31355(13-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 31355  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                                                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Aprobado Acta No. 138  

Bogotá, D.C., trece (13) de mayo de dos mil  nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la  Sala  la  selección  o  no del  recurso   extraordinario   de   casación  interpuesto  por  los  defensores  de  PEDRO   GUILLERMO   GÓMEZ   MARTÍNEZ  y  ARMANDO  SIMELIO  GIMENEZ,  contra  la  sentencia  del  diez (10) de octubre de dos mil ocho  (2008)  por  medio  de  la  cual  el  Tribunal  Superior  de Cartagena de Indias  confirmó  y  modificó  el  fallo  condenatorio  proferido el 1° de septiembre  anterior   por   el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad.   

En  virtud  de  la  sentencia  de  segunda  instancia,  los  procesados fueron condenados a las penas de sesenta y seis (66)  meses  de prisión, inhabilitación para el ejercicio de derechos y de funciones  públicas  por el mismo término y multa en cuantía de cuatro (4) s.m.l.m.v., y  les  negó los beneficios de suspensión condicional de la ejecución de la pena  y  prisión  domiciliaria  por  hallarlos  responsables  del delito de tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  (Artículo  376  inc. 2° del C.P.,  modificado por el artículo 14 de la ley 890 de 2004).   

         HECHOS   

Los señores PEDRO  GUILLERMO    GÓMEZ    MARTÍNEZ    y   ARMANDO    SIMELIO    GIMENEZ   fueron  capturados  en  el aeropuerto Rafael Núñez de la ciudad de Cartagena de Indias  a  las  17:20  horas  del  22 de febrero de 2008, cuando procedían a abordar un  avión  con  rumbo a España llevando en su equipaje una determinada cantidad de  granos que aparentaban ser de fríjol rojo   

y  garbanzo,  no obstante que se trataba de  cocaína  envuelta  en  material sintético, sustancia que sometida a experticia  técnica   

arrojó  como  resultado  “positivo  para  cocaína”   con   un   peso   neto   de   9,476   kilogramos   (9  kilos,  476  gramos)1.   

ANTECEDENTES  

La Fiscalía presentó escrito de acusación  el  19  de  marzo  de  2008 por el delito de tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes agravado (Artículo 376 –        2°,       agravado   de   conformidad   con  el  artículo  384  –   3  en  concordancia   con   la   ley   890   de   2004,   de   incremento   general  de  penas.   

El  proceso  se  tramitó  sin aceptación unilateral de responsabilidad penal y sin celebración  de preacuerdos.   

El  Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  la  ciudad  de  Cartagena  de  Indias con funciones de Juez del conocimiento  profirió  sentencia  el  1°  de septiembre de 2008, por el tipo previsto en el  inciso   primero   del   artículo   376, imponiendo las siguientes penas:   

Prisión  e  interdicción  de derechos y de  funciones  públicas  por  el  término de 132 meses, multa de dos mil treinta y  ocho  (2038)  s.m.l.m.v.  y les negó el subrogado de la suspensión condicional  de la ejecución de la pena (folios 237 – 257).   

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cartagena  modificó  la  sentencia  condenatoria  en  el  sentido de adecuar la  conducta  al  tipo  previsto  en el inciso segundo del  artículo  376  ib. y redujo la condena a los términos  referidos:   

Prisión e interdicción por sesenta y seis  (66)  meses,  multa  en  cuantía  de  cuatro  (4)  s.m.l.m.v.,  y les negó los  beneficios  de  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y prisión  domiciliaria.     (Folios     312     – 339 del antecedente).   

Los  defensores  técnicos de los procesados  interpusieron  el  recurso  extraordinario  de  casación  que correspondió por  reparto del 25 de febrero de 2009 a este Despacho.   

LA    SENTENCIA  IMPUGNADA   

El Juez del conocimiento  

Encontró  responsable  a los procesados y,  ante  la  inconsistencia  de  no  haber  determinado con exactitud el peso de la  sustancia  incautada  (ver nota 1), en tanto no se excluyó del peso bruto de la  sustancia  el peso del material sintético que envolvía cada gránulo, infirió  que    su    peso    es    mayor   de   cinco   (5)  kilogramos.   

No obstante, sentenció por el inciso  primero  del  artículo  376 del  Código  Penal,  lo que quiere decir que excluyó en beneficio de los procesados  la aplicación de la agravante específica del artículo 384   

– 3 que duplica  las  condenas  en  los  eventos  en  que  la  cantidad  incautadas  sea    superior    a    cinco    kilos    de   cocaína.   

El   juzgado   sostuvo  que  sí  es  posible deducir el peso neto de  la  sustancia  por medios diferentes a la prueba técnica del pesaje físico, en  aras   de   adecuar   correctamente  la  imputación  dentro  de  los  márgenes  relacionados  con  el  peso  de  la  sustancia, máxime, si por favorabilidad se  escoge  una  pena ostensiblemente benéfica;  de esa manera infirió que en  cualquier   evento,   el   peso   real   de   la   cocaína  excedía  de  cinco  kilogramos.   A  pesar  de ello, adecuó la pena en los límites del inciso  primero,  interpretando  la  imputación  jurídica  en  lo  que denominó un…  “margen de error absolutamente acomodado a favor de  los acusados”.  (Cfr. Página 6)   

El  juez del conocimiento destacó que toda  la  sustancia  incautada era cocaína porque los gránulos eran homogéneos como  lo  destacó el perito:  “…todos los granos y  las  características eran coincidentes y que cuando fueron destruidos todos los  recubiertos  sintéticos  se  quemaron,  luego  no  es  desfasado inferir que no  habían   frijoles   ni   garbanzos   verdaderos   en   las   bolsas”.  (Página 7 de la sentencia).   

Por otra parte, a la luz de las reglas de la  experiencia  sostuvo  que  resulta  ilógico  pensar  que  unos  traficantes  se  arriesgaran  a  transportar  al exterior cantidades tan mínimas de cocaína que  permitiesen  adecuar  la  conducta  en  el  inciso segundo del artículo 376, es  decir, cantidades que no excedan de cien gramos de cocaína.   

El Tribunal  

En   coherencia  con  la  alegación  del  representante  del  Ministerio  Público  estimó  que  frente  a  la reconocida  falencia  en  el  establecimiento  del  peso  neto de la sustancia alcaloide, es  dable   “ubicarse   en   la  hipótesis  delictiva  realmente  más favorable, esto es, la contemplada en el inciso segundo del art.  376   del   C.P.,  pues  no  había  razón  para  que  la  aplicación  de  esa  favorabilidad        fuera       restringida       y       no       plena…”.  (Destaca la Sala.  Página 26).   

         LA IMPUGNACION   

El     defensor    de    PEDRO GUILLERMO GÓMEZ MARTÍNEZ   

Cargo   único.    Falso  juicio  de  identidad   

Afirmó  el libelista que el juez (tanto el  individual  como  el colectivo, en tanto decisión inescindible) “adicionó”  un  medio  probatorio  al  momento de fijar su criterio, y con ello incurrió en  una  “motivación  sofística,  falsa  o aparente” de la sentencia.  En  efecto:   

De  conformidad  con  el  informe ejecutivo  FPJ10  del  23  de febrero de 2008, en poder de los sentenciados se hallaron mil  trescientos  veintiún  (1321)  gramos  en  granos de garbanzo y ocho mil ciento  treinta  y cuatro (8134) gramos en granos de fríjol, para un total de nueve mil  cuatrocientos  cincuenta y cinco (9455) gramos de la sustancia incautada con sus  respectivos  empaques, que se devolvieron y fueron embalados, rotulados y con su  respectiva  cadena  de custodia a la entidad solicitante.  (Cfr. Folios 205  – 210).   

La prueba no dice que los 9455 gramos fuesen  de  cocaína,  porque  el perito nunca les quitó la cáscara a todos los granos  para     establecer     científicamente    la    calidad    y    cantidad    de  sustancia.   

