28272(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28272  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.348  

Bogotá D.C., dos (2) de diciembre de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de los fundamentos  lógicos  y  debida  argumentación de la demanda de casación presentada por el  defensor  de GUSTAVO ADOLFO CORTAZAR FRANCO,  contra  el  fallo  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cali,  que  reformó,  en  cuanto  al  monto de la pena, la sentencia anticipada  emitida  en  el Juzgado Diecinueve Penal del Circuito de esa ciudad, por la cual  fue  condenado  como  autor responsable de la conducta punible de actos sexuales  con menor de catorce años.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

“La  señora  Ana  Joaquina Peñalosa Bran  formuló  denuncia  penal el día 31 de mayo de 2006, señalando que su nieta N.  R.  V.,  de  siete  años  de  edad, había sido objeto de tocamientos en partes  pudendas  de  su  cuerpo  por  parte  de Gustavo Adolfo Cortázar Franco, hechos  realizados  en  el  año  2005.  Alude que esas actuaciones eran llevadas a cabo  cuando  la  menor  iba  hasta la residencia del antes citado con el fin de sacar  fotocopias  de  documentos,  ocasión  que aprovechaba CORTÁZAR. Destaca que la  menor  G.  R.  era  también  sujeto (sic) de similares procederes por parte del  mencionado           denunciado.”1   

Con base en esos hechos el 31 de mayo de 2006  se  dispuso adelantar investigación previa, y tras el acopio de otros medios de  conocimiento  el  22  de  noviembre  siguiente  la Fiscalía ordenó la apertura  formal  de  la  instrucción  y vinculó mediante indagatoria al imputado, quien  luego  serle  resuelta  provisionalmente su situación jurídica por la conducta  punible  de  actos  sexuales  con  menor  de catorce años, cometida en concurso  material  homogéneo  y en modalidad agravada, de conformidad con los artículos  31,  209  y 211, numeral 4°, de la Ley 599 de 2000, coadyuvado por su defensor,  luego  del  cierre  de  la  investigación,  presentó  escrito  solicitando  la  terminación  anticipada  del  proceso prevista en el artículo 40 de la Ley 600  de  2000, motivo por el que el 15 de enero de 2007 se llevó acabo la diligencia  en    la   que   le   fueron   elevados   cargos   en   los   términos   atrás  puntualizados2.   

Atendido  el  anterior  trámite,  el  Juez  Diecinueve  Penal  del Circuito de Cali, el 26 de enero de 2007 dictó sentencia  condenatoria  contra  el  procesado  por  los  cargos a él atribuidos, y en tal  virtud  le impuso la pena principal de cuarenta y cuatro (44) meses de prisión,  la  accesoria de inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  igual  término  al  de  la  pena privativa de la libertad, así como la de  carácter  civil  consistente  en  pagar  a  favor  de  cada  una  de las niñas  ofendidas  diez  (10)  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes  por los  perjuicios  morales. Además le negó el subrogado de la suspensión condicional  de  la  ejecución  de  la  pena,  así como la sanción sustitutiva de prisión  domiciliaria3.   

Del   expresado   fallo,  de  acuerdo  con  constancia  secretarial, apeló el agente del Ministerio Público, con el fin de  que  la  tasación  de  la  pena  se  ajustara  al  máximo del primer cuarto de  movilidad  y  que  en  cumplimiento del principio de favorabilidad la rebaja por  sentencia  anticipada  fuera  estimada  con sujeción al artículo 351 de la Ley  906  de  2004,  y así otorgar al procesado una fracción superior a una tercera  parte,  pretensiones  a  las  que  en el término de traslado a los no              recurrentes  se  adhirió  el  defensor,  señalando  que  la sanción debía ser inferior a treinta y seis (36) meses, lo  cual  permitiría otorgar la suspensión condicional de la ejecución de la pena  o    la    prisión   domiciliaria   como   sustitutiva   de   ésta4.   

