31354(13-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 31354  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 138  

Bogotá  D.C., trece (13) de mayo de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el defensor de ANDRÉS  DAVID  ESCOBAR contra la sentencia de segunda instancia  proferida  por  el Tribunal Superior de Cali, el 10 de octubre de 2008, mediante  la  cual  confirmó  la  dictada  por el Juzgado Noveno Penal del Circuito de la  misma  ciudad,  el 10 de junio de ese año y, lo condenó a la pena principal de  312  meses  de  prisión  y  a  la sanción accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por 20 años, como autor de las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado y fabricación, tráfico y porte de  armas de fuego o municiones.   

HECHOS  

El     Juzgador     de   segunda    instancia   los   sintetizó   de   la   siguiente manera:   

“El    19    de    agosto   de   2005,  aproximadamente   a  las  once  y  cuarenta  y  cinco  de la mañana, en la  carrera  81  con  calle  117  del barrio Decepaz de esta ciudad, fue agredido el  señor  JAVIER  MOSQUERA MEJÍA, mediante tres impactos de bala, hecho atribuido  a  ANDRÉS  DAVID  ESCOBAR  conocido  con el alias de Mascota y a GUSTAVO ADOLFO  ZAPATA,   alias  Peluca;  lesiones  que  generaron  la  defunción  de  MOSQUERA  MEJÍA”.   

ANTECEDENTES  

1.  Por  los anteriores hechos, la Unidad de  Delitos  contra  la Vida y la Integridad Personal de la Fiscalía de Cali, el 31  de   mayo   de   2007,   acusó   a   Andrés   David  Escobar  por  las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado   y   fabricación,   tráfico   y   porte   de   armas   de   fuego  o  municiones.   

2.  El Juzgado Noveno Penal del Circuito  de  Cali,  el  10  de junio de 2008, dictó sentencia de primera instancia en la  que   condenó  a  Andrés  David  Escobar  a  la  pena  principal  de  312  meses de prisión y a la sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  20  años,  como  autor  de  las conductas punibles de homicidio  agravado   y   fabricación,   tráfico   y   porte   de   armas   de   fuego  o  municiones.   

3.  Apelado el fallo por la defensa técnica  de  Andrés David Escobar, el  Tribunal  Superior  de Cali, el 10 de octubre de 2008, al desatar el recurso, lo  confirmó.   

Contra  la anterior decisión el procesado y  la defensora interpusieron recurso de casación.   

LA      DEMANDA     DE   CASACIÓN   

La  defensa técnica del procesado, con base  en  la  causal  primera  de  casación,  presenta  un  único  cargo  contra  la  sentencia, cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Único cargo  

Acusa al Tribunal de haber violado, de manera  indirecta,  la  ley  sustancial derivada de un error de derecho por falso juicio  de convicción respecto de la prueba testimonial.   

Comenta  que  el  testimonio  de  Mary  Luz  Largacha,  compañera de la víctima, fue el sustento de la sentencia de condena  dictada  en contra de su representado; sin embargo, el mismo fue “sobrestimado  por  cuanto  que  las  tres referencias que la señora  hace  del  teatro  de  los hechos no son concordantes, lo que indica que ella de  menos  a  más fue moldeando su dicho para finalmente imputar responsabilidad de  autor  a  un  hombre  del  cual  no sabe su nombre ni puede aportar particulares  características  de  su  morfología, pese a que se ha consignado en el infolio  que  alias  MASCOTA   era  ampliamente  conocido  en  el sector, ya que era  frecuentemente su presencia en ese lugar”.    

A   continuación   la  libelista  pasa  a  transcribir  las  versiones  dadas  por la citada deponente en la diligencia del  levantamiento  del  cadáver y ante la fiscalía, para seguidamente decir que no  es  creíble  su dicho en cuanto señaló que observó a dos hombre agrediendo a  su  compañero,  puesto  que  si se hallaba dentro de la casa bañando a su  niña    y    “cuando    le    avisaron   de   los  disparos”, ésta no pudo sino apreciar a la víctima  cuando se encontraba en el suelo.   

