29435(09-06-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29435  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                       Magistrado Ponente:   

DR.   ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

                           Aprobado Acta No.151   

Bogotá,  D.C., nueve (9) de junio de dos mil  ocho (2008)   

VISTOS:  

Decide la Corte sobre la formal admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  MY.  Efraín  Enrique  Prada Correa, contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal Superior Militar el 16 de octubre de  2007,  confirmatoria  de  la  emitida  como  Juez  de  Primera  Instancia por la  Inspección  General  del Ejército el 14 de agosto del mismo año, que condenó  al  procesado  a  la  pena  principal  de  72  meses  de  prisión y multa en el  equivalente  a  50  salarios  mínimos  legales  mensuales,  por  el  delito  de  concusión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE:  

El  ciudadano Freddy Emilio Vásquez Álvarez  presentó  formal  queja  en  contra  del  MY. Efraín  Enrique  Prada  Correa,  quien  se  desempeñaba  como  Comandante  del  Distrito Militar No. 19 en Buga, en razón de haberle entregado  $2’000.000 por el trámite  de  la tarjeta militar de su hijo Freddy Eduardo, quedándose con dicha suma sin  que el documento se hubiera diligenciado.   

El  7 de marzo de 2006 se dio formal inicio a  la  investigación  por  el  Juzgado  12 de Instrucción Penal Militar allegando  diversa  prueba  testimonial,  destacándose lo depuesto por el TC. Essau Manuel  Narváez  Quiñónez  (fl.75  c.o.1)  sobre la existencia de otros hechos en los  que  se  afirman  irregularidades  en  el  proceder  del  servidor  MY.  Efraín  Enrique Prada Correa, como lo  corroboraron  los  ciudadanos  Juan  Pablo Duque Holguín (fl.181 id.) y Adriana  Holguín Díaz (fl.184 id.).   

Vinculado mediante indagatoria el MY.  Efraín Enrique Prada Correa, por auto  del  24 de agosto de 2006 le fue resuelta su situación jurídica con detención  preventiva  por  el  delito  de  concusión (fl. 211), misma delincuencia por la  cual,  previo  el cierre instructivo, se le acusó formalmente el 6 de diciembre  postrer  en  decisión  confirmada  por  la  segunda instancia el 12 de abril de  2007.   

Rituado el juicio se emitieron las sentencias  reseñadas con antelación.   

DEMANDA:  

Tres  son  los  cargos que imputa al fallo el  procurador  judicial del procesado, por la vía indirecta de violación a la ley  sustancial, acusando pretendidos errores de hecho y de derecho.   

El primer  reproche  acusa  “error  de hecho por falso juicio de existencia  por  exceso”,  en  tanto  se dio por probado un hecho carente de demostración  dentro del proceso.   

Para  el  actor, los sentenciadores no fueron  claros  en  la construcción del indicio en contra del incriminado, que adujeron  evidenciaba  la  inducción a la presunta víctima para que le entregara dinero,  cuando  lo  único  probado  no  compromete a su asistido, según reseña que de  dicho   aspecto   hace,   todo  lo  cual  le  motiva  a  solicitar  se  case  el  fallo.   

El           segundo ataque postula “error de derecho  por  falso  juicio  de  convicción”,  toda  vez   que  según   su   criterio,  no  era  suficiente  con   la  descripción   física    que    las   presuntas   víctimas  hicieran  del  MY.   Efraín   Enrique   Prada   Correa,   ya   que   ha   debido  hacerse  una   diligencia  de   reconocimiento   en   fila, cuya falencia quebrantó la investigación  integral,  solicitando  entonces  se  case  el  fallo  por  dudas  acerca  de la  identidad del sujeto que indujo a los quejosos.   

A      manera     de     tercer  cargo,  se aduce “error de hecho  por  falso  juicio de existencia”. Para sustentar este reparo, asegura que los  juzgadores  ignoraron  varias  pruebas  que acreditan las condiciones personales  del  procesado  y  lo destacado en el cumplimiento de sus obligaciones, como que  los  recaudos  por  cuota  de  compensación  militar  en el Distrito a su cargo  aumentaron  casi  en  un  100%,  e  igualmente  pruebas  que  desmentían que el  denunciante  fuera  un  vendedor  ambulante  y  por consiguiente no era digno de  credibilidad.   

Solicita,  igualmente,  se case el fallo y se  absuelva al sentenciado.   

CONSIDERACIONES:  

1.  No  cesa de advertir la Corte en doctrina  jurisprudencial  por  lustros decantada, que el recurso de casación comporta un  alcance,   fisonomía   y   fines   propios,  siendo  inherente  a  una  idónea  presentación  del  libelo  casacional  que  el escrito de demanda contenga unos  requisitos  propios  cuya  exigencia está legalmente justificada a partir de su  naturaleza  extraordinaria y procedencia restringida, su carácter esencialmente  rogado  y  la  enunciación  de  taxativas  causales  que  deben  proponerse con  precisión  y  claridad,  bajo  el  supuesto  fundamental  de  sujetarse  a  las  modalidades  que cada una tiene y que condicionan el ámbito de demostración en  cada caso.   

2.  Por  ello  resulta  forzoso  no solamente  identificar  los  sujetos  intervinientes y el fallo impugnado, sino incluir una  síntesis  de los hechos que son materia de juzgamiento y la actuación procesal  destacada,  debiendo al propio tiempo enunciar la concreta causal a que se acude  con  la  formulación  del  reproche,  indicando  de  manera clara y precisa sus  fundamentos,   acudiendo  a  acápites  independientes  si  son  múltiples  los  cargos.   

3.  Pues  bien, el escrito demandatorio de la  casación  del  fallo en este caso adolece ciertamente de una debida exposición  de   los   diversos  ataques  propuestos  en  contra  de  la  sentencia,  siendo  ostensibles   los  desaciertos  en  la  sustentación  a  partir  de  su  propia  formulación,  encontrando  en  dicha  medida  confusión, falta de concreción,  como  también  argumentos  incompletos  que  impiden  comprender  la pretendida  trascendencia  de  los reparos y en dicha medida de idoneidad en los mismos para  poder ser admitidos por la Sala.   

4.    En    efecto,    la    primera  tacha,  según queda visto, acusa  un  incomprensible  error  de  hecho  cuya  modalidad dice enmarcar el censor en  “falso juicio de existencia por exceso”.   

Se  trata  así  de  una  forma no conocida e  incomprensible  de  yerro en la apreciación probatoria, que traduce simplemente  una  explícita  inconformidad  con  la valoración de los diversos elementos de  persuasión  allegados  y  específicamente  con  la  prueba  indiciaria  a  que  aludieran  los  sentenciadores  para, entre otros muchos elementos, sustentar la  declaración  de responsabilidad penal del procesado, aun cuando, como el propio  casacionista  lo  hace  ver,  los testimonios directos de Freddy Emilio y Freddy  Eduardo   Vásquez   Álvarez,  configuraron  realmente  el  fundamento  de  las  imputaciones y condena.   

Sin poder en últimas dilucidar si los reparos  tienen  que  ver  con  el  fundamento  probatorio  mismo  base  de la inferencia  –y  entonces  demostrar la  índole  del  yerro acusado si de existencia o de identidad- o sobre aquélla en  concreto  -lo que supondría entonces una distinta manera de propugnar su ataque  eventualmente  por  falso  razonamiento-, se limita a enunciar, desde su margen,  aquello  que asume como exclusivamente probado, desechando desde luego dentro de  tales  sucesos  cualquiera que esté dirigido a relevar el compromiso que en los  hechos   investigados   señaló   el   fallo   en   cabeza   del   MY.       Efraín       Enrique       Prada       Correa.   

5.        La        segunda   acusación   asevera  concurrir  “error  de  derecho  por  falso juicio de convicción” sin advertir que esta  teórica  modalidad  del  yerro probatorio atacable en casación históricamente  fue  concebida  para  aquellos  supuestos  en  que  la  ley  señalaba de manera  concreta  el  valor de convencimiento, de persuasión o de “convicción” que  un  medio  tenía en la demostración de un hecho, en forma tal que desconocerlo  implicaba  romper  el  marco  suasorio que legalmente le correspondía, pero que  hoy bien cabe afirmar es prácticamente inexistente.   

Por  lo  demás,  ningún  nexo tiene bajo el  enunciado  que  le  es  propio  esta  modalidad del yerro jurídico en mención,  afirmar   que   el  sentenciador  “excedió  el  valor”  que  merecían  los  testimonios  de  cargo,  como  lo  hace el demandante en este caso, librada como  está  hoy  en día a los principios de la sana crítica la función judicial de  valoración   de   las   pruebas,  sin  que  pueda  válidamente  excusarse  una  percepción  distinta  en  su  apreciación  como motivo para acusar defectos en  desarrollo    del    ejercicio    que    al    sopesarlas    ha    cumplido   el  sentenciador.   

De  otra  parte,  la  confusión del actor lo  lleva  a sostener -dentro del mismo capítulo, además- que habrían faltado los  juzgadores  a  la norma de investigación integral, por simplemente dar crédito  a  los  testigos  en  el  señalamiento del MY. Efraín  Enrique  Prada  Correa  como  el agente del delito sin  realizar  un  reconocimiento  en  fila  de personas, como si en relación con la  plena  individualidad  e  identidad  de  la  persona  del  imputado,  se hubiese  presentado  el  menor  resquicio  de  duda  y sin reparar en que una hipotética  trasgresión  al deber de total investigación propio del sistema de juzgamiento  aplicado  en  este  asunto, sería propia de la conculcación del debido proceso  pero  no  de  los  criterios apreciativos de la prueba, en mixtura de argumentos  notablemente insostenible.   

6.    Por    último,   el   tercer   ataque   que   aun   cuando   en  principio   acusa  claramente  error  de hecho derivado de haberse ignorado  pruebas  allegadas a la investigación, carece en últimas de trascendencia toda  vez  que  los  elementos  de  persuasión  a  que alude dicen estar orientados a  acreditar  las cualidades personales del procesado y en cambio poner en duda las  de los quejosos.   

Como  quiera  que,  según  el  propio censor  apunta,   para   los   juzgadores   no  existió  en  las  revelaciones  de  los  denunciantes,  propósito  distinto  que el de hacer conocer por las autoridades  militares  los hechos relacionados con la indebida exigencia de dinero por parte  del   MY.  Efraín  Enrique  Prada  Correa  para  la  consecución  de  la  tarjeta  militar de Freddy Eduardo  Vásquez  Álvarez,  aquellos  aspectos  que  de  manera difusa se adujeron para  desvirtuarlos  fueron  desechados, sin que pueda asumirse en la veracidad dada a  las  víctimas  -corroboradas  como  estuvieron por otras imputaciones similares  elevadas  contra  el  mismo  servidor  juzgado-,  que por ese motivo se hubieran  pretermitido   elementos   significativos   en  procura  de  la  situación  del  incriminado,  toda vez que dichos aportes probatorios se muestran verdaderamente  irrelevantes  para  alterar  de  cualquier  forma  en  su  favor  el sentido del  fallo.   

En  condiciones  tales  y dada la ausencia de  aquellos   requisitos   que  hicieran  admisible  la  demanda  casacional  y  no  observándose  tampoco  motivos que hagan viable la oficiosa intervención de la  Corte  en  términos  del  artículo  216 del Código de Procedimiento Penal, la  demanda será rechazada.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  MY.  Efraín Enrique Prada Correa.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

     JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                     ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE   LEMOS                                   AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

                   

   JORGE LUIS  QUINTERO  MILANÉS                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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