27958(15-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27958  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 119  

Bogotá,  D.  C., quince (15) de mayo de dos  mil ocho (2008).   

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   AUGUSTO  ROLANDO  GÓMEZ RENTERÍA, elevada  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U  D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI07-18417-DIJ-0100  del  12  de julio de 2007, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  1860  del   6  de  julio  del  citado  año,  solicitó en  extradición  al  ciudadano  colombiano Augusto Rolando  Gómez  Rentería,  capturado el 9 de mayo de 2007, en  cumplimiento  de  la resolución del 15 de enero del mismo año, expedida por el  Fiscal General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la contemplada en el   Libro V, Capítulo II del Código  de  Procedimiento Penal, en la  medida que no existe en el momento convenio  aplicable  que  regule  el   asunto,  como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  de  Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, según  oficio  número OAJ.E. 1228 del 6 de julio de 2007, quien además certificó que  la  documentación  del  expediente  procedente  de  la  Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente  autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 1860 del 6 de julio de 2007 de la siguiente manera:   

“Los hechos de este caso indican que desde  por  lo  menos  alguna  fecha  en  el  2003  y  continuando hasta la fecha de la  acusación,  Denis Alvarino Gómez-Urrutia, Claro Alfuri Rivas Asprilla, Augusto  Rolando  Gómez-Rentería,  y  José Florencio Murillo-Urrutia fueron líderes y  miembros   de   una  organización  internacional  de  contrabando  de  cocaína  responsables  del  transporte de cientos de toneladas de cocaína desde el norte  de  Colombia  hacia  Centroamérica y México, desde donde se cree que, con base  en  todo  el  análisis  disponible  de  la  DEA, tenían como destino final los  Estados Unidos.   

“Gómez-Urrutia  y  Rivas-Asprilla son los  líderes  mayores  dentro  de  .la  organización  de  transporte  de  cocaína,  operando  clandestinamente  en las áreas selváticas de Chocó, Colombia. Otros  miembros importantes son Gómez-Rentería y Murillo- Urrutia.   

“Gómez-Rentería  actuaba  como  la  mano  derecha  de  Gómez- Urrutia y manejaba la mayor parte de los pagos y recibos de  dinero  para  la  organización de narcóticos. Por ejemplo, Gómez-Rentería le  pagó  a  un  testigo que coopera con agentes de las fuerzas del orden un dinero  por  adelantado,  dinero  que dicho testigo debía recibir por su participación  en   el   envío   de   narcóticos   para   la  organización.  Algunas  veces,  Gómez-Rentería  también  mantenía contacto desde Colombia con miembros de la  tripulación  de  las  “lanchas rápidas” que transportaban los despachos de  cocaína al norte hacia los lugares de transbordo.   

“Todas  las  acciones  adelantadas  por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Augusto  Rolando Gómez Rentería, es la siguiente:   

4.1.   Copia   de  la  Acusación  número  06CR1401-JAH  del  25  de  mayo  de  2007,  por  medio de la cual el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados Unidos, Distrito Del Sur de California, acusó, entre  otros,  a  Augusto Rolando Gómez Rentería del siguiente cargo:   

“El  Gran Jurado  acusa:   

“CARGO   UNO”   

“Concierto  para  poseer  a  bordo  de una  embarcación  de  los  Estados  Unidos,  o  de  una  embarcación  sujeta  a  la  jurisdicción  de los Estados Unidos, una sustancia controlada, específicamente  cinco  kilogramos  o más de cocaína con la intención de distribuirla, y ayuda  y  facilitamiento  de  dicho  delito,  en  violación  del Título 46, Secciones  1903(a)  y  (j)  del  Apéndice del Código de los Estados Unidos, y del Título  18, Sección 2 del Código de los Estados Unidos”.   

4.2.   También se allegó copia de las  declaraciones  juradas  de  William  V.  Gallo,  Fiscal Asistente de los Estados  Unidos  para  el  Distrito Del Sur de California, y de Michael R. Wasser, Agente  Especial  Administración  Del Control de Drogas de los Estados Unidos (D.E.A.),  las  que respaldan la acusación contra Augusto Rolando  Gómez Rentería.   

El  primer  funcionario, esto es, William V.  Gallo,  incorpora  en  su  declaración  la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados  en el pliego acusatorio, explica el alcance de la acusación  y  realiza una síntesis de los hechos, de la actuación  procesal y de los  cargos atribuidos al solicitado en extradición.   

