29990(05-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 29990  

        CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA   

                                           SALA DE CASACIÓN PENAL   

         

                                      Magistrado Ponente   

                             AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

                                     Aprobado Acta No. 137   

                                                            

Bogotá  D.C.,  cinco (5) de mayo de dos mil  diez (2010).   

VISTOS  

La  Sala  califica el mérito probatorio del  sumario  adelantado  en  contra  del  congresista Pedro  Pablo  Trujillo  Ramírez, por el delito de violación  del  régimen  legal  o  constitucional  de  inhabilidades e incompatibilidades.   

I.  HECHOS  Y ACTUACIÓN  PROCESAL   

    

1. La    noticia   criminis   se  obtuvo  a  través  de  la  denuncia   presentada   por   Jorge   Humberto   Medina  Montealegre1,  en contra de  Enrique  Bahamòn  Bahamòn (quien para la época fungía como Alcalde Municipal  de  Prado,  Tolima),  y  Pedro Pablo Trujillo Ramírez,  por   hechos  según  los  cuales,  el  primero,  contrató  con  el  segundo  los  servicios  profesionales  como  abogado  por  los  meses de septiembre, octubre,  noviembre  y  diciembre  de  2004,  no  obstante la existencia de la Resolución  número   002   del   26   de   noviembre   de  20032,  por  cuyo  medio la Gerencia  del  Hospital  San Vicente de Paúl de Prado (Tolima), declaró la caducidad por  incumplimiento  de  un  contrato  de  prestación  de  servicios suscrito por el  abogado  Trujillo  Ramírez;  esta  situación  produjo  su  inhabilitación  para contratar con el Estado, de  conformidad  con  lo  preceptuado por el literal c, del artículo 8 de la Ley 80  de 1.993.      

2.   El 28 de  diciembre  de  2005  la Fiscalía 53 Seccional de Ibagué dispuso la apertura de  la                   investigación3    y    vinculó    mediante  indagatoria        a       los       procesados4;   resolvió   su  situación  jurídica    el    26    de    octubre    de   20075   absteniéndose  de  imponer  medida  de  aseguramiento  a  términos  de  las  previsiones  dispuestas  en el  artículo  355  de la Ley 600 de 2000. Frente a esta determinación se interpuso  recurso  de  apelación  el  que correspondió desatar a la Fiscalía 6 Delegada  ante  el Tribunal Superior de Ibagué, autoridad que se abstuvo de resolver como  consecuencia  del  fuero sobreviniente del señor Pedro  Pablo   Trujillo   Ramírez,  por  su  condición  de  Representante   a   la   Cámara   por  el  Departamento  del  Tolima,  período  constitucional 2006-2010.   

3.  La Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, en un claro acatamiento al  principio   del   debido   proceso   desató  el  recurso  mediante  providencia  interlocutoria   del   4   de   febrero   de   20096  a  través de la cual revocó  la decisión impugnada.   

II. FILIACION DEL SINDICADO  

Pedro  Pablo  Trujillo  Ramírez,  se identifica con la cédula de ciudadanía número 14.232.310 de  Ibagué,  nacido  el  17  de   julio  de 1960, de 49 años de edad, hijo de  José  Narciso y Laura María, unión libre con Martha Isabel Vásquez, padre de  5   hijos,   reside   en   la   Calle   15   No.  6-22  de  Ibagué,  profesión  abogado.   

III. DESCARGOS DEL SINDICADO  

El funcionario aforado se declaró inocente;  empezó  por  señalar  que  la  denuncia  obedeció a una pugna que existía al  interior  de  la  administración  municipal y el Gerente del Hospital de Prado,  entidad  ésta  última a quien le prestaba sus servicios como asesor, y que una  vez   posesionado  el  nuevo  administrador,  sin  procedimiento  previo  y  sin  recibirle  exculpaciones,  expidió  un  acto administrativo a través  del  cual  declaró  la  caducidad del contrato; no admitió las razones expuestas en  el recurso de reposición que interpuso.   

Refiere  que  posteriormente  sostuvo arduas  discusiones  con  el  Gerente  del  Hospital,  con  el propósito de convencerle  jurídicamente  de  la  equivocación que había cometido, y que al no encontrar  eco  sus argumentaciones, le exhortó la expedición del acto administrativo que  declarara  o  fijara  el  tiempo  de  inhabilidad,  el  complemento  a su juicio  necesario  para  evitar  mantenerlo  en  una  espera  indefinida,  nada  de ello  sucedió;  tesis  que soporta en la necesidad de que reexpida un acto declarando  la  inhabilidad,  lo  que  en  su sentir no ha sucedido.  Destaca, cómo su  postura  guarda  plena  armonía  con  el criterio de distintos doctrinantes que  así  lo  expresan,  como  que tal situación garantiza plenamente el derecho de  defensa.   

IV.    ALEGATOS    DE    LOS    SUJETOS  PROCESALES   

1- La Procuraduría  

Solicita  a la Sala calificar el mérito del  sumario  con  resolución  de  acusación  en  contra  del  aforado Pedro   Pablo  Trujillo  Ramírez,  en  su  calidad  de autor del delito de violación al régimen legal o constitucional de  inhabilidades e incompatibilidades. El sustento de la tesis:   

     

1. La  Sala  de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia  es  competente para conocer del asunto conforme al  numeral  tercero del artículo 235 de la Constitución Política, en atención a  la condición foral del procesado.     

1.2.   En   la  actuación  se  encuentran  satisfechas  las  exigencias  requeridas  por  el artículo 397 de la Ley 600 de  2000:   existe  prueba  acerca  de  la  demostración  de  la  conducta  punible  investigada  y  la  responsabilidad  del  sindicado,  en  su  calidad  de  autor  responsable   del   delito   tipificado   en   el   artículo  408  del  Código  Penal.   

1.3. En el año 2004, momento para el cual el  procesado  suscribió  el  contrato de prestación de servicios con la Alcaldía  de  Prado,  por expresa remisión del artículo 56 de la Ley 80 de 1.993, y para  todos  los  efectos  penales, asumió la calidad de servidor público, es decir,  convergía   en   aquél   la   condición   especial   exigida   por   el  tipo  penal.   

