30930(10-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30930  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

                                                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.353   

Bogotá,  D. C, diez (10) de diciembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la manifestación de  impedimento  presentada por el Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá Carlos Héctor Tamayo Medina, para hacer parte  de  la  Sala de decisión penal que conoce del recurso de apelación interpuesto  contra  la sentencia proferida por el Juzgado Cincuenta y Dos Penal del Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  por  los  defensores  de Salomón Neisa, Edgar  Darío  Gómez  Vargas,  Luis  Eduardo  Mendoza  Meza,  Oscar  Fredy González y  Robinsón  Fernando  Ospitia,  mediante  la cual los condenó como coautores del  delito de hurto calificado agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   La  reseña  fáctica fue sintetizada por el juez de instancia, así:   

“Se  contraen  al día 23 de enero de 2.005  (sic),  a partir de las 4:30 p.m. en la empresa de vigilancia denominada HACEMOS  SEGURIDAD,  ubicada  en  la  carrera  67 No. 48 A 69 de esta ciudad (sic) cuando  varios  sujetos  inicialmente  desconocidos  se  hurtan  una  caja  fuerte,  que  contenía  en su interior un número superior a cuarenta armas de fuego, con sus  salvoconductos,  chalecos  antibalas,  equipos  de comunicación, uniformes, una  grabadora,  CD, y otros elementos. Al adelantarse averiguaciones por parte de la  Policía  Judicial,  se  estableció la participación en el hecho delictivo del  celador  de turno AZAEL EDMUNDO OROZCO RODRÍGUEZ, quien logró obtener la llave  de  ingreso del supervisor, para facilitar el ingreso de los plagiarios, persona  ésta  que  en  testimonio  juramentado,  narró  la  forma  como se preparó el  ilícito  y  la participación de ROBINSÓN FERNANDO OSPITIA MOLINA, OSCAR FREDY  GONZÁLEZ  FERNÁNDEZ,  EDGAR DARÍO GÓMEZ VARGAS, LUÍS EDUARDO MENDOZA MESA y  SALOMÓN  NEISA  ARIAS,  quienes  lo  convencen después de presiones y amenazas  para  la  obtención  de  la  llave.  Así  mismo se vinculó a FRANCISCO JAVIER  OCHOA,  por  la presunta aparición en el sitio de los hechos de un vehículo de  placa  BAC-994  de  su  propiedad  y  también se vinculó al Sr. VÍCTOR MANUEL  SANDOVAL  por  haberlo  recibido al parecer en calidad de préstamo, también se  sindicó  a  PEDRO  ENRIQUE  MANCERA,  por haberse presentado como intermediario  para  la  recuperación  de  armamento.  Finalmente  y  sobre  los hechos OROZCO  RODRÍGUEZ   manifestó  que  se  le  dio  a  tomar  Benzodiacepina,  dejándolo  inconsciente   y   se   ejerció   violencia  sobre  la  puerta  de  entrada  al  inmueble.”   

2.  Ante la Juez 31  Penal  Municipal con Función de Control de Garantías, el 2 de febrero de 2005,  en  audiencia  preliminar,  fue  legalizada  la  captura  de  los indiciados, la  Fiscalía  les  formuló  imputación  por  la  comisión  del  delito  de hurto  calificado  agravado  y  se  les  impuso  medida  de aseguramiento de detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario,  decisión  en contra de la cual el  Ministerio    Público    y    los    defensores    interpusieron   recurso   de  apelación1.   

3. Al Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  a  cargo, en ese entonces, del doctor Carlos  Héctor  Tamayo  Medina,  le correspondió resolver el aludido recurso. Así, el  16  de  febrero  de  2005,  revocó  la  decisión  impugnada  en  el sentido de  concederle  a  EDMUNDO  AZAEL  OROZCO  RODRÍGUEZ la detención domiciliaria, al  paso   que  respecto  de  los  demás  indiciados  decretó  la  nulidad  de  la  providencia recurrida y dispuso su libertad inmediata.   

4. Posteriormente el  Fiscal  111  Delegado ante los Jueces Penales del Circuito, solicitó al Juzgado  Diecinueve  Penal Municipal con Función de Control de Garantías la imposición  de  medida  de  aseguramiento  para  los  indiciados  ROBINSÓN FERNANDO OSPITIA  MOLINA,  OSCAR  FREDY GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, PEDRO ENRIQUE MANCERA, LUÍS EDUARDO  MENDOZA  MESA y EDGAR DARÍO GÓMEZ VARGAS, petición que le fue negada y contra  la   cual   interpuso   el   recurso  de  apelación2.   

