29437(22-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29347  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 236   

San Gil, veintidós (22) de agosto de dos mil  ocho (2008).   

D E C I S I Ó N  

Procede  la  Sala  a resolver de fondo   el   recurso   de   casación,  interpuesto  contra  el  fallo  emitido  por el Tribunal Superior de Distrito Judicial  de  Montería,  el  14  de  septiembre  de  2007,  que  confirmó   la  sentencia  adoptada  por el Juzgado 48  Penal  del  Circuito  de  Bogotá, el 23 de febrero de  2006;  en  el  proceso seguido contra GUILLERMO MORALES  GUEVARA,   quien   lo   condenó  por  el  delito  de  homicidio  culposo, a la pena  de  treinta  y dos (32) meses de prisión, multa  por  valor  de  cinco  mil   ($ 5.000) pesos,  a  la privación de conducir vehículos  automotores  por  espacio  de  doce  (12)  meses e inhabilitación de derechos y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena principal.      

H E C H O S  

Fueron  resumidos  por  las  instancias de la  siguiente manera:   

   

“Sobre  la 1:45 de la madrugada del día 8  de  julio  de  2000  la  Fiscalía  309  Delegada  ante  los  Jueces Penales del  Circuito,   adscrita   a   la   Unidad   de   Reacción  Inmediata  –Sede Kennedy- practicó, en la morgue  de  la clínica de occidente de esta ciudad, el levantamiento del cadáver de la  bebe  de  ocho meses  de edad, quien en vida  respondiera al nombre de  L.C.M.A1.,  presentando  lesiones  compatibles  con accidente de tránsito.   

Se  estableció  que  el hecho de tránsito  ocurrió  el  sábado 24 de julio de 2000, a las 18:10 horas aproximadamente, en  vía  pública  y  a  la altura de la carrera 86, frente al inmueble distinguido  con  la  nomenclatura  urbana 41-B-16 Sur de esta ciudad, cuando se presentó un  choque  triple  entre  el campero de placas CGY 893, la camioneta Ford de placas  IYF  099  y  la  buseta  de  servicio  público  WAA  927,  vehículos  que eran  conducidos  por  GUILLERMO  MORALES  GUEVARA,  JOSÉ  RICARDO  MORENO BAUTISTA y  DANIEL LOSANDER CIFUENTES BERMÚDEZ, respectivamente.   

Como  resultado  de  éstos hechos resultó  lesionada  la  lactante  de  8  meses  de  edad  L.C.M.A.,  quien días después  falleció  como  consecuencia  de  las  lesiones  sufridas y quien viajaba en el  platón  de  la camioneta Ford en compañía de su progenitora Viviana Angélica  Ardila  y  la  señora  Yolita Rivera Chalá, resultando igualmente lesionada la  madre de la menor”.   

A  C T U A C I Ó N   P R O C E S A  L   

1.  El 6 de mayo de  2002,  la  Fiscalía  19  Delegada  ante  los  Jueces  Penales    del   Circuito   de   Bogotá,   profirió  resolución  de  acusación  contra    GUILLERMO    MORALES   GUEVARA,   como  presunto  responsable  de  los  punibles  de  homicidio  culposo  agravado,  en concurso  con  la  contravención especial de lesiones personales  culposas  agravadas.  En la misma decisión, precluyó  la  investigación  a  favor  de  JOSÉ RICARDO MORENO  BAUTISTA  y  DANIEL LOSANDER  CIFUENTES BERMÚDEZ.   

2. El 23 de febrero  de  2006, El Juzgado 48 Penal del Circuito de Bogotá,  condenó   a  GUILLERMO  MORALES  GUEVARA, por el punible  de     homicidio    culposo    agravado,  a la pena de treinta y dos (32) meses de  prisión,  multa por valor de cinco mil  ($ 5.000)  pesos,  a  la  privación de  conducir   vehículos   automotores   por   espacio   de   doce   (12)  meses  e  inhabilitación  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso de la pena  principal.   Así   mismo,   declaró   prescrita   la   acción  penal  por  la  contravención  especial  de  lesiones  personales  que  le  fuera  imputada  al  procesado       MORALES      GUEVARA.    

3.   El   14  de  septiembre     de     2007,    el    Tribunal    de  Montería,   actuando   en  Sala  de  descongestión,  confirmó el fallo recurrido  por  la  defensa  técnica.  En  el  término  de  ley, el mismo sujeto procesal  presentó  el  respectivo  libelo, el cual fue admitido el 2 de julio de 2008 y,  luego  de  haber  emitido  concepto  favorable la Procuraduría, entra la Sala a  proferir la decisión, conforme a la censura planteada.   

L A   D E M A N D A  

Bajo  el  amparo  de  la  Ley  600  de  2000,  artículo    207,    acusó    el    fallo    expedido   por   el   Tribunal  de  Montería,  por  violación  directa   de  la  Ley  sustancial,  por  “falta  de  aplicación”  de  las  normas  83  y  86 del Código  Penal; 38 y 39 de la obra instrumental citada.   

