32471(26-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32471  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 268.   

          Bogotá, D.C., veintiséis de agosto de dos mil nueve.   

V    I   S   T   O  S   

La  Corte  decide  de  plano la solicitud de  cambio  de  radicación al Distrito Judicial de Bogotá, que del proceso surtido  en  los  Juzgado  Penales  del  Circuito  Especializado de Cartagena (Bolívar),  contra   MIGUEL   ÁNGEL   RANGEL   SOSA,   por   el   delito   de  concierto   para   promocionar   grupos  armados  al  margen  de  la  ley,  ha  formulado la Fiscalía Primera Delegada ante  esta Corporación.   

  A  N  T  E C E D E N T E  S   

Como  la  solicitud de cambio de radicación  fue  presentada directamente ante la Corte por el representante de la Fiscalía,  no  se  ha  tenido  acceso  al  expediente  con el fin de destacar la actuación  procesal  relevante;  sin embargo, es el propio memorialista quien hace saber en  el  escrito y su anexo, que con resolución del 31 de julio de 2009 calificó el  mérito  del  sumario, profiriendo resolución de acusación en contra de MIGUEL  ÁNGEL    RANGEL    SOSA,    por    la    conducta   punible   de   concierto   para   promocionar   grupos  armados  al  margen  de  la  ley, tipificada en el artículo 340-2 de la Ley 599 de  2000.   

En   el  mismo  pronunciamiento,  el  ente  instructor  hace  saber  que  la  investigación fue asumida inicialmente por la  Sala  Penal  de  la  Corte,  habida  cuenta  que  el  procesado  RANGEL  SOSA se  desempeñaba  como  Representante  a la Cámara por el departamento de Bolívar,  para  el  momento  en  que  se  inició  la misma. Así, luego de que la Sala le  resolviera  su  situación  jurídica,  el  2  de  febrero  de este año, con la  imposición  de  medida de aseguramiento de detención preventiva, sin derecho a  excarcelación,  el  aforado renunció a su investidura como congresista, razón  por  la  cual se remitió la actuación a la Fiscalía General de la Nación, en  donde  el  asunto  se  le  asignó a la Fiscalía Primera delegada ante la Corte  Suprema de Justicia.   

FUNDAMENTOS DE LA PETICIÓN  

Tras  indicar  que la resolución acusatoria  cobró  ejecutoria,  el  libelista  manifiesta que se debe disponer el cambio de  radicación  del proceso, “para que sea un juez penal  del  circuito  de  Bogotá  y  no un juez penal del circuito de Cartagena, quien  conozca de la etapa de juzgamiento”.   

Ello,   argumenta,  por  la  necesidad  de  garantizar  la  imparcialidad de la administración de justicia, toda vez que el  juez   de   Cartagena   podría  verse  sometido  a  presiones  que  afecten  su  independencia  y  ecuanimidad,  ya  que  los  hechos  ocurrieron  en el distrito  judicial  al cual pertenece y “están vinculados a la  actividad  de  un  grupo  armado  ilegal  que  operaba  en  el  departamento  de  Bolívar”.   

En sustento de sus asertos, hace saber que la  imputación  del  sindicado  deriva  de su asistencia a varias reuniones durante  los  años de 1997, 1998 y 2001, convocadas por Salvatore Mancuso, Rodrigo Tobar  Pupo  “alias  Jorge  40”,  Carlos   Castaño  y  “Ernesto  Báez”,  jefes  de  las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia, grupo  que  favoreció  su  gestión  como  alcalde de Pinillos (Bolívar) y con el que  acordó su candidatura al Congreso de la República.   

Como único anexo, el fiscal delegado aporta  copia de la resolución de acusación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Por virtud de lo estatuido en el numeral 8°  del  artículo  75  de  la  Ley  600  de  2000,  la  Corte  es  competente  para  pronunciarse  sobre  la  invocación  de  cambio  de  radicación  que  aquí se  pretende por parte del Fiscal Primero delegado ante la Corte.   

Tiene  dicho  la  jurisprudencia de la Sala,  respecto  del  asunto  examinado,  que  la  figura  del  cambio  de radicación,  regulado  en  el  artículo  85  de  la citada normatividad, representa objetiva  excepción  al  principio  general  en  virtud  del cual el funcionario judicial  competente  para  conocer de un determinado trámite penal, es aquel con asiento  en  el lugar en donde se perpetró el hecho -competencia territorial-, en cuanto  autoriza   el   cambio   de   radicación  de  un  proceso  cuando en razón de circunstancias sobrevinientes  puedan  resultar  afectados  el orden público, la imparcialidad o independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la publicidad del  juzgamiento, y la seguridad del procesado o su integridad personal.   

Para el efecto, precisamente por su carácter  excepcional,  es necesario, a manera de carga impuesta al solicitante, según el  artículo  87  de  la  Ley  600  de  2000,  que  la  petición  sea “motivada  y  a  ella  se  acompañarán  las  pruebas  en  que se  funda”,  so pena de ser rechazada la pretensión. El  cumplimiento  de  esa carga procesal no puede ser soslayado por el postulante, y  la  Corte  mal puede suplirla, como quiera que es la propia ley la que le asigna  la obligación de demostrar los supuestos en que aquélla se finca.   

Ahora,  en punto de la prueba de soporte, es  necesario  precisar  que  el contenido de la misma debe no sólo ser pertinente,  sino  contar con los elementos de juicio suficientes para acreditar la causal en  la  que  se funda lo pedido, a efectos de que se entienda completo y adecuado el  cumplimiento de la carga procesal.   

Lo  anotado,  a  manera de proemio necesario  para  sustentar necesario denegar lo pedido por la Fiscalía, pues, su solicitud  carece de soporte argumental y probatorio suficientes.   

En efecto, en el asunto a examen de la Sala,  el  libelista  funda su pedimento en la “necesidad de  garantizar  la  imparcialidad  de  la administración de justicia”,  puesto que, argumenta, al sindicado se le investiga por sus nexos  con  grupos  armados  al  margen  de  ley  que  operaban  en  el departamento de  Bolívar,       comandado      por      reconocidos      jefes      “paramilitares”  que  incidieron en su  gestión    como    alcalde    y    su    candidatura    al   Congreso   de   la  República.   

Sin  embargo,  el  elemento de juicio que se  aporta  para  el efecto –la  pieza  acusatoria-,  es  insuficiente  para  soportar  lo pedido y demostrar los  factores  externos  de  perturbación  en el ejercicio de la actividad judicial,  que de manera genérica son referidos por el Fiscal solicitante.   

Tiénese entonces, que la orfandad probatoria  que  rodea  la  presentación  de los argumentos de la petición que aquí se le  hace  a  la Corte, impide que se sopese la verdadera magnitud de las condiciones  de  “necesidad” argüida,  desconociéndose  si  dichas  circunstancias,  como  ya ha tenido oportunidad de  advertirlo,  se derivan de la situación generalizada de violencia que agobia al  territorio  nacional,  o  ellas  provienen y tienen relación vinculante con los  hechos objeto de juzgamiento.   

La   carga   probatoria   que   omite   el  memorialista,  no  puede  estimarse  colmada  con la copia de la providencia que  aporta;  la  resolución calificatoria apenas determina cómo ha evolucionado el  proceso  y  su  legitimidad  como  sujeto  procesal,  sin  que  por parte alguna  aparezca  acreditada  la  conexidad  evidente  entre la circunstancias expuestas  genéricamente  por  el  peticionario,  con  el trámite procesal cuyo cambio de  radicación persigue.   

Entonces,  dentro  del  plano argumental que  expone  el libelista, no se reputa suficiente que refiera de manera genérica la  garantía   procesal   que   estima   amenazada,   para  recurrir  al  mecanismo  excepcional.   

Porque, si se dijera que la influencia de los  grupos   paramilitares  al  mando  de  Salvatore  Mancuso,  Rodrigo  Tobar  Pupo  “alias  Jorge 40”, Carlos  Castaño     y    “Ernesto    Báez”1, tienen alguna  incidencia  respecto  de  este proceso, sólo por la evaluación genérica de su  capacidad  de  intimidación,  habría  que  concluir  necesario  el  cambio  de  radicación  de todos y cada uno de los asuntos que en la ciudad de Cartagena se  tramiten  y  que  tengan  algún  tipo de relación, así sea accesoria, con las  organizaciones en mención.   

Mírese cómo la norma que regula el trámite  del  asunto, artículo 85 de La Ley 600 de 2000, refiere necesario, para evaluar  la  necesidad  del  cambio, verificar la existencia de circunstancias que puedan  afectar   el   orden  público,  la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad del  juzgamiento   o   la   seguridad   o   integridad   personal   de   los  sujetos  procesales.   

Así  descritos  los  factores  de  obligada  consideración  para facultar la decisión del cambio de radicación, no observa  la  Corte,  conforme  la  lacónica y genérica argumentación presentada por el  Fiscal,  que de verdad se materialice alguna de las circunstancias por virtud de  la cual pueda suponerse afectado el trámite del proceso.   

Se ratifica, entonces, que por su condición  excepcional,  el  cambio de radicación deprecado exige del solicitante no sólo  adecuada  y  completa  argumentación  con  referencia  concreta  a  una  de las  causales   que   facultan   la   medida,  sino  también  suficientes  elementos  probatorios que así lo certifiquen.   

Y,  como  nada  de  ello fue cumplido por el  memorialista, deviene necesario negar su petición.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

         NEGAR  el cambio de radicación solicitado  en  virtud  del  presente  asunto, conforme con las motivaciones plasmadas en el  cuerpo de este proveído.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Cópiese y devuélvase a su lugar de origen.   

          Cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  L.   

Comisión de servicio  

AUGUSTO   IBAÑEZ   GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

Comisión de servicio  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Algunos  de  ellos,  vale  decir,  se  han  desmovilizado  tras  acogerse  a los  beneficios  de  la  Ley  de Justicia y Paz. Además, es de público conocimiento  que  varios  de los líderes de dichas organizaciones, se encuentran privados de  la libertad e incluso han sido extraditaos a los Estados Unidos.     

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