29285(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29285  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   Magistrado  Ponente   

                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

               Aprobado en Sala No.    348   

                           

Bogota  D.C., dos (2) de diciembre de dos mil  ocho (2008)   

VISTOS:  

Realizada la audiencia pública dentro de la  causa  que  se  adelanta  contra  los  doctores  MIGUEL  ÁNGEL     BERMÚDEZ    ESCOBAR    y    EDGAR  IGNACIO  SAINEA  ESCOBAR, procede la  Sala de Casación penal a dictar sentencia.   

IDENTIFICACION DE LOS PROCESADOS  

MIGUEL  ÁNGEL BERMÚDEZ ESCOBAR, nació en Bogotá el 13 de septiembre de  1945,  tiene 63 años, estado civil casado, padre de cuatro hijos, administrador  de  empresas  especializado  en  mercadeo,  finanzas y dirigencia deportiva, fue  Director  Nacional  de  Coldeportes,  Presidente de la Federación Colombiana de  Ciclismo y Gobernador del Departamento de Boyacá.   

EDGAR  IGNACIO  SAINEA  ESCOBAR,  nació en enero de 1962, tiene 46 años,  vive  en  unión  libre,  padre de cinco hijos, abogado de la Universidad Libre,  especializado  en  derecho  penal y derecho público en la Universidad Nacional,  fue   Secretario  General  de  la  Universidad  Pedagógica  y  Tecnológica  de  Colombia,  Defensor  del  Pueblo  de  la  Regional Boyacá, Secretario General y  Gobernador encargado del Departamento de Boyacá.   

     

HECHOS:  

Los  acontecimientos  por  los cuales fueron  llamados  a  responder  en  juicio los doctores ÉDGAR  IGNACIO     SAINEA     ESCOBAR    y    MIGUEL   ÁNGEL   BERMÚDEZ   ESCOBAR  se  contraen  a  las  presuntas  irregularidades  detectadas  durante  el trámite y  celebración  de  los  contratos  175  y  176 del 23 de diciembre de 2002, cuyos  objetos  consistieron  en la adquisición de enciclopedias, diccionarios, libros  y  manuales  con destino a las bibliotecas de los establecimientos educativos de  varios municipios de Boyacá.   

En  criterio  del  ente  investigador,  las  anomalías  se  evidenciaban,   entre otras, en la ausencia de términos de  referencia,  la omisión de la licitación y los sobre costos en suma superior a  los  $100’000.000; aspectos  éstos  que  edifican  los  ilícitos de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales  y  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros, agravado por la  cuantía.   

ANTECEDENTES  

1- En la Unidad de  Delitos  contra  la  Administración  Pública  de  la  Dirección  Seccional de  Fiscalías  de Boyacá se adelantaba bajo el radicado 50564 investigación penal  contra  varios  contratistas  y  servidores de la Gobernación de Boyacá, entre  ellos  el  Secretario  General  ÉDGAR  IGNACIO  SAINEA BERMÚDEZ,  por los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales y peculado por  apropiación.   

    

El  23  de  diciembre  de  2005 la Fiscalía  Undécima  de  la  Unidad de Delitos contra la Administración Pública acusó a  Fredy  Tyrone  Hernández   Moncada, Julia del Carmen Rubiano Díaz y EDGAR  IGNACIO  SAINEA  ESCOBAR,  entre  otros,  como  coautores  responsables  de  los  punibles         anteriormente        citados1.   

   

En   virtud  del  recurso  horizontal  que  interpuso  uno  de los sindicados contra la resolución que calificó el mérito  del  sumario,  un  homólogo del funcionario que conocía del proceso, el Fiscal  5º  de  la  Unidad  Especial  de  delitos  contra  la Administración Pública,  decretó  el  9 de febrero de 2006 la nulidad de lo actuado desde la indagatoria  en  lo  relacionado  con  ÉDGAR  IGNACIO SAINEA ESCOBAR, pues en su criterio el  competente  para  adelantar  la investigación era el  Fiscal General de la  Nación  y  no  un  Fiscal Delegado ante los Jueces Penales del Circuito, habida  cuenta  que  el doctor SAINEA había fungido como gobernador del departamento de  Boyacá  para  el  momento de la celebración de los contratos,  motivo por  el  cual,  dispuso  compulsar  copias  del  proceso  ante la Unidad de Fiscalía  Delegada   ante   la   Corte  Suprema  de  Justicia2.   

2-  Recibidas  las  diligencias   por   el  Fiscal  General  de  la  Nación  abrió  investigación  preliminar   el   28  de  marzo  de  2006,  ordenando  la  práctica  de  varias  pruebas3.   

En  el marco de esta investigación el 25 de  septiembre   de   2006   ÉDGAR   IGNACIO   SAINEA  BERMÚDEZ  rindió  versión  libre4;  el  17  de  enero  de  2007 se abrió investigación formal en su  contra  por  los  punibles  de  celebración  de  contrato  sin  cumplimiento de  requisitos  legales  y  peculado  por  apropiación5,  sucediendo  lo  mismo con el  doctor  MIGUEL  ÁNGEL  BERMÚDEZ  ESCOBAR  el  15  de  marzo  de  2007, ante el  descubrimiento  de  nuevos  elementos de  juicio que según la Fiscalía lo  ligaban  con  los  sucesos  materia de averiguación6.   

3- Vinculados los sindicados a la actuación  mediante  diligencia  de  indagatoria,  el  8 de agosto de agosto de 2007 se les  resolvió  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención  preventiva   por   el   ilícito   de   peculado   por  apropiación7,  sustituida  por    detención   domiciliaria   el   14   de   agosto   siguiente8.   

4-  Clausurada  la  investigación, el 28 de  diciembre  de  2007  el  Fiscal  General  de la Nación calificó el mérito del  sumario  acusando  a  ÉDGAR IGNACIO SAINEA ESCOBAR y  MIGUEL   ÁNGEL   BERMÚDEZ   ESCOBAR  como  presuntos  “coautores   de   los   delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  en concurso homogéneo y heterogéneo con  los  delitos  de  peculado  por  apropiación  a  favor  de terceros en concurso  homogéneo9”,  delito último agravado por la  cuantía  según  resolución  del  11  de  enero  de  enero de 200810 que adicionó  la anterior.   

Los fundamentos de la decisión calificatoria  fueron los siguientes:   

4.1.- Del delito de  celebración de contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

-Por  el  tipo  de  objeto  que  pretendía  adquirir     la     gobernación    –compra  de  libros-, independientemente de  la  destinación y, por la cuantía, debía acudirse al proceso licitatorio para  la selección del contratista.   

– Se violó el principio de economía de que  trata  el  artículo  25-6º  y  7º  ibídem, por la iniciación del proceso de  selección  sin  los  estudios  previos  de  conveniencia  y  oportunidad  y  el  certificado de disponibilidad presupuestal.   

-Se  desconoció  el principio de selección  objetiva  porque  no  se establecieron criterios de comparación objetiva de las  propuestas y  no existió una evaluación de las mismas.   

-No  se  tuvieron  en cuenta los precios del  mercado  para  la  suscripción  de  los   convenios  según  lo dispone el  artículo 3º del Decreto 855 de 1994.   

-Se inició la ejecución del contrato sin la  aprobación  de  la  garantía única, la cual se aprobó con posterioridad a la  ejecución,   contraviniendo   así   el   artículo   41   de   la  Ley  80  de  1993.   

-Tampoco se dio oportunidad a los interesados  de  conocer los informes de evaluación ni de controvertirlos, habida cuenta que  éstos no existieron.   

–  Se  permitió  a  personas  que  estaban  incursas en el régimen de inhabilidades presentar propuestas.   

La  responsabilidad  penal de los procesados  BERMUDEZ  ESCOBAR Y SAINEA ESCOBAR,   deriva  de su calidad de gobernadores que por motivo del ejercicio  de  sus  funciones  tramitaron  y  celebraron los contratos 0175 y 0176 el 23 de  diciembre  de  2002, inobservando trámites y exigencias legales primordiales en  quebrantamiento    claro    de    las   normas   que   rigen   el   proceso   de  contratación.   

4.2. Del delito de peculado por apropiación  a favor de terceros.   

–  Como  los  dos  sindicados  ostentaron la  calidad  de servidores del Estado, actuaron prevalidos de esa investidura en las  fases  pre  y  contractuales de manera alternada, permitiendo la apropiación de  dinero oficial en forma exorbitante a favor de terceros.   

Respecto  del  contrato  0175  firmado  por  $175’712.000,    se  estableció  que  el  valor real pagado según las facturas de venta fue de  $42’880.000,  más  unos  gastos     adicionales     de     $8’292.235  y  la utilidad de intermediación del 51% que correspondió  a  $21’868.800,  para  un  total     de     gastos    de    $73’041.035      con      una     diferencia     de     $102’670.963.   

Acerca  del  contrato  0176  por  valor  de  $179’333.000 se determinó  que  el  precio  de los libros según la factura de venta fue de $46’034.000,   los   gastos   adicionales  sumaron  $8’637.232  y la  utilidad     de    intermediación    del    51%    fue    de    $23’477.340,    para    un    total   de  $78’148.572, surgiendo una  diferencia de $101.184.428, cifra sobre fracturada en el contrato.   

De  lo  anterior  surge  de  manera cierta y  objetiva  la  apropiación  ilícita en provecho de terceros de $102’670.963    por    una    parte    y  $101’184.428, por la otra,  cuando     MIGUEL    ANGEL    BERMÚDEZ  en  su  calidad  de  gobernador  del  departamento de Boyacá, con  voluntad  libre de cualquier presión indebida y con conocimiento de su ilícito  actuar   inició   un   trámite   precontractual,   a   todas  luces  lleno  de  irregularidades  y  actos  ilegales  que concluyeron con la suscripción de esos  contratos  por  parte  del gobernador encargado ÉDGAR  IGNACIO SAINEA ESCOBAR.    

Resultan  incontrovertibles  las  continuas  anomalías  en  el  proceso  previo,  como  notoria  la  evidente  finalidad  de  sobredimensionar  los  costos de la contratación, a tal punto que se aseguraron  las  adjudicaciones  de  los  contratos,  pues los representantes legales de las  diferentes  empresas  que  allegaron cotizaciones tenían relación de cónyuges  entre  sí,  cuestión  que  finalmente  permitió obtener un contrato para cada  pareja,  pues  las diferencias en los precios de las ofertas hacían parecer una  propuesta mejor a la otra.   

No     obstante    que    SAINEA  ESCOBAR, pretende adjudicarle toda  la  responsabilidad  precontractual  a  MIGUEL ÁNGEL  BERMÚDEZ,  porque  en  su despacho se originaron esos  proyectos,    lo    cierto   es   que   antes   de   posesionarse   SAINEA  como Gobernador tenía la función  delegada  de  contratación  y  por  lo  tanto  no  era  ajeno  ni  extraño  al  procedimiento fijado por esa administración.   

Ese  conocimiento pleno del rito contractual  deferido  genéricamente, le demandaba asumir una labor ponderada, mesurada y un  actuar  prudente al momento de suscribir contratos oficiales de su competencia y  responsabilidad.    Si  en  gracia  de discusión se aceptara que como  Secretario  General  no  tuvo  conocimiento  del  proceso  precontractual de los  contratos  en mención, tenía por lo menos la experiencia para haber advertido,  al  momento  de  la  suscripción  de los contratos, las irregularidades que los  cobijaba  y el costo elevado de los mismos al igual que su fraccionamiento   porque se trataba de elementos similares.   

EL JUICIO  

1-  En  esta  etapa se ordenaron y acopiaron  estas:   

1.1.  Se  escuchó  en  declaración  a  las  siguientes  personas  quienes  depusieron  en  torno  a  los  respectivos temas:  i)    Diana    Alejandra  Hernández,  sobre  los cheques que recibió de la tesorería de la gobernación  de  Boyacá  por  concepto  del  pago  del  contrato  175 del 23 de diciembre de  2002;     ii)  Ana  Argelia   Olivares,   Gerente   de   la  librería  Maxilibros,  acerca  de  las  circunstancias  que rodearon la venta de los útiles a Fredy Tyrone Hernández y  Julia  del Carmen Rubiano;   iii)  María  Teresa Cantor Bello, tesorera del departamento de Boyacá,  sobre  los  requisitos  que  exigió la gobernación para el pago de los cheques  del  contrato  175  de  2003  a  Diana  Alejandra Hernández;  iv)  Fredy  Tyrone  Hernández y Julia del  Carmen   Rubiano,   refirieron  los  aspectos  atinentes  a  la  celebración  y  ejecución  de  los  contratos  a  ellos  adjudicados;    v)   Los  directores  o  gerentes  de  las  editoriales  ilustraron  sobre  los  diferentes  negocios  que  realizaban y los  precios    del    mercado;    vi)   Edna  Ramírez  Barrera  narró  las  funciones  que  cumplió en el  trámite de los contratos.    

1.2- Las diferentes editoriales y el sistema  de  información  para la contratación estatal de la Contraloría General de la  República,  reportaron  que  en el año 2002 los precios de las enciclopedias y  libros que comprendían los contratos no se encontraban inscritos.   

1.3-  La Fiscalía General de la Nación  comunicó   la   inexistencia  de  investigaciones  en  contra  de  MIGUEL  ÁNGEL  BERMÚDEZ  ESCOBAR  por el  delito de enriquecimiento ilícito.   

   

1.4- El juzgado Primero Penal del Circuito de  Boyacá  informó que en el proceso adelantado contra los contratistas y algunos  servidores  de  la  gobernación  se iba a dar inicio a la audiencia pública de  juzgamiento.   

2- Culminada la fase probatoria, se dio paso  a la intervención de los sujetos procesales, así:   

2.1- Fiscalía.   

Solicitó  dictar  sentencia condenatoria en  contra  de  los  procesados  por  los  delitos  formulados  en la resolución de  acusación con sustento en las siguientes manifestaciones:    

Frente a la petición elevada por la defensa  del  doctor MIGUEL ANGEL BERMÚDEZ ESCOBAR, en el sentido de decretar la nulidad  de  la  actuación  procesal en razón a que la diligencia de indagatoria no fue  practicada  por  el  Fiscal  General  sino por un Fiscal Delegado ante la Corte,  estimó   que  la  misma  resultaba  extemporánea  pues  era  en  la  audiencia  preparatoria   donde   debía   discutirse   y  resolverse  este  tipo  de   solicitudes.   

No obstante su posición, manifestó que fue  en  virtud  de  una  comisión conferida por el Fiscal General de la Nación que  procedió a recepcionar dicho medio de defensa.   

Sobre  el  punto  recordó  que  la  Corte  Constitucional  al  revisar  el  tema, coligió que si bien el Fiscal General no  podía  delegar  sus  funciones en cuanto a la disposición de la acción penal,  sí  podía  comisionar  a  los  Fiscales  delegados  ante  la  Corte Suprema de  Justicia  para  actuar en las diligencias, pruebas y en las audiencias, de donde  resultaba,  entonces,  absolutamente  posible efectuar este tipo de comisiones a  la  luz  de  la  Ley  600  de  2000,  resultando por ello imposible acceder a la  nulidad solicitada.   

Pasando a la temática contractual, después  de  citar  algunas  disposiciones  legales  y tratadistas en torno a la función  administrativa  y  función  pública,  señaló que la jurisprudencia de manera  pacífica  ha dejado claro que hay fraccionamiento de contratos cuando coexisten  estos  mínimos  elementos:  un mismo objeto, unos montos o cuantías similares,  ejecución simultánea y fechas idénticas o aproximadas.   

Desde esa perspectiva procedió a relacionar  cada  uno de los objetos de los contratos 175 y 176 para resaltar que se trataba  de  un  suministro  genérico  de textos o libros escolares que engloban un solo  contrato,  los cuales contaban con la misma imputación presupuestal, además de  haber sido ambos suscritos el 23 de diciembre de 2002.   

Dado  que  el  valor  total  de  las  obras  adquiridas    en    los    dos    contratos    ascendió    a   $355’000.000,  concluyó  que  su  trámite  debió  adelantarse  a través de licitación pública, pues dicha suma superaba  con  creces  los $247’2000,  límite de la contratación directa.   

En  réplica  a  lo  sostenido por el doctor  BERMÚDEZ  ESCOBAR  en  su  intervención, en el sentido de que los objetos de los contratos difería en  razón  a  que  se  trataba  de  obras literarias, científicas o culturales con  derechos  de  autor,  manifestó  que  entonces  la administración debió haber  realizado  tantos  avisos  de invitación directa como de contratos por cada uno  de los libros especializados, situación inentendible e ilógica.   

Aparte  de  esta  irregularidad resaltó las  siguientes:   

La  ausencia  de  términos  de  referencia.   

La  vulneración  del principio de igualdad,  pues  pese a la publicación de los avisos, solo Fredy Tyrone y Julia del Carmen  Rubiano  accedieron  a  la convocatoria; los otros proponentes resultaron ser de  su  círculo  familiar  generándose  así una anticipada decisión de contratar  exclusivamente con estos señores.   

La afectación del principio de moralidad, en  la  medida  que  si  hubiese  existido  un comité de selección objetiva de las  propuestas,  seguramente  habría  advertido que dos parejas eran finalmente las  únicas que estaban accediendo a la adjudicación del contrato.   

El   quebrantamiento   del   principio  de  economía,   porque   la   administración   departamental   pagó   por   ambos  contratos            $355’045.000,   cuando   en   realidad   su   costo   ascendió   a   $90’000.000, dejando claro  un   detrimento   patrimonial   para  el  departamento  de  Boyacá  superior  a  $200’000.000  a  favor de  terceros.   

-Refiriéndose  al  auto  de  fallo  de  la  Contraloría  que  exoneró  de  responsabilidad fiscal al mandatario seccional,  indicó  que  la  decisión carecía de un análisis de la prueba, la cual no se  compadecía  con  el  acatamiento a la Ley para asumir y resolver un proceso tan  importante,  motivo  por  el  cual  solicitó  a  la Sala no tener en cuenta los  argumentos  allí  esbozados  y  proceder  conforme  a la prueba recaudada en la  investigación penal.   

Finalmente, y ante la discrepancia presentada  en  las  intervenciones  de Freddy Tyrone y Diana Hernández solicitó compulsar  copia  de  sus  intervenciones  ante  la  justicia  para  efecto  de  que fueran  investigados por el delito de falso testimonio.   

2.2. Procuraduría  

Frente  a la solicitud de nulidad presentada  por  la defensa alegando falta de competencia de quien recibió la diligencia de  indagatoria   del  doctor  MIGUEL  ÁNGEL  BERMÚDEZ,  decisión  diferida  por la Sala para el momento de la  sentencia,  consideró  que  no  está  llamada  a  prosperar porque es doctrina  pacífica  y  uniforme  de  la  Corte  Constitucional y de esta Corporación que  cuando   se   trata   de  la  investigación  penal  de  funcionarios  aforados,  jurídicamente  es  posible que el Fiscal General comisione a un Fiscal Delegado  ante  la  Corte para que reciba la injurada del procesado tal y como sucedió en  este caso.   

Es  así  como  colige que no se advierte la  estructuración  de la causal de nulidad objeto de análisis en tanto la alegada  falta de competencia no se presenta.   

Pasando  a  los  hechos objeto de análisis,  señaló  que  este  proceso  ha  mostrado  cómo entre las entidades delictivas  endilgadas   a   los   acusados   existe  una  íntima  relación  de  carácter  teleológico  o,  vínculo de instrumentalidad en la medida en que una de ellas,  contrato  sin  cumplimiento de requisitos  legales, se constituye en factor  evidente  para  la  ejecución  de la otra, peculado por apropiación a favor de  terceros agravado por la cuantía.   

En  cuanto  al  punible  de  celebración de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  esenciales,  aduce  que no  obstante  el  doctor  BERMÚDEZ  ESCOBAR haber  delegado  en    el    doctor   SAINEA   ESCOBAR   todos  los  pasos  atinentes a la fase precontractual, contractual y  postcontractual,    la  investigación  reveló que el primero de ellos suscribió el 17 de diciembre de  2002  las  dos  invitaciones  públicas  a contratar anunciando que existía una  disponibilidad  presupuestal  de  $180’000.000,  en  cada caso, soslayando así el artículo 24-9 de la Ley  80 de 1993.   

Agregó,  que  en las dos invitaciones no se  señaló  pauta  alguna  respecto  a  la  manera  como  la administración iba a  analizar    las    propuestas,    hecho    atentatorio    del    principio    de  transparencia.   

En  oposición  a  lo  que  asegura  Freddy  Hernández  en  el  sentido  de  haber  tenido  a  su  vista  los  términos  de  referencia,  asegura  que éstos no existieron, pues a pesar de las inspecciones  y estudios realizados nunca se encontraron.   

Respecto  de los contratos 175 y 176 indicó  que  éstos  se  identifican  en  su  objeto  en  la  medida  que se encontraban  dirigidos   a  la  compra  de  enciclopedias  y  libros  para  la  dotación  de  bibliotecas  en  distintos  municipios,  además  de hallarse imputados al mismo  rubro presupuestal según los certificados de disponibilidad.   

   

Con  fundamento  en estos argumentos afirmó  que  se  estructuró  la  figura  del  fraccionamiento,  pues  la  cuantía para  contratar  directamente  en  el  año  2002 en el departamento de Boyacá era de  $247’200.000,   cifra  inferior  a  la  suma  de  los  dos contratos que ascendieron a $355’645.000,  de  donde  concluye  que  el  proceso que debió escogerse fue el de la licitación pública.   

Sobre  los  proponentes destacó que Ricardo  Enrique  Sánchez  Olarte  y Julia del Carmen Rubiano (persona favorecida con el  contrato   176)  resultaron  ser  esposos;  al  igual  que  Freddy  Tyrone   Hernández  (favorecido  en  el contrato 175) y Martha Cecilia Fonseca (oferente  en  el  contrato 175) quienes además de vivir en unión libre tenían una hija;  situación  que  deja  en claro la inobservancia del literal g del numeral 1 del  artículo 8 de la Ley 80 de 1993.   

Frente  a  las  manifestaciones  de  Freddy  Hernández  en el sentido que fue Diana Hernández quien llevó las propuestas a  la  gobernación y cobró los cheques, resaltó las referencias de ésta durante  la   audiencia   pública   cuando   afirmó   no   haber  presentado  propuesta  alguna.   

Agregó que la selección de las empresas se  realizó  de  manera informal, subjetiva y caprichosa en tanto no se profirieron  los  correspondientes actos administrativos de adjudicación, los cuales debían  motivarse  de  forma  detallada  y  precisa tal y como lo exige el numeral 7 del  artículo 24 de la Ley 80 de 1993.   

En  síntesis,  colige, que se inobservó el  principio  de  planeación  de forma genérica, y los axiomas de transparencia y  economía  de manera específica, configurándose así el delito de celebración  de contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

En   punto   al  delito  de  peculado  por  apropiación  agravado  por  la  cuantía,  afirmó  que  no  hay  duda  que los  compromisos  contractuales  asumidos  por  la  gobernación  del departamento de  Boyacá  con  motivo  de  los  mencionados  contratos fueron atendidos de manera  efectiva  e integral por los  procesados, quienes dispusieron efectivamente  del patrimonio del departamento.   

La apropiación de los recursos públicos en  manos  de  terceros,  deviene  para el representante de la comunidad, de haberse  cancelado  unos  costos  demasiado  altos, lo que se hubiera evitado contratando  con los distribuidores o con los editores.   

En  relación con el auto de responsabilidad  fiscal  aportado  por  BERMÚDEZ ESCOBAR, explicó  que  la  argumentación  allí  contenida no trasciende al  campo  penal en la medida en que solo se detuvo en el estudio de la firma de los  avisos,  omitiendo lo relacionado con las aristas de la carga comportamental que  le  correspondía  al  mandatario  en su condición de ordenador del gasto de la  gobernación   del   departamento   de   Boyacá   y  garante  de  los  recursos  colectivos.    

En su concepto, cuando el doctor BERMÚDEZ  ESCOBAR  tomó  posesión  del  cargo   de   gobernador   del  departamento  de  Boyacá,  asumió  un  vínculo  específico  de  raigambre constitucional y legal que lo obligaba como ordenador  del  gasto  a  observar  y hacer cumplir los postulados que regían la actividad  contractual,  lo  cual  no  puede ser desdibujado diciendo que delegó de manera  total    en    EDGAR   IGNACIO   SAINEA,  Secretario General del departamento de Boyacá todo lo atinente a  la  contratación,  ya  que  en todo caso el artículo 26-5 de la Ley 80 de 1993  señala  que  la  responsabilidad  de  la  dirección  y  manejo de la actividad  contractual  y  la  de los procesos de selección será del jefe o representante  legal de la entidad.   

Agregó   que   el  funcionario  no  puede  desprenderse  de manera insensata y definitiva de una función cuyo ejercicio ha  delegado,  sobre  todo  si  observa  un  perjuicio  para la entidad pública que  representa.  Esto,  dice  el  Ministerio,  fue  precisamente  lo ocurrido con la  gestión  de  SAINEA  ESCOBAR  y que culminó con la ejecución de los contratos  175   y   176,  los  cuales,  como  logró  establecerse,  desde  sus  orígenes  presentaron  irregularidades  insalvables  en  el  proceso  de selección de los  contratistas.   

Recordó además, que pese a la existencia de  la  delegación,  el 17 de diciembre de 2002 BERMÚDEZ  ESCOBAR  suscribió  las dos invitaciones a contratar,  reasumiendo lo delegado.   

Con  fundamento  en  lo  expuesto, solicitó  desestimar   la   causal   de  nulidad  invocada  por  el  defensor  del  doctor  BERMÚDEZ,    proferir  sentencia  condenatoria contra los procesados como coautores responsables de los  delitos  por  los  que  fueron convocados a juicio y finalmente, al advertir que  Freddy  Tyron  Hernández y Diana Hernández pudieron haber faltado a la verdad,  en  cuanto  se  contradijeron  abiertamente,  solicitó  compulsar copias de sus  declaraciones  y  de la decisión que aquí se tome, a fin de que el competentes  determine si es necesario investigar estos acontecimientos.   

   

2.3  Parte  civil,  en  representación  del  Departamento de Boyacá.   

En  su  intervención  la  representante del  departamento  de  Boyacá  compartió  los  planteamientos  de la Fiscalía y la  procuraduría  en  torno  a  las  anomalías registradas en los contratos 0175 y  0176 durante su trámite y celebración.   

Apoyada  en  la manera como se desarrollaron  los   hechos,   clarificó   que   la   participación  del  gobernador  titular  MIGUEL  ÁNGEL  BERMÚDEZ se  predica  de  la  etapa  preparatoria mientras que la intervención del encargado  EDGAR  IGNACIO  SAINEA está  referida  a  las  etapas  subsiguientes,  esto  es,  celebración,  ejecución y  liquidación.   

     

De igual forma, encontró probado el desmedro  patrimonial  por la existencia del pago de un mayor precio en la adquisición de  los  elementos  contenidos en los objetos contractuales, sobre costo que superó  la suma de $204.000.000   

En  síntesis,  solicitó  condenar  a  los  procesados  por  los  delitos  endilgados  en  la  resolución  de acusación y,  consecuentemente  a  pagar  la indemnización al departamento de Boyacá por los  perjuicios causados.   

2.4.  Parte  civil,  representada  por  la  Contraloría General de la República.    

Al igual que sus antecesores y con fundamento  en  similares  apreciaciones, el representante de la Contraloría consideró que  existen   suficientes   elementos   de   juicio  para  condenar  a  MIGUEL  ÁNGEL BERMÚDEZ y EDGAR IGNACIO SAINEA ESCOBAR,  como  coautores  de  los  delitos de contrato sin cumplimiento de  requisito  legales  en  concurso  homogéneo y heterogéneo con los ilícitos de  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros,  toda  vez que se encuentra  demostrada  la  ocurrencia de los hechos, la responsabilidad de los procesados y  los      perjuicios      causados,      calculados      en      $102’670.093   para  el  contrato  175  y,  $101’184.428 respecto del  contrato 176.   

2.5.    El    procesado    MIGUEL ÁNGEL BERMUDEZ ESCOBAR   

Comenzó  su  intervención  diciendo que la  Fiscalía  desde  el  inicio  de la investigación ha creído en su culpabilidad  desconociendo  el  principio  de  la presunción de inocencia, gracias a la mala  fama  que  han  hecho de él los medios de comunicación, por haberse encontrado  vinculado  con  anterioridad a investigaciones de contrataciones respecto de las  cuales siempre salió absuelto.   

Frente  al  tema  de  la  inhabilidad de los  contratistas,  manifestó  que  él como funcionario público no tenía por qué  conocer ese hecho eminentemente personal.   

En su concepto no existe prueba indicativa en  torno  a  que  los  avisos  y los contratos se celebraron antes de aprobarse los  proyectos.   

Insistió  en  negar  que  el  objeto de los  contratos  sea  el mismo y adujo como equivocación de la Fiscalía aseverar que  la  firma de los avisos lo vincule con el proceso contractual, pues quien firmó  los  contratos  fue el doctor SAINEA  y no él.   

Desvinculó   las   invitaciones   de  los  contratos,  soportado en la restricción que aquéllas establecían en cuanto al  pago,  pues  disponían  cancelar,  treinta  días  después  de  entregadas las  enciclopedias.    

    

Pidió  revisar en la actuación el trámite  dado  a  los  proyectos   en  cuanto  a las personas que participaron en su  estudio  y  aprobación;  y cuestionó la afirmación de la Fiscalía dirigida a  sostener  su  inexistencia  para el 17 de diciembre de 2002, con el argumento de  que  sería  imposible  recoger  en  tres días la información allí contenida;  sostuvo  que  a  través  de  los  estudios de focalización se determinaron los  establecimientos    educativos,    y   agregó,   que   si   hubiesen   existido  irregularidades   en   ellos  el  Departamento  de  Planeación  hubiera  podido  vetar  las inversiones.   

En  punto  a  los  sobre  costos  refutó el  informe  de  policía  judicial  rendido  por  Martha Cecilia Rojas en cuanto al  porcentaje  de  ganancia  reconocido a los contratistas, arguyendo que no existe  norma  alguna  que establezca topes mínimos o máximos de utilidad para quienes  contraten  con  el Estado, de donde deduce, la servidora inventó el 51%; alegó  una  vez  que  los precios del contrato corresponden a los de venta al público,  motivo por el cual cree, no existe diferencia alguna.   

Solicitó  finalmente  a  la  Sala  tener en  cuenta  como prueba el fallo ejecutoriado de la Contraloría General de Boyacá,  en  el  cual  se  le  exonera  de toda responsabilidad fiscal y dictar sentencia  absolutoria a su favor.     

2.5.  El defensor del procesado MIGUEL ÁNGEL BERMUDEZ ESCOBAR   

Inició su discurso cuestionando a los demás  sujetos  procesales  por  no  haber realizado un estudio serio y responsable del  proceso  y,  soportar  sus solicitudes de condena únicamente en los informes de  policía   de   judicial,   a   los   cuales   califica  de  imprecisos  y  poco  confiables.   

Frente  al  tema  de  la firma de los avisos  aseguró  que  éstos  se  encontraban  debidamente  respaldados  con  la  ficha  EBI.   

En  cuanto  al  principio de transparencia y  deber  de  selección  objetiva  estimó  que  los objetos de los contratos eran  diferentes  en  tanto iban dirigidos, el 175 a zonas rurales y el 176 a sectores  urbanos,  los  cuales  obedecían a proyectos y programas diferentes, motivo por  el    cual    el   mecanismo   idóneo   para   contratar   era   la   modalidad  directa.   

Asimiló  las invitaciones con los términos  de  referencia,  en  razón  a  que ellas contenían el plazo para presentar las  propuestas,  la  oficina  donde debían radicarse, la norma que las sustentaba y  la forma de pago.   

Respecto  a  los  estudios de conveniencia y  oportunidad  precisó que forzosamente los avisos debían ir acompañados de las  fichas  que  justificaban  la  motivación de los proyectos, aclarando que desde  tres  meses  antes a sus publicaciones las editoriales enviaron las cotizaciones  de los textos a la gobernación.   

Sobre  los  certificados  de  disponibilidad  presupuestal  manifestó  que  nadie ha puesto en duda su existencia, documentos  que  además  para  el  momento  de  suscribir  los  contratos  contaban con las  correspondientes      partidas     presupuestales.        

Para  el  defensor  no constituye indicio de  compromiso  penal  la  circunstancia  de que la viabilidad técnica hubiera sido  expedida un día después de celebrado el contrato.   

Después  de  referirse  a  otros  aspectos  relacionados  con  las irregularidades mencionadas por el Fiscal concluye que su  defendido  no  desconoció  requisito  legal  alguno,  por  lo  que  solicita su  absolución   por  el  ilícito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales.   

En  relación  con el delito de peculado por  apropiación  sustentado  en  un  informe del cuerpo técnico de investigación,  cuestionó  duramente a su autora a quien calificó como inexperta en cuestiones  contables,  reiterando  los  argumentos  esbozados  por  el  doctor BERMUDEZ en torno a este tema   

Aseguró que así la administración hubiera  querido  contratar  con  las  editoriales  es lo cierto que esta negociación no  hubiera  sido  posible,  pues  únicamente   venden  sus  productos  a  los  distribuidores  tal  y  como  lo  revelaron  los  testimonios  de los diferentes  representantes de dichas empresas.   

Acudió  al  fallo fiscal de la Contraloría  que  exoneró   a su prohijado de toda responsabilidad fiscal para sostener  la ausencia de los aludidos sobrecostos.   

Con   fundamento   en   estos   y   otros  planteamientos  solicitó  igualmente  fallo  absolutorio  a  favor  del  doctor  BERMUDEZ  por  el delito de  peculado por apropiación.   

2.5.  El defensor del procesado EDGAR IGNACIO SAINEA ESCOBAR.   

Después de citar las diferentes pruebas que  integran  el  plenario  y  los  fundamentos  de  la  acusación se detuvo en los  siguientes temas:   

La  contratación  directa.  Apoyado  en  el  artículo  30 de la Ley 60 de 1993 que define la focalización como el  proceso  mediante  el  cual se garantiza que el gasto social se  asigne  a  los  grupos  de  población  más  pobre  y vulnerable, adujo  que fueron aspectos de orden geográfico, social e individual,  traducidos  en  ubicación,  estratificación  urbana  y  rural  y edades de los  educandos, los que determinaron la celebración de dos contratos.   

Términos  de  referencia.  Para el defensor  este  tema  fue  desarrollado  por  el  Fiscal como secuela de la ausencia de la  licitación  y  no  de la contratación directa. Soportado, entonces, nuevamente  en   el   criterio  de  la  focalización,  insiste  en  la  legalidad  de  este  procedimiento  y, en relación con los términos de referencia, citó el Decreto  855 para decir que se encontraban incluidos en las invitaciones.   

Precios  y  sobreprecios.  Manifestó que el  precio  de  venta al público fijado por las editoriales se identifica con el de  los  contratos,  motivo por el cual no hubo sobre costos. Reafirmó su tesis con  los  testimonios  de  los  diferentes  representantes  de  las casas editoriales  quienes  en  la  fase  del juicio aseguraron que el precio en esta materia es el  mismo del público.   

Para  él, las ventajas de los vendedores en  relación  con  lo  pagado  a  sus  expendedores  y  lo obtenido por la venta al  Departamento,  hace parte de esa gama de factores que incide en el precio final.   

Etapas precontractual y de ejecución de los  contratos  175  y  176.  Después  de  mencionar  todas  las  actividades que se  desarrollaron  para la celebración de los respectivos contratos por cada uno de  los  servidores  que  intervinieron  en  su trámite, señaló i) que en ningún  momento  los  acusadores  cuestionaron  ni  la  necesidad  ni la seriedad de los  proyectos  en  tanto  el  solo  examen  desprevenido  de cada uno, revela que no  pudieron  ser  efectuados  ni  improvisados  en  tres  días  i)  que  existe la  certificación  de  la Secretaría de Educación en cuanto a la razonabilidad de  los  costos  de  los  materiales  según  los precios del mercado, y iii) que el  doctor  SAINEA no participó  en  estas  actividades,  como  tampoco  en  la  escogencia  o  selección de los  contratistas,  pues  incluso  existe  prueba  testimonial que señala a Fernando  Zarate  como la persona que dio instrucciones a Constanza Ramírez en el momento  de elaborar los contratos.    

Con fundamento en este análisis expresó que  los  contratos  cumplieron con los requisitos legales, rechazó la existencia de  los  sobrecostos y deprecó a la Sala absolver a su defendido de los delitos por  los cuales fue acusado.   

CONSIDERACIONES  

Durante el transcurso del debate público, el  defensor  suplente  del  doctor MIGUEL ÁNGEL BERMUDEZ  ESCOBAR   solicitó   decretar  la  nulidad  de  esta  actuación   a  partir,  inclusive  del  “auto  que  clausuró  la  investigación,  a  fin  de  que  se  repita la indagatoria de su  defendido”,  porque no obstante haber sido el Fiscal  General  de  la  Nación  quien  dispuso  la vinculación de su defendido, en la  indagatoria  se despojó de dicha atribución cuando la delegó en el Fiscal 2º  Delegado   ante  esta  Corte.     

Frente a esta petición, respecto de la cual  se  aclara,  debió  formularse  para el momento de celebración de la audiencia  preparatoria  tal  y  como lo dispone el artículo 401 de la Ley 600 de 2000, es  un  hecho  cierto  que el Fiscal General de la Nación, mediante resolución del  15  de  marzo de 2007 abrió investigación formal contra el doctor BERMUDEZ  y  comisionó  -no  delegó- al  Fiscal  2º  de  la  Unidad  Delegada  ante  la  Corte  para  la práctica de la  diligencia          de          indagatoria11.     

Esta comisión, en momento alguno constituyó  un         acto         de        delegación12    o    de    “despojo   de   la   atribución  constitucional”  como  lo entendió el defensor; sobre el tema, de manera reiterada y  pacífica  la  Corte  Constitucional  y  esta  Corporación,  conscientes de las  múltiples  responsabilidades  que  pesan sobre el Fiscal General de la Nación,  han  admitido  la  posibilidad  de  que en procesos de su privativa competencia,  excepcionalmente  actúen  los Fiscales Delegados ante la Corte en virtud de una  comisión   específica  para  la  práctica  de  diligencias que aquél no  pueda   adelantar.   Ello,   en   trámite   de   actuaciones  por  Ley  600  de  2000.   

Lo  trascendental  e  importante  es  que el  Fiscal   no  se  desprenda  de  la  competencia  otorgada  expresamente  por  el  constituyente,  a  través  de  actos  de  delegación  destinados  a  que otros  funcionarios  adopten decisiones respecto de puntos neurálgicos que comprometan  el  ejercicio  de  la acción penal, como lo son la apertura de instrucción que  comprende  la  orden  de vinculación del imputado, la definición de situación  jurídica,  la  clausura  de  la  investigación  y la calificación13.    

En  el presente caso todas estas actuaciones  emanaron  del  Fiscal  General  de la Nación, él como director responsable del  proceso  ejerció el poder jurisdiccional cuando ordenó vincular a MIGUEL  ANGEL  BERMUDEZ  y  comisionó al  Fiscal  2º Delegado para la recepción de la indagatoria, decisión última que  se   encuentra  permitida  en  nuestra  legislación  procesal  penal,  pues  el  artículo  84  de  la  Ley  600  de  2000, consagra precisamente la figura de la  comisión14  para  la práctica de diligencias, sin hacer distinción en cuanto  a su naturaleza.   

Así  las  cosas,  es  imposible  aceptar la  afirmación  del defensor dirigida a sostener que el Fiscal General delegó o se  despojó  de  su  atribución  jurisdiccional  en  el  momento que comisionó al  Fiscal   2º   delegado   ante   la   Corte   para   recibir   la   versión  de  descargos.   

Con fundamento, entonces, en las precedentes  apreciaciones  la  Sala  no  declarará  la  nulidad  deprecada  por el defensor  suplente  de MIGUEL ANGEL BERMUDEZ,  pues   no   se  advierte  vicio  alguno  en  torno  a  la  falta  de  competencia.   

2-   De  acuerdo  con la preceptiva del  artículo  232  de  la  Ley  600 de 2000, el fallo condenatorio debe apoyarse en  prueba  que  ofrezca certeza sobre la realización de la conducta definida en la  Ley  como  delito  y  la  responsabilidad  del  acusado;  para  llegar  a  estas  conclusiones,  según lo establece el artículo 238 del citado ordenamiento, los  medios  de  prueba  deben apreciarse en conjunto y en consonancia con las reglas  de la sana crítica.   

Como   ya   se   mencionó,  los  doctores  MIGUEL ÁNGEL BERMUDEZ ESCOBAR y EDGAR IGNACIO SAINEA  ESCOBAR  fueron  llamados  a  juicio  por  la presunta  comisión  de  los  delitos de Contrato sin cumplimiento de requisitos legales y  Peculado  por  apropiación  agravado  por la cuantía, en concurso homogéneo y  heterogéneo,  y  consagrados  en  su  orden,  en  los  artículos 410 y 397 del  Código Penal.   

   

En  este sentido, corresponde establecer, en  primer  lugar,  si  se  concreta  el elemento de la certeza en relación con las  conductas   imputadas   a  los  doctores  BERMUDEZ  y  SAINEA,   en   su   condición   de   Gobernador  del  Departamento  de  Boyacá  y  Gobernador  encargado,  frente a los supuestos que  estructuran  las  conductas  punibles aludidas, iniciando por la de Contrato sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  consagrada  en los siguientes términos:   

“Artículo 410.- Contrato sin cumplimiento  de  requisitos legales. El servidor público que por razón del ejercicio de sus  funciones  tramite contrato sin observancia de los requisitos legales esenciales  o  lo  celebre o liquide sin verificar el cumplimiento de los mismos, incurrirá  en  prisión  de  cuatro  (4)  a  doce (12) años y en multa de cincuenta (50) a  doscientos  (200) salario mínimos legales mensuales vigentes, e inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas de cinco (5) a doce (12)  años”.     

De  acuerdo  con  la  anterior  descripción  típica,  son  supuestos  para la realización del tipo objetivo: i) Ostentar la  calidad  de  servidor público y ser el titular de la competencia funcional para  intervenir  en  la  tramitación,  celebración o liquidación del contrato; ii)  Desarrollar  la conducta prohibida, concretada en la intervención en una de las  fases,  es  decir,  tramitar  contrato  sin  la  observancia  de  los requisitos  legales,   o,   celebrar  o  liquidar  sin  verificar  el  cumplimiento  de  los  mismos15.   

En esa dirección, se tiene que para el 17 de  diciembre   de  2002,  fecha  en  que  se  suscribieron  las  invitaciones  para  suministrar  los textos educativos que integraron los contratos 175 y 176,   MIGUEL    ANGEL   BERMUDEZ   ESCOBAR   se    desempeñaba    como    Gobernador    del    Departamento   de  Boyacá.   

Así  se  extrae  de  la  certificación que  expidió  la  Directora  Administrativa  de  ese  Departamento el 19 de junio de  2007,  donde  se  indica  que  MIGUEL ÁNGEL BERMUDEZ  reasumió  las  funciones de gobernador a partir del 2  de  agosto  hasta  el  23  de diciembre de 2002, fecha en la cual le concedieron  licencia  no  remunerada  para  ausentarse del cargo de gobernador hasta el 4 de  enero  de 200316.    

De la misma forma, aparece acreditado que el  23  de  diciembre  de  2002,  fecha  de  suscripción de los aludidos contratos,  EDGAR    IGNACIO    SAINEA   ESCOBAR   se   encontraba   encargado  de  las  funciones  de  gobernador  del  Departamento  de  Boyacá,  según  Decreto  2500  del 18 de diciembre del mismo  año17.   

En  virtud  de  estas  calidades,  los  dos  procesados   ejercieron   como  representantes  de  la  entidad  territorial  la  competencia  para  ordenar y dirigir la celebración de licitaciones o concursos  y  para  escoger  contratistas, tal y como lo establece el artículo 11, ordinal  3, literal b del estatuto contractual.   

Es  claro igualmente que en el presente caso  no  se  presentó la figura de la delegación a que hace referencia el artículo  12  idem,  como  quiera que  MIGUEL    ÁNGEL    BERMUDEZ    y   EDGAR   IGNACIO  SAINEA,  fueron quienes, en su orden, suscribieron las  invitaciones y celebraron los contratos cuestionados.   

De  esta  manera  puede  concluirse  que los  doctores  MIGUEL ANGEL BERMUDEZ y EDGAR IGNACIO SAINEA  ostentaban la calidad de servidores públicos y en esa  calidad  les correspondía celebrar los contratos estatales efectuados con cargo  a  los recursos del departamento que regentaban, con lo cual se cumple el primer  presupuesto  de  la conducta punible objeto de análisis, dado que se está ante  un tipo penal de sujeto activo calificado.   

En cuanto a la conducta prohibida descrita en  la  prescripción  legal,  la  Sala tiene dicho que se trata de un tipo penal de  conducta  alternativa  que  contempla  tres hipótesis a partir de las cuales se  desencadena  la  reacción  punitiva respecto del servidor público revestido de  la  función  contractual,  o  parte de ella, a saber: i) Por la “tramitación”   del  contrato  sin  la  observancia   de   requisitos  legales  esenciales  para  su  formación,  etapa  contractual   que   en   términos   de   la  Corte,  comprende  “los  pasos  que  la  administración  debe  seguir hasta la fase de  ‘celebración’         del        compromiso  contractual”; ii)  Por la “celebración”    del   contrato   sin   verificar   el  cumplimiento  de  los  requisitos legales esenciales del mismo, incluidos, claro  está,  aquellos que de acuerdo con la Ley 80 de 1993 son de forzoso acatamiento  dentro  de  la fase precontractual y que constituyen solemnidades insoslayables;  y         iii)         Finalmente,         por         su        “liquidación”      en     similares  condiciones.18   

   

En  este  sentido  puede  observarse  que el  legislador  a  través del estatuto contractual plasmó los principios que sobre  la  función  administrativa  predica  el  artículo  209  de  la  Constitución  Política  cuando  señala que ella “está al servicio  de  los  intereses generales y se desarrolla con fundamento en los principios de  igualdad,   moralidad,   eficacia,   economía,   celeridad,   imparcialidad   y  publicidad…”19.    

Consecuente con esta preceptiva el artículo  339  prevé  como  marco  para  ejecutar  la  función administrativa el plan de  desarrollo,  que  se  conforma  de dos partes: una parte general, en la que  se  señalan   los  propósitos,  las  metas  y  prioridades  de la acción  estatal   a   largo   y   mediano  plazo,  así   como  las  estrategias  y  orientaciones  generales  de  la  política económica, social y ambiental; y de  una  parte  especial,  conformada  por  el  plan de inversiones públicas.    

Si bien el ordenamiento superior solo refiere  esta  obligación  al  ámbito nacional, a través de la Ley 152 de 1994 ella se  hizo  extensiva  a las entidades territoriales, que deben acoplar su gestión al  plan  de  desarrollo expedido por los correspondientes órganos legislativos, de  conformidad  con  el  proyecto  presentado  por  el  candidato elegido bien como  gobernador  o  como  alcalde, previo agotamiento del trámite establecido por la  misma                  normatividad20.   

Como  viene  de  verse,  existe  un vínculo  inescindible  entre  el  plan  de  desarrollo  y  el  presupuesto, en tanto es a  través  de  éste  que  aquél encuentra realización, tal y como lo dispone el  artículo 346 de la Constitución.   

De allí que el artículo 13 del Decreto 111  de  1996  contemple dentro de los principios que rige el sistema presupuestal el  de   planificación,  según  el cual  “El  Presupuesto   General  de  la  Nación  deberá  guardar  concordancia  con  los  contenidos  del  Plan  Nacional de Desarrollo, del Plan Nacional de Inversiones,  del  Plan  Financiero  y  del Plan Operativo Anual de Inversiones”                    21   

La  herramienta  legal  que  contribuye a la  ejecución  de  los planes de desarrollo y del correspondiente presupuesto es el  Banco   de  Programas  y  Proyectos  de  Inversión22,  pues  es  allí  donde  se  registran  las  necesidades  cuya satisfacción buscan los programas de gobierno  condensados en aquéllos.    

El  Banco  de  Programas  Proyectos  es  un  instrumento  de  planeación,  administración y control de la inversión; es un  sistema  de  información  que trata sobre los destinos del gasto, encaminados a  solucionar  problemas y a satisfacer necesidades de los diferentes sectores. Los  programas  y  proyectos  son una de las fases culminantes de la elaboración del  plan  de desarrollo, ya que representan los instrumentos que van a canalizar los  recursos  constituyéndose  así  en garantía del uso adecuado que se dé a los  mismos.23.   

Ahora,  previo  a  la  radicación  de  los  proyectos  en el correspondiente Banco es necesario que la administración   adelante  una  seria labor de indagación y verificación orientada a establecer  las  necesidades  del  conglomerado,  la  forma  en  que pueden satisfacerse, el  presupuesto  requerido  y la solución que apareja para el efectivo cumplimiento  de los fines del Estado.   

    

Esta  información  nutre  los  formatos  a  diligenciar  en  el  Banco de Programas de Proyectos; baste consultar una de sus  fichas  para  advertir  cómo  allí  se describe el problema o la necesidad, su  origen,  la  población  afectada  y beneficiaria, el objetivo del proyecto y la  solución,   estimada   lógicamente   a   través   de   un  presupuesto.    

Estos  estudios  traducidos  en  proyectos,  constituyen  entonces,  el  primer  paso  que  da  la  administración en pro de  ejecutar  la  actividad  contractual,  la cual sirve de guía para las restantes  acciones administrativas.   

En   igual  medida,  ilustran  acerca  del  procedimiento  contractual que deberá agotarse para el desarrollo del proyecto,  esto  es,  si  por  los  recursos involucrados demandan de la realización de un  proceso  licitatorio  o  si,  en  cambio,  puede  acudirse  a  la  contratación  directa.   

En tal orden, bien puede afirmarse que tales  análisis  no  son  un requisito apenas formal sino sustancial, en la medida que  constituyen  el  insumo  básico  para  ilustrar  a la administración sobre los  requerimientos  mínimos  que  debe  cubrir a través del proceso contractual en  armonía con el plan de desarrollo.    

No se olvide que es precisamente a través de  la  actividad  contractual  como la administración pública cumple las metas de  los  planes de desarrollo previamente disgregados en el presupuesto, en tanto es  la herramienta mediante la cual se logran los objetivos propuestos.   

Por  estas  razones  el  artículo  68  del  Estatuto   Orgánico   del   Presupuesto  General  de  la  Nación  -Decreto  111  de  1996-, aplicable a las  entidades     territoriales,      establece     que:      “no  se  podrá  ejecutar  ningún  programa  o proyecto que haga  parte  del presupuesto general de la Nación hasta tanto se encuentren evaluados  por  el  órgano  competente  y  registrados en el Banco Nacional de Programas y  Proyectos”    

En suma, a estas últimas conclusiones no se  llega  de  manera caprichosa, sino con base en el análisis de aquellos factores  que   integran   el  principio  de  planeación,  esencial  a  la  contratación  administrativa.   

Por  ello  la Ley 80 de 1993 contempla entre  sus  axiomas  básicos  fundamentales  para  el desarrollo de la  actividad  contractual  que  se  empalma con las precedentes disposiciones, el principio de  economía  que  impone  a  la administración la obligación, con la debida  antelación  a  la  apertura  del  procedimiento de selección o de la firma del  contrato,  según  el  caso,  de  elaborar  los  estudios,  los  diseños  y los  proyectos  requeridos;  lapso en el que también, exige analizar la conveniencia  o   inconveniencia   del   objeto   a  contratar  e  impartir  las  aprobaciones  correspondientes24.   

Este  principio en cuya esencia se encuentra  el  deber de planeación del contrato” significa que  el  Estado  está obligado a actuar con alto grado de eficacia y eficiencia para  que  se  protejan  los  recursos  públicos, fiscales, con sujeción estricta al  orden  jurídico.  De  tal  manera que es cuestionable todo acto de negligencia,  desidia  o falta de planeación u organización estatal en la toma de decisiones  públicas   que   generan   situaciones   contrarias  a  la  Ley.”25   

Asimismo,  debe  tenerse  en  cuenta que los  procedimientos  constituyen  mecanismos  de  la actividad contractual que buscan  servir  a  los fines del Estado, a la adecuada, continua y eficiente prestación  de  los  servicios  públicos y, a la protección y garantía de los derechos de  los  administrados,  en  los  términos  que  lo  establece  el  numeral 3º del  artículo 25 de la Ley 80 de 1993.   

De allí que, como lo señalara el Consejo de  Estado  “ la contratación administrativa no es, ni  puede  ser,  una  aventura ni un procedimiento emanado de un poder discrecional,  sino,  por el contrario, es un procedimiento reglado en cuanto a su planeación,  proyección,  ejecución  e interventoria, orientado a impedir el despilfarro de  los          dineros          públicos”.26   

Las anteriores precisiones sirven de linderos  para  examinar  cada  una  de  las  omisiones  de  requisitos legales esenciales  atribuidas  por la Fiscalía a los procesados en el pliego de cargos, en orden a  determinar  si con ellas se estructuró la conducta descrita en el tipo penal, y  si  a  su  vez,  obra  prueba  para  concluir  que  les  son   directamente  atribuibles.   

6-   Los negocios sobre los cuales pesa  la  acusación proferida por el señor Fiscal General de la Nación en contra de  los ex gobernadores son los siguientes:   

–  Contrato  175 del 23 de diciembre de 2002  cuyo objeto consistió en la adquisición de   

Cantidad             

Nombre  libro             

Especifica.             

Valor  Unidad             

Valor Total  

32             

Enciclopedias  Disney             

8 V             

429.000             

$13’728.000  

32             

Curso  de  Ingles  The   

Magic English            

4V + 5VH             

640.000             

$20’480.000  

32             

Enciclopedia Mundo de  los Animales             

5V + 5VH             

530.000             

16.960.000  

32             

Enciclopedia  Autodidáctica Actual             

8V + 4CDS             

560.000.00             

17.920.000  

32             

Manual   de   la  Educación             

1V +1CD             

230.000.00             

7.360.000  

32             

Manual de Educación  física y Deporte             

1V+1CD             

220.000.00             

7.040.000  

32             

Enciclopedia del Sexo  y Educación Sexual             

SV+1VHS             

264.000.00             

8.448.000  

32             

Atlas  Geográfico  Universal y de Colombia             

1v             

275.000.00             

8.800.000  

32             

Enciclopedias  Multimedia Aventura Ciencia             

12 CDS             

375.000.00             

12.000.000  

32             

Enciclopedias  Multimedia Seres Vives             

14 CDS             

395.000.00             

12.640.000  

32             

Mil  Ideas  Para  la  Mujer de Hoy             

             

250.000.00             

8.000.000  

32             

Dicc. Inglés Español             

1V             

130.000.00             

4.160.000  

32             

Diccionario  Enciclopédico             

1V+1CD             

149.000.00             

4.768.000  

32             

Diccionarios  Sinónimos Antónimos             

1V             

99.000.00             

3.168.000  

32             

Cursos  Informática  Aplicada             

12MLS+12CD             

450.000.00             

14.400.000  

32             

Cuentos  Infantiles             

1V+2CDS             

130.000.00             

4.160.000  

32             

Biblia   Infantil             

1V +2CDS             

130.000.00             

4.160.000  

32             

Colección  Valores  Tío Moroco             

4V+1VH             

235.000.00             

7.520.000  

Total:             

175.712.000  

–   Contrato 176 del 23 de diciembre de  2002, dirigido al suministro de   

Cantidad             

Nombre    del  libro             

Especificación             

Valor  Unidad             

Valor  total  

119             

Diccionario  Enciclopédico Superdiccionario             

1 Tomo             

199.000.00             

23.681.000  

119             

Enciclopedia Temática  Mente             

1+1CD             

200.000.00             

23.800.000  

119             

Atlas  Colombia y el  Mundo             

1 Tomo             

99.000.00             

11.781.000  

119             

Colombia   Guía  Enciclopédica             

1 Tomo             

88.000.00             

10.472.000  

119             

Manual   Moderno  Informática             

             

211.000.00             

25.109.000  

119             

Diccionario  Ingles-Español             

1 Tomo             

120.000.00             

14.280.000  

119             

Diccionario Sinónimos  Antónimos             

1 Tomo             

90.000.00             

10.710.000  

119             

Enciclopedia  Mega             

4 Tomos             

240.000.00             

28.560.000  

119             

Mi Primera Biblioteca  Educación Sexual             

4    Tomos   +3  VH             

260.000.00             

30.940.000  

1.507.000             

179.333.000  

De  manera concreta, la imputación frente a  estos  contratos  se hace consistir en que en ellos se omitieron i) el principio  de  economía,  porque no existieron estudios serios y previos de conveniencia y  oportunidad;   ii)   el   principio   de   transparencia,   porque   se  acudió  habilidosamente  a la contratación directa fraccionando en dos lo  que era  un  solo  objeto  contractual  con  el  propósito de evadir la licitación, sin  contarse  con  términos de referencia, iii) el deber de selección objetiva, en  cuanto  no se establecieron criterios de comparación objetiva de las propuestas  y  iv) el desconocimiento del artículo 3 del Decreto 855 de 1994 por no haberse  tenido en cuenta los precios del mercado.     

Como  la  investigación  reveló  que  los  contratos  175  y  176  fueron  tramitados  simultáneamente  por  MIGUEL ÁNGEL  BERMUDEZ,  y  suscritos  por  EDGAR IGNACIO SAINEA, por cuestiones de método la  Sala   asumirá   de  manera  conjunta  su  análisis,  respecto  a  cada  una  de las omisiones descritas, en  orden  a  establecer si con ellas se actualizan los tipos penales por los cuales  fueron  convocados  a  juicio y, a su vez si obra prueba para concluir que ellos  son directamente atribuibles a los procesados.   

-Del principio de economía  

Con  fundamento en las facultades concedidas  en  la  ordenanza  024  del  10 de septiembre de 2002, el entonces gobernador de  Boyacá    MIGUEL   ANGEL   BERMUDEZ,   expidió  el  23  de  septiembre  del  citado  año el Decreto 2024,  modificando  el  presupuesto  de  rentas y recursos de capital y gastos para esa  vigencia  Fiscal  con el objeto de ajustarlo a los cambios efectuados en el Plan  de Desarrollo.   

Entre  los  traslados  presupuestales  que  efectuó  para  financiar  diferentes  sectores de inversión social con cargo a  recursos  de  regalías,  acreditó  el sector educación con $1.372’546.000  para  proyectos  de cobertura  básica27.   

Dos  de  los  proyectos ejecutados con estos  recursos  fueron  los  objetos de los contratos 175 y 176, según lo deja ver el  informe  de  policía  judicial  351448  del  6  de  julio  de  200628.   

Posteriormente, el 17 de diciembre de 2002 el  burgomaestre  suscribió  dos  avisos  públicos  invitando a los interesados en  contratar  con  la  gobernación,  a  suministrar los libros que conformaron los  objetos  de  los  contratos  175  y  176 del 23 de diciembre de 200229.   

Mientras   una  invitación  mencionó  el  proyecto    “DOTACION    DE    BIBLIOTECAS   PARA  ESTABLECIMIENTOS   EDUCATIVOS  DE  LOS  MUNICIPIOS  DE  TUNJA,  DUITAMA,  PAIPA,  SOGAMOSO   Y   CHIQUINQUIRÁ  DEL  DEPARTAMENTO  DE  BOYACA”    la  otra  citó el de “DOTACIÓN  DE   BIBLIOTECAS   PARA   ESTABLECIMIENTOS  EDUCATIVOS  DE  LAS  PROVINCIAS  DEL  DEPARTAMENTO DE BOYACA”   

Cada una de las invitaciones tiene constancia  de  fijación  del  17  de  diciembre  de  2002   y  de desfijación del 20  siguiente,  por  parte  de  la  Directora  de  Servicios  Administrativos, Magda  Fabiola            Becerra           Urrea30.    

A pesar que en las invitaciones se consignó  que  el  departamento  contaba con una disponibilidad presupuestal para cada uno  de     los     casos     de     $180’000.000,   lo   cierto  es  que  los  aludidos  certificados  fueron  expedidos   hasta   el  20  de  diciembre  de  200231,   en   respuesta   a   las  solicitudes  elevadas  en  ese  día por el Director Financiero, Fernando Zarate  Osorio32.   

Según  dan  cuenta  los elementos de juicio  allegados  al  expediente a través de las diferentes inspecciones practicadas y  pruebas  trasladadas  de  investigaciones  adelantadas  por estos mismos hechos,  ningún  otro  documento  antecede  a  las  invitaciones  que  suscribió  el ex  gobernador MIGUEL ÁNGEL BERMUDEZ.   

No existe prueba documental que respalde las  aseveraciones  efectuadas  por  MIGUEL ANGEL BERMUDEZ  durante  el desarrollo de la audiencia pública, en el  sentido  de  que  en  el  mes  de  octubre  de  2002 las editoriales presentaron  cotizaciones   de   los   diccionarios,   enciclopedias   y   manuales   que  la  administración  pretendía  adquirir,  ni   copia de oficios suscritos por  algún servidor de la gobernación solicitándolas.   

Contrario  a  esta  aseveración  obra en la  actuación  la  constancia  del almacenista de la gobernación de Boyacá, Oscar  Celio  Coy,  en la cual certifica que “revisados los  archivos  de  esta   dependencia, donde se encuentran los documentos de los  contratos  de  suministros No. 175 y 176 de 2002 no se  encontró   referencia   de   las   editoriales   de   los   libros  que  fueron  adquiridos”     33    

Incluso,  los servidores Antonio María Daza  Sarmiento   y   Leonor  Valderrama  de  González  quienes  participaron  en  la  inscripción  y  aprobación de los programas donde se relaciona el valor de las  obras  y  el  presupuesto,  tampoco  dan  cuenta  respecto  a  la manera como se  determinaron   los   precios;  lo  único  cierto  en  cuanto  a  ellos  son  su  coincidencia  con  las  propuestas  favorecidas,  cuyas  fechas  de elaboración  también    corresponden    a    las    inscripciones    de    los    susodichos  proyectos.   

Así las cosas, es un hecho incontrovertible  que  las  invitaciones constituyeron no solo el inicio del proceso de selección  del  contratista  de los futuros contratos 175 y 176, sino la primera actuación  del trámite pre contractual.   

Esta  situación  fue reconocida veladamente  por  el  procesado  EDGAR IGNACIO SAINEA durante  el interrogatorio que absolvió en la audiencia pública de  juzgamiento,  cuando  admitió  que  fueron  los avisos públicos los que dieron  inicio        a        estos        contratos34.   

Ciertamente,  solo  hasta  el  20  de  diciembre  de  2002 la gobernación  inscribió  en  el  Banco  de  Programas  y Proyectos los planes que mencionaban  ambas  invitaciones.   Es  esta fecha la que aparece registrada en éstos y  en  los  certificados expedidos por la Directora del Departamento Administrativo  de  Planeación  Edna  Jeannette Molano Riveros, donde asegura, en unos, que los  proyectos   se   encuentran   registrados,  son  viables,  susceptibles  de  ser  financiados  por  el  valor consignado en cada contrato; y en los otros, que son  técnica  y  financieramente  viables;  se  encuentran  contenidos en el Plan de  Desarrollo  del departamento “El Renacer de Boyacá,  nuestro  mayor  compromiso”  en el componente social  del  sector  de  educación, cumplen con el artículo 13 de la Ley 756 de 2002 y  permiten  comprometer  recursos  provenientes de regalías directas.35.    

Sin embargo, fue el  24  de  diciembre  de  2002 cuando Leonor Valderrama de  González,   profesional   de  la  oficina  de  Planeación  y  Sistemas  de  la  Secretaría  de Educación encargada de analizar los proyectos de esa sectorial,  se   pronunció   favorablemente   sobre  la  viabilidad  de  los  mismos  y  la  razonabilidad   de   los   costos  “según  precios  del                  mercado”36;        aprobaciones  que resultaron extemporáneas, pues para esta fecha la  Directora  del Departamento Administrativo de Planeación ya había cumplido esa  labor   e   inclusive,  se  encontraban  suscritos  los  contratos  -23 de diciembre de 2002-   

En efecto, sobre el procedimiento adelantado  por  la  oficina  del Banco de Proyectos adscrita al Departamento Administrativo  de  Planeación,  Antonio  Maria Daza Sarmiento, integrante de la misma, relató  que  una  vez  se radicaba el proyecto lo revisaba para remitirlo a la sectorial  correspondiente  donde  se  le  asignaba  un  profesional idóneo en la materia,  quien  lo  estudiaba  para  emitir concepto de viabilidad del mismo, el cual, si  era  favorable, regresaba a esa dependencia donde proyectaban una certificación  para  firma  del  Director  de  Planeación  sobre  registro  y  viabilidad  del  proyecto37.   

En el caso de los proyectos contentivos de la  dotación  de  bibliotecas  para  los  diferentes establecimientos educativos de  varios   municipios  y  provincias  del departamento de Boyacá, este orden  cronológico  no  se  siguió: antes de brindar la sectorial sus conceptos sobre  la  razonabilidad  de  los  costos y viabilidad -24 de  diciembre-   ,   la   Directora   del   Departamento  Administrativo  de  Planeación  los  sustituyó  con  sus  propias  constancias  – 20 de diciembre-.   

El procedimiento expuesto por Antonio María  Daza  Sarmiento  explica  el  porqué  las  misivas  suscritas por la arquitecta  Leonor  Valderrama  de  González  en  su  calidad  de   profesional  de la  Secretaría  de  Educación de Boyacá estaban dirigidos al Banco de Programas y  Proyectos  y  no a otra dependencia; de haberse respetado el trámite de Ley que  acostumbraba  adelantar la administración departamental, las certificaciones de  la  Directora  de  Planeación  sobre  viabilidad  de  los proyectos se habrían  confeccionado  con  posterioridad  al  24  de  diciembre,  pero  no  antes  como  sucedió.   

Ante  esta  circunstancia, es claro también  que  los  contratos  se  suscribieron  sin  este  requisito,  toda  vez  que las  certificaciones  emitidas  por  la  Directora del Departamento Administrativo de  Planeación  carecían  de validez por la falta de los conceptos de la sectorial  de educación a la cual pertenecían los proyectos.   

En  tales  condiciones,  entonces, le asiste  razón  a  la Fiscalía cuando señala en la resolución de acusación que en el  trámite  y  celebración  de  los  contratos  se  desconoció  el  principio de  economía  por la iniciación del proceso de selección sin los estudios previos  de   conveniencia   y   oportunidad   del  proceso  y,  por  la  elaboración  y  presentación  posterior  a la publicación de los avisos de invitación, de los  proyectos en la oficina de  planeación.   

Obsérvese   cómo   en   ninguna  de  las  expediciones  de  los  actos  administrativos  relacionados,  la administración  departamental  de  Boyacá cumplió una actividad seria, sensata y ordenada, por  el   contrario,   todo   resulta  ser  producto  de  una  gestión  improvisada,  desorganizada  y  sin  logicidad alguna, que culminó con la celebración de los  contratos  175  y  176  por  parte  del  doctor  EDGAR  IGNACIO SAINEA ESCOBAR.   

