32712(03-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 32712  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

ACTA Nro: 374  

Bogotá,  tres  (3)  de  diciembre de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  la  libertad  provisional  solicitada    por    el    doctor   HERNANDO   MOLINA  ARAÚJO,  con  fundamento en lo previsto en el numeral  2º del artículo 365 de la ley 600 de 2000.   

FUNDAMENTOS DE LA PETICIÓN  

Expresa el peticionario que la pena prevista  para  el delito de concierto para delinquir agravado, por el cual se le convocó  a   juicio   criminal,    es   de   seis   (6)   a   doce   (12)  años  de  prisión.   

Señala que hasta el día 30 de noviembre de  este  año,  ha  permanecido  privado  de  su  libertad  treinta  (30)  meses  y  veintiocho  (28) días, teniendo en cuenta que desde el 17 de mayo de 2007   permanece  detenido  en  la  cárcel  La Picota, en cumplimiento de la medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  dictada  en  su  contra por el Fiscal  General de la Nación.   

Manifiesta  que  durante  el  tiempo  de  su  reclusión  se  ha  dedicado al estudio y al trabajo, lo cual le permite redimir  su  pena  en  trece  (13)  meses y diez (10) días, conforme lo acredita con los  certificados expedidos por el INPEC.   

Considera  que la Sala en procesos de única  instancia  por  esta  clase  de delitos y en casos similares al suyo ha impuesto  setenta  y  dos  (72) meses de prisión, monto que corresponde a la pena mínima  prevista  en  el  inciso  2o del artículo 340 del Código Penal. De modo que al  cumplir  cuarenta  y  cuatro  (44)  meses  y  ocho (8) días de privación de la  libertad,  computados  el  tiempo  físico  y  la redención de pena a que tiene  derecho, supera las tres quintas partes de aquella sanción.   

Dado  que  su  petición la fundamenta en el  inciso  2º del numeral 2 del artículo 365 de la ley 600 de 2000, esta norma de  reenvío  impone  establecer cuáles son las condiciones que el artículo 64 del  Código Penal exige para que proceda la libertad condicional.   

A su juicio armonizando los preceptos legales  estima   que   se  requieren  dos  requisitos:  el  objetivo  vinculado  con  el  cumplimiento  del  quantum  de  la  pena  y  subjetivo  relacionado con la buena  conducta  durante  el  tratamiento  carcelario, que en su caso, tiene como norte  los  riesgos  que  motivaron  en  su  momento la medida de aseguramiento y no la  ejecución de la pena.   

Bajo  esos supuestos, entiende que satisface  los  requisitos  para  que le sea concedida la libertad provisional. De un lado,  supera  con  creces  las  tres  quintas  partes  de la pena que eventualmente le  sería  impuesta,  y  del  otro,  su  buena  conducta  en  el penal y la entrega  voluntaria  para  responder  ante la justicia, demuestran que no existen riesgos  de  obstaculización  del  proceso  porque  la  etapa  probatoria  se agotó, de  reiteración de la conducta y de fuga.   

CONSIDERACIONES  

El inciso 2º del numeral 2 del artículo 365  de  la ley 600 de 2000, señala que se “considerará  que  ha  cumplido  la  pena,  el  que  lleve  en detención preventiva el tiempo  necesario  para  obtener  la  libertad  condicional,  siempre que se reúnan los  demás requisitos para otorgarla”.   

Lo  primero  que  impone  el  precepto,  es  determinar  cuál  sería la pena que eventualmente le correspondería purgar al  procesado  en  caso  de  ser  condenado.  En esa labor, es necesario acudir a la  resolución  de  acusación, por ser en ella donde están concretados los cargos  que lo llevaron a juicio.   

En la resolución de acusación adiada el 10  de  enero de 2008, al doctor MOLINA ARAÚJO  el  Fiscal  Segundo  Delegado ante la Corte Suprema de Justicia lo  acusó  del  delito  de  concierto para delinquir agravado previsto en el inciso  2º  del  artículo  340  de  la ley 599 de 2000 en las modalidades de promover,  organizar  o  armar  grupos  armados  al  margen  de  la ley, el cual consideró  aplicable  al  caso  por  favorabilidad;  conducta  que  tiene  prevista pena de  prisión  de  seis (6) a doce (12) años de prisión y multa de dos mil a veinte  mil  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes. No se dedujo en su contra  circunstancias de agravación punitiva.   

De  manera  hipotética  sería,  en caso de  condena,  merecedor  a la pena mínima, esto es, seis (6) años de prisión. Las  tres  quintas  partes de ese quantum corresponden a cuarenta y tres (43) meses y  seis (6) días.   

Ahora  bien, si conforme con el inciso final  del  numeral  2 del artículo 365 la redención de pena por trabajo o estudio se  tiene  en  cuenta  para el computo de la sanción, es pertinente hacer reparos a  las  certificaciones  allegadas  con  su  solicitud,  ya  que  conforme lo tiene  establecido     la    Sala    al    doctor    MOLINA  ARAÚJO  hasta  el  día  30  de noviembre sólo se le  podría  reconocer  una  redención de pena por trabajo de 305 días y no de 362  días  como  se  consta  en  la  documentación  expedida  por  las  autoridades  penitenciarias.   

En   efecto,   la  Sala  reconoce  que  es  competencia  de  la  Dirección General del INPEC planear y organizar el trabajo  en   los   centros   de   reclusión   del   país1;   como   también   existen  actividades    válidas  para  redención  de  pena  que en los mismos  deben realizarse de carácter permanente.   

Dentro   de   éstas,   se  catalogan  las  agrícolas,   pudiéndose   computar   como  horas  ordinarias  los  domingos  y  festivos2.   

Ahora,  bien el artículo 82 de la ley 65 de  1993  señala  como  jornada  diaria  que  da  lugar a la redención de pena por  trabajo,  la de ocho (8) horas. Cualquier monto que supere ese máximo no podrá  ser  computado.  Asimismo,  el artículo 100 establece que el trabajo, estudio o  enseñanza  no  se  llevará  a  cabo los días domingos y festivos, excepto los  casos  especiales  autorizados por el director del establecimiento con la debida  justificación.  Luego  el límite de la redención de pena por la ejecución de  cualquiera  de  las  actividades  que dan lugar a ella, será el previsto por la  ley  para la jornada laboral. Este término por varias razones, no es antojadizo  ni caprichoso.    

En  principio, téngase en cuenta que en los  establecimientos  de  reclusión  ha  de  prevalecer  el  respeto de la dignidad  humana,   de   las   garantías  constitucionales  y  de  los  derechos  humanos  universalmente              reconocidos3.  De  ellos,  hace  parte  el  derecho  al  trabajo  al  que  también tiene derecho toda persona privada de su  libertad,  pues  además  de ser un medio resocializador para el infractor de la  ley   penal   obedece   a  unas  de  las  finalidades  propias  del  tratamiento  penitenciario.   

En  segundo lugar, el derecho al trabajo que  da  lugar  a la redención de pena al igual que el ordinario, debe observar unos  principios  mínimos  fundamentales  referidos a la igualdad de oportunidades, a  la  retribución  que  en  el  caso  de  los reclusos ha de ser equitativa, a la  maternidad  en  cuanto  garantiza el descanso durante el período de lactancia y  al descanso necesario, entre otros.   

Y  en tercer lugar, aun cuando la privación  de  la libertad comporta la restricción de derechos a la persona, especialmente  el  de  locomoción,  entre el trabajo que ejecuta el recluso y el que cumple el  trabajador  común  no  existe diferencia alguna distinta a la que surja de esas  limitaciones,   porque   el   derecho   al   trabajo   goza  de  la  protección  constitucional  con  independencia  de  la condición en la cual se encuentra la  persona.   

En esas condiciones, es pertinente reafirmar  que  la  jornada  laboral del recluso coincide con la jornada establecida por la  ley  laboral  para  el  trabajador  común,  esto es, que la persona detenida no  puede  trabajar  más allá de cuarenta (48) horas  a la semana, so pena de  ir   en  contravía  del  postulado  constitucional4  que  garantiza  el derecho al  descanso.   

Siendo  ello  así,  no puede confundirse el  carácter  de  una  actividad con la persona que la ejecuta. En otros términos,  lo  que  la  ley  autoriza en su artículo 100 es que ciertas actividades puedan  desarrollarse  los  domingos  y  festivos previa justificación de su necesidad;  pero  de  la  disposición,  no  se infiere que las labores que sean catalogadas  como  permanentes  para el debido funcionamiento del centro carcelario deban ser  ejecutadas siempre por un mismo condenado o sindicado.   

En  estos  casos,  lo  pertinente es que las  autoridades  penitenciarias  asignen  un  número  suficiente  de  reclusos  que  permitan  que  la  actividad  se  cumpla  sin solución de continuidad, pero sin  sacrificar  el  derecho  al  descanso que les corresponde a cada uno de ellos, o  crear   situaciones  para  favorecer  a  alguno  de  ellos  con  violación  del  ordenamiento legal.   

