29132(23-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29132  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 98   

Bogotá,  D. C., veintitrés (23) de abril de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Cumplido el trámite previsto en el artículo  500  de  la ley 906 de 2004, procede la Sala a rendir el concepto que en derecho  corresponda  en  relación  con  la  solicitud  de extradición del ciudadano  colombiano MANUEL JULIÁN LÓPEZ  NAIZZIR,  presentada por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  del Norte a través de la vía  diplomática.   

ANTECEDENTES  

1. Con     la    Nota    Verbal  3552 de 16 de  noviembre   de  2007,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América, por intermedio de su  Embajada en nuestro país, solicitó al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de Colombia la detención provisional con  fines  de  extradición  de  MANUEL    JULIÁN    LÓPEZ    NAIZZIR,  la  cual  fue  ordenada  por el Fiscal  General de la Nación y materializada el 28 de noviembre de 2007.   

2. Mediante la Nota  Verbal  0122  de  24  de enero de 2008, la embajada estadounidense formalizó la  solicitud   de   extradición   de  MANUEL  JULIÁN  LÓPEZ  NAIZZIR,  para  que  compareciera   a   juicio   por   delitos   relacionados   con  el  tráfico  de  estupefacientes,          ocurridos  entre  agosto de 2006 y septiembre de  2007,  aproximada-mente, de acuerdo con el cargo formulado en  la  acusación  S2  07  Cr  441  (LBS), dictada el 5 de noviembre de 2007 por la  Corte   Distrital   de   Estados   Unidos   para   el   Distrito  Sur  de  Nueva  York.   

Fueron   anexadas   a   la   solicitud   de  extradición,  además  de  las notas diplomáticas en comento, copia auténtica  de  la  acusación  S2  O7  Cr  441 (LBS),    declaraciones   rendidas   por   Sarah   Y.   Lai  (Fiscal  Auxiliar  de los Estados Unidos  para   el   Distrito   Sur  de  Nueva  York)  e  Imeda  Tsitsiashvili   (Agente  Especial  de la Administración para el Control de  Drogas),  transcripción    de    las    disposiciones    penales   presuntamente  infringidas    por    el    requerido   y            copias     de    la    cédula   de   ciudadanía   y  de          la         tarjeta       fotodecadactilar de MANUEL JULIÁN LÓPEZ NAIZZIR  y las demás personas involucradas en el pliego acusatorio.   

3. Después de que el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores conceptuara mediante oficio OAJ.E. 0112 de  fecha  25  de  enero  de  2008  que  “por no existir  convenio   aplicable   al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento   procesal   penal   colombiano”,   el  expediente  fue  remitido  por  intermedio  del  Ministerio  del  Interior  y de  Justicia  a  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia para lo  pertinente.   

4.  Agotada la etapa  probatoria  y  abierto  el término para alegar de que trata el artículo 500 de  la   ley  906  de  2004,  se  pronunció  únicamente  el  representante  de  la  Procuraduría  General de la Nación, quien solicitó a la Corte rendir concepto  favorable  acerca  de  la  petición  de extradición,  pero    con    la    exhortación    al    Gobierno  Nacional  para  que  advirtiera  de  manera expresa al  país  requirente  que juzgue a MANUEL JULIÁN LÓPEZ NAIZZIR únicamente por el  delito  que  suscitó  el  reclamo, y que además no lo someta a tratos crueles,  inhumanos  y degradantes, ni a cualquier otra sanción punitiva prohibida por la  Constitución,  al  igual  que  tuviera  como  parte de la pena el tiempo que el  solicitado  haya  estado  privado  de  la  libertad  con  motivo del trámite de  extradición.   

CONSIDERACIONES  

1. Cuestiones previas  

Según el artículo  35    de    la    Carta  Política,  el  artículo  18  del  Código Penal y el  artículo  490  del  Código  de  Procedimiento  Penal, la extradición se puede  conceder  a los colombianos de nacimiento, de acuerdo con los tratados públicos  o  en  su  defecto  con la ley, por delitos considerados como tales dentro de la  legislación  penal interna que hayan sido cometidos en el exterior a partir del  17  de  diciembre  de  1997,  fecha  en  la  que  entró a regir el acto legislativo  que  consagró  el  actual contenido de la       norma       constitucional      en      mención.   

En  el  presente  asunto,    teniendo    en   cuenta   la     documentación    aportada    vía  diplomática  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América del Norte, la  Sala  advierte  que  el  requerido  MANUEL JULIÁN LÓPEZ NAIZZIR no sólo es un  ciudadano  colombiano  por  nacimiento,  sino que además se le imputó en dicho  país  la  realización  de  delitos  presentados entre aproximadamente  agosto de 2006 y septiembre de 2007, por  lo  que  resulta aplicable obrar de conformidad con lo regulado en la ley 906 de  2004,  que  entró  a  regir de manera gradual y sucesiva en este país a partir  del 1º de enero de 2005.   

