30610(24-11-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30610  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  339  

Bogotá  D.C., veinticuatro (24) de noviembre  de dos mil ocho (2008).   

V I S T O S  

La  Sala  resuelve  sobre los presupuestos de  lógica  y  debida  argumentación de la demanda de casación interpuesta por el  defensor de LEANDRO SANTIAGO CASTILLA.   

H E C H O S  

El  juzgador  de  segundo   grado    los    sintetizó    de   la   siguiente   manera:   

“LEANDRO SANTIAGO  CASTILLA  y  YANEIDA  ORTIZ  MOLINA  eran compañeros  permanentes  y  residían  desde agosto del año 2006 en esta ciudad (Ocaña) en  la  calle  44A  No.  5-16  barrio  Colinas del Mirador.  Desde los primeros  días  del  presente  año  (2007) comenzaron a tener problemas porque ella, que  era  tecnóloga y estaba estudiando en la universidad, había conseguido trabajo  en  la  Empresa  Centrales Eléctricas, y debido a que el día 9 de febrero eran  las  8:30 de la noche y (Yaneida) no había llegado a la casa ni había llamado,  su  compañero  (LEANDRO SANTIAGO CASTILLA) se comunicó con ella por teléfono,  contándole  Yeneida  que  estaba con los compañeros de trabajo, que se podían  ver  a  las  10:30,  él  aceptó  y  a esa hora la llamó varias veces, pero no  recibía  respuesta,  por  lo  cual  se fue al Coliseo y se sentó con su amigo,  volvió  a llamar a las 11:00 y (Yaneida) le contestó diciéndole que ya se iba  a  despedir,  él  quedó esperándola con la intención de salir a bailar, pero  ella  llegó  de mal genio y le dijo que se fueran.  Se dirigieron entonces  a  la  casa  caminando,  y  en  el  trayecto  comenzaron a pelear, y continuaron  haciéndolo  ya  en  su domicilio; a los gritos y el ruido, se acercó el vecino  Freddy  Bohórquez  y le pidió a Leandro que se calmara, así lo hicieron ambos  y  se  acostaron.   Al  día  siguiente,  o  sea  el sábado 10 de febrero,  Yaneida  dijo  que tenía que laborar porque tenía trabajo atrasado, él salió  de  la  casa  para  el taller donde su padre tenía una buseta que estaba siendo  reparada.   Hacia  la  1:00  de la tarde, él regresó a la casa y comenzó  nuevamente  el  disgusto,  se  golpearon,  Yaneida  le  dijo  a  LEANDRO  que le  perdonaba  que  la  hubiera  golpeado,  pero  que no quería seguir con él, que  estaba   enamorada   de   otro,  con  el  cual   había   tenido   relaciones   sexuales   el   día   anterior,  lo   que  produjo   un   estado   de  ira  en  el   compañero   que   la  agredió con  un  cuchillo   que,    según    dice    él,   había   buscado   prestado  con  un  vecino  para  prepararse  el  almuerzo,  y  con  esa  arma le  propinó     tres     puñaladas,    que    produjeron   lesiones    en  las  pleuras   visceral   y   parietal   izquierdas,    lóbulo    superior  izquierdo,   pericardio   y       corazón,      causándole      hemoperitoneo      y  hemotórax     que     dieron    lugar    a    un   shock   hipovolémico   y   el fallecimiento   de   la  víctima”.      

   

A N T E C E D E N T E S  

1.   Por  los  anteriores  hechos,  la  Fiscalía  3ª  Delegada  ante los Juzgados Penales del  Circuito     de     Ocaña     vinculó     a     través     de    indagatoria       a      LEANDRO  SANTIAGO  CASTILLA el 27 de abril  de  2007   (fl.  33-38,  cuaderno original No. 1), y el 3 de mayo del mismo  año    lo    afectó    con    medida    de   aseguramiento   de   detención  preventiva (fl. 49-56, c.o. 1)  por    el   comportamiento   punible   de   homicidio  agravado  (artículos  103 y 104-1 del Código Penal),  decisión  que  fue apelada por el defensor del entonces sindicado (fl. 63, c.o.  1).   

La   fiscalía   dispuso   el  cierre  de  investigación  a  través  de  resolución  del  25 de junio de 2007 (fl. 81, c.o. 1) y el 27 del mismo mes, la  defensa  de  SANTIAGO CASTILLA  elevó  solicitud  de  sentencia anticipada,  conforme  el  artículo 40 de la Ley 600 de 2000 (fl. 82-83, c.o.  1).   