Es   así  como  hasta  aquí,  la  prueba  documental  y  testimonial  recaudada  revela  que  en  la  tramitación  de los  contratos  175  y  176  se  soslayó  el  principio  de economía que dimana del  artículo  25  de  la  Ley  80  de  1993,  numerales 7 y 12, pues es evidente la  inexistencia  de  estudios  para el momento de emisión de las invitaciones, los  proyectos  en  los  cuales  éstos  se  encontraban comprendidos, además de ser  posteriores    se    encuentran    rodeados    de    las    anomalías    atrás  reseñadas.        

– Del principio de transparencia  

La segunda irregularidad contractual referida  en  la resolución de acusación como penalmente relevante, tiene que ver con el  posible  fraccionamiento  de  los  objetos contractuales 175 y 176, pues dada su  identidad  se  imponía  la  realización  de un sólo convenio y no de dos como  acaeció,  circunstancia  que en criterio de la Fiscalía obedeció al ánimo de  la  administración  de  evadir  la  licitación  que  conforme  al principio de  transparencia  (artículo  24  de la Ley 80 de 1993), constituye requisito legal  esencial de la “tramitación” del contrato estatal.   

En  efecto,  sucede  que  a  través  de  la  licitación  se  realiza  otro principio fundamental en materia contractual como  lo  es  el  de  transparencia,  en  tanto  que  la  publicidad, inherente a este  trámite,  garantiza  un  proceso de contratación abierto, donde los aspirantes  concurren  en  igualdad  de  condiciones  ante  la  administración  en busca de  obtener  la concesión del contrato, espacio en el cual se conocen y debaten las  decisiones  de  ésta  y  en el que la selección del adjudicatario se encuentra  cimentada  en  criterios  previamente  definidos, objetivos serios y ponderados,  limitando  así  la  posibilidad  de escogencia por juicios subjetivos, aspectos  todos  que buscan hacer palpable, en la práctica, el principio de transparencia  que rige la contratación estatal.   

Sobre   el  tema  del  fraccionamiento  de  contratos,  bien  está  precisar  que  se verifica cuando la administración de  manera  artificiosa  deshace  la unidad natural del objeto contractual, a fin de  pactar  directamente  lo  que en principio debió regirse por las formas propias  de  la  licitación  en  atención  al  factor  de  la  cuantía,  práctica que  indudablemente  riñe  con  las  normas  que gobiernan la contratación estatal,  particularmente  con  el  principio  de  transparencia  y el deber de selección  objetiva.   

No  obstante  lo anterior, la valoración de  tal  conducta  en relación con la posible configuración del delito de contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos legales, ha dicho la Corte, supone realizar un  doble  ejercicio analítico dirigido a determinar: (i) sí resulta predicable la  unidad  de  objeto  respecto de los contratos cuya legalidad se cuestiona, y, en  caso  cierto,  (ii)  cuáles  las  circunstancias  que en concreto llevaron a la  administración   a  realizar  varios  contratos,  pues  sólo  de  allí  puede  extractarse  si la actuación se apoyó en criterios razonables de satisfacción  del  interés  público, propósito al que sirve la contratación estatal, o si,  en  cambio, las razones esgrimidas son sólo artificiosas y dirigidas, por ende,  a   soslayar   las  reglas  contractuales  debidas.38   

En  el  caso  que contrae la atención de la  Sala  se  demostró  que  la menor cuantía para la contratación en la vigencia  Fiscal   2002   en   el   departamento   de   Boyacá  era  de  $247’200.000,  hasta  este  monto se podía  contratar  directamente,  de  ahí en adelante era obligatorio adelantar proceso  licitatorio  de  conformidad  con  el  artículo  24  de  la  Ley 80 de 1993 que  reglamenta el principio de transparencia.   

En lo que atañe a los contratos cuestionados  se   tiene   que   el   175  se  suscribió  por  la  suma  de  $175’712.000  y el 176 por $179’333.000.  Confrontado cada uno de  estos  valores con la cuantía que autorizaba a la administración departamental  a  contratar  de  manera  directa  se  observa que están en el rango permitido.   

Sin  embargo,  los  contratos  175  y  176  presentan   una   serie   de  características  que  los  identifican  a  saber:   

-Ambos estaban dirigidos a la adquisición de  diccionarios,  enciclopedias y manuales, en fin, textos educativos para dotar de  bibliotecas a las escuelas y los colegios;   

-Se  suscribieron  en  la misma fecha: 23 de  diciembre de 2002;   

-La  imputación  presupuestal  es la misma:  sección  05,  Código  2108190201,  vigencia  200239.   

-Uno  y  otro  pertenecen  a  proyectos  de  cobertura  básica  de  educación,  según  los  certificados de disponibilidad  presupuestal,   expedidos   en   la  misma  fecha:  20  de  diciembre  de  2002.   

-En los dos se adquirieron diccionarios de la  misma   naturaleza:   enciclopédicos;   inglés   y  español  y  sinónimos  y  antónimos.   

La  mención  en  el  contrato  175 de los  “municipios  de  Tunja,  Duitama, Sogamoso, Paipa y  Chiquinquira”   respecto   de   las   “provincias    del    departamento    de   Boyacá”    a  que  hace  alusión  el  contrato  176,  no  exterioriza  diferencia  alguna;  cuando  se  examina cuáles fueron éstas, se encuentra que  corresponden,  indistintamente, a 119 municipios del ente territorial de los 123  que              lo             integran40,  luego  su  destinación en  general   hacía   relación   a   los   establecimientos   educativos   de  las  circunscripciones   que   componen  el  departamento  de  Boyacá,  diluyéndose  también  así, el concepto de  focalización a que acudió la defensa para  desvirtuar la unidad de objeto.   

En  relación  con  este  último  punto  es  importante  aclarar que estos contratos se financiaron con parte del presupuesto  de   las   regalías   –  Artículo  13 Ley 756 de 2002- y no del Sistema General  de  Participaciones  –  Ley  715  de  diciembre 21 de  200141-  del  cual  no  hacen  parte aquéllas.   

Los   recursos  correspondían  al  sector  educación  y  estaban  destinados,  como bien lo apuntó el defensor del doctor  SAINEA,  a mejorar la   calidad  educativa  de  los  establecimientos  educativos que pertenecían a las  áreas  más  pobres;  empero  en  esta  finalidad  el  aspecto geográfico, los  estratos,  o la clase de zonas no autorizaban la divisibilidad del objeto, estos  criterios  surgen ahora como excusas de los procesos seleccionados pero no de la  realidad,  demostrativa  de  que  en la distribución de los susodichos recursos  estaban  involucrados  todos  los  municipios de Boyacá con independencia de la  escuela  o  concentración  seleccionada; de allí la presencia de un solo rubro  presupuestal.    

    

Sumadas  entonces  las  cuantías  de  los  contratos               -$175’712.000     y     $179’333.000-  fácil    resulta    advertir    que    excedía   –  $355’045.000-  el  límite máximo para contratar directamente, pues se itera, la  menor  cuantía  establecida  para  el  departamento  de  Boyacá en la vigencia  Fiscal     2002    era    de    $247’200.000.   

Ni en la etapa de la investigación ni en el  juicio  los  procesados  aceptaron  la  existencia  del  fraccionamiento,  tanto  MIGUEL      ÁNGEL      BERMUDEZ     como  EDGAR  IGNACIO  SAINEA han  aducido  que  se  trataba de contrataciones diferentes, tenían  objetos  disímiles,  bien  por  su  destinación  ora  por la naturaleza de los  textos,  último  aspecto  en  torno del cual el primero acotó, por tratarse de  enciclopedias  y  obras  literarias  científicas  con  derechos  de  autor, era  imposible hablar de distribución.   

En cuanto a su destino, ha quedado despejado  que  los  materiales  educativos  estaban  dirigidos a satisfacer necesidades de  establecimientos  educativos  de  los  diferentes municipios del departamento de  Boyacá.   Frente  a  las  clases  de  textos, debe decirse que en ellos no  existe  diferencia  alguna,  todos  eran  obras  especializadas  respecto de las  cuales  ya  se  determinó  la  equivalencia  en  algunos  de  sus  ítems,  puntos que precisamente ayudan a  asegurar   que   el  tipo  de  procedimiento  a  acometer  era  la  licitación.   

La   tesis   expuesta   por  el  procesado  MIGUEL ÁNGEL BERMUDEZ en la  vista   pública,   en  el  sentido  que  la  Ley  80 de 1993 no tipifica la figura del fraccionamiento como  sí  lo hacía el decreto 222 de 1983 carece de asidero legal; si bien es cierto  ésta  no  aparece  mencionada en su contenido, no lo es menos que sí impone al  servidor   público  director  de  la  contratación,  el  deber  de  acatar  un  procedimiento  según  el  objeto o cuantía para la selección del contratista,  lo   que   comporta   que   tal   requisito   no   pueda  eludirse  para  acudir  artificiosamente  a  la  contratación  directa,  dividiendo  en  dos  lo que en  esencia es solo uno.   

Tampoco  es cierto  que   el  fraccionamiento  exija  como  requisito  la  identidad  en  el  contratista,  sin  ella  puede  estructurarse.  Ahora,  si se  presenta  esta  situación, rodeada de las condiciones arriba indicadas, es solo  otra  señal  que  ayuda  a  visualizarlo,  convirtiéndose  así la teoría del  doctor   BERMÚDEZ  en  un  sofisma  de  distracción, pues con ausencia de ese aspecto alcanza a advertirse  la división, tal y como se dilucidó en los acápites anteriores.   

No  es verdad que los proyectos determinaron  la  vía  por la cual se adelantaron los contratos, como lo sostiene el defensor  del  doctor BERMUDEZ. Olvidó  el  letrado  que  el  procedimiento  emergió  de  las invitaciones en tanto los  proyectos  surgieron como consecuencia de éstas; lo lógico si hubiera sido ese  orden  que  concuerda  además  con  el  relato  de  la  Directora  de Servicios  Administrativo  de  esa  época,  quien  señaló que a finales del año 2002 la  contratación   se  congestionó  porque  “no  hubo  proyectos  viabilizados,  o  sea  se  empezó  a  pedir los proyectos para poder  llevar  a  cabo  la  respectiva  contratación, porque el proyecto es el que nos  dice  si existe la necesidad y la posibilidad de ser financiado con recursos del  departamento”.42.       

Por  consiguiente,  establecida la unidad de  objeto  en  relación con cada uno de los convenios, y determinado como se tiene  que  no  fueron criterios razonables los fundamentos de su separación, es obvia  la transgresión del principio de transparencia.   

–  Del  deber  de  selección objetiva   

Otra infracción detectada por la Fiscalía,  tiene  que  ver  con  la ausencia de los términos de referencia como factor que  incidió  negativamente  en  la  escogencia objetiva de los contratistas, dentro  del  marco  de la contratación directa y no de la licitación como lo entendió  el  defensor del doctor SAINEA, ya que si bien es cierto la acusación mencionó  indiscriminadamente  las  consecuencias  acarreadas  con la omisión del proceso  licitatorio,  no lo es menos que este requisito sí hace parte de esta modalidad  de contratación.   

En  efecto,  se  encuentra  acreditado  que  MIGUEL  ÁNGEL  BERMÚDEZ  ESCOBAR   acató  la  solemnidad requerida por los incisos 2 y  5º del  artículo  3º  del  Decreto  855  de  1994  vigente  en  esa época43,  para este  tipo  de contratación directa en virtud de la cuantía, consistentes en invitar  públicamente  a  presentar propuesta a través de un aviso colocado en un lugar  visible  de  la  entidad  por  un  término  no  menor  de  dos  días y dar una  información  básica sobre las características generales y particulares de los  bienes,  obras  o  servicios requeridos, condiciones de pago y términos para su  presentación.   

El   cumplimiento   de  un  acto  de  esta  naturaleza,  sin  embargo,  no  autoriza al servidor público a prescindir de la  restante  normatividad  que  le  impone  establecer  unos  criterios mínimos de  selección    a    tener    en    cuenta    para    el    momento   de   escoger  contratista.   

   

En  otros  términos,  la  consagración por  parte  del legislador de una modalidad del contrato conocida comúnmente como de  menor  cuantía,  diferente  a  la  licitación,  no  representa  la renuncia al  cumplimiento  de  los  fundamentos  que  rigen  la contratación estatal; por el  contrario,  éstos  continúan siendo la columna vertebral de esta actividad por  mandato  constitucional, como se desprende de la lectura de los artículos 2 del  Decreto  855  de  1994;  23,  24-5  y  29  de  la  Ley  80  de 1993, que guardan  concordancia con el artículo 209 del ordenamiento superior.   

Estas manifestaciones no son nuevas, proceden  de  la  misma  exposición  de  motivos  que  el Gobierno Nacional acompañó al  proyecto que se convirtió en la Ley 80 de 1993, donde se señaló:   

“Cualquier actividad estatal se caracteriza  por  la  satisfacción del interés público o de las necesidades colectivas. La  celebración  de  un  contrato en la que interviene una entidad estatal no puede  ser  ajena  a  ese  principio.  A veces la relación con el interés público es  inmediata,  en  tanto  que  en otras ocasiones la relación es apenas indirecta.  Sin  embargo,  el  hecho  de  la  celebración  del acto jurídico por parte del  Estado  implica  la  presencia del interés público. Por ello, no existe razón  para  no  predicar  de todos los contratos celebrados  por  el  Estado  los  mismos  principios y postulados.”  –  resaltado  fuera  de  texto-   

Por   tanto,  en  aras  de  garantizar  un  procedimiento  justo  y  acorde  con  los fines de la función administrativa el  mandatario   seccional  estaba  obligado  a  indicar  los  requisitos  objetivos  necesarios  para  participar  en  el  proceso  de  selección  y  a definir unas  directrices   de  igual  naturaleza,  claras  y  completas  que  permitieran  la  confección  de  ofrecimientos  de  la  misma  índole  en  pro  de  escoger  al  contratista   que   brindara   las   mejores   garantías   para   el   interés  general.   

Sin  embargo,  en  las  convocatorias  que  rigieron  el  procedimiento  de  selección  de los contratistas estos términos  estuvieron  ausentes; la única información contenida en ellas fue el nombre de  los  libros,  la  fecha  límite de presentación de las ofertas, el monto de la  disponibilidad      presupuestal     –  que  para  esa fecha no existía ni  fue  por  ese  valor- y la forma de pago.  Nada se  dijo  acerca  de  las  condiciones mínimas que debían reunir los oferentes, ni  sobre  las  calidades  de  los libros; tampoco se mencionaron los requisitos que  acompañarían  las  propuestas,  ni los factores de evaluación que tendría en  cuenta la administración a la hora de escoger al contratista.   

En este contexto se presentaron ofrecimientos  que  simplemente  relacionaban  los  libros  y  los  precios,  acompañadas  del  registro  mercantil  de  la Cámara de Comercio donde se informaba, por ejemplo,  que  Julia  del Carmen Rubiano había renovado su firma Promover Futuro hasta el  20       de       diciembre       de       200244  a  partir  del  año  2000,  registrando  una  actividad  comercial  de  ventas  al  por menor; circunstancia  última  reproducida  en  el  caso  de  Freddy  Tyrone Hernández con la empresa  Comercializadora  Tyrone,  personas  finalmente favorecidas con la adjudicación  de   contratos   que   comprendían   el  suministro  de  libros  en  cantidades  considerables  con   precios entre los 175 y 179 millones de pesos.    

Esta sola confrontación permite inferir que  el  proceso de selección careció de la seriedad que la Ley exige para proteger  el  patrimonio  público  y  el  interés  general, pues no se entiende cómo la  administración     ante    su    intención   de   adquirir   1647  libros  – 576 para el contrato 175 y  1071  para el contrato 176-, contrate con personas cuya  actividad  comercial  era  la  venta  minoritaria de libros, y con un aditamento  especial:    no  acreditaron  estar en posibilidades de cumplir con el  objeto contractual.   

    

Agréguese, que no existe prueba documental o  testimonial  que  reseñe  los  elementos  de  juicio que tuvo en cuenta el ente  territorial  para  calificar  las  propuestas  formuladas  por  las personas que  respondieron  a  su  invitación  a  contratar  y,  la  verdad,  es  que tampoco  propició  herramientas para hacerlo, pues como puede verse, esta labor requiere  de  un  mínimo  conocimiento  conceptual  respecto  al  tema  que  involucra la  negociación, punto sobre el cual no se hizo análisis alguno.   

En  tales  condiciones,  se  desconoce  qué  requisitos  legales  verificó  el  doctor  EDGAR  IGNACIO SAINEA en cuanto a la  selección  de  los contratistas en el momento de firmar los contratos 175 y176,  cuando,   visto   está,   no   existía  documento  alguno  que  respaldara  la  adjudicación  de  los  mismos  a  Julia  de  Carmen  Rubiano  y  Freddy  Tyrone  Hernández, respectivamente.   

Estas  falencias  dieron  vía  libre  a las  demás  anomalías  que  puso  de presente la Fiscalía, como aquella referida a  los  vínculos  de índole marital que existían entre los proponentes inscritos  para  ambos  procesos,  y  que  les  permitió  obtener  la adjudicación de los  contratos.     

En  efecto,  se  estableció  que  Ricardo  Sánchez   Olarte,  representante  de  la  firma  Promover Distribuciones y  Julia   del   Carmen   Rubiano,    gerente   de   Promover   Futuro,   eran  esposos.   

    

Del mismo modo se constató que Fredy Tyrone  Hernández   de   Comercializadora   Tyrone   y   Martha   Cecilia   Fonseca  de  Comercializadora   Marce,   vivían   en   unión   libre  y   tenían  una  hija.   

Revisadas   además   las   cotizaciones  presentadas  por  cada  uno  de ellos en los correspondientes procesos, se halla  también  que  los  valores  fijados estaban destinados a que se escogiera en el  contrato  175  a  la  firma  comercializadora  Tyrone  y  en el 176 a la empresa  Promover  Futuro, por corresponder a las ofertas más bajas, único criterio, en  definitiva,   con   el   cual   contaba   la   administración   para  hacer  la  elección.   

Fue en este entorno como se llevó a cabo el  proceso  de  selección,  que  más parece haber sido manejado por los oferentes  que  por  la  gobernación,  pues  finalmente ellos establecieron unas reglas de  juego  perfiladas  a  obtener  la adjudicación de los contratos, como en efecto  sucedió,  reseñándose  así  un  procedimiento  de  selección  completamente  apartado de los parámetros legales.   

-Los  precios  de  mercado   

Este  tema,  tratado  directamente  en  el  artículo   3   del   Decreto  855  de  1994  como  elemento  primordial  de  la  contratación  directa,  se encuentra vinculado abiertamente con el artículo 29  de    la    Ley    80    de   1993   –deber  de  selección  objetiva-  como un  componente  de  análisis  para la escogencia del ofrecimiento más favorable y,  con     los     artículos    25    –principio   de   economía-   y  24  –principio     de  transparencia  –   en  la  medida  que imponen la  obligación  de  elaborar  estudios  previos,  determinantes  para el proceso de  selección,  circunstancias   que  hacen  del  estudio  de  los precios del  mercado un requisito esencial en la contratación estatal.   

En  el  presente  proceso,  a través de las  declaraciones  rendidas  por  los  diferentes  representantes de las editoriales  encargadas  de emitir gran parte de los textos adquiridos por la gobernación de  Boyacá,  se  conoció  que  el mercado de estos manuales se maneja a través de  los  placistas,  figura según la cual las casas editoras venden sus obras a los  distribuidores  mayoristas  con  un  descuento  que  oscila  entre  el  80 y 70%  respecto  del  precio  de  venta  al  público,  quienes a su vez se encargan de  venderlas  a un tercero, que puede ser otro distribuidor menor o directamente el  destinatario final.    

En el trámite de los contratos 175 y 176 del  23  de  diciembre  de  2002,  cuya naturaleza era el suministro y compraventa de  libros  especializados,  es evidente que la administración no consultó con las  editoriales  para  establecer cuáles eran los costos de esas específicas obras  y  quiénes  podían  proveerlas;  si bien tuvo acceso a los precios de venta al  público  no  fue  en  el  ejercicio de la actividad contractual que le imponía  realizar  un  análisis  del tema;  de hecho, basta leer las diligencias de  indagatoria  y declaración de Leonor Valderrama de González, funcionaria de la  Secretaría  de  Educación,  para  conocer  que  obtuvo  esta  información del  Departamento    Administrativo    de   Planeación45, que tampoco adelantó labor  diferente  a su consecución, evidenciándose  así, la falta de acción de  esas   dependencias   en   cuanto   al   análisis   de   las   condiciones  del  mercado.   

Tal proceder ignora lo dispuesto en el inciso  final  del  artículo 3º del Decreto 855 de 1994 y el artículo 29 de la Ley 80  de  1993  que imponen al administrador la obligación de consultar los precios o  condiciones  del  mercado y los  estudios y evaluaciones realizados para el  efecto.    

Si  la  administración hubiera cumplido con  este  compromiso  legal  habría  advertido  en las invitaciones que los sujetos  llamados  a  presentar  propuestas  eran  los  distribuidores  directos  de  las  editoriales,   empresas  mayoristas  del  nivel  de  Maxilibros  o  Librería  y  Papelería  Corsi,  las  cuales  ante el negocio planteado por la gobernación y  atendiendo   sus   políticas   de   ventas,  habrían  realizado  ofrecimientos  favorables  con descuentos como los concedidos a  Fredy Tyrone Hernández y  Carmen  Julia  Rubiano,  o similares a los referidos por Ana Argelia Olivares en  la  contratación que hizo con el Ministerio del Interior; nunca son los precios  del  público  en  general,  por antonomasia los de los contratos 175 y 176, los  cuales  se  encuentran incrementados en razón al sistema de pago adoptado, esto  es  plazos de 10 a 12 meses, según lo explicaron durante su intervención en el  juicio  los  declarantes  David  Matoses,  representante  legal  de la editorial  Planeta    y    Ricardo   Valderrama   Jefe   de   Cartera   de   la   editorial  Océano.   

Consecuentemente, si como se ha puntualizado  con  antelación,  la  administración compró las enciclopedias, diccionarios y  manuales  sin realizar un estudio de las condiciones de los precios del mercado,  es  evidente  entonces  la  inobservancia  de este requisito esencial dirigido a  proteger el erario y de contera el interés general.   

Así  las cosas puede concluirse y afirmarse  sin  duda  alguna que en el trámite y en la celebración de los contratos 175 y  176  cuyos  objetos  era el suministro de enciclopedias, diccionarios y manuales  para  dotar  de  bibliotecas a los establecimientos educativos de los municipios  de   Boyacá,  los  doctores  MIGUEL  ANGEL  BERMUDEZ  ESCOBAR  y  EDGAR  IGNACIO  SAINEA  ESCAR,  en su  orden,   no   observaron   ni  verificaron  los  siguientes  requisitos  legales  esenciales:   

i) el principio de economía concretado en la  ausencia  de  estudios  previos  que  soportaran  el  inicio  de los procesos de  selección  del  contratista  y  la  conveniencia del objeto a contratar; ii) el  principio  de  transparencia  por  no acudirse a la selección del contratista a  través  de  la  licitación, iii)  el deber de selección objetiva fundado  en  la  falta  de  definición  en  las  convocatorias de directrices claras que  permitieran   realizar   una   correcta  elección  del  contratista  y  iv)  el  desconocimiento  de  los  precios  del  mercado por la ausencia de una actividad  dirigida a determinarlos.   

Ahora,  si  la  etapa  precontractual de los  negocios  jurídicos  175  y  176  fue  amañada  en  cuanto  no cumplió con la  sucesión  lógica que debe tener este tipo de procedimientos de conformidad con  la  Ley  y  decretos  reglamentarios,  y  consecuentemente  se  pretermitió  la  verificación  de  estos  requisitos,  es  claro  que los supuestos fácticos se  adecuan  a  la  conducta  punible  descrita en el artículo 410 de la Ley 599 de  2000  nominada  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales, atribuible a  MIGUEL  ANGEL  BERMUDEZ  y EDGAR IGNACIO SAINEA, el primero por el trámite y el  segundo por  la celebración.   

-En cuanto hace al aspecto subjetivo del tipo  concretado  en la realización dolosa de la conducta prohibida, aparece también  acreditado,  en  grado  de  certeza,  que  los quebrantamientos atrás referidos  fueron aspectos conocidos y queridos por los aforados.   

En   efecto,   se  extracta  del  material  documental  y  testimonial  acopiado,  que  a  raíz  del  reintegro  del doctor  BERMUDEZ  ESCOBAR  a sus funciones como gobernador en el mes de agosto de 2002 y  de  las  adiciones  efectuadas  al  presupuesto del departamento con recursos de  regalías,  de  los  cuales  una  parte  considerable  se  trasladó  al  sector  educación,  en  aras  de  cumplir  con  el  plan de desarrollo “El Renacer de  Boyacá   Nuestro   Mayor   Compromiso”,  el  mandatario  impartió  la  orden  contundente  a  sus colaboradores inmediatos de prestar colaboración y agilidad  en   los   trámites   administrativos   con   el  objeto  de  cumplir  en  esos  últimos    meses   con  toda  la  contratación  departamental46.   

Según da cuenta la prueba testimonial, en la  administración  departamental  todos  eran  conocedores  de  la  intención que  tenía  MIGUEL  ANGEL BERMUDEZ de ejecutar el presupuesto, propósito que parece  se  logró con la firma en el mes de diciembre de 400 contratos tramitados en un  tiempo  record  de  tres  meses,  contados  a  partir del momento en que asumió  nuevamente sus funciones.   

En  este  sentido  el  propio  MIGUEL ÁNGEL  BERMUDEZ  relató: “ Yo impartí la orden perentoria  porque  si  de  algo me caracterizo yo es de dar órdenes y no de ser títere de  los  políticos  como se acostumbraba anteriormente, a mis secretarios fue de la  que  no  quedara  un  solo  peso  sin  ejecutar, es decir que el departamento de  Boyacá  en  mi  mandato  debía  ser  calificado  como ejecutor del 100% de los  recursos  disponibles, que no quería ver un solo peso devuelto a la nación.. ,  eso  desde  luego  pues  batió un record en contrataciones que mis enemigos del  diario  Boyacá Siete Días titularon a ocho columnas, “Feria de contratación  en     la     gobernación     de     Boyacá”47;        atestaciones  que reiteró en la vista pública.   

      

Y   la   orden   dada  por  el  gobernador  MIGUEL   ÁNGEL   BERMUDEZ   ESCOBAR   consistente  en  agilizar  los trámites administrativos, la aplicó  directamente  él  cuando  firmó  el  martes  17  de  diciembre de 2002 las dos  invitaciones  a  suministrar las enciclopedias y diccionarios a sabiendas de que  no  contaba  con  estudio  ni trámite previo alguno que respaldara el inicio de  los  procesos  de  selección  de  los  contratistas,  pues  recuérdese  que el  registro  de   los  proyectos  que  contenían  los  programas a ejecutar a  través de los contratos 175 y 176, se produjo tres días después.   

Fueron  entonces,  las firmas apresuradas de  las  invitaciones, las que impidieron adelantar un serio trámite precontractual  que  debió  iniciar con el estudio de las necesidades que pretendía satisfacer  el   departamento  en  materia  de  dotación  de  bibliotecas  para  el  sector  educación  y  no  con  los  procesos de selección, arrasando así MIGUEL  ÀNGEL BERMUDEZ, los principios de  la  contratación  pública  contemplados  en  la  Ley  80 de 1993 y en el   Decreto 855 de 1994.   

La   propia   Directora   de   Servicios  Administrativos,  Magda  Fabiola  Becerra  Urrea  reveló  que  las invitaciones  habían  sido  hechas  directamente por el gobernador,  a  quien  coadyuvó con la fijación y desfijación de  las  invitaciones,  dicho que se entrelaza con las manifestaciones del procesado  EDGAR    IGNACIO    SAINEA   ESCOBAR   en  el sentido que los contratos provinieron de la iniciativa propia  y  expresa  del  gobernador  MIGUEL  ÁNGEL  BERMUDEZ  quien suscribió las convocatorias.   

Luego  en ese confesado propósito de agotar  los  recursos  departamentales  para  evitar su devolución al tesoro nacional y  cumplir   con   su  plan  de  gobierno  contenido  en  el  plan  de  desarrollo,  MIGUEL   ÁNGEL   BERMÚDEZ   ESCOBAR   lideró  como  representante  legal de la gobernación de Boyacá la  improvisación   de   los   contratos   175   y  176,  sacrificando  el  mandato  constitucional,  según el cual, la función administrativa está al servicio de  los intereses generales.    

Y  en  esta labor lo cohonestó EDGAR  IGNACIO  SAINEA  ESCOBAR, cuando en  su  calidad de gobernador encargado de las funciones celebró el 23 de diciembre  de  2002 los contratos 175 y 176 sin verificar el cumplimiento de los requisitos  esenciales.   

El   intento   defensivo  de  EDGAR  IGNACIO  SAINEA  ESCOBAR de excusar  su  responsabilidad  en el delito, sugiriendo que fueron otros los encargados de  adelantar  y revisar los trámites de los contratos sometidos a su firma, carece  por  completo  de  éxito,  pues  de  tiempo atrás venía desempeñándose como  Secretario  General Delegado para la contratación, conocedor, por tanto, de las  directrices  de su jefe, a quien apoyó en su interés de cumplir con el plan de  desarrollo y ejecutar el presupuesto.   

    

Las  precedentes consideraciones llevan a la  Sala  a  concluir  que  se  encuentran  acreditadas suficientemente, en grado de  certeza,   tanto  la  materialidad  de  las  conductas  por  las  cuales  fueron  convocados   a  juicio  los  doctores  MIGUEL  ÁNGEL  BERMÚDEZ      ESCOBAR      y     EDGAR  IGNACIO  SAINEA  ESCOBAR,  como su  responsabilidad   en  calidad  de  coautores  del  referido  comportamiento,  en  concurso      homogéneo,      lo     cual     impone     proferir     sentencia  condenatoria.   

-Cuestiones adicionales  

-Anejo a estas irregularidades, la Fiscalía  cuestionó  la  ausencia de los certificados de disponibilidad presupuestal para  el  momento de suscripción de las invitaciones -17 de  diciembre  de  2002-  pues  aquéllos fueron expedidos  tres días después, esto es, el 20 de diciembre.   

Pues  bien, en relación con el certificado  de  disponibilidad  presupuestal,  el artículo 19 del Decreto 568 de 1996, dice  que  es  el documento en virtud del cual el jefe de presupuesto o quien haga sus  veces,  garantiza  la existencia de apropiación presupuestal disponible y libre  de afectación para la asunción de compromisos.   

Este  documento,  agrega  la  norma, afecta  preliminarmente  el  presupuesto  mientras  se  perfecciona  el  compromiso y se  efectúa el correspondiente registro presupuestal.   

A  su  turno,  el artículo 20 idem,   hace  referencia al registro  presupuestal  para explicar que es la operación mediante la cual se perfecciona  el  compromiso  y se afecta en forma definitiva la apropiación, garantizando de  esta manera su no desviación hacia otro fin.   

En concordancia con estas disposiciones, el  numeral  6º  del  artículo 25 de la Ley 80 de 1993 que desarrolla el principio  de   economía,   prescribe   que   “las  entidades  estatales     abrirán     licitaciones     o     concursos    e    iniciarán   procesos   de  suscripción  de  contratos,  cuando  existan  las  respectivas  partidas  o  disponibilidades  presupuestales” (Subraya la Corte).   

De  igual modo, el artículo 71 del Decreto  111 de 1996 preceptúa:   

“Todos  los  actos  administrativos  que  afecten  las  apropiaciones  presupuestales  deberán contar con certificados de  disponibilidad  previos  que garanticen la existencia de apropiación suficiente  para atender estos gastos.   

“Igualmente,  estos compromisos deberán  contar  con  registro  presupuestal para que los recursos con él financiados no  sean  desviados  a  ningún  otro  fin.  En  este  registro  se  deberá indicar  claramente  el  valor  y el plazo de las prestaciones a las que haya lugar. Esta  operación    es    un   requisito   de   perfeccionamiento   de   estos   actos  administrativos.   

“En  consecuencia,  ninguna  autoridad  podrá  contraer  obligaciones sobre apropiaciones inexistentes, o en exceso del  saldo  disponible,  o  sin  la  autorización previa del Confis o por quien este  delegue,  para  comprometer  vigencias  futuras y la adquisición de compromisos  con cargo a los recursos de crédito autorizados”.   

Cualquier  compromiso  que se adquiera con  violación  de  estos  preceptos creará responsabilidad personal y pecuniaria a  cargo de quien asuma estas obligaciones.”   

Siguiendo los lineamientos de las normas en  cita,  es  claro  que  el  propósito  de  la  expedición  del  certificado  de  disponibilidad  presupuestal  es  garantizar  la  existencia de recursos para la  asunción  de  obligaciones  patrimoniales por parte de las entidades estatales;  estos  mandatos  emanan  del  artículo 345 del ordenamiento superior, según el  cual,  no  se  podrá  incorporar  al  presupuesto gasto alguno que no haya sido  decretado  por  el respectivo cuerpo de elección popular. En otras palabras, no  podrán  hacerse  erogaciones  que  no  estén  autorizadas en el presupuesto de  gastos.   

   

En el caso en estudio es clara la existencia  de  la  partida  presupuestal, habida cuenta que mediante el Decreto 2024 del 23  de  septiembre  de  2002  el gobernador, autorizado debidamente por la Asamblea,  efectuó  traslados  de  recursos de regalías adicionando y apropiando en   $1.372.546.000  el  sector  Educación.  Con  estos  recursos  se  acreditó  la  adquisición  de  los  bienes  definidos  en  los objetos de los contratos aquí  analizados,  según  dan cuenta los informes de policía judicial que establecen  esta operación.   