De ahí que sostenga que la afirmación de la  testigo  consistente  en  que  no  presenció  el  desarrollo del crimen resulta  cierta, manifestaciones que hizo ante la policía judicial.   

Insiste  en  que  su declaración no resulta  coherente  al  afirmar  haber visto los dos agresores de Javier Mejía y máxime  cuando  adujo  que  se  encontraba  a  cuadra y media del lugar, “distancia  suficiente  para  creer  que  por  lo menos no era fácil  detallar    el    físico    de    los   hombres,   menos   aún   si   no   los  conocía…”.   

Comenta  que  los juzgadores no aplicaron en  debida  forma  las  reglas  para  valorar el testimonio de Mary Luz Largacha, es  decir,  la  lógica,  el  sentido  común  y  la  experiencia  en  torno  a  que  “las declaraciones vertidas en momentos siguientes a  la  ocurrencia  de  los hechos suelen ser más veraces, pues en esos momentos el  declarante no está viciado por los intereses y prejuicios…”.   

No  comparte  que  la sentencia impugnada se  haya  edificado  sobre  la  declaración de la citada deponente, en tanto no fue  testigo  presencial, para lo cual procede a reiterar lo anteriormente expuesto y  a   recriminar   al   juzgador  por  no  haberse  pronunciado  respecto  de  las  contradicciones e impresiones en que incurrió la testigo.   

Estima  que si se le resta credibilidad a la  citada declaración no se podrá dictar sentencia de condena.   

En  otro  aparte  también  discrepa  con el  sentenciador  por  haberle  dado  mérito al testimonio de Orlando Longa, habida  cuenta  que,  en  su  criterio,   incurrió en contradicciones con Mary Luz  Largacha,  “también testigo de cargo, sobrestimó la  versión  y  le  refutó  calidad  de  plena  prueba  para  fincar  sobre esa la  responsabilidad penal de Andrés David Escobar”.   

Luego  de  copiar  varios  fragmentos de los  fallos  de  instancia,  dice  que el testimonio tampoco fue apreciado de acuerdo  con  las  reglas  de  la  sana  crítica,  máxime cuando, reitera, incurrió en  contradicciones con el dicho de de Mary Luz Largacha.   

Agrega  que  no  es cierto que Orlando Longa  conociera  a su defendido. Así mismo, destaca que él no retuvo “las        características       morfológicas       de       alias  MASCOTA…”.        

Y,  por  último,  asevera  que  la  señora  Largacha  desacreditó  la  versión  de  Longa cuando dijo que ella estaba más  cerca  al  lugar  de  los hechos y que éste no pudo tener mejor visibilidad del  acontecimiento.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia   impugnada   y,   en   consecuencia,   dictar   una   de   naturaleza  absolutoria.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  Como  lo ha manifestado la Sala de forma  pacífica  y  reiterada, el escrito con el cual se pretende denunciar errores de  derecho  o de actividad cometidos en el fallo o en el proceso, según el evento,  debe  construirse  con  los   estrictos  parámetros consagrados en la ley,  entre   ellos,   encuadrar   el   vicio  dentro  de  algunas  de  las  causales,  fundamentarlo  y demostrar cómo el mismo incidió en la parte dispositiva de la  sentencia.   

El  escrito debe contener, de manera clara y  precisa,  la  causal con la cual se pretende la infirmación de la sentencia, la  fundamentación  del reproche, es decir, que los argumentos esgrimidos deben ser  lógicos  y  demostrar  algunos  de  los  errores  en  precedencia reseñados y,  finalmente,  advertir su trascendencia frente a las conclusiones adoptadas en la  decisión.   

Ahora bien, cuando la censura se postula por  los  senderos  de  la  violación  indirecta  de  la ley sustancial por error de  derecho  por  falso  juicio  de  convicción,  al  casacionista  le  compete que  evidencie  que  el  citado  medio  de  prueba no fue apreciado de acuerdo con el  valor  que  la  ley  le  ha  asignado  o, que el  sentenciador inventó una  tarifa  legal  de  pruebas   que  la  norma  procesal   no  contempla.   

