33896(05-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33896  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  137  

Bogotá, D. C., cinco (5) de mayo de dos mil  diez (2010).   

V I S T O S  

La Corte se pronuncia sobre la manifestación  de    ausencia   de   impedimento   expresada   por   el   doctor   JULIO  OJITO  PALMA,  Magistrado de la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Barranquilla, ante la  solicitud   de   los  representantes  de  las  víctimas  para  que  se  declare  impedido.   El  Magistrado OJITO PALMA,  como  magistrado  ponente designado, se enfrenta a resolver sobre  la  petición  de  cambio  de radicación formulada por la defensa del procesado  Samuel Enrique Viñas Abomohor.   

SÍNTESIS   DE  LOS HECHOS Y DE LA  ACTUACIÓN PROCESAL   

1.  De la escasa e incompleta actuación  que   ha   llegado   a  esta  sede,  se  desprende  que  los  hechos  objeto  de  investigación  se  contraen  al  homicidio  de  que fue Víctima Clarena Acosta  Gómez  en  su  residencia,  localizada  en  la ciudad de Barraquilla, el 1º de  enero  de  2010,  conducta  que se le atribuye a su esposo Samuel Enrique Viñas  Abomohor.   

2. Por los hechos reseñados, el Juez Segundo  Penal  Municipal  con  Función  de  Control  de  Garantías de Barranquilla, en  audiencia  preparatoria  del  4  de  enero  de  2010,  aprobó  la  imputación  que  en  contra del indiciado  formulara  el  Fiscal  11  Seccional  de la misma ciudad por los comportamientos  punibles,  en  concurso,  de homicidio agravado y fabricación, tráfico y porte  de  armas  de  fuego  o  municiones  (artículos  104-1-7 y 365 de la Ley 599 de  2000).    

Así mismo, a instancias del fiscal delegado,  el  Juez  con  Función  de  Control  de  Garantías  afectó  al  imputado  con  medida  de  aseguramiento  de  detención       en       establecimiento       carcelario,       “previo a solicitar a Medicina Legal que  se   examine   al   detenido   y   verifique   si   puede  estar  en  centro  de  reclusión,  mientras  tanto  puede  permanecer  en  esta  Clínica  Reencontrar con vigilancia de la Policía  Judicial      o      del      Inpec”.   

3. El fiscal delegado radicó el  escrito  de  acusación  el  primero  de  febrero  del  presente  año;  así, la actuación correspondió al Juez Tercero  Penal  del Circuito con Función de Conocimiento, ante quien se llevó a cabo la  audiencia       de       formulación      de  acusación  el  17  del  mismo  mes, y la preparatoria el 15 de marzo siguiente, sin  que aún se haya dado inicio a la audiencia del juicio oral.    

El  19  de  marzo  anterior, el defensor del  procesado   Viñas  Abomohor  presentó  solicitud  de  cambio de radicación.   

4.  Por  consiguiente,  la  actuación  fue  remitida  al Tribunal Superior de Barranquilla para resolver dicho asunto.   Allí  correspondió,  por  reparto,  al  despacho  del  Magistrado JULIO OJITO PALMA.   

SOLICITUDES DE IMPEDIMENTO  

5.  Encontrándose la actuación al Despacho  del  aludido  Magistrado  para  los  fines  ya  reseñados,  el  apoderado de la  víctima   presentó  memorial  en  el  que  solicita  al  ponente  declararse   impedido  para  conocer  del  cambio de radicación.    

El  argumento  del  memorialista consiste en  que,  según su poderdante Rimberto Wilfredo Acosta Jarma (hijo de la hoy occisa  Clarena    Acosta    de    Gómez),   “la  señora  madre  del  Magistrado Ojito Palma, pariente suyo en el  primer    grado   de   consanguinidad,   tiene   interés   en   la   actuación  procesal…  por  ser  ella  prima  hermana  de  la señora madre del médico Emiliano Morillo Palma, quien a  su   vez   guarda   relación   de   parentesco  cercano  por  afinidad  con  el  procesado”.    

Así,  el abogado invita al magistrado OJITO  PALMA  a  declararse  impedido,  con  fundamento  en  la  causal de que trata el  artículo  56-1  de  la Ley 906 de 2004; precisa que, de no hacerlo, de antemano  formula recusación en su contra.   

A    su    turno,    el    “interviniente      especial,     en  representación   de   las   víctimas”  también requirió al Magistrado OJITO PALMA para que se declarase  impedido.   

En  apoyo  de  su  petición,  expresó  lo  siguiente:  “se me ha puesto  en  conocimiento  que  la  señora  madre  del doctor Emiliano Morillo, quien es  esposo  legítimo  de  la  señora Leyla Viñas de Morillo, es prima hermana del  Honorable  Magistrado  Julio  Ojito Palma, esto es, que el doctor Ojito Palma es  primo  en  segundo  grado del doctor  Emiliano Morillo Palma, lo que indica  sin  dubitaciones,  que  la señora madre del doctor Julio Ojito Palma, tiene un  interés  directo  en  el proceso, en los términos señalados en el numeral 1º  del     artículo    56    del    CPP”.   

Argumento de funcionario recusado.  

El  Magistrado de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  JULIO  OJITO  PALMA, en decisión del 5 de abril de  2010, niega el motivo de recusación alegado.   

Explica  que  en  verdad su señora madre es  prima  hermana  del  médico Emiliano Morillo Palma, pues ambos son hijos de dos  hermanos,   fallecidos   mucho  tiempo  atrás,  y  oriundos  del  Municipio  de  Pueblonuevo,  Atlántico.   Reconoce  el magistrado, además, que el señor  Morillo  Palma  es  cuñado  del  procesado  y,  a  su  vez, primo segundo de su  progenitora, y primo tercero suyo.   

         

En  lo  referente a la causal de recusación  invocada  (artículo  56-1  de  la Ley 906 de 2004), el funcionario sostiene que  ésta  no  concurre,  pues, aún cuando la relación entre su madre y el cuñado  del  procesado  existe, no hay motivo patrimonial, intelectual o moral generador  de  un  vínculo  tal  que  le  impida  pronunciarse de manera imparcial en este  caso.   

Precisa,   además,   que   “En el caso de mi ascendiente, sumergida  hoy  en la senectud y dependiente absolutamente de mi persona, dada su edad casi  centenaria,   resulta   un   imposible  jurídico  afirmar,  a  pesar  de  dicha  dependencia  absoluta, que tenga un interés patrimonial directo en las resultas  de dicha tragedia.   

Y  menos  puede  pensarse  en  un interés o  moral,  siendo  que se encuentra  alejada totalmente de las actividades que  vinculan  a un ser humano con la sociedad civil, ya que se halla confinada a una  habitación  debido  a  las limitaciones físicas e intelectuales que sufre toda  persona   mayor   de   los   noventa   años   (nació   en   1918).”   

Concluye entonces que, a pesar del vínculo,  no  existe   interés  alguno  por  parte de su madre en el resultado de la  actuación,  interés  que  los  recusantes  deducen,  sin más, a partir de una  remota relación de parentesco.   

Por  lo  anterior,  dando  cumplimiento a lo  dispuesto  en  los  artículos  57  y  341 del Código de Procedimiento Penal de  2004,  el  funcionario  del Tribunal de Barranquilla remite la actuación a esta  Corporación,  a  fin  de  que  se  pronuncie definitivamente sobre el motivo de  recusación.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  En  la  medida  en  que  el  funcionario  judicial  que  niega  el motivo de recusación alegado por los intervinientes es  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  de  conformidad  con  el  artículo  57  de  la Ley 906 de 2004, es la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia la competente para resolverlo de plano.   

