30091(11-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30091  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.  187   

Bogotá, D. C., once (11) de julio de dos mil  ocho (2008)   

VISTOS  

Define   la  Sala  el  juez  de  garantías  competente  para  conocer  de  la  autorización  para  realizar las actividades  probatorias  solicitadas  por  el  defensor  del  doctor JOSÉ ALFREDO JARAMILLO  MATIZ  con  ocasión  de la indagación preliminar que le adelanta una Fiscalía  Delegada   ante   la   Corte   por   la   probable   comisión   del  delito  de  cohecho.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE  

1. Con fundamento en  la  publicación  efectuada  el  8  de junio de este año en el periódico “El  Tiempo”,  se supo que hay una cinta magnetofónica que contiene conversaciones  en  las  cuales  participó  el  doctor  JOSÉ  ALFREDO  JARAMILLO  MATIZ, en su  condición  de  Fiscal  Delegado  ante  la  Sala  de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Barranquilla, haciendo exigencias de dinero  al  señor  Alfonso  “El  Turco”  Hilsaca,  para  no comprometerlo en cuatro  homicidios  que  supuestamente confesaría Uber Enrique Banquez, conocido con el  mote  de  “Juancho  Dique”,  desmovilizado  de  las  Autodefensas  Unidas de  Colombia.   

2.  El defensor del  doctor  JARAMILLO  MATIZ,  solicitó  ante  la  Juez  Cuarenta  y  Cuatro  Penal  Municipal  de  esta ciudad, con función de control de Garantías, autorización  para  realizar  actividades  defensivas,  acorde  con  lo señalado por la Corte  Constitucional  en  las  sentencias  C-186  y  C-536 de 2008, con ocasión de la  indagación preliminar que se le adelanta por el delito de cohecho.   

3. El Fiscal Delegado  ante  la  Corte  Suprema  de Justicia a cargo de la dirección de la indagación  preliminar  enteró a la Juez de Garantías que el defensor había hecho similar  petición  ante un Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá,  con  función  de  control  de  garantías,  quien se negó a conocer del asunto  argumentando  que  a  pesar  de  que  los  presuntos  hechos  delictivos  fueron  realizados  por el doctor Jaramillo Matiz cuando desempeñaba el cargo de Fiscal  Delegado  ante  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla,  la  Corte  Constitucional  al resolver acerca de la exequibilidad del parágrafo  1º  del  artículo  39 de la Ley 906 de 2004, el cual dispone, en los casos que  conoce  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia que la  función  de  control  de garantías será ejercida por un Magistrado de la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Bogotá, condicionó la aplicabilidad de esta  disposición    a   los   casos   de   los   aforados  constitucionales  señalados  en  el  numeral  4  del  artículo  235  de  la  Constitución  Política,  de  los cuales no hacen parte  los fiscales delegados ante los tribunales,   respecto  de  quienes  la  función  de  control  de  garantías  corresponde a los jueces penales municipales.   

4. Esta es la razón  por  la  que el abogado del indiciado insistió en la autorización pedida, ante  la  señora  Juez  Cuarenta y Cuatro Penal Municipal de Bogotá, con función de  control de garantías.   

5.  La  funcionaria  aludida  manifiesta  que  respeta pero no comparte lo decidido por el Magistrado  de   Control   de   Garantías,   porque   el   indiciado  cometió  los  hechos  jurídicamente  relevantes  cuando desempeñaba las funciones de Fiscal Delegado  ante  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla,  por  lo  que, como en su criterio, el juzgamiento comprende las etapas de indagación  preliminar,  investigación y juicio, no se restringe exclusivamente a ésta, en  consecuencia,   tratándose  de  un  asunto  de competencia de la Corte, el  control  de  garantías  le  corresponde  al  Magistrado de Tribunal Superior de  Bogotá, con función de control de garantías.   

Con   fundamento  en  esas  consideraciones  finalmente remitió las diligencias a esta Corporación.   

