29236(07-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 29236  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta No. 181                                                                        Magistrado Ponente:   

                                     Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ   

Bogotá  D.  C.,  siete  de  julio de dos mil  ocho.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Gabriel  Lemus  contra la sentencia dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué el 6 de septiembre de 2007, mediante la  cual  confirmó la proferida el 11 de enero de 2006 por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito de la misma ciudad, que condenó al acusado  por el delito de  homicidio.    

Hechos.  

La  noche  del  15  de febrero de 2003, en la  cancha   de   baloncesto  del  barrio  La  Gaviota  de  la  ciudad  de  Ibagué,  Gabriel Lemus atacó con arma  cortopunzante   a   Jorge   Iván   Jiménez  Orrego,  después  de reclamarle la devolución de unos objetos  hurtados   a  su  concuñado  Fernando  Cabezas  León  sin  obtener respuesta, propinándole una herida en la  región pectoral izquierda que determinó su muerte.   

Actuación  procesal  relevante.   

1. La fiscalía abrió investigación formal,  vinculó  al  proceso  a  Gabriel  Lemus, y  mediante  providencia de 22 de enero de 2004 calificó el mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución  de  acusación  en su contra, por el  delito    de    homicidio    simple.    Esta    decisión    causó    ejecutoria    el    26    de    marzo  siguiente.1    

2. Rituado el juicio, el Juzgado Primero Penal  del  Circuito de Ibagué, mediante sentencia de 11 de enero de 2006, condenó al  procesado  a  la  pena  principal  privativa  de  la  libertad  de  180 meses de  prisión,  y  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas por el mismo término, como autor responsable del delito de  homicidio.2   

3. La defensa apeló este fallo para pedir su  revocatoria  y  la absolución del procesado, por desaciertos en la apreciación  de  las  pruebas,  pero  el  Tribunal  de  Ibagué,  mediante  el  suyo  de 6 de  septiembre  de 2007, que ahora el mismo sujeto procesal recurre en casación, lo  confirmó    en    los    aspectos    impugnados.3   

La         demanda.   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación  prevista  en  el  artículo  207 de la Ley 600 de 2000, el impugnante  presenta  un  cargo  único  contra la sentencia, por violación indirecta de la  ley   sustancial,   por   errores   de   hecho   en   la   apreciación  de  las  pruebas.   

Sostiene  que los funcionarios judiciales que  intervinieron  en  el  adelantamiento  del proceso, valoraron equivocadamente el  testimonio  de  Emiliano  Polanía Lasso, persona  indocumentada,  quien  afirma  que  el acusado le pegó una  puñalada  a  Jorge Iván Jiménez Orrego, pero  no declara que hubo una lucha previa, negando así el dictamen  de  Medicina legal, donde se afirma que la víctima presentaba “otras lesiones  en cara y tórax que sugieren lucha previa”.   

Incurrieron así en un error de hecho al darle  toda  credibilidad  probatoria a este testimonio, que no pudo ser controvertido,  porque   fue   practicado    en  la  indagación  preliminar  el  día  del  levantamiento  del  cadáver,  y  porque el testigo desapareció de la ciudad de  Ibagué,   no   habiendo   sido   posible   confrontarlo   en  la  etapa  de  la  causa.   

Existe  error de hecho porque la declaración  de   Víctor   Moisés   Serna   Batta   guarda  estrecha  relación  con el peritaje científico de medicina  legal,  lo  mismo  que  la  declaración  de Luz Stella  Rojas    Mendieta.    Este     error    aparece  suficientemente  probado,  pues  los  falladores  le  dieron  valor a una prueba  “que  faltó  a  la verdad de los hechos, porque es indudable que mi defendido  lo   único  que  hizo  fue  defenderse  de  la  agresión  injusta  que  estaba  recibiendo, porque estaba en peligro su vida”.   

Concluye  diciendo  que  estos  desaciertos  llevaron  al  Tribunal  a  violar las normas del procedimiento penal que ordenan  valorar  las pruebas en conjunto, y que si las allegadas al informativo hubieran  sido  apreciadas  en  su  verdadera  dimensión,  habría  reconocido  “que la  conducta  del procesado era punible como homicidio, pero manifestando que actuó  en legítima defensa”.   