Si  bien  es cierto para el 17 de diciembre  los  certificados  aún no habían sido expedidos, no lo es menos que la partida  presupuestal  si  existía  y que, sus creaciones – 20  de   diciembre   de   2002-    anteriores  a  la  suscripción    de    los    contratos,    -23   de  diciembre-, respaldaron los compromisos adquiridos por  la     administración,     propósito     final     de     las    disposiciones  mencionadas.   

En  tales condiciones, advierte la Sala que  no  obstante  haberse  prescindido del requisito del certificado para el momento  en  que  se  emitió  cada  una  de  las  invitaciones,  éste  sí  soportó la  celebración  de  uno  y  otro  contrato,  motivo  por  el  cual  no  alcanza  a  configurarse  la  reclamada  vulneración, pues el numeral 6 del artículo 25 de  la  Ley  80   de 1993 en su redacción, demanda la existencia de la partida  presupuestal  “o”  disponibilidad  para  la  apertura  de  la  licitación y  proceso  de  suscripción de los acuerdos, aspectos que, como se han demostrado,  se cumplieron, así no hubiera sido de la manera más ortodoxa.   

-Como se refirió en el primer párrafo donde  se  analizó  el  deber  de  selección  objetiva,  la resolución de acusación  relacionó  otra  serie de irregularidades que desencadenaron precisamente de la  omisión  del  procedimiento  de  licitación,  la  cual una vez establecida, no  merecen ser objeto de análisis por sustracción de materia.   

Tal  es  el  caso  de  la  resolución  de  adjudicación   del  contrato,  propia  del  proceso  licitatorio,  -Art-  30-11  de la Ley 80 de 1993-,   del   acto  administrativo  que  ordena  la  apertura  del  proceso  contractual  –  art- 30-148;  de   los   pliegos   de   condiciones   –  art. 30- y  de    los    informes    de   evaluación   de   las   propuestas   –art. 30-8- ,  entre otros.   

-En  cuanto  a la designación de la doctora  Edna  Jannet  Molano  Riveros  como  interventora de los contratos por parte del  doctor  SAINEA el 10 de enero  de  2003,  es  importante  destacar  que  para  esa época éste no fungía como  Gobernador  encargado,  por  ende  la  Sala  carece  de  competencia para emitir  cualquier juicio relacionado con un compromiso penal.   

-La  Corte  se  ocupará  a continuación de  analizar  si  conforme  lo  indica  la  acusación, se ha concretado también el  delito  de  peculado por apropiación agravado y si tal hecho puede atribuirse a  los procesados.   

En términos del artículo 397 de la Ley 599  de 2000 comete este ilícito   

“El  servidor público que se apropie en  provecho   suyo  o  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado  o  de  empresas  o  instituciones  en  que éste tenga parte o de bienes o fondos parafiscales, o de  bienes  de  particulares  cuya  administración,  tenencia o custodia se le haya  confiado  por  razón o con ocasión de sus funciones, incurriré en prisión de  seis  (6)  a  quince  (15) años, multa equivalente al valor de lo apropiado sin  que  supere  el  equivalente  a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas por el mismo término”   

“Si  lo  apropiado  supera  un  valor de  doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, dicha pena se  aumentará  hasta  en  la mitad. La pena de multa no superará los cincuenta mil  salarios mínimos legales mensuales vigentes”   

   

Sobre este tipo penal en particular, la Sala  ha  señalado  que  la  relación  que  debe existir entre el funcionario que es  sujeto  activo  de  la  conducta  de  peculado  por  apropiación  y  los bienes  oficiales  puede  no  ser  material  sino  jurídica y que esa disponibilidad no  necesariamente  deriva  de una asignación de competencias, sino que basta esté  vinculada al ejercicio de un deber funcional.   

Atendiendo esos lineamientos, debe precisarse  que  en  el  caso de los contratos 175 y 176 de 2002 se reúnen, respecto de los  dos   procesados,   los   supuestos  para  la  realización  del  tipo  objetivo  consistente  en  ostentar  la calidad de servidores públicos y tener, en razón  de  las funciones asignadas, la potestad de administración, tenencia o custodia  de los bienes del Estado.   

En efecto como ya se indicó en el expediente  obran  las correspondientes pruebas documentales en torno al ejercicio del cargo  para  la  fecha  de  suscripción  de  las  invitaciones  y  de  los  contratos.   

En relación con los negocios jurídicos, la  Fiscalía  predicó  la  ocurrencia  del  delito  de  peculado por apropiación,  segundo  inciso,   en  beneficio  de  terceros,  aduciendo la existencia de  sobre  costos, soportados  en los informes de policía judicial49    que  delataron  los  precios  a  los  cuales  los contratistas adquirieron los textos  objeto de los contratos 175 y 176.   

Fue  así  como en el contrato 175, suscrito  por     un     valor     de     $175’712.000    se  determinó  su  costo  real  en  $42’880.000.  Respecto al acuerdo 176  cuyo   valor    ascendió  a  179’333.000,    pudo    constatarse   su   precio   en   $46’034.000.   

   

Apoyados  en  cotizaciones solicitadas a las  diferentes  editoriales, las facturas elaboradas a los contratistas y los gastos  en  que éstos incurrieron, los investigadores lograron establecer el porcentaje  de  intermediación  entre las empresas que  suministraron los libros hasta  llegar    a    los    contratistas,    determinando    los    siguientes   sobre  costos:   

Contrato   175  del  23  de  diciembre  de  2002   

Valor             del  contrato:                       $175’712.000   

Valor       real       de      los  libros:                                                  42’880.000   

Gastos     adicionales     del   contrato                                     8’292.235   

Discriminados así:  

Publicación           del  contrato:                    577.600   

Impuestos            de  timbre                        1’317.840                  

Descuentos  coldeportes-ICBF       5’271.630   

Valor          de         la  póliza                                793.406   

Transporte     Bogotá    –  Tunja               625.000   

Utilidad        intermediación  51%                                       $21’868.800   

Total  gastos                                                                 $73’041.035                                                                     

Diferencia  entre  el  valor  del  contrato  y   

el     total     de     gastos,   constitutivos                             $102’670.963   

de             sobre  costos                                                              

Contrato   176  del  23  de  diciembre  de  2002   

Valor             del  contrato:                       $179’333.000   

Valor       real       de      los  libros:                                                  46’034.000   

Gastos     adicionales     del   contrato                                     8’637.232   

Discriminados así:  

Publicación           del  contrato:                    577.600   

Impuestos            de  timbre                        1’344.997                  

Descuentos  coldeportes-ICBF        5’280.000   

Valor          de         la  póliza                                809.634   

Transporte     Bogotá    –  Tunja                 625.000   

Utilidad        intermediación  51%                                          $23’477.340   

Total     gastos                                                                $78’148.572   

Diferencia  entre  el  valor  del  contrato  y   

El   total   de   gastos,   constitutivos  de                         $101’184.428   

sobre costos.     

No  cabe  duda,  entonces,  de los evidentes  sobre  costos  reportados  en estos contratos y, aún cuando los defensores y el  procesado   MIGUEL   ÁNGEL   BERMUDEZ  formularon  en  sus  alegatos reparos al contenido de este documento  encaminados  a que sea desestimado como referencia de los sobreprecios imputados  por  la Fiscalía, es lo cierto que los testimonios de los representantes de las  editoriales  confirman  las apreciaciones consignadas en el informe, a partir de  los  descuentos  que  obtienen  los  distribuidores  mayoristas,  los cuales les  permiten  fijar  a  su  albedrío  finalmente,  los precios de las obras ante el  rango   de   movilidad   de   que   gozan   para   realizar   sus  transacciones  comerciales.   

Con  fundamento en los precios manejados por  los  distribuidores  mayoristas,  Fredy  Tyrone  Hernández  adquirió las obras  objeto   del   contrato   175  en  $42’880.000,  y Julia del Carmen Rubiano, favorecida con el contrato 176  en $46.034.000   

Reconocer  entonces  una  ganancia  del  51%  respecto  de  estos  montos,  a  los  cuales  se  les  sumaron los gastos en que  incurrieron   los   contratistas   por   ejecutar   los  contratos  –comprar  y transportar-, constituye  una  utilidad  más  que  aceptable  en  el campo de los  negocios,  pues  la  Sala  no  puede  prohijar  la  teoría  del doctor BERMUDEZ  encaminada   a  validar  lucros  lesivos  para  el  Estado,  cuando  además  la  administración  se encontraba en condiciones de economizar el reconocimiento de  este   porcentaje,   en   tanto  no  tenía  necesidad  de  contratar  con   intermediarios.   

Del  mismo  modo, la Sala no admite la tesis  según  la cual, eran los precios del público los llamados a regir los procesos  contractuales,  pues  acreditado  se encuentra que esos costos están vinculados  con  un  sistema  de pago caracterizado por el crédito a largo plazo, modalidad  que  no escogió la administración, en tanto los contratos previeron el pago de  un  anticipo  del  50%  a  la  suscripción  y,   el  restante  en un lapso  condicionado   a   la   entrega   y   presentación  de  una  cuenta  de  cobro,  convirtiéndolos así en negocios de contado.   

Por   tanto,   a   la  administración  le  correspondía  acudir  al  mercado  de los distribuidores mayoristas quienes por  causa  de  los  descuentos obtenidos de las editoriales, tenían un mayor margen  de  movilidad  en  la fijación del precio de las obras, lo cual, como es apenas  obvio, redundaba en beneficio de la contratación.   

La    actuación    de    MIGUEL  ÁNGEL  BERMUDEZ desencadenó todo  un    procedimiento    irregular,    avalado    finalmente    por   EDGAR  IGNACIO SAINEA ESCOBAR al suscribir  los  negocios  jurídicos;   no  puede  obviar la Corte que fue a partir de  unas  invitaciones  emitidas  en circunstancias irregulares como se dio inicio a  unos   trámites   que    soslayaron   los   requisitos  esenciales  de  la  contratación  administrativa  y  que  culminó  con la celebración de acuerdos  lesivos  para  el patrimonio público, en tanto significó hacer erogaciones por  encima  de  los  doscientos  millones, superiores a aquéllos que habría debido  asumir   si   hubiera  respetado  los  principios  que  rigen  la  contratación  estatal.   

Como   se  trataba  de  una  contratación  improvisada,  cuyo  único objetivo era agotar el presupuesto y no reintegrar un  solo  peso  al tesoro nacional, la administración no solicitó cotizaciones, no  advirtió  la  presencia  de  los  distribuidores  que  para  el  caso  eran las  librerías,  y  salió  a  comprar  1647  obras  a  precios  al  detal y con una  modalidad de pago a plazos.   

En  aras  de cumplir con este propósito, el  doctor  EDGAR  IGNACIO  SAINEA  ESCOBAR  contrató  con  quienes  ni siquiera tenían capacidad para ejecutar  los  pactos,  en  tanto  carecían del volumen de obras requeridos, al punto que  debieron acudir, ellos sí, a los intermediarios mayoritarios.   

Recuérdese  que  la  responsabilidad  de la  dirección  y  manejo  de  la  actividad  contractual  y  la  de los procesos de  selección  es  del  jefe  o  representante  de  la entidad estatal, papel éste  ejercido  por  cada  uno  de  los  procesados,  respecto  a  los actos motivo de  reproche.   

Es  evidente,  entonces,  que la conducta de  MIGUEL   ÁNGEL   BERMUDEZ   ESCOBAR   junto  la  acción de EDGAR IGNACIO SAINEA  ESCOBAR   son concausa del delito de peculado por  apropiación agravado.   

Es   un   hecho   verídico,              que para el  momento   de   la   suscripción  de  las  invitaciones  por  parte  del  doctor  BERMÚDEZ   no  existían  estudios  de  mercado  dirigidos  a  respaldar  la inversión de 180 millones de  pesos  de  que daba cuenta cada una de ellas; esta actuación derivó finalmente  en   la  celebración  de  los  contratos  por  parte  del  doctor  EDGAR  IGNACIO  SAINEA, mírese como uno y  otro  coadyuvaron a la apropiación de recursos en manos de los contratistas, en  perjuicio  de  los  intereses  del ente departamental, más específicamente del  sector  educación,  movidos  únicamente  por  el  interés  egoísta   de  querer   mostrar  a  toda  costa,  y  a  través de la ejecución total del  presupuesto  la  culminación  del  programa  de gobierno, con independencia del  cumplimiento de los postulados constitucionales.   

De   conformidad,   entonces,   con   lo  anteladamente  expuesto,  estima la Sala que se ha acreditado suficientemente en  grado  de  certeza  la materialidad de los delitos de peculado por apropiación,  cometidos  en  concurso  y  predicados en relación con los contratos 175 y 176,  por   los   cuales   la   Fiscalía   acusó   a   los   doctores   MIGUEL  ÁNGEL BERMUDEZ ESCOBAR y EDGAR IGNACIO SAINEA en  calidad  de  autores  materiales,  lo cual impone proferir en su  contra sentencia condenatoria.   

En   cuanto  al  fallo  proferido  por  la  Dirección  Operativa  de  la  Contraloría  General de Boyacá el 19 de mayo de  200850,  según  el  cual,  los  doctores MIGUEL  ÁNGEL  BERMÚDEZ  y EDGAR IGNACIO SAINEA no realizaron  gestión  fiscal  irregular,  sólo puede decirse que esta decisión51 soportada en  criterios  técnicos  y  operativos,  no  le  restó  contundencia  a  la prueba  documental y testimonial aquí valorada.    

Determinación       de       las  consecuencias    jurídicas    de    la    conducta  punible:   

Reunidos  los presupuestos sustanciales que  el   artículo   232   del  estatuto  procesal  exige  para  proferir  sentencia  condenatoria  contra los ex Gobernadores MIGUEL ÁNGEL  BERMÚDEZ  ESCOBAR  y  EDGAR  IGNACIO  SAINEA ESCOBAR, procede la Sala a señalar las  consecuencias jurídicas que a dichas conductas corresponden.   

1-Determinación     de      la  punibilidad   

La  condena  se  proferirá  por el concurso  heterogéneo  de  los  ilícitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos  legales  y  peculado  por apropiación, cometidos a su vez, cada uno de ellos en  concurso  homogéneo.  Entonces,  para dar aplicación al artículo 31 de la Ley  599  de  2000,  la  Sala  procederá a tasar la pena para el primer ilícito; en  concurso,   seguidamente   se   ocupará   del   delito  de   peculado  por  apropiación,  y  finalmente  valorará  el concurso homogéneo y heterogéneo e  impondrá   la   sanción   definitiva   que   deben  purgar  cada  uno  de  los  aforados.   

– Del delito de contrato sin el cumplimiento  de requisitos legales.   

De acuerdo con el artículo 410 del C.P., la  pena  para  este  ilícito  se  extiende  de  4 a 12 años de prisión, multa de  cincuenta  (50)  a doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes  e  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas  de  cinco a doce años.   

El  ámbito  punitivo de movilidad para este  delito  está conformado por un primer cuarto comprendido entre 48 y 72 meses de  prisión  y  multa  de  50 a 87 y medio salarios mínimos mensuales legales; dos  cuartos  medios  que  van  de  72  meses a 120 meses de prisión y multa de 87 y  medio  hasta  162.5 salarios mínimos legales mensuales; y un cuarto último que  va  hasta  144  meses  de  prisión  y  multa  de  200 salarios mínimos legales  mensuales.   

Conforme   al  artículo  60  ibídem, el ámbito punitivo de movilidad  es  el  comprendido en el cuarto mínimo, esto es, entre 48 y 72 meses o entre 4  y  6  años  de prisión y multa entre 50 y 87 y medio salarios mínimos legales  mensuales,   por  no  haber  sido  deducida  en  la  resolución  de  acusación  circunstancia alguna de mayor punibilidad.   

Atendiendo  el  texto  del  inciso  3º  del  artículo  61  del  código punitivo, resulta incontrovertible la gravedad de la  conducta  agotada  por los procesados, en tanto la administración departamental  a  través  de  su  actividad  primordial fue utilizada como herramienta para la  satisfacción  de  intereses particulares, motivo suficiente para incrementar el  mínimo  en  1  año, o lo que es lo mismo, 12 meses de prisión, arrojando como  resultado una pena definitiva de 5 años.   

En  lo  que  toca con la multa, ésta oscila  entre  50  y  87  y  medio  salarios  mínimos  legales  mensuales,  los  cuales  corresponden,  según  el   salario  mínimo vigente para el año 2002  -$309.000-,  en  un  rango  de    $15.450.000   y    $26’883.000.   

Ubicados  en  este  cuarto, se impondrá una  pena   de   multa  de   60  salarios  mínimos,  es  decir  $18’540.000   por   las   mismas  razones  esbozadas respecto de la sanción aflictiva de la libertad.   

Del  ilícito  de Peculado por apropiación   

En  relación  con este delito es importante  aclarar  que  lo  integran  la  sumatoria  de los sobre costos que generaron los  contratos           175          –            102’670.965-  y  176  –  $101’184.428-  de  2002,     los    cuales    arrojan   un   resultado   de   $203’855.391.     

