29691(30-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29691  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº    279   

Bogotá. D.C., treinta (30) de septiembre de  dos mil ocho (2008).   

V   I   S   T   O   S   

La  Sala  resuelve sobre los presupuestos de  lógica  y  debida  argumentación  de la demanda de casación presentada por el  defensor    del    procesado   JHON   JAIRO   GÁLVEZ  GAVIRIA.   

H E C H O S  

Así los resumió el sentenciador de segundo  grado:   

“Siendo las 03:00  horas  del  090803  el  soldado campesino DIAZ OCAMPO WILLIAM c.c. 14.490.673 de  Santander  quien  se  encontraba  de servicio de centinela desde las 24:00 a las  03:00  horas  en el puesto número 1, ubicado en la cancha municipal de Jamundí  (Valle  del  Cauca),  entrada  principal   sector  canchas de microfútbol,  escuchó  que se acercaba una motocicleta de la cual se desconoce marca, placa y  color  donde  pudo  observar  que  en  ella se movilizaban tres (3) sujetos a la  altura  de  la  calle 9 carrera 18 esquina, uno de ellos, el que venía en medio  de  los  dos,  al  saber  que  en  ese sector permanece la tropa se lanzó de la  motocicleta,   en   ese  momento  el  sujeto  que  venía  atrás  (JHON  JAIRO  GÁLVEZ GAVIRIA) le propinó  un  tiro  al  parecer de arma corta en la región de la cabeza, el centinela SLC  DÍAZ  reaccionó  haciendo disparos al aire para alertar a sus compañeros, los  sujetos  de  la motocicleta dispararon al centinela para cubrir su huída y este  manifiesta  que  respondió al ataque con un disparo”  .   

A N T E C E D E N T E S  

1.   Por  los  anteriores  hechos,  la  Fiscalía  103 Seccional de Jamundí (Valle del Cauca),  mediante    resolución    del    5   de   diciembre   de   2003,   acusó  a  JHON  JAIRO GÁLVEZ GAVIRIA (fl.  219-228,   c.o.  1)  como  autor  de  las  conductas  punibles  de  secuestro   en  concurso  con  homicidio  agravado (artículos 104-7 del  Código  Penal),  decisión que cobró ejecutoria el 15  de diciembre de 2003.   

2.   La etapa  del  juicio  la tramitó el Juzgado 1º Penal del Circuito de Cali que, el 19 de  diciembre  de  2005, dictó sentencia (fl. 744-762, c.o. 3) por medio de la cual  condenó  a  JHON  JAIRO  GÁLVEZ GAVIRIA a  la  pena  principal  de  300 meses de prisión, a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  término    de    20    años,   como   autor   del   delito   de   homicidio  agravado  (artículo  104-7 del  Código Penal), en concordancia con el 27 del Código Penal).   

3.  Apelada la  sentencia   de   primer   grado  por  el  defensor  del  procesado  JHON  JAIRO GÁLVEZ GAVIRIA, fue confirmada  por  el Tribunal Superior de Cali en decisión del 13 de septiembre de 2007 (fl.  7-26, c. del Tribunal).   

L  A      D  E  M  A N D  A    D E   C A S A C I Ó N   

A   través   de  escrito  ostensiblemente  errático  y confuso, cuyos planteamientos resultan difícilmente comprensibles,  el  defensor  del  procesado JHON JAIRO GÁLVEZ GAVIRIA  presenta  demanda  de casación contra la sentencia de  segundo  grado,  en la que postula un cargo por violación de la ley sustancial,  cuyos argumentos se sintetizan así:   

Cargo    único:    falso    juicio   de  convicción.   

El  demandante  acusa  a  la  sentencia  del  Tribunal   de  violar  de  manera  directa  la  ley  sustancial por vía del error de  derecho    en    la    modalidad   de   falso  juicio  de  convicción  (pág.  4,  demanda).   El  confuso planteamiento del casacionista deja entrever que su  crítica  está  orientada  a señalar que la prueba pericial, la inspección en  la  escena  de los hechos, el informe de los investigadores de criminalística y  la  declaración  de DEISY CRUZ LARRAHONDO, desvirtúan los testimonios de cargo  vertidos  por JHON EDINSON PAZOS OROZCO y el soldado WILLIAM DÍAZ OCAMPO (pág.  4-5, demanda).   

Asegura  que  el  peritaje  demuestra que el  proyectil  que  dio  muerte a FABIÁN ALEXANDER PAZOS OROZCO fue disparado a una  distancia  superior  a  los  120  metros,  razón  por  la  cual no pudo haberlo  efectuado  el  procesado;  critica,  además,  que  el sentenciador hubiera dado  credibilidad  al  dicho  de  JHON  EDINSON  PAZOS  OROZCO,  quien  es consumidor  habitual  de  estupefacientes  y  aduce que, como lo dijo el procesado, éste se  encontraba  abandonando  su lugar de trabajo a la hora de los hechos, motivo por  el  cual no podía estar de parrillero en una motocicleta para ir a matar a otra  persona,  menos aún si a dos cuadras de su residencia se ubica un batallón del  Ejército (pág. 5, demanda).   

Como consecuencia del reproche formulado, el  demandante  pide  a la Corte que case el fallo y absuelva al procesado (pág. 6,  demanda).   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  El  recurso de  casación,  como lo tiene dicho la Sala, no es una tercera instancia del proceso  penal   ni   un  escenario  encaminado  a  desaprobar  de  cualquier  manera  la  apreciación  de  la  prueba  que  hace  el juzgador, como tampoco para detectar  cualquier clase de vicio en el trámite procesal.   

Dicha  impugnación  extraordinaria  está  limitada  a  los  posibles  errores  ostensibles  y  trascendentes que se pueden  cometer  en  el  proceso,  y  ellos  se  encuentran  sintetizados en los motivos  legales  que  lo  hacen  procedente,  para  el presente caso los previstos en el  artículo  207  del  Código de Procedimiento Penal de 2000, sobre los cuales el  libelista presentó la demanda.   

El  casacionista no debe perder de vista que  la  lógica  del proceso se refleja en las causales legales que permiten acceder  al  medio  de  impugnación  extraordinaria,  y  que los deberes de una correcta  postulación  y  debida  fundamentación  encuentran  su razón de ser en que el  recurso  es  de  naturaleza rogada, por lo que exige un mínimo de claridad y de  coherencia  en  la  manera  de  la  presentación del caso ante la Corporación,  razón  por  la  cual no es procedente el sustento argumentativo que se funda en  vaguedades  o que se encamina a buscar que la Sala analice las pruebas como juez  de  instancia,  sino  que  es  necesario  enunciar  con toda claridad qué error  trascendente  cometió  el  juzgador  –si  de  juicio  o de garantía- y acompañar dicho enunciado con los  argumentos que persuadan sobre su ocurrencia.   

Los  anteriores  presupuestos  explican  la  exigencia  legal  de claridad y precisión en la enunciación de la causal, así  como  en  la  postulación  y  desarrollo  del  cargo,  tal como lo establece el  numeral 3º del artículo 212 de la ley 600 de 2000.   

Aplicados los derroteros anteriores al asunto  del  cual  aquí  se ocupa la Sala, surge nítido que, tanto la postulación del  cargo  como  el  argumento  que  pretende  servirle  de  sustento,  incumplen  los  requisitos que permiten su  admisibilidad  en esta sede extraordinaria, razón por la cual desde ya la Corte  anuncia  la  inadmisión del  libelo.   

En  efecto, la demanda evidencia ostensibles  falencias  en  su  orientación  general,  además de otras en el desarrollo del  único cargo propuesto.    

Respecto de las primeras, la Sala observa que  el  casacionista  incurre  en  una  equivocación  ostensible  al afirmar que el  error  de derecho consistente  en    falso    juicio   de   convicción  es una modalidad de la violación directa  de  la  ley  sustancial,  toda vez que, como de tiempo  atrás  la  jurisprudencia  de la Sala lo ha decantado, la violación directa de  la  ley sustancial se plasma en el fallo a través de la aplicación indebida de  una  norma  sustancial,  su exclusión o su interpretación errónea, sin que en  dichos  yerros  medie  una  equivocación  en la apreciación de la prueba, sino  únicamente  un  error  de juicio en la selección o interpretación de la norma  llamada a regular el caso.    

Por  otra  parte, el juzgador puede llegar a  violar  la  ley  sustancial,  esto  es,  a aplicar la equivocada, excluir la que  debió  aplicar  o  interpretar  de manera errónea la que regula el caso, ya no  directamente,  sino  como  resultado  de yerros en la apreciación de la prueba,  los cuales pueden ser de hecho o de derecho.    

La correcta postulación del cargo, a través  de  las  vías  consagradas  en  la  ley,  y  ampliamente  desarrolladas  por la  jurisprudencia,  no  es  una  exigencia  meramente formal que debe satisfacer el  casacionista,  sino  que  tiene  explicación en que cada una de las causales de  casación,  y  sus  respectivas  modalidades, esto es, los motivos de ilegalidad  del   fallo,   responden   a  una  lógica  particular  y  propia, que solamente se satisface a través de una  fundamentación acorde con la  naturaleza  y  presupuestos  de  cada  uno  de  los  motivos de casación.    

De  manera  que  si,  como  en este caso, el  censor  incurre  en  un  error  en  la postulación del motivo de ilegalidad del  fallo,  su  razonamiento  no  podrá  respetar  los  principios  de lógica  y debida  argumentación  que  son  inherentes a cada una de las  causales  de  casación.   Es  así como el escrito de demanda parte de una  inconsistencia    importante,   por   cuanto   si   postula   una   violación  directa de la ley sustancial a  través  de un error de hecho,  lo  que  está  afirmando  es  que  la  violación  de  la ley sustancial en que  incurrió  el  sentenciador  es,  al  mismo  tiempo, directa e indirecta, lo que  atenta     contra     el     principio     de     no  contradicción.   

De otra parte, el impugnante incumple con el  deber  de  proposición jurídica completa,  toda  vez  que no precisa cuáles son las normas sustanciales que  el  sentenciador  violó  como  consecuencia del falso juicio de convicción que  acusa,  menos  aún  si  dicha violación se tradujo en su aplicación indebida,  falta de aplicación o interpretación errónea.   

Por  lo  tanto,  si el recurrente no atina a  precisar  cuál  fue  la  norma  sustancial violada por el fallador, esto es, el  aspecto  normativo  de la ilegalidad del fallo, su razonamiento queda a mitad de  camino  y  no pasa de ser uno de instancia, que apenas enuncia una inconformidad  con la apreciación judicial.    

2.  Ahora bien,  teniendo  en  cuenta  el yerro sobre el cual el demandante funda el cargo       único       –falso  juicio de convicción- la Corte  encuentra  pertinente  recordar  que,  en  los términos de la causal primera de  casación  de  que  trata  el  artículo  207 de la ley 600 de 2000, el jzugador  puede  llegar  a  transgredir la ley sustancial como consecuencia de incurrir en  un   error  de  derecho,  es  decir,  en equivocaciones relacionadas con el proceso de formación de la prueba  o  bien,  con  su  poder  demostrativo.   Al  respecto,  ha distinguido dos  modalidades,  las  cuales  corresponden  al  falso  juicio  de  legalidad  y  el  falso     juicio     de     convicción.   Sobre  la  definición  de  cada  uno de estos yerros, esta  Corporación ha dicho que:   

“La  jurisprudencia  de  esta  Corte  se  ha  orientado  por sostener que en técnica  casacional  deben  ser  distinguidos  los errores de apreciación probatoria que  guardan  relación  con el proceso de formación de la prueba, de los que tienen  que  ver  con su eficacia, pues se trata se yerros de naturaleza distinta que no  pueden  ser  tratados como si ambas especies constituyeran  manifestaciones  del    error   de   derecho   por   falso   juicio   de   legalidad.”   

