25915(17-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25915  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 180  

Bogotá. D.C., diecisiete (17) de junio de dos  mil nueve (2009).   

ANTECEDENTES  

1. Mediante sentencia del 18 de marzo de 2005,  el   Juzgado  4°  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bogotá  condenó  a  Delio  Trujillo Trujillo a la  pena  principal  de  72  meses  de  prisión,  multa  por 2000 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  interdicción de derechos y funciones públicas  por  un  periodo igual a la pena de prisión, como autor del delito de lavado de  activos.   

Impuso    la    obligación     de  indemnizar   los  perjuicios  causados  y  negó  la  condena de ejecución  condicional y la prisión domiciliaria.   

2.  El Tribunal Superior de Bogotá confirmó  la  decisión  del  A  quo en  providencia    del   28   de   octubre   de   2005,   que   fue   recurrida   en  casación.   

3. El pasado 12 de septiembre de 2006, la Sala  inadmitió  la demanda por ausencia de los requisitos lógicos y argumentativos,  pero  dispuso  el  trámite  para  su  intervención  oficiosa,  dada la posible  vulneración  del  principio  de  legalidad,  en  el  proceso  de  dosificación  punitiva.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Mediante escrito del 14 de abril del 2000,  investigadores  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigaciones,  CTI,  con  sede  en  Bogotá,  pusieron en conocimiento de la fiscalía la información lograda sobre  la  existencia de varios ejecutivos del Banco de Bogotá que, valiéndose de sus  cargos  y  de  la  actividad legal de venta de dólares, contactaban clientes de  buena  reputación  comercial  e  interesados  en  invertir  en  esas divisas, a  quienes  convencían  de  abrir  cuentas  corrientes, hacer consignaciones (para  comprar   dólares)   fraccionadas  y  ordenar  el  pago  a  diversas  personas,  supuestamente  conocidas  del  banco. Luego, consignaban los dólares en cuentas  que  los  compradores  tenían  en  entidades financieras de los Estados Unidos,  dinero   que   era   producto   de   la   venta   de   estupefacientes   en  ese  país.   

Una  de  las  personas  que  accedió  a  la  propuesta     fue     Francisco    José    Vergara  Carulla, quien en el año de 1999 invirtió un capital  en  una  operación  de  cambio  de  divisas,  en  la que, entre otras personas,  intervino    Delio   Trujillo   Trujillo,  por  entonces  Asesor  Comercial  de  la  División  de  Comercio  Internacional del Banco de Bogotá.   

Trujillo  Trujillo  puso   en   contacto   a  Vergara  Carulla     con     José    Iván    Matallana  Eslava,  quien le dijo conocía la persona que vendía  la  moneda  extranjera  y  podía  situarla  en su cuenta de los Estados Unidos.   

Una    vez    le   fue   confirmada   la  operación1   

,    Vergara  Carulla  entregó  a Trujillo  Trujillo los cheques en pago de la transacción, cinco  de  ellos, por valor de $ 47.000.000 cada uno, que fueron emitidos a favor de la  firma Inversiones Rodríguez Matallana Eslava y Compañía.   

Previamente,        Trujillo  Trujillo  le había entregado un  listado  de  nombres, y le había solicitado girar los títulos a esas personas,  sin restricción alguna, a lo cual se negó.   

El 22 de diciembre de 1999, la Corte para el  Distrito  Este  de  Nueva  York  ordenó  la congelación del último giro, US $  185.907,   consignado   en   la   cuenta   de  Vergara  Carulla,  porque  el  dinero  provenía de la venta de  estupefacientes,    según   confesión   allí   realizada   por   José   Vega   Ávila.   En  reclamación  judicial, parte de ese dinero le fue devuelto.   

Con  Manuel Gustavo  Moreno  Torres  sucedió  un  hecho  similar  y, de su  cuenta  del  Banco  de  Bogotá  en  Miami, el 28 de diciembre de 1999 le fueron  congelados  US  $  312.676.  Moreno Torres  realizó  una  conciliación  con  las  autoridades de los Estados  Unidos y le fue reintegrada parte de esa suma.   

2.  Adelantada  la  investigación, el 11 de  julio  del  2003  la  fiscalía  acusó  al procesado como coautor del delito de  lavado de activos previsto en  el  artículo  247  A del Código Penal de 1980, adicionado por el artículo 9°  de la Ley 365 de 1997.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

Recomienda casar de oficio y parcialmente la  sentencia  para  preservar el principio de legalidad y favorabilidad respecto de  la  pena  de  multa  y  en  consecuencia  proceda  a  ajustarla en beneficio del  procesado    Delio   Trujillo   Trujillo.   