1.4.  De conformidad con el artículo 8  de  la  Ley  80  de  1.993,  literal  c,  el procesado se encontraba impedido de  participar  en  licitación  o  concurso  y  para  celebrar  contratos  con  las  entidades  estatales,  por  haber  dado lugar a la declaratoria de caducidad; no  obstante  ello  y  a  sabiendas  de la prohibición, hizo caso omiso e impuso su  voluntad.   Desconoció el procesado la firmeza del acto a través del cual  se  declaró  la  caducidad, continuó en su intento de derribar su firmeza y es  por  ello  que  interpuso  recurso  de  apelación  y  solicitud  de revocatoria  directa.    

Entiende  el  Señor  Agente  del Ministerio  Público,  contrario  a  la  tesis  del estrado defensivo, que la inhabilidad se  genera  en  forma automática, por expreso imperio de la ley, es decir que no se  requiere que se haga expresa mención en la resolución.   

1.5.   El procesado tenía conocimiento  de  la  ilicitud  de  su  actuar,  una  muestra  de  ello:  (i) ante el Tribunal  Administrativo  del  Tolima  demandó la resolución, sin embargo fue despachada  desfavorablemente;  (ii)  en  idéntico  sentido  y  con  los  mismos resultados  adversos,  se  ofrece  la  solicitud  que  elevó  en forma directa al Hospital.  Destaca  el  Señor  Agente  del  Ministerio Público que, si bien a finales del  año  2006  celebró  un  acuerdo conciliatorio con la gerencia del hospital, el  mismo  no era susceptible de transacción, siendo por ello justamente que no fue  aprobada   por   el   Tribunal   Administrativo    el   30   de   enero  de  2007.   

2- La defensa  

Invoca  a  la  Sala  la  preclusión  de  la  investigación  a favor de su prohijado por atipicidad de la conducta.  Las  razones:   

2.1. La tipicidad de la conducta, se compone  de  elementos  objetivos  y  subjetivos, siendo de la esfera de los primeros, la  adecuación  de  los hechos a la prescripción normativa, en tanto los segundos,  se refieren al dolo, culpa o preterintención.   

2.2.   La  caducidad  de un contrato no  produce     automáticamente     “la     supuesta  inhabilidad7”  como  que  se  requiere de un acto administrativo autónomo que  así  lo  decrete,  luego  al  guardarse  silencio  por  parte  de  la autoridad  administrativa  a cargo, es palmario que no concurría razón alguna que así se  la   impusiera;   tal  circunstancia,  dejó  en  claro,  conlleva  la  absoluta  ilegalidad  del acto conforme a la jurisprudencia.  Ello conduce a señalar  que  el  procesado  no  tenía actualizado al momento de los hechos conocimiento  respecto  a  la  supuesta  ilicitud,  ya  que  conforme lo ha manifestado en sus  distintas    intervenciones,   existen   voces   autorizadas   en   el   derecho  administrativo  que  avalan  la   exigencia propuesta.  No existen los  elementos  subjetivos  del  tipo  penal, ya sea por la existencia de un error de  tipo   indirecto   o  simplemente  porque  no  podría  sostenerse  ex   ante  claridad  sobre  los  elementos  integrantes de la prohibición.   

2.3.  Idéntica réplica formaliza en lo  referente  a  la  tipicidad  objetiva:  el  procesado  no  tenía  la calidad de  servidor  público;  de pensarse en contrario, no estaba dentro de la órbita de  sus  funciones  intervenir  de manera directa en la contratación, era un agente  externo.   Sucede  lo  propio  con  el ingrediente normativo, y adicional a  ello,   ha   de   tenerse   en   cuenta   que   el   acto   que  “supuestamente”  produce  la  inhabilidad  fue objeto de revocatoria directa, dejó de existir.   

CONSIDERACIONES  

1-  De  conformidad  con  el  numeral  3 del  artículo  235  de  la  Carta  Política, en concordancia con el numeral 7° del  artículo  75  del  Código  de  Procedimiento  Penal8, la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  es  competente  para investigar y juzgar a los  miembros  del  Congreso,  calidad  que  en  la  actualidad  ostenta Pedro Pablo Trujillo Ramírez.   

2-   Atendiendo   el   contenido  literal  del artículo 395 de la Ley 600 de 2000, el sumario se  califica  bien  con  acusación  o  preclusión de la investigación. La primera  determinación  se  adopta  cuando se demuestra la ocurrencia del hecho y existe  confesión  o  testimonio,  indicios graves, documentos, peritación o cualquier  otro  medio  probatorio  que ofrezca serios motivos de credibilidad y señale la  responsabilidad del sindicado.   

Procede la segunda, en los eventos en que la  conducta  no  ha  existido,  es  atípica  o  el  sindicado no la ha cometido, y  también,  cuando  se  estructura  una causal excluyente de responsabilidad o se  advierte que la actuación no podía iniciarse o proseguirse.   

3-  En  el  asunto examinado, la Corte   anticipa  que las tareas emprendidas durante la fase de instrucción permitieron  incorporar  válidamente  elementos  de  juicio  que  satisfacen  las exigencias  legales  para  llamar  a  responder  en  juicio a Pedro  Pablo      Trujillo     Ramírez,   como  autor  responsable  del  concurso  homogéneo  de delitos de  violación   del   régimen   legal   o   constitucional   de   inhabilidades  e  incompatibilidades;  postura  que se acompasa con los alegatos precalificatorios  presentados  por  el  Señor  Representante del Ministerio Público, salvo en lo  relacionado con el concurso delictual.   

4- Con el propósito de abordar el análisis  de  la  prueba,  la  Sala se propone valorar conjuntamente las circunstancias de  tiempo,  modo  y  lugar  que  confirman  la existencia del delito por el cual se  procede,  y  de  la responsabilidad del procesado; incorporará, asimismo, en su  desarrollo,  la  respuesta  al alegato presentado por la defensa y el Ministerio  Público.   