5.   El  defensor  presentó  en  la  Secretaría de la Sala, escrito por medio del cual manifiesta  su  desacuerdo con la determinación del fuero legal porque para la fecha de los  probables  hechos  delictivos el doctor JARAMILLO MATIZ no desempeñaba el cargo  de  Fiscal  Delegado  ante  la  Sala  de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Barranquilla.   

En  tal  sentido,  mediante  otro  escrito,  acompañó  copia  de la certificación expedida por el Analista de Personal (E)  de  la  Dirección  Seccional  Administrativa y Financiera de Barranquilla en la  cual  se señala que el doctor JARAMILLO MATIZ fungió como Fiscal Delegado ante  el  Tribunal  hasta  el  27  de  mayo  de  2008,  cuando se dio por terminada la  incapacidad de su titular.   

CONSIDERACIONES  

1.  Con  base en el  artículo  32,  numeral  4  de  la  Ley  906  de  2004, corresponde a la Sala de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia la definición de competencia  cuando  se  trate  de aforados constitucionales y legales, o de tribunales, o de  juzgados de diferentes distritos.   

Con tal cometido lo primero que se advierte es  el  desatino  de  la  Juez Cuarenta y Cuatro Penal Municipal de esta ciudad, con  función  de  control  de  garantías,  porque  luego de haber concluido que era  incompetente  para  realizar  la audiencia preliminar solicitada por el defensor  del  doctor  JOSÉ  ALFREDO  JARAMILLO  MATIZ, debió remitir las diligencias al  superior  funcional  encargado  de definir el asunto (artículo 54 de la Ley 906  del  2004),  sin  necesidad  de  proponer  un  conflicto negativo de competencia  inexistente  fácticamente en cuanto el Magistrado de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Bogotá  que  resolvió  la  petición  inicial del defensor no le  remitió  las  diligencias,  pues ella solamente tuvo noticia de dicha decisión  en   la   audiencia   que   inició  por  intermedio  del  Fiscal  a  cargo  del  caso.   

Lo  anterior,  teniendo  en  cuenta  que  el  instituto  de la definición de competencia  regulado  en  la  Ley  906  de  2004,  es connatural al sistema de  procesamiento   penal   acusatorio   que   difiere   del   de   la  colisión  de  competencias previsto en las  legislaciones               precedentes1.  En  efecto,  su artículo 10  desarrolla  el principio de efectividad, el cual se concibe como la armonía que  debe  existir  entre  la  materialización  de los derechos fundamentales de los  intervinientes  en  el  proceso y la necesidad de lograr una justicia eficaz con  predominio  de  lo sustancial, caracterizada principalmente por la celeridad con  la   que   corresponde  desarrollar  la  actuación2.   

Por  esta razón, el legislador, al prever la  eventualidad  de  que  el  juez,  en  este  caso el de garantías, ante quien la  defensa  pretende  la autorización de actividades investigativas, manifieste su  incompetencia,  fijó un procedimiento ágil en desarrollo del cual no se envía  la   actuación   al  funcionario  que  considera  debe  proseguirla,  sino  que  simplemente  debe  expresar  las  razones  en  las que apoya su inhabilidad para  conocer  y  remitir las diligencias al superior funcional común que, de acuerdo  con  las  reglas  de  competencia,  debe  resolverla,  evitando  de este modo la  dilación  injustificada  de  la  actuación,  pues, ante la discrepancia de los  jueces,   tendría   que   entrar  a  resolver,  como  ocurría  en  el  sistema  anterior.   

2.  Al  respecto,  indispensable  es  precisar  que  en  tratándose  de  la función de control de  garantías  que  cumplen  los  jueces penales municipales y el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá, éste no ostenta la condición de superior  funcional  de aquél, ya que, uno y otro, se encuentran en nivel equivalente, la  diferencia  radica  en  que  el Tribunal conoce exclusivamente de los asuntos en  los   cuales  constitucionalmente  la  competencia  para  el  juzgamiento  está  asignada a la Corte Suprema de Justicia.   

3. Es posible que en  desarrollo  de esa función de garantías se presenten dudas en relación con la  competencia  del  Magistrado  del Tribunal Superior de Bogotá, o del juez penal  municipal,  hipótesis  en  la  cual es viable aplicar el artículo 54 de la Ley  906 de 2004, el cual dispone:   

“Cuando  el  juez  ante  el  cual  se haya  presentado  la acusación manifieste su incompetencia, así lo hará saber a las  partes   en   la  misma  audiencia  y  remitirá  el  asunto  inmediatamente  al  funcionario  que  deba definirla, quien en el término improrrogable de tres (3)  días  decidirá  de  plano. Igual procedimiento se aplicará cuando se trate de  lo  previsto  en  el  artículo 286   de   este  código y cuando la incompetencia la proponga la defensa.”   

Aunque  acorde  con  esta  disposición  la  presentación  de la acusación ante el funcionario competente establece el hito  procesal  a  partir  del  cual  se  puede  generar  incidente  de definición de  competencia,  en  este  caso,  en  el  cual  aún  ni  siquiera  se ha formulado  imputación  al  ex  funcionario investigado, es aplicable en orden a determinar  el  juez  de  garantías  competente  para  resolver  acerca de la autorización  pedida   por   la  defensa  para  la  obtención  de  pruebas,  que  se  deduce,  introducirá  en  un  eventual  juicio  que  se  adelante  en  contra del doctor  JARAMILLO  MATIZ,  respecto  de  quien un Fiscal Delegado ante la Corte adelanta  indagación  preliminar  por  los  hechos  ocurridos el 30 de mayo de 2008 en la  ciudad   de   Barranquilla,   denunciados  públicamente  por  el  diario  “El  Tiempo”, en su edición de 6 de junio pasado.   

4.  El artículo 39  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (modificado  por  la  Ley 1142 de 2007),  señala  que  la  función  de  garantías  será  ejercida  por  un  juez penal  municipal  de  la  ciudad  donde  se  cometió el delito. No obstante, cuando se  trate  de  la  legalización  de la captura conocerá el juez del lugar en donde  ella  ocurra,  aunque a continuación se formule la imputación y se solicite la  imposición  de  medida de aseguramiento, como se desprende de los incisos 3 y 4  de la misma disposición, en cuanto señalan:   

“Si la captura se produjo en lugar distinto  al  de la comisión de la conducta punible, la función de control de garantías  podrá  efectuarla  el  juez penal municipal del territorio donde se realizó la  aprehensión  o  de  aquél  donde por razones de urgencia o seguridad haya sido  recluido  el  capturado.  A falta de éste se acudirá al juez municipal de otra  especialidad.   

“Si  después  de  ejercido  el  control  judicial  de  la  captura el fiscal formula imputación, solicita imposición de  medida  de  aseguramiento  o  realiza  cualquier otra solicitud dentro del mismo  asunto, se aplicara la misma regla del inciso anterior.”   

5.   La   Corte  Constitucional    al    decidir    acerca    de   la   exequibilidad3 del parágrafo  1º   del   artículo  39  de  la  Ley  906  de  2004,  cuyo  texto,   mutatis   mutandi,  es  igual  al  del  artículo  3  de  la  Ley  1142  de  2007,  por  medio del cual se modificó esa  disposición,  precisó  que  el  Acto  Legislativo  03  de  2002, no incorporó  reforma  alguna a la competencia constitucionalmente asignada a la Corte Suprema  de   Justicia,   razón  por  la  cual,  continúan  dentro  de  sus  funciones:   

“(      i      )      juzgar al Presidente de la República, o  a  quien  haga sus veces, por cualquier hecho punible que se le impute, conforme  al  artículo  175  numerales  2  y  3;  ( ii ) juzgar  a  los  altos  funcionarios de que trata el artículo  174,  por  cualquier  hecho punible que se les impute, conforme al artículo 175  numerales   2   y   3;   (   iii   )   investigar  y  juzgar  a  los  miembros  del  Congreso;  y,  (  iv )  juzgar,   previa     acusación    del  Fiscal  General de la Nación, a los  Ministros  del  Despacho,  al  Procurador General, al Defensor del Pueblo, a los  agentes  del Ministerio Público ante la Corte, ante el Consejo de Estado y ante  los  Tribunales;  a  los  Directores  de  los  Departamentos Administrativos, al  Contralor  General  de  la  República,  a  los  Embajadores  y Jefes de Misión  Diplomática  o  Consular, a los Gobernadores, a los Magistrados de Tribunales y  a  los Generales y Almirantes de la Fuerza Pública, por los hechos punibles que  se  les  imputen. En otras palabras, el Acto Legislativo 03 de 2002 no modificó  ninguno  de  los  tres  fueros  constitucionales de investigación y juzgamiento  existentes”.   

Y  más adelante, al analizar que la función  de  juez  de  control de garantías en los procesos que corresponde conocer a la  Corte  Suprema  de Justicia, puede ser desempeñada por un Magistrado de la Sala  Penal del Tribunal Superior de Bogotá, explicó lo siguiente:   

“La Corte considera que la función de juez  de  control  de  garantías,  en  los  procesos que adelante la Corte Suprema de  Justicia,  puede  ser  desempeñada  por  un  Magistrado  de  la  Sala Penal del  Tribunal  Superior de Bogotá, sin que por ello se esté vulnerando disposición  constitucional alguna.   

“En   efecto,  en  forma  reiterada  la  jurisprudencia   de  esta  Corporación  señalado  que  con  fundamento  en  lo  dispuesto  por  los  numerales  1° y 2° del artículo 150 de la Constitución,  que  consagran  la  llamada  cláusula  general  de  competencia, corresponde al  legislador  regular los procedimientos judiciales y administrativos. Con base en  tal  facultad  general,  puede  el  Congreso  Nacional  definir las ritualidades  propias  de cada juicio, la competencia de los funcionarios que deben conocer de  los  asuntos,  los  recursos  que  proceden contra las decisiones, los términos  procesales,  el  régimen  de  pruebas,  los  mecanismos  de  publicidad  de las  actuaciones, etc.   

“Ahora  bien, al ejercer esta competencia  en  materia  procesal  el  legislador  goza  de  un amplio margen de libertad de  configuración,  que  se encuentra limitado tan sólo por aquellas disposiciones  constitucionales  relativas  a  la  garantía  de los derechos fundamentales, en  especial  las  referentes  al  derecho  al  debido proceso. Razones de política  legislativa,   cambiantes   circunstancias   sociales,  o  diferentes  objetivos  superiores  perseguidos  en  cada  caso  por  el  legislador, pueden dar lugar a  regulaciones   diversas,  de  manera  que  por  ello  no  todas  las  normas  de  procedimiento deben ser idénticas.   

          “[…]   

“Por lo tanto, cuando el legislador dispuso  que  en  los casos que conozca la Corte Suprema de Justicia, la función de juez  de  control  garantías  será  ejercida  por un magistrado de la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  no  se  viola  la  Constitución,  por cuanto,  esta   norma   se   aplica   únicamente   para   la  investigación  de  los funcionarios a que se refiere el numeral 4 del artículo  235  Superior,  para  los  cuales,  como  ya  se indicó anteriormente, la misma  disposición    les    consagró    un   fuero   sólo   para   la   etapa   del  juzgamiento.   

         

“En   este  orden  de  ideas,  la  Corte  declarará  exequible  el  parágrafo  primero del artículo 39 de la Ley 906 de  2004,  por  el cargo analizado, en el entendido que se  refiere  a  los  casos  previstos  en  el  numeral  4  del  artículo  235 de la  Constitución.” (Subrayas  ajenas al texto).   

En   consecuencia,   los   efectos   de  la  exequibilidad  condicionada  del  parágrafo 1 del artículo 39 de la Ley 906 de  2004,  son precisos, en el sentido de que tratándose de funcionarios con fueron  legal,  cuyo  juzgamiento  corresponde  a  la  Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  la función de control de garantías corresponde a los jueces penales  municipales,  de  acuerdo  con  las  reglas  de competencia que señala la misma  disposición.   