Contempla  el artículo 397 de la Ley 599 de  2000  una  pena  de  prisión  entre  seis  (6)  y quince (15) años y una multa  equivalente  al  valor  de  lo  apropiado e inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso.   

En  el presente caso y dado que para el año  2002  el  salario mínimo mensual vigente era de $309.000, las sanciones a tener  en  cuenta  son las previstas en el inciso 2º  del artículo 397 como  lo  indicó  la  Fiscalía, en razón a que lo apropiado supera el equivalente a  200  salarios  de ese año que eran $61’800.000,   por   lo   que   la   pena   se   aumenta   hasta  en  la  mitad.   

Este   incremento  modifica  los  límites  punitivos  de  la pena de prisión, hasta derivar en un nuevo marco que va desde  6  años,  hasta  22  años y 6 meses de prisión, o lo que es igual, entre 72 y  270 meses.   

Allí  se  genera  un  ámbito  de movilidad  punitiva  de  198  meses,  que  arranca  en 49 meses y 15 días para cada cuarto  dividido  así:  un  primer  cuarto  que  va desde 72 meses hasta 121 meses y 15  días;  dos  cuartos  medios  que oscilan entre 121 meses y 15 días y  220  meses  y  15  días  y un cuarto último que va desde 220 meses y 15 días hasta  270 meses    

La  Sala  debe ubicarse en el primero de los  cuartos  propuestos, esto es, entre 72 meses y 121 meses y 15 días de prisión,  como     quiera    que    no    se    dedujeron    circunstancias    de    mayor  punibilidad.   

Atendiendo  el  texto  del  inciso  3º  del  artículo  61  del  código  represor resulta incontrovertible la gravedad de la  conducta  agotada  por los procesados, como quiera que con su proceder afectaron  el  presupuesto  de  inversión social destinado para el sector educación, pues  impidieron  que  esos  recursos  llegaran  a la comunidad estudiantil carente de  medios  económicos,  sacrificando  así  el  interés  general implícito en la  función  pública,  razón  suficiente para incrementar el mínimo imponible en  12  meses,  decretándose  en  disfavor  del  procesado  una pena de 84 meses de  prisión o lo que es lo mismo 7 años.   

   

La multa de conformidad con la norma se fija  en  el  valor  de  lo  apropiado respecto del contrato 175, esto es $102’670.965.   

Conforme  se dejó anotado, ha de recordarse  que  para  dosificar  la  pena  en  el  concurso  de  conductas punibles se debe  concretar   individualmente  cada  una de ellas, seleccionándose como base  aquella  que  corresponda a la más drástica, agotándose tal procedimiento con  el  ejercicio  acabado de realizar, precisándose que el de mayor pena es la del  delito  de  peculado,  cuya  sanción  se  individualizó  en siete (7) años de  prisión.    

Al  guarismo  anterior se le sumarán cuatro  (4)  años  por  los delitos concursantes, esto es, un peculado por apropiación  (por  el  que  corresponden dos (2) años) y por los dos delitos referidos a los  contratos  sin  cumplimiento de requisitos legales, (por el cual se determina un  año  para  cada  uno  de  ellos),  obteniéndose  así,  un  total de once (11)  años   de  prisión  como  sanción privativa de libertad a imponer.    

Ahora,  en relación con la pena de multa se  tiene  que de conformidad con el artículo 39 numeral 4º de la Ley 599 de 2000,  en  los  eventos de concurso, aquella se tasa sumándolas, con la sola limitante  de  no  superar  los cincuenta mil salarios mínimos legales mensuales vigentes,  que      en      este      caso      equivaldría      a     $15.450’000.000     para    el    año  2002.   

Hasta  el  momento  se  ha  dicho que por el  delito  de  peculado  por  apropiación  respecto  del  contrato 175 corresponde  $102’670.965; y acerca del  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  se fijó  la multa en  $18’540.000;   a  estos  guarismos,  siguiendo  los  lineamientos  del   artículo  39  citado se le  incrementa   el   valor   de   lo  apropiado  en  el  contrato  176,  es  decir,  $101’184.428,  más  el  valor  establecido  en  el  delito  de  contrato  sin cumplimiento de requisitos  legales,      es      decir      por     el     concursante,     $18’540.000;  operación  que para el caso  presente      arroja      un     total,     entonces,     de     240’935.393,    suma  a  la  que  se  condenará a cada uno de los procesados.   

Por  último,  la  Corte  se  abstiene  de  delimitar  la  sanción  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y  funciones  públicas y registrada como principal para ambos delitos, dado que el  tipo  penal del peculado por apropiación representa detrimento patrimonial para  el  Estado  y,  en consecuencia, sujeta a la sanción constitucional establecida  en  el inciso 5° del artículo 122 de la Constitución Política Colombiana, es  decir,   como   ya  lo  han  dejado  sentado  la  Corte  Constitucional  y  esta  Corporación, la sanción en comento opera a perpetuidad.   

2-  Determinación  de  la  responsabilidad  civil:   

Según el artículo 56 de la Ley 600 de 2000,  en  todo  proceso  penal   en  que  se  haya  demostrado  la  existencia de  perjuicios  provenientes  de  la conducta investigada, el funcionario condenará  al responsable al pago de los daños ocasionados con el delito.   

Dicha  norma  también  dispone  que no haya  lugar  a  condena  de  tal naturaleza cuando se establezca que el perjudicado ha  promovido  de  manera independiente la acción civil. También se señala que el  fallo   debe   contener  el  pronunciamiento  sobre  las  expensas,  las  costas  judiciales y las agencias en derecho, si a ello hubiere lugar.   

En el presente proceso se constituyeron como  partes  civiles  el  Departamento  de  Boyacá  y  la Contraloría General de la  República,   quienes  al unísono solicitaron condenar en perjuicios a los  procesados  por  el  valor de los sobre costos de los contratos 175 y 176 del 23  de      diciembre      de     2002,     determinados     en     $203’855.391.   

   

Como  es  palmario  que  en  el  caso  del  comportamiento  delictual  del  peculado por apropiación se ocasionó menoscabo  económico  a  la  administración  departamental de Boyacá, la Sala condenará  solidariamente  a  los procesados a pagar a la tesorería de la gobernación del  citado      ente      territorial      la      suma      de     $203’855.391,   monto   que   deberá  ser  actualizado  a  partir  de  abril  de 2004 hasta la fecha de su cancelación, de  acuerdo  con  el índice de precios al consumidor certificado por el DANE.    

3.   De   los  mecanismos   sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad.   

Como quiera que la pena principal impuesta  supera  los  tres  años  de  prisión,  no tienen derecho los sentenciados a la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la   pena  (art.  63  L.  599/00).   

En torno a la procedencia del sustituto de  la  prisión domiciliaria, de conformidad con el artículo 38 del Código Penal,  ésta  se  otorga cuando concurren los siguientes presupuestos: que la sentencia  se  imponga  por delitos cuya pena mínima prevista en la ley sea de cinco años  de  prisión  o  menos y, el desempeño personal, laboral, familiar o social del  sentenciado,  permita el pronóstico serio, fundado y motivado, en el sentido de  ausencia  de  peligro  para  la  comunidad  y de garantía de cumplimiento de la  pena.   

En el presente caso por el factor objetivo  no  hay lugar a sustituir la prisión intramural por domiciliaria, habida cuenta  que  uno  de  los  delitos  por los cuales se condena, peculado por apropiación  agravado,   señala  una  pena  de  seis  años  de  prisión,  motivo  para  no  concederla,  resultando  estéril  cualquier análisis del ingrediente subjetivo  del instituto jurídico en mención.   

Cuestión Final  

Como durante sus intervenciones el Fiscal y  el  Procurador  solicitaron  a  la  Sala  compulsar  copia  de las declaraciones  vertidas  en  el juicio por parte de Fredy Tyrone Hernández y Diana Hernández,  a  efecto  de  que sean investigados por el presunto delito de falso testimonio,  se  dispondrá remitir copia de los CD que contienen los testimonios de éstos y  las  intervenciones  del  Procurador  y  del Fiscal a la Dirección Seccional de  Fiscalías   de   Bogotá,   como   de   esta   providencia,   para   lo  de  su  cargo.   

En  mérito  a lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la Ley,   

  RESUELVE   

PRIMERO.  No   DECLARAR   la  nulidad  solicitada  por  el  defensor del doctor MIGUEL ÁNGEL  BERMÚDEZ  ESCOBAR según las motivaciones expuestas en  este proveído.   

SEGUNDO:     DECLARAR    penalmente    responsables    a    los    ciudadanos    MIGUEL   ANGEL   BERMUDEZ  ESCOBAR  y  EDGAR  IGNACIO  SAINEA   ESCOBAR   de  condiciones  civiles  y  personales  conocidas  en  autos,  de las conductas punibles de contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales prevista  en  el artículo 410 de la Ley 599 de 2000 y peculado por apropiación contenido  en  el  artículo  397  inciso  2º  del  mismo  ordenamiento, ambos en concurso  homogéneo  y  sucesivo, comportamientos realizados cuando se desempeñaron como  Gobernador   de   Boyacá   y  Gobernador  encargado,  respectivamente,  en  las  circunstancias    de    tiempo,    modo    y    lugar    precisadas    en   esta  decisión.   

TERCERO. CONDENAR,  en    consecuencia,    a  MIGUEL   ANGEL  BERMUDEZ  ESCOBAR  y  EDGAR  IGNACIO  SAINEA    ESCOBAR   cada  uno,  a  la  pena  principal  de  once (11) años de prisión y multa por valor de $240’935.393  a  favor del Tesoro Nacional,  la  cual  deberá  consignarse  a  nombre  del Consejo Superior de la Judicatura  según lo normado en el artículo 42 de la Ley 599 de 2000.   

La  pena  de  inhabilitación de derechos y  funciones  públicas  opera a perpetuidad para los dos procesados de conformidad  con el inciso 5º del artículo 122 de la Constitución Política.   

CUARTO.  DECLARAR  que  MIGUEL  ANGEL  BERMUDEZ  ESCOBAR  y EDGAR IGNACIO SAINEA   ESCOBAR   no  tienen  derecho  a  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  ni  al  sustituto de la prisión  domiciliaria,   conforme   a  lo  expuesto  en  el  cuerpo  de  esta  sentencia.   

En    consecuencia,   se   ORDENA   que  cumplan  la  pena   impuesta  en  el  lugar  de reclusión que determine el  Director del INPEC.   

QUINTO. CONDENAR        a       MIGUEL  ANGEL  BERMUDEZ  ESCOBAR  y EDGAR IGNACIO SAINEA   ESCOBAR   a  pagar solidariamente a la tesorería  del  departamento  de Boyacá, y en virtud a los perjuicios comprobados, la suma  de  $203’855.391, monto que  deberá  ser  actualizado  a  partir  de  diciembre de 2002 hasta la fecha de su  cancelación,  de  acuerdo  con  el índice de precios al consumidor certificado  por el DANE.    

SEXTO. LIBRAR  por  la Secretaría de la Sala las  comunicaciones  de  rigor a las autoridades competentes, conforme lo normado por  el artículo 472 Ley 600 de 2000.   

SEPTIMO.  COMUNICAR esta decisión a la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la Judicatura, para efecto del  recaudo de la multa impuesta.   

OCTAVO.  Remitir  copia  de  los  CD  que  contienen  las  declaraciones  vertidas en la audiencia  pública    por   Freddy  Tyrone  Hernández  y  Diana  Hernández,  y  las  intervenciones  del  Procurador  y  del Fiscal, como de esta providencia ante la  Dirección  Seccional  de  Fiscalías de esta ciudad, para lo de su competencia.   

NOVENO:  En firme  esta  providencia,  remítase  la actuación al Juzgado de Ejecución de Penas y  Medidas de Seguridad que corresponda, para lo de su cargo.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ             

Comisión    de  servicio   

   JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS   MARTÍNEZ                                        ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA     DEL     ROSARIO     GONZÁLEZ    DE  LEMOS                                   AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

                   

    JORGE  LUIS QUINTERO  MILANÉS                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Fol.  80 del c.a. 1 de la Fiscalía   

2 Fol.  44 del c.o. 1 Fiscalía.   

3 Fol.  51 del c.o. 1 Fiscalía   

4 Fol.  90 del c.o. 1   

5 Fol.  159 del c.o. 1   

6 Fol.  194 del c.o. 1   

7 Fol.  223 y ss del c.o. 2.   

8 Fol.  49 del c.o. 3.   

9 Fol.  77 del c.o. 4.   

10 Fol.  195 del c.o. 4   

11  Fol. 194 del c.o.1   

12  Según  el diccionario de la Lengua Española, Delegar es dar una persona a otra  la  jurisdicción  que tiene por su dignidad u oficio, para que haga sus veces o  conferirle su representación.   

13  Cfr.  Providencias  del  31  de  octubre  de  2007,  radicado 26840,  11 de  diciembre   de   2007           radicado  27663.   

14  Según  el  Diccionario  de  la Lengua Española consiste en la facultad que una  persona da por escrito para que ejecute algún encargo.   

15  Cfr.  Radicados  26857, sentencia  28-11-2007 y 24158 sentencia 01-11-2007,  entre otras.   

16  Fls. 117 del c.o. 1 Fiscalía   

17  Fol. 103 del c.o. 1 Fiscalía   

18  Sentencia  de  20-05-03,  Rad.  14.699,  doctrina reiterada en las sentencias de  única  instancia  de  09-02-05, Rad. 21.547; 23-03-06, Rad. 21.780; y 10-10-07,  Rad. 26.076, entre otras.     

19  Estos   principios   se   encuentran   reproducidos  en  varias  codificaciones:  artículos   3º   del   Código   Contencioso   Administrativo  y  Ley  498  de  1998,artículo 23 de la Ley 80 de 1993.     

20 Ver  artículo 36 y siguientes.   

21  Reproduce  el artículo 9 de la Ley 38 de 1988 y el artículo 9 de la Ley 179 de  1994.   

22 La  Ley  38  de 1989 “Estatuto Orgánico del Presupuesto General de la Nación”,  establece  la creación del Banco de Proyectos de Inversión Nacional encargando  al  Departamento  Nacional  de  Planeación la reglamentación de su operación,  labor que se concretó con la expedición del Decreto 841 de 1990.   

23  Planeación  Estatal  y Presupuesto Público,- Niveles Nacional, Departamental y  Municipal-. Camilo Calderón Rivera   

24  Artículo 25 numerales 7 y 12.   

25  Sentencia  del  19  de  junio  de  1998,  expediente  10439 y sentencia del 3 de  diciembre de 2007, expediente 10439.   

26  Sala  de  lo  Contencioso  Administrativo,  Sección Tercera, sentencia del 1 de  junio de 1995. Expediente 7326.   

27 Fol  10 y ss del c.a.o. 4   

28  Fol.127 del c.o.2 Fiscalía   

29  Fol. 97 y 98 del c.o. 1.   

30  Fol. 121 y 159 del c.a.o.4   

31  Fol. 100 y 102 del c.o. 1 Fiscalía   

32  Fol. 99 y 101 del c.o. 1 Fiscalía   

33  Fol. 164 del c.a.o.7   

34 CD  de la audiencia del 4 de agosto de 2008, minuto 35:07.   

35  Fol. 123 y 160 del c.a. 4 Fiscalía   

36  Fol. 125 y 164 del c.a.4   

37  Fol. 71 del c.a.o.1   

38  Única  instancia,  auto  del  6  de  julio  de 2005, Rad. 19849; Auto del 28 de  noviembre de 2007, Rad. 26857.   

39  Fol. 100 y 102 del c.o.1.   

40  Fol. 184 del c.a.4.   

41  Derogó Ley 60 de 1993, citada por la defensa del Dr. SAINEA.   

42  Fol. 45 del c.a.o. 1 de la Fiscalía   

43  Derogado  por  el  Decreto  2170  de  2002, luego derogado por el Decreto 066 de  2008,  también  derogado  por  el  artículo  92 del Decreto 2474 de julio 7 de  2008.   

44  Fecha límite de presentación de las ofertas.   

45  Fol. 277 del c.a. 6 y 75 del c.o. 2 Fiscalía.   

46  Declaraciones  de Magda Fabiola Becerra, Directora de Servicios Administrativos,  Fol.  43  del  c.a.o.1;   Néstor  Germán  Mejía  Vargas,  Secretario  de  Hacienda,  fol.  1  del  c.a.o.7.y  Fernando  Zárate  Osorio, Director Técnico  Financiero. fol. 133 del c.a.o.7.   

47  Fol. 38 del c.a.o. 1 Fiscalía   

48 El  art. 3 del Decreto 855 sólo exige la invitación.   

49  Fol. 24 y 65 del c.o. 1 Fiscal{ia   

50  Aportado por el Dr Bermúdez durante la audiencia pública   

51  Artículo  271  de la Constitución Política le otorga valor probatorio a estos  fallos.     

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