31553(03-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 31553  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No.  161  

Bogotá  D.C., tres (3) de junio de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Resuelve  la  Corporación  la solicitud de  pruebas  presentada  oportunamente  por  el  defensor de la señora CLARA  EUGENIA  FRANCO  GIRALDO  quien es  requerida          en          extradición1.   

ANTECEDENTES   

Mediante  Nota Diplomática No. 3418 del 22  de  diciembre  de  2008 la Embajada de los Estados Unidos reclamó la detención  provisional   con   fines   de   extradición   de   la   señora   CLARA          EUGENIA          FRANCO          GIRALDO,  por  cuanto en su contra se dictó la  acusación  No.  08  Crim.  1003  el  16  de  octubre del mismo año en la Corte  Distrital del Sur de Nueva York.   

En virtud de la petición, el Fiscal General  de    la    Nación   decretó   la   captura   de   la   señora   FRANCO  GIRALDO por Resolución del 29 de  diciembre  de 2008, la cual se hizo efectiva el 22 de enero de 2009 por miembros  del Cuerpo Técnico de Investigación en la ciudad de Bogotá.   

Con Nota Verbal No. 0622 del 19 de marzo de  2009  la Representación Diplomática de los Estados Unidos formalizó el pedido  de  extradición  de  la  señora CLARA EUGENIA FRANCO  GIRALDO,  con fundamento en  la  acusación  No.  08 Crim. 1003 proferida el 16 de  octubre de 2008.   

A  su  vez,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  con  oficio  No.  OAJ.E.  576 del 20 de marzo de 2009 dirigido a la  Cartera  del Interior y de Justicia, conceptuó: “En  atención  a  lo  establecido en nuestra legislación procesal penal interna, me  permito   manifestarle  que  por  no  existir  Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”.   

Por su parte, el Viceministro de Justicia y  del  Derecho  con  escrito  No.  OFI09-9263-DVJ-0300  del  27  de marzo de 2009,  remitió  a  esta  Corporación  la  Nota  Verbal No. 0622 con la documentación  reunida.   

La Corte, en cumplimiento de lo dispuesto en  el  artículo 510 del Código de Procedimiento Penal, por auto del 3 de abril de  2009   requirió   a   la   señora   FRANCO  GIRALDO  el nombramiento de defensor, quien en efecto designó  uno  y,  por  consiguiente,  con  proveído  del día 23 del igual mes y año le  reconoció   personería  adjetiva  y  a  la  par  dispuso  correr  el  traslado  consagrado  en  el  inciso primero del artículo 500 de estatuto en cita, dentro  del cual sólo se manifestó el apoderado de la solicitada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

El concepto a emitir por la Corporación en  la  fase  judicial  del trámite de extradición, de acuerdo con lo dispuesto en  el  artículo 502 del Estatuto Procesal Penal, en esencia se contrae a verificar  (i)  la validez formal de la documentación   presentada,  (ii)  la  demostración  plena   de  la  identidad  del  solicitado,  (iii)  el  principio  de  la  doble  incriminación,   (iv)   la   equivalencia   de   la  providencia    proferida    en    el    extranjero    y,   eventualmente,   (v)   el  cumplimiento  de  lo  previsto  en  los  tratados  públicos,    en    consecuencia,   sólo  las  pruebas  que  guarden  estrecha  relación    con    estos    aspectos    se    reputan   pertinentes.   

Ahora,  según lo  expresado  por  el  Ministerio de Relaciones Exteriores, en este asunto     se     debe    “obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”,  es  decir, siguiendo lo normado en la  Ley  906  de  2004,  la cual, en su artículo  139,  señala el deber de rechazar  de   plano  los  “actos  que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes o superfluos”,   mientras   el  artículo        359       ibídem  dispone  “la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los  medios  de  prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas establecidas en este  código,   resulten   inadmisibles,   impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos  notorios  o  que  por  otro  motivo no requieran  prueba”.   

Finalmente,  el  artículo  375  de  la  misma ley contiene las pautas  para   determinar   la  pertinencia  de  las  pruebas  y  subraya  la  necesidad  según la cual las  mismas  se  refieran “directa  o indirectamente a los hechos o  circunstancias   relativos   a  la  comisión  de  la  conducta”,   condicionamientos   que   frente   al  trámite  de  extradición  deben aplicarse dejando a salvo sus particularidades.   

Fijados   los  parámetros bajo los cuales corresponde adelantar  la  actividad  probatoria en la  fase  judicial del trámite de extradición,  se observa  que   el   defensor   de  la  requerida allega memorial donde demanda lo siguiente:   

“1. Se soliciten  los antecedentes de orden penal y disciplinario de mi prohijada.   

2. Se    solicite             al             Departamento    Administrativo           de         Seguridad        —D.A.S.—   Unidad   Extranjería,  el  reporte  de las salidas del país  de la señora FRANCO GIRALDO.   

3.    Se    requiera   a   la  Clínica Shaio copia de la   Historia  Clínica  en  la  que  se  compruebe     el     tratamiento    médico  y  los  quebrantos  de  salud  que  mi  prohijada sufre en la  actualidad.   

4.  Se  requiera  a la Oficina   de   Registro   de   esta   ciudad   capital   cuál  es  el  reporte  de  bienes  inmuebles  que  le  figuran  a  mi  defendida.   

5.    Se    acrediten   en   caso   de  existir… [los] reportes  de  operaciones  sospechosas por parte de las diferentes instituciones bancarias  de  las líneas de servicio bancario, por parte de mi  cliente.   

