29155(09-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 29155  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº382  

Bogotá D. C., nueve (9) de diciembre de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de los requisitos de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   HONORIO  SUACHE  TRUJILLO, abogado que obra  a  la vez como apoderado de la parte civil constituida en nombre de EULALIA  SUACHE  REYES, contra la sentencia  del    Juzgado    Segundo   Penal   del   Circuito   de   Espinal   (Tolima),  que  confirmó la emitida en el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  de  esa  localidad,  mediante la cual fueron  declarados  éstos  autores  penalmente  responsables  del  delito  de  lesiones  personales dolosas, junto con José Antonio Oviedo Guzmán.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Según se extrae  de  la  actuación,  el 2 de noviembre de 2004, en un predio rural del municipio  de  Espinal (Tolima), en horas  de  la  mañana  se  presentó  un  riña  entre,  por  una  parte, EULALIA   SUACHE   REYES  y  HONORIO   SUACHE   TRUJILLO  —su        progenitor—  y  por la otra, José Antonio Oviedo  Guzmán,  incidente  en  cuyo desarrollo éste le causó a la primera una herida  en  el  pabellón  auricular  izquierdo,  determinante  de una incapacidad legal  definitiva  de  catorce días y como secuela deformidad física permanente en el  rostro,  en  tanto  que  aquellos  infligieron  al último varios traumas que le  acarrearon   incapacidad   legal   definitiva   de   treinta  y  cinco  días  y  perturbación  funcional  transitoria del miembro superior izquierdo1.   

2. Luego de que los  rijosos  fueron vinculados a la investigación abierta con base en las denuncias  recíprocamente  formuladas,  el  21  de octubre de 2005 se calificó el mérito  probatorio  del sumario con resolución de acusación contra los tres precitados  como  autores,  cada uno, de la conducta punible de lesiones personales prevista  en  el  Código  Penal  (Ley  599 de 2000),  Libro  Segundo,  Título  I,  Capítulo Tercero, artículos 111 y  sucesivos,  pliego  de  cargos que a raíz del recurso de apelación interpuesto  por  el defensor de HONORIO SUACHE TRUJILLO  fue  integralmente confirmado el 31 de octubre de 20062.   

3.  La etapa de la  causa   se   adelantó   en  el  Juzgado  Tercero  Penal  Municipal  de  Espinal  (Tolima), cuyo titular, el 8  de  junio  de  2007,  dictó contra los procesados sentencia condenatoria por la  conducta  punible  endilgada  en  la  acusación,  y  en  tal virtud le impuso a  SUACHE   REYES   y  Oviedo  Guzmán,    para    cada   uno,   pena   principal   veinticuatro   (24) meses de prisión y multa equivalente  a  dos  (2) días de salario  mínimo  legal  mensual  vigente, en tanto que a SUACHE  TRUJILLO  lo  sancionó  con  pena  principal  de doce  (12)  meses de prisión, y a  todos  les  infligió como castigo accesorio la inhabilidad para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la respectiva pena  principal.   

Además   les   impuso  la  condena  civil  consistente  en  el  pago de los perjuicios materiales y morales ocasionados con  la  conducta  punible de la que cada uno fue hallado responsable, de acuerdo con  la   tasación  consignada  en  la  parte  motiva  de  la  sentencia3.   

4.  Del  expresado  fallo  apeló  el  defensor  de  Oviedo  Guzmán,  así  como el de SUACHE  TRUJILLO,  fungiendo, además, ese  profesional  como  representante  de  la  parte  civil  constituida en nombre de  SUACHE  REYES,  y el Juzgado  Segundo      Penal      del      Circuito      de      Espinal      (Tolima),  mediante  el  suyo  de  24  de  septiembre  de  2007,  lo  confirmó  integralmente, decisión contra la cual el  sujeto  procesal últimamente aludido interpuso y sustentó en tiempo el recurso  extraordinario  de  casación  por  vía excepcional4.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  casación  (Ley  600 de 2000, artículo 207, numerales  3°), el actor sostiene que la sentencia se emitió en  un juicio viciado de nulidad:   

Al  abrigo del citado motivo de impugnación  sostiene,  como  “Primer  Cargo”, que se desconoció  el  principio  de  investigación  integral  y  el  debido  proceso,  porque  el  coprocesado  Oviedo Guzmán ejerció alguna manipulación para obtener que en el  último  reconocimiento  médico  se  dictaminara  que  sufrió  luxación en el  hombro  izquierdo,  ya  que  respecto  de  esa lesión nada se dijo en el primer  dictamen  de  medicina  legal,  por  lo que al ser inexistente ese atentado a la  integridad  física  del  precitado,  los  jueces de primera y segunda instancia  tendrían   que   haber   absuelto  a  HONORIO  SUACHE  TRUJILLO  y  a EULALIA SUACHE  REYES.   

