32298(16-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 32298  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         

Magistrado Ponente  

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.  187   

Bogotá,  D.  C., dieciséis (16) de junio de  dos mil diez (2010).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos y de debida argumentación de la demanda de casación  presentada   por   el  defensor  de  AMPARO  ESQUIVEL  AGUIRRE  en  contra  del  fallo  de segunda instancia  proferido  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali, que confirmó  la     pena    de    dieciocho    meses    de    prisión    y    $1’660.000  de  multa  que  le  impuso a  dicha  persona  el  Juzgado  Dieciséis Penal del Circuito de la referida ciudad  por  las  conductas  punibles  de  estafa y      falsedad     en     documento  privado.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Los  hechos  materia  de  juicio  fueron  sintetizados  por  las  instancias  de la siguiente  manera:   

“La  señora  Érika  Lotero  Osorio  le  entregó  a  AMPARO  ESQUIVEL  AGUIRRE  la  suma  de  $1’250.000     en  cumplimiento  de un contrato de mutuo con interés, quien le garantizó el pago,  que  debía  realizarse  el 7 de junio de 2003, por medio de una letra de cambio  que aparentemente suscribió Mauricio Salazar.   

”En  efecto, la  letra  referida se la entregó la señora ESQUIVEL AGUIRRE a Érika Lotero, para  lo   cual   ambas   ciudadanas   se  desplazaron  al  establecimiento  comercial  Toyopartes,  ubicado  en  la  carrera 1N 23B-03 de Cali, donde la primera de las  mencionadas  ingresó  a  la  empresa  y  minutos  después salió y entregó el  título  valor  que aseguró acababa de ser firmado por Mauricio Salazar, dueño  del almacén.   

”Cuando   se  acercó  la  fecha de pago de la obligación, la señora Érika Lotero buscó al  señor  Mauricio  Salazar  para  exigirle  el  pago  del  dinero,  pero éste le  manifestó  que  nunca  había  suscrito  tal  documento y que no tenía ninguna  deuda     con     la     señora     AMPARO     ESQUIVEL     AGUIRRE”.   

2.  Presentada la  denuncia  por  parte de Érika Lotero Osorio, la Fiscalía General de la Nación  ordenó  la  apertura  del  proceso,  vinculó  mediante  indagatoria  a  AMPARO  ESQUIVEL  AGUIRRE  y,  una  vez  concluida  la etapa investigativa, calificó el  mérito  del  sumario  en su contra, acusándola por los delitos de estafa        y       falsedad   en   documento   privado,  de  conformidad  con  lo  dispuesto en los artículos 246 inciso 3º y 289 de la Ley  599 de 2000, actual Código Penal.   

3.  Ejecutoriada  dicha  providencia  el  21  de  septiembre  de  2005, el asunto fue repartido al  Juzgado  Dieciséis  Penal  del Circuito de Cali, despacho que por las conductas  punibles  en  comento  condenó  a  la  referida  persona a la pena principal de  dieciocho  meses  de  prisión  y  cinco  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes    de    multa   para   el   año   2003   (esto   es,   $1’660.000), así como a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por un término de veinte meses y  al  pago  de  perjuicios  materiales.  Igualmente,  le  concedió la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la sanción privativa de la libertad por un  periodo de prueba de dos años.   

4. Apelado el fallo  por  el  defensor de la procesada, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cali lo confirmó en su integridad.   

5.   Contra  la  decisión  de  segundo grado, el abogado de AMPARO ESQUIVEL AGUIRRE interpuso el  recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

En un apartado que intituló “hechos,  fundamentos  y  consideracio-nes legales para sustentar el  recurso  extraordinario  de casa-ción”, señaló el  recurrente  que  en  el  presente asunto el título valor usado como maniobra de  engaño   “era   tan   ilegal   que   […]  ni  siquiera  era competente para  una  tarea  escolar”,  razón  por  la  que  no  se  configuró  la  conducta punible de estafa.  Así  mismo,  cuestionó  que  AMPARO  ESQUIVEL AGUIRRE fuera la  persona  que  elaborara  el referido documento, al igual que la experiencia como  comerciante   de   Érika   Lotero   Osorio   para   haber   incurrido   en   el  error.   