5. El 15 de marzo de  2005,  ante  el  Juzgado  Veintiséis Penal Municipal con Función de Control de  Garantías,  se  llevó  a  cabo  respecto del indiciado VÍCTOR MANUEL SANDOVAL  SOTO,  audiencia  preliminar  de control de legalidad de la captura, imputación  del  delito  de  hurto calificado y agravado, solicitud de imposición de medida  de  aseguramiento de detención preventiva, la cual le fue negada, decisión que  también     fue     recurrida    en    apelación3.   

6.  Nuevamente  le  correspondió  al  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Bogotá, todavía a  cargo  del  doctor Carlos Héctor Tamayo Medina, resolver los aludidos recursos,  quien  el  26  de  abril  de  2005,  confirmó la decisión por medio de la cual  “los    Juzgados   de   Garantías”   dispusieron   no   imponer   medida   de   aseguramiento   a  los  imputados4.   

7. Concluida la fase  del  juicio,  el  Juzgado  Cincuenta  y  Dos  Penal  del Circuito de Bogotá con  Funciones  de  Conocimiento,  el 17 de abril de 2008, profirió fallo de primera  instancia  condenando a Robinsón Fernando Ospitia Molina, Salomón Neisa Arias,  Luis  Eduardo  Mendoza Mesa, Oscar Fredy González y Edgar Darío Gómez Díaz a  56   meses   de   prisión   como   coautores   responsables   de   hurto  calificado  agravado,  al paso que  absolvió  a  Pedro  Enrique  Mancera,  Francisco  Javier Ochoa y Víctor Manuel  Sandoval Soto.   

Esta sentencia fue apelada por los defensores  de  los acusados condenados en primera instancia, correspondiendo el trámite de  ese recurso al Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá.   

8.  El doctor Carlos  Héctor  Tamayo  Medina quien hace parte de la Sala de decisión penal a la cual  concierne  resolver la impugnación, con apoyo en los artículos 250, numeral 1,  de  la Constitución Política, 39 inciso 2º y 56, numeral 13, de la Ley 906 de  2004,  manifiesta que está impedido para conocer de estas diligencias en cuanto  participó  como  juez  de  control de garantías al resolver sendos recursos de  apelación   interpuestos  contra  las  decisiones  relativas  a  la  medida  de  aseguramiento.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Al tenor de lo preceptuado por el artículo 57  del  nuevo  Código  Procesal Penal, cuando el funcionario judicial se encuentra  incurso  en una de las causales de impedimento debe manifestarlo a la Sala Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  o a la Sala Penal del Tribunal de Distrito  Judicial,  según  corresponda,  para  que  sea  sustraído del conocimiento del  asunto,  razón por la cual en este caso la Corte es competente para resolver de  plano  el  impedimento  manifestado  por  el Magistrado del Tribunal Superior de  Bogotá.   

La   teleología  de  los  impedimentos  es  garantizar  la  imparcialidad  e  independencia  judicial, por lo que constituye  deber  legal  de  los  administradores de justicia apartarse del conocimiento de  aquellos  asuntos  en  los  cuales  el equilibrio que caracteriza las decisiones  judiciales  se  vea amenazado por concurrir en ellos  motivo que interfiera  en  su  recto  juicio  o  pueda opacar la transparencia de la administración de  justicia,  por  haber  participado  en  el  proceso  ora  como  fiscal,  juez de  garantías   o   de   conocimiento  o  como  juez  ad  quem.   

En  procura de alcanzar la efectividad de los  principios  que  se  vienen  de aludir la Ley 906 de 2004 dividió las funciones  que  cumplen  los  intervinientes  en el proceso penal, de tal modo que cada uno  las  desempeña  de  forma  independiente,  así,  el juez control de garantías  debe equilibrar el ejercicio de la acción estatal de  verificación  de la aprensión, de exploración de la verdad y de acaparamiento  del  material  probatorio,  con  la  salvaguardia  de  los derechos y garantías  constitucionalmente  previstos  para  el  procesado5;  el  juez  de conocimiento evalúa las pruebas presentadas en el debate oral, el cual  es  público  y  concentrado;  el  fiscal  ejerce  la  acción  penal y tiene la  obligación  de  presentar  en  el  juicio  las pruebas de cargo necesarias para  demoler  la presunción de inocencia; la defensa, en igualdad de condiciones con  el  acusador,  representa  los  intereses  del  imputado; el Ministerio Público  procura  el respeto al ordenamiento jurídico y las garantías fundamentales; y,  la  víctima  asistida  del  derecho  a  conocer  la  verdad,  a  acceder  a  la  administración   de   justicia  y  a  obtener  la  reparación  de  los  daños  ocasionados con el delito.   

Estructura  procesal  en  la  cual el juez de  garantías  cumple  una  función  protagónica  en  cuanto  su actuación está  encaminada   a   preservar   la   integridad   de   los  derechos  y  garantías  fundamentales,  frente  a  la  actividad  que desarrolla la Fiscalía en orden a  demostrar  la  ocurrencia  del  hecho  penal  relevante y la responsabilidad del  investigado,  de  manera que aquellos no sean soslayados, esto a pesar de que el  inicio  de  la indagación, por sí mismo, comporta una típica deflación de la  presunción de inocencia.   

El  cumplimiento  de  su  labor  implica  un  conocimiento  amortiguado  de  los elementos probatorios o evidencia física que  la  Fiscalía  revela en lo conveniente para sustentar las solicitudes por medio  de  las  cuales  gestiona  la  afectación  de  las garantías fundamentales del  investigado,  v.gr.,  el  derecho  a  la  libertad,  incluyendo  por lo tanto la  valoración  de  aquellos  para poder hacer el juicio de ponderación respectivo  en la afectación de las garantías fundamentales.   

De  ahí  que  autores como Alexy6 señalen que en  la    interpretación    de   los   derechos   fundamentales   la   ponderación  o  balanceo cumple un papel  trascendental,  al  punto  que  en  el  derecho  constitucional forman parte del  principio      de     proporcionalidad,  el  cual,  a  su  vez,  está conformado por los subprincipios de  idoneidad,  necesidad  y  proporcionalidad en sentido  estricto,  los  cuales expresan la idea o requisito de  optimización,   conforme   con  el  cual  los  derechos  fundamentales  no  son  simplemente  reglas  sino  principios  que  exigen  que  lo  que  se realice con  fundamento   en   ellos  tenga  la  mayor  amplitud  permisible  dentro  de  las  posibilidades jurídicas y fácticas.   

Ese  rol  atribuido  al  juez  de  control de  garantías  en el sistema acusatorio colombiano, justifica que el artículo 250,  numeral  1º,  inciso  2º  de  la  Carta  Política establezca que “el  juez  que  ejerza  funciones  de  control  de garantías, no  podrá  ser  en ningún caso, el juez de conocimiento en aquellos asuntos en que  haya    ejercido    esta   función”,   impedimento  reproducido  en  los  artículos 39, inciso 2º, y 56, numeral 13, de la Ley 906  de 2004.   

En  consecuencia,  la Sala teniendo en cuenta  que  el  Magistrado  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial que se declara  impedido  en  este asunto, fungió en segunda instancia, como juez de control de  garantías  al  conocer  las  apelaciones  interpuestas  contra  las  decisiones  relacionadas  con  la  imposición  de  la medida de aseguramiento de detención  preventiva,  procederá  a  aceptarle el motivo que esgrime para no formar parte  de  la  Sala  de  decisión  penal  que  debe  resolver el recurso de apelación  interpuesto  contra  la sentencia, por los defensores de los acusados que fueron  condenados.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

  RESUELVE   

1.  ACEPTAR  el  impedimento   expresado   por  el  Magistrado  CARLOS  HÉCTOR  TAMAYO  MEDINA  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  para hacer parte de la Sala de decisión penal  que  debe  resolver  de  apelación  interpuesto contra la sentencia mediante la  cual  el Juzgado Cincuenta y Dos Penal del Circuito de la misma ciudad, condenó  a  Salomón  Neisa,  Edgar Darío Gómez Vargas, Luis  Eduardo  Mendoza  Meza,  Oscar Fredy González y Robinsón Fernando Ospitia a la  pena  de  56  meses  de  prisión  como  coautores  del  delito  de hurto calificado agravado.   

2.  DEVOLVER  la  actuación  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Bogotá.   

3.  Contra  esta  decisión no procede ningún recurso.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                 ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

Comisión    de    servicio                                          Comisión de servicio   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                            AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

Comisión    de    servicio                                                        Comisión de servicio   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                 YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Folios 25 a 27 de la carpeta No.1   

2  Folios 99 a 101 ibídem   

3  Folios 135 a 137 ibídem   

4 Folio  177 ibídem   

5  APONTE  CARDONA,  Alejandro,  Manual  para  el  Juez de Garantías en el Sistema  Acusatorio  Penal,  Plan  Nacional  de  Formación  y  Capacitación  de la Rama  Judicial,  Consejo  Superior  de la Judicatura, Escuela Judicial “Rodrigo Lara  Bonilla”, Pág. 23.   

6  ANDRÉZ   IBÁÑEZ,   Perfecto   y   ALEXY,   Robert.   Jueces   y  Ponderación  Argumentativa.  Universidad  Nacional  Autónoma  de  México,  serie  Estado de  Derecho y Función Judicial, 2006. Pág. 1 – 2     

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