Mediante sentencia de 16 de abril de 2007, el  Tribunal  Superior de Cali le dio la razón al apelante, y partiendo de un monto  de   cincuenta  y  ocho  (58)  meses  —inferior  al  límite  máximo  del  primer  cuarto  de la conducta  punible  atribuida,  que oscila entre 48 meses y 58 meses y 15 días—,  incrementó  seis  (6) meses por el  concurso  material  homogéneo,  para  arribar a un subtotal de sesenta y cuatro  (64)  meses,  a los cuales, con base en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004 y  atendida  la eficacia de la aceptación de cargos así como la oportunidad en la  que  la  misma  ocurrió,  descontó  una  fracción  de veintiséis (26) meses,  superior  a la tercera parte deducida por el a-quo, dosificación con base en la  cual  impuso  al  procesado  la  pena  principal de treinta y ocho (38) meses de  prisión y la accesoria de ley por igual lapso.   

En cuanto a las pretensiones del no               recurrente  acerca de otorgar el subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena o la prisión  domiciliaria,  el  ad-quem  las  desestimó  al  no ser viable el primero por la  magnitud  de la sanción infligida al acusado y no estar satisfecho el requisito  subjetivo    del    que    depende   la   concesión   del   segundo   beneficio  reclamado5.   

Inconforme  con el fallo de segundo grado el  defensor  del  acusado  interpuso  y  sustentó  el  recurso  extraordinario  de  casación,   alegando   la   violación   directa   de  la  ley  sustancial  por  interpretación  errónea,  entre  otros,  de los artículos 40 de la Ley 600 de  2000  y  351 de la Ley 906 de 2004, pues estima que lo correcto en este caso era  aplicar  el  máximo  de  la  rebaja  por  aceptación  de cargos previsto en la  última      de      las      citadas     normas6.   

CONSIDERACIONES  

1.  De  entrada  aparece  ostensible  que  en este caso corresponde a la  Sala  examinar si es o no admisible la casación interpuesta por el defensor del  procesado,  verificando si le asiste interés jurídico para atacar por esa vía  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  de Distrito  Judicial de Cali.   

2. Ha sido criterio  uniforme       de       la       jurisprudencia7  que  quien  no  ha apelado la  sentencia  de  primer  grado  carece  de  legitimación  para  recurrir por vía  extraordinaria,  excepto  si  su  situación  procesal  es  desmejorada  con  la  decisión  de  segunda  instancia  en  virtud  de la impugnación de otro de los  sujetos  que  intervienen  en  el proceso, o se reclaman nulidades o el amparo o  restablecimiento   de   garantías   fundamentales,   o  arbitrariamente  se  ha  obstaculizado el ejercicio del derecho de impugnación.   

Lo anterior porque lo atacado en esta sede es  la  legalidad  de  la  decisión  de  segunda  instancia, que se presume veraz y  cierta.  En  casos  como  el  presente,  en el que la determinación del ad-quem  modifica   la   de  primer  grado  para  mejorar  la  condición  del  procesado  imponiéndole  una pena menor a la estimada por el juez de conocimiento, deviene  como  consecuencia  el  que  carezca  de  sentido  lógico  y  razón  jurídica  autorizar  la  casación, cuando quien la promueve ha consentido el fallo en las  condiciones  destacadas  en  la síntesis de la actuación, pues habiendo podido  impugnarlo  el  acusado  o su defensor, no lo hicieron en los términos exigidos  por la ley.   

El fundamento de la falta de interés en este  evento  para recurrir obedece al propio fin del recurso, dado que como es sabido  la  función  que  la ley le asigna al recurso de casación tiene que ver, entre  otros  aspectos, con “la reparación de los agravios  inferidos  a  las  partes  en la sentencia recurrida”  (Ley   600   de   2000,  artículo  206).   

3.  En el presente  evento  el  recurso extraordinario fue impetrado por el defensor de GUSTAVO  ADOLFO  CORTÁZAR  FRANCO, a quien  ningún  agravio se le ha ocasionado con la sentencia de segunda instancia, pues  en  ella  no  se  hizo  más  que reformar para bien y con base en el recurso de  apelación  formulado  únicamente  por  la  agente  del Ministerio Público, el  fallo  dictado por el a-quo, en el sentido de ajustar la tasación de la pena al  máximo  legal  del  primer cuarto de movilidad y conceder una rebaja superior a  la  tercera  parte de la pena impuesta con base en su acogimiento a la sentencia  anticipada,  atendida  la  aplicación favorable del artículo 351 de la Ley 906  de  2004, con sujeción a los lineamientos fijados por la jurisprudencia de esta  corporación.   

Impera  destacar contra la determinación de  primera  instancia,  en estricto rigor jurídico, ninguna inconformidad expresó  el  sujeto  procesal  que  ahora recurre en casación la sentencia del Tribunal,  sobreviniendo   el   pronunciamiento   de   segunda  instancia  a  consecuencia,  reitérese,  de  la  apelación  del Ministerio Público, y en esta decisión la  situación  jurídica  declarada  en  el  fallo de primer grado fue modificada a  favor del ahora impugnante.   

4.  Las  normas  procesales  que  organizan el procedimiento penal son de obligatoria observancia  para  las  partes  y  por  lo  tanto  éstas  deben  hacer  uso de los distintos  mecanismos   consagrados   para  la  defensa  de  sus  derechos  dentro  de  las  oportunidades  consagradas  por  el  ordenamiento  jurídico. Esta es una razón  más  que  viene  en apoyo de la conclusión de que quien así no obra carece de  legitimidad  para  acudir  a  esta vía extraordinaria, por no haber manifestado  con  todas  sus formalidades su inconformidad dentro del término legal previsto  para  el  efecto.  Como  la  ilegalidad  de  las  decisiones judiciales debe ser  alegada  en  el  marco  establecido  por  la  ley,  y  así  no  se obró por el  recurrente,  ese  silencio  conduce  a una manifestación tácita de conformidad  con  lo  resuelto y por lo mismo, dicho fallo en actuación posterior no resulta  susceptible de controversia alguna.   

Distinto  ocurre  cuando  la  decisión  de  segunda  instancia  modifica  desfavorablemente la sentencia de primer grado que  en    principio    fue    consentida    (tácita   o  expresamente)  por el sujeto procesal, o la alegación  se  hubiese vinculado con un error de estructura o de garantía, pues en eventos  semejantes  sí  procede  la  casación  en  razón  de  la  oficiosidad o de la  modificación  que  ha  sufrido la última de las decisiones en mención, con la  que  se  causa un real agravio en la situación jurídica de aquél, lo cual sí  lo  legitimaría  para reclamar como lo pretende ahora ante esta Corporación el  actor,  pero  el  caso  que  ocupa  la  atención de la Sala no corresponde a la  presencia  de  alguna  de  las  excepciones  que la jurisprudencia reconoce como  legitimación para el no apelante   

Lo  dicho  es suficiente para que se declare  que   el   defensor   de   GUSTAVO  ADOLFO  CORTÁZAR  FRANCO  no  tiene  interés  jurídico  para  acusar a  través  de  la  casación  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior de  Cali,  por los motivos que vienen de exponerse, siendo  forzoso    para   esta   Corporación   decretar   su  inadmisión,  de  acuerdo  con  lo  establecido en el artículo 213 del estatuto  procesal penal de 2000.   

5.  Finalmente  no  sobra  precisar que la Sala no observa, con ocasión  del  trámite  procesal  o  en  el  fallo  impugnado,  violación  de derechos o  garantías  del  procesado  GUSTAVO  ADOLFO  CORTÁZAR  FRANCO,  como  para que se haga necesario el ejercicio  de   la   facultad   legal   oficiosa  que  le  asiste  a  fin  de  asegurar  su  protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

NO   ADMITIR  la   demanda   de   casación  presentada  en  nombre  de   GUSTAVO   ADOLFO   CORTÁZAR  FRANCO,   de   acuerdo   con   las   razones   plasmadas  en  el  presente  proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO MILANÊS                                                YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                             JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Antecedente  fáctico  tomado  del  fallo  de  segundo grado. Los  nombres  de  las víctimas menores de edad se mantiene en reserva de acuerdo con  la Ley 1098 de 2006, artículo 47.   

2  Cuaderno  original,  folios  1  a  26,  32  a  34,  36  a  42,  45,  49  y  51 a  55.   

3  Ídem, folios 69 a 91.   

4  Ídem, folios 95, 96, 97 a 99, 100, y 101 a 109.   

5  Ídem, folios 115 a 121.   

6  Ídem, folios 125, 127, 129, 130 y 135 a 148.   

7 Cfr.  Auto  de  26  de  enero de 2006, Rad. Nº 24715, y 24 de noviembre de 2005, Rad.  Nº 23484.     

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