En   un   apartado  titulado  “Segundo       Cargo”,  el censor aduce que como el último  dictamen  médico legal practicado a Oviedo Guzmán fue adulterado, se violó el  principio  de  contradicción,  dado  que  se indujo en error no solo al médico  sino,  también,  a los demás sujetos procesales que no tuvieron oportunidad de  impugnarlo       por      lo      “subrepticio     y    oculto    de    su    elaboración”.   

Finalmente   propone  en  un  “Tercer        Cargo”  la  violación  indirecta  de la ley  sustancial      al      incurrir      los     falladores     en     “falso         juicio        de  existencia”  acerca de la  lesión   de  Oviedo  Guzmán,  error  que,  según  el  actor,  deviene  de  la  apreciación  de una prueba ilegal como lo es el dictamen médico que determinó  la  condena  de  sus representados por la supuesta luxación de hombro que nunca  padeció  aquél, derivando ello en la “falta  de  aplicación  y  tipificación  de  una conducta sobre un  hecho            inexistente”.   

Con  base  en  los anteriores planteamientos  solicita  decretar  la  nulidad  de  lo  actuado, con el fin de que se ordene al  respectivo  funcionario  observar a plenitud las formas de cada juicio y obtener  que   en  el  proceso  se  reúnan  las  pruebas  necesarias  para  “una   auténtica   distribución  de  justicia            material”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  De conformidad  con  lo  previsto  en  el  inciso  1º  del artículo 205 de la Ley 600 de 2000,  estatuto  vigente  para  la época en que ocurrieron los hechos aquí debatidos,  el   recurso  extraordinario  de  casación  es  viable  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los  tribunales  superiores de distrito  judicial  y  por  el  Tribunal  Penal  Militar cuando se proceda por delitos que  tengan   señalada   pena   privativa   de   la   libertad   cuyo   máximo      exceda      de      ocho     (8)     años.   

Sin  embargo,  en aquellos eventos en que el  fallo  de segundo grado no es emitido por los citados tribunales o el delito por  el  que  se  procede  consagra  una sanción privativa de la libertad inferior a  dicho  quantum,  el  inciso tercero del citado precepto faculta a esta Sala para  admitir  discrecionalmente  las  demandas  de  casación  que se cumplan con los  requisitos  y  siempre que sea necesario para el desarrollo de la jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales.   

A  efecto  de  lo  anterior al impugnante le  asiste  entonces  la  carga de precisar la razón por la cual el pronunciamiento  de   la   Corte,   como  órgano  límite  de  la  jurisdicción  ordinaria,  es  imprescindible  para  la  actualización  o  unificación  de la jurisprudencia,  asistiéndole  también  el deber de indicar el por qué la decisión solicitada  tiene  la  doble  utilidad  de  dar  solución al asunto y servir de norte en la  actividad   judicial.   Y  cuando  su  pretensión  se  orienta  a  alcanzar  el  restablecimiento  de derechos fundamentales, ha de acreditar tal pretermisión e  indicar  las  normas  constitucionales  que protegen la garantía invocada, así  como la forma en que fue desconocido en el fallo recurrido.   

En el asunto examinado, la sentencia atacada  fue  emitida, no por un tribunal superior de distrito judicial, sino por un juez  penal  del  circuito  y,  además,  por  un  delito que no cumple con el límite  punitivo  atrás  precisado,  habida  cuenta que la conducta punible de lesiones  personales   por   el  que  fueron  condenados  SUACHE  TRUJILLO  (Ley  599 de 2000,  artículo    111    y    112-2)    y    SUACHE       REYES       (ídem,  artículos  111 y 114-1), consagra  una   sanción   privativa   de   la   libertad  inferior  a  ocho  (8) años, de suerte que la única vía de  cuestionamiento ante esta sede era la casación discrecional.   

