30856(10-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  30856   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº70  

Bogotá  D.C., diez (10) de marzo de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de los fundamentos  lógicos  y  debida  argumentación de la demanda de casación presentada por el  defensor      de     JOSÉ     ÁLVARO     SÁNCHEZ  CASTAÑEDA,  contra la sentencia del Tribunal Superior  de  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca  que confirmó la dictada en el Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Soacha, mediante la cual fue condenado como autor  penalmente  responsable  de los delitos de homicidio en modalidad de tentativa y  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego  o municiones de defensa  personal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

“El 25 de enero  de  2008  hacia  las  22:00,  el  joven  JOHN  EDISON  MORENO  se  acercó a las  instalaciones  de  la  Policía  Nacional  con  sede de el municipio de Soacha y  manifestó  que  minutos  antes  le  habían disparado a su primo EDWIN CANGREJO  MORENO,  el  cual se encontraba en el Hospital de Soacha. Ante esta información  los  uniformados  iniciaron  labores  para  dar  con el paradero del autor de lo  acontecido,  dirigiéndose  en principio al sector del barrio La Veredita, lugar  en  el que ocurrió el hecho. En el sitio los policiales conversaron con MARITZA  DUEÑAS,  esposa  de JOSÉ ÁLVARO SÁNCHEZ CASTAÑEDA y ella manifestó que con  Él  (sic)  se  encontraría  en  ese sitio. Cuando SÁNCHEZ CASTAÑEDA llega es  interceptado  por  los  policiales  y  este  de  manera  libre  y voluntaria les  manifiesta  haberle  disparado  a EDWIN CANGREJO MORENO y los conduce a una casa  ubicada  en  la  carrera  13  A Nº 3A –  60  donde  son  atendidos  por  el  señor  MANUEL ENRIQUE FRANCO  CLAVIJO  persona  que  a  su  vez  manifiesta  que  JOSÉ  ÁLVARO había estado  momentos  antes  en  su  casa,  dejando  un  revólver debajo de la escalera. El  señor  FRANCO CLAVIJO permite el ingreso a su residencia y en efecto es hallada  un  arma  de  fuego.  Por  lo  anterior se procede a la captura de JOSÉ ÁLVARO  SÁNCHEZ CASTAÑEDA.   

”Se le practicó  el  experticio técnico al arma incautada, arrojando como resultado que se trata  de  un  revólver calibre 38 especial, Smith & Wesson, que se encuentra apta  para   ser   disparada”1.   

Tras  efectuarse, el 25 de enero de 2008, la  legalización  de  la  captura  y  la  formulación  de  la  imputación  contra  SÁNCHEZ   CASTAÑEDA  por  homicidio  en  modalidad  tentada  y  fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego      o      municiones      de      defensa      personal     —diligencia  en  la  que  el precitado  también   fue   gravado   con   medida   cautelar   sustitutiva  de  detención  domiciliaria—,  el  24 de  abril  siguiente,  ante  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Soacha, tuvo  lugar  la  vista  pública  para  verificar  el  preacuerdo  suscrito  entre  la  Fiscalía,  el  procesado  y  su  defensor,  en  el  que  a cambio de aceptar el  imputado  los  referidos cargos, se le otorgó la rebaja punitiva prevista en el  artículo  351 de la Ley 906 de 2004, convenio aprobado por el juez al constatar  la     incolumidad     del     debido     proceso     y     demás    garantías  fundamentales.   

Con  base  en  lo  anterior, el 2 de mayo de  2008,    el    a-quo   dictó   sentencia   condenatoria   contra   SÁNCHEZ  CASTAÑEDA  en  calidad de autor  responsable  de  homicidio en modalidad tentada y fabricación, tráfico y porte  de  armas  de fuego o municiones de defensa personal, de acuerdo con lo previsto  en  los  artículos  27,  103  y  365  de  la  Ley  599  de 2000, comprendida la  modificación  introducida  por  la  Ley  890  de  2004,  artículo 14, y en tal  virtud,  con  sujeción  al  acuerdo, le impuso la pena principal de cincuenta y  nueve  (59)  meses  de  prisión,  así como la accesoria de inhabilidad para el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual lapso.   

En razón de la sanción finalmente impuesta  le  negó  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena, y no le  concedió  el  beneficio  de  prisión  domiciliaria  atendida  la  pena mínima  prevista  para  el  delito  de  homicidio en grado de tentativa, lo mismo que la  prohibición de la Ley 750 de 2002 para esa conducta punible.   