Anunció  que  el  6  de  mayo  del  2002  se  profirió   resolución   de   acusación   por   el   delito   de  homicidio  culposo  agravado y como no fue  recurrida  quedó ejecutoriada en el mes de “mayo de  2002”.   

El  Juez de conocimiento, el 23 de febrero de  2006,  condenó  a  su  poderdante  a la pena principal de 32 meses de prisión,  junto  con otras sanciones de carácter accesorias. Por descongestión judicial,  el  Tribunal  de  Montería,  profirió   fallo  condenatorio  el  14  de  septiembre  de  2007,  “es  decir  a  los CINCO AÑOS (5) y CUATRO (4) MESES después de  haber quedado ejecutoriada la resolución de acusación”.   

Una   vez   transcribió   las  normas  que  disciplinan   el   término   de   prescripción   de  la  acción  penal  y  su  interrupción,  indicó  que  el  Juez Colegiado “ha  debido  al  desatar  el  recurso  motivo  de  la  alzada,  pronunciarse sobre la  cesación  de  procedimiento, por tratarse de una causal objetiva sobreviniente,  como   lo  era  la  de  la  prescripción  de  la  acción  penal”;    apoyando    su    petición   con   jurisprudencia   sobre   el  particular.   

Concluyó  que el delito de homicidio culposo  tiene  señalado  un  máximo  de  pena  de  seis  (6)  años  de  prisión y la  acusación  quedó  ejecutoriada  el  6  de  mayo  de  2002,  para el año 2007,  “había   transcurrido   el   término   más  que  suficiente   para   que  prescribiera  la  acción  penal  en  este  proceso”.   

Sobre    la  trascendencia,    indicó    que    la    Corte    debe    reparar   el   error,  reconociendo    “la  existencia  de  la  causal  objetiva  sobreviniente  y  ordenar la cesación del  proceso,     por     haberse    extinguido    la    acción    penal”.    

M  I  N  I  S  T  E R I  O    P  Ú B L I C  O   

El Procurador Cuarto  Delegado  para la Casación Penal, después de realizar  un  resumen  de los hechos, de la actuación procesal y del libelo, informó que  la  demanda  no  satisfacía  la  metodología  establecida  cuando  se ataca la  prescripción  de  la acción penal, sin embargo, la censura es trascendente por  cuanto  “el Estado había perdido toda facultad para  proseguir  la investigación en su contra, sin que pueda relegarse al olvido que  la  técnica  de  la  casación no puede apreciarse como un fin en sí mismo, ni  puede  primar  sobre  la  necesidad  de  proteger  los  derechos fundamentales y  garantías constitucionales”.   

Independientemente del desacierto del actor al  motivar  la  censura,  la  declaratoria de la prescripción es indiscutible y es  preciso reconocerla con todas sus consecuencias.   

Por   tanto,   el  delito  de  homicidio  culposo  agravado, en la actual  legislación  (Ley  599  de 2000) como en la anterior (Ley 100 de 1980), la pena  máxima  equivale  a nueve (9) años. Reducido ese lapso en la mitad, se obtiene  como  resultado  cuatro  (4)  años  y  seis   (6)  meses;  y, como ningún  guarismo  puede  ser  inferior  a  cinco  (5) años, por mandato legal, para que  opere la prescripción, ella se verificó el 21 de mayo de 2007.   

Siendo  ello  así,  el cargo está llamado a  prosperar,  por  lo  que  solicitó casar el fallo impugnado y, en consecuencia,  decretar  la  cesación  de procedimiento por extinción de la acción penal por  el  delito  de  homicidio culposo agravado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. Advierte la Corte  que,  al  haber  sido  admitida la demanda de casación, en lo atinente al cargo  elevado  por  vía directa, se  superaron  los  defectos  lógico  argumentativos  que  exhibía,  con el único  propósito  de  analizar  a fondo aquellas falencias que ameritan una reflexión  jurídica  atenta,  por  las  posibles fallas a las garantías fundamentales que  pudiese revelar lo actuado en instancias.   

2. La Jurisprudencia  viene  afirmando  que  el fenómeno prescriptivo se debe proponer con base en la  causal  tercera  de  casación  prevista  en  la  Ley  600  de  2000,   por  violación  al  debido proceso, no obstante, es deber del libelista, desarrollar  la  censura  por  la  ruta  de  la causal primera. En consecuencia, la decisión  promulgada  después  de  tal  eventualidad  es  ilegal,  justamente,  por estar  prescrita  la  acción  penal,  siendo procedente, en estos casos, declararla de  plano y cesar el procedimiento por el delito imputado.   

3. El injusto por el  que   se   condenó  al  procesado  GUILLERMO  MORALES  GUEVARA,  se  encuentra tipificado en el artículo 109  de la Ley 599 de 2000, agravado por el 110 de la misma obra:   

Homicidio culposo.  “El  que  por  culpa  mataré a otro, incurrirá en prisión de dos (2) a seis  (6)  años  y  multa  de  veinte  (20)  a  cien  (100) salarios mínimos legales  mensuales vigentes”.   