2.  En primer lugar, vale recordar, como  lo  ha  dicho  la  jurisprudencia  de  la Sala, que el instituto del impedimento  consiste  en  una  manifestación unilateral, voluntaria, oficiosa y obligatoria  que  hace el funcionario judicial con el fin de apartarse del conocimiento de un  determinado  asunto,  cuando  advierta  que  su  imparcialidad  se  encuentra en  entredicho,  en  tanto   que   en   él  se estructura una de las  causales impeditivas consagrada en la ley.   

Dicho  de  otra  forma, la manifestación de  impedimento  que  realiza  el  funcionario  judicial  no puede estar sujeta a su  capricho,  habida  cuenta  que  se  encuentra  ligada  de manera inevitable a la  taxatividad  de  las  causales,  sin  que  se pueda acudir a la analogía o a la  extensión  de  los  motivos  expresamente  señalados  por  la  ley  en aras de  sustentar su procedencia.   

Por  manera  que  el  la figura procesal del  impedimento  tiene  como propósito el de garantizar la eficacia del derecho que  tienen  todos  los  ciudadanos  a  ser juzgados por un juez imparcial, según lo  previsto  por  el  artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos del  Hombre  de 1948, el artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y  Políticos  de  1966,  el  artículo 8.1 de la Convención Americana de Derechos  Humanos de 1968 y el artículo 5º de la Ley 906.   

Ahora  bien,  de  manera  correlativa,  el  instituto  de  la  recusación  tiene  la  misma  finalidad,  solamente  que,  a  diferencia  del  impedimento  -el  cual lo manifiesta el funcionario judicial de  manera  unilateral-,  aquella  consiste  en  la  manifestación que proviene del  interviniente  cuando  estima  que  el  funcionario judicial se halla incurso en  alguna  de las mismas causales que dan lugar a la manifestación de impedimento.   

Así   las   cosas,   surge   nítido  que  –como la jurisprudencia de  la  Sala  lo  tiene  dicho-  cuando  el  interviniente  estima  que respecto del  servidor  judicial  obra  alguno  de  los  motivos  que  no garantizan su debida  parcialidad,   lo   procedente  no  es  invitarlo  a  declararse  impedido –como  de  manera equivocada lo hacen en este caso los memorialistas en representación  de  las  víctimas,  sino  recusarlo directamente, para que aquél manifieste lo  que  a  bien  tenga  sobre  el  motivo  alegado.    

De  la falencia reseñada en la solicitud de  los  memorialistas,  la  Corte  hará  caso omiso y procederá a resolver lo que  corresponda respecto de la recusación por ellos incoada.   

3. La causal de recusación consagrada en el  numeral  1°  del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004,   preceptúa:  “Que   el   funcionario  judicial,  su  cónyuge  o compañero o compañero permanente, o algún pariente  suyo  dentro  del cuarto de consanguinidad o civil, o segundo de afinidad, tenga  interés   en  la  actuación  procesal”.   

Así,  surge  indispensable  concluir que la  finalidad  buscada por el legislador al contemplar como causal de impedimento el  parentesco  dentro  de  determinado  grados, incluido el de afinidad, no es otra  cosa  que  la   de  salvaguardar  al  máximo  la   absoluta   independencia   con   que  los  funcionarios  deben resolver los asuntos sometidos a su consideración.   

De ahí que la Sala haya puntualizado, acerca  de  esta  causal  de  impedimento,   que  constituye  aquella  “expectativa  manifiesta  por la posible  utilidad  o  menoscabo, no solo de índole patrimonial sino también intelectual  o  moral,  que  la  solución del asunto en una forma determinada acarrearía al  funcionario  judicial  o a sus parientes cercanos y que, por aparecer respaldada  en  serios  elementos  de  juicio compromete la ponderación e imparcialidad del  juzgador,    tomando    imperiosa   su   separación   del   proceso”.1   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  surge  nítido –pues así lo  admite  el  magistrado  recusado-  que,  tal  como lo pregonan los memorialistas  recusantes,  es  cierto  que  el esposo de una hermana del procesado resulta ser  primo  hermano  de la madre del servidor judicial que ha de elaborar la ponencia  para desatar una petición de cambio de radicación.   

