30445(22-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30445  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 304  

         Bogotá  D.  C.,  veintidós  (22)  de  octubre  de  dos  mil  ocho  (2008)   

         

VISTOS:   

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de revisión presentada a través de apoderado por el ciudadano  ALCIDES  RODRÍGUEZ  GAMBASICA, condenado a la pena principal de seis (6) años,  siete  (7)  meses  y veinticinco (25) días de prisión, en calidad de autor del  delito  de  acceso carnal abusivo con menor de catorce  años, agravado en concurso homogéneo.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1. Los acontecimientos que dieron lugar a la  investigación  penal  ocurrieron  en  el  municipio de Cajicá (Cundinamarca) y  fueron relatados así en el fallo de segunda instancia:   

“Se originan el  día  cinco (5) de mayo de dos mil seis (2006), aproximadamente pasada la una de  la  tarde  cuando  el  implicado  ALCIDES RODRÍGUEZ GAMBASICA, aprovechando que  había  mandado  cambiarse  de ropa a la menor KEREN JULITZA PINZÓN PÉREZ de 8  años  de  edad,  se  bajó  el  pantalón  y  la  ropa  interior  y la accedió  carnalmente.  Hecho  que  venía  presentándose  de  tiempo  atrás  según  la  versión de la menor ofendida”.   

2. Adelantada la fase instructiva y cerrada  la   investigación   por   la   Fiscalía   Cuarta   Seccional   de  Zipaquirá  (Cundinamarca),   el   sindicado  ALCIDES  RODRÍGUEZ  GAMBASICA  se  acogió  a  sentencia   anticipada   antes  de  que  se  calificara  el  sumario,  y  en  la  formulación  de  cargos,  el procesado aceptó la responsabilidad por el delito  de  acceso carnal abusivo con menor de catorce años,  agravado   en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  en  calidad de autor.   

3.  El  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Zipaquirá  (Cundinamarca), dictó sentencia anticipada el 31 de agosto de 2006,  mediante  la  cual condenó a ALCIDES RODRÍGUEZ GAMBASICA, como responsable del  delito  de  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de  catorce  años, agravado en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  en  calidad de autor, a la pena principal de  seis  (6)  años,  siete  (7)  meses  y  veinticinco  (25)  días  de  prisión,  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual  término,  y  al  pago  de  15 salarios mínimos legales mensuales vigentes, por  concepto de perjuicios morales.   

De  otra parte, le negó el subrogado de la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

4.   Apelada   la  sentencia  de  primera  instancia,  el Tribunal Superior de Cundinamarca, con fallo del 11 de octubre de  2007 la confirmó de manera integral.   

5.  Posteriormente,  el  implicado  ALCIDES  RODRÍGUEZ  GAMBASICA  confirió  poder  especial  a un profesional del derecho,  quien    en    nombre    de    aquel,   interpuso   la   presente   acción   de  revisión.   

  LA  DEMANDA   

El   apoderado   de   ALCIDES  RODRÍGUEZ  GAMBASICA,  solicita  la  revisión del fallo condenatorio, con fundamento en el  numeral  5°  del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000),  por  cuanto  la  acción  de  revisión es viable cuando “se  demuestre,  en  sentencia  en  firme,  que  el  fallo objeto de  pedimento    de   revisión   se   fundamentó   en   prueba   falsa”.   

1.-  Se refiere a los acontecimientos, a la  actuación  procesal y a la valoración de las pruebas recaudadas, y asegura que  el  argumento  de  la  denunciante  para  acusar  al  condenado  “es  infundado”,  y por tanto la prueba  aportada  al  proceso  no  tiene el valor suficiente para proferir una sentencia  condenatoria.   

2.-  Como  prueba  de  la  causal invocada,  prueba  falsa,  aporta  declaración extra juicio rendida ante notario por Carol  Yohana  Pérez  Ángel,  madre de la menor y víctima, donde manifiesta que nada  de  lo declarado ante la Fiscalía es cierto y que si bien su compañero ALCIDES  RODRÍGUEZ  GAMBASICA  se acogió a sentencia anticipada, fue porque el defensor  así se lo sugirió.   

Anexa  el  poder para actuar y copia de las  sentencias de instancia con certificado de ejecutoria.   

Con  base  en los anteriores argumentos, el  demandante,  “interpone”  la  acción de revisión, para que se revise todo el haz probatorio que conforma  el   expediente   dentro   del   cual   fue  condenado  RODRÍGUEZ  GAMBASICA  y  “de  no  hallarse ninguna responsabilidad en él se  ordene su libertad inmediata”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La demanda de revisión que no se adecue  con  los  parámetros  que  establecen  los  artículos 220 y 222 del Código de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000,  no  podrá  ser  admitida,  pues  es  inaceptable  que so pretexto de la excepcional acción, se intente regresar a la  controversia  probatoria, ya finiquitada en las instancias correspondientes, con  decisiones  que  al  haber  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada son inamovibles y  permanecen amparadas con certeza de intangibilidad.   