En  el  punto  de la demostración, el actor  debe  acreditar  cómo  de  haber  sido apreciado, de manera correcta, el citado  medio  de  prueba, necesariamente, por lo menos, el fallo habría sido favorable  para  los  intereses  de  la  parte  que  representa, para lo cual debe tener en  cuenta   los   demás   elementos   de   convicción   sustento  del  juicio  de  responsabilidad.   

2.   De  acuerdo  con  los  anteriores  parámetros,  la  Sala  advierte  que  el  único cargo que la libelista postula  contra  la  sentencia  de segundo grado no reúne los presupuestos de claridad y  precisión,  en  la  medida  en  que,  como  si  la  casación fuera una tercera  instancia,  pretende  imponer  su  personal  criterio frente al del sentenciador  respecto  del  mérito  dado a los elementos de juicio y de los cuales dedujo la  existencia del hecho y la responsabilidad del procesado.   

En  efecto,  revisada la fundamentación que  del  único cargo hace la demandante, se advierte que está en desacuerdo con el  mérito  dado a los testimonios de Mary Luz Largacha y Orlando Longa,  elementos  de  juicio  que sirvieron de  soporte  al  Tribunal  para  predicar  que  Andrés David Escobar fue una de las  personas que agredió a la víctima.   

En  otras  palabras,  la  casacionista  sin  demostrar  los  presuntos  errores  cometidos  por  el  juzgador  al  momento de  apreciar  los  medios  de convicción citados en precedencia, arremete contra el  grado  de credibilidad que el Tribunal  le dio a esas pruebas, tratando que  la  Corte  concluya  que  el acusado no fue quien cometió los hechos objeto del  proceso,  máxime  cuando  del  examen  individual  y  mancomunado  de la unidad  probatoria  no emerge el grado de conocimiento de certeza para proferir fallo de  condena.   

Como  se  dijo  anteriormente,  la  simple  disparidad  de  criterios  en torno al mérito dado a los elementos de juicio no  constituye  yerro  demandable en casación, habida cuenta que dentro del sistema  de  apreciación probatoria que rige el proceso penal,  el juzgador goza de  libertad  para  justipreciar  los  medios  de  prueba  sólo  limitado  por  los  principios que informan la sana crítica.    

Recuérdese  que  la  sentencia llega a esta  sede  precedida  por  la doble presunción de acierto y legalidad, es decir, los  hechos  y  las  pruebas  declaradas  como  probadas  en el fallo se ajustan a la  actividad  probatoria  desplegada  en  el  proceso;  y  la norma sustancial  escogida  para  solucionar  el  conflicto  era  la llamada a gobernar el asunto,  presunción  de  hecho  que  corresponde  al  censor  desvirtuar con base en los  precisos  motivos  señalados  en  la  ley  para  ese  efecto  y  demostrando su  trascendencia frente a las conclusiones adoptadas en el fallo .   

Y, por último, en el evento en que la clase  de  error  y  el falso juicio sustento del único cargo hubiese sido fruto de un  lapsus  calami,  toda  vez  que en la fundamentación de la censura la libelista  deja  entrever  que  los  citados testimonios no se valoraron de acuerdo con los  postulados  que  informan  la  sana  critica; de todos modos la censura también  carece de los presupuestos de lógica y debida fundamentación.   

Cuando el reproche se postula por la vía del  error  de  hecho  por  falso  raciocinio, al casacionista le compete que indique  cuál  fue  la regla de la lógica, el principio de la ciencia y/o la máxima de  la  experiencia  vulnerada,  de  qué manera lo fue y su incidencia con la parte  dispositiva de la sentencia, evento que aquí no ocurrió.   

   

Así, la demanda se inadmitirá.  

Resta  por  señalar  que  del  estudio  del  proceso  no  se  vislumbra  violación de derechos fundamentales o garantías de  algunos   de   los   intervinientes,   que  determine  el  ejercicio  de  la facultad oficiosa de índole  legal   que   al  respecto  le  asiste  a  la  Sala  en  punto  de  asegurar  su  salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

          RESUELVE   

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  ANDRÉS DAVID  ESCOBAR,  por  lo  anotado  en  la motivación de este  proveído.     En     consecuencia,    se    DECLARA  DESIERTO el recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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