32489(10-02-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32489  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 038  

Bogotá,  D. C., diez (10) de febrero de dos  mil diez (2010).   

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   Humberto   Toro  Mejía,  elevada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U  D   

1.     Mediante     oficio     número  OFI09-28377-DVJ-0300  del  24 de agosto de 2009, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  1774 del 30 de julio del citado año, solicitó en extradición  al     ciudadano     colombiano    Humberto    Toro  Mejía,   capturado   el  2  de  junio  de  2009,  en  cumplimiento  de  la  resolución del 28 de mayo del mismo año, expedida por el  Fiscal General de la Nación.   

2.  La  normatividad  que  rige  al presente  trámite  es  la contemplada en el   Libro V, Capítulo II del Código  de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida  en  que no existe en el momento  convenio  aplicable  que regule el asunto, como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  de  Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, según  oficio  número  OAJ.E.  1575  del 31 de julio de 2009, quien además certificó  que  la  documentación  del expediente procedente de la Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente  autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 1774 del 30 de julio de 2009 de la siguiente manera:   

“La investigación ha revelado que Heliber  Toro  Mejía;  su  hermano,  Humberto  Toro Mejía; y la esposa de Humberto, Luz  Elena  Acuña  Ríos,  son  los líderes de una organización en Colombia que se  ocupa  de un negocio que consiste en prestar ayuda a ciudadanos colombianos para  obtener  fraudulentamente  visas  para  los  Estados  Unidos  expedidas  por  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  en  Bogotá,  Colombia.  El  objetivo  de la  organización  era  el  de  obtener  dinero  efectuando  la  entrada ilícita de  ciudadanos  colombianos a los Estados Unidos. La organización parece haber sido  grande y tuvo más de cinco co-asociados.   

“Específicamente,  Heliber  Toro  Mejía,  Humberto  Toro Mejía, y Luz Elena Acuña Ríos abordan a ciudadanos colombianos  que  quieren  ingresar a los Estados Unidos para vivir y trabajar, y los incitan  a  obtener  visas  para  los  Estados Unidos mediante fraude. Los miembros de su  organización  crean  antecedentes  ficticios  para  tales extranjeros, obtienen  documentos  falsos  para  sustentar  sus solicitudes para la obtención de visas  (por  ejemplo,  extractos  bancarios  fraudulentos,  registros  de  propiedades,  registros   de   negocios,  registros  de  pago  de  impuestos  gubernamentales,  certificados  de matrimonio, y certificados de nacimiento), y los entrenan sobre  cómo  pasar  la  entrevista para la obtención de la visa en la Embajada de los  Estados  Unidos  en  Bogotá,  dando  respuestas mentirosas. Los documentos y el  entrenamiento  permiten  que tales extranjeros superen la incapacidad que tienen  de    calificar    para    visas    de    turismo/negocios   por   sus   propios  méritos.   

“Si  los  extranjeros  tienen  éxito  en  obtener   la   aprobación  de  su  visa,  tales  solicitantes  además  reciben  instrucciones  de  Heliber Toro Mejía, Humberto Toro Mejía, y Luz Elena Acuña  Ríos  de  hacer que sus pasaportes, a los cuales se les ha estampado la visa de  los  Estados  Unidos,  sean enviados por la Embajada de los Estados Unidos a una  dirección  específica  en  donde  Heliber Toro Mejía, Humberto Toro Mejía, y  Luz  Elena  Acuña  Ríos  los  reciben  y  los  retienen para entregarlos a los  extranjeros.   Tales   extranjeros   pagan  el  dinero  a  los  miembros  de  la  organización  por  los documentos falsos suministrados a la Embajada, así como  por  haber  sido  entrenados  para  pasar la entrevista para la obtención de la  visa  para los Estados Unidos, y retiran sus pasaportes (que llevan estampada la  visa  para los Estados Unidos). Tales tarifas se pagan en efectivo o depositando  el  dinero  en  cuentas  bancarias especificadas que pertenecen a miembros de la  organización.  Las  tarifas  oscilan  entre  cerca  de $5.000.000 y $10.000.000  pesos colombianos por solicitante.   

“Los  efectos  finales  de la conducta del  concierto  estaban  intencionados a producirse en los Estados Unidos mediante el  ingreso   ilegal  a  este  país  de  ciudadanos  colombianos  quienes,  sin  la  asistencia  de  los  acusados,  no habrían podido obtener legalmente visas para  los Estados Unidos.   

“En   muchos   casos   tales   efectos  efectivamente  se  produjeron  en  los Estados Unidos, como fue la intención, y  numerosos  ciudadanos  colombianos  tuvieron éxito logrando el ingreso ilegal a  los  Estados  Unidos utilizando las visas de los Estados Unidos que habían sido  obtenidas  fraudulentamente  con documentos falsos suministrados a ellos por los  acusados.  De  los  cincuenta y seis (56) extranjeros que aparecen citados en la  acusación  de  los Estados Unidos, treinta y cinco (35) extranjeros aterrizaron  con  éxito  en un aeropuerto de los Estados Unidos. Treinta y tres (33) de esos  extranjeros   utilizaron  las  visas  de  los  Estados  Unidos,  que  obtuvieron  fraudulentamente  a  través  de  los  miembros  del  concierto,  para  entrar o  intentar  entrar  a  los  Estados  Unidos.  Al  1 de julio de 2009, por lo menos  veintiún  (21)  de  esos  extranjeros  todavía  residen en los Estados Unidos.  Numerosos  otros  extranjeros,  que no están citados en la acusación, también  utilizaron  las  visas  de los Estados Unidos, que obtuvieron fraudulentamente a  través  de  los  miembros  del  concierto,  para entrar a los Estados Unidos, y  continúan  residiendo  en  los  Estados  Unidos,  produciéndose así un efecto  continuo    en   los   Estados   Unidos   de   la   conducta   ilegal   de   los  acusados.   

“Todas  las  acciones  adelantadas  por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.   

4. La documentación remitida por el Gobierno  de  los Estados Unidos de América que sustenta la solicitud de extradición del  ciudadano     colombiano      Humberto    Toro  Mejía, es la siguiente:   

4.1.   Copia   de  la  acusación  número  CR-09-029-ESH  del 4 de febrero de 2009, por medio de la cual la Corte Distrital  de   los   Estados   Unidos,  Distrito  de  Columbia,  acusó,  entre  otros,  a  Humberto  Toro  Mejía de los  siguientes cargos:   

“Cargo  Uno:  Concierto  para  cometer  el  delito   de  tráfico  de  migrantes  (‘alien        smuggling’)  con  el objeto de obtener lucro, lo cual es en contra del Título  8,  Sección  1324  (a) (1) (A) (iv) , (a) (1) (A) (y) (1) y (a) (1) (B) (i) del  Código de los Estados Unidos;   

“Cargo Dos: Con el objeto de obtener lucro,  incitar  e  inducir  a  un  extranjero  para que ingrese a los Estados Unidos, y  ayuda  y facilitación de tal delito, en violación del Título 8, Sección 1324  (a)  (1)  (A)  (iv)  y  (a) (1) (B) (i) del Código de los Estados Unidos, y del  Título  18,  Sección  2  del  Código  de los Estados Unidos, respectivamente;  y   

“Cargo Tres: Concierto para cometer fraude  para  la  obtención  de  visas,  en  violación del Título 18, Secciones 371 y  1546(a) del Código de los Estados Unidos.   

4.2.  También  se  allegó  copia  de  las  declaraciones  juradas  de  James  S.  Yoon, Abogado División Penal Sección de  Seguridad   Interna   y   de  David  Ordóñez,  Agente  Especial  del  Servicio  Diplomático  del  Departamento  de  Estado  (DS) de los Estados Unidos, las que  respaldan   la   acusación   contra   Humberto  Toro  Mejía.   

El  primer  funcionario,  esto  es, James S.  Yoon,  incorpora  en  su  declaración  la  descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados  en el pliego acusatorio, explica el alcance de la acusación  y  realiza una síntesis de los hechos, de la actuación  procesal y de los  cargos atribuidos al solicitado en extradición.   

Por  su  parte,  el  Agente  David Ordóñez  relata,   de   manera  pormenorizada,   los   hechos   objeto  de  juzgamiento  ante el citado Tribunal y la participación en los mismos por parte  del  requerido  en  extradición,  respecto  de quien suministra la información  necesaria sobre su identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se  informó  que  el  solicitado,   Humberto   Toro   Mejía,  “es  ciudadano  de Colombia, nacido el 8  de  julio  de  1950,  en  Colombia.  Es  portador  de  la cédula colombiana No.  19.118.449”.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del   Código   de los  Estados Unidos de América que se afirman  fueron     infringidas    por    el    solicitado   en   extradición   y   que  se  encontraban  vigentes   para    la    época    de    ocurrencia   de   los  hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos de América, Distrito de  Columbia.   

PERÍODO   PROBATORIO  

Mediante  providencia  del  21 de octubre de  2009  la  Corte  ordenó la práctica de la prueba solicitada por el Delegado de  la  Procuraduría  General  de  la Nación y dispuso oficiar a la Fiscalía y al  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  DAS,  que  informaran  si contra el  solicitado  en  extradición se adelantó o se tramita proceso penal en virtud a  los hechos referenciados en la Nota Verbal.   

Así mismo, negó las pedidas por el defensor  del  solicitado  en  extradición,  decisión que no se repuso por auto del 3 de  diciembre del mismo año.   

Valga resaltar que la Fiscalía General de la  Nación  mediante  de  oficio del 18 de noviembre de 2009 informó a la Sala que  “revisados  los  sistemas  de  información judicial  SIJUF  y  SPOA  por  el  nombre  y cédula no aparece registro de investigación  penal…”.   

ALEGATO      DEL    DEFENSOR   

Depreca  que  se  emita concepto negativo al  pedido  de  extradición  elevado  por  los  Estados Unidos de América, por las  siguientes razones:   

Dice  que  en  contra  de su representado se  adelanta  una  investigación de carácter penal, preexistente a la solicitud de  extradición.  De  ahí  que  considere que las autoridades jurisdiccionales del  país  tienen la reserva legal “sobre el particular y  debe    agotarse    el    proceso    en    Colombia   antes   de   conceder   la  extradición…”.   

Y,   estima   que  como   quiera   que   el   delito   por   el   cual   es   solicitado   en  extradición   su   representado   es   de  los  llamados  por  la  doctrina  en  blanco    y    toda    vez   que   en   este   evento    no     se    incorporaron   las  normas   no     penales     que     concurren     en    la   definición,   también   se   debe  emitir   concepto   desfavorable.   

ALEGATO     DEL     PROCURADOR  PRIMERO   

DELEGADO     PARA     LA   CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  después  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes,  el  trámite  adelantado  y  los instrumentos allegados a este diligenciamiento,  dice  que  en  lo  que respecta a la validez formal de los documentos, el Estado  solicitante   aportó,   debidamente   traducidas  y  autenticadas,  las  piezas  acusatorias,  en  las  que  se   reseñaron  el  lugar  y  las fechas donde  ocurrieron  los  hechos  y los delitos  imputados, las normas penales y las  declaraciones  de apoyo  a  la  solicitud de extradición, motivo  por el cual se cumple con esta exigencia legal.   

En  torno  a  la  demostración  plena de la  identidad   del   requerido,   asevera  que  los  datos  suministrados  por  las  autoridades  del  país  requirente  coinciden  con  los  de  la persona que fue  notificada  de  la  resolución expedida por la Fiscalía General de la Nación,  por  medio  de  la cual se ordenó su captura y que en este momento se encuentra  detenida con fines de extradición.   

Agrega  que en la  Nota  Verbal  allegada al presente trámite se consignaron sus datos personales,  es  decir,  se  trata de un ciudadano colombiano, nacido el 8 de julio de 1950 y  que  es  portador  de  la  cédula  de ciudadanía número 19.118.449, datos que  confirman  dicha  identidad,  los  cuales  coinciden  con  los  que  suministró  Humberto   Toro   Mejía  al  momento   de   su  captura,  sin  que  al  respecto  se  haya  mostrado  ninguna  objeción.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos imputados a Humberto Toro  Mejía     encuentran  adecuación  típica  en el artículo 188, modificado por la Ley 747 de 2002 del  Código  Penal,  el  cual consagra el delito de tráfico de migrantes, cuya pena  privativa  de  la  libertad no es inferior a 4 años, lo que le permite concluir  que este postulado también se cumple.   

En cuanto a la equivalencia de la providencia  dictada  en el extranjero, dice que se encuentra demostrada en este caso, con lo  cual  en este asunto se encuentra satisfecho este presupuesto, por lo que estima  que    las    formalidades    legales    se    cumplen   cabalmente   para   que   la   Corte  proceda   a   emitir   concepto   favorable  de   la   solicitud   de  extradición  que  el Gobierno de los Estados Unidos de América elevó respecto  del ciudadano Humberto Toro Mejía.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, el  Procurador  Delegado  sugiere  a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que el solicitado no sea juzgado por hechos anteriores al 17 de diciembre de  1997  ni  condenado  a  cadena  perpetua,  ni  sometido a desaparición forzada,  torturas,  ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni a la pena de  muerte etc.   

En consecuencia, reitera la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen  cabalmente  y sugiere que la Corte proceda a  emitir   concepto  favorable  respecto  de  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano Humberto Toro Mejía.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

Acotación previa  

El defensor de Toro Mejía pide que se emita  concepto  desfavorable  a  la  solicitud  de  extradición, habida cuenta que en  contra  de  su  procurado  se  adelanta proceso penal por los mismos hechos  por  los que es requerido en los tribunales extranjeros, trámite que se inició  con anterioridad a su captura para este diligenciamiento.   

Frente a esa solicitud, la Sala advierte que  no  le  asiste  razón al memorialista, en la medida en que la Fiscalía General  de  la Nación certificó, el 18 de noviembre de 2009, que en contra de Humberto  Toro  Mejía,  identificado  con  la cédula de ciudadanía No. 19.118.449   “no    aparece    registro    de    investigación  penal”.   

De   manera   que   la  Corte  despachará  desfavorablemente   la   petición   elevada   por  la  defensa  técnica.    

Ahora bien, el artículo 502 de la Ley 906 de  2004  estatuye  que  el  concepto  que  emite  la  Sala  debe  estar centrado en  establecer,   entre   otros,   la  validez   formal  de  la  documentación  presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en  el  principio  de  la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

En  esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Humberto  Toro  Mejía,  cumple  con las  exigencias  legales  contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal y Civil  para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

No  hay duda que los documentos se allegaron  por  la  vía diplomática, habiendo sido debidamente traducidos y autenticados,  dentro  de los cuales obra la copia de la acusación número CR-09-029-ESH del 4  de  febrero  de  2009,  dictada  por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos,  Distrito  de  Columbia,  la  cual fue aprobada por el  Gran Jurado y por el  Fiscal  de  los Estados Unidos, documentos cuya autenticidad de su contenido fue  certificada  con  las  firmas  y  el sello pertenecientes al Secretario de dicho  Tribunal.   

A   su   vez,   obran   las   declaraciones   juradas   de  James  S. Yoon, Abogado de la  División  Penal  Sección  de  Seguridad  Interna, y de David Ordóñez, Agente  Especial  del  Servicio  Diplomático  del  Departamento  de  Estado (DS) de los  Estados  Unidos  de  América, cuyos contenidos y traducción al español, junto  con  el  resto  de la  documentación que las  acompaña, fueron   certificados,  por  Thomas  Burrows,  Director Asociado de la Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del  Departamento de Justicia   de  los  Estados  Unidos de América.   

Así  mismo,  aparece que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables al caso, esto es, el Título 8, Sección 1324 (concierto  para  cometer  contrabando  de  extranjeros  con fines lucrativos) y  el  Título  18,  Secciones 2 (autores),  371  (concierto  para  cometer  un  delito),  982  (decomiso     penal),     1546    (fraude    de  visas)  y  3282 (delitos no conminados con la pena de  muerte)   del   Código   de  los  Estados  Unidos  de  América.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Thomas  Burrows  fueron  certificados  por el señor Eric H. Holder, Jr.  Procurador   de   los  Estados  Unidos  de  América,  quien  según  su  propia  afirmación  escrita,  ordenó  que  se  estampara  el sello del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  siendo  atestada  la firma de aquél por el  Director  Adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos Internacionales, División de lo  Penal,  y  el  sello  del  Departamento  de   Estado  fue  ordenado  por la  Secretaria  de  Estado, señora Hillary Rodham Clinton, de cuyo nombre dio fe el  funcionario de Autenticaciones de la misma oficina.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados   para   su  autenticación  ante  el  Vicecónsul  de  Colombia  en  Washington  D.  C.,  señor René Correa Rodríguez, como así lo constató y lo  avaló  la  Oficina  de  Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores,  cumpliéndose   con   lo  establecido  por  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil, modificado por el 1°, numeral 118, del D. E. 2282 de 1989  que  dice:  “Los  documentos  públicos otorgados en  país  extranjero  por  funcionario de éste o con  su intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además,  el  Jefe  de  la  Oficina Asesora  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 1575  del  31  de  julio  de  2009,  certificó  que  la documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentada  “debidamente         autenticada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Humberto  Toro Mejía  se  hizo  por  la  vía  diplomática  y  que  en  la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda que el colombiano  Humberto  Toro Mejía, a quien se refiere  este  trámite,  es la persona solicitada en extradición por el Gobierno de los  Estados Unidos de América.   

De  la  documentación  remitida  por  vía  diplomática  se  colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado, que  se   trata   de   Humberto   Toro  Mejía,  pues  basta observar que el número de cédula de ciudadanía que  suministró  la Embajada de los Estados Unidos de América, a través de la Nota  Verbal  número  0925  del 6 de mayo de 2009, concuerda con el que aparece en el  acta  de  notificación  personal  de  la  providencia  por  medio de la cual se  dispuso  su captura, en  la diligencia mediante la cual se le comunicó sus  derechos  de  capturado por razón de este trámite y en la tarjeta decadactilar  expedida  por  la Registraduría Nacional del Estado Civil (19.118.449), además  de  que  ninguno  de  los  sujetos  procesales  ha  cuestionado dicha identidad.   

De   igual   manera,   todos   los  datos  suministrados  coinciden  con  los que obran en la documentación, es decir, que  nació  el  8 de julio de 1950 en Colombia y que se identifica con la cédula de  ciudadanía  No. 19.118.449, información que coincide integralmente con aquella  que  aparece  registrada  en  el  expediente,  sin  dejar  pasar por alto que se  aportó fotocopia de una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona  detenida  es Humberto Toro Mejía,  de  nacionalidad  colombiana  y  es  el  ciudadano  requerido  en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493 de la Ley 906 de 2004, para que la extradición se pueda conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté previsto como delito en Colombia y  reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la  acusación número  CR-09-029-ESH  del  4  de febrero de 2009, presentada ante la Corte Distrital de  los    Estados    Unidos,    Distrito    de    Columbia,   contra   Humberto  Toro  Mejía  se  sabe que se le  acusó  de  “Concierto  para  cometer  el  delito de  tráfico      de     migrantes     (‘alien        smuggling’)  con  el  objeto  de  obtener lucro…”  (cargo  uno), “Con  el  objeto  de obtener lucro, incitar e inducir a un extranjero  para  que  ingrese  a  los  Estados  Unidos,  y  ayuda  y  facilitación  de tal  delito…”     (cargo  dos)  y  “Concierto  para  cometer   fraude   para   la  obtención  de  visas”  (cargo  tres), de acuerdo con  las normas penales del país requirente en precedencia citadas.   