En  acta  de  formulación de cargos del 4 de  julio  de  2007,  la  fiscalía instructora imputó -y el sindicado LEANDRO   SANTIAGO  CASTILLA  aceptó-  el  cargo  de  autor  de  la conducta punible de homicidio agravado (artículos 103,  104-1 del Código Penal).   

El Juzgado 1º Penal del Circuito de Ocaña se  abstuvo  de  dictar  la  correspondiente  sentencia  y, en su lugar, declaró la  nulidad del acta de audiencia  de  formulación  de cargos, toda vez que la resolución de situación jurídica  no  estaba en firme, en la medida que el recurso de apelación interpuesto en su  contra  no  había  sido  resuelto  (fl.  97-103, c.o. 1).  En virtud de lo  anterior,  la  Fiscalía  1ª Delegada ante el Tribunal de Cúcuta, a través de  resolución  del  10 de agosto de 2007 (fl. 114-119, c.o. 1), desató el recurso  de  apelación  elevado  en  contra  de la resolución de situación jurídica y  confirmó su contenido.   

Cumplido   lo   anterior,  en  audiencia  de formulación de cargos que se  llevó  a  cabo  el 12 de septiembre de 2007 (fl. 123-126, c.o. 1), la fiscalía  le  imputó  a  LEANDRO  SANTIAGO  CASTILLA la autoría del  comportamiento      punible      de      homicidio  agravado  (artículos  103,  104-1 del Código Penal),  cargo  que  aceptó  el  acusado, tras haber sido ilustrado sobre su renuncia al  derecho  de  no autoincriminación, a la etapa de juzgamiento, a la celebración  de  la  audiencia  pública  y las restricciones al recurso de apelación.    

Por  su parte, la defensa letrada solicitó a  favor  del  acusado  los beneficios punitivos propios de la sentencia anticipada  que  tiene  lugar  antes del cierre de investigación, el de la confesión, así  como    la   prisión   domiciliaria,   por   razón   del   instituto   de   la  favorabilidad.   

El 4 de octubre de 2007, el Juzgado 1º Penal  del    Circuito   de   Ocaña   profirió   sentencia  anticipada   a   través   de   la  cual  condenó  a  LEANDRO  SANTIAGO  CASTILLA a  la  pena  principal  de 36 meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por término igual al de la  pena  privativa de la libertad como autor de la conducta punible de homicidio  agravado (artículos 103 y 104-1  de   la  Ley  599  de  2000),  al  tiempo  que  le  negó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

El    apoderado    de   la   parte        civil       apeló  el  fallo  de  primer  grado y, en  sentencia  de  segunda  instancia  del  9 de mayo de 2008 (fl. 3-27, cuaderno de  sentencia   anticipada),   el   Tribunal   Superior   de   Cúcuta  lo        revocó       parcialmente,  en el sentido de imponer al  procesado   LEANDRO  SANTIAGO  CASTILLA  la  pena  principal  de  150  meses  de  prisión,  la  accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  término  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la  libertad, al tiempo que lo  condenó  al  pago de los perjuicios morales ocasionados por la ejecución de la  conducta  punible  y confirmó  la  decisión  del  a-quo en  todo lo demás.    

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

A través de un cargo  único,  postulado  al  amparo  de  la “causal   primera”   de  casación,  la  impugnante   reprocha   que   el   fallo  del  Tribunal  violó  “la  causal  tercera  de  casación  prevista  en  el  numeral 3 del  artículo  181 del estatuto Adjetivo Penal, por el manifiesto desconocimiento de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la prueba sobre la cual se ha  fundado  la sentencia.”  En consecuencia, pide a  la  Sala  que  case  parcialmente el fallo impugnado y condene al procesado a la  pena  de  36  meses  de  prisión,  a  las accesorias de rigor y le reconozca la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

A  través  de argumentación ostensiblemente  errática  y  confusa,  la  libelista  señala  que  el  proceso  demuestra  que  SANTIAGO  CASTILLA actuó en  estado  de  ira  e  intenso  dolor,  causado  por  el  comportamiento agresivo y  díscolo  de  la ofendida, situación que debió tener en cuenta la acusación y  el   fallo   del   ad-quem.   

Señala  que  la imputación realizada por la  fiscalía  en el acta de formulación de cargos puede ser modificada por el juez  para  corregir  el  error en que hubiera podido incurrir el fiscal instructor al  momento  de formular la acusación, o bien “si luego  del  análisis  del  acervo probatorio encuentra que e delito establecido por el  fiscal  en  la  acusación no corresponde a la conducta realmente llevada a cabo  por el procesado”.   

Enseguida,  la  casacionista  cita  algunas  conclusiones  del  auto  del  14  de  febrero  de  2002  proferido  por la Sala,  relativas  a la modificación de la resolución de acusación, sus efectos en la  decisión del fallador y el principio de congruencia.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.             En   primer   término   es  necesario  puntualizar  que  en  este  caso  es  improcedente  solicitar la admisión de la  demanda  de  casación  por vía de las causales previstas en el artículo 181de  la  ley 906 de 2004, comoquiera que, como la misma impugnante lo advierte dentro  del  precario  desarrollo  argumental, la norma vigente en el lugar y al momento  de la ocurrencia de los hechos era la Ley 600 de 2000.   

2.            Sería  lo procedente entrar a verificar  los  presupuestos  de  lógica  y  debida fundamentación del libelo si no fuera  porque  la  Sala  encuentra que la demandante carece de  interés  para impugnar en casación, toda vez que, en  tratándose   de   sentencia   anticipada,  le  está  vedado  retractarse de la aceptación del cargo cuando  éste  estuvo  rodeado  de  todas  las  garantías,  como también cuestionar la  calificación  jurídica de la conducta aceptada o la producción y apreciación  de la prueba por parte del juzgador.   

En  efecto, respecto de la impugnación de la  sentencia  proferida  como  consecuencia  de  la  petición  por el procesado de  audiencia  de  sentencia  anticipada,  el  artículo  40  de  la ley 600 de 2000  enseña  que los recursos en contra del fallo son restringidos a la dosificación    de    la    pena,   los  mecanismos  sustitutivos  de  la pena privativa de la  libertad,  la extinción del  dominio     sobre     bienes     y     –según    lo    ha    precisado   la  Sala1-  a  la condena en perjuicios.   

3.   De acuerdo con los anteriores  derroteros,  la Sala insiste en que el  libelista  carece         de        interés  para   recurrir   en   esta   sede, comoquiera que,  como  ya lo ha  decantado  su  jurisprudencia,  la  aceptación  de  cargos  obedece  a  una política criminal que se sustenta, de una parte, en el objetivo  de  lograr  eficacia y eficiencia en la administración de justicia, con miras a  que  el  imputado  o  acusado,  según  el  caso,  resulte  beneficiado  con una  sustancial  rebaja,  respecto de la pena que habría de imponérsele si el fallo  se  profiriera  al  término  del  trámite  ordinario y, de otra, que el Estado  ahorre      esfuerzos      y     recursos     en     su     investigación     y  juzgamiento.   

En    tales   condiciones,   dentro     del    marco    del    principio    de   lealtad   que  las   partes   deben  acatar,  por   surgir    la   aceptación   de   cargos   de   un  acto   unilateral   del  sindicado,  informado  y   rodeado   de   todas   las  garantías,   no  hay   lugar   a  controvertir  con  posterioridad  a  la  aceptación    del   cargo   formulado   por   la   fiscalía,     como    tampoco    la   existencia,   o   no,   de  circunstancias  encaminadas  a  atenuar  la responsabilidad  del procesado,  que no hubieren sido parte de la acusación.   

Más aún, la Corte ha precisado2, con apoyo en  el  inciso  10º  del artículo 40 de la ley 600 de 2000, que la prohibición de  recurrir  la  sentencia anticipada por motivo diferente a la dosificación de la  pena,  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad, la  extinción  del dominio sobre los bienes y la condena en perjuicios, se extiende  al  recurso  de  casación,  puesto  que  al procesado y a su defensor les está  vedado   retractarse   de   lo   admitido   en   la   audiencia   de   sentencia  anticipada.   

Y   pregonar  en  esta  sede  –como  lo hace la impugnante- que tanto  la  fiscalía  acusadora  como el juez de segundo grado debieron advertir que la  prueba  de  la  actuación  demuestra que el procesado actuó en estado de ira e  intenso  dolor,  no  es otra cosa que una retractación  del   cargo  formulado  por  la  fiscalía  y  de  la  responsabilidad  libremente  admitida,  en la medida que esa circunstancia no le  fue  reconocida  por  el  acusador  y  –aunque  en  todo  caso  una  petición  en  tal sentido hubiese sido  improcedente,  toda  vez  que  al  acusado  solamente  le  está  dado admitir o  rechazar  el  cargo-  véase que ni siquiera el entonces sindicado ni su defensa  reclamaron   dicha   atenuación,   al  momento  de  admitir  los  hechos  y  su  calificación jurídica.   

Lo  anterior significa que cuando el juez de  conocimiento  declara  la  legalidad  de  la  aceptación  de  los cargos por el  acusado  -al constatar que ésta fue voluntaria, libre, espontánea, informada y  asistida-  surge  para  éste  la  improcedencia  de  retractarse  de  lo que ha  admitido   o   cuestionar  la  producción  y  apreciación  de  la  prueba.  En  consecuencia,  es  incompatible  con  los  principios  de preclusión, seguridad  jurídica  y  lealtad  toda  impugnación  que busque deshacer los efectos de la  aceptación de la responsabilidad.   

De  esta manera, cuando la censura formulada  contra  la  sentencia por vía de la casación tiene como finalidad controvertir  los  aspectos  relacionados  con  el injusto y su responsabilidad, entre ellos o  las  circunstancias  supuestamente demostrativas de una atenuación punitiva, el  actor  carece  de  interés,  aspecto  que,  como  se  indicó  en  precedencia,  se constituye en presupuesto  imprescindible  para  la admisibilidad de la demanda3.   

3.    Así  entonces,  cabe  reiterar  que,  en el evento que ocupa la atención de  la  Sala,  se  advierte  que  el  la  recurrente  carece de  interés  para  impugnar en esta sede, en la medida en  que  pretende  demostrar en esta sede una circunstancia de atenuación punitiva,  aspecto  que,  sin  duda,  implica la retractación del  cargo  al  que,  de  manera  libre  y  voluntaria,  se  allanó.   

Recuérdese     que     SANTIAGO   CASTILLA   aceptó   ante   la  fiscalía,  de manera libre, informada y voluntaria, la comisión de la conducta  punible  de  homicidio  agravado a título de autor, así como las consecuencias  de  todo  orden  de su aceptación, es decir, no solamente de los beneficios que  le  reportaría  la  admisión  de  la  acusación,  sino  de  las restricciones  relativas   a   los   motivos   de  impugnación  de  la  sentencia  anticipada.   

No    obstante,   en   el   único  cargo  que  la  recurrente formula  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  pretende  debatir  el  grado  de  responsabilidad,  con  la  pretensión  de que ésta se atenúe por razón de la  circunstancia  aludida,  argumentando  que  la prueba demuestra la ira e intenso  dolor  y,  según  el  artículo  404 de la Ley 600 de 2000, la acusación no es  intangible.   

Dicho  de  otra  manera,  la  impugnante, al  solicitar  en  esta  sede  que  se admita a favor del procesado la circunstancia  atenuante  de  la  ira  e  intenso  dolor,  pretende retractarse de los precisos  términos  de  la  acusación  formulada  por  la  fiscalía,  así  como  de la  aceptación  por  el  acusado dentro de la audiencia de sentencia anticipada, en  lo  atinente  al grado de responsabilidad en la comisión de la conducta punible  de homicidio agravado.   

En síntesis, por estar dirigido el reproche  a  cuestionar  la  aceptada  responsabilidad  del  hoy sentenciado en los hechos  imputados  y  por  los  cuales  fue  condenado,  la Corte colige la falta  de interés de la recurrente, motivo  por     el     cual      la    demanda    será  inadmitida.   

5.  Por último,  se  advierte  que  del  estudio  del proceso no se vislumbra violación de otros  derechos  fundamentales  o  garantías  de los sujetos procesales que amerite el  ejercicio  de  la facultad oficiosa de índole legal que al respecto le asiste a  la Sala para asegurar su protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

          R E S U E L V E   

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de LEANDRO  SANTIAGO    CASTILLA.    En   consecuencia,   se  DECLARA    DESIERTO   el  recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                    

TERESA     RUIZ     NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Sentencia  de  casación  de  21  de febrero de 2002,  radicación: 14330   

2  Ibid.   

3 Ver,  entre  otras,  Casación  24026 del 10 de octubre de 2005, casación 25765 del 7  de  septiembre  de  2006,  casación  26587 del 21 de febrero de 2007, casación  26645  del  11  de  abril  de  2007,  casación  27159 del 18 de abril de 2007 y  casación 27108 del 3 de mayo de 2007.     

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