CONSIDERACIONES  

         

1. El principio de legalidad de los delitos y  de  las penas, previsto en el artículo 29 de la Constitución, conforme al cual  “nadie  podrá  ser  juzgado  sino  conforme a leyes  preexistentes  al  acto  que  se le imputa” garantiza  que  el Estado, en ejercicio del ius puniendi, sólo podrá sancionar al reo por  la  comisión de las conductas punibles previamente definidas en la ley y dentro  de   los   límites   cuantitativos   y   cualitativos   allí  consagrados.  En  consecuencia,  los  funcionarios  judiciales no pueden imponer las sanciones por  fuera  de  los  parámetros  legales,  porque  además  de violentar el referido  principio,  también  desconocen el de igualdad de las personas ante la ley y el  de   seguridad   jurídica.   Así   mismo   deben   observar,   con   la  misma  rigurosidad,  la aplicación  preferente de la ley permisiva o favorable.   

2.  En el asunto que se examina, el fallador  atribuyó  responsabilidad  al procesado Delio Trujillo  Trujillo  por  

lavado de  activos  y  le impuso la pena de 72 meses de prisión y  multa  de  2000 salarios mínimos mensuales vigentes e interdicción de derechos  y funciones públicas por un periodo igual a la pena principal.   

Para ese efecto, aplicó el artículo 61 del  Código  Penal  de  2000 para dividir el marco punitivo en cuartos (uno mínimo,  dos  medios  y  otro máximo) bajo esa directiva, el primer cuarto va de 72 a 99  meses;  el segundo de 99 meses y 1 día a 126 meses; el tercero de 126 meses y 1  día a 153 meses y; el cuarto de 153 meses y un día a 180 meses.   

En efecto, el fallador concretó la sanción  penal   en   el  primer  cuarto  para  aplicar  el  mínimo  exigido,  es  decir  72  meses  de  prisión  al  estimar  que  no  existían  antecedentes penales y porque el delito se enmarcó  dentro   de   un   concepto   de   “dolo   de  baja  intensidad”.   

Se constata que el sentenciador no desbordó  los  parámetros  legales,  ni  aparece  afectado  los principios de legalidad y  favorabilidad.  Por  tanto,  no  hay  lugar  a modificar la pena privativa de la  libertad    impuesta    al    sentenciado    Trujillo  Trujillo.   

Sin embargo, no sucede lo mismo frente a la  multa   la   cual   debió  calcularse  atendiendo  los  mismos  parámetros  de  ponderación  observados  para  la pena de prisión.2   

Tanto  el  Código  Penal  de  1980  en  su  artículo  247A  y  el Código Penal de 2000 artículo 323 tienen señalada para  el  delito  de  lavado  de  activos  la  misma pena de multa (500 a 50.000). Por  tanto,  comparten los mismos criterios de cuantificación para la pena privativa  de la libertad.   

En el presente caso, el fallador incurrió en  vulneración  de  garantías  fundamentales, ya que si determinó que la pena de  prisión  a  imponer  al  procesado correspondía al mínimo establecido para el  tipo  penal  en  comento,  el  mismo  parámetro  debió  aplicar  para fijar la  sanción  de  multa,  dado  que  no resulta coherente ni acorde con el    principio   de   proporcionalidad   de   la   pena  que,  por  un lado, se castigue con el mínimo establecido para el  delito  respecto  de la pena privativa de la libertad y, por el otro, se imponga  la sanción máxima para la pena pecuniaria.   

La  Sala  para  corregir  el  yerro  y  en  consonancia  con  lo  conceptuado  por  el  Ministerio  Público,  estima que lo  correcto  era  haber  ubicado  la  pena  de multa dentro del ámbito punitivo de  movilidad  de  los  cuartos y después proceder a fijarla de conformidad con los  mismos  criterios  observados  para  la  pena  de  prisión  impuesta, es decir,  situarla  al  interior del primer cuarto fijando el guarismo mínimo equivalente  a  quinientos  (500)   salarios  mínimos mensuales legales vigentes.   

Así las cosas, la Sala casará parcialmente  y  de  oficio  la  sentencia  impugnada  para  en  su  lugar  imponer  al señor  Delio  Trujillo Trujillo como  pena  principal  de multa, el equivalente de quinientos  (500)   salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes  para  la  época  de los  hechos.    

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Casar,      oficiosa      y     parcialmente,  el  fallo del 28 de octubre  de  2005, proferido por la Sala Penal de Descongestión del Tribunal Superior de  Bogotá,  exclusivamente para  fijar  en  quinientos (500) salarios mínimos legales  mensuales  vigente para la época de los hechos la pena  de   multa  a  Delio Trujillo Trujillo.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

En  lo  restante,  la  sentencia  permanece  vigente.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ                                                   SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO                       GÓMEZ  QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO      J.      IBÁÑEZ     GUZMÁN                                                             JORGE    LUIS    QUINTERO   MILANÉS              

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                 JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Los  giros  electrónicos  fueron  realizados entre el 18 y el 24 de febrero de 1999,  por un monto total de US $ 485.907.   

2  Casación 25528 del 17 de agosto de 2006.     

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