29131(23-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29131  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado acta No. 98                                                                                                                           Magistrado Ponente:   

Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Bogotá   D.   C.,   veintitrés  de  abril  de  dos  mil  ocho.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición  de la ciudadana colombiana Diana Patricia  López,    solicitada    por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos   de  América.   

Antecedentes.   

1.  Mediante  Nota Verbal  3551 de 16 de  noviembre  de  2007, el Gobierno de los Estados Unidos de América, a través de  su  embajada  en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional con fines de  extradición  de la ciudadana colombiana Diana Patricia  López,    para  ser  juzgada  por  delitos federales de narcóticos. El Fiscal  General  de  la  Nación libró orden de captura en su contra el 19 de noviembre  siguiente y el 28 de los mismos mes y año se hizo efectiva.    

2.  Con  Nota  Verbal  0121 de 24 de enero de  2008,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América formalizó la referida  solicitud   de   extradición  y  adjuntó  para  fundamentarla  los  siguientes  documentos, debidamente traducidos al idioma español:    

–  Acusación  formal  S2  07  CR. 441 (LBS),  dictada  el  5  de noviembre de 2007 en la Corte Distrital de los Estados Unidos  para  el  Distrito  Sur  de Nueva York, mediante la cual se acusa a Diana  Patricia  López  y  otros  por  el  delito  de  concierto  para distribuir heroína, con la intención de importarla  ilegalmente   a   los  Estados  Unidos,  en  cantidad  igual  o  superior  a  un  kilogramo.         

–  Declaraciones  de  apoyo  a  la solicitud,  rendidas  bajo  juramento por Sarah Y. Lai,  Fiscal  Auxiliar  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York,  y por  Imeda  Tsitsiashvili, Agente  Especial   de   la   Administración   de   Antinarcóticos   de   los   Estados  Unidos.    

–  Listado  y  reproducción  de  las  normas  aplicables al caso, y   

– Orden de arresto impartida contra la persona  solicitada por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

3. El           25  de  enero  de 2008, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió  el expediente de extradición al  Ministerio  del  Interior  y  de Justicia informando que por no existir convenio  vigente  con  los  Estados  Unidos de América, se imponía obrar de conformidad  con  el ordenamiento procesal penal colombiano. Y el 30 siguiente, el Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia envió la actuación a la Corte, donde agotado el  procedimiento   previsto   en   la   Ley   906   de   2004,  corresponde  emitir  concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinietes.   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal  sostiene que los requisitos relacionados con la validez formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración plena de la identidad del  solicitado,  la  concurrencia  del  principio  de  la  doble incriminación y la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero, que el artículo 502  de  la  Ley  906 de 2004 prevé como condiciones para emitir concepto favorable,  se cumplen a cabalidad en el caso en estudio.   

Por tanto, propone a la Corte emitir concepto  afirmativo,  con  la  advertencia de que Diana Patricia  López  no  puede  ser juzgada por hechos distintos de  los  que  motivan  la  extradición,  ni  sometida a tratos inhumanos, crueles o  degradantes, ni a pena de muerte.      

SE CONSIDERA:  

La Ley 906 de 2004, estatuto aplicable al caso  por  la  ausencia  de  convenio  vigente con los Estados Unidos de América y la  fecha  en  que  ocurrieron los hechos, establece que el concepto que corresponde  emitir  a  la  Corte  debe  fundamentarse  en,  (i)  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración  plena  de la identidad del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv) la equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  y (v) el cumplimiento de lo  previsto   en   los   tratados   públicos  cuando  fuere  necesario1.   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso  analizado,  y  seguidamente  las  que  establece  el  artículo  35  de la  Constitución  Nacional,   relacionadas  con las causas de improcedencia de  la  extradición  por  razón  de  la fecha en que ocurrieron los hechos por los  cuales  se  procede,  el  lugar  de comisión de éstos y su naturaleza común o  política.   

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

La  normatividad  procedimental  exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)    la    reproducción    certificada    de   las   disposiciones   penales  aplicables2.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano3.      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma aparece copia de la  acusación   S2  07  CR-441  (LBS)  dictada el 5 de noviembre de 2007 en la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, en la  cual  aparecen  relacionadas  las  conductas  que  la  determinan  y  los marcos  temporales y espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte   copia   de   la   orden   de   arresto   dictada   contra   Diana  Patricia  López por las autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos;  la  declaración  jurada  de Sarah   Y.  Lai,  Fiscal  Auxiliar  para  el Distrito Sur de Nueva York,  quien  explica el procedimiento del Gran Jurado y hace un recuento de los hechos  y     los    cargos    imputados    a    la    persona     solicitada    en  extradición; y el testimonio  de      Imeda      Tsitsiashvili,     Agente  Especial  de  la  Administración Antinarcóticos de Estados  Unidos, quien se refiere a los hechos y las pruebas del caso.   

Todos  estos  documentos  fueron aportados en  traducción  al  español  y se encuentran debidamente autenticados. La copia de  la  acusación  aparece  certificada  por  el  Secretario  Auxiliar  de la Corte  Distrital   de   Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  YorK.  Las  declaraciones  de  la  Fiscal  Auxiliar  Sarah  Y. Lai  y de la Agente Especial Imeda  Tsitsiashvili  se hallan certificadas por Thomas  C.  Black, Director Asociado de la  Oficina  de Asuntos Internacionales de la División de lo Penal del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos, cuya firma fue refrendada por Michael     B.     Mukasey,   Procurador  de los Estados Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello  del Departamento de Justicia y solicitó al  Director  adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  dar  fe  de su  firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice,  quien en prueba de ello ordenó imponer el sello del Departamento  de  Estado  y  solicitó  al  Funcionario  Auxiliar  de Autenticaciones de dicho  Departamento    Sonya    N.   Johnson   suscribir  su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington   da   fe   de   la   autenticidad   de   la  firma  de  Sonya N. Johnson.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado Colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que desde esta perspectiva los documentos aportados con este  fin  se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe  preceder el concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicita   la   entrega   de  Diana  Patricia  López,  nacida  el  10  de  febrero  de  1975,  con cédula de  ciudadanía  colombiana  No.39.446.162,  de  acuerdo  con  la  información  que  aparece  consignada  en  la  solicitud  de  detención  provisional con fines de  extradición,  en  la  petición  formal  de  extradición y en el testimonio de  apoyo  de  la Agente Especial de la Administración Antinarcóticos, entre otros  documentos.   

Estos datos de filiación coinciden plenamente  con  los  de  la persona capturada, según se establece de confrontarlos con los  suministrados  por  ella  con  ocasión  de  su  aprehensión,  y  que  aparecen  consignados  en  el  informe de captura, en el acta de lectura de sus derechos y  en  la  diligencia de notificación de los motivos de su aprehensión, ejercicio  que  permite  concluir  que la persona que se halla privada de la libertad es la  misma que solicita el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos como delito en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  sanción  privativa  de  la  libertad cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.     

Diana    Patricia   López   es  solicitada en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en  juicio  por  el delito de  concierto  para distribuir un kilogramo o más de heroína, con la intención de  importarla  ilegalmente a los Estados Unidos. El cargo formulado en su contra en  la  acusación  S2  07  CR.  441 (LBS) de 5 de noviembre de 2007, es como sigue:   

CARGO UNO  

“1.  Desde  por  lo menos agosto de 2006, o  alrededor  de  esa fecha, hasta septiembre de 2007, o alrededor de esa fecha, en  Medellín,  Colombia  y  en  otros  lugares,  HUMBEIRO  CARVAJAL  MONTOYA, alias  ‘Víctor’,       alias       ‘Victorino’,   DIANA  PATRICIA  LOPEZ,  MANUEL  JULIAN  LOPEZ NAIZZIR, alias  ‘El  Costeño’,       alias       ‘El        Costeñito’,  JULIAN  DARIO HENAO VERGARA, GERMAN  SOTO  VILLA,  ELKIN  FERNANDO  DAZA  RIOS, HENRY ALBERTO TOBON CADAVID y NATALIE  RIOS  CANO,  los acusados y otras personas conocidas y desconocidas, igualmente,  con  intención  y  a  sabiendas,  se  confabularon,  asociaron delictuosamente,  confederaron  y  acordaron  entre  sí infringir las leyes de narcóticos de los  Estados Unidos   

“2.   Fue  parte  y  el  objetivo  de  la  asociación   delictiva   que  HUMBEIRO  CARVAJAL  MONTOYA,  alias  ‘Víctor’,       alias       ‘Victorino’,   DIANA  PATRICIA  LOPEZ,  MANUEL  JULIAN  LOPEZ NAIZZIR, alias  ‘El  Costeño’,       alias       ‘El        Costeñito’,  JULIAN  DARIO HENAO VERGARA, GERMAN  SOTO  VILLA,  ELKIN  FERNANDO  DAZA  RIOS, HENRY ALBERTO TOBON CADAVID y NATALIE  RIOS   CANO,   los  acusados,  y  otros  individuos  conocidos  y  desconocidos,  distribuyeron  una sustancia regulada, a saber, un kilogramo o más de mezclas y  sustancias   que   contenían  una  cantidad  detectable  de  heroína,  con  la  intención  y  a  sabiendas  de  que  dicha  sustancia regulada sería importada  ilegalmente  a  los Estados Unidos y en aguas que están a una distancia de doce  millas  de  la  costa  de los Estados Unidos, en contravención de las Secciones  812,  959  (a)  (3)  y 960 (b) (1) (A) del Título 21 del Código de los Estados  Unidos”.   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  describen  el  delito de asociación ilícita para importar a los Estados Unidos  sustancias  controladas, entre ellas heroína, en cantidad igual o superior a un  kilogramo,  para  el cual consagran penas de encarcelamiento de no menos de diez  (10) años y no más de cadena perpetua.     

En  la  legislación colombiana esta conducta  encuentra  equivalencia  típica  en el artículo 340 inciso segundo del Código  Penal,  modificado por los  artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la  Ley  1121  de  2006,  que  define  el  concierto para  delinquir,  y que adscribe como sanción pena principal  privativa  de la libertad de ocho (8) a dieciocho (18) años de prisión y multa  de  dos  mil  setecientos  (2700)  hasta  treinta  mil (30000) salarios mínimos  legales mensuales. Dice la norma.   

“Art.340. Modificado Ley 733/2002, artículo  8.  Modificado  artículo  19  Ley  1121  de  2006.  Concierto  para  delinquir.  Cuando  varias  personas  se  concierten con el fin de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas será penada, por esa sola conducta, con  prisión de tres (3) a seis (6) años.   

“Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento       forzado,      homicidio,      terrorismo,      tráfico   de   drogas   tóxicas,   estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o financien el concierto para delinquir”.   

Lo  visto  muestra  que  los  contenidos  del  principio  de la doble incriminación se hallan también reunidos en el presente  caso,  puesto  que  las  conductas  imputadas  a  Diana  Patricia  López  en  el  país  requirente  se hallan  tipificadas  igualmente  como  delito  en  la  legislación  colombiana, bajo la  denominación  de concierto para delinquir,  con  sanción  privativa  de  la libertad cuyo mínimo es mayor a  cuatro (4) años.   

4.  Equivalencia de  la providencia proferida en el extranjero.   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial  que  contiene los cargos  contra la persona reclamada,  por  los  cuales  se  pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y  sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana  como  resolución     de     acusación,    es  decir,  a  la decisión que sirve de introducción a la fase del  juicio,  a  través  de  la  cual  el  Estado acusa a una persona determinada de  violar  la  ley  penal,  discrimina los cargos que le imputa, señala los hechos  que  le  sirven  de  fundamento,  indica  el  lugar  y la época de comisión, y  precisa  las  normas jurídicas aplicables al caso, para que el acusado tenga la  posibilidad de conocerlos y enfrentarlos.    

Revisada la acusación S2 07 CR. 441 (LBS), se  establece  que  ésta,  al  igual  que  sucede  con  la acusación en el sistema  procesal  colombiano,  contiene  cargos  concretos contra personas determinadas,  señala  los  hechos  que  le  sirven de sustento, identifica las normas penales  aplicables  al  caso,  y  marca  la  iniciación  del juicio, donde Diana  Patricia López tiene la oportunidad  de  ejercer  el derecho de contradicción, caracterizaciones todas de las que se  sigue que se está en presencia de actos procesales equivalentes.   

5.   Causas  de  improcedencia.   

El artículo 35 de la Constitución Nacional,  modificado por el primero del acto legislativo 01 de 1997, dice:   

“La  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto con  la ley.   

“Además,   la   extradición   de   los  colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior,  considerados como tales en la legislación penal colombiana.   

“La extradición no procederá por delitos  políticos.   

“No  procederá  la extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma”.   

De  acuerdo con esta disposición, son causas  de  inviabilidad  de  la  extradición, las siguientes, (i) que el delito por el  cual  se  procede  sea  de  naturaleza  política,  (ii)  que se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al  17 de diciembre de 1997, y (iii) que el delito  haya sido cometido en territorio colombiano.   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado.  El  delito   de  concierto  para  cometer  delitos de  narcotráfico,  que  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Sur  de  Nueva  York le imputa a Diana Patricia López,  es  de  naturaleza  común, no política. Y los hechos  que  sustentan  la acusación ocurrieron, “desde por  lo  menos  agosto  de  2006,  o  alrededor  de  ese  fecha,  hasta septiembre de  2007”,  es  decir,  después  del 17 de diciembre de  1997.   

El lugar de comisión de los hechos tampoco se  erige  en  factor  de  improcedencia de la extradición, porque el estudio de la  acusación  y  de  las  declaraciones  de apoyo permite constatar que la señora  Diana  Patricia López hacía  parte  de  una  organización  criminal que se dedicaba a tráfico de sustancias  controladas  desde  Colombia  hacia  los  Estados Unidos. En el primero de estos  documentos, se afirma:   

“En  todo  momento  en  relación  a  esta  acusación   formal,   CARVAJAL  MONTOYA  fue  líder  de  la  organización  de  narcotráfico        (la        ‘organización              CARVAJAL              MONTOYA’)   que   realizó   contrabandos  de  heroína   a   los   Estados   Unidos  de  Colombia  a  través  del  Aeropuerto  Internacional   José  María  Córdoba  en  Medellín,  Colombia  (‘Aeropuerto  de  Medellín’).  La  organización CARVAJAL MONTOYA  incluyó  entre  otros, a una red de oficiales del orden público y personal del  aeropuerto  y  la  aerolínea quienes facilitaron la exportación de la heroína  del   Aeropuerto  de  Medellín.  La  organización  contrabandeó  heroína  de  Colombia  a los Estados Unidos ocultándola dentro de capas de ropa que vestían  los  mensajeros,  dentro de los forros de las maletas y bolsas, debajo de fondos  falsos  de  maletas  y  dentro  de  computadoras y cargas internacionales, entre  otras  maneras.  La organización enviaba mensajeros por lo menos una vez al mes  del  área  de  Medellín de Colombia a la ciudad de Nueva York y cada mensajero  cargaba  entre varios cientos de gramos hasta varios kilogramos de heroína a la  vez.   

“En todas las ocasiones que son relevantes a  esta    acusación    formal,    LOPEZ   era  cónyuge  de  CARVAJAL MONTOYA y colaboró con CARVAJAL MONTOYA  para organizar a los mensajeros de la heroína”.   

Esta  reseña  fáctica deja en claro que los  hechos  por los cuales se acusa a Diana Patricia López  trascendieron  las  fronteras del territorio patrio, y  que  se cumple, por tanto, el condicionamiento constitucional consistente en que  la  conducta haya sido realizada en el extranjero, cualquiera sea la teoría que  se  aplique  para  determinar  el lugar de comisión del ilícito ( de   la  acción,  del  resultado  o  de  la  ubicuidad).   

6.     El  concepto.   

La  Sala,  teniendo  en cuenta que en el caso  analizado  concurren los requerimientos relacionados con la validez formal de la  documentación  presentada, la demostración plena de la identidad de la persona  solicitada,   el  principio de la doble incriminación y la equivalencia de  la  providencia proferida en el extranjero, y que no se está frente a causas de  improcedencia de la extradición, emitirá concepto favorable.   

7.   Cuestión  final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  Diana  Patricia  López  advierta al Estado  requirente   que   su   juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de extradición y determinan su entrega, y que no podrá  ser  sometida  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni condenada a pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de  acuerdo  con  lo  establecido  en los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

El Gobierno Nacional advertirá también a su  homólogo  del Estado requirente, que en caso de llegarse a un fallo de condena,  deberá  computarse el tiempo que Diana Patricia López  ha  estado privada de la libertad con ocasión de este  trámite  de  extradición.  De  igual  modo,  lo  requerirá  para que frente a  situaciones   de   absolución,  retiro  de  cargos,  sobreseimiento  o  eventos  similares,  o  el cumplimiento de la pena impuesta por los cargos que motivan la  extradición  en  el  evento  de  ser  condenada, garantice la permanencia de la  solicitada  en  ese  país  y su retorno a Colombia en condiciones de dignidad y  respeto por la persona humana.   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  supremo  director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  deberá realizar el seguimiento a los condicionamientos que se  impongan  a  la concesión de la extradición y determinar las consecuencias que  se  derivarán  de  su  eventual incumplimiento, en virtud de lo dispuesto en el  numeral 2° del artículo 189 de la Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a   la  extradición  de  la ciudadana  colombiana    Diana    Patricia   López,   solicitada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América a través de su  embajada  en  Colombia,  por los cargos contenidos en la acusación S2 07 CR.441  (LBS),  dictada  el  5 de noviembre de 2007 en la Corte Distrital de los Estados  Unidos para el Distrito Sur de Nueva York.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  a  la  requerida  señora  Diana  Patricia  López, a  su defensor, al representante del Ministerio Público y al Fiscal  General de la Nación, para los fines pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio del Interior y de Justicia.   

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ  

Aclaración de voto  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ                      ALFREDO GOMEZ  QUINTERO             

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS      AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES                           YESID RAMIREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                     

                                    

                                        

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con  el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición  que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En ese orden de cosas, estimo que es preciso  advertir  en  el  concepto sobre la necesidad de plantear otras condiciones a la  entrega  del  reclamado,  derivadas  del hecho de que el acto de extradición no  implica  que  el  extraditado  pierda  la nacionalidad colombiana, lo cual sólo  ocurre   frente  a  los  presupuestos  señalados  en  el  artículo  98  de  la  Constitución.   

En  tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes4 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese que los preceptos que desarrollan  la  extradición tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de 2004, además  de  reiterar  las reglas constitucionales (improcedencia por delitos políticos,  o  la  de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con anterioridad al 17  de     diciembre     de     1997    –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el  organismo  al  que  le  corresponde  ofrecer  o  conceder la extradición de una  persona     y     las     facultades     sobre     la    materia    –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además,  el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”5   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce6,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al  artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición, es  misión  del  Estado,  por  medio  del  ámbito  de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1  Artículo 502 de la ley 906 de 2004.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

5  Sentencia C-1106/00.   

6 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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