“En este sentido  ha  precisado  que  el  ordenamiento  jurídico  contiene  normas que regulan la  incorporación  de la prueba al proceso desde el punto de vista puramente formal  (producción  formal  de  la  prueba),  y  normas que  preestablecen   su   mérito  probatorio  o  su  eficacia  jurídica.   Cuando   el  juzgador,  al  apreciar  una  determinada  prueba,  desconoce  las primeras,  incurre  en  error de derecho por falso  juicio  de  legalidad;  cuando desconoce las últimas,  en    uno    de    derecho   por   falso   juicio   de   convicción.”   

“En   las  hipótesis  de  error  de  hecho  por  falso juicio de  convicción,  el  juzgador,  a  diferencia  de lo que  ocurre  con  la  categoría  de  los  errores  de  derecho  por  falso juicio de  legalidad,  parte  del  supuesto de que la prueba fue debidamente incorporada al  proceso,  y  por  ende,  que  es  jurídicamente  válida,  pero  se equivoca al  valorarla  frente  a la tasación que de su mérito persuasivo hace la ley, o en  la  determinación  de su eficacia jurídica, regulada también por la ley (cfr.  cas.   de  feb.  27/01.  Rad.  15402).”1   

En  tal  sentido, ya desde la definición de  este  error  de  derecho,  la  Sala, como de tiempo atrás lo tiene dicho, puede  advertir  la  escasa vocación de procedencia del falso  juicio  de  convicción  en  un  sistema  procesal que  rechaza  la  tarifa  legal  de  la  prueba, habida cuenta que dicha modalidad de  error  de  derecho  supone  que el fallador desconoce el valor probatorio que la  ley le ha asignado a un determinado medio de convicción.   

Por  lo  tanto, la postulación del reproche  como    falso   juicio   de   convicción  impide  al  demandante  cumplir con el presupuesto de debida   fundamentación,  puesto  que  la  modalidad  de  error  de  derecho  que ensaya le impone demostrar un presupuesto  imposible, cual es que la ley  fija  el  valor  probatorio  de  las  pruebas, en particular del testimonio y el  peritaje.   

En  últimas, lo que el censor critica es la  apreciación  de  la  prueba  que  hiciera  el sentenciador, en la medida que su  reparo,  en lo que resulta comprensible,  está orientado a afirmar que las  pruebas  de  descargos  desvirtúan a las de cargos, planteamiento que se aparta  de  la  modalidad  de  error  de  derecho acusado, para incursionar, también de  manera  infructuosa,  en los presupuestos del error de hecho, en la modalidad de  falso raciocinio.   

Aún  cuando  la  Sala  pasara  por alto las  ostensibles  falencias  que  se  vienen  de evidenciar, y tomara los deficientes  argumentos  del  recurrente   como  el  desarrollo de un postulado de falso  raciocinio,  tampoco así éste tendría éxito, como se acaba de advertir, dado  que  el  casacionista  se  limita  a discrepar de la apreciación probatoria del  juzgador  por  haberle concedido credibilidad al dicho del soldado  WILLIAM  DÍAZ  OCAMPO  y  del  hermano  de  la  víctima,  JHON ADINSON PAZOS OROZCO, en  perjuicio  de los intereses del procesado, reparo que, como la jurisprudencia de  la  Corte  lo  tiene  dicho,  no  es idóneo para demostrar una ilegalidad en el  razonamiento  judicial,  el  cual  llega  a  esta  sede  amparado  por  la doble  presunción de acierto y legalidad.   

En  conclusión,  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del procesado JHON JAIRO  GÁLVEZ   GAVIRIA   no   reúne   los  requisitos  de  admisibilidad.   

5.    Para  terminar,  se advierte que del estudio del proceso no se vislumbra violación de  derechos  fundamentales  o  garantías  de los sujetos procesales que amerite el  ejercicio  de  la facultad oficiosa de índole legal que al respecto le asiste a  la Sala para asegurar su protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   JHON    JAIRO   GÁLVEZ   GAVIRIA.   En  consecuencia,    se   DECLARA   DESIERTO el recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia  de  26  de  abril  de  2004,  radicación:  24909      

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