Con   base  en  tales  criterios,  propuso  “la  causal  del  error  en  la  aplicación  de la  ley”,  toda vez que “la  denunciante,    si    tubo    [sic]    pérdidas  económicas,  se  debieron  única y exclusivamente a su  responsabilidad”,  por  lo  que el fallo impugnado,  además    del    in   dubio   pro   reo,  “viola  y  desconoce  el  principio  universal de legitimidad”.   

En  consecuencia,  solicitó  a  la  Corte  “declarar     la     revocatorio    [sic]  per se de la sentencia impugnada,  exonerar  de  todos  los cargos a mi patrocinada y ordenar el archivo definitivo  del expediente”.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala,  de  tiempo  atrás,  ha  sostenido  que  la  casación  es  un  recurso  de  ámbito  restringido   en   el   que   la   pretensión   de   examinar  la  legalidad  y  constitucionalidad   del   fallo   que   se   impugna   no   puede  limitarse  a  un  escrito de libre formulación, sino debe apoyarse  en  un contenido mínimo de claridad y coherencia que  permita   entender   el   vicio   o   los   vicios  denunciados,  así  como  la  identificación de sus consecuencias.   

De  ahí  que  la demanda de casación nunca  podrá  equipararse  a  un  alegato  de instancia, pues tal como se deriva de lo  señalado  en  los  artículos  212  y  213  de  la  Ley 600 de 2000, Código de  Procedimiento  Penal  vigente  para  este  asunto, requiere de una presentación  lógica  y  adecuada  a  cada  una de las causales legalmente establecidas en el  artículo  207 ibídem, así como el respectivo desarrollo de los cargos que por  los     vicios     in    procedendo    (de  mero  trámite  o  actividad)  o  in  iudicando  (de  juicio) haya propuesto el recurrente,  con  la  respectiva  demostración  de  su  trascendencia  para  efectos  de  la  decisión adoptada.   

Lo anterior, debido a la estricta observancia  de   los   principios   de   sustentación   suficiente,  limitación,  crítica  vinculante,  autonomía  de  las causales, coherencia,  no  exclusión  y no contradicción, que vinculan a este extraordinario recurso.   

Los   dos   primeros   derivan  del  carácter  dispositivo  de  la  casación  e implican que la  demanda  debe bastarse a sí misma para propiciar la invalidación del fallo, en  la  medida  en  que  la  Corte,  por regla general, no puede entrar a suplir los  vacíos  que presenta el escrito, ni a corregir sus deficiencias, ni a asignarle  otro sentido a lo pedido por el demandante.   

El  de crítica vinculante presupone que la  argumentación  debe  fundarse en las causales previstas en el artículo 207 del  estatuto  procesal,  las  que,  a  su  vez, deben estar sometidas a determinados  requisitos de forma y contenido.   

Y   los  de  autonomía,  coherencia,  no  exclusión  y  no  contradicción  obligan  a  que el discurso presentado por el  demandante   mantenga   identidad   temática,   así   como  se  ajuste  a  los  requerimientos básicos de la lógica general y la jurídica.   

2.  En el asunto  materia  de  interés,  el  defensor  de  AMPARO ESQUIVEL AGUIRRE no desarrolló  reproche  alguno  que  guardase consonancia con alguna de las causales previstas  en  la  ley  para  la  procedencia de casación, sino que presentó una serie de  argumentos  tendientes  a  sustentar  lo  que  él  denominó,  en  sus  propias  palabras,  “la  causal del error en la aplicación  de    la    ley”1.   

Con  esta  proposición,  el  recurrente en  ningún  momento  del  escrito  precisó  si  el vicio a que hacía mención era  in  procedendo  (de mero  trámite   o   actividad)   o   uno   in  iudicando  (de  juicio),  ni tampoco aclaró si, tratándose de  esto  último,  correspondía a una violación directa a la ley sustancial o una  indirecta,  ya  fuera  por  error  de  hecho  (falso juicio de existencia, falso  juicio  de identidad o falso raciocinio) o de derecho (falso juicio de legalidad  o falso juicio de convicción).   

Los  errores  de actividad están por regla  general  ligados  al  numeral  3  del  artículo  207  de  la  Ley  600  de 2000  (“[d]esconocimiento   del   debido   proceso  por  afectación”),  mientras que la violación directa  lo  está  con  el  cuerpo  primero  del numeral 1 de la disposición en comento  (“[c]uando  la  sentencia  sea  violatoria  de una  norma  de  derecho  sustancial”) y la indirecta con  el  cuerpo  segundo ibídem (“[s]i la violación de  la  norma  sustancial proviene de error de hecho o de derecho en la apreciación  de    determinada    prueba,    es    necesario    que   así   lo   alegue   el  demandante”).   

El profesional del derecho, sin embargo, se  limitó  a afirmar de manera genérica que hubo un error en la aplicación de la  ley,  sin  precisar  el  tipo  de yerro, como ya se advirtió, ni mucho menos la  norma  vulnerada,  e incluso hizo alusión a supuestas garantías cuyo contenido  jurídico   penal   no   está  claro  o  que  prima  facie   no  están  incluidas  dentro  de  las  que  tradicionalmente    integran    el    debido   proceso,   como   “el      principio     universal     de     legitimidad”2.   

De  ahí  que  el  escrito  allegado por el  defensor  se asemeja más a un alegato de instancia que a una demanda propia del  extraordinario  recurso  de  casación,  por  lo  que  a esta altura del proceso  carece  de  la  idoneidad  necesaria  para  cuestionar  la  doble presunción de  acierto   y   legalidad   que   le  asiste  a  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal.   

Como  si lo anterior fuese poco, en el tema  jurídico  que  de  fondo  planteó  el demandante (relativo a la exclusión del  tipo  objetivo  debido  a la participación de la víctima) ni siquiera analizó  la  concurrencia  de  los postulados que para su reconocimiento ha sostenido una  línea jurisprudencial de la Sala, de acuerdo con la cual   

“[…]  sólo  cuando  se  reúnen  los  tres  requisitos  de  las  acciones  a  propio  riesgo  (conocimiento  del peligro, poder de control sobre su  asunción  y  ausencia  de  posición  de garante) podrá estudiarse   si   el   sujeto   pasivo   en   los  delitos  de  estafa   activó  los  mecanismos  de  protección  que  le  eran  exigibles,  o  en  qué  medida  contribuyó  con su  comportamiento  no  diligente o precavido a la obtención del resultado previsto  en    la    norma”3.   

3. Con fundamento  en  lo  analizado,  la Corte concluye que el abogado se alejó de los principios  propios  del  extraordinario  recurso,  que no sólo  encuentran  arraigo  en  el carácter dispositivo del  mismo,  sino  además implican que la argumentación debe bastarse por sí misma  para  propiciar,  al menos teóricamente, el derrumbamiento del fallo. Y, por lo  tanto,  como  la  Sala  tampoco encuentra al examinar el expediente vulneración  alguna  a  las garantías fundamentales de la procesada, no admitirá la demanda  de  casación  interpuesta  en  contra  de  la  providencia  dictada por el juez  plural.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de AMPARO ESQUIVEL AGUIRRE en  contra  de  la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Cali.   

Contra esta providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                           

                                

                           

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Permiso  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

          

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Folio 129 de la actuación principal.   

2 Folio 130 ibídem.   

3  Sentencia de 19 de agosto de 2009, radicación 32298.     

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