada  en la solicitud de detención provisional con fines de extradición,  en  la  petición  formal de extradición y en el testimonio de apoyo del Agente  Especial  del  Servicio  Diplomático  del  Departamento  de Estado David     Ordóñez,     entre    otros  documentos.   

Estos   datos   de   filiación   guardan  correspondencia   con  los  consignados  en  el  informe  de  captura,  con  los  resultados  del  estudio  decadactilar  realizado  por  el  Cuerpo  Técnico  de  Investigación,  y  coinciden con los suministrados por la persona privada de la  libertad  en  el  acta  de lectura de los derechos del capturado y en el acta de  notificación  de los motivos de su aprehensión. Además, como anexo, el Estado  requirente  incorporó  una fotografía suya, que concuerda con la de la persona  arrestada en Colombia.   

Toda  esta  información permite concluir que  quien  se  halla actualmente detenido es el mismo que el Gobierno de los Estados  Unidos pide en extradición.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos como delito en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.     

Heliber    Toro    Mejía    es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca a responder en juicio por los cargos de, (i)  concierto  para  cometer el  delito      de     contrabando     de     extranjeros,     (ii)     contrabando   de   extranjeros,  y  (iii)  concierto   para  cometer  fraude de visas.   

Estos  cargos se encuentran condensados en la  acusación  formal  No. CR-09-029 ESH de 4 de febrero de 2009, en los siguientes  términos:   

CARGO 1  

Concierto   para   cometer  del  delito  de  contrabando   

“Comenzando el 15  de  julio  de  2005, o alrededor de esa fecha, y en momentos desconocidos por el  Gran  Jurado  antes  de esa fecha, y continuando hasta el 20 de marzo de 2007, o  alrededor  de  esa  fecha,  en  la República de Colombia, los Estados Unidos, y  otros  lugares,  en  la  jurisdicción extraterritorial de los Estados Unidos, y  conforme  al Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 3238, dentro  de  la  jurisdicción  del  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito de Columbia, los acusados,   

HELIBER TORO MEJIA  

Alias Eliberth,  

Alias Eliber,  

Alias Eliver,  

Alias Oliver,  

HUMBERTO TORO MEJIA, y  

LUZ ELENA ACUÑA RIOS  

Alias Lucy,  

Alias  Luz  Helena,   

“a sabiendas se  combinaron,  conspiraron,  confederaron y acordaron entre sí y con otros, tanto  conocidos  como  desconocidos  al  Gran  Jurado,  para cometer el contrabando de  extranjeros,  más concretamente, con conocimiento animar e inducir por lo menos  a  un  extranjero  a  que  viniera a, entrara y residiera en los Estados Unidos,  sabiendo,  o  en imprudencia grave y sin consideración del hecho de que el acto  de  venir, entrar o residir era y sería una violación de la Ley, con el fin de  ganar   una   ventaja   comercial   o   un   beneficio  financiero  privado,  en  contravención  del  Título  8  del  Código  de  los  Estados Unidos, Sección  1324(a)(1)(A)(iv), (a)(1)(A)(v)(I) y (a)(1)(B)(i).   

CARGO 2  

Contrabando de Extranjeros  

“En o alrededor  de  las  fechas  listadas  a  continuación,  en  la República de Colombia, los  Estados  Unidos,  y  otros  lugares, en la jurisdicción extraterritorial de los  Estados  Unidos,  y  conforme  al  Título 18 del Código de los Estados Unidos,  Sección  3238,  dentro  de  la  jurisdicción  del  Tribunal de Distrito de los  Estados Unidos para el Distrito de Columbia, los acusados,   

HELIBER TORO MEJIA  

Alias Eliberth,  

Alias Eliber,  

Alias Eliver,  

Alias Oliver,  

HUMBERTO TORO MEJIA, y  

LUZ ELENA ACUÑA RIOS  

Alias Lucy,  

Alias  Luz  Helena,   

ayudándose  e  incitándose entre sí y con  otros  tanto conocidos como desconocidos del Gran Jurado, a sabiendas animaron e  indujeron    por    lo   menos   a   un   extranjero,   según   se   expone   a  continuación,4  a  que  viniera  a,  entrara  y  residiera en los Estados Unidos,  sabiendo,  o  en imprudencia grave y sin consideración del hecho de que el acto  de  venir,  entrar  o  residir  es  y  sería  una  violación de la Ley, con el  propósito   de   ganar   una   ventaja  comercial  o  en  beneficio  financiero  privado.…. (Animar  e  incitar a un extranjero a que entre a los Estados Unidos,  con  fines lucrativos, en contravención del Título 8  del  Código  de  los Estados Unidos, Sección 1324(a)(1)(A)(iv) y (a)(1)(B)(i);  Ayudar   en   incitar   y  causar  que  un  hecho  se  realice, en contravención del Título 18 del Código  de los Estados Unidos, Sección 2).   

CARGO 3  

Concierto    para   cometer   fraude   de  visas   

“Comenzando el 15  de  julio  de 2005, o alrededor de esa fecha, y en momentos desconocidos para el  gran  jurado,  antes de esa fecha, y continuando hasta el 20 de marzo de 2007, o  alrededor  de  esa  fecha,  en  la República de Colombia, los Estados Unidos, y  otros  lugares,  en  la  jurisdicción extraterritorial de los Estados Unidos, y  conforme  al título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 3238, dentro  de  la  jurisdicción  del  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito de Columbia, los acusados,   

HELIBER TORO MEJIA  

Alias Eliberth,  

Alias Eliber,  

Alias Eliver,  

Alias Oliver,  

HUMBERTO TORO MEJIA, y  

LUZ ELENA ACUÑA RIOS  

Alias Lucy,  

Alias  Luz  Helena,   

“a sabiendas se  combinaron,  conspiraron,  confederaron y acordaron entre sí y con otros, tanto  conocidos  como  desconocidos  al  Gran Jurado, para cometer el fraude de visas,  más detalladamente, para:   

“(a) Pronunciar,  utilizar,  intentar  usar, poseer, obtener, aceptar y recibir una visa, permiso,  tarjeta  de  cruce  fronterizo,  tarjeta  de  registro  de  extranjero,  y  otro  documento  dispuesto  por ley y reglamento para la entrada a, y con evidencia de  permanencia  y  empleo  autorizado, en los Estados Unidos, sabiendo que lo mismo  había  sido  obtenido  mediante  una  afirmación  y  declaración falsa, y que  había sido obtenido de otra forma fraudulenta e ilícitamente.   

“(b) a sabiendas  prestar  juramento,  y  según  se  permite  bajo pena de perjurio conforme a la  sección  1746  del  Título  28  del Código de los Estados Unidos, a sabiendas  suscribir  como  verdadera,  una  declaración  falsa  con  respecto  a un hecho  material  en  una solicitud, declaración jurada y otro documento requeridos por  las  leyes  o  reglamentos  migratorios  dispuestos  conforme  a  lo  mismo, y a  sabiendas  presentar  tal  solicitud,  declaración  jurada y otro documento, el  cual  contiene  una  declaración  falsa y carece de base alguna en la Ley y los  hechos…   

“(Concierto  para  cometer  fraude de visas,  en  contravención  del  Título  8 del Código de los Estados Unidos, Secciones  371   y   1546  (s)  )”.   

En la legislación colombiana los cargos 1 y 3  encuentran  equivalencia  típica  en  el  inciso  primero del artículo 340 del  Código  Penal,  modificado  por  el  artículo  8°  de la Ley 733 de 2002, que  define  el  concierto  para  delinquir,  delito  que  se  encuentra  reprimido con pena  privativa de la  libertad  cuyo  mínimo  supera  el  umbral  requerido para la procedencia de la  extradición,  atendidos  los  incrementos punitivos introducidos por la Ley 890  de    2004.5 Dice la norma:   

“Art.   340.  Modificado  por  la Ley 733/2002, artículo 8°.  Concierto para delinquir.  Cuando  varias  personas  se concierten con el fin de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas será penada, por esa sola conducta, con  prisión de tres (3) a seis (6) años.   

“Modificado  Ley  1121  de  2006,  artículo 19. Cuando el concierto sea  para  cometer  delitos de genocidio, desaparición forzada de personas, tortura,  desplazamiento       forzado,      homicidio,      terrorismo,      tráfico    de    drogas    tóxicas,  estupefacientes          o          sustancias         sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La   pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en la mitad para quienes organicen,  fomenten,  promuevan,  dirijan,  encabecen, constituyan o financien el concierto  para              delinquir”.   

El   cargo   segundo  encuentra  a  su  vez  correspondencia  típica  en  el artículo 188 del Código Penal, modificado por  el   artículo   1°  de  la  Ley  747  de  2002,  que  define  el  tráfico  de  migrantes,  para el cual se  adscribe  pena  privativa  de la libertad de  6 a 8 años de prisión, más  los  incrementos  previstos  en  el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004. Dice la  disposición en cita:   

“ARTICULO 188.  Modificado  Ley  747  de  2001,  artículo  1°.  Del  tráfico  de  migrantes.  El  que  promueva, induzca,  constriña,  facilite, financie, colabore o de cualquier otra forma participe en  la  entrada  o  salida  de  personas  del  país,  sin  el  cumplimiento  de los  requisitos  legales,  con  el  ánimo de lucrarse o cualquier otro provecho para  sí  o  otra  persona, incurrirá en prisión de seis (6) a ocho (8) años y una  multa  de  cincuenta  (50)  a  cien  (100)  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes     al     momento    de    la    sentencia    condenatoria”.    

Lo  visto  muestra  que  los  contenidos  del  principio  de  la doble incriminación se hallan también reunidos, toda vez que  las  conductas  delictivas  imputadas  a  Heliber Toro  Mejía  en  el  país requirente se hallan tipificadas  igualmente   como   delitos   en  la  legislación  penal  colombiana,  bajo  la  denominación  de concierto para delinquir,  con  sanción privativa de la libertad mínima de cuatro años, y  tráfico  de  migrantes, con  pena  privativa  de  la  libertad  mínima  de ocho años, tenidos en cuenta los  incrementos punitivos de la Ley 890 de 2004.   

4. Equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  señala  los  hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión  y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada la acusación No. CR-09-029-ESH, de 4  de  febrero de 2009, se establece que este documento, al igual que sucede con la  acusación  en  el sistema procesal colombiano, contiene cargos concretos contra  una  persona  determinada,  señala  sus  fundamentos  fácticos, identifica las  normas   penales   aplicables  al  caso  y  marca  la  iniciación  del  juicio,  particularidades  que  permiten  concluir  que  se  está  en presencia de actos  procesales jurídicamente equivalentes.   

5.   Causas   de  improcedencia.   

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición   en   los  siguientes  casos,  (i)  cuando  el  delito  objeto  de  investigación  o juzgamiento es de naturaleza política, (ii) cuando los hechos  que  motivan  la  solicitud fueron cometidos con anterioridad al 17 de diciembre  de  1997,  y (iii) cuando el solicitado es natural colombiano y el delito que se  le  imputa  ha sido cometido en territorio nacional.6  Complementariamente  la Corte  ha  venido  sosteniendo que tampoco procede cuando el caso ya ha sido juzgado en  Colombia    mediante    decisión    que    haya    hecho   tránsito   a   cosa  juzgada.   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado.  Los   delitos  de concierto  para  delinquir y contrabando  de  extranjeros, que la Corte Distrital de los Estados  Unidos    para    el   Distrito   de   Columbia   le   imputa   a   Heliber  Toro  Mejía  son  de  naturaleza  común,  no política. Y los hechos que sustentan la acusación ocurrieron entre  los  años  2005 y 2007, según se establece del contenido de la acusación y de  los testimonios de apoyo.   

El  lugar  de comisión del delito tampoco se  erige  en factor de improcedencia de la extradición, porque la acusación y las  declaraciones     de     soporte    permiten    constatar    que    Heliber  Toro  Mejía  hacía parte de una  organización   delictiva   que   se  ocupaba  de  prestar  ayuda  a  ciudadanos  colombianos  para  obtener  fraudulentamente visas para Estados Unidos a través  de  su  Embajada  en  Colombia,  a  cambio  de ventajas comerciales y beneficios  financieros  privados,  logrando,  por  ese  modo,  que un número importante de  ellos entrara ilícitamente al referido país.   

“Los  acusados  HELIBER TORO MEJIA, HUMBERTO  TORO  MEJIA,  LUZ  ELENA  ACUÑA  RIOS, y otros conspiradores participaban en el  negocio  de  ayudar  a  extranjeros  a  obtener  por medios fraudulentos , visas  estadounidenses  de  la  Embajada  de  Estados Unidos en Bogotá, Colombia, para  obtener  ventajas  comerciales  y  beneficios  financieros  privados,  generaron  historias    ficticias   para   los   extranjeros,   confeccionaron   documentos  falsificados   en  apoyo  a  sus  solicitudes  de  visa,  e  instruyeron  a  los  extranjeros  sobre  la manera de tener éxito en la entrevista de visa a Estados  Unidos  en  la  Embajada  Norteamericana  en  Bogotá,  mediante  responder  con  mentiras     a     las     preguntas”.   

Esta reseña deja en claro que los hechos por  los  cuales  se acusa a Heliber Toro Mejía,  trascendieron  las  fronteras  del  territorio  patrio,  y que se  cumple,  por  tanto,  el  condicionamiento  constitucional consistente en que la  conducta  haya  sido realizada total o parcialmente en el extranjero, cualquiera  sea  la  teoría  que  se  aplique  para  determinar  el  lugar de comisión del  ilícito  (de  la  acción,  del  resultado  o  de la  ubicuidad).   

En sus alegaciones de cierre, la defensa pide  que  se  oficie  a  la  fiscalía  con el fin de establecer el estado actual del  proceso  adelantado  en  Colombia  contra  la persona pedida en extradición, al  parecer  por  los  mismos hechos, con el fin de prevenir una eventual violación  del  principio  non  bis  in  idem,  y  porque de comprobarse su existencia debe  suspenderse  el  requerimiento y diferirse la entrega hasta tanto sea juzgada en  Colombia.     

Se  recuerda al memorialista que justamente a  solicitud  suya,  la  Corte  ordenó  la  referida prueba en la fase probatoria,  obteniéndose  respuesta  de  la  fiscalía  en  el  sentido  de  que  el señor  Heliber  Toro  Mejía no era  requerido       por       el       órgano       investigador:      “Atendiendo     su    requerimiento  relacionado  con  la  extradición  de  la  referencia, comedidamente me permito  informarle  que  el  señor  HELIBER  TORO MEJIA, identificado con la cédula de  ciudadanía  No.19’331.675  NO  ES  REQUERIDO  dentro  del  proceso  No.110016000013200602544, asignado a la  Fiscalía    322    Seccional    de    la    URI     PALOQUEMAO”.     

Esto  agota  cualquier discusión en torno al  punto,   pues   la   Corte  tiene  dicho  que  la  activación  de  la  función  jurisdiccional  por  parte  de  las  autoridades  colombianas  sólo se erige en  motivo  de improcedencia de la extradición cuando se establece que el asunto ya  ha  sido  juzgado en Colombia mediante decisión que haya hecho tránsito a cosa  juzgada,  y  en  el  caso que se analiza, según la información recaudada en el  período  probatorio,  ni  siquiera  existe investigación penal en contra de la  persona     requerida.      

La  defensa  invoca  también  como  causa de  improcedencia  y/o  suspensión  de  la  extradición  el  estado de salud de la  persona  reclamada,  pero  este  aspecto no hace parte de los temas que la Corte  debe   abordar  al  emitir  el  concepto,  ni  está  previsto  como  motivo  de  enervación  de  la entrega, siendo el gobierno nacional el llamado a analizarlo  y  el que debe decidir, en su momento, dentro del margen de discrecionalidad que  la  normatividad le confiere, si autoriza o no el envío, o si lo difiere, y los  términos en que lo hace.   

Acerca  de  la  petición  de libertad que la  defensa  adicionalmente formula, la Corte reitera que el competente para conocer  y  decidir  de esta clase de solicitudes es el Fiscal General de la Nación, por  ser   la  autoridad  por  cuenta  de  la  cual  se  halla  detenida  la  persona  solicitada.   

6.     El  concepto.   

La  Sala,  teniendo  en cuenta que en el caso  analizado  concurren los requerimientos relacionados con la validez formal de la  documentación  allegada,  la  demostración plena de la identidad de la persona  solicitada,   el  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución de acusación, y  que  no  se  está frente a causas de improcedencia de la extradición, emitirá  concepto favorable.   

7.   Cuestión  final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  Heliber  Toro  Mejía  advierta  al Estado  requirente   que   su   juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de extradición y determinan su entrega, y que no podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni condenado a pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de  acuerdo  con  lo  establecido  en los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse   el   tiempo   que   Heliber  Toro  Mejía  ha  estado privado de la libertad con ocasión de este  trámite  de  extradición.  De  igual  modo,  lo  requerirá  para que frente a  situaciones   de   absolución,  retiro  de  cargos,  sobreseimiento  o  eventos  similares,  o  el  cumplimiento  de  la  pena  en  el  evento  de ser condenado,  garantice  su permanencia en ese país y su retorno a Colombia en condiciones de  dignidad y respeto por la persona humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a  que  el país reclamante, de acuerdo con  sus  políticas  internas  sobre  la materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales a la persona  requerida para que pueda  tener  contacto  regular  con  sus familiares más cercanos, considerando que el  artículo  42 de la Constitución Política de Colombia reconoce la familia como  núcleo  esencial de la sociedad, garantiza su protección permanente, resguarda  su  honra,  intimidad  y  dignidad,  lo  cual  se afianza con la protección que  también  le  prodigan  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en su  artículo  17  y  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el  23.   

Como la extradición entre los Estados Unidos  de  América  y  Colombia  se rige por las normas contenidas en la Constitución  Política  y  en  el  Código  de Procedimiento Penal, el Gobierno Nacional debe  además  hacer  las  exigencias  que  estime  convenientes  para  que  el Estado  reclamante   reconozca  todos  los  derechos  y  garantías inherentes a la  persona  solicitada,  en especial las contenidas en la Carta Fundamental y en el  llamado   bloque   de   constitucionalidad,  es  decir,  en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos   (artículo   93   de   la   Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos),  en virtud del deber de protección a esos derechos que para todas  las   autoridades   públicas   emana  del  artículo  2º  ibídem.7   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  director  supremo de la política exterior y de las relaciones  internacionales,    deberá    también    realizar   el   seguimiento   a   los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias  que se derivarán de su eventual incumplimiento,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2°  del  artículo  189  de  la  Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a   la  extradición  del  ciudadano  colombiano     Heliber    Toro    Mejía,  solicitada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su embajada en  Colombia,  por  los  cargos imputados en la acusación formal No. CR-09-029-ESH,  dictada  el  4  febrero de 2009 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el Distrito de Columbia.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación al señor   Heliber Toro  Mejía,    a  su defensor, al representante del Ministerio Público y al Fiscal  General de la Nación, para los fines pertinentes.   

Devuélvase  al expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia.   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

Aclaración de voto  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ            SIGIFREDO   ESPINOSA  PEREZ   

                      

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                     AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMAN                      

                                                                                         

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES               YESID RAMIREZ BASTIDAS    

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                             

                                   

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Artículo 502.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  El  cargo  incluye  un listado de 22 casos, ocurridos entre el 15 de julio de 2005 y  el 29 de septiembre de 2006.   

5  El  artículo  14 de la Ley 890 de 2004 autorizó un aumento de penas de una tercera  parte en el mínimo y la mitad en el máximo.   

6  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

7 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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