Inconforme  con el fallo, el defensor apeló  del  mismo  en  cuanto a la negación de la prisión domiciliaria, y el Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial de Cundinamarca, mediante el suyo de 9 de julio  de  2008,  lo  confirmó,  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  que el  apoderado  del  acusado  interpuso  y  sustentó  oportunamente  el  recurso  de  casación.   

LA DEMANDA  

Invoca  el  actor como causales de casación  las  previstas  en  los  numerales  1° y 2° del artículo 181 de la Ley 906 de  2004,  y  sostiene  que  el  fallador  de  segundo  grado  incurrió en error de  interpretación  del  artículo 38 de la Ley 599 de 2000, al aprehender la norma  “de     manera    fría    y    sin    análisis  crítico”   dejando  de  considerar  aspectos  tales como que el hecho ocurrió  debido   a   la   reacción  “defensiva”  del  acusado  ante  una  “agresión  física  y  verbal,  y  la  amenaza  con  arma cortopunzante hacia su integridad  personal”,   y  que  el  procesado  “acudió  voluntariamente a la policía”,  reconoció  ser  quien  disparó  contra la víctima, entregó el arma de fuego,  hizo  las  paces  con aquella, la indemnizó, compareció a todas las etapas del  proceso  para  responder  por sus actos, y es “padre  cabeza  de  familia”  pues  responde  por tres hijos  menores y su esposa.   

Destaca  que  el  objeto  de  recluir  a una  persona  en  la  cárcel  es  proteger  a  la  sociedad  del  peligro y amenazas  efectivas,  lo  cual no es necesario con su representado dado que no es proclive  al delito y no registra antecedentes.   

Agrega  que  al hacer efectiva la pena en un  centro  de reclusión, los menores a cargo del procesado quedaran sin amparo y a  la  deriva,  porque  su  progenitora  se  verá obligada a salir a trabajar para  ganar el sustento diario.   

Por  último  precisa  que  debe  tenerse en  cuenta  que  la  sanción  impuesta  en  concreto es inferior a cinco (5) años,  evitando  llegar  al  “legalismo ciego, amparándose  en  la  norma  como elemento inflexible, para caer de manera inexorable con todo  el  peso de la ley y del Estado, sobre un ciudadano”,  quien  por  los  méritos  jurídicos  que  ha ganado a través de los actos que  revela  el  proceso,  ostenta  un  perfil  frente al cual puede afirmarse que la  ejecución  de la pena en un centro carcelario es innecesaria, ultra represiva e  injusta.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  El  recurso  extraordinario  de  casación  fue  concebido en la Ley 906 de 2004 (Libro   I,   Título   VI,   Capitulo   IX,   artículos   180   a  191), como mecanismo de control constitucional y legal  de   las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia,  cuando  la  decisión  expresada  afecta  derechos  o  garantías procesales, de suerte que acatando lo  dispuesto  en el artículo 235-1 de la Constitución Política y en el artículo  180  del  citado  estatuto procesal penal, esta Sala tiene la función de actuar  como   guardián  de  los  fines  a  los  cuales  atiende  este  instrumento  de  impugnación,  los  cuales  no son otros que asegurar la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los    agravios    inferidos    a    éstos,    y    la   unificación   de   la  jurisprudencia.   

Para garantizar el cumplimiento de ese deber  constitucional,  en  el mencionado régimen procesal se dotó a la Sala Penal de  la  Corte  Suprema  de Justicia de facultades sustanciales, al conferirle, entre  otras,  la potestad de superar los defectos de la demanda para decidir de fondo,  cuando  los  fines de la casación, fundamentación de los mismos, posición del  impugnante  dentro  del  proceso  e índole de la controversia planteada así lo  ameriten.   

Sin  embargo,  a  pesar  de  la  dimensión  superior  del recurso de casación en el contexto de la Ley 906 de 2004, ello no  significa  que  la  naturaleza  de  este  mecanismo sea de libre configuración,  desprovisto  de todo rigor, y que tenga como finalidad abrir un espacio procesal  semejante  al  de las instancias para prolongar el debate respecto de los puntos  que  han  sido  materia  de  controversia, pues ha de resaltarse que mediante la  proposición  del  recurso  el  censor  debe  persuadir a la Corte de revisar el  fallo  de  segunda  instancia  para  verificar si fue emitido o no conforme a la  Constitución y la Ley.   

De ahí que según lo dispuesto en el citado  estatuto  procesal en materia de inadmisión de la demanda de casación, la Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, sin perjuicio de su facultad oficiosa  para  prescindir  de  los  defectos  formales  de  aquella  cuando  advierta  la  violación  de  garantías  de  los  sujetos procesales o de los intervinientes,  puede  rechazarla  si  se  presenta  uno  cualquiera de los siguientes aspectos:  cuando  el  demandante  no tenga interés para acceder al recurso; en eventos en  que  la  demanda  sea  infundada, esto es, cuando su motivación no evidencie la  potencial  violación  de  garantías  fundamentales;  y,  cuando  de su inicial  estudio  sea  ostensible  que  no se requiere de la emisión de una sentencia de  casación  para  el  desarrollo de los fines a los cuales sirve este instrumento  de  impugnación  (artículo  184  ídem).   

De   manera  general  la  Sala2  ha  afirmado  que  la demanda de casación, frente a los requerimientos de la Ley 906 de 2004,  debe    cumplir    con    las    siguientes   condiciones   mínimas   para   su  admisibilidad:   

“1.  Acreditación  del  agravio  a los derechos o garantías fundamentales producido  con  la  sentencia  demandada.  2.  Señalamiento  de  la causal de casación, a  través  de  la  cual  se  deja  evidente  tal  afectación, con la consiguiente  observancia  de los parámetros lógicos, argumentales y de postulación propios  del  motivo casacional postulado. 3. Determinación de la necesariedad del fallo  de  casación para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el recurso  en   el   ya   citado   artículo   180   de  la  Ley  906  de  2004”.   

2. Descendiendo lo  anterior  al  presente  caso,  la  parte impugnante es el defensor del procesado  JOSÉ    ÁLVARO   SÁNCHEZ   CASTAÑEDA,  respecto  de  quien  no  cabe  duda  acerca  de  su legitimidad e  interés  para  recurrir,  toda  vez  que  en  primera  y  segunda instancia fue  condenado,  habiendo  hecho  uso del recurso de apelación respecto del fallo de  primer grado.   

Sin embargo, no obstante que la legitimidad e  interés  del  recurrente  están  acreditados, lo cierto es que la disertación  ofrecida  por  el  actor en el único cargo propuesto hace gala de un manifiesto  desconocimiento  de  los  parámetros lógicos, argumentativos y de postulación  propios  de  los  motivos  de  casación  invocados,  además  que  las  razones  esgrimidas  no  persuaden  a  la  Corte  acerca  de  una potencial violación de  garantías  fundamentales,  y  menos  de  la  necesidad  de  un  fallo  para  el  desarrollo  de la jurisprudencia en provecho de los fines a los que debe atender  el presente recurso.   

2.1. El demandante,  contrariando  los  principios de claridad y precisión, de manera ambigua invoca  simultáneamente  como  sustento  del reparo las causales de casación previstas  en  “el  artículo  181,  numerales  1°  y 2° del  Código   de   Procedimiento   Penal”,  las  cuales  corresponden  o  dan  cabida a la postulación de vicios de naturaleza y esencia  diferentes,   pues,   como   se   sabe,   la   del  numeral  1°,  (“Falta de aplicación, interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional    o    legal,    llamada    a    regular   el   caso”),  comprende  los  supuestos  de  la  llamada,  tanto  por  la doctrina como por la jurisprudencia, violación directa  de la ley sustancial.   

Por su parte, la del numeral 2°, consagra el  tradicional   motivo   de   nulidad   por  vicios  in  procedendo, es decir, permite atacar los fallos cuando  se  han producido con desconocimiento del debido proceso o de las formas propias  del    juicio   (yerro   de   estructura),  o  con  violación de las garantías debidas a cualquiera de las  partes  (yerro de garantía),  eventos  en  los  que  debe  tenerse  en  cuenta que las causales de nulidad son  taxativas3  y  que  la denuncia, bien sea de vulneración del debido proceso o  de   garantías   fundamentales,   requiere   de   claras   y   precisas  pautas  demostrativas4.  Además,  al  abrigo  de  este motivo de impugnación es factible  reclamar  por el desconocimiento del principio de congruencia entre acusación y  sentencia5.   

Como  se  advierte,  los  citados motivos de  impugnación  extraordinaria  en  manera  alguna pueden ser sustento de un mismo  reproche,  dado  que,  para  referirse la Sala nada más a sus consecuencias, la  del  numeral  1°,  de  resultar  acreditado alguno de los respectivos yerros, y  desde  que se cumpla con el requisito de trascendencia, obliga a emitir el fallo  de  sustitución,  mientras  que  la  del numeral 2°, implica, en principio, la  invalidación  de lo actuado a partir de la configuración de la irregularidad o  de  la  lesión de la garantía fundamental, siempre que no halla otra manera de  enmendar  el  agravio,  o en aquellos eventos en que la vulneración se concreta  apenas en el fallo atacado.   

2.2.  Si  pudiera  entenderse  salvada  la  anterior falla argumentativa por el hecho que el censor  al   desarrollar  el  reparo  precisa  que  éste  consistió  en  un  error  de  hermenéutica  del  artículo 38 de la Ley 599 de 2000, desaguisado cuya sede es  justamente  el  artículo  181-1°  de  la  Ley  906  de  2004,  observados  los  fundamentos  de  la  réplica,  es  palmario  que  el  actor  no  cumple con las  exigencias para la acertada acreditación de un error semejante.   

La  violación  directa de la ley sustancial  supone  la  presentación  de una dialéctica de estricto orden jurídico, en la  que  está  vedado  al  censor  expresar  discrepancias en cuanto a los aspectos  fácticos  y  valoración  probatoria  sentados  en  el  fallo de segundo grado,  condicionamiento  que el demandante pasa por alto al asegurar el desconocimiento  por  parte  del  ad-quem,  entre  otros  aspectos,  que la ocurrencia del evento  habría  sido  determinada  por  una  agresión injustificada, verbal y física,  afrente  a la cual reaccionó en actitud defensiva su prohijado, alegación que,  además  de  conspirar  contra  el  principio de irretractabilidad propio de las  terminaciones     preacordadas     —como         en        este        caso        ocurrió—,   tendría   como   cauce  para  su  desarrollo   una   causal   de   casación   diferente  a  las  que  invocó  el  actor.   

En  efecto,  aquel  supuesto  fáctico y los  otros   que  el  recurrente  alega  como  pretermitidos,  deberían  haber  sido  propuestos  con  arraigo  en  el artículo 181, numeral 3, de la Ley 906 de 2004  (“El    manifiesto  desconocimiento  de  las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre  la  cual  se  ha  fundado la sentencia”),  el  cual  engloba  la  también  denominada,  por  la  doctrina y  jurisprudencia,   violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, y que comprende, de una parte, los errores  de  derecho  ocurridos  por  desconocimiento  de  los requisitos legales para la  producción  —práctica o  incorporación—  de  las  pruebas   (falso   juicio  de  legalidad),   así   como,   excepcionalmente,  por  desatención  del  valor  prefijado  en  la  ley  a  los medios de prueba (falso  juicio  de  convicción);  y  de  otra, los errores de  hecho,  los cuales se manifiestan a través de: falsos  juicios  de  identidad  (por  adición,  supresión  o  distorsión  de  la expresión fáctica de un elemento  probatorio);  falsos juicios  de  existencia (al tener como  probado  un  hecho  con  un  medio  demostrativo que no aparece incorporado a la  actuación     o    por    omitir    la    apreciación    de    uno    allegado  válidamente); y falso raciocinio que se relaciona con  la  desviación  de  los  postulados que integran la sana crítica (reglas  de  la  lógica,  leyes  de  la  ciencia  y  máximas de la  experiencia),    como    método    de   valoración  probatoria.   

2.3. Finalmente, si  se  tratara  de  hallar  algún  contenido  sustancial  que  haga  necesario  el  pronunciamiento  de  fondo,  constituye ostensible limitación para el efecto el  hecho  de  que  el  recurrente  no  aborda  en  el plano estrictamente jurídico  crítica  alguna  a  lo decidido por las instancias, única manera de determinar  la  existencia  de  algún  vicio  trascendente  para  dejar sin efecto la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad  con  la  que llega ungida a esta sede la  sentencia  de  segunda  instancia  y  que únicamente puede ser resquebrajada en  virtud  de la acreditación de yerros manifiestos y graves, con trascendencia en  la parte dispositiva.   

Es que si lo buscado por el impugnante, como  se  infiere  del colofón de su escrito, es propiciar una decisión en la que se  analice  la  posibilidad  de  otorgar  al  procesado  el  sustituto  de prisión  domiciliaria,   lo   menos  que  debió  emprender  consistía  en  definir  los  argumentos  tenidos  en  cuenta  para  negar aquel beneficio y oponer a ello una  adecuada  contradicción  que tome en cuenta esa posición, los hechos concretos  y  las  normas  que  regulan  el  tópico,  empero,  como  si  se tratara de una  instancia  adicional, que no lo es la sede casación, el demandante se dedicó a  exponer   su  particular  y  sui  generis  percepción  de  los  hechos  para procurar aquella gracia, con el  inaceptable  propósito  de  hacerla  prevalecer  frente  a  lo declarado en los  fallos   de   primero   y   segundo  grado,  integrados  como  unidad  jurídica  inescindible,  sin  demostrar  o  ilustrar  con  el rigor lógico argumental que  exige    este    recurso    extraordinario,    la   configuración   del   vicio  denunciado.   

3. De acuerdo con lo  anterior,  la  Sala  se  ve  avocada  a  no  admitir  la  respectiva demanda, de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 184, inciso 2°, de la Ley 906 de  2004,  máxime  cuando no observa que con ocasión del trámite procesal o en el  fallo  impugnado  se  haya  configurado  violación  de  derechos  o  garantías  fundamentales  del  acusado  JOSÉ  ÁLVARO  SÁNCHEZ  CASTAÑEDA,  como  para que sea necesario el ejercicio  de   la   facultad   legal  oficiosa  que  le  asiste,  a  fin  de  asegurar  su  protección.   

Finalmente, como respecto de la decisión de  inadmisión   procede   el  mecanismo  de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  186 de la Ley 906 de 2004, es necesario precisar  que  como  allí  no  se regula su trámite, la Sala6  clarificó  su  naturaleza  y  definió las reglas que habrán de observarse para su aplicación:   

3.1. La insistencia  es  un  mecanismo  especial,  que  sólo  puede ser promovido por el demandante,  dentro  de  los  cinco (5) días siguientes a la notificación de la providencia  mediante la cual la Sala decide inadmitir la demanda de casación.   

3.2. La solicitud de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus  Delegados  para  la  Casación  Penal,  ante  uno  de  los Magistrados que hayan  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión mayoritaria de inadmitir la demanda o  ante  uno  de los Magistrados que no haya intervenido en la discusión y no haya  suscrito el referido auto de inadmisión.   

3.3. Es facultativo  del  Magistrado  disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado  del  Ministerio Público ante quien se formula la insistencia, optar por someter  el  asunto  a  consideración  de  la  Sala  o no presentarlo para su revisión,  evento  último  en que informará de ello al peticionario en un plazo de quince  (15) días, y   

3.4.  El  auto  a  través  del  cual se inadmite la demanda de casación trae como consecuencia la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia contra la cual se formuló el  recurso  de  casación,  salvo  que  la  insistencia  prospere  y  conlleve a la  admisión del libelo.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  NO   ADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta   por  el  defensor  del  procesado  JOSÉ  ÁLVARO SÁNCHEZ CASTAÑEDA.   

2. De acuerdo con el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición    de    insistencia    en   los   términos   precisados   en   ésta  decisión.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                    JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ    

1  Antecedente fáctico tomado del fallo de primer grado.   

2 Autos  de  10 de mayo de 2006, Rad. Nº 25248, y 17 de octubre de 2007. Rad. Nº 28451,  entre otros.   

3 Ley  906  de 2004, artículo 458. Son ellas: nulidad derivada de la prueba ilícita y  cláusula  de  exclusión  (artículos  23 y 455 ib.); nulidad por incompetencia  del   juez   (art.   456   ib);  y,  la  nulidad  por  violación  a  garantías  fundamentales:  derecho  a la defensa y debido proceso, en aspectos sustanciales  (art. 457 ib.).   

4 Auto  de 24 de noviembre de 2005, Rad. Nº 24323.   

5 Auto  de 24 de noviembre de 2005, Rad. Nº 24530.   

6  Sentencia del 12 de diciembre de 2005 Rad. 24322     

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