SE        CONSIDERA:   

Con marcada insistencia la Corte ha sostenido  que  la  demanda  de  casación  en  materia  penal no es un memorial más en el  proceso,  cuya estructura formal esté al libre arbitrio del demandante, sino un  escrito  lógico jurídico, de crítica vinculada, que impone el cumplimiento de  ciertos  derroteros  argumentativos,  según la causal invocada y los cargos que  en concreto se presenten contra el fallo.   

Cuando  se plantea violación indirecta de la  ley  sustancial,  por errores de apreciación probatoria, como ocurre en el caso  analizado,  es  obligación del demandante, (i) señalar la prueba sobre la cual  recayó  el  error,  (ii)  indicar la clase de error cometido, (iii) precisar la  especie  de  error,  (iv)  probar  la  existencia  del  error y (v) demostrar su  trascendencia.   

Los errores de apreciación probatoria son de  dos  clases:  De  hecho y de derecho. Los de hecho, comprenden tres especies: de  existencia,  de  identidad y de raciocinio. Y los de derecho dos: de legalidad y  de convicción.   

El  de  existencia  se  presenta  cuando  el  juzgador  ignora una prueba que está en el proceso o supone una inexistente. El  de  identidad cuando distorsiona por adición, cercenamiento o transmutación el  contenido  material  de  una  prueba.  Y  el  de raciocinio cuando desconoce las  reglas  de  la  sana  crítica  (lógica,  ciencia  o  experiencia)   en   la   valoración   del   mérito  demostrativo   de   una  prueba  o  en  la  construcción   de  inferencias  lógicas.   

El  de  legalidad  se  estructura  cuando  el  juzgador,  al  apreciar  una determinada prueba, desconoce las normas procesales  que  regulan su incorporación al proceso, y el de convicción, cuando inobserva  las disposiciones que tasan su valor o eficacia probatorias.   

La demanda que se estudia anuncia desarrollar  y   probar   un  error  de  hecho,  pero  no  identifica  la  especie  de  error  (si      de      existencia,      identidad     o  raciocinio), ni señala en concreto la prueba sobre la  cual   recayó   (el   dictamen  médico  legal,  el  testimonio  de  Emiliano  Polanía Lasso, el testimonio de Víctor Moisés Serna  Batta  o  el testimonio de Luz Stella Rojas Mendieta, o sobre todos), ni se empeña en demostrarlo.   

Si  lo  pretendido por el actor era atacar la  credibilidad  del  testigo  Emiliano  Polanía  Lasso,  como  parece  desprenderse  de  las   expresiones  utilizadas  en  el  precario  desarrollo  de la censura, debió invocar error de  raciocinio,  y  demostrar  que  en  la  valoración de esta prueba los fallos se  apartaron  groseramente  de  los  principios  de  la  lógica,  las  máximas de  experiencia, o los postulados de la ciencia; pero no lo hace.   

Sus  argumentaciones  se  circunscriben  a la  afirmación  de  que  su  versión  contradice  las conclusiones del dictamen de  Medicina  Legal,  y  que los juzgadores omitieron valorar la prueba en conjunto,  sin  siquiera  tomarse  el  trabajo  de  analizar el ataque frente a las razones  expuestas  por  los  juzgadores  para  llegar a la conclusión que cuestiona, ni  demostrar   error   alguno   en  el  proceso  de  apreciación  de  las  mismas.   

En   síntesis,  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado no satisface las exigencias mínimas  de  claridad,  concreción  y debida fundamentación requeridas por el artículo  212  de la Ley 600 de 2000 y la lógica de la causal invocada para su estudio de  fondo.  Por  tanto,  se  la  inadmitirá y se ordenará devolver el proceso a la  oficina  de origen, no advirtiéndose violación de garantías fundamentales que  la Corte esté en el deber de proteger de manera oficiosa.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de Gabriel  Lemus.    

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ                      ALFREDO GOMEZ  QUINTERO             

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS      AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES                           YESID RAMIREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                          

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Folios 23-35, 86 y 87, 89 y 90/2   

2  Folios 229-239 ibídem.   

3  Folios 5-10 del cuaderno del Tribunal.     

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