5-  El  delito  por  el  cual se adelanta la  presente  investigación  se  encuentra  contenido en el artículo 408 de la Ley  599 de 2000:   

“Violación     del    régimen     legal     o    constitucional    de    inhabilidades    e  incompatibilidades.  El servidor público  que en ejercicio de sus funciones  intervenga  en la tramitación, aprobación  o  celebración  de  un  contrato con  violación   al  régimen  legal  o  a  lo  dispuesto  en  normas  constitucionales,  sobre inhabilidades o  incompatibilidades,  incurrirá en prisión    de    cuatro    (4)   a  doce  (12)  años, multa de cincuenta  (50)  a  doscientos  (200)  salarios  mínimos legales  mensuales   vigentes,   e   inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas de cinco  (5)      a     doce     (12)     años”     

5.1.  Frente  a los elementos objetivos del  tipo  penal,  aspecto del que se ocupa el defensor en  los    alegatos   calificatorios   y   que   demanda   pronunciamiento   de   la  Sala,    debe   precisarse   que   exige    la  concurrencia   de  un  servidor público, calidad  especial  del  sujeto  activo, condición personal que  no  cobijaba al procesado al  momento  de la celebración del contrato; sin embargo,  el  legislador  previó  para los efectos penales, la  remisión  expresa a la Ley  80   de  1.9939:   

“…ARTICULO 56.  DE   LA  RESPONSABILIDAD  PENAL  DE  LOS  PARTICULARES  QUE  INTERVIENEN  EN  LA  CONTRATACION   ESTATAL.   Para  efectos  penales,  el  contratista,   el   interventor,   el   consultor  y  el  asesor  se  consideran  particulares  que  cumplen  funciones  públicas  en  todo  lo concerniente a la  celebración,  ejecución  y  liquidación de los contratos que celebren con las  entidades  estatales  y, por lo tanto, estarán sujetos a la responsabilidad que  en   esa   materia   señala   la   ley   para   los   servidores  públicos”.   

La  Corte,  ha  consolidado  jurisprudencia  sobre  el  tema10:   

“…2. El referido tipo penal incorpora un  especial  sujeto  activo  cualificado,  referido  al  servidor  público  que en  ejercicio  de  sus  funciones  interviene  en  la  tramitación,  aprobación  o  celebración  del contrato estatal, lo cual en principio haría suponer que, con  independencia  de las formas de participación que recoge el estatuto sustantivo  penal,   sólo puede ser autor de esa conducta el funcionario que en nombre  del  Estado  y  en  el  desarrollo  de  sus  competencias  tramita el contrato a  sabiendas  de  la  inhabilidad  o  incompatibilidad  que  afecta  a  uno  de los  oferentes,  o  bajo  tales condiciones lo contrata para el suministro del bien o  para la prestación del servicio requerido por la administración.   

No  obstante  lo  anterior,  a partir de la  expedición  de la Ley 80 de 1993, estatuto general de contratación estatal, la  jurisprudencia  de  la  Sala  cimentó  una  doctrina  conforme  a  la  cual  el  contratista  también  puede  ser  sujeto  activo de este delito, dado que dicha  normatividad   incluyó   en   su   artículo   56  un  precepto  del  siguiente  tenor:   

        (…)   

En consecuencia, a partir de la vigencia de  esa  norma  la  jurisprudencia  de  la Sala viene sosteniendo que la persona que  celebra  con  una  entidad estatal un contrato a sabiendas de hallarse impedida,  para  esos  efectos  asume  la  calidad  de  servidor  público  en ejercicio de  funciones  y,  por  lo  tanto,   incurre  en  el  delito  de violación del  régimen  legal  de  inhabilidades  e incompatibilidades a título de autor, con  independencia  de la responsabilidad que se derive para el servidor público que  actúa     en    representación    del    Estado11   

“.  

Se   trata,   entonces,   de  una  extensión de responsabilidad, o  lo  que  es  lo  mismo,  la  lectura  que  ha  de  realizarse  a la voluntad que  orientó  al legislador, no significa que   mutatis   mutandi   se   revista  al  particular  de  la  condición especialísima  de  servidor  público, ello no es  así, de lo que se trata es  de  privilegiar  el  proceso  de contratación estatal  por  razones  de  orden público; de exigirle un mayor  compromiso  al  contratista  en  las  labores  que la administración  le  ha  encomendado, en procura de alcanzar uno de los fines del  Estado,  que  no  es  distinto  al bienestar general,  orientado   siempre   por  los  principios  de  moralidad,   imparcialidad,  transparencia,  objetividad,  legalidad, honradez, lealtad, economía, eficacia y eficiencia.   

Frente  a  tan  puntual  aspecto,  la Corte  Constitucional        ha       señalado12:   

“En la exposición de motivos del proyecto  que  luego  se  convirtió  en la ley 80/93, se justificó la responsabilidad de  los  particulares contratistas, así como la de los consultores, interventores y  asesores,  en  el  sentido  de que éstos “deberán responder civil y penalmente  por  las  conductas dolosas o culposas en que incurran en su actuar contractual,  tales  como  el  participar  en  un  proceso  de  selección  a  pesar  de tener  conocimiento  de  la  inexistencia  de autorizaciones para su ejecución, cuando  suscriban  el  contrato  no obstante conocer las circunstancias de inhabilidad o  de  incompatibilidad  en que se hallan incursos; cuando no adopten las medidas o  decisiones  necesarias para iniciar el contrato en la época prevista o pactada;  por  obstaculizar  las  labores  o  actividades de vigilancia del contrato, así  como  cuando  entregue  bienes  o preste servicios de calidad o especificaciones  diferentes,  o  cuando  formulen  propuestas  en  las  que  se fijen condiciones  económicas  y  de  contratación  artificialmente  bajas  con  el propósito de  obtener   la   adjudicación   del   contrato,   entre  otros  casos13”.   

Entonces, para los efectos penales concurre  una  ficción,  el  procesado, para la época    del    año   2004,   por   su  condición  de  contratista con el municipio de Prado  (Tolima),  tenía la calidad  especial  de  sujeto activo de la conducta, situación  que  se  resiste  a aceptar la defensa, desconociendo  que    ello    tiene   sustento   legal y jurisprudencial.    

El  tema  ha  sido  decantado  por la Sala  en      los      siguientes      términos:14   

“Tal  concepción empero fue condicionada  en  posteriores  decisiones  (Radicados  24.833  de marzo 13 de 2.006, 23.872 de  julio  27  de 2.006 y 22.683 de mayo 9 de 2.007, entre otros), de modo que en la  actualidad  no  toda  persona  que  celebra  contratos con la administración es  considerada servidor público para efectos penales pues:   

“el  contratista,  el  interventor,  el  consultor  y  el asesor que celebran contratos con las entidades estatales, solo  adquieren  la  condición  de  servidores  públicos  por  extensión cuando con  motivo  del vínculo contractual asumen funciones públicas, es decir, cuando el  contrato  implica la transferencia de una función de esta naturaleza, no cuando  su  objeto  es  distinto,  como  sucede cuando se circunscribe a una  labor  simplemente  material,  casos en los cuales continúan teniendo la condición de  particulares”.   

           (…)   

“No   obstante,  también   la   jurisprudencia   ha   comenzado  a  decantar   el  punto,  es  decir,   si   los  contratistas,  como   sujetos    particulares,    pierden  su   calidad   de   tal     por    razón    de    su    vinculación   jurídica  contractual  con la entidad estatal.   

“Frente  a ello es indispensable destacar  que  para  llegar  a  dicha  conclusión,  se hace necesario establecer, en cada  evento,  si  las funciones que debe prestar el particular por razón del acuerdo  o   de   la   contratación,  consiste  en  desarrollar  funciones  públicas  o  simplemente  se limita a realizar un acto material en el cual no se involucra la  función  pública  propia  del Estado, pues esa situación define su calidad de  servidor público a partir del momento que suscriba el convenio.   

“Por  ello,  si  el  objeto  del contrato  administrativo  no  tiene  como  finalidad  transferir  funciones  públicas  al  contratista,   sino   la   de  conseguir  la  ejecución  práctica  del  objeto  contractual,  con  el  fin  de  realizar materialmente los cometidos propios del  contrato,  necesario  es  concluir  que  la  investidura de servidor público no  cobija al particular.   

“En  otras  palabras,  en este evento, se  repite,  el  contratista  se  constituye en un colaborador de la entidad estatal  con   la  que  celebra  el  contrato  administrativo  para  la  realización  de  actividades  que  propenden  por  la  utilidad  pública,  pero no en calidad de  delegatario  o  depositario de sus funciones. Contrario sería cuando por virtud  del   contrato,   el   particular   adquiere   el  carácter  de  concesionario,  administrador  delegado  o  se  le  encomienda  la  prestación  de  un servicio  público  a  cargo  del  Estado,  el  recaudo  de caudales o el manejo de bienes  públicos,  actividades éstas que necesariamente llevan al traslado de  la  función  pública  y,  por  lo  mismo,  el  particular  adquiere, transitoria o  permanentemente, según el caso, la calidad de servidor público.   

“Ello tiene su razón de ser jurídica, en  la  medida en que la función pública radica en cabeza del Estado. Sin embargo,  como  la  Constitución  y la ley prevén que es posible delegar dicha función,  lógico  es  concluir  que el particular, adquirente de la función pública, se  convierta en servidor público.   

“En  síntesis, cuando el particular, con  motivo  de  la  contratación  pública,  asume  funciones públicas propias del  Estado,  se  encuentra  cobijado con la investidura de servidor público. Por el  contrario,  cuando  dicho particular presta sus servicios para ejecutar obras de  utilidad  pública  u  objetos similares, no pierde esa calidad, en la medida en  que   su  labor  constituye  una  utilidad  pública  por  razón  del  servicio  contratado y no una función pública.   

“En   consecuencia,   cuando   el    particular    es   titular   de   funciones   públicas   adquiridas  a  través  del  vínculo  contractual  público,  éste  adquiere     automáticamente     la     investidura     de   servidor   público   y,   por   lo  mismo, asume   las    consecuencias   que   ella   conlleva   en   los   aspectos   civiles,  penales  y  disciplinarios.   Por    su    parte,    cuando    la    naturaleza   del  contrato   no   conlleva  el  transferimiento  de   una    función    pública    al   contratista,    el   mismo   continúa   manteniendo   la  calidad  de   particular”.   

La labor ejecutada por el procesado estaba  íntimamente  relacionada con la función   pública,  fue  contratado  en  su  calidad   de   asesor   de  la  Alcaldía  Municipal  de Prado (Tolima), lo que  implica   que   desarrollaba   el   objeto   de   la   entidad   pública.   

5.2.       Cabe      anotar,  que   la  doctrina  y  la  jurisprudencia, lo han  considerado  un  delito  de  mera  conducta,   para  su  estructuración no  requiere   la   obtención   de   un   resultado  determinado,  sino  la  simple  intervención  del  agente  en  la  tramitación, aprobación o celebración del  contrato. Así lo ha determinado la jurisprudencia de la Sala:   

“…  [e]l tipo no exige que la conducta  se  realice con alguna especial finalidad, ni que se obtenga algún provecho, ni  que  se  deba  determinar  la  causa;  basta  que  el sujeto “intervenga en la  tramitación  o celebración de un contrato”, con el cual se viole el régimen  en   comento,   para   que   se   pueda   predicar  la  tipicidad”15   

El      procesado     Pedro  Pablo Trujillo Ramírez,     sin     duda,         suscribió,     celebró,     intervino    en  los             contratos     de     prestación    de    servicios   en   el   año  2004  con  el  municipio  de  Prado  (Tolima)  como  su  asesor, gestión por la que además  percibió  remuneración         económica.   

5.3.   A  su  turno,  el  tipo  penal  contiene  un  ingrediente  normativo,   relacionado  con  la  violación al  régimen   legal   o   a  lo  dispuesto  en  normas  constitucionales,  sobre  inhabilidades  o  incompatibilidades  para  contratar,  razón    por    la    que    se    impone   hacer  remisión  a  la  Ley de  Contratación Estatal:   

“ARTÍCULO 8o.  DE  LAS  INHABILIDADES  E INCOMPATIBILIDADES PARA CONTRATAR. Son inhábiles para  participar   en  licitaciones  y  para  celebrar  contratos  con  las  entidades  estatales:   

(…)  

c) Quienes dieron lugar a la declaratoria de  caducidad”.   

     

1. La  Sala, en el estudio  que le ocupa, se ha de detener en el concepto de inhabilidad,  es  decir  aquella causal impediente, que proscribe la participación     activa     del    sujeto    activo    calificado    en    la  celebración,  en  este caso, de un contrato con los  distintos     estamentos    gubernamentales.   Se  trata  por  tanto, de un instituto que establece  prohibiciones, el que  ha sido definido como:     

“… aquellas  circunstancias   creadas   por   la   Constitución  o  la  ley  que  impiden  o  imposibilitan  que  una  persona sea elegida o designada en un cargo público, y  en  ciertos  casos,  impiden el ejercicio del empleo a quienes ya se encuentran  vinculados   al   servicio,   y   tienen  como  objetivo  primordial  lograr  la  moralización,  idoneidad,  probidad e imparcialidad de quienes van a ingresar o  ya   están   desempeñando   empleos   públicos16   

”  

     

1. Para  el  caso concreto se tiene  que,   la   declaratoria  de  caducidad  fuente  y  origen  de  la  inhabilidad  sobre  la  que reposa la  conducta   imputada   a  Pedro  Pablo  Trujillo  Ramírez,   tuvo  lugar  el  26  de  noviembre  de  2003,  declarada  por  el  entonces Gerente  del  Hospital  San Vicente de  Paúl  de Prado (Tolima),  sin  que  se  asome pertinente el interés  del  procesado de discutirla en esta  instancia,       pretensión       extraña  al  proceso penal, en cuanto  la    misma    es    del    resorte   de  las  autoridades  públicas que han  contratado   y   de   la   jurisdicción  contencioso  administrativo,  a  cuyo  interior  se  impone  su  debate.    El   instituto    encuentra   su   consagración  legal  en  el artículo 18 de la Ley  80 de 1.993:     

“…  ARTÍCULO  18.  DE  LA  CADUCIDAD  Y SUS EFECTOS.  La  caducidad es la estipulación en  virtud  de  la  cual  si  se  presenta  alguno  de  los  hechos constitutivos de  incumplimiento  de  las  obligaciones  a  cargo  del  contratista, que afecte de  manera  grave  y  directa  la  ejecución  del  contrato  y  evidencie que puede  conducir  a  su  paralización,  la  entidad  por  medio  de acto administrativo  debidamente  motivado  lo  dará por terminado y ordenará su liquidación en el  estado en que se encuentre.”   

El  procesado  se  niega  a admitir la existencia de la inhabilidad  que   le   impedía  contratar  con  el  Estado  con  argumentos  contradictorios  que la Sala     controvierte     en     los     siguientes    términos:   

i) La caducidad opera una vez queda en firme  la   decisión   que   así   la   declara,  aplica  en  forma  automática,  no  requiere   declaración  expresa,  nace  a  la  vida  jurídica por expreso  mandamiento   de  la  ley  y  por  el  tiempo  en  ella  establecido.  Luego  su  tesis,   la perentoriedad, o bien, que se imponía a la administración del  Hospital   San   Vicente  de  Paúl  señalar  en  el  mismo  acto  el  término  cronológico  de su vigencia, es argumento que carece de soporte legal, se trata  de  un explicable esfuerzo defensivo orientado por supuesto a esquivar y derruir  en  vano  cualquier  juicio  de  responsabilidad,  en  tanto  desconoce  que  la  inhabilidad  dimana  del  mandato  normativo, opera automáticamente17.   

De   donde   resulta  indiferente  que  un  tratadista  foráneo  o  local,  avale  la  tesis  defensiva  propuesta  por  el  procesado  y  su  defensor, como que cuando la ley es clara queda al intérprete  propuesta  distinta  que acatarla conforme al principio de derecho consagrado en  el artículo 27 del Código Civil:   

“…  ARTICULO  27. <INTERPRETACION GRAMATICAL>.  Cuando  el  sentido  de  la ley sea claro, no se desatenderá su  tenor literal a pretexto de consultar su espíritu.   

Pero  bien  se puede, para interpretar una  expresión  oscura  de  la ley, recurrir a su intención o espíritu, claramente  manifestados    en   ella   misma   o   en   la   historia   fidedigna   de   su  establecimiento”.   

Entonces,   para  todos  los  efectos,  la  declaratoria  de caducidad  cobró ejecutoria el día  29 de diciembre  de  2003,  fecha  en la que se resolvió el recurso de reposición que se contra  ella  se  interpuso,  momento  que concuerda con el agotamiento de  la vía  gubernativa.   

iii)  Antes  que  terciar  en  su  favor, la  obstinada  interposición  de los recursos de reposición y de apelación contra  la  resolución  por  cuyo medio ya se había negado la reposición, consigue un  propósito  distinto del pretendido: destacar aun más  su plena vigencia y  validez,  así  como  el conocimiento de la inhabilidad que de ella derivaba; la  prolongación  del  debate  por fuera de los parámetros legales, contrario a su  pretensión,   no  trae  el aplazamiento de su firmeza como tampoco el  de  la  vía  gubernativa,  conforme  lo  disponen los artículos 6318   

y    6419   

del     Código     Contencioso  Administrativo.   

Una razón adicional, por expreso mandato del  artículo  70  del Código Contencioso Administrativo, la revocatoria directa se  ofrecía infundada:   

“ARTICULO       70.  IMPROCEDENCIA.  No podrá  pedirse  la  revocación  directa  de  los actos administrativos respecto de los  cuales  el  peticionario  haya  ejercitado  los recursos de la vía gubernativa.   

iv) El doctor Pedro  Pablo  Trujillo  Ramírez,  estaba impedido legalmente  para  contratar  con el Estado por el término de cinco años.  Inhabilidad  que   opera   por   expreso   mandato   de   la  ley20   

y que aplicó a partir del 29 de diciembre  de   2003,   fecha   en   la   que   se  desató  el  primer  y  único  recurso  válido.   

v) Los convenios, las órdenes de prestación  de  servicios suscritos con el entonces Alcalde del municipio de Prado (Tolima),  y  por  las  que se  llamó a Pedro Pablo Trujillo  Ramírez  en  indagatoria21  tuvieron  lugar los días 1  de  septiembre  de 2004, 1 de octubre, 2 de noviembre y 1 de diciembre del mismo  año,    fechas  para  las  cuales ya había adquirido firmeza el acto  por  cuyo  medio se declaró la caducidad del contrato, o lo que es lo mismo, ya  operaba  de  pleno derecho la inhabilidad para contratar con el Estado.  De  ello da muestra la siguiente documentación:   

     

a. Resolución  número 002 del 26 de  noviembre  de  2003, a cargo de la Gerencia del Hospital San Vicente de Paúl de  Prado,     Tolima,     donde     se     resolvió22:     

“…ARTICULO  PRIMERO.-  Declárese  la  caducidad  del contrato de  prestación  de servicios suscrito entre el Hospital San Vicente de Paúl E.S.E.  y  el  Doctor PEDRO PABLO TRUJILLO RAMIREZ,    en   virtud   del   incumplimiento   en   que   incurrió   el  contratista”.    (subraya    hace    parte   del  texto).   

b)  Definición  del  recurso de reposición  interpuesto23 con fecha 29 de diciembre de 2003:   

“…ARTICULO  PRIMERO.-  No  reponer  la  Resolución  No.  002  de  Noviembre Veintiséis (26) de 2003 expedida por este Despacho”.   

c)  Ordenes de prestación de servicios  de  fechas,  1 de septiembre, 1 de octubre, 2 de noviembre y 1 de diciembre  de  2004,  cuyo  texto  se ofrece idéntico salvo lo relacionado con la fecha de  suscripción,   resultando   de   interés  destacar24:   

“…OBJETO: Sírvase prestar los servicios  profesionales  de  Asesoría jurídica del Municipio un día en la semana por el  tiempo comprendido al mes de Septiembre de 2004”   

(…)  

“…INHABILIDADES  E  ICOMPATIBILIDADES  (sic):  El  contratista  manifiesta  bajo  la  gravedad  del juramento que no se  encuentra   incurso  dentro  de  las  inhabilidades  e  incompatibilidades  para  contratar  con el Municipio de Prado de conformidad con el artículo 8 de la Ley  80 de 1993 y Ley 190 de 1995”.   

Estos documentos permiten a la Sala afirmar,  se   insiste,    que   para  el  momento  en  que  el  doctor  Pedro  Pablo  Trujillo Ramírez, suscribió  los  reseñados contratos de prestación de servicios con la Alcaldía Municipal  de  El  Prado  (Tolima), se encontraba inhabilitado, concurría en él la causal  de  inhabilidad  para  contratar  con  el  Estado contemplada en el artículo 8,  numeral 1, literal de la Ley 80 de 1993:   

“…  ARTICULO 8o. DE LAS INHABILIDADES E  INCOMPATIBILIDADES                PARA                CONTRATAR.   

1o.  Son  inhábiles  para  participar  en  licitaciones   o   concursos   y  para  celebrar  contratos  con  las  entidades  estatales:

(…)

c)  Quienes   dieron   lugar   a   la   declaratoria  de  caducidad.

(…)   

Las  inhabilidades  a  que se refieren los  literales  c), d) e i) se extenderán por un término de cinco (5) años contado  a   partir   de   la   fecha   de   ejecutoria   del   acto   que   declaró  la  caducidad…”.   

vi) Sin que a ello se pudiera oponer el   acto  de  conciliación  celebrado  en el año 2006, con la entonces Gerente del  Hospital  en  mención,  pretensión  asomada  por  la  defensa, toda vez que se  produjo  con  posterioridad  a la suscripción de los contratos frente  a  los  que  se  encontraba  impedido.   Y  si ello resultara insuficiente,  nótese  que esa conciliación fue sometida al tamiz del Tribunal Administrativo  del  Tolima, juez natural de este tipo de actuaciones que sentenció25:   

“…IMPROBAR,  el  acuerdo conciliatorio  celebrado  entre  LUZ DARY OTOS PANIAGUA Y AZAEL OSPINA GOMEZ en representación  del  Hospital  San  Vicente  de  Paúl  y  el  demandante  PEDRO  PABLO TRUJILLO  RAMIREZ26”.   

vii)  Estos  argumentos  llevan  a la Sala a  desatender  la  existencia del error de tipo indirecto que pregona la defensa, o  lo  que  es lo mismo la falta de conocimiento de que se realiza el tipo objetivo  de  la  conducta  ya  que,  como  viene  de verse, la prueba documental aportada  muestra  el  conocimiento  claro  que tenía de la inhabilidad y que además, se  patentiza  a  partir  de  las  distintas  actividades de naturaleza procesal que  ejecutó  ante  las  autoridades, incluido su fallido intento de  conseguir  la   revocatoria del acto que declaró la caducidad, por vía de la acción  de tutela.   

La  necedad  del  procesado  de  obtener por  cualquier  medio  su  revocatoria  destaca  la  representación que tenía de la  prohibición,  luego  constituye  aspecto que denota el conocimiento  sobre  las   consecuencias  que  generaba  la  misma,  en  concreto,  la  imposibilidad  jurídica de contratar con el Estado.   

Adicional   a   ello,    el   doctor  Pedro   Pablo  Trujillo  es  abogado  de  profesión, especialista en derecho administrativo, así lo expuso,  contratista  con  el  Estado  en  distintas  oportunidades,  poseedor  por tanto  de    los  suficientes  conocimientos  y  habilidades  para  comprender  la  trascendencia  de  sus  actos,  la  inhabilidad  que  pesaba sobre su nombre, el  impedimento  que  tenía de contratar con el Estado por un tiempo de cinco años  a    partir    de    la   ejecutoria   de   la   decisión   que   declaró   la  caducidad.   