6.  En este caso, la  señora  Juez Cuarenta y Cuatro Penal Municipal se negó a realizar la audiencia  preliminar  solicitada  por  el  defensor, bajo la consideración de que como el  doctor  JARAMILLO  MATIZ  es  funcionario aforado por haber ejecutado los hechos  materia  de  indagación  preliminar,  en  ejercicio de las funciones legalmente  discernidas   en   él  como  Fiscal  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  su  juzgamiento  corresponde  a  la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia  y  la  función  de  control  de  garantías  a un  magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá.   

Con  ese  razonamiento,  la  funcionaria  en  mención  no solo se opuso de manera caprichosa e inconsulta a lo que consideró  el   Magistrado   de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  que  inicialmente   conoció   del   asunto,   sino   a  lo  valorado  por  la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  mediante  la  cual  declaró la exequibilidad  condicionada  del  parágrafo  1o  artículo  39  de  la  Ley 906 de 2004, cuyos  efectos  erga  omnes vinculan  al  operador jurídico, disposición que si bien es cierto fue modificada por el  artículo  3  de  la  Ley  1142  de  2007, su parágrafo 1º fue repetido por el  legislador   en  términos  idénticos  al  inicial,  quedando  en  consecuencia  amparado por los efectos de la cosa juzgada constitucional.   

7.  Frente  a  la  manifestación  que  el defensor presentó por escrito ante esta Corporación en  el  sentido  de  que  no  comparte la determinación del fuero legal que hace la  Juez  Cuarenta  y  Cuatro Penal Municipal con función de control de garantías,  respecto   del  doctor  JARAMILLO  MATIZ  por  haber  actuado,  según  él,  en  condición  de  Fiscal  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de Barranquilla,  observa  la  Sala  que  se  presenta  dicotomía  en  torno  de tal aspecto, que  necesariamente  hará  parte  del  objeto  de  la  investigación y del eventual  juicio.   

Lo anterior porque acorde con el registro, la  Fiscalía  informó  al  Magistrado  de  Sala  Penal del Tribunal de Bogotá con  función  de  control  de garantías, que el indiciado, desempeñó funciones de  Fiscal  Delegado  ante  el Tribunal de Barranquilla hasta el 6 de junio de 2008,  en  tanto  que  en  la  certificación  que  aporta  la defensa, expedida por la  Dirección  Seccional  Administrativa y Financiera de la Dirección Seccional de  Fiscalías  de  Barranquilla,  se  hace  constar que desempeño el aludido cargo  hasta   el   27   de  mayo  de  2008,  cuando  terminó  la  incapacidad  de  su  titular.   

Sin  embargo,  tal situación no incide en la  decisión  que  debe  asumir el juez de garantías respectivo, porque como se ha  visto,   en   cualquiera  de  esas  hipótesis,  atañe  a  los  jueces  penales  municipales   

9. Como corolario de  lo  anterior,  teniendo en cuenta la dispuesto en el inciso 1º del artículo 39  de  la  Ley  906  de  2004,  (modificado  por la Ley 1142 de 2007), asignará la  competencia  para  conocer de las solicitudes de la defensa a los jueces penales  municipales  de la ciudad de Barranquilla con función de control de garantías,  a  cuyo  reparto  de  remitirán  las  diligencias,  por  ser  el lugar donde se  realizó el probable hecho punible.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.           Asignar la competencia para conocer de las  solicitud  presentada  por  el defensor del doctor JOSÉ ALFREDO JARAMILLO MATIZ  al    Juzgado    Penal   Municipal   –Reparto-    con    función    de    control    de   garantías   de  Barranquilla.   

2.           Informar  esta determinación a la señora  Juez  Cuarenta  y  Cuatro Penal Municipal de Bogotá, con función de control de  garantías.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                 ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ    DE    L.                                AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

Permiso  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                 YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Decreto ley 050 de 1987, decreto ley 2700 de 1991, ley 600 de 2000.   

2  Técnicas  del  Proceso  Oral  en el sistema penal acusatorio colombiano. Manual  general  para  operadores jurídicos. Serie manual de formación para operadores  jurídicos.  Documento  aprobado  por  la  Comisión  Interinstitucional para la  implementación del sistema acusatorio. Pág. 24.   

3  Sentencia C-591 de 2005     

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