En  audiencia del 23 de febrero de 2008 la  fiscalía  formuló  imputación  por  la  posición  de nueve mil cuatrocientos  setenta y seis (9476) gramos de cocaína.   

El Juez de control de Garantías se abstuvo  de  proferir medida de aseguramiento teniendo en cuenta que existe duda sobre la  cantidad  de  droga,  porque  el informe de policía anunciaba que se incautaron  1321  granos  de  garbanzo  y  8134  granos  de  fríjol,  lo  que  indicaba que  “…no  toda  la  cantidad  fuera  constitutiva de  alcaloide”.   

La  Fiscalía apeló la decisión del Juez  de  Garantías  y  el Juez Cuarto Penal del Circuito de Cartagena, con funciones  del  Conocimiento,  revocó la decisión y ordenó la captura, porque consideró  que     la     cantidad    de    alucinógeno    incautada…    “superó    la   permitida   como   dosis   personal”.  (Fl. 27).   

En   la  audiencia  de  formulación  de  acusación  la  Fiscalía imputó la cantidad de nueve mil cuatrocientos setenta  y  seis (9476) gramos de cocaína y por ello adecuó la conducta en el artículo  376     en     concordancia     con     el     artículo     384    –  3,  y  solicitó que el procesado  fuese condenado a una pena de dieciséis (16) años.   

En  las  alegaciones  de conclusión en la  audiencia  de  juicio  oral,  la  fiscalía  aceptó que el peso de la sustancia  incautada  no  estaba demostrado, aunque sí la clase de sustancia alucinógena,  y  el perito que compareció como testigo al juicio contó que le hizo la prueba  a  25  granos de la sustancia, tomando una cantidad de dos granos por cada bolsa  y tres más.   

Por  su  parte,  el  Juez del Conocimiento  discriminó  el  peso  de las cáscaras que cubrían los falsos granos y el peso  neto de la sustancia alucinógena, con el siguiente razonamiento:   

“…si 9476 pesan conjuntamente cocaína  y  envolturas,  y si de los granos pesados, independientemente la sustancia y la  envoltura  se  tienen  que  uno  de  los  granos pesó 0.89 gramos, el otro 0.60  gramos…  en  tanto  las  muestras  recopiladas por el perito del PIPH tiene un  peso  de  un  gramo  aproximadamente  incluyendo  sustancia  y  envoltura.   Tomaremos    el    número    mas    bajo   5685.6  gramos.     Esto  superaría  los  cinco  kilos,  pero  siendo aún más flexible en la operación  consideramos  menester  no  aplicarle  el  agravante,  pero  bajo  ninguna  óptica, por muy benigno que sea la operación que se haga,  no  nos  va  a dar cien gramos, como pretenden quienes están de acuerdo con esa  tesis,  porque  admitir  que  el  pesaje corresponde a cien gramos es tanto como  decir  que únicamente habían ciento sesenta y cinco frijoles buenos, algo así  como  el  1.055%  del  100%  del  peso  neto  dado por el perito”.  (Destaca la Sala).   

A  partir de la dosimetría de la pena, se  entiende  que  el juez adecuó la conducta a una cantidad de droga que excede de  cien   gramos   de   sustancia   pero   que   no   rebasa  los  cinco  kilos  de  cocaína.   

El  Tribunal  reconoció la falencia al no  establecer  el peso neto de la sustancia alcaloide, y por ello, cuando dosificó  la  pena  aplicó  –por  favorabilidad-  el  inciso  segundo del artículo 376 del C.P., es decir, impuso  la  condena  teniendo  como  presupuesto  una cantidad de droga que no excede de  cien gramos de alucinógeno.   

Ello significa que, dice, tanto el juez de  primera  instancia como el Tribunal de Cartagena de Indias, adicionaron el medio  de  prueba  cuando  efectuaron,  cada  uno  a su manera, una supuesta inferencia  razonable,  sin  base pericial, y de esa manera determinaron cantidades de droga  diferentes,  no  obstante  que  el  perito  encargado del pesaje de la sustancia  reconoció  que  el  peso  neto  de  la sustancia incautada nunca se determinó,  justamente  porque  no se realizó análisis técnico y científico a cada grano  de la sustancia.   

La manera como se establecía el peso neto  de    la    sustancia    era   “destapando   cada  grano”      y      luego,      “compactar      y      homogenizar     la     sustancia”  tal  como  lo  ordena el manual AD/COL/98/C58 en el Capítulo  Procedimiento  para  PIPH 4.5  “pesar y/o medir”;  4,7.  Toma  de  muestra  “para  sólidos”:  Homogenizar  y cuartear, tomando una muestra  representativa  de  acuerdo  al plan secuencial, para ser enviada al laboratorio  con  el  objeto de realizar la prueba pericial y establecer de manera definitiva  “que todos los frijoles y garbanzos eran droga”.   

Sin embargo, el perito nunca homogenizó la  sustancia,  nunca  descubrió  todos  y  cada  uno  de  los  granos de fríjol o  garbanzo,  por manera que no siguió los estándares del manual ni los de la Ley  30  de  1986 (artículos 78, 82), que eran de obligatorio acatamiento para poder  imputar;     por    suerte    que    no   podía   el   juez   “…a      través      de      una      supuesta     operación  matemática”  determinar  cuál  era el peso de la  sustancia, al margen del procedimiento establecido en la ley.   

De  manera  que  se afectó el derecho de  contradicción  probatoria  y  el principio de inmediación de la prueba, cuando  cada  juzgador  concluyó a su manera y sin alguna base fáctica que sustente el  razonamiento, el peso neto de la sustancia.   

Para  hacer efectivo el derecho material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  reparar los agravios  inferidos  a  los sujetos procesales y para la unificación de la jurisprudencia  (en  la  medida que la motivación del fallo es sofística, falsa, errónea), la  Sala  debe  casar la sentencia con la finalidad de que se produzca la prueba del  peso  neto  de  la sustancia incautada en el juicio oral y público ante el juez  del      conocimiento,      sin     que     sea     el     juez     –de  manera  privada  y  en  franco  desconocimiento   de   la  garantía  de  la  motivación  del  fallo-  quien…  “elabore   su   propia  prueba  para  obtener  la  condena”.   (Artículos  4,  14, 16 de la ley  906 de 2004).   

Requirió  casar  la  condena  y proferir  fallo absolutorio en aplicación de la duda a favor del procesado.   

El    defensor    de    ARMANDO SIMELIO GIMENEZ   

Cargo único.  Nulidad por violación  del debido proceso   

Con  el  mismo  argumento  del  reproche  anterior,    el   defensor   de   ARMANDO   SIMELIO  alegó  que durante todo el proceso penal (inclusive  desde  la  audiencia  de  formulación de imputación) se desconoció el derecho  que  le  asiste  a su defendido de ser informado jurídica y fácticamente sobre  los  elementos  materiales  probatorios  que  muestran  el  compromiso penal del  procesado.   

Sostiene  que  como  no se determinó con  claridad  la  cantidad de sustancia incautada, entonces nunca se tuvo precisión  de  la  norma  jurídica  que  soluciona  el  conflicto  por manera que los  juzgadores  no  acertaron  en  definir con exactitud el tipo penal que se debía  aplicar,   en   aras   de   tener   claridad  sobre  los  hechos  jurídicamente  relevantes.   

En la audiencia de acusación la Fiscalía  insistió  que la cantidad de droga incautada era de 9476 gramos de cocaína, en  la  audiencia  de  juicio  oral admitió que… “el  peso  no  está  determinado  y  pide  que  el  juez  adecue  la  pena  al  peso  probado”,  sin  establecer  cuál fue realmente el  pesaje  de  la sustancia, teniendo en cuenta que la imputación se fundamentó a  partir  de  25 gránulos que se tomaron como muestra, a los que se les practicó  la   prueba   pericial  definitiva  en  el  laboratorio  de  Medicina  Legal  de  Barranquilla.  (Cfr. Artículo 82 de la Ley 30 de 1986)   

Insistió  en que sin experticia técnica  de  pesaje  a la totalidad de la sustancia no podía el juzgador inferir el peso  neto del estupefaciente.    

La nulidad se debe decretar entonces desde  la  audiencia  de formulación de imputación, con el objetivo de que la defensa  conozca  la  realidad fáctica y opte por explorar la aceptación de cargos como  alternativa  defensiva,  en  la  medida  que  los  errores  denunciados  no  son  subsanables.   Al  perito  se  le imponía desarmar todos y cada uno de los  granos  para  determinar si todos ellos contenían sustancias prohibidas y cuál  era   el   pesaje   neto  de  la  sustancia.   (Artículo  288  del  C.  de  P.P.)   

Concluyó  la  censura en la necesidad de  declarar  la nulidad del proceso desde la audiencia preliminar de imputación de  cargos efectuada el 23 de febrero de 2008.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  de  Casación  Penal NO  SELECCIONARÁ la demanda propuesta por  los  defensores  contractuales  de  PEDRO  GUILLERMO  GÓMEZ       MARTÍNEZ       y      ARMANDO  SIMELIO  GIMENEZ,  contra  la  sentencia  del  diez (10) de octubre de dos mil ocho (2008) por medio de la cual  el   Tribunal  Superior  de  Cartagena  de  Indias  los  condenó,  porque  de  su estudio se advierte que no  se  precisa  de  la intervención de la Corte para hacer efectivo algún derecho  material  a  favor de alguno de ellos, y porque la impugnación se traduce en la  negación  indefinida  del  compromiso penal, en procura de lograr una decisión  absolutoria  que finalmente satisfaga los intereses de la defensa, en todo caso,  a   soslayo  del  deber  de  demostrar  errores  (in  procedendo,   in   iudicando)   con   entidad  para  comprometer la legalidad del fallo objeto del recurso:   

Sin   justificación   alguna   en   la  reclamación,  los  libelistas  alegan  deficiencias en la motivación del fallo  (unidad  inescindible)  porque  a  los  procesados  se  les  incautó un volumen  considerable  de  cocaína  camuflado en sus equipajes de viaje rumbo a España,  en  un  novedoso  sistema de disimular el cargamento en empaques (cápsulas) que  aparentaban  ser  granos  de fríjol rojo y granos de garbanzo, cuando realmente  se  trataba  de  cocaína  envuelta  en  material sintético, a la que de manera  selectiva  (por  muestreo)  se practicó la prueba PIPH, con resultado positivo,  con  un  peso  neto de nueve (9) kilos, 476 gramos.  (Cfr. Artículo 82 Ley  30 de 1986).   

La razón de la crítica en ambas demandas  consiste,  sin  más, en aducir que el fallo (tanto del juez individual como del  Tribunal)   es   falsamente   motivado,   cuando   ello   no  corresponde  a  la  verdad:   

La Jurisprudencia de la Corte ha definido  de  manera  pacífica  cuatro  situaciones  que pueden  conducir a la anulación de la sentencia por falta de motivación:   

“(i)  ausencia absoluta de motivación,  (ii)  motivación  incompleta  o  deficiente,  (iii)  motivación  ambivalente o  dilógica  y (iv) motivación falsa…  En la primera el fallador no expone  las  razones  de  orden  probatorio  ni los fundamentos jurídicos en los cuales  sustenta  su  decisión;  en  la segunda, omite analizar uno de los dos aspectos  señalados  o los motivos aducidos son insuficientes para identificar las causas  en  las  que ella se sustenta; en la tercera las contradicciones que contiene la  motivación  impiden  desentrañar  su verdadero sentido o las razones expuestas  en   ella   son  contrarias  a  la  determinación  finalmente  adoptada  en  la  resolutiva;  y,  en la cuarta la motivación del fallo se aparta abiertamente de  la            verdad           probada”2.   