    

1. La  conducta  típica  ejecutada  vulneró  el  bien  jurídico  de  la  administración  pública, el contratista  inhabilitado   puso  en  grave riesgo el interés público, en la medida en  que  desconoció  principios  constitucionales como la moralidad e imparcialidad  que  surgen  genéricamente de los artículos 2° y 209 de la Carta Fundamental,  y  específicamente de los artículos 3°, 23, 24, numeral 8° y 77 de la ley 80  de 1993.     

En   suma,   para   la  Sala,  se  satisfacen  a  plenitud  los   requisitos sustanciales  contenidos  en  el  artículo 397 del Código       de       Procedimiento  Penal27   para   proferir   resolución   de  acusación     en    contra    de    Pedro           Pablo          Trujillo          Ramírez  como que, la prueba documental de  cargo  referenciada,  patentiza  la  ocurrencia  del  hecho  punible  y  su  responsabilidad en calidad de autor.   

ALEGATOS DE LAS  PARTES   

Como  ya  hubo de precisarse in      extenso,      la  preclusión que reclama la defensa  resulta  inadmisible  en  criterio  de  la Sala, pues  reposa  prueba documental  que   permite  sostener  que  se  violó  el régimen de inhabilidades     e     incompatibilidades     que    impedía    al  procesado  celebrar contratos con  el   Estado   por   el  término      de      cinco      años.   

Adicionalmente, concurren otros elementos  incorporados  al  trámite  que      afincan     la     acusación:   

i)  Frente a la atipicidad de la conducta  que  reclama,  es preciso tener en cuenta     que    el    artículo    408    del   Código   Penal,  corresponde  a  un  tipo  penal      en      blanco,     cuya     adecuada  comprensión   solo  resulta  posible  acudiendo  a  la  Ley  80 de 1993, como  con   suficiencia   se   consignó      en     los    acápites precedentes.   

ii)  La  defensa  incurre en desatino   cuando propone un error  invencible   al   suscribir    los   contratos   toda  vez  que,   dada   la   formación    profesional    y    experiencia  del               procesado,       con       énfasis      en      derecho      administrativo,      repugna  el  reconocimiento  de  un  error  de la señalada especie.   

iii)   Adicional   a   lo  dicho, la interposición de recursos,  tutelas,    agotamiento   de   la   vía    gubernativa,    indican   a   la  Corte  que  conocía con  suficiencia  la  existencia de la prohibición y, por  tanto,  le resultaba  exigible acatarla.   

iv)  El  dolo  en  este  comportamiento  se  vislumbra   desde   el   momento   en   que  el  procesado  a  sabiendas  de  la  inhabilitación  que  pesaba  sobre  su nombre, por virtud de la declaratoria de  caducidad de un contrato, hizo caso omiso de ella.   

La   Sala  comparte  en  un  todo  las  apreciaciones  efectuadas  por  el señor            Procurador  Delegado.   

CALIFICACION        JURIDICA  PROVISIONAL   

Conforme a los hechos relatados, es claro  que   el   comportamiento   de    Pedro           Pablo          Trujillo          Ramírez,    configura   la    conducta    descrita   en   el  artículo  408 de la  Ley    599    de    2000,   denominada   violación   del   régimen     legal    o    constitucional    de    inhabilidades    e  incompatibilidades,     que     señala  una pena de prisión de cuatro (4)  a  doce  (12)  años,   multa de cincuenta (50)  a   doscientos  (200)  salarios mínimos legales  mensuales   vigentes,   e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas    de    cinco    (5)    a    doce   (12)   años28.   Conducta que se le  imputa  en  concurso  material homogéneo y sucesivo,  como   que    celebró   cuatro  (4)   contratos  independientes  en  cada  uno  de  los  cuales  se  agotó  el dolo requerido en el tipo penal.   

Resta  por  señalar que en el evento de una  sentencia  condenatoria  se  tendrá  en  cuenta  como  circunstancia  de  menor  punibilidad  la  prevista  en el numeral 1º del artículo 55 del Código Penal,  esto   es,   la  carencia  de  antecedentes  penales;  además,  no  procede  la  aplicación  de  ninguna  de  las  causales  de mayor punibilidad a que alude el  artículo 58 del mismo estatuto.   

Cuestión adicional:  

Como ya se había anunciado con anterioridad  y,  en  aras  de un cabal respeto por el derecho de defensa del procesado dentro  de  la presente actuación, en cuanto a que si bien se observa que existe prueba  documental  al interior del plenario que señala que la presunta inhabilidad que  se  atribuye  al  procesado  por  razón  de  los  contratos  celebrados  con el  Alcalde   Municipal  de  Prado, Tolima, se presentan durante los doce meses  del  año 2004, que no únicamente en septiembre, octubre, noviembre y diciembre  de  esa  anualidad, es circunstancia que sin embargo, no es posible imputarle en  el  presente  radicado.   La razón, la fiscalía instructora al momento de  recibirle  diligencia  de indagatoria y elevarle los correspondientes cargos, lo  hizo  tan  sólo  frente  a  los  meses  que  habían  sido  advertidos  por  el  denunciante,   lo   que   le   impide   a   la   Corte   extender   a  ellos  la  acusación.   

Por  tal  razón,  se expedirá copia de los  folios  obrantes  a  los  números   1-20  del  cuaderno original 1 y de la  presente   decisión,  con  destino a la Secretaría de la Sala, con el fin  de  que  se  investigue  la  presunta  comisión de la conducta punible de   violación   del   régimen   legal   o   constitucional   de   inhabilidades  e  incompatibilidades,  en  cuanto  hace  única  y exclusivamente con los meses de  enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio y agosto de 2004.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO.-  Acusar  a  Pedro  Pablo  Trujillo Ramírez,  identificado  con  la  cédula  de ciudadanía número 14.232.310 de  Ibagué,  nacido  el  17  de   julio  de 1960, de 49 años de edad, hijo de  José  Narciso y Laura María, unión libre con Martha Isabel Vásquez, padre de  5  hijos,  reside  en  la Calle 15 No. 6-22 de Ibagué, profesión abogado, como  presunto  autor  responsable  del  concurso  homogéneo y sucesivo del delito de  violación   del   régimen   legal   o   constitucional   de   inhabilidades  e  incompatibilidades,   conforme   a   las   razones   expuestas   en   la   parte  motiva.   

Contra  este  auto  procede  el  recurso  de  reposición.   

SEGUNDO.-  Expedir  con  destino  a  la  Secretaría  de  la  Sala,  las  copias  ordenadas a fin de  someterlas a reparto.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS        

   JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                           AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMÁN                     

                                 

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANES                            YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                            

JULIO      ENRIQUE     SOCHA  SALAMANCA                                JAVIER     ZAPATA  ORTÍZ   

                                                             

                                                 

         TERESA RUIZ NUÑEZ   

         Secretaria   

    

1 Cfr.  folios 1-5- cuaderno fiscalía 1.   

2 Cfr.  folio  6 cuaderno 1 fiscalía.   

3 Cfr.  folio 157 cuaderno 1.   

4 Pedro  Pablo Trujillo Ramírez, cfr. folio 250 cuaderno 1 Fiscalía.   

5 Cfr.  folio 232 cuaderno 2.   

6 Cfr.  folio 166 cuaderno Corte 1.   

7 Cfr.  folio 69 cuaderno 2 de la Corte.   

8 Ley  600 de 2000   

9 Ley  de Contratación Administrativa.   

10  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, radicación 20370, 26 de  agosto de 2009.   

11  16  de  diciembre de 1997, radicado 8802; 25 de abril  de  2002, radicado 16408; 15 de abril de 2004, radicado 12839;  4 de agosto  de  2004,  radicado 20682; 15 de septiembre de 2005, radicado 16159;  30 de  enero de 2008, radicado 21.926, entre otros.   

12  C-563 de 1.998.   

13 La  Corte  Constitucional  destacó  en  la  decisión  señalada  que  la  cita fue  tomada    del   Estatuto   de  la  Contratación  Administrativa,  Bogotá,  editorial Temis, 1993, páginas 57 y 58.   

14  Sala   de  Casación  Penal,  radicación  21926,  fallo  del  30  de  enero  de  2008.   

15 16  de diciembre de 1997, Gaceta 2490   

16  CORTE CONSTITUCIONAL, sentencia C-546 del 25 de noviembre de 1.993   

17 En  estos  términos  lo  expresó  el  Señor  Agente  del  Ministerio Público, en  postura  que  la  Sala  comparte,  cfr.  página  60  cuaderno  2  de  la Corte:  “…Contrario  a  lo  que pregona la defensa material en el presente asunto no  se  necesita que dentro de la resolución en mención se haga expresa mención a  ella,  pues  ésta,  como  lo  entiende  el  Procurador  Delegado, se genera por  imperio de la ley, …”.   

18     “ARTICULO  63.  AGOTAMIENTO  DE  LA  VIA  GUBERNATIVA.  El  agotamiento  de  la  vía  gubernativa acontecerá en los casos previstos en los  numerales  1  y  2 del artículo anterior, y cuando el acto administrativo quede  en  firme  por  no  haber  sido  interpuestos  los  recursos de reposición o de  queja.”   

19     “ARTICULO 64. CARACTER EJECUTIVO Y EJECUTORIO DE LOS ACTOS  ADMINISTRATIVOS.  Salvo  norma  expresa  en  contrario,  los actos que queden en  firme  al  concluir  el procedimiento administrativo serán suficientes, por sí  mismos,  para  que  la  administración  pueda  ejecutar  de inmediato los actos  necesarios  para  su  cumplimiento.  La  firmeza de tales actos es indispensable  para la ejecución contra la voluntad de los interesados”.   

20  “…Son  inhábiles  para participar en licitaciones y para celebrar contratos  con las entidades estatales:   

(…)  

c) Quienes dieron  lugar a la declaratoria de caducidad”.   

21  Aclaración  válida  en  la  medida  en que el procesado suscribió contrato de  prestación  de  servicios  desde el 2 de enero de 2004 hasta el 12 de diciembre  del  mismo  año,  en  forma ininterrumpida, sin embargo, y es situación que la  Sala  abordará  en  acápite  aparte,  la  fiscalía  instructora al momento de  oírlo en indagatoria los parceló.   

22  Folio 6 cuaderno 1 de la Fiscalía.   

23  Cfr. folio 114 cuaderno 1 de la Fiscalía.   

24 Se  transcribe  la  celebrada  el  1  de  septiembre de 2004, cfr. folio 17 cuaderno  original 1.   

25  Cfr. folio 218 cuaderno de la Fiscalía 2.   

26  Para  una  mejor  ilustración  de  lo  infundado  del  instituto escogido, y la  temática  desarrollada,  la  Sala se permite traer apartes de la argumentación  del  Tribunal:  “…El  asunto examinado consiste en un conflicto de carácter  contractual  surgido  entre  Pedro  Pablo  Trujillo y el Hospital San Vicente de  Paúl   de   Prado-Tolima,   en   virtud  de  la  declaratoria  de  caducidad  del  contrato de prestación  de  servicios,  celebrado  entre las partes, donde se discute la legalidad de la  resolución  que  decretó  la  caducidad,  razón  por  la cual el asunto NO ES  SUSCEPTIBLE  DE  ACUERDO  CONCILIATORIO,  por  tratarse  el  mismo  de  la  legalidad  de  un  acto de la administración,  toda  vez  que esta debe ser objeto de  pronunciamiento   judicial   y   no   puede  depender  de  la  voluntad  de  las  partes,  de  conformidad  con  la  ley  640 de 2001 a  partir  de  la  cual  no  es  posible  conciliar  asuntos que versen sobre actos  administrativos  donde  su legalidad esté en discusión”. (subraya hace parte  del exto).   

27  Léase Ley 600 de 2000.   

28 La  Sala  destaca  que de conformidad con la sentencia C-652 del 5 de agosto de 2003  emanada  de  la  Corte  Constitucional,  la  pena  de  inhabilitación  para  el  ejercicio   de   derechos   y   funciones   públicas  fue  declarada  exequible  condicionalmente  en  el  entendido que si la celebración indebida de contratos  en  que  se  incurre  por  cada  una  de las modalidades descritas produce daño  patrimonial  al  Estado,  la  inhabilidad para ejercer funciones públicas será  intemporal.     

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