Por  su parte, el Agente Especial Michael R.  Wasser   relata,   de   manera   pormenorizada,    los    hechos   objeto   de   juzgamiento   ante  el  citado Tribunal y  la  participación  en  los  mismos  por  parte  del  requerido en extradición,  respecto    de   quien   suministra   la   información   necesaria   sobre   su  identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,  Augusto  Rolando  Gómez  Rentería   “es ciudadano de Colombia,  nacido  el 21 de marzo de 1972, en Bajo Baudó, Chocó, Colombia. Es portador de  la Cédula Colombiana Nº 16.499.721”.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del   Código   de  los   Estados   Unidos  de América  que    se    afirman   fueron   infringidas   por   el   solicitado  en   extradición   y   que   se   encontraban    vigentes   para   la   época   de   ocurrencia de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por  la  Corte del Distrito de los Estados Unidos de América, Distrito  Del Sur de California.   

PERÍODO   PROBATORIO  

Mediante providencias del 1° de noviembre de  2007  y  del 12 de marzo de 2008, la Sala no ordenó la práctica de las pruebas  solicitadas  por  la  defensa  ni consideró necesario  decretar de oficio.   

ALEGATO      DEL    DEFENSOR   

El  defensor del solicitado en extradición,  basa su escrito en las siguientes consideraciones:   

Manifiesta  que  en éste evento no se puede  predicar  la  equivalencia  del  indictment  con la resolución de acusación de  nuestro  sistema  penal,  máxime  cuando  no se verifica la documentación  soporte de la acusación extranjera.   

Después  de  realizar  un análisis extenso  sobre   la  providencia  extranjera (indictment) frente a la resolución de  acusación  de  nuestro sistema penal y de reseñar los artículos 397 y 398 del  Código  de Procedimiento Penal, aduce que la tesis que acepta la Corte sobre la  equivalencia  del  Indictment  con la pieza acusatoria implica una fractura  al  debido  proceso  y  al  derecho defensa, para lo cual se permite transcribir  jurisprudencia de la Sala.   

Acota que el Indictment que soporta el pedido  de  extradición  de  su  defendido  “no permite  visualizar  la  existencia  de  debate alguno” y hace  referencia  al  Affidávit.  Sostiene  que  “la Sala  Penal,  está  facilitando  que  los  derechos  fundamentales  de  las  personas  sometidas  a  un  trámite  extradición,  cedan al interés político en que se  convirtió la extradición”.   

En  cuanto  a  la  validez  formal  de  la  documentación,  reitera  que  el  indictment  y la resolución de acusación de  nuestra  legislación  no son equivalentes, por lo tanto no se cumpliría con la  exigencia del artículo 513 del Código de Procedimiento Penal.   

Luego de analizar el tema de la extradición,  los  derechos fundamentales de las personas y las decisiones de la Corte, añade  que  además  de  los temas de verificación y validez formal de documentación,  la  identidad  del  solicitado,  la doble incriminación y la equivalencia de la  providencia,  se  debe  establecer el lugar donde se cometieron los hechos, para  precisar   o   no   el   cumplimiento  del  artículo  35  de  la  Constitución  Política.   

Sobre  el  lugar de comisión del delito que  sustenta  el  pedido de extradición, analiza el concierto para cometer tráfico  de  estupefacientes  y  sostiene  que  si  el  acuerdo  de  voluntades  entre su  defendido  y  las otras personas vinculadas a la investigación fue realizado en  Colombia,  este  es el momento consumativo y la extradición de Gómez Rentería  no  es  viable,  de  acuerdo  con   lo preceptuado en  el artículo 35  antes mencionado.   

Reseña   Jurisprudencia   de   la   Corte  Constitucional  y  analiza  en  forma  extensa  el  indictment  de su defendido,  concluyendo  que  éste  lo  señala  únicamente  como  conspirador.  Luego  de  referirse  a  los  hechos  y  a  la  tipificación  de  la  conducta,  dice  que  “la   Corte  no  puede  actuar  con  fundamento  en  conjeturas       y,       menos,      en      presuntas      pruebas”.   

En    lo    que    llamó   “AMENAZA  Y  FATAL VIOLACIÓN DEL DERECHO AL DEBIDO PROCESO…”,  analiza  el fin general del derecho penal y manifiesta  los   condicionamientos   consagrados   en  el  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento  Penal  para la extradición.     