Adicionalmente,  es de anotar   que   los  hechos  atribuidos  al requerido en extradición están  circunscritos  a  su  pertenencia  a  una  organización  criminal dedicada a la  distribución  y  comercialización de una sustancia prohibida (heroína) en los  Estados  Unidos  y  de ahí que refulge que es viable predicar que las conductas  achacadas  a MANUEL JULIÁN  LÓPEZ      NAIZZIR     transcendieron  las  fronteras nacionales y, por consiguiente, ocurrieron    en   el   exterior.   

Por  último,  dado  que el artículo 502 del  Código  de  Procedimiento  Penal dispone que la Corte fundamentará su concepto  en  la validez formal de la documentación enviada por  el  ejecutivo,  la  plena demostración de la identidad  del  solicitado,  el  cumplimiento del principio de la doble incriminación y la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero con la resolución  acusatoria   regulada   en   el   derecho   procesal  interno,  se  analizará  a continuación y en el orden  mencionado    la   convergencia   o   no de tales elementos.   

2.  Validez  formal  de  la  documentación  enviada   

Según lo establecido por el artículo 495 de  la  ley  906 de 2004, para conceder u ofrecer la extradición de una persona, la  petición  debe  presentarse por vía diplomática, o en casos excepcionales por  la  consular, anexando copia de la trascripción auténtica de la resolución de  acusación  o su equivalente, indicando con exactitud los actos que determinaron  la  reclamación,  así  como  el  lugar y la fecha de su ejecución, y también  aportando  la  información  que  sirva  para acreditar la plena identidad de la  persona  requerida,  al  igual que copia auténtica de las disposiciones penales  aplicables al caso.   

Dicha  documentación  debe  ser expedida con  arreglo  a  las  formalidades de la legislación del Estado requirente y, de ser  ello preciso, traducida al castellano.   

A  su  vez,  el  artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado por el numeral 118 del artículo 1 del decreto  2282  de  1989,  prescribe  que  los  documentos públicos otorgados en el país  extranjero  por  funcionarios  del  mismo  o  con  su  intervención,  deben ser  presentados   y  autenticados  por  el  cónsul  o  agente  diplomático  de  la  República  o, en su defecto, por el de una nación amiga, con lo que se presume  que se otorgaron conforme a la ley del respectivo país.   

Así mismo, establece que la firma del cónsul  o  agente  diplomático debe abonarse por el Ministerio de Relaciones Exteriores  de  Colombia  y,  si se trata de agentes consulares de un país amigo, tiene que  ser  autenticada  por  el funcionario competente del mismo y los de éste con el  cónsul colombiano.   

En  el  asunto  que concita el interés de la  Sala,  fueron  observadas las exigencias en comento, toda vez que el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América presentó la solicitud formal de extradición  mediante  la  vía  diplomática  (esto  es,  por  intermedio  de su embajada en  nuestro  país),  a  la cual adjuntó copia de la acusación S2 O7 Cr 441 (LBS),  proferida  el  5  de  noviembre  de  2007  por la Corte Distrital de los Estados  Unidos   para   el   Distrito  Sur  de  Nueva  York1, en la que se relacionaron las  conductas  que  soportan  la  reclamación,  el lugar y época en las que fueron  ejecutada,  al  igual  que  se  le anexaron los datos necesarios para establecer  tanto  la correcta identidad de la persona reclamada2 como las disposiciones penales  al           parecer           infringidas3.   

Así mismo, fueron aportadas las declaraciones  juradas  de  Sarah Y. Lai4         e         Imeda  Tsitsiashvili5,  mediante  las  cuales  se  explicaron,  entre  otras  cosas,  los  procedimientos   efectuados   para   proferir  la  acusación  que  respalda  la  solicitud,  así como las labores que se llevaron a cabo y las evidencias que se  recaudaron durante la investigación correspondiente.   

Todos  los  documentos  en  mención no sólo  están       traducidos      al      castellano6,   en   forma  certificada  y  autenticada   según   la   legislación   del   estado   requirente7,  sino  que  además  aparecen  precedidos  de  las  respectivas  firmas autenticadas ante el  Cónsul   de   Colombia   en   Washington   D.   C.8  y  luego  ante  el  jefe  de  legalizaciones    del    Ministerio    de    Relaciones   Exteriores9.   

En  consecuencia,  el requisito de la validez  formal de la documentación remitida se cumple en este asunto.   

3.  Identificación  plena  entre la persona  requerida  en  extradición  y  la  capturada  con tal  fin   

En  la Nota Verbal  3552   de   16   de   noviembre  de  200710,  fueron  consignados  como  datos  relativos  a  la  identidad  de  MANUEL  JULIÁN LÓPEZ NAIZZIR que éste  nació  el  8  de noviembre de 1978 en Colombia, que es conocido con el alias de  El  costeñito  y  que  es  portador    de    la    cédula    de    ciudadanía    número    3’875.949   (expedida   en  Magangué,  Bolívar).   

Como la información relacionada con el nombre  y  número  de  cédula de ciudadanía fue confirmada al momento de notificar al  requerido  la  resolución  por medio de la cual el Fiscal General de la Nación  dispuso   su  captura  con  fines  de  extradición11,  la  Sala  concluye  que la  persona  que  permanece  privada de la libertad en razón de este trámite es la  misma   solicitada   en   extradición   por   el   Gobierno   de   los  Estados  Unidos.   

4.      Principio      de      doble  incriminación   

De acuerdo con los requisitos señalados en el  numeral  1  del  artículo 493 del Código de Procedimiento Penal, para conceder  la  extradición es indispensable que el hecho que la motive esté previsto como  delito  en  Colombia  y  reprimido  con  sanción  privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a los cuatro años.   

En  la  acusación  S2 O7 Cr 441 (LBS), se le  imputaron a MANUEL JULIÁN LÓPEZ NAIZZIR los siguientes cargos:   

“El  Jurado  Indagatorio (o Gran Jurado)  expide la siguiente acusación:   

”1. Desde por lo menos agosto de 2006, o  alrededor  de  esa fecha, hasta septiembre de 2007, o alrededor de esa fecha, en  Medellín,  Colombia,  y  en otros lugares, […] MANUEL JULIÁN LÓPEZ NAIZZIR,  alias  “El  Costeñito”  […]  y  […],  los  acusados  y  otras  personas  conocidas   y   desconocidas,   ilegalmente,   con  intención  y  a  sabiendas,  se    confabularon,   asociaron   delictuosamente,  confederaron  y  acordaron  entre sí infringir las leyes de narcóticos de los Estados Unidos.   

”  Fue  parte  y  el  objetivo  de  la  asociación  delictiva  que  […]  MANUEL  JULIÁN  LÓPEZ NAIZZIR, alias “El  Costeño”,  […]  y  […],  los  acusados  y  otros  individuos  conocidos y  desconocidos,  distribuyeron  una  sustancia  regulada,  a saber, un kilogramo y  más  de  mezclas  y  sustancias  que  contenían  una  cantidad  detectable  de  heroína,  con  la  intención  y  a  sabiendas  de que dicha sustancia regulada  sería  importada  ilegalmente  a los Estados Unidos y en aguas que están a una  distancia  de  doce  millas de la costa de los Estados Unidos, en contravención  de  las  Secciones 812, 959(a), 960(a) (3) (1) (A) del Título 21 del Código de  los           Estados           Unidos”12.   

Dichos  cargos  equivalen a las conductas que  penalmente   son   sancionadas   en   Colombia   como  delitos  de  concierto  para  delinquir  y tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes. El       primero       de      tales  comportamientos se encuentra previsto en  nuestra  legislación  en el artículo  340  de la ley 599 de 2000, modificado por el artículo 8 de la ley 733 de 2002,  así  como  el  artículo  14  de la ley 890 de 2004 y el artículo 19 de la ley  1121 de 2006:   

“Artículo  340-.   Concierto  para  delinquir.  Cuando varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta,   con   prisión   de  cuarenta  y  ocho  (48)  a  ciento  ocho  (108)  meses.   

”Cuando  el  concierto  sea para cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento  del  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18)  años  y  multa  de dos mil setecientos (2 700) hasta  treinta  mil  (30  000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes”.   

Y  el  segundo está previsto en el artículo  376  de  la  ley  599  de  2000, modificado por el artículo 14 de la ley 890 de  2004:   

“Artículo  376-.     Tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso  personal,   introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá  en  prisión  de ciento veintiocho (128) a trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil trescientos treinta y tres punto treinta y  tres  (1  333.33)  a  cincuenta mil (50 000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

”Si la cantidad de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de derivados de la amapola, doscientos (200) gramos de metacualona  o  droga  sintética, la pena será de sesenta y cuatro (64) a ciento ocho (108)  meses  de prisión y multa de dos punto sesenta y seis (2.66) a ciento cincuenta  (150) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

”Si  la  cantidad  de  droga  excede los  límites  máximos  previstos  en  el  inciso  anterior  sin  pasar  de diez mil  (10.000)  gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil  (2.000)  gramos  de  cocaína o de sustancia estupefaciente a base de cocaína o  sesenta  (60)  gramos  de  derivados de la amapola, cuatro mil (4.000) gramos de  metacualona  o  droga  sintética, la pena será de noventa y seis (96) a ciento  cuarenta  y  cuatro  (144)  meses  de  prisión y multa de ciento treinta y tres  (133,33)   a   mil   quinientos  (1.500)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes”.   

En  consecuencia,  las  conductas  imputadas,  además  de ser típicas en nuestro país, están sancionadas con penas mínimas  de  prisión  que  superan  los  cuatro  años y, por consiguiente, se cumple lo  relacionado con el principio de doble incriminación.   

5.  Equivalencia de la providencia dictada en  el exterior   

Con  arreglo  a lo estipulado en el artículo  493  de la ley 906 de 2004, es preciso que el país requirente haya proferido en  contra del solicitado resolución de acusación o su equivalente.   

Este  presupuesto fue igualmente cumplido por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América, toda vez que la acusación S2 O7  Cr  441  (LBS), dictada el 5 de noviembre de 2007 por un Gran Jurado en la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York es  equiparable  al  escrito  de  acusación que el representante de la Fiscalía en  nuestro  país  presenta  ante  el funcionario de conocimiento para adelantar el  juicio  oral,  de conformidad con lo señalado en los artículos 336 y 337 de la  ley 906 de 2004.   

El elemento de la equivalencia, por lo tanto,  también concurre.   

6. Precisiones finales  

6.1. Reunidos como se  encuentran  los  requisitos  exigidos  por la ley 906 de 2004, la Corte emitirá  concepto  favorable  a  la  solicitud de extradición elevada por el Gobierno de  los Estados Unidos de Norteamérica.   

Así mismo, en atención a la solicitud que en  este  sentido  presentó  el  Ministerio  Público, la Sala exigirá al Gobierno  Nacional  que,  de  acoger  esta  opinión,  condicione  la entrega a que MANUEL  JULIÁN  LÓPEZ  NAIZZIR  no  sea  juzgado por hechos distintos a los que fueron  materia  de  imputación  en  la  acusación  S2  O7  Cr 441 (LBS), ni que esté  sometido  por  parte del país requirente a penas de muerte, destierro, prisión  perpetua,  desaparición forzada o confiscación, y que, en caso de una condena,  se  tenga  en  cuenta el tiempo que en razón de este trámite ha estado privado  de la libertad.   

Finalmente,  es de advertir que, en virtud de  lo  dispuesto en el numeral 2 del artículo 189 de la  Constitución  Política,  le  corresponde al Gobierno  Nacional   verificar   el   cumplimiento   de   las   condiciones   que  imponga  a  la  concesión  de  la extradición, al igual que  determinar  las  consecuencias  que  derivarían de su  eventual inobservancia.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  de MANUEL JULIÁN  LÓPEZ  NAIZZIR por los cargos a él imputados en la acusación S2 Cr 441 (LBS),  dictada  el 5 de noviembre de 2007 por la Corte Distrital de Estados Unidos para  el Distrito Sur de Nueva York.   

Por    secretaría,   comuníquese   esta  determinación  al  requerido  MANUEL JULIÁN LÓPEZ NAIZZIR, a su defensor y al  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación para lo de su cargo.   

Devuélvase  el  expediente  al Ministerio de  Justicia y del Derecho, para los trámites legales subsiguientes.   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aclaración de voto  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                                                             

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                             YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre   ellos   el  fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos y deberes consagrados en la  Carta;  defender  la  independencia  nacional  y  proteger  a todas las personas  residentes  en  Colombia  en  su  vida,  honra,  bienes,  creencias,  derechos y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes13  para  que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo  508  y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito  de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal  mínimo  en  el  exterior  –artículo  510 y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”14   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El  gobierno  podrá subordinar el ofrecimiento o  la   concesión   de   la   extradición   a   las   condiciones  que  considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce15,  y  con  los  derechos y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten   al   extraditado   –como  a  cualquier  otro nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Folios 122-130 de la carpeta.   

2  Folios 93-105 ibídem.   

3  Folios 107-112 ibídem.   

4  Folios 132-39 ibídem.   

5  Folios 99-105 ibídem.   

6 Folios 31-84 ibídem   

7  Folios 140-143 ibídem   

8 Folio  144 ibídem.   

9  Reverso del folio 144 ibídem.   

10  Folios 1-7 ibídem   

11  Folio 16 ibídem   

12 Folios 72-73 ibídem.   

13  Corte Constitucional, sentencia C-740/00.   

14  Sentencia C-1106/00.   

15  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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