2.  Precisado  lo  anterior,        es        necesario        aclarar        el       interés  del impugnante para recurrir en  casación   en   nombre  de  SUACHE  REYES,  pues  respecto de ella la representación se circunscribe, según  mandato  expreso,  al  aspecto  estrictamente económico, es decir, “para   el  pago  de  los  perjuicios  materiales   y   morales   ocasionados”5   con   las  lesiones       personales       de       las      que      fue      víctima  por  parte  del  coprocesado  y  condenado  Oviedo  Guzmán, de donde surge ostensible que el aludido profesional  no  está  habilitado  legítimamente para formular cuestionamientos dirigidos a  obtener  la absolución penal de aquella procesada o la nulidad de la actuación  que  culminó  con  la  decisión de condena, dado que esas son reivindicaciones  propias  y  exclusivas  del  abogado que fungió durante toda la actuación como  defensor  de  la  misma,  calidad  que  en relación con la citada no ostenta el  demandante.   

Y  en  cuanto  a  la  pretensión que le era  inherente  blandir  al  actor  con base en el mandato conferido por la procesada  SUACHE  REYES,  el  escrito  está  huérfano  de  cualquier  planteamiento  en  términos  de  éste recurso  extraordinario,  razones  que  siendo suficientes para afirmar la inadmisión de  la  demanda  en  cuanto  hace  a la precitada, no impiden agregar, para el mismo  efecto,   que   la   casación   discrecional  es  improcedente  en  materia  de  indemnización  de  perjuicios,  como  desde  hace  tiempo lo tiene decantado la  Sala,  ya  que en ese tema el recurso se gobierna con fundamento en las causales  y  la  cuantía  establecidas  en las normas que regulan la casación civil, sin  consideración  a  la  pena  establecida  para  el  delito o delitos6.   

3.  Ahora bien, en  cuanto  hace  al  procesado SUACHE TRUJILLO  el  demandante  obra  como su defensor, por lo cual no hay duda de  que  le  asiste legitimidad e interés en el objeto de su pretensión dirigida a  conseguir  la  nulidad  de lo actuado por el supuesto desconocimiento del debido  proceso.   

Sin  embargo,  pese  a  estar  satisfecho el  referido  aspecto,  en  cuanto  tiene  que  ver  con  el  motivo de impugnación  extraordinaria,  el  escrito  allegado por el libelista no cumple los requisitos  para  convencer  a  la  Corte  acerca  de  la  procedencia  de  la  casación  discrecional, ya que si bien es  cierto  el actor invoca la causal tercera de casación, igualmente es verdad que  los   argumentos   ofrecidos   no   guardan   relación   con   ese   motivo  de  censura.   

En efecto, el censor asegura que la sentencia  fue  dictada  en  un  juicio  viciado  de nulidad, pero no acierta a precisar en  realidad    un   vicio   in   procedendo  o,  en  su  defecto,  de  garantía, que enerve la actuación para  obligar  a  retrotraer  la  misma  a  un  estadio  procesal  desde  el que pueda  enmendarse la anomalía.   

La crítica del demandante se reduce, en los  tres  ítems  que  propone como cargos separados, a exponer su inconformidad con  el   dictamen   emitido   por   el   Instituto   de  Medicina  Legal7  en el que se  concluyó  que  el  procesado  Oviedo  Guzmán sufrió, como consecuencia de las  lesiones   causadas  por  SUACHE  TRUJILLO  y  Suache  Reyes,  una  incapacidad  definitiva de treinta y cinco  días,      y,      por     la     “LUXACIÓN          DEL         HOMBRO         IZQUIERDO”,    la    perturbación   funcional  transitoria  de  ese  miembro,  pues estima que ese diagnóstico es fruto de una  “manipulación” por parte de aquél.   