   

ALEGATO   DEL    PROCURADOR  CUARTO   

DELEGADO     PARA     LA   CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  después  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes,  el  trámite  adelantado  y  los instrumentos allegados a este diligenciamiento,  dice  que,  en  lo relacionado  con la validez formal de los documentos, el  Estado  solicitante  aportó,  debidamente traducidas y autenticadas, las piezas  acusatorias,  en  las  que  se   reseñaron  el  lugar  y  las fechas donde  ocurrieron   los   hechos   y   los   delitos   imputados,   las   normas    penales    y   las   declaraciones   de   apoyo   a   la   solicitud de extradición, motivo por el cual se  cumple con esta exigencia legal.   

Respecto  a  la  demostración  plena  de la  identidad   del   requerido,   asevera  que  los  datos  suministrados  por  las  autoridades  del  país  requirente  coinciden  con  los  de  la persona que fue  notificada  de  la  resolución expedida por la Fiscalía General de la Nación,  por  medio  de  la cual se ordenó su captura y que en este momento se encuentra  detenida con fines de extradición.   

Agrega  que en la  Nota  Verbal  allegada al presente trámite se consignaron sus datos personales,  es  decir, que se trata de un ciudadano colombiano, nacido en Bajo Baudó, el 21  de  marzo  de  1972  y  que  es  portador  de  la cédula de ciudadanía número  16.499.721,  datos  que  confirman dicha identidad, los cuales coinciden con los  que     suministró     Augusto    Rolando    Gómez  Rentería   al  momento de su captura, sin que al  respecto se haya mostrado ninguna objeción.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la   doble  incriminación,  sostiene  que  el  cargo  imputado  a  Augusto   Rolando  Gómez  Rentería   encuentra   adecuación  típica  en  el  artículo  340  modificado  por las Leyes 733 de 2002 y 1121 de  2006,  y  376  del  Código Penal, los cuales consagran los delitos de concierto  para  delinquir para cometer delitos de narcotráfico y tráfico, fabricación o  porte  de estupefacientes, cuya pena privativa de la libertad no es inferior a 4  años,  lo  que  le  permite  concluir  que  este  postulado también se cumple.   

En cuanto a la equivalencia de la providencia  dictada    en   el   extranjero,   dice   que   “el  pronunciamiento  judicial  remitido por el país requirente que contiene el acta  de   cargos   proferida…responden   a   la   Acusación   de  la  legislación  procedimental  colombiana”,  con  lo  cual encuentra  satisfecho  este presupuesto, por lo que estima que las  formalidades   legales    se   cumplen   cabalmente   para   que   la   Corte  proceda   a   emitir   concepto   favorable  de   la   solicitud   de  extradición  que  el  Gobierno  de los  Estados   Unidos   de   América  elevó  respecto  del  ciudadano  Augusto Rolando Gómez Rentería.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, el  Procurador  Delegado  sugiere  a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que el solicitado no sea juzgado por hechos anteriores al 17 de diciembre de  1997  ni  condenado  a  cadena  perpetua,  ni  sometido a desaparición forzada,  torturas,  ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni a la pena de  muerte etc.   

En consecuencia, estima la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen cabalmente para que la Corte proceda a emitir  concepto  favorable  respecto  de  la  solicitud  de  extradición del ciudadano  colombiano       Augusto      Rolando      Gómez  Rentería.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

I.   Acotación previa   

Previamente  a emitir el concepto de rigor,  procede   la   Sala   a   responder    los   planteamientos  hecho  por  la  defensa.   

Argumenta  el  memorialista que teniendo en  cuenta   la  manera  como   ocurrieron  los  hechos,  se  advierte  que  el  comportamiento  fue  realizado en Colombia, razón por la cual de acuerdo con lo  preceptuado  por  el  artículo  35  de la Constitución Política la Corte debe  conceptuar desfavorablemente al pedido de extradición.   

Frente  a dicho argumento, como lo ha dicho  la  Corporación, la competencia de la Corte dentro del trámite de extradición  está  enfocada  a  expresar un concepto sobre la procedencia de entregar o no a  la  persona  solicitada por un país extranjero, después de examinar los puntos  a  que  se  refieren  los artículos 493, 495 y 502 del Código de Procedimiento  Penal,  sin  dejar  de  considerar  que  el  artículo  35  de  la Constitución  Política  en  su  inciso  2º,  autoriza  la  extradición  de  colombianos por  nacimiento  cuando son reclamados por delitos cometidos en el exterior y que las  conductas  que los originan así también se consideren en la legislación penal  colombiana.   

En  tales  condiciones,  vale  reiterar que  cualquiera  de  las  hipótesis establecidas por la jurisprudencia y la doctrina  como  criterios para determinar el sitio de ocurrencia del hecho, como son i) el  lugar  de  realización  de  la  acción,  según  el  cual el hecho se entiende  cometido   en  el  lugar  donde  se  llevó  a  cabo  total  o  parcialmente  la  exteriorización  de  la  voluntad, ii) la del resultado que estima realizado el  hecho  donde  se  produjo  el  efecto  de  la  conducta, y iii) la teoría de la  ubicuidad  o  mixta que considera cometido el hecho donde se efectuó la acción  de  manera  total  o  parcial,  como  en  el  sitio  donde  se  produjo o debió  producirse  el resultado, observa la Sala que la conducta atribuida por la Corte  del  Distrito  de  los Estados Unidos, Distrito del Sur de California, a Augusto  Rolando  Gómez  Rentería  traspasaron  las  fronteras  colombianas, de lo cual  surge   que,   contrario   a  lo  afirmado  por  la  defensa,  se  satisface  la  condicionante   constitucional  de  que  el  hecho  haya  sido  cometido  en  el  exterior.1   

De    otro   lado,   examinada   la  documentación  que  acompaña  la  solicitud  de extradición, especialmente la  acusación  y  las  declaraciones  que bajo juramento la apoyan, se observa que,  contrario  a  lo  manifestado  por la defensa, en tales instrumentos se precisan  con  claridad  el  lugar  y  las  fechas en que se dice se cometieron los hechos  objeto de imputación.   

Por consiguiente, teniendo en cuenta que la  verificación  de  tales  exigencias  es  únicamente formal, surge claro que de  ésta  se  excluye  constatar  si  el  Estado  requirente  cuenta  con la prueba  necesaria  para demostrar la tipicidad de las conductas atribuidas al reclamado,  si  con  ellas  efectivamente  se puso en riesgo o se lesionó el bien jurídico  protegido,   y   si   el   procesado  actuó  con  culpabilidad,  ya  que,  como  insistentemente  lo ha precisado la jurisprudencia, en este trámite la Corte no  actúa  como instancia de las autoridades extranjeras, por tanto no se pronuncia  sobre  la  responsabilidad  del  solicitado,  ni  en  relación con el acierto o  desacierto   de   sus  decisiones,  temas  que  le  corresponde  definir  a  los  funcionarios  judiciales  del  país  requirente  en  el  proceso  origen  de la  reclamación.   

Por  manera  que  no  le  asiste  razón al  defensor.   

Ahora bien, el artículo 502 del Código de  Procedimiento  Penal estatuye que el  concepto que emite la Sala debe estar  centrado  en establecer la validez  formal de la documentación presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en el principio  de   la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo  previsto en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Contrario  a  lo  afirmado  por la defensa,  advierte  la  Sala que la documentación presentada como soporte de la petición  de    extradición    de   Augusto   Rolando   Gómez  Rentería,   cumple   con   las   exigencias  legales  contempladas  en  los  Códigos de Procedimiento Penal y Civil para tenerla como  apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, contrario a lo manifestado por la  defensora  no  hay  duda  que los documentos se allegaron por vía diplomática,  habiendo  sido  debidamente traducidos y autenticados, dentro de los cuales obra  la  copia  de la Acusación número 06CR1401-JAH del 25 de mayo de 2007, dictada  por  la  Corte  del  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Del  Sur  de  California,  la  cual  fue  firmada  por  el Presidente del Gran Jurado y por el  Fiscal  de  los Estados Unidos, documentos cuya autenticidad de su contenido fue  certificada  con  las  firmas  y  el sello pertenecientes al secretario de dicho  Tribunal.   

A   su   vez,   obran   las   declaraciones   juradas   de  William V. Gallo, Fiscal  Asistente  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Del Sur de California, y de  Michael  R. Wasser, Agente Especial de la Administración Antinarcóticos de los  Estados  Unidos  (D.E.A.),  cuyos  contenidos  y  traducción al español,   junto      con      el      resto      de      la   documentación      que      las      acompaña,     fueron   certificados,    el   25   de  junio   de   2007,   por   Jason  E.  Carter,  Director   Asociado   de  la   Oficina   de   Asuntos   Internacionales,    División  de  lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia   de   los   Estados   Unidos  de  América.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables al caso, esto es, el Título 18, Secciones 2 (autores) y  3282  (delitos  no conminados con la pena de muerte),  el  Título 21, Sección 812 (tablas de sustancias controladas),  y Título  46,  Sección  1903   del  Código de los Estados  Unidos de América.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Jason  E. Carter fueron certificados por el señor Alberto R. Gonzáles,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo nombre dio fe el Asistente de Autenticaciones de la  misma oficina.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados   para  su  autenticación  ante  el  Cónsul  (E)  de  Colombia  en  Washington  D.  C., señor Carlos Andrés Hurtado Pérez, como así lo constató  y   lo  avaló  la  Oficina  de  Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  cumpliéndose  con  lo establecido por el artículo 259 del Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del D. E. 2282 de  1989  que  dice:  “Los documentos públicos otorgados  en    país    extranjero    por   funcionario   de   éste   o   con    su  intervención,    deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o agente  diplomático de la República, y en su defecto por el de  una  nación  amiga,  lo  cual hace presumir que se otorgaron conforme a la  ley  del  respectivo  país.  La  firma  del  cónsul  o  agente diplomático se  abonará  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata  de  agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticará previamente por el  funcionario   competente   del   mismo   y   los   de   éste   por  el  cónsul  colombiano”,  disposición  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  previsto  en  los artículos 25 y 495,  último inciso, del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

Además,  el  Jefe  de  la  Oficina Asesora  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 1228  del  6  de  julio  de  2007,  certificó  que  la  documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentada  “debidamente         autenticada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Augusto Rolando Gómez  Rentería  se hizo por la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

De  ahí  que  no  le  asista  razón  a la  defensora  para   predicar  que algunos documentos no están autenticados y  que  no  se  allegaron  las  normas del país  requirente, en tanto que los  instrumentos  cumplieron  con  el  trámite  diplomático  de rigor y las normas  allegadas fundan la acusación extranjera.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda que el colombiano  Augusto Rolando Gómez Rentería, a quien  se  refiere  este  trámite,  es  la  persona  solicitada en extradición por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado,  que    se    trata    de   Augusto   Rolando   Gómez  Rentería,   pues basta observar que el número de  cédula  de  ciudadanía  que  suministró  la Embajada de los Estados Unidos de  América,  a  través  de  la  Nota  Verbal número 1860 del 6 de julio de 2007,  concuerda  con  el  que  aparece  en  el  acta  de  notificación personal de la  providencia  por  medio de la cual se dispuso su captura, en  la diligencia  mediante  la  cual  se le comunicó sus derechos de capturado por razón de este  trámite,  en  el  acta  de  buen  trato  suscrita por él  y en la tarjeta  decadactilar   expedida   por   la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  (16.499.721),  además  de  que ninguno de los sujetos procesales ha cuestionado  dicha identidad.   

De   igual   manera,   todos   los  datos  suministrados  coinciden  con  los que obran en la documentación, es decir, que  nació  el  21  de  marzo  de  1972 en el Bajo Baudó y que se identifica con la  cédula  de ciudadanía No. 16.499.721, información que concuerda integralmente  con  aquella  que  aparece registrada en el expediente, sin dejar pasar por alto  que se aportó fotocopia de una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona    detenida   es   Augusto   Rolando   Gómez  Rentería,   de   nacionalidad  colombiana  y  es  el  ciudadano  requerido  en  extradición  por el Gobierno de los Estados Unidos de  América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la  Acusación número  06CR1401-JAH  del 25 de mayo de 2007, por medio de la cual la Corte del Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Del  Sur  de  California,  se  sabe  que  a  Augusto  Rolando  Gómez  Rentería   se  le acusó de “Concierto para poseer  a  bordo de una embarcación de los Estados Unidos, o de una embarcación sujeta  a   la   jurisdicción   de   los  Estados  Unidos,  una  sustancia  controlada,  específicamente  cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína  con la intención de  distribuirla,  y  ayuda  y  facilitamiento  de  dicho  delito, en violación del  Título  46,  Secciones  1903(a)  y (j) del Apéndice del Código de los Estados  Unidos,   y   del   Título   18,   Sección   2  del  Código  de  los  Estados  Unidos”      (cargo  uno),  según  las normas penales del país requirente  en precedencia citadas.   

   

En esas condiciones, advierte la Sala que el  único  cargo, de acuerdo con  los  hechos  que  se  imputan  y  las  normas  allegadas, encuentran adecuación  típica  en  nuestro  sistema penal en lo reglado por el artículo 340 del   Código  Penal,  modificado  por  la  Ley  733  del 29 de enero de 2002 y por el  artículo  19  de  la  Ley 1121 de 2006, que prevén el concierto para delinquir  relacionado   con   narcotráfico,   habida   cuenta  que,  como  quedó  visto,  Augusto    Rolando    Gómez   Rentería,  con  conocimiento  de causa e intencionalmente, se concertó para  poseer  a  bordo  de  una  embarcación  con  la intención de distribuir en los  Estados   Unidos  una  sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína.   

Cabe  agregar  que  el  citado  delito  de  concierto  para  delinquir  (relacionado con el tráfico de estupefacientes), de  acuerdo  con la legislación nacional anteriormente citada, contemplan  una  pena  privativa  de  la  libertad  que  supera  los  cuatro (4) años, según lo  previsto en el artículo 493, numeral 1° de la Ley 906 de 2004.   

Así las cosas, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Por último, contrario a lo afirmado por la  defensa,  advierte la Corte que no existe dificultad alguna para concluir que se  cumple  con  el  requisito  de la equivalencia contemplado en el numeral 2° del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  el cual exige  “que  por  lo  menos  se haya dictado en el exterior  resolución       de      acusación      o      su      equivalente”.   

En  efecto,  la  Corte  del Distrito de los  Estados   Unidos,   Distrito  Del  Sur  de  California,  acusó  a  Augusto  Rolando  Gómez  Rentería  por la  conducta   punible  señalada  anteriormente, mediante acto procesal que en  nuestra  legislación  equivale  a  la acusación, como emerge de las siguientes  similitudes, que las tornan equivalentes:   

     

a. Es  un pliego concreto de cargos en contra del acusado para que se  defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la acusación se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.        

a. Se  señalan los hechos, con especificación de las circunstancias  de   tiempo, modo y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de  las   conductas,   con   indicación  de  las  disposiciones  sustanciales   aplicables.     

Ahora  bien,  para entender la naturaleza y  contenido       de       esa      pieza      acusatoria      o      indictment resulta pertinente señalar que  esta  es  una  forma  de  formular  la  acusación  dentro  del sistema procesal  estadounidense  en el nivel federal. El Gran Jurado, en ese escenario, se reúne  por   convocatoria   que   le   hace   el   tribunal   respectivo   –de   Distrito-   y   su  función  es  determinar  si  en  un  caso  criminal  existe  o  no causa probable para acusar  (probable  cause).  La  causa  probable  es  el  soporte  razonable  que permite  conjeturar que una persona ha cometido un crimen.   

Como  puede observarse, es bien disímil la  forma  de  introducir  la acusación en el sistema federal acusatorio de Estados  Unidos  a  como se hace en Colombia, ya sea según el esquema procesal de la Ley  600  de  2000  o  en  consagrado por la Ley 906 de 2004 y, por tanto, difiere el  contenido  del  indictment con  el  de  la  acusación  patria  en  cualquiera  de  las  modalidades  procesales  actualmente en vigencia.   

Sin  embargo,  como se anotó, eso no obsta  para  sostener que el mencionado indictment  equivale  a nuestra resolución de acusación, pues, básicamente,  marca  el  comienzo  del  juicio en donde el acusado puede ejercer a plenitud la  defensa,  sin  dejar  de mencionar que en todo caso allí, en esa acusación, se  plasma  la  conducta  por  la  cual  es  llamado  a  responder,  la época de su  ejecución y las normas infringidas.   

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante de la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Augusto Rolando Gómez Rentería no será  juzgado  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá la pena capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

En    caso    de    que    Augusto   Rolando   Gómez  Rentería  sea  absuelto,  sobreseído,  declarado  no culpable o por cualquier otra vía legal,  de  los  cargos  que dieron origen a su extradición y dejado en libertad, si al  regresar  al  país de origen, el Estado requirente deberá asumir los gastos de  transporte  y  manutención  del  extraditado  de acuerdo con su dignidad humana  (artículos 1° y 93 de la Constitución Política).   

Por  último,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  AUGUSTO  ROLANDO  GÓMEZ RENTERÍA, en cuanto tiene que  ver  con  el cargo que le fue imputado en la Acusación número 06CR1401-JAH del  25  de  mayo  de  2007, dictada por la Corte del Distrito de los Estados Unidos,  Distrito Del Sur de California.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido    ciudadano    Augusto   Rolando   Gómez  Rentería,  a su defensor, al Ministerio Público y al  Fiscal General de la Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ACLARO VOTO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes2 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”3   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce4,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Conceptos 24071 y 24879 del 21 de febrero y 14 de marzo de 2006.   

2 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

3  Sentencia C-1106/00.   

4 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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