Sobre   el   punto   tiene   dicho   la  Corte1:   

“El ordenamiento  positivo  estableció  la acción de revisión como mecanismo dirigido a quebrar  la  cosa  juzgada  e  invalidar  una  sentencia  que  entraña  un  contenido de  injusticia,  porque  la  verdad  procesal  allí declarada es bien distinta a la  histórica  y real del acontecer fáctico objeto de juzgamiento. Su carácter es  excepcional,  pues  tan  sólo  procede  en los estrictos casos señalados en la  ley.   

Si  bien  la  demanda  no  requiere mayores  tecnicismos,   es   imperativo  el  cumplimiento  de  unos  requisitos  mínimos  establecidos  por  el legislador, cuya observancia es estricta para que la Corte  pueda  darle  curso, en cuanto no se trata de un alegato más dentro del proceso  ni de un recurso adicional a los ordinarios.   

Su  finalidad no es desconocer, sin razón,  el  carácter definitivo e inmutable de la declaración de justicia contenida en  los  fallos,  con  la sola intención de revivir debates superados en las etapas  del proceso.   

Por  consiguiente no es posible que, por su  conducto,  se  intente  cuestionar  las  pruebas  aportadas sencillamente por el  desacuerdo  del  actor  con la forma en que fueron valoradas por los falladores,  se  busque  enmendar  errores  de  juicio o de procedimiento y menos intentar la  redosificación de la pena impuesta.   

Es  imprescindible  que  quien  se proponga  quebrar   el  carácter  de  cosa  juzgada  de  una  providencia,  demuestre  la  existencia  real  de  alguna  de las causales señaladas en el artículo 222 del  Código de Procedimiento Penal.   

En  efecto,  conforme  a dicho precepto, el  escrito  debe  contener la descripción de la actuación procesal cuya revisión  se  demanda,  la  conducta  punible  que la motivó, la copia o fotocopia de las  decisiones  de  primera  y  segunda  instancia con constancia de ejecutoria, las  causales  que  se invocan, los fundamentos de hecho y derecho en que se apoya la  solicitud y las pruebas que se aportan para demostrar la petición.   

Su contenido no puede consistir solamente en  una   exposición   desordenada   del   acontecer   fáctico  y  procesal  o  en  apreciaciones  meramente  subjetivas  sobre  la  manera  en  que  se  evaluó el  material  probatorio.  El  actor  debe  seleccionar cuidadosamente la causal que  pretende  aducir  en  apoyo  de  su  pretensión,  presentarla de manera clara y  precisa  y  sustentar  con argumentos serios y con suficiente poder suasorio las  razones en que fundamenta su solicitud.   

En  esta  oportunidad la demandante olvidó  por  completo  la  esencia  de  la  acción de revisión y creyó que se trataba  simplemente  de  un  escrito  más  dentro del proceso, ajeno por completo a las  exigencias  normativas  sobre el contenido de la demanda y sobre las causales de  procedencia”.   

Tal  es  el  caso del libelo cuyos aspectos  formales  se  analiza,  pues  el  apoderado  se  limitó  a  mencionar  que  las  sentencias  condenatorias  se  dictaron con fundamento en pruebas que no tenían  la  suficiente  entidad  demostrativa de la responsabilidad del procesado; y, en  cuanto  a  la  causal  de  revisión  seleccionada,  únicamente  allegó  en su  demostración  una  declaración  extra proceso rendida ante notario, por una de  las  testigos  de  cargo  dentro  del  asunto  en  que  fue  condenado  el ahora  accionante  con  la  que  pretende  retractarse  de  lo  manifestado  en aquella  oportunidad;  y  que  según el demandante, constituye la prueba de que el fallo  cuya  revisión  se  pide  se fundamentó en prueba falsa, pero sin demostrar la  manera  cómo  ese aporte da al traste con los cimientos del fallo condenatorio;  es  decir,  en  estricto sentido, incumplió con el deber de enseñar a la Corte  “los  fundamentos  de  hecho y de derecho en que se  apoya  la  solicitud”,  según  lo  exigido  por el  numeral  3°  del artículo 222 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

2.  Con  relación  a  la  causal invocada,  numeral  5°  del artículo 220 ibídem, para que la demanda pueda ser admitida,  el  postulante  debe  presentar  un  discurso  jurídico  coherente, tendiente a  demostrar,  con apoyo en los anexos pertinentes, que el fallo cuya abolición se  pretende  se  fundamentó  en  prueba  falsa, lo cual se logra, ineludiblemente,  acompañando  con  el correspondiente libelo copia auténtica de la sentencia en  firme  donde  se hubiere declarado tal circunstancia, valga decir, que la prueba  que  sirvió  de  soporte para la condena pertinente era falsa, de manera que se  genere  un  grado  significativo  de  persuasión  en  el  sentido  de que si se  prescinde   de   esa  prueba  declarada  jurídicamente  falsa,  la  condena  no  subsistiría.   

Al  respecto  la  Sala  en  auto  del 23 de  noviembre de 2000, precisó:   

“En tal orden de  ideas  y  tratándose de esa causal de revisión, el promotor de la acción debe  haber  establecido  primero  la  emisión  de la decisión judicial en la que se  haya   declarado   la   falsedad  de  la  prueba,  constatar  que  ha  adquirido  inmutabilidad  de  cosa  juzgada,  determinar  que la prueba declarada falsa fue  utilizada  en el fallo que se pretende revisar y demostrar que fue fundamento de  él.   Nada  de  ello  hace  el  actor,   ni siquiera señala que haya  tenido  acceso a la decisión judicial, por lo que decide poner a la Corte en el  predicamento  de  conseguirla  y  quien  termina  remitiéndola es su poderdante  dentro  de  un  lapso  bien  distante  del  de  la  fecha de presentación de la  acción.   

(…)  

En  esa  perspectiva,  la  causal  5ª  de  revisión  exige demostrar que la proposición probatoria en la que se fundó el  fallo  ha sido mutada en cuanto a su legalidad, al haber sido declarada falsa en  una  decisión  judicial  que  a  su  vez  ha  adquirido inmutabilidad y ha sido  dictada  con  posterioridad  al fallo que se pretende revisar. Por ello el deber  del  peticionario  de  la  revisión no se agota con la mera aducción del medio  probatorio  que  demuestre  la  existencia de una decisión judicial que declare  con  carácter  definitivo  la falsedad de una prueba, sino que debe demostrar –  dentro  de  la  causal  5ª  invocada  –  que  esa prueba declarada falsa fue el  fundamento del fallo que pretende revisarse.   

Dentro  de  ese  deber,  la  propuesta  de  revisión  contenida  en  la  demanda  debe  construirse  a partir de la lectura  cuidadosa  del  fallo  que pretende revisarse para determinar cuáles fueron las  pruebas  que  fundamentaron  el  fallo, y así poder demostrar que sin la prueba  declarada  falsa,  la  declaración  contenida en él no se sostiene y por tanto  debe  iniciarse  el  proceso  rescindente.”2   

3. En el caso que se examina, nada de lo que  exige  la  norma  cumplió  el  demandante  y pretende que, con una declaración  extra  juicio de una testigo de cargo en la que se retracta de su dicho inicial,  se  tenga  como  prueba  demostrativa  de la falsedad del testimonio que aquella  rindió  en  el  asunto donde fue procesado y condenado el accionante, ignorando  además,  que  las  sentencias condenatorias contra ALCIDES RODRÍGUEZ GAMBASICA  están  cimentadas  en diversidad de prueba técnica, científica y testimonial,  según  se  infiere  del  texto  de  los  fallos  respectivos,  lo que conduce a  sostener   que   el   apoderado   confundió  el  contenido  de  “prueba    falsa    declarada   mediante   sentencia   judicial   en  firme”,   con   la   noción   de  “retractación  de  testigo”, conceptos  totalmente  divergentes  tanto sustancial como consecuencialmente, que no es del  caso entrar a dilucidar por ahora.   

4. Esa defectuosa y equivocada postulación  indica  que  la pretensión subyacente del demandante consiste en que la Sala de  Casación  Penal realice una nueva valoración del conjunto probatorio, cometido  incompatible  con  la  causal  de  revisión seleccionada, y que a estas alturas  resulta del todo impertinente.   

5. El desconocimiento de la naturaleza y los  fines  de  la  acción  de revisión por parte del postulante, y las falencias e  impropiedades   advertidas   en   la  estructuración  de  la  demanda  conducen  inexorablemente a su inadmisión.    

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  Inadmitir la  demanda   de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  ALCIDES  RODRÍGUEZ  GAMBASICA.   

2.  Contra  el  presente  auto  procede  el  recurso  de  reposición  en  los  términos de los  artículos  171,  176, 186,189 y 223 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600  de 2000).   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                           ALFREDO GÓMEZ QUINTERO    

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS          AUGUSTO  J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1. Auto  de junio 27 de 2007, radicación 27256.   

2. Auto  de  23  de noviembre de 2000, radicado 16865. En el mismo sentido, véanse entre  otros,  los  proveídos  de  1º  de  junio  de 2005, radicado 19674 y del 28 de  septiembre de 2006, radicado 24814, respectivamente.      

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