29372(02-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29372  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 076.  

Bogotá,  D. C., dos (2) de abril de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

          Dirime  la  Sala  la  colisión  negativa  de competencias suscitada  entre  el  Juzgado  Quinto  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de  Bogotá  y el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de la misma sede,  despachos  judiciales  que  se rehúsan decidir la solicitud de prescripción de  la   acción   penal   elevada  por  el  apoderado  del  condenado  JAIME CALDERÓN BRUGÉS.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.- Surtida la instancia, el Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado de esta ciudad, mediante sentencia del 18 de  enero   de   2000,   absolvió   a   JAIME  CALDERÓN  BRUGÉS   respecto   del  delito  de  enriquecimiento  ilícito  que le imputara la Fiscalía General de la Nación. Dicho fallo obtuvo  confirmación  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  según decisión del 15 de  junio del citado año.   

2.  En  virtud del recurso extraordinario de  casación  interpuesto  por  la  fiscalía, la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia  profirió  la sentencia del 21 de julio de 2004, en la cual condenó a  CALDERÓN  BRUGÉS  a  las  penas principales de 5 años de prisión y $45.009.640 de multa.   

3.  El condenado promovió acción de tutela  contra  el pronunciamiento de la Corte, siendo negada por la Sala Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de  Cundinamarca  en  sentencia  del  18  de noviembre de 2004. No obstante, por vía de impugnación,  la  Sala  Jurisdicción  Disciplinaria  del  Consejo  Superior  de la Judicatura  concedió  el amparo impetrado, dejando sin efecto el fallo de casación emitido  por la Corte, decisión proferida el 2 de febrero de 2005.   

4.  Remitida  la  actuación  de tutela a la  Corte  Constitucional,  fue  seleccionada  para  revisión  y  es  así como, en  sentencia  del  20  de  junio  del  precitado  año, esa Corporación revocó la  determinación  adoptada por el Consejo Superior de la Judicatura y confirmó la  proferida por el Consejo Seccional.   

5. Durante el trámite de la ejecución de la  sentencia  penal,  función  a cargo del Juzgado Quinto de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  esta  Capital,  tanto el condenado como su apoderado  solicitaron  declarar  la  prescripción de la acción penal, basados en que ese  fenómeno   operó   entre   el  pronunciamiento  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  que  concedió la tutela y la sentencia de la Corte Constitucional,  que revocó el amparo.   

6. En providencia del 18 de octubre de 2007,  el  mencionado  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  se  abstuvo  de  resolver el  pedimento   en  cuestión,  señalando  que  los  despachos  judiciales  de  esa  especialidad   sólo   son  competentes  para  conocer  respecto  de  sentencias  ejecutoriadas,  pero cuando se reclama ya pronunciamiento de prescripción de la  acción  penal, se está con ello atacando la firmeza de la condena proferida en  contra  de CALDERÓN BRUGÉS,  luego  el  llamado  a  decidir al respecto lo es el  juez de la causa, esto  es,  el Juzgado Tercero Especializado, a cuyo funcionario, por tanto, envió los  antecedentes  procesales  de  rigor,  proponiéndole  colisión  de  competencia  negativa.   

7.  La  titular  del  juzgado  especializado  aceptó  el  conflicto  y  ordenó remitir la actuación al Tribunal Superior de  Bogotá.  Fundó  su  decisión en la imposibilidad de pronunciarse en un asunto  donde  el  fallo  proferido  se  encuentra  debidamente  ejecutoriado,  así  la  petición  de  prescripción de la acción penal presuponga que el proceso no ha  concluido.    

8.  Mediante auto del 4 de marzo de 2008, el  Tribunal  Superior  de Bogotá, Sala Penal de Descongestión, ordenó remitir el  expediente  a  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, de  conformidad  con  lo  dispuesto  en el artículo 18 transitorio de la Ley 600 de  2000.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Corresponde  a  la  Corte Suprema de Justicia dirimir los conflictos  de  competencia que se susciten entre los jueces penales del circuito ordinarios  y  los  jueces  penales  del  circuito  especializados, conforme lo establece el  inciso segundo del artículo 18 transitorio de la Ley 600 de 2000.   

          Dicha   norma   no   contempla  la  autoridad  judicial  a  la  cual  corresponde  definir  los  conflictos  presentados entre jueces especializados y  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas de seguridad. Sin embargo, la Sala  tiene  dicho  que  la disposición en cita “apunta a  establecer  que  todo  conflicto  que  en  materia  penal  se  presente con esta  categoría  de jueces –los  Penales      del      Circuito     Especializados,     se     repite–   trátese   en   uno  mismo  o  en  diferentes  Distritos,  sea  la  Corte  la  que  los resuelva. Así dimana de la  expresión  ‘asuntos de la  jurisdicción   penal’  utilizada  por  el  legislador  en  el artículo 18 transitorio en mención, sin  hacer    distinción,    inclusive,    del    lugar    donde   se   suscite   el  problema”1.   

          En  tales  condiciones,  la  Sala  pasa  a  pronunciarse  acerca del  conflicto  suscitado entre el Juzgado Quinto de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Bogotá  y el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de  la misma ciudad.   

          La   controversia   gira  en  torno  a  dilucidar  a  cuál  de  las  autoridades   judiciales   involucradas  en  la  colisión  compete  decidir  la  solicitud  de  prescripción  de la acción penal presentada en un proceso en el  cual,  como  acontece  en  este caso, se profirió sentencia condenatoria y cuya  pena  se encuentra en este momento en trámite de ejecución en un juzgado de la  especialidad.   

          Es  evidente  la  equivocada postura del juez de ejecución de penas  trabado  en  el  conflicto,  porque  si  el proceso se encuentra en su sede para  efectos  de  ejecutar una sentencia, sobre la base de considerarse que adquirió  fuerza  de cosa juzgada, resulta inconsecuente, por decir lo menos, que eluda la  definición  de  una  petición  introducida a la actuación, justamente, cuando  realiza   la  labor  de  hacer  efectiva  la  pena  allí  impuesta,  para  cuyo  propósito,  por  lo  demás,  han  sido instituidos los jueces de ejecución de  penas.    

          Si  como  lo  sostiene  el  aludido  funcionario,  la  solicitud del  condenado  y  de su apoderado pone en tela de juicio la firmeza de la sentencia,  erigiéndose  en  un  obstáculo  para  ejecutarla,  le corresponde pronunciarse  sobre  la  misma  para, si es del caso, remover el estorbo que le impide en este  asunto  cumplir  dicha  función,  pues  así  se  deriva  de lo dispuesto en el  numeral  1º  del artículo 79 del Código de Procedimiento Penal de 2000, norma  al  amparo  de  la  cual  es  del resorte de los jueces de ejecución de penas y  medidas   de   seguridad  adoptar  “las  decisiones  necesarias  para que las sentencias ejecutoriadas que impongan sanciones penales  se cumplan”.   

          Es  indudable  que  frente  a  una  petición orientada a obtener la  prescripción  de  la acción penal, el juez de ejecución de penas y medidas de  seguridad  está  en  la obligación de emitir la decisión necesaria para hacer  cumplir   la   sentencia   ejecutoriada   cuya  ejecución  está  a  su  cargo,  determinando  si  se  trata, como pareciera ocurrir, de una pretensión que debe  ventilarse  por  vía  de  la  acción de revisión, según lo tiene previsto el  artículo  220,  numeral  2º  del  ordenamiento  procesal  en  cita, sin que su  eventual  trámite  pueda  afectar la competencia que en este momento ostenta el  juez  de  la  referida  especialidad para ejecutar el fallo, dada la firmeza que  adquirió   en  su  oportunidad,  la  cual  sólo  podría  ser  desconocida  si  prosperara dicha excepcional acción.   

En consecuencia, la Sala determinará que el  competente  para decidir la solicitud de prescripción de la acción penal es el  Juez  Quinto  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, a cuyo despacho se  ordenará la remisión de esta actuación.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        DIRIMIR   la  presente  colisión,  en  el  sentido  de  asignar  el  conocimiento  de  este  asunto  al  Juzgado  Quinto de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de esta ciudad.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Bogotá,  remitiéndole copia de la presente decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                 AUGUSTO           J.          IBÁÑEZ          GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                               YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                       

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                              JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

              TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                     Secretaria     

1  Radicación 19354.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *