30929(16-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30929   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÌNEZ  

Aprobado Acta No. 359  

          Bogotá D.C. dieciséis de diciembre de dos mil ocho.   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  el  impedimento  manifestado por los  Magistrados    del    Tribunal    de     Neiva,    doctores    Javier     Iván     Chávarro    Rojas    y    Hernando    Quintero  Delgado    para   conocer   de   la   apelación  interpuesta  por el apoderado de las víctimas contra la sentencia proferida por  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Garzón, mediante la cual se condenó  a  ROBERT  FABIÁN  DÍAZ  LUNA, como autor del delito de homicidio cometido con  exceso    de   legítima   defensa,   luego   de   la   aprobación  de  un  preacuerdo.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

Emerge   del  expediente  que  los  hechos  investigados  en  este  proceso  acaecieron  la madrugada del 18 de noviembre de  2007  en  la  vereda Bajo Fátima del municipio de Garzón,  donde luego de  una  riña  en  la  que  participó  el  procesado,  perdiera  la vida el señor  BERNARDINO  POLANÍA  TRUJILLO, como consecuencia de heridas producidas por arma  blanca;  ingresando   también DÍAZ LUNA a un centro asistencial, donde se  le  registró  aliento  alcohólico  y  heridas  en  superficiales con arma  cortante en pierna y abdomen.   

Luego   de  capturado  se  realizaron  las  audiencias  preliminares  de  legalización  de la aprehensión, formulación de  imputación  del  delito  de  homicidio  agravado, y la imposición de medida de  aseguramiento, siendo recluido en un centro carcelario.   

Con   ocasión   de   varias   entrevistas  adelantadas  por  investigadores  del  C.T.I.,  se  conoció que la riña en que  perdiera  la  vida POLANÍA TRUJILLO fue iniciada por él mismo, al agredir a un  joven   de  quince  años  sobrino  de  DIAZ  LUNA,  razón  por  la  que  éste  intervino,   produciéndole  dos  puñaladas al agresor, a quien ni puso en  estado  de  indefensión, ni se aprovechó del mismo; todo lo cual condujo a que  el  11  de  diciembre de 2007 se elaborara un preacuerdo entre la Fiscalía y la  defensa,  tendiente  a  reconocerle  a DIAZ LUNA  el exceso en la legítima  defensa,  lo  cual  fue  aprobado  por  el  Juez  Primero Penal del Circuito con  funciones  de  Conocimiento  de  Garzón,  quien  profirió  la  correspondiente  sentencia  el  28  de  enero  del  presente  año, en que condenó a  DÍAZ  LUZNA    a una pena principal de 17 meses y 10 días de prisión, y le  concedió  el  subrogado  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

El  17  de  abril de 2008 la Sala Segunda de  Decisión  Penal  del  Tribunal  de  Neiva, integrada por los magistrados Javier  Chávarro  Rojas,  Erleans  de  Jesús  Peña  Ossa y Hernando Quintero Delgado,  profirió   fallo   de   tutela   interpuesto   por   los  perjudicados  con  el  homicidio   de  Polanía  Trujillo  (madre  y  hermanos)  por  la  supuesta  vulneración  de  su  derecho  de acceso a la administración de justicia, en el  que  consideró,   en  primer  término  que  en su condición de víctimas  nunca  comparecieron  a las audiencias que se adelantaban por el homicidio de su  hijo  y  hermano,  ni  acudieron  a  la Fiscalía, ni menos otorgaron poder a un  abogado,  ni  tampoco  respondieron  a  los  llamados  de  la  Fiscalía  a  que  comparecieran,   con  lo que quedaba claro su desinterés, y además que el  preacuerdo se ajustaba a la legalidad.   

Sin  embargo,  dentro de las consideraciones  del  fallo  de  tutela  se evidenció que la sentencia condenatoria se profirió  antes  de  que  transcurrieran  los  treinta  días  hábiles  que  tenían  las  víctimas  para  promover  el  incidente  de reparación integral, razón por la  cual  se  ordenó  anular  la  sentencia  para  que  se  repitiera la actuación  respetando  el  término  que tienen las víctimas para que si a bien lo tienen,  gestionaran el incidente correspondiente.    

