30854(04-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30854  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado    Acta    N°    061   

Bogotá,  D.  C., cuatro (4) de marzo de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

La  Corte  se  pronuncia sobre el recurso de  apelación  interpuesto  por el apoderado de ANGELA DEL  PILAR  RODRÍGUEZ  LUGO  Y  SAMUEL EDMUNDO REINA MUTIS,  contra  la decisión del 17 de octubre de 2008, a través de la cual el Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  revocó  el  auto  que declaró extinguida la acción  penal por indemnización integral.   

ANTECEDENTES  

1.- Por el delito de abuso de circunstancias  de  inferioridad de que trata el artículo 251 del Código Penal, el Juzgado 5°  Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga  profirió sentencia condenatoria el 13 de  agosto  de 2004 contra ANGELA DEL PILAR RODRÍGUEZ LUGO  y   SAMUEL  EDMUNDO  REINA  MUTIS.   

Inconforme con esta determinación su defensa  elevó  recurso de apelación, el cual fue resuelto en sentencia del 14 de abril  de  2008  por el Tribunal Superior de Bucaramanga, Corporación que confirmó el  fallo  condenatorio.   Frente  a  la anterior decisión, el defensor de los  procesados   interpuso   recurso   extraordinario   de   casación,   por   vía  discrecional.   

Durante el término para la sustentación del  recurso  de  casación,  se  hizo  llegar  al  Tribunal  escrito firmado por los  procesados  y  por  la  señora  Sandra  Lucía  Galvis  Layton, esta última en  condición  de denunciante y madre de quien resultó perjudicada con el proceder  delictivo,  constituida  en  parte  civil.   En  el aludido memorial, cuyas  firmas   fueron   debidamente  autenticadas,  se  lee,  entre  otras  cosas,  lo  siguiente:   

“… acudo para manifestar que he   sido  INDEMNIZADA  INTEGRALMENTE  respecto  de  los  perjuicios  ocasionados   con   la   conducta  punible  materia  de  juzgamiento”   

“…  ruego  al  Despacho,  dar  aplicación  a  lo  previsto  en  el  art.  42  del  código  de  procedimiento  penal,  ordenando  la  extinción de la  acción   penal   y   así   mismo,  la  CESACIÓN  DE  PROCEDIMIENTO a favor de los procesados”   

“… manifiesto que de manera voluntaria y  espontánea  renuncio  al  ejercicio  del  cualquier  acción civil dentro de la  actuación   penal   o   fuera   de   ella   en   relación  con  los  presentes  hechos…”     

Con  fundamento en este escrito, el defensor  de    los    procesados    pidió    al    Tribunal   la   cesación   de   todo  procedimiento.   

2.-  Con  los  anteriores  antecedentes,  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga, mediante decisión del 17 de julio de 2008,  declaró  extinguida  la  acción  penal  por  haber  operado el mecanismo de la  indemnización  integral  y,  en  consecuencia,  cesó todo procedimiento por el  delito  de aprovechamiento de circunstancias de inferioridad, pues encontró que  se  trataba de una determinación voluntaria de parte de la perjudicada y que se  había procedido a la reparación del perjuicio.   

3.-  Al  momento  de  notificar  la anterior  determinación  a  la  señora  Sandra  Lucía Galvis Layton, dejó la siguiente  constancia?:   

“Interpongo       recurso   de   reposición  y  en  subsidio  apelación  contra la providencia notificada por cuanto no he recibido un solo  peso  de  indemnización  y  menos  he  pedido la extinsión (sic) de la acción  penal;  pues  el  memorial  que supuestamente  autentiqué en compañía de  los  implicados  no  supe  de  su  contenido y menos de su alcance, Esta es otra  argusia  (sic)  de  ellos.  Cordialmente  Sandra  Lucía  Galvis” (subraya   la   Corporación).     

Posteriormente,    la   señora   Galvis  Layton   allegó escrito en el cual, además de lo anterior, manifestó que  es  una  persona pobre, humilde, sin trabajo, cabeza de familia, en ese entonces  embarazada,  y que a través de “engaños, presiones,  acosos  y  falsas  promesas” firmó el documento sin  entender realmente su contenido ni saber sus consecuencias.   

Por su parte, su apoderado interpuso recurso  de  reposición  en  contra  de  la  decisión del fallador de segundo grado que  dispuso  la cesación de procedimiento por indemnización integral.  En tal  virtud,   sostuvo   que   Layton   García,   a   través   de   “presión  sicológica,  física y moral”,  fue   abordada   por  parte  de  los  condenados,  quienes  con  “toda  clase  de  promesas  y  dádivas”,  incluso  prestándole  la  suma de $2.500.000, por cuya deuda le hicieron firmar  una  letra  de  cambio,  lograron  que firmara el documento aportado al Tribunal  como  prueba  de  la  indemnización  integral,  sin  haber  recibido  dinero  o  garantía  de  pago  de  una  suma  que,  para  el  año 2000, superaba los cien  millones de pesos.   

4.-  El  Tribunal  Superior  de Bucaramanga,  mediante  auto  del  17  de  octubre  de  2008,  accedió a la revocatoria de la  cesación  de  procedimiento,  pues  consideró  que en su momento resolvió con  fundamento  en  el  documento  allegado  al  trámite  y  lo interpretó como la  manifestación  de la voluntad de la perjudicada, razón por la cual no existía  otra opción que declararla procedente.   

Sin      embargo      –dijo       el       ad-quem-,  cuando  la propia perjudicada y  su  apoderado  manifestaron  que la indemnización no se cumplió y el documento  aportado  fue  fruto  del  engaño, que aquella no entendió la terminología ni  los  alcance de lo allí contenido y aún así fue aportado, no podía admitirse  el  escrito  así  allegado  como  prueba  de  la indemnización, ni mucho menos  admitir   que   se   presentó   la   causal   de   extinción   de  la  acción  penal.   

Por  lo  anterior,  aparte  de  revocar  la  decisión  recurrida,  el  Tribunal  compulsó copias para que se investigara la  posible    existencia    de    conducta    ilícita    por    parte    de    los  condenados.   

5.-  Inconforme  con esta determinación, el  apoderado  de  la  defensa  la apeló, en busca de obtener su revocatoria.   Para el efecto expuso los siguientes argumentos:   

Consideró  que  el documento presentado fue  autenticado  en  su  firma  por  la  señora  Sandra  Lucía Galvis Layton y por  ninguna  parte  hace  constar  que  lo  manifestado  fuera  producto de engaño,  presión  o  amenaza,  ni  el  Notario  así  lo certificó.  Cosa distinta  –adujo-   fue  que,  al  conocer  la  decisión  de  cesar  procedimiento  y  extinguir la acción penal,  aquella  alegó  un  engaño.   El  impugnante consideró, entonces, que no  existió  un vicio en la manifestación de voluntad, mucho menos por no saber el  alcance  del  documento  que  firmaba,  pues  contaba  con  la  asistencia de un  profesional   del   derecho.    Además,   calificó   de   “poco   fiable”   la   actitud   de   la  perjudicada,  pues  en  el  juicio  igualmente  se  retractó  de  sus iniciales  declaraciones.    

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.   De   los   antecedentes   procesales  anteriormente   reseñados,   se  desprende  que  la  actuación  llega  a  esta  Corporación  con el fin de desatar el recurso de apelación formulado contra el  auto  del  ad-quem, en virtud  del  cual  repuso su propia decisión de cesación de procedimiento y que apoyó  en una supuesta indemnización integral.   

2.  No  obstante, la Sala encuentra que debe  abstenerse  de  resolver  el  recurso,  pues,  si  entrara a desatarlo, estaría  actuando  como  una tercera instancia dentro del proceso, con lo cual, a la vez,  desconocería  que  las  decisiones que profiere el Tribunal no son susceptibles  de  apelación  ante  su  superior.   La  anterior regla opera no solamente  respecto  de  aquellos  temas directamente relacionados con el recurso vertical,  sino  también  con las decisiones que –sin  tener  relación  directa  con el recurso de apelación- adopta  como juez de segundo grado.   

Sobre lo anterior, la Corte se ha pronunciado  en   decisión  que,  por  recaer  en  supuestos  de  hecho  similares,  resulta  pertinente aplicar al caso que hoy ocupa su atención:   

“En  efecto,  adviértase  que  si  bien  es  cierto  el  pronunciamiento de la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de ( …), se hizo cuando el proceso  (…)  se encontraba en esa Corporación, como que, el  Tribunal  oficiaba  como  juez  de  segunda instancia, habida consideración que  adelantaba  el trámite inherente al recurso de apelación interpuesto contra la  sentencia  condenatoria  proferida,  en  primera  instancia (…) ; no  significa  que las decisiones que adopte en relación con temas  diferentes  a  aquellos  que  fueron  el  enfoque  central  la  impugnación, se  conviertan  en  decisiones  de primera instancia, por el hecho de ser la primera  vez  que  lo  hace el juez colegiado y, por ende, susceptibles de ser recurridas  en  apelación  para  que el superior funcional de quien las dictó –  en  este caso la Corte –    deba    revisarlas.  La  instancia  que  corresponde  ejercer  a cada autoridad está  previamente  definida en la ley, por contera, su naturaleza depende del grado de  jurisdicción  que  en  cada  caso  le  corresponde  al funcionario que emite el  pronunciamiento.   

Una  pretensión de esta índole soslaya el  ámbito  de  competencia  de  cada uno de los funcionarios que intervienen en el  proceso  y,  desde  luego,  la  garantía constitucional y legal solo prevé dos  instancias”? (subraya la Sala en esta oportunidad).   

La  duda sobre la procedencia del recurso de  apelación  contra  la  decisión  adoptada  por  el Tribunal, podría surgir al  considerar  que,  en  este caso particular, el tema de la procedencia o no de la  cesación  de  procedimiento  por  indemnización  integral  no  fue  objeto del  recurso  de  apelación  que  le dio competencia funcional al juez colegiado, y,  como  decisión  interlocutoria,  debería  ser  susceptible  de  control por el  superior  de  quien  declara la cesación de procedimiento por tal causal.    

No obstante, una correcta interpretación de  los  artículos  189,  190  y  191 de la Ley 600 de 2000 permite inferir que una  decisión  proferida  por  el Tribunal, cuando funge como juez de segundo grado,  independientemente  de  su  relación  con  el  tema  del  recurso,  no  muta la  condición  de  juez ad quem de la Corporación.  Si así fuera, habría de  admitirse  que  el  Tribunal opera como cuerpo colegiado de segunda instancia al  resolver  el recurso de apelación y, al mismo tiempo, como primera instancia si  llegare  a  proferir una decisión que no guarda relación con el tema objeto de  recurso de alzada.      

Lo anterior no significa que la decisión del  ad-quem  sobre  un asunto no  ligado  con el recurso no sea susceptible de control, pues bien puede ser objeto  de  recurso  de  reposición,  tal  como  lo precisó la Corte, en lo siguientes  términos:   

“En síntesis,  las   providencias   de   segunda   instancia   que  resuelven  el  objeto    de    la    apelación    o,  incluso, aborden asuntos inescindiblemente vinculados  al  objeto de aquélla, cobran ejecutoria una vez sean  suscritas  por  el funcionario que las profirió y, por ende, son inimpugnables.   

Sin  embargo,  como  excepción  a la regla  general  expuesta,  las  decisiones  interlocutorias  de  segundo  grado  que se  pronuncien  sobre  aspectos  que  no  tienen  vinculación  con  el objeto de la  apelación,  es  decir, que carecen de la relación causal entre la decisión de  primera  instancia  y  el contenido de la  apelación, son susceptibles del  recurso de reposición, por lo que deben ser notificadas.   

En  efecto, la excepción es jurídicamente  lógica,  ya  que  si  bien  el ad quem, en razón de la apelación interpuesta,  adquiere  competencia  funcional  para  conocer  del  asunto,  estándole  sólo  permitido  revisar los aspectos impugnados, según lo disponía el artículo 217  del  Decreto 2700 de 1991, hoy artículo 204, también lo es que, como guarda de  la    legalidad   de   la   actuación   y   de   los   derechos   fundamentales  constitucionalmente  consagrados,  está  en  la  obligación  de  verificar  su  cumplimiento  en  aras  a  determinar  la  validez jurídica del proceso y de la  decisión  por  revisar,  aspectos  que  si  se  observan  vulnerados  deben ser  enmendados  de  manera  oficiosa,  decisión  que al no estar relacionada con el  objeto     de     la    apelación,    es    susceptible    del    recurso    de  reposición.”   

.  

Hoy  cobra mayor énfasis la reposición en  segunda  instancia  cuando  el  artículo  189  de la Ley 600 de 2000, contempla  dicho  recurso  contra  la  providencia  que  declara  “la prescripción de la  acción  o  de  la  pena  en  segunda  instancia cuando ello no fuere objeto del  recurso”,  norma  que  no excluye la posibilidad de la impugnación conforme a  cada  caso  concreto  y  siempre  que  no  esté  vinculado  con el objeto de la  apelación.”?   

2.   Siendo   evidente,   entonces,   la  improcedencia  del recurso de apelación contra las decisiones proferidas por el  funcionario   de  segunda  instancia  sobre  temas  diversos  al  objeto  de  la  apelación,  la  Sala se abstendrá de desatar el recurso formulado y devolverá  la   actuación   al   Tribunal  de  origen  para  que  allí  retome  su  curso  procesal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:  ABSTENERSE  de  resolver  el  recurso  de  apelación  formulado  contra la decisión adoptada por el Tribunal  Superior de Bucaramanga el 17 de octubre de 2008.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                    Excusa  justificada                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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