En esas condiciones, contrario a lo sostenido  por  el  defensor,  advierte  la Sala que el cargo uno y tres, según los hechos  que  se  imputan  y  las  normas  allegadas,  encuentran  adecuación típica en  nuestro  sistema  penal  en  lo  reglado  en el artículo 340 del Código Penal,  modificado  por la Ley 733 del 29 de enero de 2002, que prevé el concierto para  delinquir,    habida    cuenta    que,    como    quedó   visto,   Humberto  Toro  Mejía, con conocimiento de  causa   e   intencionalmente,  se  concertó  para  cometer  el  “contrabando  de  extranjeros”  y obtener  fraudulentamente visas.   

En cuanto al cargo dos, también discrepando  con  la  defensa, el mismo encuentra adecuación típica en el artículo 188 del  Código  Penal, modificado por la Ley 747 de 2002, toda vez que a Toro Mejía se  le  acusó  de  “animar  e  inducir”  extranjeros  para que “vinieran, entraran  y  residieren”  en  el Estado requirente, verbos que  encajan en la descripción del citado artículo que establece:   

“Artículo  188. Del tráfico de Migrantes. Modificado  por   Ley  747  de  2002,  artículo  1°:  El  que  promueva,  induzca,  constriña,  facilite,  financie,  colabore  o de cualquier otra forma participe en la entrada o salida de personas  del  país,  sin  el  cumplimiento  de  los  requisitos legales, con el animo de  lucrarse  o  cualquier  otro  provecho  para  sí  u otra persona, incurrirá en  prisión  de  noventa  y  seis meses (96) a ciento cuarenta cuatro meses (144) y  multa  de  sesenta  y seis punto sesenta y seis  (66.66) a ciento cincuenta  (150)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes al momento de la sentencia  condenatoria”.   

Conforme  a la estructura típica del delito  de  tráfico  de migrantes y según los comportamientos atribuidos a Toro Mejía  en  los  tribunales  extranjeros,  no  se  requiere  armonizar el tipo con otras  legislaciones  para  concluir  si  en este asunto opera el principio de la doble  incriminación,  en razón a que el artículo 188 contiene los verbos rectores a  que se refiere el pedido de extradición.    

De todos modos, cabe agregar que los delitos  de  tráfico  de  migrantes  y  de  concierto  para delinquir, de acuerdo con la  legislación  nacional anteriormente citada, contemplan una pena privativa de la  libertad  que  supera  los  cuatro (4) años, según lo previsto en el artículo  493, numeral 1°, de la Ley 906 de 2004.   

Así las cosas, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Por último, advierte la Corte que no existe  dificultad   alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la  equivalencia  contemplado  en  el numeral 2° del artículo 493 de la Ley 906 de  2004,  el  cual  exige  “que  por  lo  menos se haya  dictado  en  el  exterior resolución de acusación o su equivalente”.   

La  Corte  Distrital de los Estados Unidos,  Distrito  de  Columbia,  acusó  a Humberto Toro Mejía  por  las  conductas punibles señaladas anteriormente,  mediante  acto  procesal  que  en nuestra legislación equivale a la acusación,  como    emerge    de    las    siguientes    similitudes,    que    las   tornan  equivalentes:      

a. Es  un pliego concreto de cargos en contra del acusado para que se  defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la acusación se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se  señalan los hechos, con especificación de las circunstancias  de   tiempo, modo y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de  las   conductas,    con    indicación    de   las  disposiciones  sustanciales aplicables.     

Ahora  bien,  para entender la naturaleza y  contenido       de       esa      pieza      acusatoria      o      indictment resulta pertinente señalar que  ésta  es  una  forma  de  formular  la  acusación  dentro del sistema procesal  estadounidense  en el nivel federal. El Gran Jurado, en ese escenario, se reúne  por   convocatoria   que   le   hace   el   tribunal   respectivo   –de   Distrito-   y   su  función  es  determinar  si  en  un  caso  criminal  existe  o  no causa probable para acusar  (probable  cause).  La  causa  probable  es  el  soporte  razonable  que permite  conjeturar que una persona ha cometido un crimen.   

Como  puede observarse, es bien disímil la  forma  de  introducir  la acusación en el sistema federal acusatorio de Estados  Unidos  a  como se hace en Colombia, ya sea según el esquema procesal de la Ley  600  de  2000 o en lo consagrado por la Ley 906 de 2004 y, por tanto, difiere el  contenido  del  indictment con  el  de  la  acusación  patria  en  cualquiera  de  las  modalidades  procesales  actualmente en vigencia.   

Sin  embargo,  como se anotó, eso no obsta  para  sostener que el mencionado indictment  equivale  a nuestra resolución de acusación, pues, básicamente,  marca  el  comienzo  del  juicio en donde el acusado puede ejercer a plenitud la  defensa,  sin  dejar  de mencionar que en todo caso allí, en esa acusación, se  plasma  la  conducta  por  la  cual  es  llamado  a  responder,  la época de su  ejecución y las normas infringidas.   

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante de la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Humberto Toro Mejía no será juzgado por  hechos  distintos  a  los  que  originaron la reclamación, ni sometido a tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

Así   mismo,  al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo a sus  políticas  internas  sobre  la  materia,  le ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  el  requerido pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  reconoce  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, lo cual se refuerza  con  la protección que a ese núcleo también prodigan la Convención Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo 17 y el Pacto Internacional de Derechos  Civiles y Políticos en el 23.   

Además,  conforme  precisó la Corte en el  Concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la regule, por las normas contenidas en la  Constitución  Política  (artículo  35) y en el Código de Procedimiento Penal  (artículos  490  a  514 de la Ley 906 de 2004), el Gobierno Nacional debe hacer  las  exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante  se  le  reconozcan  todos  los derechos y garantías inherentes a la persona del  solicitado,  en  especial  las  contenidas  en  la  Carta  Fundamental  y  en el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es  decir,  en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos  (artículo  93  de la Constitución, Declaración Universal de Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de protección a esos  derechos  que  para  todas  las  autoridades  públicas  emana del artículo 2°  ibídem.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

En    caso    de    que    Humberto   Toro   Mejía   sea  absuelto,  sobreseído,  declarado  no  culpable  o  por  cualquier otra vía legal, de los  cargos  que  dieron  origen  a  su  extradición  y dejado en libertad, si desea  regresar  al  país de origen, el Estado requirente deberá asumir los gastos de  transporte  y  manutención  del  extraditado  de acuerdo con su dignidad humana  (artículos 1° y 93 de la Constitución Política).   

Por  último,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  HUMBERTO  TORO  MEJÍA, en cuanto tiene que ver con los  cargos  uno,  dos  y  tres  que  le  fueron  imputados  en la acusación número  CR-09-029-ESH  del  4  de febrero de 2009, dictada por la Corte Distrital de los  Estados Unidos, Distrito de Columbia.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido  ciudadano  HUMBERTO TORO MEJÍA,  a  su  defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO    J.   IBAÑEZ   GUZMÁN           

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS                       

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                              JAVIER     ZAPATA  ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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