Luego  de  tramitado el incidente se produjo  sentencia,  calendada  el  8 de septiembre de 2008, en la que se mantuvo la pena  de  prisión  inicialmente impuesta y se incluyó la condena pecuniaria producto  del  incidente, sentencia que fue objeto de apelación ante el Tribunal Superior  de  Neiva,  donde  correspondió a la Sala de Decisión integrada por dos de los  magistrados que resolvieron la acción de tutela.   

Los   magistrados  se  declaran  impedidos  conforme  a  lo preceptuado en el numeral   4º del artículo 56 de la  Ley 906 de 2204.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte es competente para conocer de este  asunto  de  conformidad  con lo establecido en los artículos 57, 59 y 341 de la  Ley 906 de 2004.   

Con  el  fin  de adoptar la decisión que en  derecho  corresponda,  resulta  pertinente  señalar  que  el  instituto  de  la  declaratoria  de  impedimento,  en  cuanto  mecanismo  orientado  a  asegurar la  imparcialidad  de  la  administración de justicia, se rige, entre otros, por el  principio  de  taxatividad  de  las  causales,  en virtud del cual se excluye la  analogía  o la extensión de los motivos señalados en la ley, de manera que la  manifestación  de  impedimento  es  un  acto personal, voluntario, de carácter  oficioso  y  obligatorio  para  cuando  el funcionario advierta que se encuentra  incurso  en alguno de los supuestos fácticos dispuestos por el legislador, a la  vez  que  comporta  sujeción  estricta a las circunstancias invocadas, a fin de  que  tal  mecanismo no sea utilizado indebidamente como medio para no conocer de  un determinado asunto.   

La  causal  de  impedimento  invocada  en el  asunto  de  la  referencia, es la prevista en el numeral 4º  del artículo  56 de la Ley 906 de 2004 que prescribe:   

“Que   el  funcionario  judicial  haya sido apoderado o defensor de alguna de las partes, o  sea  o  haya  sido  contraparte  de  cualquiera  de ellos, o haya dado consejo o  manifestado  su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso.”   

Resulta  indiscutible  que  en  el  fallo de  tutela,   se  realizaron consideraciones de fondo en torno de la ilegalidad  del  fallo  originada  en  su  precipitud,  con  tal  nivel de incidencia que se  decretó  la  anulación  de  la  sentencia  proferida  contra  el acusado DÍAZ  LUNA.    

Pero además en el fallo de tutela se opinó  en  torno  de  la  legalidad  del  preacuerdo  suscrito  entre la Fiscalía y el  acusado,  con  fundamento  en  los  elementos  de  convicción recaudados por la  Fiscalía,  a  tal  punto  que  se afirmó que estaba amparado plenamente por la  legalidad, cuando se afirmó:   

“No sobra agregar que aunque el preacuerdo  se  suscribió  sin  la  presencia  de  los  familiares de la víctima, éste se  ajustó     a    la    legalidad    –como  bien  lo  declaró  el  juez  de  conocimiento-,  ya  que  la  responsabilidad  penal  aceptada  por  el  procesado  fue  consecuente  con  los  elementos  de  conocimiento  recaudados  por  la Fiscalía los cuales ofrecieron  claridad   sobre  las  circunstancias  que  rodearon  la  muerte  de  BERNARDINO  POLANÍA.”   

Y  esto  tiene una incidencia profunda en la  imparcialidad  del  juez  de  segunda  instancia,  que  ya tiene comprometido su  criterio,  de  acuerdo con lo manifestado en la providencia en que se contestaba  la acción constitucional promovida por las víctimas.   

Mucho  más que cuando se revisa el registro  de  audio  de  sustentación  de  la  apelación,  se advierte que dentro de los  motivos  de  inconformidad  se  encuentra  la  valoración  de  los elementos de  convicción,  orientada a buscar la condena por homicidio doloso agravado, tal y  como  se  formuló  la  imputación,  además  de  cuestionar el monto del lucro  cesante a que fue condenado DÍAZ LUNA.   

Frente a esta causal impeditiva invocada por  los  magistrados  del Tribunal de Neiva, ha manifestado la Corte que1:   

“Respecto  del  alcance  de ese motivo de  inhibición,  la  Corte tradicionalmente ha sostenido que para su configuración  es  necesario:  que  la  opinión  o  concepto que la origina haya sido dado por  fuera  del proceso, o por fuera del marco propio de los deberes funcionales; que  esté  referida  en  concreto  al  asunto  que  es materia de estudio; y que sea  vinculante,  es  decir,  que  comprometa  el  recto  juicio  en la resolución o  definición  del  caso.” Dentro de la radicación 26853 de 7 de marzo de 2007,  en que reitera la del pie de página”   

No queda duda que los magistrados expresaron  su  criterio  por  fuera  del proceso, esto es, en la decisión que ponía fin a  una  instancia  de  la  acción  constitucional,  que  además está referida al  asunto  que  concretamente  es el que se debatirá en la segunda instancia, esto  es,  si  DÍAZ  LUNA,  realmente  actuó  en  exceso  de legítima defensa, o si  cometió  homicidio  doloso  agravado  por  el  estado  de  indefensión  de  la  víctima,  que como se ve, ya los magistrados aceptaron lo primero al considerar  legal  el  acuerdo  a  partir  de  las  entrevistas;  y, finalmente, frente a lo  vinculante  de  tal  criterio,  resulta claro que no podrían libremente cambiar  aquello  que  ya  manifestaron en un fallo de tutela; todo lo cual compromete su  imparcialidad  en  la  decisión  del  recurso de apelación, por lo que resulta  ajustado  a  derecho  separarlos del conocimiento de la segunda instancia, tal y  como ellos lo solicitan.   

De  conformidad con lo expuesto, no hay duda  de  que  si  los  Magistrados  que  han  expresado conjuntamente su impedimento,  hacían  parte  de  la  Sala  que  decidió la tutela, en la que reconocieron la  legalidad  del  preacuerdo, actualizaron con dicha providencia, el contenido del  numeral  4º  del  artículo  56 de la Ley 906 de 2004, circunstancia que impone  aceptar su petición de ser separados del proceso.   

Ahora  bien,  como quiera que en el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Neiva  cuatro  magistrados  integran  las  distintas  Salas  de  Decisión  Penal,  habrá  de  devolvérsele  el proceso a  efectos  de  que  se  integre  la  Sala  de  Decisión que conozca la apelación  interpuesta  por  el  fiscal,  para  lo cual deberá darse aplicación al inciso  final  del artículo 54 de la Ley 270 de 1996, Estatutaria de la Administración  de Justicia que indica que,   

“Cuando  quiera  que  el  número  de los  magistrados  que  deban  separarse  del conocimiento de un asunto jurisdiccional  por  impedimento  o por recusación o por causal legal de separación del cargo,  disminuya  el  de  quienes  deban  decidirlo  a  menos  de la pluralidad mínima  prevista   en   el  primer  inciso,  para  completar  ésta  se  acudirá  a  la  designación de conjueces.”   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

1.  DECLARAR  FUNDADO el  impedimento     manifestado     por    los    magistrados    Javier  Iván Chávarro Rojas y Hernando Quintero  Delgado  del Tribunal Superior  de  Neiva  para  conocer  de  la segunda instancia del proceso adelantado contra  ROBERT  FABIÁN  DÍAZ  LUNA,  de  acuerdo  con  los  argumentos expuestos en la  anterior motivación.   

2. DEVOLVER  el  proceso  al  Tribunal  Superior de Neiva con el fin de que se integre la Sala de  Decisión  que  deba  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por el  representante  de  las  víctimas,  contra  la  sentencia condenatoria proferida  contra DÍAZ LUNA.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

         

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ     ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE   LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                       YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  de  13  de  julio de 2005 dentro del radicado 23878, reiterado en decisión de 7  de marzo de 2007 dentro del radicado 26853.     

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