30738(04-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 30738  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado  acta  No.  27                                                                                                                 Magistrado Ponente:   

Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Bogotá  D.  C.,  cuatro  de  febrero  de  dos  mil nueve.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición  del  ciudadano  colombiano Gustavo Adolfo  de  Jesús García Velásquez,  solicitada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de  América.   

Antecedentes.   

1. Mediante Nota Verbal 2062 de 31 de julio de  2008,  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, a través de su embajada  en  Colombia,  solicitó la detención provisional con fines de extradición del  ciudadano  colombiano  Gustavo Adolfo de Jesús García  Velásquez,   para  ser  juzgado  por  delitos   federales de narcóticos. El  Fiscal  General  de  la  Nación  libró  orden  de captura en su contra el 5 de  agosto,  la  cual  se  hizo  efectiva por miembros de la policía nacional el 21  siguiente.      

2.  Con Nota Verbal 2926 de 17 de octubre, el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América formalizó la referida solicitud de  extradición   y   adjuntó   para   fundamentarla  los  siguientes  documentos,  debidamente traducidos al idioma español:    

–   Acusación   formal  de  reemplazo  No.  8:08-CR-24-T-30EAJ,  dictada  el 14 de mayo de 2008 en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el Distrito Medio de Florida, mediante la cual se acusa a  Gustavo   Adolfo   de   Jesús   García   Velásquez  por     los    delitos    de    (i)    concierto  para  distribuir cinco kilogramos o más de una mezcla o  sustancia  que  contenía una cantidad perceptible de cocaína, y (ii) concierto  para  poseer con la intención de distribuir cinco kilogramos o más de la misma  mezcla o sustancia.   

–  Declaraciones  de  apoyo  a  la solicitud,  rendidas    bajo    juramento    por    Joseph    K.  Ruddy,  Fiscal  Auxiliar de los Estados Unidos para el  Distrito    Medio    de    Florida,   y   G.   Tucker  Cowles,  Agente Especial de la Administración para el  Control de Drogas (DEA).     

–  Listado  y  reproducción  de  las  normas  aplicables al caso, y   

– Orden de arresto impartida contra la persona  solicitada por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

3. El 20 de octubre de 2008, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió  el expediente de extradición al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia, informando que por no existir convenio  vigente  con  los  Estados  Unidos  se  imponía  obrar  de  conformidad  con el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano.  Y el 27 siguiente, el Ministerio del  Interior  y  de  Justicia  envió  la  actuación  a  la Corte, donde agotado el  procedimiento   previsto   en   la   Ley   906   de   2004,  corresponde  emitir  concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes.   

El  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación  Penal  sostiene que los requisitos relacionados con la validez formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración plena de la identidad del  solicitado,  la  concurrencia  del  principio  de  la  doble incriminación y la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero, que el artículo 502  de  la  Ley  906 de 2004 prevé como condiciones para emitir concepto favorable,  se cumplen a cabalidad en el caso en estudio.   

Por tanto, propone a la Corte emitir concepto  en  dicho  sentido, exhortando al Gobierno Nacional para que en el evento de que  acceda  a  la  entrega,  advierta  al Gobierno de los Estados Unidos de América  que    Gustavo    Adolfo    de    Jesús    García  Velásquez  no  puede ser condenado a cadena perpetua,  ni  juzgado  por  hechos  distintos  de  los  que  motivan la  solicitud de  extradición,   ni   sometido   a   tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes.   

SE CONSIDERA:  

La Ley 906 de 2004, estatuto aplicable al caso  por  la fecha en que ocurrieron los hechos y la ausencia de convenio vigente con  los  Estados  Unidos  de  América,  establece  que  el concepto que corresponde  emitir  a  la Corte debe fundarse en, (i) la validez formal de la documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la identidad del solicitado, (iii)  el  principio de la doble incriminación, (iv) la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero,  y  (v)  el  cumplimiento  de  lo previsto en los  tratados    públicos   cuando   fuere   necesario1.   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso  analizado,  y  seguidamente  las  que  consagra  el  artículo  35  de  la  Constitución  Nacional,   relacionadas  con las causas de improcedencia de  la  extradición  por  razón  de  la fecha en que ocurrieron los hechos por los  cuales  se  procede,  el  lugar  de comisión de éstos y su naturaleza común o  política.   

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

La  normatividad  procedimental  exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)    la    reproducción    certificada    de   las   disposiciones   penales  aplicables2.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano3.      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma  aparece  copia  de  acusación  formal de reemplazo No. 8:08-CR-24-T-30EAJ, dictada el 14 de mayo de  2008  en  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Medio de  Florida,   en la cual aparecen relacionadas las conductas que la determinan  y los marcos temporales y espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,   copia   de   la   orden   de   arresto   dictada   contra  Gustavo   Adolfo   de   Jesús   García   Velásquez   por   las   autoridades   judiciales   de  los  Estados  Unidos;  la  declaración  jurada  de  Joseph  K. Ruddy, Fiscal Auxiliar  para  el  Distrito  Medio  de  Florida,  quien explica el procedimiento del Gran  Jurado  y  hace  un  recuento  de  los  hechos  y  los  cargos  imputados  a  la  persona   solicitada en extradición; y    el    testimonio    de   G.   Tucker  Cowles,    Agente  Especial  de  la  Administración  para el Control de Drogas  (DEA), quien se refiere a los hechos y las pruebas del caso.   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción  al  español  y se encuentran debidamente autenticados. La copia de  la  acusación  aparece  certificada  por el Secretario de la Corte Distrital de  Estados  Unidos  para el Distrito Medio de Florida. Las declaraciones del Fiscal  Auxiliar  Joseph  K.  Ruddy y  del   Agente  Especial  G.  Tucker  Cowles,   se  hallan  certificadas    por   Thomas   C.   Black,  Director  Asociado de la Oficina de Asuntos Internacionales de la  División  de  lo Penal del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, cuya  firma     fue     refrendada    por    Michael    B.  Mukasey,    Procurador  de  los  Estados Unidos, quien ordenó estampar el sello  del  Departamento  de  Justicia y solicitó al Director adjunto de la Oficina de  Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice,  quien en prueba de ello ordenó imponer el sello del Departamento  de  Estado  y  solicitó  al  Funcionario  Auxiliar  de Autenticaciones de dicho  Departamento     Sonya    N.    Johnson,  suscribir  su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da  fe  de la  autenticidad    de    la    firma    de    Sonya   N.  Johnson.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que desde esta perspectiva los documentos aportados con este  fin  se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe  preceder el concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicita  la  entrega  de  Gustavo  Adolfo  de  Jesús  García  Velásquez, de nacionalidad colombiana, nacido  el  23  de  septiembre de 1954, portador de la cédula de ciudadanía colombiana  No.70’087.019,  según se  establece  de  la  información  que  aparece  consignada  en  la  solicitud  de  detención  provisional  con  fines  de  extradición, en la petición formal de  extradición   y   en   el  testimonio  de  apoyo  del  Agente  Especial  de  la  Administración    para    el    Control    de   Drogas   (DEA),   entre   otros  documentos.   

Estos datos de filiación coinciden plenamente  con  los  suministrados  por  la  persona  privada  de la libertad en el acta de  lectura  de  derechos del capturado y en el acta de notificación de los motivos  de   su   captura,   y  guardan  también  correspondencia  con  el  reporte  de  individualización  y  verificación  de  su  identidad  realizados por Policía  Judicial,  información que permite concluir que la persona detenida es la misma  que el Gobierno de los Estados Unidos pide en extradición.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos como delito en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  sanción  privativa  de  la  libertad cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.     

Gustavo  Adolfo  de Jesús García Velásquez  es  solicitado  en extradición por el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América  para que comparezca a responder en juicio por dos  cargos:   (i)   concierto   para   distribuir  cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una cantidad  perceptible  de  cocaína,  con  la  intención  y el conocimiento de que sería  ilegalmente  importada a los Estados Unidos, y (ii) concierto para poseer con la  intención  de  distribuir  cinco  kilogramos  o  más  de  la  misma  mezcla  o  sustancia,  mientras  se  encontraba  a  bordo  de  una embarcación sujeta a la  jurisdicción de los Estados Unidos.   

Estos  cargos  se encuentran contenidos en la  acusación  formal de reemplazo No. 8:08-CR-24-T-30EAJ de 14 de mayo de 2008, en  los siguientes términos:   

CARGO UNO  

Desde una fecha desconocida, no posterior al  2004,  y  continuando  hasta  la  fecha  de  la  acusación formal de reemplazo,  incluida,  en  el  Distrito  Medio  de Florida y en otros lugares, los acusados,   

GUSTAVO    ADOLFO    DE    JESUS   GARCIA  VELASQUEZ   

CARLOS RODRIGO VERA, y  

LOPE ANTONIO LOPEZ ORTEGA alias ‘Manuel’   

a sabiendas e intencionalmente se combinaron,  conspiraron  y  acordaron con otras personas cuyos nombres el Gran Jurado conoce  o  desconoce,  para  distribuir  una cantidad de cinco (5) kilogramos o mayor de  una  mezcla  o  sustancia que contenía una cantidad detectable de cocaína, una  sustancia  controlada  en  la  Lista  II, a sabiendas y con la intención de que  dicha   sustancia   sería  exportada  ilegalmente  a  los  Estados  Unidos,  en  violación  del  Título  21,  Código de los Estados Unidos, Sección 959. Todo  esto  en violación del Título 21, Código de los Estados Unidos, Secciones 963  y 960 (b) (1) (B) (ii).   

CARGO DOS  

Desde una fecha desconocida, no posterior al  2004,  y  continuando  hasta  la  fecha  de  la  acusación formal de reemplazo,  incluida,  en  el  Distrito  Medio  de Florida y en otros lugares, los acusados,   

GUSTAVO    ADOLFO    DE    JESUS   GARCIA  VELASQUEZ   

CARLOS RODRIGO VERA, y  

LOPE ANTONIO LOPEZ ORTEGA alias ‘Manuel’   

a sabiendas e intencionalmente se combinaron,  conspiraron  y  acordaron con otras personas cuyos nombres el Gran Jurado conoce  o  desconoce,  para poseer con la intención de distribuir una cantidad de cinco  (5)  kilogramos  o  mayor  de  una mezcla o sustancia que contenía una cantidad  detectable  de cocaína, una sustancia controlada de la Lista II, a bordo de una  nave  sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos, en violación del Título  46  del Código de los Estados Unidos, Secciones 70503(a), 70506 (a) y (b) y del  Título   21,   Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  960  (b)  (1)  (B)  (ii)”.   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  describen  los  delitos  de asociación delictiva para  distribuir  cocaína  en  cantidad  igual  o  superior  a  cinco  kilogramos,  a  sabiendas  de  que  dicha  sustancia  sería importada ilegalmente a los Estados  Unidos;  y  de  asociación  para  poseer  dicha  sustancia con la intención de  distribuirla,  en las  mismas cantidades, para los  cuales  se  consagran  penas  de  encarcelamiento que oscilan entre cuando menos  diez (10) años y no más de cadena perpetua.   

En  la  legislación colombiana esta conducta  encuentra  equivalencia  típica  en el artículo 340 inciso segundo del Código  Penal,  modificado por los  artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la  Ley  1121  de  2006,  que  define  el  concierto para  delinquir,  el  cual adscribe pena principal privativa  de  la  libertad  de  ocho (8) a dieciocho (18) años de prisión y multa de dos  mil  setecientos  (2700)  hasta  treinta  mil  (30000) salarios mínimos legales  mensuales. Dice la norma.   

“Art.  340. Modificado por la Ley 733/2002,  artículo  8°. Modificado por la Ley 1121 de 2006, artículo 19. Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta, con prisión de tres (3) a seis (6) años.   

“Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento       forzado,      homicidio,      terrorismo,      tráfico   de   drogas   tóxicas,   estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o financien el concierto para delinquir”.   

Lo  visto  muestra  que  los  contenidos  del  principio  de la doble incriminación se hallan también reunidos en el presente  caso,  toda  vez   que  las  conductas  delictivas imputadas a Gustavo   Adolfo   de   Jesús   García   Velásquez   en  el país requirente se hallan tipificadas igualmente como delito  en  la  legislación  penal  colombiana,  bajo  la denominación de concierto  para  delinquir,  con sanción  privativa de la libertad cuyo mínimo es mayor a cuatro (4) años.   

4. Equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  señala  los  hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión, y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada la acusación No. 8:08-CR-24-T-30EAJ,  dictada  el 14 de mayo  2008, se establece que este documento, al igual que  sucede  con  la  acusación  en  el sistema procesal colombiano, contiene cargos  concretos  contra  personas  determinadas,  señala  los  fundamentos fácticos,  identifica  las  normas  penales  aplicables  al caso y marca la iniciación del  juicio,  particularidades  que  permiten  concluir  que se está en presencia de  actos procesales jurídicamente equivalentes.   

5.   Causas   de  improcedencia.   

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición   en   los  siguientes  casos,  (i)  cuando  el  delito  objeto  de  investigación  o juzgamiento es de naturaleza política, (ii) cuando los hechos  que  motivan  la  solicitud fueron cometidos con anterioridad al 17 de diciembre  de  1997,  y (iii) cuando el solicitado es natural colombiano y el delito que se  le  imputa  ha sido cometido en territorio nacional.4   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado. Los delitos de asociación delictiva para cometer ilícitos  de  narcotráfico, que la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Medio  de  Florida le imputa a Gustavo Adolfo de Jesús  García     Velásquez,  son  de  naturaleza común, no política. Y los hechos  que  sustentan  la  acusación ocurrieron entre los años 2004 y 2008, según se  establece de los testimonios de apoyo.   

El  lugar  de comisión del delito tampoco se  erige  en factor de improcedencia de la extradición, porque la acusación y las  declaraciones  de  apoyo permiten constatar que Gustavo  Adolfo  de  Jesús  García  Velásquez hacía parte de  una  organización criminal de narcotráfico que fabricaba con regularidad naves  semisumergibles   autopropulsadas,   de   control  remoto  (RC-SPSS),  que  eran  utilizadas  para  transportar  grandes  cantidades  de  cocaína  a  los Estados  Unidos,   

“Desde  agosto de 2006, Agentes Especiales  asignados  al  Grupo  Especial  Coercitivo  Panamá  Express,  han realizado una  investigación  relacionada  al  diseño,  fabricación  y utilización de naves  semisumergibles  autopropulsadas  de  control  remoto (RC-SPSS por sus siglas en  inglés)  para  contrabandear  cantidades de múltiples toneladas de cocaína de  Colombia a los Estados Unidos.   

“La investigación ha determinado que desde  por  lo  menos el 2004, García Velásquez y      López      Ortega,  han estado involucrados en una conspiración penal para diseñar  y  fabricar  naves  RC-SPSS,  utilizadas específicamente para el contrabando de  narcóticos.    García    Velásquez   y     López    Ortega    han  admitido  en reuniones clandestinas que han sido grabadas, que  han  fabricado  por  lo  menos  cuatro  RC-SPSS,  que  transportaron cocaína de  contrabando  exitosamente  a  México  y/o Puerto Rico. Estas admisiones ha sido  corroboradas  independientemente  por  un  testigo  co-conspirador  cooperativo,  quien   dijo   que   un   RC-SPSS   diseñado   y   fabricado  por  García   Velásquez   y   otros  había  transportado   exitosamente   aproximadamente   dos  toneladas  de  cocaína  de  contrabando  de  la  costa  oeste  de  Colombia  a  México  a fines de 2004”.  5     

Esta reseña deja en claro que los hechos por  los  cuales se acusa a Gustavo Adolfo de Jesús García  Velásquez  trascendieron las fronteras del territorio  patrio,   y  que  se  cumple,  por  tanto,  el  condicionamiento  constitucional  consistente  en  que  la conducta haya sido realizada total o parcialmente en el  extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar  de   comisión  del  ilícito  (de  la  acción,  del  resultado o de la ubicuidad).   

6.     El  concepto.   

La  Sala,  teniendo  en cuenta que en el caso  analizado  concurren los requerimientos relacionados con la validez formal de la  documentación  presentada, la demostración plena de la identidad de la persona  solicitada,   el  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución de acusación, y  que  no  se  está frente a causas de improcedencia de la extradición, emitirá  concepto favorable.   

7.   Cuestión  final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  Gustavo   Adolfo   de   Jesús   García   Velásquez   advierta  al  Estado requirente que su juzgamiento no podrá incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de 1997, ni sucesos  diferentes  de  los  que  motivan  la  solicitud de extradición y determinan su  entrega,  y  que no podrá ser sometido a desaparición forzada, tortura, tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  condenado  a  pena  de  muerte, cadena  perpetua  o  confiscación,  de acuerdo con lo establecido en los artículos 11,  12 y 34 de la Constitución Política de Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse  el  tiempo  que  Gustavo  Adolfo de Jesús  García  Velásquez  ha  estado privado de la libertad  con  ocasión  de  este  trámite  de extradición. De igual modo, lo requerirá  para  que  frente a situaciones de absolución, retiro de cargos, sobreseimiento  o  eventos similares, o el cumplimiento de la pena por los cargos que motivan la  extradición  en  el  evento  de  ser  condenado,  garantice  la permanencia del  solicitado  en  ese  país  y su retorno a Colombia en condiciones de dignidad y  respeto por la persona humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  al requerido para que pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política  de  Colombia  reconoce  a  la familia como núcleo  esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección permanente, resguarda su  honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza  con  la protección que  también  le  prodigan  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en su  artículo  17  y  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el  23.   

Además,  conforme  precisó  la Corte en el  concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la  regule, por las normas contenidas  en  la  Constitución  Política  y  en  el  Código  de Procedimiento Penal, el  Gobierno  Nacional  debe hacer las exigencias que estime convenientes en orden a  que  en  el  Estado  reclamante se le reconozcan todos los derechos y garantías  inherentes  a  la persona del solicitado, en especial las contenidas en la Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de la  Constitución,   Declaración   Universal   de   Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y  Políticos), en virtud del deber de protección a esos  derechos  que  para  todas  las  autoridades  públicas  emana del artículo 2º  ibídem.6   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  supremo  director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  deberá realizar el seguimiento a los condicionamientos que se  impongan  a  la concesión de la extradición y determinar las consecuencias que  se  derivarán  de  su  eventual incumplimiento, en virtud de lo dispuesto en el  numeral 2° del artículo 189 de la Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a   la  extradición  del  ciudadano  colombiano   Gustavo   Adolfo   de   Jesús   García  Velásquez,   solicitada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América a  través  de  su  embajada en Colombia, por los cargos imputados en la acusación  formal  de  reemplazo  No. 8:08-CR.-24-T-30EAJ, dictada el 14 de mayo de 2008 en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Medio de Florida.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación a Gustavo Adolfo de Jesús García  Velásquez,   a  su  defensora,  al  representante  del  Ministerio  Público y al  Fiscal General de la Nación, para los fines pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio del Interior y de Justicia.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ          SIGIFREDO  ESPINOSA PEREZ   

                      

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO            MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ DE LEMOS            

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                             

                                       

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Artículo 502.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

5  Declaración  jurada  de G. Tucker Cowles, Agente Especial de la Administración  Antinarcóticos.    

6 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *