31271(19-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31271  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aprobado   Acta   Nº  41.   

Bogotá, D.C., diecinueve  de febrero de dos mil nueve.   

VISTOS  

Decide  de  plano  la  Corte  el impedimento  conjunto  manifestado  por  los  doctores JAVIER IVÁN CHAVARRO ROJAS y HERNANDO  QUINTERO  DELGADO,  Magistrados  de  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal  Superior  de  Neiva  (Huila),  quienes  invocan  la  causal 4° consignada en el  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004, para apartarse del conocimiento de este  asunto.   

HECHOS  

Fueron  narrados  en  el  fallo  de  primera  instancia, de la siguiente manera:   

“Según  los  registros,  se tiene que el  día  21  de  enero  último (de 2008, se aclara) a las 23:15 horas de la noche,  cuando  el  escuadrón  móvil  de  carabineros  No.  39, realizaba un puesto de  control  en  la  vía  Suaza-Florencia,  a la altura de la vereda El Líbano, el  patrullero  DIEGO  FERNANDO  WILCHES  GÓMEZ le hace el pare a un vehículo tipo  furgón  de  encomiendas  de  servicio  público  afiliado a la empresa COOMOTOR  LTDA.,  distinguido  con  la  placa CIL 651, el cual era conducido por el señor  ÁLVARO  ARTURO  OLARTE  CARDOZO,  quien  al  descender  del  vehículo lo notan  nervioso  por  lo  que el policial comienza a registrar el interior de la cabina  abriendo  la  silla  del  conductor  donde  encontró  una bolsa plástica color  amarilla,  que  en  su  interior  contenía una cobija de lana que al sacarla se  encontraba  envuelto un paquete en cita de empaque color café, le introduce una  varilla  punzante saliendo la misma impregnada de una sustancia color beige, con  olor  característico  a  la  base  de  coca.  Continuando con el registro en el  capó,  encuentran  en  la  parte  lateral  inferior derecha, en una cavidad del  radiador,  un  segundo  paquete  encuelto (sic) en cinta de empaque color café,  que  al  introducirle  una  varilla punzante, la misma salió impregnada con una  sustancia   de   color   beige,   con   olor   característico   a  la  base  de  coca.   

Así siendo las 11:15 de la noche y ante el  hallazgo  procedieron  a  realizar  la  captura del señor ÁLVARO ARTURO OLARTE  CARDOZO, haciéndole conocer los derechos y materializarlos.   

Realizada  la  prueba  de identificación y  pesaje  de  la  sustancia  incautada  (PIPH)  al  señor  ÁLVARO  ARTURO OLARTE  CARDOZO,  por  el  perito  de  la policía antinarcóticos subintendente RODRIGO  GÓMEZ    GARCÍA    los    paquetes    incautados    tuvieron    el   siguiente  pesaje:   

Peso  bruto  total  paquetes  1  y 2: 2.403  gramos   

Peso  neto  total  paquetes  1  y  2: 2.269  gramos   

Resultado preliminar: positivo para cocaína  y sus derivados”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencias preliminares llevadas a cabo el  22  de  enero  de  2008,  ante  el  Juzgado  Único Promiscuo Municipal de Suaza  (Huila),  con  función  de  control  de  garantías, se legalizó la captura de  ÁLVARO  ARTURO  OLARTE  CARDOZO,  se  le  formuló  imputación y se le aplicó  medida  de aseguramiento consistente en detención preventiva en establecimiento  de reclusión.   

El  4  de  marzo  del  mismo año, la citada  dependencia  judicial  realizó  audiencia  en  la  que sustituyó la detención  preventiva en sitio carcelario, por el del lugar de residencia.   

El  7 de marzo siguiente, el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de Garzón (Huila), con funciones de conocimiento, aprobó  el  acuerdo  celebrado  entre  el  ente instructor y el imputado OLARTE CARDOZO,  razón  por  la  cual  dictó,  el  7  de abril de 2008, sentencia en su contra,  declarándolo  penalmente  responsable  del  delito  de tráfico, fabricación o  porte   de  estupefacientes,  tipificado  en  el  artículo  376-1  del  Código  Penal.   

Consecuente   con  su  determinación,  el  A  quo  le impuso las penas  principales  de 64 meses de prisión y el equivalente a 666.66 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes de multa, y la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso. De igual modo,  le  negó  los  beneficios  sustitutivos  de  la  suspensión  condicional de la  ejecución  de  la pena y prisión domiciliaria, ordenando, por consiguiente, su  captura inmediata.   

El  fallo en comento, que fue apelado por el  defensor  de  OLARTE  CARDOZO,  lo  confirmó  íntegramente  la  Sala Penal del  Tribunal Superior de Neiva (Huila), el 15 de mayo de ese año.   

Ya  después, con auto del 6 de noviembre de  2008,  proferido en la fase de la ejecución de la sentencia, el Juzgado Primero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de esa ciudad negó la solicitud  de  sustitución  de la pena privativa de la libertad por prisión domiciliaria,  la  cual  había  sido  invocada  por el defensor del condenado, quien alegó su  condición de padre cabeza de familia.   

Inconforme con la decisión, el mismo sujeto  procesal la apeló.   

Recibidas  las  diligencias en la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de Neiva (Huila), a efectos de emitirse la decisión de  segundo  grado, previo a ello, el 9 de febrero de 2008, dos de los magistrados a  quienes  compete  conocer del asunto, los doctores JAVIER IVÁN CHAVARRO ROJAS y  HERNANDO  QUINTERO  DELGADO,  emiten escrito en el cual se manifiestan impedidos  para  seguir interviniendo en el asunto, acorde con la causal que para el efecto  consagra el numeral 4° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

Aducen  los magistrados, para el efecto, que  al  resolver en segunda instancia la apelación promovida por el defensor contra  la  sentencia  condenatoria,  se pronunciaron “sobre  el   tema   ahora   materia   de   inconformidad   del  recurrente  –prisión  domiciliaria con fundamento  en la ley 750 de 2002-”.   

En  aquella  ocasión, agregan, “la  Sala  decidió  sobre  el  principal  tema  debatido en esta  instancia,  adoptando  la determinación de denegar la solicitud de sustituir la  pena  de  prisión  por  prisión  domiciliaria  a  OLARTE  CARDOZO,  dada la no  acreditación  de  la condición de padre cabeza de familia y la insatisfacción  del   presupuesto   de   orden   subjetivo   exigido   por   la   ley   para  el  efecto”.   

Así,  luego  de  transcribir  el  apartado  pertinente  del  fallo de segunda instancia, concluyen que su criterio jurídico  quedó  comprometido,  razón  suficiente para declararse impedidos y remitir la  actuación a esta Corporación para los fines de rigor.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  acuerdo a lo establecido en el artículo  57  de  la Ley 906 de 2004, a la Sala le asiste atribución para pronunciarse en  relación  con  el  impedimento  propuesto  dentro  de  una actuación que se ha  venido   rigiendo   por  los  lineamientos  del  sistema  penal  acusatorio,  en  tratándose  de  la  manifestación  que  hacen  dos  de  los  integrantes de la  respectiva  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Neiva (Huila), para  que  se  les  separe  del conocimiento del asunto, encontrándose el mismo en la  fase de la ejecución de la sentencia.   

Respecto   de   lo   que   es  materia  de  controversia,  la  Sala  en diversas oportunidades ha expresado que el instituto  de  los  impedimentos  y las recusaciones tiene una clara fuente constitucional,  pues,  de  un  lado,  el  artículo  228  de  la  Carta Política dispone que la  administración  de  justicia  es  función  pública  y  que sus decisiones son  independientes,  y,  de  otro,  el  artículo  230 de la misma prevé que en sus  providencias   los   jueces   sólo   están   sometidos   al   imperio   de  la  ley.   

En    desarrollo    del    principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación procesal ha previsto una  serie  de  causales  de orden objetivo y subjetivo por  virtud  de las cuales el juez debe declararse impedido  para     decidir,    garantizando    a    las    partes,    terceros,  demás  intervinientes  e  incluso  a la comunidad en general, la transparencia y rigor que  deben     presidir     la     tarea    de    administrar    justicia.   

Empero,  como  a  los  jueces  no  les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras  las  circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por     un    tribunal    imparcial1.   

Son,  estos,  los  parámetros  que  han de  gobernar  el  examen  de lo postulado por los funcionarios adscritos al Tribunal  de   Neiva,  conforme  los  hechos  que  sustentan su manifestación de impedimento y la causal que se aduce  para     separarse     del     conocimiento    del  asunto.   

Al respecto, de entrada se observa cómo la  causal  propuesta  por  los magistrados para sustentar la necesidad de apartarse  del  conocimiento  del  asunto,  ninguna  relación  guarda  con  los hechos que  soportan  esa  manifestación,  en tanto, si de lo que se trata es de relacionar  que  en  otra       providencia      diferente  se  analizaron las    mismas  circunstancias  fácticas y  jurídicas  y se determinó  que  el  procesado  no  tenía  derecho  al beneficio sustitutivo de la prisión  domiciliaria,  es  claro  que  lo  realizado  por los  funcionarios  se  limita  al  estricto  cumplimiento de sus funciones, en cuanto  encargados  de  verificar  en segunda instancia la justeza de lo decidido por el  A quo.   

De  ninguna  manera  esa decisión judicial  puede    siquiera    por    analogía    definirse    como    una   “opinión”        o        “consejo”,  para  utilizar  los  términos  consignados en la causal 4° del  artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

Cuando  la  norma  relaciona el antecedente  previo  consistente  en  que  el  funcionario  haya  dado  opinión  o  consejo,  necesariamente  remite  a un tipo de actuación extraprocesal, ajeno al estricto  cumplimiento  de  la  labor de administrar justicia deferido al mismo por razón  de  su  cargo,  pues,  se  reitera,  si  lo  manifestado  se  consigna  formal y  materialmente  en una decisión, ello supera con mucho esa informalidad a la que  remite  la  causal  en  cita y cuyo fin es  precisamente  evitar  que lo expresado por fuera del proceso, sea  reiterado  en este, poniendo en entredicho la seriedad  e imparcialidad de quien así ha actuado.   

Reza el numeral 4° del artículo 56, tantas  veces citado:   

“Que    el    funcionario   judicial   haya  sido  apoderado  o  defensor  de  alguna  de las partes, o sea o haya sido contraparte de cualquiera  de   ellos,   o   haya   dado  consejo  o  manifestado  su  opinión    sobre   el   asunto   materia   del  proceso”.   

Esta  redacción  es  idéntica  a  la  que  consagraba  el  numeral  4° del artículo 99 de la Ley 600 de 2000, registrando  como  único cambio el que ahora se denomina partes a quienes en la legislación  anterior se rotulaba sujetos procesales.   

Respecto de ese numeral 4° del artículo 99  de  la  Ley  600  de  2000,  pero  con plenos efectos para lo que ahora consagra  idéntico  numeral  del  artículo  56  de  la  Ley 906 de 2004, dijo la Sala en  ocasión                   anterior2:   

“Frente  a  esta  causal,  la  Sala  ha  sostenido  que  no toda opinión emitida por el juez sobre el objeto del proceso  da  lugar  a  la declaratoria de impedimento, sino sólo aquélla que se produce  extraprocesalmente  puede  conducir  a  la  separación  del asunto. Además, la  opinión  con poder suficiente para la separación del conocimiento del proceso,  debe  ser  de  fondo,  sustancial, es decir, que vincule al funcionario judicial  con  el asunto sometido a su consideración al punto que le impida actuar con la  imparcialidad  y  ponderación  que  de  él  espera  el  conglomerado social, y  particularmente    los    sujetos    procesales    que    intervienen    en   la  actuación.   

Pero   no   se   trata   de   cualquier  pronunciamiento  u  opinión  abstracta  y  general, en tanto que la que resulta  impediente  debe  tener  estrecha  relación con el asunto que ha de resolver el  funcionario,  como  reiteradamente lo ha señalado la jurisprudencia de la Sala,  a  la  cual  acudieron  los integrantes del Tribunal Superior de Valledupar para  inadmitir el impedimento,   

“no  toda  opinión  o  concepto sobre el  objeto  del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  y  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de decisión…”,   

tema sobre el cual agregó:  

“Además  ese  concepto extraprocesal del  que  se  exige  identidad  absoluta  sobre  el  objeto  del  conocimiento,  debe  presuponer   un   razonamiento   con   entidad   suficiente  para  sustentar  la  manifestación  de  impedimento, esto es, que traduzca una motivación profunda,  un  compromiso  intelectual  que  lo  vincule  a  los  hechos que son materia de  juzgamiento   o,   como   lo  ha  señalado  recientemente  la  Sala,  debe  ser  ‘sustancial, vinculante,  de  fondo,  que  constituya  una  barrera  que cerca el juicio del juzgador y le  impide     actuar    con    libertad’    (Auto    de   julio   19/2000)”3.   

No  se  materializa, entonces, en el asunto  examinado,   la   causal   de   impedimento   aducida  por  los  magistrados    de   la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior   de  Neiva,  para  separarse  del  conocimiento del asunto  ahora sometido a su consideración en segunda instancia.   

Y,  como  las  causales  de  impedimento se  advierten  expresas, en cuanto excepción a la competencia legalmente deferida a  los  funcionarios,  motivo  suficiente  para  que  no  quepan analogías o interpretaciones subjetivas, debe  concluirse  carente  de  asidero  legal  la manifestación de los magistrados en  cuestión.   

Suficiente,     lo     dicho,  para  declarar  que en relación  con   los   magistrados   que   se   han   declarado   impedidos,   no    se   configura   ninguna   de   las   causales   para  el  efecto  consagradas en la ley,  razón  por  la  cual deben asumir con plena competencia el análisis del asunto  que  en  segunda  instancia, por impugnación del auto  proferido  por  el Juzgado Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de Neiva (Huila), ha llegado a sus manos.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  conjunto  que en razón del presente asunto han manifestado los  Magistrados  del  Tribunal  Superior  de  Neiva  (Huila),  doctores JAVIER IVÁN  CHAVARRO  ROJAS  y  HERNANDO  QUINTERO  DELGADO,  conforme  con las motivaciones  plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                             SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARIA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  L.   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                           JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                         JAVIER   DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Auto  de  19  de  octubre de 2006, Rad. 26.246, entre  otros.   

2 Auto  del 5 de julio de 2007, Rad. 27.775.   

3 Auto  del 19 de diciembre de 2000, Rad. 17.844.     

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