En otras palabras, que Emiliano Morillo Palma  es  el  cónyuge  de  Leyla Viñas, y ésta -a su vez- es la hermana del acusado  Samuel  Viñas Abomohor.  A su turno, el aludido Morillo Palma (cuñado del  procesado,  como  se  ha  visto)  es  primo  hermano  de la madre del magistrado  ponente,     pues     los     dos    –Morillo  Palma  y  la progenitora del funcionario-, son hijos de dos  hermanos.   

Vistos entonces los lineamientos que la Sala  ha  decantado  respecto  de  la  causal de recusación que describe el artículo  56-1  del  Código de Procedimiento Penal de 2004 y los hechos acreditados en el  caso  que ocupa su atención, la Corte habrá de negar la recusación solicitada  por  los  representantes  de  las  víctimas, pues, además de la mención de un  remoto  vínculo  familiar, no existe prueba de un interés manifiesto por parte  de  la  consanguínea del funcionario judicial que pueda determinar en éste una  actuación parcializada.   

En efecto, la sola enunciación de los lazos  de  consaguinidad  y  afinidad  que, en últimas, acreditan el vínculo familiar  permiten  ver,  sin mayor esfuerzo, que lo ostensiblemente lejano y remoto de la  relación,  así  como  la  calidad  de  las  personas  involucradas, no permite  razonablemente      inferir      un      interés      concreto     –que  los recusantes no detallan- que le  impida al magistrado desempeñarse de manera transparente.   

Véase  cómo  los recusantes se limitan, no  sin  esfuerzo,  a indagar por un vínculo genealógico -que el servidor judicial  no  desconoce-, pero omiten del todo enseñar cuál en particular es el interés  –patrimonial,   moral,  intelectual-  que  a  la  madre  del  funcionario -persona ésta bien entrada en  años,  totalmente  dependiente y confinada a su propio domicilio, que, además,  ha  abandonado  todo  vínculo social- le represente la solución del caso en un  sentido determinado.   

Y la Corte no avizora una evidente situación  que  configure  la  recusación,  pues  si  bien  el lejano vínculo es real, su  lejanía  y  las  especiales particularidades de vida de la persona involucrada,  no  dejan  ver  de  qué manera la mera condición de progenitora del magistrado  sea   suficiente   para   inclinar   el   ánimo   de   éste   en   un  sentido  determinado.    

No pasan de ser, entonces, meras suposiciones  de  los  memorialistas  -quienes  pretenden  la separación del Magistrado OJITO  PALMA  del  conocimiento  de  esta  actuación-  la  existencia de los elementos  necesarios   para  hacer  ver  el  acaecimiento  de  un  inexistente  motivo  de  recusación.     

Es  así  que resulta apenas hipotética la  influencia  que  una  persona  con  las  características  de la señora pudiera  eventualmente  generar  en  el  ánimo  de su hijo, el magistrado integrante del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  al  emitir  un  pronunciamiento  sobre la  supuesta necesidad de cambio de radicación del proceso.    

Por  lo  tanto,  una tal situación como la  planteada  por  los  recusantes,  sin lugar a dudas no es real ni potencialmente  idónea  para  alterar  la  capacidad objetiva y subjetiva del servidor público  para  decidir  asuntos  referentes  a  este  proceso  de  manera independiente e  imparcial.   

Las   anteriores  son  razones  más  que  suficientes  para  negar  las  peticiones  de  recusación  formuladas  por  los  representantes de las víctimas, por la causal invocada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

NEGAR la recusación solicitada por  los representantes de las víctimas respecto del Magistrado del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  Dr.  JULIO OJITO  PALMA,   para   conocer  del  presente  asunto.    

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Cúmplase.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                                                                                                                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                    AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

  Secretaria    

1 Auto  del 17 de junio de 1998.     

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