Desde  esa  perspectiva,  surge  evidente la  impertinencia  del  recurso extraordinario por vía discrecional, como mecanismo  instituido  para  preservar garantías fundamentales, ya que, cuando se trata de  eventuales  defectos  de  apreciación  probatoria,  la demanda no tiene ninguna  posibilidad  de ser admitida, dado que, como constantemente lo viene sosteniendo  la Sala:   

“…los   reparos  relacionados  con  la  apreciación  de  la  prueba,  (…)   por   cuanto  no  significan  una  afrenta directa a los derechos fundamentales del debido proceso  y  de  defensa,  pues  el  agravio  se  mediatiza  por el establecimiento de los  errores  de  juicio  en  la  estimación  de las pruebas, no pueden tenerse como  sustentación  válida  del  recurso  de  casación  discrecional. Este medio de  impugnación  excepcional,  sólo  se  justifica por la urgencia de proteger los  derechos  fundamentales  conculcados,  si  el  daño se pone en evidencia con la  sola indicación descriptiva del escrito de sustentación.   

”Los  giros de  fundamentación  por  la  apreciación de la prueba, dada la indeterminación de  los  resultados por la posibilidad de meras discrepancias valorativas, no pueden  ser  argumento  suficiente  para  reclamar una casación sujeta a tan singulares  necesidades”8.   

Y por lo tanto:  

“…en  principio,  las  posibilidades reconocidas en la jurisprudencia  para  acceder  a  la  casación  discrecional  no  se extienden a las hipótesis  planteadas  en  la  demanda, es decir, a discutir la valoración judicial de los  elementos  de  convicción,  porque  en  esa  labor  los  jueces  cuentan con la  relativa  libertad  que  se  desprende  de  la  sana  crítica,  a no ser que se  proponga  que  sus deducciones son producto de una motivación aparente, falsa o  ausente,  supuesto  que  determinaría,  en  caso de que se demuestre y aparezca  concretado,  la  consolidación  de  un  quebranto  a  las garantías, en cuanto  obedecerían    tales    deducciones    a    la    arbitrariedad    —ajena  a  un  estado  democrático  y  constitucional— y no a la  razón  y a la justicia”9.   

Obsérvese que las reflexiones del recurrente  no  sólo  se distancian de una propuesta para evidenciar la motivación falsa o  ausente  de  la  sentencia  atacada,  sino, que tampoco permiten identificar con  acierto  un  error  probatorio  susceptible  de  debatir en casación, ya que lo  cuestionado  es  que  la  decisión condenatoria de su defendido se fundamentó,  según  cree  el  actor,  en un medio de prueba obtenido fraudulentamente por el  acusado  Oviedo  Guzmán, hipótesis que encajaría, más bien, en alguna de las  causales  de  la  acción  de  revisión  previstas  en  los  numeral  4 o 5 del  artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000,  siendo por lo mismo improcedente el  enjuiciamiento  del  fallo  en  esta sede y por el mecanismo seleccionado por el  demandante.   

4.  Finalmente  no  sobra  precisar  que la Sala no observa, con ocasión del trámite procesal o en  el   fallo   impugnado,  violación  de  derechos  o  garantías  del  procesado  HONORIO  SUACHE TRUJILLO como  para  que  se  haga  necesario el ejercicio de la facultad legal oficiosa que le  asiste a fin de asegurar su protección.   

En   mérito  de  lo  expuesto  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR,  de  acuerdo  con  lo puntualizado, la demanda de casación presentada por el abogado  que   representa  a  la  parte  civil  constituida  en  nombre  de  EULALIA  SUACHE  REYES,  y  a HONORIO  SUACHE  TRUJILLO  en  calidad  de  defensor del mismo.   

Contra   esta   decisión   no   procede  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                    JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Cuaderno principal, folios: 1-10, 12, 13, 20, 56, 57 y 73.   

2  Ídem, folios 21-24, 26-29, 69-72, 74, 75, 88-95, 112 y 121-126.   

3  Ídem, folios 232-248, 263-266, y 269-276.   

4  Cuaderno del Tribunal, folios 3-13 y 33-40.   

5  Cuaderno  de  la  parte  civil en nombre de Eulalia Suache Reyes,  folio 1.   

6 Cfr.  Entre  otros,  autos  de  25  de  junio de 2002, 23 de septiembre de 2003, 30 de  junio  de  2004  y  13  de  julio de 2005, radicaciones 18.343, 20.947, 21.932 y  21.901, respectivamente.   

7  Cuaderno principal, folios 56 y 73.   

8 Cfr. Auto de 27 de marzo de 2007, radicación 26651.   

9 Cfr.  Autos  de  7  de  febrero de 2007 y 20 de febrero de 2008, radicaciones 26.493 y  29.008, respectivamente.     

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