“Cuando  la  conducta  culposa sea cometida utilizando medios motorizados o arma de fuego, se  impondrá   igualmente   la   privación   del  derecho  a  conducir  vehículos  automotores  y motocicletas y la de privación del derecho a la tenencia y porte  de   arma,   respectivamente,   de   cuarenta   y   ocho  (48)  a  noventa  (90)  meses.    

“CIRCUNSTANCIAS  DE  AGRAVACION  PUNITIVA  PARA  EL  HOMICIDIO CULPOSO.  La pena prevista en  el  artículo  anterior  se  aumentará  de  una  sexta parte a la mitad, en los  siguientes casos:   

“1.  Si al momento de cometer la conducta  el  agente  se  encontraba  bajo  el  influjo de bebida embriagante o de droga o  sustancia  que  produzca  dependencia  física  o  síquica  y  ello  haya  sido  determinante para su ocurrencia.   

“2. Si el agente abandona sin justa causa  el lugar de la comisión de la conducta”   

4. El artículo 86 de  la  Ley  599  de  2000,  determina  que  la prescripción de la acción penal se  interrumpe      con      la      resolución     de  acusación  o su equivalente, ejecutoriada se reinicia  el  conteo de un nuevo término que será igual al consagrado en el precepto 83,  sin que pueda ser menor a cinco (5) ni superior a diez (10) años.   

5.   El  21  de  mayo  de  20072,  fecha en la  cual   se   generó   la   prescripción   de  la  acción  penal,  el  proceso  no  había  llegado  a la Sala  para  la  correspondiente  calificación  de la demanda de casación signada con  ocasión  al  fallo  de  condena proferido por el Tribunal de Montería el 14 de  septiembre de 2007.   

Así mismo, la causa fue asignada, a quien hoy  funge  en  calidad  de  ponente,  el  14  de  marzo de  2008,  entendiéndose  que  el  punible en comento, ya  había  prescrito;  motivo  por el cual, el Estado Colombiano como titular de la  acción  pública,  perdió  la  potestad,  desde  ese  momento,  para  investigar,  perseguir  y  sancionar a los infractores de la ley penal, toda vez que el fallo  condenatorio  de  segundo  nivel,  a  la  fecha,  aún no ha cobrado ejecutoria.   

El  23 de febrero de  de  2006, se dictó la sentencia de primera instancia,  la  de segunda, el 14 de septiembre de 2007  y  el  15  de  mayo  de 2007,  prescribió  la  acción,  estando el proceso aún en el Tribunal  para  decidir sobre la apelación  propuesta por la defensa técnica.    

En consecuencia, atendiendo lo preceptuado en  los  artículos  38  y  39  del Código de Procedimiento Penal, se declarará la  extinción    de    la   acción   penal   por  el  delito  de  homicidio  culposo  agravado  en  los  términos señalados; decretándose  así     mismo,     la     cesación     de    todo  procedimiento  a  favor  del  sentenciado GUILLERMO  MORALES  GUEVARA,  dejando  sin  valor  jurídico  los  fallos, motivo por el cual, las instancias cancelaran las  órdenes  de  captura que estuvieren vigentes con base en la presente actuación  judicial.    

Igualmente,  se  compulsará  copia  de esta  decisión   con  destino  a  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo Superior de la Judicatura a  fin,  si a ello hay lugar, de iniciar la correspondiente acción, por eventuales  dilaciones injustificadas.   

Con  fundamento  en lo expuesto, la   Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por autoridad de la ley,   

R   E  S   U  E  L  V  E   

Primero:  Casar    la   sentencia  impugnada  y,    en   su   defecto,   declarar    extinguida    la   acción  penal  por  el  delito  de  homicidio   culposo  agravado,  mediante  el  cual  se  condenó  a  GUILLERMO  MORALES  GUEVARA, por  las razones  puntualizadas en la parte motiva de este proveído.   

Segundo:  Decrétase,  en  consecuencia,  la  cesación de   procedimiento    a   su  favor.   

Tercero:     Compúlsese  por secretaria de la Sala, copia   del  presente  proveído  con  destino  a  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura.   

Cuarto: Ofíciese  a  los  organismos  de seguridad del Estado, con el fin de comunicarles lo aquí  decidido.    

Quinto: Contra la  presente   providencia  no  procede recurso alguno.   

         

Sexto:  En  firme esta decisión y  previas  las  comunicaciones  de  rigor,  devuélvase  el proceso al Despacho de  origen.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                      AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

         Excusa  justificada            

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID    RAMÍREZ    BASTIDAS               

Permiso  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                   Secretaria     

1 Con  base  en  el  artículo  47,  numeral  8,  de la Ley 1098 de 2006, la Sala omite  divulgar los datos que identifican a la menor.   

2  La  Fiscalía  19 Delegada, después de notificar la resolución de acusación   a    los    diferentes    sujetos   procesales,   lo   hizo   por   estado   número  087  el  15 de mayo de 2002.     

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