Como  quiera  que en este caso, se certifica  por    las    autoridades    penitenciarias    que    el   doctor   MOLINA  ARAÚJO  trabajó  en  actividades  agrícolas  casi  de  manera ininterrumpida desde enero de 2008, sin que hubiera  tenido  derecho  al descanso necesario que le otorga la Constitución Política,  pasando  por  alto  los límites legales que también tiene el trabajo ejecutado  por  los  reclusos,  la  Sala  no  reconocerá  el  tiempo  que  para efectos de  redención de pena por trabajo excede los límites señalados.   

Recientemente   había   advertido   que   

“Por eso la Corte no puede dejar pasar la  oportunidad  para  llamar  la  atención  tanto  de  las  autoridades  del INPEC  encargadas   de  supervisar,  revisar  y  anotar  el  tiempo  laborado  por  los  internos,   como  de  los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas de  seguridad  para que hagan respetar  las disposiciones legales en materia de  derechos   del  trabajador  y  de   límites  de  tiempo  para  efectos  de  redención,   de  suerte  que  el cumplimiento de la pena de prisión no se  convierta  en una feria de rebajas y por ende oportunidad para hacer fraude a la  ley,  produciendo  el  grave  descrédito  del  sistema  penitenciario  y  de la  justicia           en           general.”5.   

En   ese   orden   de  ideas,  según  los  certificados  de  trabajo  números  239978,  239344,  236796,  235231,  233374,  112586,   1125,85   y   59765,   el   doctor   MOLINA  ARAÚJO habría trabajado de enero de 2008 a noviembre  30  de  2009 en actividades agrícolas 5.444 horas, tope que supera en 908 horas  el  máximo  legal  permitido,  pues  contabilizado  por días, semanas y meses,  descontados   los   domingos  y  festivos,  sólo  podría  computársele  4.536  horas.   

  Sumadas a ellas las horas certificadas  en  los  documentos  14072  y  91546, se tendría un total de 4.884 horas que le  permitiría   redimir   su   pena   por   trabajo  en  trescientos  cinco  (305)  días.   

También aportó el certificado 93388, según  el  cual  dedicó  de  su tiempo de reclusión 453 horas al estudio en los meses  comprendidos  de  mayo  a  octubre  de  2007.   Por este concepto, tendría  derecho a redimir su pena en treinta y siete (37) días.   

En esas condiciones, sumado el tiempo físico  de  privación  de la libertad, treinta (30) meses y veintiocho (28) días, a la  redención  de  pena  a  que  tendría  derecho por trabajo y estudio, diez (10)  meses   y   doce   (12)   días,   el   doctor  MOLINA  ARAÚJO  habría  cumplido  cuarenta  (42)  meses  de  pena.   

Como  las tres quintas partes de la pena que  eventualmente  le  sería  impuesta  en  caso  de  ser  condenado  corresponde a  cuarenta   y   tres  (43)  meses  y  seis  (6)  días,  el  doctor  HERNANDO  MOLINA ARAÚJO  no satisface  el  requisito de carácter objetivo para tener derecho a la libertad condicional  y  considerar  cumplida  la  pena, en los términos de la causal 2 del artículo  365  de la ley 600 de 2000. Esta situación releva de hacer algún comentario si  en su caso se cumplen las demás exigencias para otorgarla.   

Así las cosas, se despachará negativamente  su petición de libertad provisional.   

          Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema de Justicia Sala de Casación  Penal   

RESUELVE  

Negar  la libertad  provisional    solicitada    por    el    defensor   del   doctor   HERNANDO  MOLINA  ARAÚJO, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese y notifíquese.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

             

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                                             JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS         

Cita medica  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria           

    

1 Ley  665  de  1993,  art.  80. Planeación y organización del trabajo. La Dirección  del  Inpec  determinará  los  trabajos  que deben organizarse en cada centro de  reclusión,  los  cuales  serán los únicos válidos para redimir pena. Fijará  los  planes  y  trazará  los  programas  de  los  trabajos  por  realizarse.”   

2  Resolución 2392 de mayo 3 de 2006, artículo 13, inciso 4º.   

3  Artículo 5, ley 65 de 1993.   

4  Artículo 53 de la Carta Política.   

5 Auto  de segunda instancia, abril  1 de 2009 radicación 31383.     

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