Los   demás  elementos  de  juicio  que  se  desprendan  de  los  anteriores y contribuyan al  esclarecimiento   de  los  hechos  endilgados  a  mi  procurada”.   

Así las cosas,  desde  ya resulta oportuno  expresar   que  tales  pretensiones  probatorias  se  rechazarán    por    improcedentes,    por   cuanto   se   refieren   a  temáticas  por  completo  ajenas  a  los  precisos  aspectos   sobre   los   cuales   corresponde  a  la  Corte   pronunciarse   al   momento  de  emitir  el  correspondiente  concepto de extradición,     conforme     quedó    anotado  inicialmente.   

Además, debido a que la extradición es un  mecanismo  de cooperación internacional creado para someter a la criminalidad a  las  leyes  del  Estado donde se ha cometido el delito, en el país requerido no  es    posible    controvertir    aspectos    como   los   mencionados   por   el  libelista    en   los  numerales  uno,  dos,  cuatro  y  cinco de su escrito,  pues  hacen  relación  a  la responsabilidad de la requerida, los cuales han de  ventilarse   y   resolverse   ante   las  autoridades  judiciales  del  Gobierno  requirente,    ya    que    de   no   ser   así   se   atentaría   contra   su  soberanía.   

Sobre  el  particular,  la  Corporación de  manera constante ha sostenido:   

“Debido precisamente a que en Colombia el  trámite  de  extradición  no  corresponde  a  la  noción  estricta de proceso  judicial  en  el  que  se  juzgue  la  conducta  de aquél a quien se reclama en  extradición,  en  su  curso  no  tienen  cabida cuestionamientos relativos a la  validez  o  mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre  la   ocurrencia   del   hecho,   el  lugar  de  su  realización,  la  forma  de  participación  o  el  grado  de responsabilidad del  encausado;  la  normatividad que prohíbe y sanciona  el  hecho  delictivo, la calificación jurídica correspondiente; la competencia  del  órgano  judicial;  la  validez del proceso en el cual se le acusa; la pena  que  le  correspondería  purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable;   o   la   vigencia  de  la  acción  penal;  pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud  y  su  postulación  o  controversia  debe hacerse al  interior  del  respectivo  proceso  utilizando  al  efecto  los instrumentos que  prevea   la   legislación  del  Estado  que  formula  el  pedido”2  (subraya     fuera     de     texto).   

Tal  postura igualmente es prohijada por la  Corte Constitucional, pues sobre el tema ha expresado:   

«De conformidad con lo expuesto, y por su  propio  contenido,  el acto mismo de la extradición  no  decide,  ni  en  el  concepto previo, ni en su concesión posterior sobre la  existencia  del  delito,  ni  sobre  la autoría, ni sobre las circunstancias de  tiempo,  modo  y lugar en que se cometió el hecho, ni sobre la culpabilidad del  imputado,  ni  sobre  las  causales de agravación o  diminuentes  punitivas,  ni sobre la dosimetría de la pena, todo lo cual indica  que  no  se  está en presencia de un acto de juzgamiento, como quiera que no se  ejerce función jurisdicente.   

Entrar  en  una  controversia  de  orden  jurídico  como  si  se  tratara  de  un  acto  jurisdiccional,  implicaría  el  desconocimiento  de  la  soberanía del Estado requirente, como quiera que es en  ese  país  y  no  en  el requerido en donde se deben debatir y controvertir las  pruebas  que  obren  en  el  proceso  correspondiente,  de  conformidad  con las  disposiciones  sobre  Derecho Internacional Humanitario y con las normas penales  internas      del      Estado     extranjero”3    (subraya    fuera    de  texto).   

Lo   anterior   permite   concluir   que  durante  el  trámite de  extradición   no   es  posible   discutir   lo   relativo  a  la         responsabilidad  del  requerido4,     pues    el  trámite  de  extradición  no  corresponde  a la noción de un  proceso  penal5  y por ello la intervención de la Corporación está circunscrita  a  constatar  los  requisitos  previstos  en  el  artículo  502  del Código de  Procedimiento  Penal,  así  como  los  señalados  en  los artículos 493 y 495  ibídem  y 18 del Estatuto  Punitivo.   

Finalmente, como no se observa la necesidad  de  evacuar  pruebas  de  oficio,  de  conformidad con lo dispuesto en el inciso  final  del artículo 500 de la Ley 906 de 2004, se ordenará dejar el expediente  en  Secretaría  de la Sala por el término de cinco (5) días a disposición de  los intervinientes en este trámite para alegar.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   NEGAR  por  improcedentes  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  de  la requerida en  extradición  CLARA EUGENIA FRANCO GIRALDO.   

2.  CORRER  por  Secretaría  traslado  por  cinco  (5) días a los intervinientes dentro de este  trámite,  para  que  presenten  sus  alegatos de acuerdo con lo dispuesto en el  inciso  final  del  artículo  500  de la Ley 906 de 2004, una vez en firme esta  determinación.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO      JOSÉ      IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE   LUÍS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                              JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTÍZ   

Comisión de servicio  

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se aplica la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición  ocurrieron  después  del 1º de enero de 2005,  fecha  en  la cual entró a regir dicha ley. En este sentido, ver autos del 4 de  abril   y   3   de   octubre   de   2006,  radicados  números  24187  y  25080,  respectivamente, entre otros.   

2 Cfr.  Auto del 1º de agosto de 2007, Radicado  No. 27450.   

3 Cfr.  Sentencia C-1106 de 2000.   

4 Cfr.  Auto del 3 de octubre de 2003. Radicado No. 20364.   

5 Cfr.  Auto del 15 de julio de 2005. Radicado No. 23181.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *