25855(23-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No             25855   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                    Magistrado Ponente:   

          DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO                          Aprobado  acta  No.  7   

Bogotá   D.   C.,    veintitrés (23) de enero de dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Decide la Sala el recurso extraordinario de  casación   interpuesto   por   el  defensor  contractual  de  los  sentenciados  MARCOS    LEONID,   MILLER   ALFONSO   y        HOLMAR       SAMBRANO     TAUTIVA     contra  la  sentencia  del tres (3) de octubre de 2005 por medio de  la  cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca confirmó el  fallo  proferido  el  31  de  mayo  de  2005  por  el Juez Penal del Circuito de  Gachetá  los  condenó  a  las  penas de 25 años de prisión, interdicción de  derechos  y  de funciones públicas por el mismo lapso, indemnización solidaria  en  cuantía  de diez (10) s.m.l.m.v. por concepto del daño emergente y treinta  (30)  s.m.l.m.v.  por  concepto  de  daño  moral  ocasionado a la familia de la  víctima.   

Les  negó,  además,  el  subrogado  de la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y la sustitución de  prisión   efectiva   por   prisión   domiciliaria,  por  hallarlos  penalmente  responsables  en  condición  de  coautores del delito de homicidio agravado del  que fue víctima José Edilberto León Rodríguez.   

         HECHOS   

Siendo aproximadamente las dos de la mañana  del  domingo  2 de febrero de 2004, en el perímetro urbano de la Inspección de  Chuscales  del  municipio  de  Junín  Cundinamarca, después de haber departido  licor  en  la  gallera  del  lugar  (sitio  que  abandonaron cuando se acabó la  cerveza),  se  dirigieron  a  una  cancha  de  tejo  donde  se  presentó  una  reyerta  entre  MARCOS          LEONID,          MILLER         ALFONSO,   HOLMAR  SAMBRANO  TAUTIVA  y  otros  contra  José  Edilberto  León;  a consecuencia de ello,  a  unos diez metros de la cantina le propiciaron múltiples heridas con armas de  tipo       cortopunzante       y      contundente  dejándolo  gravemente lesionado (diez o doce heridas  con   arma   punzante)   y  falleció  cuando  era  trasladado  al  Puesto de salud.   

La necropsia registra heridas en la región  frontal,  en  región  coronal y parietal de la cabeza, heridas en la cara en la  región  malar,  en  surco  geniano  derecho,  en  ala  de  la nariz, en región  escapular  derecha,  en  región  supraescapular  e  interescapular, todas ellas  producidas  con  arma  cortopunzante.  (Cfr.  Resolución  de  acusación  de la  Fiscalía delegada ante el Tribunal, página 13).   

ANTECEDENTES  

La Fiscalía Seccional de Gachetá profirió  resolución  de  acusación  el 08/06/2004 por homicidio agravado de conformidad  con   los   artículos   103  y  104  –  7  del  C.P.  (fls.  26 –  31  / 2), confirmada en segunda instancia por la Delegada ante el  Tribunal    de    Cundinamarca    el    29/07/2004    (Fls.    2    – 26 C. del Tribunal).   

El  Juzgado  Penal del Circuito de Gachetá  profirió  sentencia  condenatoria  por la misma conducta agravada el 31/05/2005  (fls.  388 – 413 / 2), que  fue   confirmada   el   3/10/2005  por  el  Tribunal  de  Cundinamarca  (Fls.  6  – 32 / 3)   

LA    SENTENCIA  IMPUGNADA   

La determinación de responsabilidad contra  los   hermanos   MARCOS   LEONID,   MILLER   ALFONSO  y   HOLMAR  SAMBRANO       TAUTIVA  se  fundamentó  en  que  se  demostró  que al menos los tres se  hicieron  partícipes en condición de coautores materiales de los hechos en los  que resultó lesionado de muerte José Edilberto León Rodríguez.   

         LA IMPUGNACION   

Demanda presentada a favor de MARCOS LEONID  SAMBRANO  TAUTIVA   

Cargo primero (Principal).  Nulidad por  violación del derecho de defensa y del debido proceso   

Adujo   el   libelista  que  en  la  fase  instructiva  del  sumario  no  se  notificó  a  la defensa la recepción de los  testimonios  de  cargo  que  rindieron  María Benilda Castro, Rodrigo Beltrán,  Saúl  Garzón  Rodríguez,  Elisabeth  Carrión,  Elubin  Peña e Iván Calixto  Prieto  Cortés  y  que  por  ello  se  desconoció  la garantía del derecho de  defensa  al  no  poder  contrainterrogar  a  los  testigos.   Sin  embargo,  recordó  que  esos  medios  de  convicción  se  recaudaron antes de haber sido  vinculado  mediante  indagatoria  MARCOS SAMBRANO  y  estimó  que por esa razón  era  necesario  ordenar  ampliación  de  esos  testimonios como lo solicitó   el   defensor   que   atendió   el  caso  en  la  fase  investigativa.   

La práctica de esas pruebas (ampliación de  testimonios)  se  negó por  la   Fiscalía  mediante  auto  de  trámite,  de  manera  que  se  imposibilitó   ejercitar   el   derecho   de   defensa.   

Adujo además que no se notificó el cierre  de   la  investigación  y  por  ello,  otra  vez  se  cercenó  el  derecho  de  defensa, en la medida que  no presentó alegaciones de conclusión.   

Con  esos  argumentos  pidió  a  la Corte  decretar    la   nulidad   a   partir   de   la   providencia   de   cierre   de  investigación.   

Cargo segundo (Subsidiario).  Nulidad  por     violación    del    debido    proceso    (falta    de    investigación  integral)   

Recuerda el impugnante que la noche de los  hechos  llegó  en  actitud  desafiante José  Edilberto  León  Rodríguez  a  la  cantina  donde estaban  tomando      cerveza      MARCOS     SAMBRANO      con     sus   amigos   y   familiares  y  los  retó    a   “darse  cuchillo”  con  el  que  fuera.  Dicho  comportamiento  de  la víctima  lo   refirió   en  la  indagatoria  el  procesado,  de  manera que era necesario profundizar sobre ello  para    cumplir    los    fines    de    la   investigación   penal,   para   establecer   los  móviles  determinantes  en  la conducta del sentenciado quien también resultó lesionado  como producto de la riña.   

Tampoco se estableció que el señor José  Edilberto  León  Rodríguez  estaba acompañado aquella noche por personas como  Saúl  Garzón  quien  se  metió  a  defenderlo,  tal  como  lo declaró Carlos  Alexander  Beltrán  (fl.  42),  ni se estableció el grado de alcoholemia de la  víctima,  presupuesto  necesario  para establecer si se encontraba en estado de  inferioridad o no.   

Si se hubiesen establecido a plenitud esos  reparos  a  la investigación se habría establecido la existencia de atenuantes  como  la ira o se habría podido determinar que se trató de un homicidio simple  y no agravado como lo determinó el fallo.   

Solicitó decretar la nulidad a partir del  cierre  de  investigación,  para  que  se restablezca el ciclo investigativo en  aras  de  probar la injusta provocación por parte de la víctima a los hermanos  Sambrano.   

Cargo   tercero   (subsidiario).   Violación  indirecta  de  la Ley sustantiva, error de hecho por falso juicio de  existencia  por  omisión;  aplicación indebida del artículo 104 del C.P.  y   exclusión   evidente   del  artículo  103  ib.   

Adujo  el  censor que no fueron apreciadas  las  declaraciones  de  Carlos Alexander Beltrán quien señaló a Saúl Garzón  como  uno  de  los que participó en la gresca (fl. 42 / 1), ni de Luís Antonio  Acosta  quien  dijo  que  José  Edilberto  León  llegó  a la gallera y habló  durante  algún tiempo con su esposa.  Esas declaraciones dan cuenta que la  víctima  no  se  encontraba en estado de inferioridad ni de indefensión cuando  fue  atacado  porque  se  trató  de  una riña entre dos bandos, un “lance de  cantina” donde todos los participantes habían consumido licor.   

Entre las personas que acompañaron a José  Edilberto  se  encontraban  Rodrigo Beltrán Moreno, Carlos Alexander Beltrán y  Saúl     Garzón,     mientras    que    con    los    hermanos    Sambrano   estaban  sus  trabajadores  Jorge    Eliécer   Poveda,   Luís   Fernando   González   e   Iván   Calixto  Prieto.   

El  resultado  de  la  riña entre los dos  bandos   fue   la  muerte  del  señor  José  Edilberto  por  parte  de  Marcos  Sambrano, quien también  recibió  heridas  en  su cuerpo por parte del grupo de atacantes, de manera que  fue  desatinado  deducir  la  circunstancia  específica de agravación punitiva  (indefensión  de  la víctima).  Por ello, la Sala debe casar la sentencia  impugnada  para  condenar  al       señor       MARCOS       SAMBRANO          por homicidio simple.   

Cuarto    cargo   (subsidiario).   Violación   directa,   exclusión   evidente   del  artículo  283  del  C.  de  P.P.   

Adujo  el libelista que el procesado en la  primer  versión  en  indagatoria  confesó  haber  sido el autor de la conducta  punible  y  que  desde  esa  perspectiva  se hace acreedor a la reducción de la  sexta (1/6) parte de la pena.   

Demanda  presentada  a  favor  de  MILLER  ALFONSO     SAMBRANO  TAUTIVA   

Cargo  primero  (Principal).  Nulidad  por violación del derecho de defensa   

La Fiscalía practicó, sin presencia de la  defensa  técnica,  los  testimonios  de María Benilda Castro (fl. 29), Rodrigo  Beltrán  Moreno  (fl. 31), Saúl Garzón Rodríguez (fl. 35) y Carlos Alexander  Beltrán  (Fl.  41  /  1  y  260  / 2).  En esas declaraciones los testigos  reconocieron  al  procesado  a  través  de  fotocopias  de la fotografía de la  cédula  de ciudadanía, con total desconocimiento del procedimiento establecido  en los artículos 303 y 304 de la L. 600 de 2000.   

De  otra  parte,  la  defensa solicitó el  reconocimiento  en  fila  de personas de los implicados (fl. 200) y la fiscalía  negó  su  práctica  con  un auto de cúmplase que ni siquiera fue notificado a  las  partes.   Finalmente,  tampoco  se  decretaron esos reconocimientos en  fila de personas en el juicio.   

El  sentenciador  no atendió las  versiones  que apoyaron  la  tesis  defensiva  porque evidenciaban un marcado interés a  favor    de   los   hermanos   Sambrano,    sin    entrar   a   analizar  en  conjunto  tanto  las  pruebas  de  cargo como las de  descargo,   por   manera  que  actuó  en   contravía  de  los  principios  de  favorabilidad  y  de  la  garantía  del  derecho  de  defensa.   Por  ello,  la  Sala  debe casar la  sentencia a partir del auto de cierre de investigación.   

Cargo   segundo   (subsidiario).   Violación   indirecta   de  la  Ley  sustancial,  exclusión  del  indubio  pro  reo   

Si  la  muerte  del señor José Edilberto  León  la  causó  Marcos Leonid Sambrano  en  una  riña  colectiva, ello significa que no se produjo como  consecuencia   de   un  ataque  de  tres  personas  (los  hermanos  Sambrano)   quienes   no   estuvieron  plenamente  identificados,  contra   una   víctima   indefensa   e   inerme   como   afirma   la  sentencia  condenatoria.   

De    otra    parte,    MILLER   ALFONSO  SAMBRANO  TAUTIVA no fue identificado y existe  la   probabilidad   de   que  se  haya  confundido  con  su  hermano  Eurípides  –desvinculado   del  proceso-    porque    éste    usualmente   utiliza   una   cachucha   como   el  sentenciado.   

Por manera que hubo vacíos, incertidumbres  no   aclaradas   en  la  investigación  y  por  consiguiente no se tiene certeza sobre la participación  de  MILLER ALFONSO a quien  la   duda   favorece   al   no   estar   demostrada   su   responsabilidad   con  certeza.   

Cargo   tercero   (Subsidiario).   Violación  indirecta  aplicación  indebida  del  artículo  104  y  exclusión  evidente del artículo 103   

Aduce  que  si  eventualmente  no prospera  ninguno  de  los  dos  reparos  anteriores “de los males el menor”, por ello  aspira  a  que  su  prohijado  sea  condenado  por  homicidio  simple.  Ver  supra.   (Tercer  cargo  de  la  demanda   a  favor  de  Marcos Leonid  Sambrano).   

Demanda  presentada  a  favor  de  HOLMAR  SAMBRANO  TAUTIVA   

Cargo  primero  (Principal).  Nulidad  por violación del debido proceso   

Recordó  el  impugnante  que HOLMAR        SAMBRANO        fue  sentenciado   sin   haber   sido   individualizado  plenamente  y sin existir prueba que lo incrimine, en  la  medida  que  el  único autor de la muerte del señor Edilberto León fue su  hermano    Marcos    Leonid    Sambrano  y  se  produjo el resultado como consecuencia del enfrentamiento  entre  dos bandas en un “lance de cantina” con contrincantes de lado y lado,  sin poderse determinar “quién atacó a quién”.   

Luís  Antonio  Acosta  y Carlos Alexander  Beltrán  no  recordaron  ni  conocieron  en audiencia pública que HOLMAR   hubiese  participado  en  los  hechos;   se  debe  decretar  la  nulidad a partir, inclusive, del auto que  cerró la investigación penal.   

Cargo segundo (subsidiario).  Nulidad  por violación del derecho de defensa   

El   Defensor   técnico  solicitó  el  reconocimiento  en  fila  de  personas  de  los  implicados  (fl.  200)  pero la  fiscalía,  sin  razón  alguna  y  en  forma  totalmente  irregular  negó  esa  diligencia,    cuando    se    pretendía    que   los   hermanos   Sambrano        Tautiva   fuesen   reconocidos   por  los  testigos  de  cargo  María  Benilda  Castro,  Rodrigo  Beltrán,  Saúl Garzón  Rodríguez, Elubin Peña y Carlos Alexander Beltrán.   

Los   reconocimientos  eran  totalmente  pertinentes   porque   los   testigos  dijeron  que  reconocían  a  la  familia  Sambrano pero sin lograr  individualizar plenamente  a      cada      uno      de      ellos.   

La petición de pruebas se denegó con un  auto  de  cúmplase  que  no  fue  notificado  y  tampoco  se  practicaron  esos  reconocimientos  en  el  juicio.   Por  esas  razones pidió decretar la nulidad desde, inclusive, el  auto que clausuró la investigación.   

Cargo   tercero   (subsidiario).   Violación   indirecta   de   la  Ley  sustancia,  exclusión  del  indubio  pro  reo   

Ídem.   Ver   supra,   segundo   cargo  subsidiario    de    la    demanda   anterior   (Miller   Alfonso   Sambrano)   

Se  demostró  que  la  muerte  de  José  Edilberto      León      la      causó      Marcos     Leonid     Sambrano  en  una riña colectiva, que  la   víctima   no   estaba  indefensa,  que  HOLMAN  SAMBRANO    no   fue  identificado  y que existe la probabilidad de que se haya confundido con otro de  sus hermanos.   

Ante los vacíos de la investigación, lo  pertinente es aplicar la duda a favor del sentenciado.   

Cuarto  cargo (subsidiario).  Causal  primera,  violación  indirecta  por  aplicación  indebida  del artículo 104 y  exclusión evidente del artículo 103   

Aduce  que  si  eventualmente no prospera  ninguno  de  los  dos  reparos  anteriores “de los males el menor”, por ello  aspira  a  que  su  prohijado  sea  condenado  por  homicidio  simple.  Ver  supra.   (Tercer  cargo  de  la  demanda   a  favor  de  Marcos Leonid  Sambrano;   tercer  cargo de la demanda a favor de Miller Alfonso).   

EL    CONCEPTO    DEL    MINISTERIO  PÚBLICO   

Sostuvo  la  representante del Ministerio  Público  que  ninguna  de  las  censuras  de la demanda a favor de MARCOS   LEONID   SAMBRANO  TAUTIVA debe prosperar y que ninguna  razón  se  advierte  en  sus  alegaciones;  en relación con la demanda de  MILLER   ALFONSO  y  de  HOLMAR                  SAMBRANO      TAUTIVA,  en  confusa  alegación  aspira a que prospere el segundo cargo  porque    considera    que    “fue   señalado  como uno de los autores del  hecho  delictivo…pero  no es señalado    directamente   por   ninguno   de   los   testigos”  (ib.  Página  27  del concepto), en síntesis, porque surgen  dudas  que  no  fueron  desvirtuadas por los sentenciadores en la medida que los  testigos  “…no establecieron con claridad cuáles  de  los hermanos participaron en el hecho” y porque  era   necesario   “…establecer  individualmente  responsabilidades”.   

Como  se  impuso a los procesados la pena  accesoria  de interdicción de derechos y de funciones públicas por veinticinco  (25)  años,  pidió  a la Corte casar de oficio el fallo para tasar esa condena  en   20   años   de  conformidad  con  los  artículos  51  y  52  del  Código  Penal.   

       LA CORTE CONSIDERA   

Es competente la Corte Suprema de Justicia  para  resolver el recurso extraordinario de casación propuesto por el opugnador  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal Superior de Cundinamarca, de  conformidad  con el artículo 205 de la Ley 600 de 2000, sin perjuicio del poder  oficioso  que  le confiere el artículo 216 en concordancia con el artículo 206  y el numeral tercero del artículo 207 ib.   

Demanda  presentada  a  favor  de  MARCOS  LEONID     SAMBRANO  TAUTIVA   

Cargo  primero (Principal).  Nulidad  por violación del derecho de defensa y del debido proceso   

En  el sistema de procedimiento de la Ley  600  de  2000  el derecho de contradicción no se limita, como parece entenderlo  el  recurrente,  a la notificación a la parte defensiva de la recepción de los  testimonios  con  la  finalidad  de  que  ejercite  el  contrainterrogatorio  al  testigo.   

En  la  fase  instructiva  del sistema de  enjuiciamiento  de  la  Ley  600  los  testimonios  se recaudan por la Fiscalía  General  de  la  Nación  sin  la  intervención  y  sin  el  presupuesto  de la  notificación  al  procesado  o a su defensor sobre el recaudo de la prueba, sin  que  ello  afecte  el  derecho  de  contradicción,  pues  la  defensa encara la  controversia  bien  sea  mediante  solicitud  de  ampliaciones  del  testimonio,  mediante  la  solicitud  de  pruebas  que  desvirtúen  los  cargos,  o mediante  alegaciones enderezadas a excluir la responsabilidad del imputado.   

Para garantizar la controversia legítima  basta  con  que  la  defensa  conozca las pruebas de cargo para que, a partir de  ellas   encare   la   defensa  material  y  técnica,  en  síntesis  porque  el  contrainterrogatorio  aludido  por  el  recurrente  no  es  la  única manera de  ejercer      el      derecho     de     defensa1.   

Es  claro  que  María  Benilda  Castro,  Rodrigo  Beltrán,  Saúl  Garzón Rodríguez, Elisabeth Carrión y Elubin Peña  declararon  sólo  dos  días después del suceso (el 6 de febrero de 2004, fls.  27  –  40  /  1),  sus  testimonios   se   recaudaron   con  anterioridad  a  la  vinculación  mediante  diligencia   de   indagatoria   el   señor   MARCOS  SAMBRANO, el 9 de febrero  de  2004 (Fls. 71 – 74 /  1).   

Es necesario que la parte que solicita la  prueba  (ampliación  de  un testimonio) señale la utilidad y la pertinencia de  esa  ampliación  de  la  versión  del  testigo  en  la  medida que,  si  suministró  suficientes  datos  informativos  sobre  el  objeto  del conocimiento nada habrá que agregar.   Por  suerte  que  es  tarea  del  sujeto  procesal que pide la ampliación de la  versión  demostrar  que  el  testimonio cuya ampliación reclama no ofreció la  totalidad  de  la  información y que existen elementos informativos adicionales  que  modificarían  en algún sentido favorable la situación del procesado o la  percepción   que   tiene   el   funcionario  sobre  los  hechos  objeto  de  la  investigación.   

Entre       tanto,  la  negativa  de  la  Fiscalía  a  decretar  la ampliación de aquellas declaraciones no cercenó la posibilidad de  ejercitar  el  contradictorio  porque  la defensa material y técnica contó con  todas  las  posibilidades  defensivas,  tales  como de impugnar la decisión que  definió  la  situación  jurídica,  aportar  pruebas  de  descargo,  presentar  alegaciones  previas  a  la  calificación del sumario, impugnar la acusación y  controvertir  a  plenitud  las  pruebas  de  compromiso  en  la  fase del juicio  mediante  la  presentación  de pruebas, alegaciones en la audiencia pública de  juzgamiento,   impugnación   de   las   sentencias   de   primera   y   segunda  instancia.   

Por suerte que no es evidente que se haya  limitado la garantía de la contradicción a la parte defensiva.   

Ninguna  razón  le  asiste  al libelista  cuando  aduce que no se le notificó el cierre de la investigación (resolución  del    7/04/2004,    fl.    187    /    1)   y   que   por   ello   –otra vez- se cercenó el derecho de  defensa  en  la medida que no presentó alegaciones de conclusión, porque no es  cierto  que  el  defensor  que  asistió  a  los  imputados  no  haya presentado  alegaciones:   

Tal  como  lo  hizo  notar  el Ministerio  Público,  el  defensor de MARCOS LEONID SAMBRANO      TAUTIVA  y  de  los  demás  imputados  presentó  un  amplio  escrito de  alegaciones   antes  de  la  calificación  del  sumario  que  tiene  fecha  del  19/05/2004  y  que aparece a folios 1 – 23 / 2.   

El cargo no prospera.  

Cargo segundo (Subsidiario).  Nulidad  por     violación    del    debido    proceso    (falta    de    investigación  integral)   

Entre  las  múltiples alternativas de la  defensa       de       MARCOS      SAMBRANO   se  advierte  i)      la    exclusión    de  responsabilidad  por  legítima  defensa  real,  pues  adujo que José Edilberto  León  llegó  a  la  cantina  en  actitud  desafiante y los retó a él y a sus  hermanos  a  “darse  cuchillo”;  en alteridad refirió que ii)   se trató de una riña entre  dos  grupos,  el  uno  integrado  entre  otros  por  los  hermanos  Sambrano y el otro por José Edilberto  León  Rodríguez,  Saúl  Garzón  y otras personas;  también intentó la  demostración      de     diminuentes     penológicas     como     iii)     la    actuación   del  sentenciado  en  estado  de  ira  y finalmente que se  trató  de  iv)   un  homicidio simple y no agravado como lo determinó el fallo.   

A  partir  de  esas hipótesis defensivas  discutidas  en  el  proceso,  el  segundo  reparo a la sentencia del Tribunal se  centró  –por  tercera  vez   y   alejado   de   toda  condición  técnica-  en  especular  sobre  esas  hipótesis.   

Para  la  Sala  es  claro  que, a más de  tratarse  de  una  alegación abierta, al mejor estilo de memorial de instancia,  el  reproche  no  puede  responderse  porque es contradictorio y no conduce a la  nulidad    del    proceso;     más    bien,    mezcla   las   distintas  tesis  defensivas debatidas  sin  éxito en las instancias y las presenta a la Sala sin hilvanarlas siquiera,  siendo    palmario    que    son   contradictorias   y   excluyentes.    En  efecto:   

En  vía  de discusión, las dos primeras  alternativas   que   propone   fundamentarían   la  legítima  defensa  y  como  consecuencia  la solicitud de absolución  del  procesado;  sin embargo, la  alegación  se  contrae  a  la  particular manera de  apreciación    probatoria    cuya    naturaleza  es  inherente  al  error in  iudicando  que  tiene su  propio     camino     de    discusión    en    la    violación    indirecta  de  la  ley  sustantiva por  tratarse  de típicos errores de hecho en la apreciación de las pruebas (falsos  juicios  de  existencia por omisión, suposición, identidad o razonamiento) que  no demostró el impugnante.   

Ahora bien, la existencia de la diminuente  punitiva   de   la  ira  (tercera  hipótesis)  de  ninguna  manera  excluye  la  responsabilidad  penal,  como  sí lo hace la legítima defensa.  Por ello,  de  prosperar  la tesis de la ira habrá que condenar  del  sentenciado  y  no  absolverlo.  A más de  ello,  hay  que  decir  otra  vez  que  la  alegación tiene su propio camino de  ataque  al  amparo de la  violación  directa de la  Ley  sustantiva, cuando el  estado   de   ira   fue   expresamente   reconocido   en   el  fallo   y,  al  amparo  de  la  violación  indirecta   cuando  se  advierten  errores  en  la  apreciación  de las pruebas del proceso.  Pero  yerros de esa índole no fundamentó el impugnante.   

Finalmente  especuló sobre la existencia  de  errores  trascendentes  en  la apreciación probatoria que darían paso a la  exclusión   de   la   circunstancia   de   agravación  específica  (art.  104  –  7)  objeto  de  la  acusación y de la sentencia.   

Dicho  argumento, también excluyente, se  ofrece  desacertado  en  la  técnica  de  la  propuesta  porque  radica  en  la  apreciación  de  la  prueba  y  no  en  la  existencia  de errores in   procedendo;    a   su  vez,  presupone  que  el  impugnante  acepta  la responsabilidad penal de su pupilo, a  título  de  dolo,  sin  la  hipótesis  de  la  ira  y  sin la hipótesis de la  legítima defensa.   

En  suma,  no  es posible por el evidente  atropello  a  la lógica que se presenten las tres ideas excluyentes al interior  de    un   mismo   reproche   y   sin   algún   condicionamiento   de la técnica que gobierna el recurso  extraordinario de casación.   

Esas alternativas defensivas de  ninguna  manera se pueden conciliar  y   entremezclar   al   interior   del   mismo   cargo  porque  lo  condenan  al  fracaso,  en  la  medida  que       MARCOS       LEONID      SAMBRANO no  puede    ser    al    mismo    tiempo,  absuelto  (primera          y          segunda          hipótesis),          condenado  por haber actuado en estado  de  ira (tercera hipótesis), o condenado   por   haber  actuado  con  dolo  de  homicidio  simple  (cuarta  hipótesis).   

Si  hubiese  sido  cierto  que  actuó en  legítima  defensa la solución a la censura es la casación del fallo impugnado  y     la     sentencia     absolutoria  de reemplazo;  pero si actuó en  estado   de   ira,   habría   que  casar  el  fallo  y condenarlo con  una  pena  disminuida  en  los términos del artículo 57 del  Código  Penal;   finalmente,  si  actuó  con  dolo  de  homicidio simple,  habría que condenarlo por esa conducta.   

En      suma,      absolución,        responsabilidad  por  ira,  responsabilidad  por  dolo del tipo de  homicidio   simple,   son  propuestas  abiertamente  contradictorias  que  abandonan  totalmente  la  lógica que gobierna el recurso  extraordinario de casación.   

Y la casación  no  es,  ni  se  puede  convertir  en  una  instancia judicial abierta;  el  principio  de  autonomía  de  los cargos condiciona al recurrente a no hacer propuestas excluyentes;   el     principio     de    limitación  del recurso circunscribe la actividad de la Corte a no  adicionar,  enmendar,  o  en  general, corregir la demanda para  facilitar su estudio.   

Es  por ello que corresponde al impugnante  delimitar  con  toda  precisión,  claridad  y sin equívoco alguno las causales  invocadas  y  dentro  de  ellas, por separado, señalar las imperfecciones de la  sentencia y precisar cómo deben ser corregidas.   

El cargo no prospera.  

Cargo   tercero   (subsidiario).   Violación  indirecta  de  la Ley sustantiva, error de hecho por falso juicio de  existencia  por  omisión;  aplicación indebida del artículo 104 del C.P.  y   exclusión   evidente   del  artículo  103  ib.   

El  recurrente propuso en este reparo una  alternativa a la apreciación de las pruebas del proceso:   

Excluyó  las  pruebas que fundamentan el  estado  de indefensión en que se encontró la víctima en el momento del ataque  auspiciado  por  varias  personas e invitó a la Corte a revisar dos testimonios  que  –desde su punto de  vista-    no    traslucen    esa    circunstancia    de    agravación   de   la  conducta.   

Algunas declaraciones evidencian el ataque  auspiciado  por  múltiples  personas  y  traslucen  el  estado de indefensión:   

La  Señora María Benilda Castro dijo lo  siguiente:   

“…Bueno,  esas  personas  yo ya las había visto antes esa misma tarde en la gallera y los  llamaban  los  Sambranos,  eran  ocho  personas en total, pero sabían que todos  estos  muchachos estaban con el señor golpeándolo, unos les daban puntapiés y  otros  lo agredían con puñaleta…”  (fl. 28  / 1).   

Rodrigo Beltrán señaló:  

“…estábamos  tomando  con  Luís  López, Carlos Beltrán, Saúl  Garzón  y  yo,  en  la  tienda de las canchas de tejo de propiedad de don Luís  Acosta  y  ya el señor Luís Acosta nos dijo que iba a cerrar, ya toda la gente  salimos  de  ese  negocio y de pronto se presentó una pequeña discusión entre  don  José  y  uno  de  esos  manes  que les dicen los Sambrano, no supe porqué  discutirían,  ya  un  man  (sic.)   de  esos  sacó un cuchillo y de una le tiró a don José (alias  Cacha)  y  ya  fue  que  los demás Sambrano comenzaron a tirarle también a don  José  unos con cuchillo y otros con palo, hasta que lo tumbaron al piso, él se  defendía  pero  no  podía, porque imagínese con toda esa gente, en el piso le  seguían  tirando  cuchillo  y  patadas,  ya fue cuando salió la señora María  Benilda  cuyo apellido no sé, es profesora, la que acabó de salir de acá, los  gritó   y   ya   ellos   se   fueron.    Eso   fue   lo  que  pasó.   PRETUNTADO.   Dígale al Despacho en total cuántas personas fueron las que  agredieron  físicamente  al  señor  a quien conoce como don José (alias Cacha  negra).      CONTESTO:      Eran    ocho    personas…”    (Folios   30  – 32 / 1).   

Elubín Peña dijo:  

“…lo  que  pasó  fue  que  yo estaba  durmiendo  en  mi  casa  y como a la una y media a dos de la mañana escuché un  alboroto  y  alguien  que gritaba yo me levanté en ese momento me asomé por la  venta  que  da  a  la calle y vi que entre 8 muchachos que les dicen Sambrano de  los  cuales  uno  el  nombre  es  Marcos,  le  estaban  pegando  a  don José, él iba retrocediendo y los  otros  lo  seguían  tirándole  con palos y dándole puñaladas y yo al momento  bajé  a  la  calle  ya  estaba  don  José en el piso y cuatro le estaban dando  patadas  y leñazos los otros cuatro estaban alrededor, y entre ellos uno decía  que  se  lo dejara que él lo mataba no supe cuál de ellos fue el que dijo eso,  y  a  lo  último  ya  para  irsen  (sic.)  MARCOS                  SAMBRANO  le  pegó  una  puñalada  y  ellos  salieron  para  abajo del pueblo y yo al momento de que ellos se fueron y  como  yo  ya  les  había  gritado que no lo mataran me acerqué a él y le dije  José  qué  le pasó y él ya no me contestó nada únicamente abría la boca y  fui  con  Eduwin  Ramos y Jhon Pinzón y Yo fuimos y conseguimos la ambulancia y  lo  echamos  a  la ambulancia para traerlo para el hospital de Junín y viniendo  en  la  vereda de Chorrillos junto a la escuela él murió, y ahí la ambulancia  se  devolvió  para  la inspección de Chuscales  y lo dejamos en el salón  cultural…”  (Folio 39 7 1).   

Es  un  verdadero  contrasentido  que  el  casacionista  reclame  en  este  cargo  como  omitida  la declaración de Carlos  Alexander  Beltrán  porque  su  testimonio,  apreciado  en  su  contexto  en la  sentencia,   trasluce   la   existencia   de  la  circunstancia  de  agravación  específica  deducida  en el fallo (el ataque auspiciado por múltiples personas  que  generó  la  indefensión  de  la  víctima).   Esto  dijo el testigo:   

“…los  señores  Sambrano,  no les se el nombre, salieron de las canchas de tejo de don  Luís  Acosta,  ubicadas  en Chuscales, ahí fue donde los Sambrano le dijeron a  don  José  Edilberto  León,  este  gordito  nos  cae mal y ahí le pegaron una  puñalada   en   la   cara,   el  de  nombre  Marcos  Sambrano  fue el que le pegó una puñalada, eso fue  en  lo oscuro pero yo alcancé a ver, ahí el señor José Edilberto cayó hacia  el  lado del parque, luego siguió caminando y cayó frente a la casa del señor  Gustavo  Beltrán,  de  ahí se paró y siguió para el lado de la inspección y  ahí  los  señores  Sambrano  lo  alcanzaron  y le siguieron pegando, eran ocho  Sambrano  todos  son  hermanos,  le pegaron con cuchillo, todos le pegaban, ahí  fue  cuando  el  señor  Marcos Sambrano le  dijo  al  otro que se retirara que él lo acababa de matar, ya  se  retiraron  de  ahí  y  se  fueron,  yo  pegué la carrera y llegué y José  Edilberto  todavía  estaba  vivo  y  lo  alcanzamos  a  echar a la ambulancia y  arrancó  la  ambulancia  y  de  para  arribita  de la escuela Los Chorrillos se  murió,  con él venía el señor Lubín Peña y el conductor de la ambulancia y  el  señor  William  Carrión  y  Yomary  Cifuentes, ese es todo mi relato…”  (Página 41 / 1).   

Luís  Antonio Acosta, el otro testigo en  el  que  se  funda  el reproche, era el dueño del establecimiento donde estaban  consumiendo  cerveza  los  victimarios antes del suceso.  En su relato nada  relevante  aportó  sobre la manera como ocurrieron los hechos porque se limitó  a  decir  que  cerró  la  cantina  y  se  disponía a dormir cuando escuchó lo  sucedido,    escuchó    que    la    gente    decía   que   los   Sambrano  tenían puñaletas, escuchó  que  la  víctima  se  abrazó  en  un poste de la luz cuando fue atacado.   (fls. 33 y 34 / 1)   

Por suerte que ninguna razón le asiste al  impugnante  cuando  afirma que las declaraciones que reclama omitidas dan cuenta  que   la   víctima   no   se   encontraba  en  estado  de  inferioridad  ni  de  indefensión.   Precisamente  las  pruebas  reseñadas,  que  son  las  que  fundamentan   el   núcleo   de  la  condena,  inclusive  la  deducción  de  la  circunstancia  de  agravación  específica, señalan con claridad que el ataque  fue  auspiciado  por  varias  personas  (ocho al menos) armadas de puñales y de  garrotes,  que  imposibilitaron  cualquier posibilidad de defensa de la víctima  que estaba desarmada.   

En  suma,  no es cierto que se tratase de  una  riña entre dos bandos, ni de un “lance de cantina”;  la verdad es  que  se  trató  de una agresión auspiciada por multiplicidad de personas -8 al  menos-    con    el   propósito   mancomunado   de   eliminar   a   un   hombre  indefenso.   

De manera que fue atinada la deducción de  la  circunstancia  específica  de  agravación  punitiva  (indefensión  de  la  víctima) a la manera como se fundamentó en la sentencia.   

No prospera el cargo.  

Cuarto   cargo   (subsidiario).   Violación   directa,   exclusión   evidente   del  artículo  283  del  C.  de  P.P.   

Adujo el libelista que el procesado en la  primera    versión  de  indagatoria confesó  haber  sido  el autor de la conducta punible y que desde esa perspectiva se hace  acreedor a la reducción de la sexta (1/6) parte de la pena.   

Sin embargo, no  es    cierto   que   MARCOS   LEONID   SAMBRANO      TAUTIVA  hubiese  confesado  su responsabilidad penal:  Si se revisa  con  detenimiento  la indagatoria lo que se advierte es que propuso la legítima  defensa  como  excusa  de  su  comportamiento;   ello  quiere  decir que no  aceptó  los  hechos  a  la  manera como sucedieron, los modificó de suerte que  propuso  a  la  Administración de justicia que no existió ningún delito de su  parte;     luego,  ninguna   responsabilidad   confesó   y  su  versión no fue más que una coartada defensiva.  Esto  fue lo que dijo:   

“…el finado sacó un cuchillo y se me  tiró  llegaron  mis  hermanos  y  me  cogieron,  los otros seis o siete sacaron  cuchillo  y mis hermanos me soltaron el finado se me tiró a mandarme puñaladas  yo  cogí  un  pedazo  de  palo  y lo cogí a garrote, cuando el hombre me tiró  varias  puñaladas  me  cortó  la  camisa  y el pantalón, le pude yo quitar el  cuchillo  pensé  salir  corriendo  y  el  hombre  se me tiró encima me siguió  cascando  yo  del  susto no sabía que hacer y yo le tiré con el mismo cuchillo  porque  el  hombre  no me soltaba me tiraba, me pegó en la cabeza y en un brazo  en  una  pierna y una rodilla, le tiré hasta que me soltó para poderme ir, él  cayó  yo arranqué a correr yo pensé que los otros se mandaban estaban armados  y  ahí  se  acabó  nos  vinimos  todos….”   (Fls.  71 – 74;  81  – 83 / 1).   

De  antes se tiene establecido que cuando  el  procesado  propone  en  la  indagatoria unos hechos que no corresponden a la  realidad     (en     este     caso     propuso     en    su    relato   una   causal   de  exclusión  de  responsabilidad  penal por haber actuado en legítima defensa ante una agresión  injusta,  artículo 32 –  6  de  la Ley 599 de 2000), es claro que no hay confesión de algún delito y la  Administración   de  justicia  se  ve avocada a  desvirtuar    la    propuesta    del    indagado2.   

Cuando  el  dicho  del  sentenciado  no  comporta  colaboración  alguna con  el   Estado,   tampoco   se   hace   acreedor   al  descuento  punitivo  que  la  confesión            reporta.   

El cargo no prospera.  

Demanda  presentada  a  favor  de  MILLER  ALFONSO     SAMBRANO  TAUTIVA   

Cargo  primero (Principal).  Nulidad  por violación del derecho de defensa   

El   reproche   se  fundamenta  en  dos  aspectos:   

i)  Alega  que   la  fiscalía  practicó,  sin  presencia  de  la  defensa  técnica,  los  testimonios  de  María  Benilda  Castro  (fl. 29), Rodrigo Beltrán Moreno (fl.  31),  Saúl  Garzón Rodríguez (fl. 35) y Carlos Alexander Beltrán (Fl. 41 / 1  y 260 / 2).   

El asunto fue respondido ampliamente en la  respuesta   al   primer   cargo   de   la   demanda   de   Marcos   Sambrano,  donde  se  puntualizó  que  para  garantizar  la controversia legítima basta con que la defensa conozca las  pruebas  de  cargo  y a partir de ellas encare la defensa material y técnica en  razón  a  que  el  contrainterrogatorio  no  es  la única manera de ejercer el  derecho de defensa.   

Los  testigos  que  cita  el  recurrente  declararon  dos  días  después  del  suceso  (el 6 de febrero de 2004, fls. 27  –   40   /   1),  se  recaudaron   con   anterioridad   a   la  vinculación  mediante  diligencia  de  indagatoria    el    señor   MILLER   SAMBRANO el 9 de febrero de 2004 (Fls.  75  – 79;  84 – 86  / 1).   

ii)  Aduce  que  en  esas  declaraciones los testigos reconocieron al procesado a través de  las  fotografías  de  las  fotocopias  de  la cédula de ciudadanía, con total  desconocimiento  del procedimiento establecido en los artículos 303 y 304 de la  L.  600  de  2000  y  que  se  negó  la práctica del reconocimiento en fila de  personas.   

Esta   crítica  resulta  absolutamente  irrelevante  porque  ni  siquiera  el  propio  MILLER  SAMBRANO negó  su  presencia  en el teatro de los  acontecimientos   la   noche   del   2   de  febrero  de  2004;   por  otra  parte,    los    hermanos    Sambrano         son        reconocidos  porque  que  se  trata  de  una  familia  numerosa  que habita en Inspección de  Chuscales    del   municipio   de   Junín   Cundinamarca   donde   viven     tanto    imputados    como  testigos.   

Es por ello que la crítica del recurrente  en  torno  al  reconocimiento  a  través de las fotografías de las cédulas de  ciudadanía  deviene  absolutamente  intrascendente,  puesto     que     el     propio     MILLER     aceptó     que   estuvo   en  el  teatro  de  los  acontecimientos,   no   obstante   que   condicionó   su   presencia  a  la  no  participación en el crimen.    

Esto dijo:  

“…nosotros estábamos tomando en unas  canchas  de  tejo del señor Luís cuyo apellido no lo sé, entramos ahí como a  las  diez  de la noche o faltando poquito para las diez de la noche, no recuerdo  bien,  compramos  media  canasta  de  cereza,  luego  llegó  el señor Fernando  González  e hizo el cambio de un gallo fino por una y media canasta de cerveza,  entonces  el  señor  tendero  nos  dio  una canasta de cerveza y nos sentamos a  tomarla,  después  nos llevó la otra media y cuando estábamos acabando entró  el  señor  que  se  murió  quien cogió una silla y la boleba por encima de la  cabeza  de  él y ahí echando vainas así como ofendiendo, entonces ya nosotros  acabamos  la  cerveza  y nos salimos, entonces cuando estábamos a la salida del  pueblo  estaba el mismo señor con otros muchachos como cinco o seis habían por  todos,  entonces  empezaron  a  tirar botellas y piedras, entonces el señor hoy  muerto  le  tiró a mi hermano Marcos y ya todos se nos fueron encima y entonces  yo  con  mi hermano Holman cogimos a mi hermano Marcos y lo atajamos y es cuando  el  señor que resultó muerto se le acercó con un cuchillo a mi hermano Marcos  y  nosotros  en  ese  instante  soltamos  a  mi  hermano y yo cuando lo solté y  entonces  es  cuando me dan un garrotazo por mi brazo derecho yo entonces en ese  momento   lo   único   que   hice  fue  arrancar  a  correr…”  (Fl.        77       /             1).   

Por  manera  que  no  es  nulo el proceso  porque     la     fiscalía     negara  la  práctica  del  reconocimiento en  fila      de     personas     de     MILLER       SAMBRANO  y  porque  en  la  fase  del  juicio  tampoco  se practicó esa  prueba;   es  claro  que  ninguna  duda  existe  en cuando a la identidad del sentenciado  (quien  reconoció,  además, que su  otro hermano Holmar también estuvo en el momento de la trifulca).   

Por  ello,  intrascendente  resulta  el  cargo.   

Cargo   segundo   (subsidiario).   Violación   indirecta   de  la  Ley  sustancial,  exclusión  del  indubio  pro  reo   

Afirma  el  libelista  que  la muerte del  señor   José   Edilberto   León   la   causó   Marcos   Leonid  Sambrano  en  una riña colectiva y no  como   consecuencia   de   un   ataque   en   el   que   intervino  MILLER   ALFONSO  SAMBRANO   TAUTIVA   quien,  además  no  fue  identificado  plenamente  y existe la probabilidad de que se haya confundido con  otro  de  sus hermanos (Eurípides), de modo que hubo vacíos, incertidumbres en  la   investigación   que   no   fueron   aclaradas   y   la  duda  favorece  al  sentenciado.   

Se  responde  el  reparo  de la siguiente  manera:   

A  la  luz  de  la  respuesta  al  cargo  anterior,     está  plenamente    establecido    que   MILLER   ALFONSO  SAMBRANO  TAUTIVA  sí  estuvo  en el teatro de los acontecimientos, entre otras razones  porque  él  mismo  lo  admitió  y  los  testigos  identificaron a los hermanos  Sambrano,  aunque  sólo  lograron   individualizar   con   toda   precisión  a Marcos.   

Si  se  tiene  establecido  entonces  que  MILLER  también  estuvo  en  el  teatro  de  los  acontecimientos,   el   problema   por  dilucidar  es  si  fue  partícipe  en  condición  de  coautor de la agresión homicida o no  lo fue.   

El  sentenciador  se  inclinó  por  dar  crédito  a los testimonios de cargos (transcritos en  la   respuesta   al   primer   cargo   de   la   demanda   anterior),  entre  ellos  el  de  Rodrigo Beltrán quien señaló con total  precisión    que    “…un   man   (sic.)  de esos sacó un cuchillo y de  una  le  tiró a don José (alias Cacha) y ya fue que  los   demás   Sambrano  comenzaron  a  tirarle  también  a  don  José  unos  con  cuchillo y otros con  palo,     hasta     que     lo     tumbaron    al  piso…”   (Destaca  la Sala.  Folios 30  – 32 / 1).   

Por  manera que ninguna duda existe de la  coautoría      de      MILLER      SAMBRANO en  la comisión del delito.   

El cargo no prospera.  

Cargo   tercero   (Subsidiario).   Violación  indirecta  aplicación  indebida  del  artículo  104  y  exclusión  evidente del artículo 103   

Partió el censor de la premisa según la  cual  “de  los  males  el  menor”  y  por ello aspira a que su prohijado sea  condenado por homicidio simple.   

El  reparo  fue  respondido  en el tercer  cargo   de   la   demanda    a   favor   de   Marcos   Leonid  Sambrano  donde se demostró, a partir  de  referencias  testimoniales  (núcleo  de la condena) que la deducción de la  circunstancia  de  agravación  específica  (el  estado  de  indefensión de la  víctima) fue correctamente deducida por el fallador.   

El  ataque  del  que  fue  víctima José  Edilberto    León    fue    auspiciado   por   varias   personas   –ocho  al   menos-  entre  las  que  se encontraba MILLER  SAMBRANO,  armadas  de  puñales  y  de  garrotes que imposibilitaron cualquier posibilidad de defensa a  la víctima que estaba desarmada.   

No prospera el cargo  

Demanda  presentada  a  favor  de  HOLMAR  SAMBRANO  TAUTIVA   

Cargo   primero.    Nulidad   por  violación del debido proceso   

Según   el   libelista,   HOLMAR        SAMBRANO        fue  sentenciado   sin   haber   sido   individualizado  plenamente  y  sin  existir prueba que lo incrimine porque el único autor de la  muerte   de   Edilberto   León   fue  su  hermano  Marcos  Leonid  Sambrano      y      el    resultado   se   produjo   como  consecuencia    del  enfrentamiento entre dos bandas en un “lance de cantina”.   

El  reproche  se  fundamenta en que Luís  Antonio  Acosta  y  Carlos  Alexander  Beltrán  no  recordaron  ni reconocieron en audiencia pública que  HOLMAR     hubiese  participado  en  los  hechos  y por ello aduce que se debe decretar la nulidad a  partir,  inclusive,  del auto que cerró la investigación penal para clarificar  la participación del sentenciado.   

La  crítica  es  irrelevante  porque  el  propio    hermano    Miller    Sambrano  declaró  la  presencia  en  el teatro de los acontecimientos la  noche   del   2   de   febrero  de  2004  de  HOLMAR  SAMBRANO.  (Fl. 77 / 1).   

Por    su    parte,    HOLMAR  respondió  en forma similar a  su  hermano  Miller,  reconoció  que  estuvo  en  el  teatro  de los hechos, no  obstante  que  negó  su  responsabilidad en el homicidio:   

“…cuando  nos  dieron  la  cerveza  ya  no  la  habíamos  tomado, cuando entró un señor  ofendido  con  una  silla, tirando la silla por un lado y otro y ahí fue cuando  nos  fuimos,  todos  los  que  nombré ahora antes, y a la salida del pueblo nos  estaba  esperando  un  poco  de  gente no se cuantos habían, en ese momento nos  prendieron  a  botella  y  piedra y de todo, y en ese momento fuimos con hermano  Miller  y  tuvimos  a  mi hermano Marcos porque venía un poco de gente con unos  cuchillos  a  darle  a  él,  cuando un señor sacó un cuchillo y se le vino, y  nosotros  lo estábamos teniendo y al ver al señor que le iba a tirar, nosotros  lo   soltamos….”    (Fl.  66  – 70 / 1)   

Como se precisó en la respuesta al primer  cargo   de   la   demanda   anterior,  los  hermanos  Sambrano  son         reconocidos     porque     son    de  una  familia  numerosa  que habita en Inspección de Chuscales  del  municipio de Junín Cundinamarca donde habitan tanto los imputados como los  testigos de cargo.   

Por    suerte    que    HOLMAR   SAMBRANO  fue  identificado  a  plenitud   y   existen   múltiples   pruebas  que  lo  incriminan  directamente  (transcripciones  puntuales  se  hicieron  en la respuesta al primer cargo de la  demanda a favor de Marcos Sambrano).   

La  Sala  no  soslaya  el  hecho de que la  defensa  optó  por  la  táctica  defensiva  de  incriminar  a  uno solo de los  hermanos  Sambrano,  a Marcos, como ejecutor material del homicidio y de excluir  a  los  otros  de  la responsabilidad penal;  sin embargo, una apreciación  articulada   de   las   pruebas  de  compromiso  da  cuenta  de  la  mancomunada  participación   (coautores  materiales)  de  MILLER  y  de  HOLMAN en  la  conducta  homicida  de  la que fue víctima José Edilberto  León Rodríguez.   

El cargo no prospera.  

Cargo segundo (subsidiario).  Nulidad  por violación del derecho de defensa   

El  impugnante  sostuvo  que  la  defensa  solicitó  durante  la instrucción el reconocimiento en fila de personas de los  implicados  pero  la fiscalía negó la prueba sin ninguna razón válida;   se  pretendía  que los hermanos Sambrano  Tautiva  fuesen  reconocidos  por  los  testigos de cargo María  Benilda  Castro,  Rodrigo  Beltrán,  Saúl  Garzón  Rodríguez, Elubin Peña y  Carlos Alexander Beltrán.   

Al responder la primera demanda a favor de  Marcos   Sambrano  y  la  segunda       demanda       a       favor       de      Miller      Sambrano,   en  el  primer  cargo  de  ambas  impugnaciones  la  Sala  precisó  que  no  había nulidad por violación del derecho de defensa en  tanto   que  el  propio  Miller  aceptó  su  presencia  en  el  teatro  de  los  acontecimientos  la  noche  del  2  de  febrero  de  2004;  otro tanto hizo  HOLMAR,  (véase  supra,  respuesta al primer cargo)   

Por manera que es intrascendente el hecho  de  que  la fiscalía negara la práctica del reconocimiento en fila de personas  de  HOLMAR  SAMBRANO          porque  ninguna  duda existe en cuando a su identidad debido a que  éste   también   reconoció   que   estuvo  en  el  momento  de  la  trifulca,  aunque  en ejercicio del derecho de defensa negó su  compromiso penal.   

El cargo no prospera.  

Cargo   tercero   (subsidiario).   Violación   indirecta   de   la  Ley  sustancia,  exclusión  del  indubio  pro  reo   

El impugnante reclama la aplicación de la  duda    a    favor    de    HOLMAR    SAMBRANO          porque   estima   que   no   fue  identificado  y  que  existe  la  probabilidad de que se haya confundido con otro de sus hermanos.   

Al  responder  el  segundo  cargo  de  la  demanda     anterior,    la    Sala    precisó    que    Miller    Sambrano,   tanto   como  su  hermano  HOLMAR    estuvieron  presentes  en  el  teatro  de  los acontecimientos.  En este tema no existe  ninguna   posibilidad   de   error,   puesto   que   los   mismos  imputados  lo  reconocieron,  de  manera  que no existe duda alguna  sobre su identificación.   

El  problema  por  dilucidar  ahora es si  HOLMAR   también  fue  partícipe    de    la    agresión   homicida   o  no.   

El  sentenciador  se  inclinó  por  dar  crédito  a  los testimonios de cargos, entre ellos el de Rodrigo Beltrán quien  señaló   con   total   precisión   que   “…un  man  (sic.) de esos sacó  un  cuchillo  y  de  una  le  tiró  a  don  José  (alias  Cacha)  y      ya      fue      que      los      demás      Sambrano comenzaron a tirarle también  a  don  José  unos  con  cuchillo  y otros con palo,  hasta  que  lo  tumbaron al piso…”  (Destaca  la    Sala.     Folios    30   –  32 / 1).  En el mismo sentido véase la respuesta al primer  cargo   de   la  demanda  que  se  presentó  a  favor  de  Marcos  Sambrano.   

Por  manera que ninguna duda existe de la  coautoría  en la ejecución del delito tanto    de    Marcos,   como   de   Miller   y   de   HOLMAR           SAMBRANO en  la comisión del delito.   

La  Sala  no  escapa  al  hecho de que la  estrategia  de  la  defensa  se  fundamentó  en  sostener  que uno sólo de los  hermanos  (Marcos)  fue el ejecutor material de la conducta homicida, que actuó  –además- en legítima  defensa.   Sin  embargo,  ninguno de los reparos logró desvirtuar el hecho  de   que   los  tres  hermanos  Sambrano  Cautiva  (MARCOS, MILLER y  HOLMAR)  actuaron  como  coautores  materiales del homicidio,  por  manera que ninguna de las censuras compromete la legalidad del fallo objeto  de impugnación.   

El cargo no prospera.  

Cuarto  cargo (subsidiario).  Causal  primera,  violación  indirecta  por  aplicación  indebida  del artículo 104 y  exclusión evidente del artículo 103   

Con la misma motivación del tercer cargo  de    la    demanda     a    favor    de    Marcos    Leonid   Sambrano  y  del  tercer  cargo  de la  demanda  a  favor  de  Miller  Alfonso,  el  libelista aspira a que la Corte, en  últimas, imponga una condena favorable, por homicidio simple.   

La  respuesta  a  esta  réplica  a  la  sentencia  es  la misma que se dio a aquel par de censuras:   

El  ataque  del  que  fue  víctima José  Edilberto  León  fue  auspiciado por varias personas (ocho al menos), entre las  que     se     destacó     la    participación    activa    de    HOLMAR           SAMBRANO,    tanto    como   la   de  sus dos hermanos y otros  (investigados    en   proceso   separado   por   efecto   de   la   ruptura    de    unidad    procesal)  armados de puñales y de  garrotes,     que  imposibilitaron cualquier expectativa de defensa a la víctima.   

El ataque en esas condiciones implicó la  imputación  acertada  de la circunstancia de agravación específica (el estado  de  indefensión) que fue  correctamente deducido en el fallo.   

El cargo no prospera.  

CASACIÓN OFICIOSA  

En  lo  que  sí  le  asiste  razón a la  Delegada  del  Ministerio  Público  es en la petición de casar la sentencia de  oficio,  a  favor  de  la  garantía  de  la legalidad de la pena, con el fin de  ajustar  la  determinación de la condena accesoria de interdicción de derechos  y   de   funciones   públicas  de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo artículos 51 inciso  primero  del  Código Penal que contempla veinte (20)  años  como   término   máximo.    En   ese   sentido  se  casará  la  sentencia.   

En  mérito  de  lo  dicho  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal y  administrando  Justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  Ley,   

       RESUELVE   

1.-          NO             CASAR   la   sentencia   del  tres  (3)  de  octubre  de  2005  del  Tribunal  Superior del  Distrito  Judicial  de Cundinamarca por efecto de las censuras propuestas contra  ella.   

2.-  CASAR  DE  OFICIO  la  sentencia  impugnada en el sentido de  imponer  a MARCOS LEONID, MILLER ALFONSO y       HOLMAR       SAMBRANO    TAUTIVA    la  pena  accesoria  de  interdicción  de derechos y de funciones  públicas   por   veinte   (20)   años.   

Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                       MARIA  DEL ROSARIO GONZALEZ DE LEMOS   

AUGUSTO   J.   IBAÑEZ   GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID RAMÍREZ BASTIDAS                                            JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

                    

                                                                          

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1Cfr.  CORTE  SUPREMA,  Sala  de  casación penal, sentencia del 30/11/2006, rad. Núm.  25185;  sentencia del 12/09/2007, rad. Núm. 21144;    

2CORTE  SUPREMA, Sala de casación penal, sentencias de 28/06/1995,  rad.  Núm. 8960;  en el mismo sentido sentencia del 26/02/1998, rad. Núm.  10030;     sentencia    del    25/05/2002,    rad.   Núm.   11400,   entre  otras.     

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