Ninguna de tales hipótesis se presenta en  la  fundamentación  del  fallo (individual y colectivo);  la naturaleza de  la  controversia  que proponen los recurrentes radica en que no se determinó de  manera   definitiva,   mediante  experticia  técnica,  el  pesaje  neto  de la sustancia incautada porque  no  se  discriminó  el peso del material sintético que revestía cada gránulo  de cocaína.   

1.  Tanto  el  Juzgado  como  el  Tribunal,  persuadidos de que alguna razón asistía a la  defensa,  optaron  por una apreciación probatoria que en todo caso favoreció a  los procesados:   

Sin soslayar que el peso total (bruto) del  cargamento  era  de  9 kilos, 476 gramos,  y  que dentro de tales parámetros, la imputación jurídica en  el   escrito   de   acusación   fue   correcta   (Artículo   376  –       2°,       agravado   de   conformidad  con  el  artículo  384  –  3  en  concordancia  con  la  ley  890  de  2004), optaron por degradar la imputación,  al  extremo  de  adecuar  jurídicamente  el comportamiento con un… “margen  de   error   absolutamente   acomodado   a  favor  de  los  acusados”   (cfr.  página 6 del fallo del juzgado), sin desconocer  que  el  cargamento, compuesto por gránulos homogéneos de cocaína se calcinó  en   su  totalidad  en  la  diligencia  de  destrucción  del  cargamento.   (Artículo 79 de la Ley 30 de 1986).   

En  suma,  al  reconocer  el  error  de  procedimiento  en  el  pesaje de la cocaína, el Tribunal optó finalmente y por  la    favorabilidad,    aplicada    en    toda   su  dimensión,  y adecuó la calificación jurídica al  artículo  376, inciso segundo, como si se tratara de llevar consigo cocaína en  cantidad   que   superara  la  dosis  personal  de  un  (1)  gramo  de  cocaína  –ley   30  de  1986,  artículo  2°,  literal  j- y que no sobrepasara los  cien  (100)  gramos  del  alucinógeno (artículo 376  inc. 2°).   

En  esos  términos,  a soslayo de que el  pesaje    del   cargamento   (inclusive   con   los  revestimientos    sintéticos    individuales   de   cada   gránulo)   era   de   nueve  (9)  kilos,  476  gramos, el Tribunal terminó imponiendo –por favorabilidad, insiste la Sala-  una  condena  como  si  se  tratase de la menor cantidad de droga que alcanza la  categoría  de conducta punible porque supera la mínima dosis para uso personal  (de un gramo de cocaína) permitida legalmente.   

2.   La  impugnación  propuesta  en esos términos resulta ser un verdadero abuso de los  litigantes  al  recurso  extraordinario  de  casación,  en  la  medida  que una  apreciación   totalmente  desprevenida  de  los  hechos  permite  advertir  sin  equívoco  que  el material sintético que revestía  cada  cápsula  no  tiene  pesaje  significativo, se  insiste,  porque  se trata de material de revestimiento plástico que aparentaba  el  tejido  vegetal  que recubre los granos de fríjol y de garbanzo, que por su  naturaleza misma no tiene peso específico.   

Dentro de esos parámetros, el juzgador de  segunda    instancia,    adecuó   la   calificación   jurídica   como  si  se tratase de un alijo que no excediera de 100 gramos de  cocaína,  a  soslayo  de  que  el pesaje real de la  totalidad del cargamento superó los nueve kilos.   

3.   En  suma,    la   Sala   NO   SELECCIONARÁ  las  demandas  de casación propuestas porque la fundamentación  de  ambos  libelos  resulta  ser  materialmente  inidónea  para  comprometer la  legalidad  de  la  sentencia.   Es  claro  que la discrepancia de criterios  entre  el demandante y el juez colegiado no habilita a la Corte para que examine  el  fondo  de  la  materia,  tanto  más  cuanto  que  la  aplicación de la ley  sustantiva  en  este  caso  favoreció  definitivamente  la  condición  de  los  procesados3.   

