31353(04-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31353  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado  Ponente                    

                                                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

          Aprobado Acta No. 61   

Bogotá,  D.C.,  cuatro (04) de marzo de dos  mil nueve (2009)   

VISTOS:  

Se  pronuncia  de plano la Sala en relación  con  el  impedimento  manifestado  por  el doctor LUIS EDGAR ALBARRACÍN POSADA,  Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga.   

  ANTECEDENTES:   

1.   Según  consta  en la sentencia de  primera instancia, los hechos que originaron el proceso son:   

“Dan  cuenta las diligencias que entre los  meses  de  mayo de 2006 y marzo de 2007, en el corregimiento de Albania de ésta  localidad  la  menor  A.C.L.U.  era  accedida carnalmente, cada quince días por  José Martín Martínez a cambio de dinero”    

2.    Por  lo  anterior  –por  solicitud de la Fiscalía Única  Seccional  de San Vicente de Chucurí (Santander)- se le imputó a JOSÉ MARTÍN  MARTÍNEZ  en  audiencia  celebrada  el 28 de enero de 2008, el delito de acceso  carnal  abusivo  con  menor  de catorce años en concurso homogéneo y sucesivo,  imponiéndosele  medida de aseguramiento consistente en detención preventiva en  centro de reclusión.   

3.  El  27  de febrero de 2008, la Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  contra  el  imputado como presunto autor del  delito   anteriormente  reseñado,  celebrándose  la  respectiva  audiencia  de  formulación  el  7 de abril de este año ante el Juez Promiscuo del Circuito de  esa localidad.   

4.  Mediante  fallo  del 12 de septiembre de  2008,  el  Juzgado Promiscuo del Circuito de San Vicente de Chucurí absolvió a  JOSÉ  MARTÍN  MARTÍNEZ,  ante  lo  cual  la  Fiscalía  interpuso  recurso de  apelación,  el  cual  fue  concedido en el efecto suspensivo ante la Sala Penal  del Tribunal Superior de Bucaramanga.   

5.  Allegadas  las  diligencias  al Tribunal  Superior  correspondió  por reparto conocer de la alzada a la Sala de Decisión  compuesta  por  los  Magistrados doctores Eugenio Fernández Carlier, Luis Jaime  González  Ardila  y  Julián  Hernando  Rodríguez  Pinzón,  ante  quienes  se  celebró  audiencia  de  debate  oral  del recurso elevado el 25 de noviembre de  2008.   

6.  En  la  misma  fecha  el  doctor Eugenio  Fernández  Carlier manifestó su impedimento para conocer de la alzada, el cual  fue  aceptado  por  esta Sala en proveído del 15 de diciembre de 2008 al amparo  de  la  causal  cuarta  contenida  en  el  artículo  56  de la Ley 906 de 2004.   

7.  De  regreso  las diligencias al Tribunal  Superior  pasaron  al  despacho  del  Magistrado  LUIS EDGAR ALBARRACÍN POSADA,  quien  bajo  iguales  supuestos  a  los  del  impedimento  que rodearon el de su  compañero,  es  decir, haber manifestado su opinión y comprometido su criterio  en  un  asunto  similar  al  asignado,  dado que integró la Sala que desató la  apelación interpuesta dentro de la   

actuación  penal  surtida  contra Heliodoro  Ardila  Pimentel  por  los  mismos  hechos,   solicitó  su separación del  conocimiento del asunto.   

CONSIDERACIONES  

De acuerdo con lo dispuesto por el artículo  57  del  Código  de Procedimiento Penal -Ley 906 de 2004-, es competencia de la  Sala  de  Casación  Penal  resolver  sobre  el  impedimento manifestado por los  magistrados de los Tribunales Superiores de Distrito Judicial.   

En  múltiples  oportunidades  la  Sala  ha  precisado  que  el  instituto  de los impedimentos y recusaciones constituye una  excepción  al deber que tiene el Juez –  o  en  este caso el Magistrado- en su calidad de administrador de  justicia  de  conocer  y decidir dentro de  un determinado proceso, pues en  procura  de  mantener  el  principio  de  la  imparcialidad  que  debe regir las  actuaciones  judiciales  con  fundamento  en  las  directrices consagradas en la  Constitución  Política  Colombiana,  se le permite separarse de dicha misión.   

Por  esta  razón,  los  motivos  en que se  fundan  tales  excepciones  están  contemplados  de  manera  expresa dentro del  ordenamiento  legal  como  causales  de  impedimento  y  recusación  que pueden  ser    tanto   de   orden  objetivo  como   subjetivo,     de     cara     a     las    cuales    el    juez    –en  cualquiera  de  las  instancias-  tiene  el  deber  de  declararse  incurso  en  una de ellas cuando los supuestos  contemplados  acaezcan y así garantizar a las partes, intervinientes y terceros  la recta e imparcial administración de justicia.   

El argumento presentado por el Magistrado se  contempla en el numeral 4 del artículo 56 de la Ley 906 de 2004:   

4.  Que  el  funcionario judicial haya sido  apoderado  o  defensor de alguna de las partes, o sea o haya sido contraparte de  cualquiera   de   ellos,   o   haya  dado  consejo  o  manifestado   su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso.      (Subrayas      fuera      del  texto).   

La  Sala  de manera reiterada y pacífica ha  sostenido  que  la opinión  constitutiva de la causal impediente citada es  aquella  que  hace  el funcionario judicial por fuera del proceso, sin que quepa  en  ella  la  expresada en el ejercicio de sus funciones o en cumplimiento de su  deber1  con  excepción  del  evento  en  que sea él mismo quien “haya  dictado  la  providencia  cuya  revisión  se  trata”, así como la relativa a  negar la preclusión solicitada por la Fiscalía.   

De antaño se ha precisado también que no es  cualquier   opinión   por   ligera  y  superficial2   la   que  da  lugar  a  la  separación  del  juez del conocimiento de un asunto, sino preponderantemente la  que  por  su  naturaleza  y  entidad  llega  a comprometer la imparcialidad y su  ponderación  por  constituir  un  acto  de prejuzgamiento sobre el hecho que le  corresponde decidir.   

De   allí   que   Sala   considere   que  “lo  que  obliga  a  aceptar  la  circunstancia  de  inhibición   es  que  el  funcionario  haya  incurrido,  con  ocasión  de  sus  funciones,  en  pronunciamientos anticipados acerca de aspectos sustanciales que  […]    constituyen  auténticos  actos de prejuzgamiento, que implican compromiso indiscutible de su  criterio    y    pretenden    su   imparcialidad   para   resolver   el   asunto  futuro”3.   

Igualmente,     que    “lo     sustancial    […],  en  asuntos jurídicos, se identifica  con  el  fondo  de  la  pretensión  o de la relación jurídico material que se  debate”4.   

En  el  caso concreto se evidencia a simple  vista  que  el  Magistrado Albarracín –como  lo  fue  en  su momento el doctor Fernández a quien ya se le  admitió  el  impedimento-,  efectivamente  tuvo  un  conocimiento previo de los  hechos  objeto  del  proceso,  dado  que la menor víctima señaló a múltiples  personas  como sus agresores, iniciándose a su vez investigaciones en contra de  los  mismos,  emitiendo  en segunda instancia una de las decisiones adoptadas en  tales,   actuación   en   la   cual  –como  bien  lo  indica-  tuvo  que  valorar  la  prueba testimonial  rendida por la niña, teniendo ahora que volver sobre la misma.   

De lo anterior se concluye que efectivamente  sí  expresó  opinión  relevante  para el caso adelantado contra José Martín  Martínez,  dado  que  es  imprescindible  estudiar  al  menos si la valoración  efectuada  por  el  a  quo  estuvo ajustada a los parámetros legales, viéndose  posiblemente    comprometida    la    imparcialidad    del    funcionario   para  sentenciar.   

Lo anterior, en criterio de la Sala resulta  apto  para  configurar  la  causal  alegada,  dado  que  plantea  una condición  objetiva  conforme  a la cual se puede en algún momento  mal interpretarse  por  los  sujetos  procesales  y  la  comunidad en general o interferir sobre el  asunto a decidir.   

En  consecuencia, las razones planteadas son  suficientes  para  que el Magistrado LUIS EDGAR ALBARRACÍN POSADA se separe del  conocimiento del presente asunto.   

En mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

  RESUELVE   

DECLARAR fundado  el  impedimento  manifestado por el doctor LUIS EDGAR  ALBARRACÍN  POSADA, dispensándolo del conocimiento  de este asunto.   

Contra  el  presente  auto  no  proceden  recursos.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

      JOSÉ          LEONIDAS          BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                       

            

         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO               MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS                   

            AUGUSTO   J.   IBAÑEZ  GUZMÁN                  JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                           

             YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                               Excusa justificada   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Auto  1º de diciembre de 1987, Rad. 2386.   

2 Auto  20 de octubre de 1992, Rad. 7899.   

3 Auto  de 7 de marzo de 2007, radicación 26853   

4  Ibídem     

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