En esos precisos términos, lo palmario es  que  los  demandantes  no  ofrecen  razón  alguna  que  justifique –en   cuanto   menos-  una  de  las  finalidades  que  se  persiguen  con  el  recurso  extraordinario  a  la luz del  artículo  180  del C. de P.P., y que del contexto argumentativo se advierte con  claridad  meridiana  que no se precisa de la intervención de la Corte – Sala de  Casación  Penal  para  hacer  efectivo  algún  derecho material a favor de los  procesados.   

4.          Finalmente,  contra esta determinación se hace legalmente viable la  insistencia  prevista  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906 de 2004. Importa  advertir  -como  se hizo desde la providencia de diciembre 12 de 2.005, radicado  No.  24.322-  que  ante  la carencia de regulación en su trámite la Sala lo ha  señalado así:   

a- La insistencia sólo puede ser promovida  por  el  demandante  dentro de los cinco (5) días siguientes a la notificación  de  la  providencia  que  inadmite  la  demanda  de  casación  u  oficiosamente  provocada  dentro  del  mismo  lapso  por alguno de los Delegados del Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –en        tanto        no        sean        recurrentes–   el   Magistrado  disidente  o  el  Magistrado   que   no   haya   participado   en   los   debates  o  suscrito  la  inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en   un   término   de   quince   (15)   días”4.   

En  virtud de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,   

       RESUELVE   

1)               NO     SELECCIONAR    la  sentencia  del  10 de octubre de 2008, proferida por el Tribunal  Superior de Cartagena de Indias.   

2)  Contra  esta  decisión  procede el mecanismo de insistencia a la luz del inciso segundo  del artículo 184 del Código de Procedimiento Penal.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen,   

JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

             

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO      MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS    

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                               JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANES   

              

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

   

                                                     

                  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1“…Pues  bien,  en  efecto,  el  perito  ha  dicho que tomó dos  muestras  de cada bolsa y tres más de ellas, para un total de veinticinco a las  que   le  aplicó  los  reactivos  tanred  y  scott,  resultando  positivo  para  cocaína.   Dejó  claro  también  que  estableció  como peso bruto 9,524  kilogramos  y como peso neto 9476 gramos y que el peso de los empaques se sacaba  de  restar  el  peso  neto  del peso bruto, es decir, que las envolturas pesaban  cuarenta  y  ocho  gramos.   Sin embargo, quedó claro en la vista pública  que   los   cuarenta   y  ocho  gramos  corresponden  a  las  bolsas  plásticas  más   no   a   las   envolturas   de   los   falsos  granos,  es  decir, el perito no pesó por aparte las  empaquetaduras  de los granos, como tampoco por aparte la sustancia de todos los  frijoles  y  garbanzos.   Frente  a  esta  omisión,  la  defensa  pretende  argumentar  que  no existe certeza acerca de la cantidad de sustancia prohibida,  lo  que  se traduciría en una dificultad para establecer cuál sería la pena a  imponer  a  los  acusados  y en el mejor de los casos depreca la aplicación del  principio   de  favorabilidad,  porque  se  trató  de  una  dosis  mínima,  no  susceptible  de  ningún  reproche,  mientras  el  representante  del Ministerio  Público  es  del concepto de aplicar la pena más benigna del Artículo 376 del  código Penal” (página 6 del fallo de primera instancia).   

2Véase:   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  sentencia  del  19 de  febrero  de 2009, rad. núm. 30074;  sentencia del 12 de diciembre de 2005,  rad.  24011;    sentencia  del  28  de  septiembre de 2006, rad. núm.  22041, entre otras.   

3CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto del 20/04/2005, rad. núm. 23517;  en el mismo  sentido,  auto del 24/11/2005, Rad. 23897;  auto del 23/03/2006, rad. núm.  24065.   

4Providencia    de    diciembre    12   de   2.005,   radicado   No.  24.322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *